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Fantasías / Parodias, Incestos en Familia, Masturbacion Femenina

Mi hermana y yo parte 1

Los hermanos se cuidan entre si, pero también se cogen entre sí .
Todo empezó cuando yo tenía 18 años, vivíamos en una casita rentada en uno de esos barrios feos que tienen perros callejeros en cada esquina.

Mi mamá limpiaba casas entre semana y los fines de semana hacía comidas para los obreros de al lado, mi papá trabajaba en una tienda del centro de la ciudad que le quedaba como a una hora de la casa y el único día que descansaba se lo pasaba en el bar con sus amigos.

Eramos 4 en la casa, mi mamá, mi papá y mi hermana Diana y yo.

Diana tenía 12 años, apenas empezando la secundaria, en esa etapa dónde las chamacas se ponen rebeldes y cachondas, yo la veía y me acordaba de las compañeras que tenía en primero de secundaria, que iban con sus faldas bien cortitas y se encerraban en los salones en los descansos para fajar con los de tercer año.

En ese entonces yo había terminado ya la prepa y estaba buscando algún trabajo para ayudar con los gastos de la casa.

Mi mamá llegaba muy noche, mi papá llegaba casi a la misma hora, si es que llegaba porque a veces se iba de largo con sus compañeros a tomar.

Yo me encargaba de hacerle la comida a Diana y de ayudarle con su tarea, y estabamos solos todo el día.

Diana quería salir constantemente con sus amigas, pero mi papá nunca le daba permiso, la veía frustrada, enojada, molesta siempre así que intentaba animarla.

Pero uno no es de piedra, yo veía a Diana.

Pasó de ser la niña de la casa a desarrollarse bastante, sus muslos gruesos, sus pechos grandes, sus caderas anchas y se la vivía paseandose en la casa en shortsitos y tops que apenas la tapaban.

Por las noches, cuando usaba sus pijamas durante la cena, podía ver sus pezones duros abajo de la camisa que usaba y aunque yo sabía que estaba mal eso me calentaba bastante.

Ella y yo dormíamos en el mismo cuarto, al lado del cuarto de mis papás, mis papás rara vez los veíamos juntos, pero al menos una vez a la semana, mi papá se cogía a mi mamá.

La casa era pequeña, era obvio que nos dabamos cuenta, pero no decíamos nada, esas noches sumado al calor que siempre hacía, escuchabamos la cama de mis papás rechinar y tronar con fuerza, la cabecera golpeando la pared que separaba su cuarto del de nosotros y mi mamá gimiendo fuerte mientras era cogida.

Al principio me resultaba fastidioso, incluso me asqueaba un poco por imaginar a mis padres cogiendo en el cuarto de al lado, pero después de acostumbrarme empecé a excitarme cada vez que los escuchaba.

Diana siempre se quedaba acostada fingiendo dormir pero yo sabía que con ese ruido era imposible dormirse, conforme fué creciendo, sabía que probablemente ya le habían hablado de sexo y sabría qué eran esos ruidos que se escuchaban en el cuarto de al lado.

Una tarde, ya casi anocheciendo, Diana estaba guardando sus cosas en su mochila mientras yo preparaba mi ropa para darme un baño, ella terminó de guardar y se acercó a mí, el shortsito de licra que llevaba le quedaba apenas abajo de las nalgas y la blusa de tirantes que traía se le pegaba al cuerpo dejando ver lo grandes que estaban sus tetas.

Al verla así no pude evitar sentir ganas de tocarla, la misma sensación que tenía cuando escuchaba a nuestros padres cogiendo en la noche.

Me puedo dormir contigo hoy?— preguntó Diana con una voz melosa— por qué te quieres dormir conmigo? Ya estás grande no?— le respondí haciéndome el tonto mientras caminaba al baño.

Diana me siguió de cerca mientras hablaba— es que es jueves— dijo nomás y yo me detuve confundido.

Y eso que tiene?

Que los jueves mamá y papá hacen mucho ruido y su cabecera pega justamente en la pared que está cerca de mi cama, tu cama está más lejos y quiero dormir.

Lo pensé un momento ya que mi cama era pequeña y en nuestro cuarto hacía mucho calor, pero me miró suplicante, casi haciendo un puchero y no pude decirle que no.

 

Más tarde esa noche Diana estaba ya acostada en mi cama, el espacio era pequeño, ambos estabamos pegados al otro y ya empezabamos a sudar, ella tenía una camisa larga y como siempre solo dormía en calzones.

