Lolo/Lolita 3
Lolita cada vez mas entregada…..
Marcos seguía pegado a la espalda de Lolita, moviendo las caderas con lentos y calculados círculos. Su pija, larga, gruesa y con una cabeza grande y bulbosa, descansaba completamente entre las nalgas de la femboy, separando suavemente esos cachetes redonditos a través de la fina malla rosa.
En ese momento, una imagen clara le cruzó la mente:
“El día que se la meta… le va a llegar hasta las tetitas.”
Podía imaginárselo perfectamente. Esa verga pesada y venosa abriéndose paso dentro de ese culito virgen, empujando tan profundo que la cabeza gruesa le marcaría el vientre… y aún así le sobraría longitud para llegar hasta el nivel de sus pequeñas tetas. La idea de empalar completamente a esa princesita delicada lo hizo palpitar con fuerza contra ella.
Lolita soltó un gemidito ahogado cuando sintió cómo esa lanza de carne caliente latía y se frotaba más insistentemente entre sus nalgas. Estaba completamente derretida. Sus ojitos grandes y tímidos buscaban los de Marcos cada pocos segundos, mordiéndose el labio inferior con vergüenza y deseo. Era tan evidente que estaba entregada… y tan evidente que era virgen.
Marcos lo notó enseguida. Esa forma de temblar, de respirar agitada, de apretar las piernitas cada vez que él presionaba. Lolita recién estaba saliendo del cascarón, todavía frágil, todavía inocente en muchos sentidos.
—Shhh… tranquila, mi Lolita —le susurró al oído con voz grave y protectora, mientras una de sus manos grandes bajaba disimuladamente y apretaba con suavidad esa cinturita de avispa—. Sos virgen, ¿verdad? Ese culito apretadito nunca probó verga…
Lolita asintió apenas, con las mejillas ardiendo. No podía ni hablar. Solo sentía cómo su clítoris palpitaba sin control y cómo su agujerito virgen se contraía cada vez que esa pija gruesa lo rozaba.
—No te preocupes, princesita… —continuó Marcos, presionando más fuerte, haciendo que la cabeza cabezona de su pija se clavara justo contra su entrada por encima de la tela—. Yo te voy a hacer mujer. Despacito… pero sin pausa. Te voy a abrir ese culito virgen con cuidado, como se merece una señorita tan dulce como vos. Te voy a empalar despacito hasta que sientas que te atravieso entera.
Lolita tembló entera. En su mente solo podía imaginarse siendo levantada, con las piernas abiertas, mientras esa pija monstruosa entraba centímetro a centímetro, abriéndola, marcándola por dentro. La idea la ponía loca.
—Y cuando esté bien adentro… te voy a llenar de leche, Lolita. Todos mis espermatozoides van a nadar dentro de tu pancita buscando preñarte. Aunque todavía no sea el momento… mi pija quiere marcarte como mía.
Cada vez que Lolita giraba un poco la cabeza para mirarlo, esos ojitos de nena vergonzosa lo decían todo. Estaba completamente derretida, entregada, deseando secretamente que el profesor cumpliera cada una de sus palabras.
Marcos sonrió con hambre contenida y le dio un último roce largo y profundo, dejando que su pija latiera con fuerza entre las nalgas de la femboy, como una promesa silenciosa de lo que iba a pasar muy pronto.



Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!