Ambos nos acomodamos como pudimos en la cama sin hablarnos mucho y luego de unos minutos me quedé dormido.

Mi sueño no duraría tanto pues después de lo que pareció una hora escuché el portazo de la puerta principal, mi papá llegando a altas horas, probablemente borracho.

Escuché los pasos pesados de sus botas hacía el cuarto dónde dormía con mi mamá y después silencio.

La rutina era la misma, primero unos susurros, risas bajitas y la cama crujiendo mientras probablemente se estarían acomodando en ella pues yo sabía que la cama crujía con el más mínimo movimiento.

Luego de unos minutos el ruido se intensificaba, primero escuchando jadeos y después gemidos, mi mamá gimiendo alto mientras la cama se escuchaba como si estuvieran saltando sobre ella.

Yo me quedé quieto escuchando, Diana a mi lado también se quedó quieta, pero escuché su respiración acelerarse.

Yo sentía mi verga empezando a endurecerse, siempre tenía erecciones cuando escuchaba a mis padres coger, pero ahora tenía miedo de que Diana la notara.

Pasaron unos minutos escuchando a mis padres antes de que Diana me tocara el brazo— no puedo dormir así — me dijo, pero su voz era un tanto más ronca de lo habitual.

Yo tampoco— le contesté mientras me giraba a mirarla, ella siguió boca arriba sin mirarme y yo pude ver sus pezones duros bajo la camisa.

Las ganas que tenía de pellizcarlos y morderlos eran tantas que apreté los puños para contenerme.

Mi verga para éste punto estaba más dura que piedra y empezaba a mojar mis boxers.

Diana se volteó dándome la espalda y se pegó a mí sin que yo pudiera detenerla.

En ese momento sentí mi perdición, su cuerpo bien desarrollado se pegó a mí, su culito firme rozandose contra mi verga, el aroma de su cabello llegaba a mi nariz y podía sentir su respiración agitada en mi pecho.

No dijimos nada, no nos movimos, nos quedamos completamente quietos, como analizando lo que acababa de pasar, era evidente que Diana ahora podía sentir mi verga tocando su culo pero no podía alejarme.

Los gemidos de mi mamá seguían sonando de fondo y mi excitación era en ese punto completamente irresistible, mi cuerpo parecía mandarse solo y mis manos fueron instintivamente a las caderas de Diana.

Ella pegó un brinquito cuando sintió mi agarre firme pero se quedó quieta, yo sin poder controlarme empecé a frotarle mi verga en el culo, pegándome más para que pudiera sentirme.

Estuvimos así unos segundos, Diana no dijo nada, simplemente se quedó inmóvil pero podía sentir como su respiración era rapida y entrecortada.

Al ver que no se alejaba pasé mis manos hacía sus tetas, apretandolas mientras seguía frotándome contra ella, ella soltó un jadeo pequeño, pero logré oírla, apreté sus tetas y pellizqué sus pezones frotándome cada vez más rápido.

De pronto sus caderas empezaron a reaccionar también y comenzó a moverse contra mí mientras yo seguía apretando y manoseando sus tetas.

Una de mis manos bajó hacía su entrepierna y comencé a frotar su panochita encima de sus calzones, podía sentir como tenía todo mojado mientras respiraba rápido a la par de los gemidos de nuestra madre que cada vez eran más altos.

Poco a poco fuí bajandole los calzones y fuí directo a acariciarle el clítoris que ya estaba hinchado y completamente mojado, ella se retorció cuando sintió mis dedos frotando suavemente su clítoris y soltó un gemido pequeño, casi inaudible para después taparse la boca.

Ésto querías no? así les hacen a tus amigas de la escuela?— le pregunté casi en un susurro justo en su oído.

Ella no contestó, simplemente sentí que abrió más sus piernas dejándome meter más mi mano para seguir masturbandola.

Quieres que te cojan verdad?— le pregunté pegándole mi verga otra vez sin dejar de masturbarla y para mi sorpresa, ella asintió.

Me quedé quieto unos segundos escuchándola jadear, sentía mi verga palpitando parecía que iba a explotar en cualquier momento.

Ella se volteó, mirándome con esos ojos grandes y más oscuros, ninguno dijo nada pero de repente ella se subió encima de mí.

Yo no la detuve, para éste punto, no podía ni detenerme yo, la dejé subirse y saqué mi verga, estaba completamente mojada y dura, y Diana la agarró con timidez.

Te la quieres meter?— le pregunté acariciando sus piernas, ella no me contestó, nomás se levantó un poco y puso mi verga en la entrada de su panochita, entre la oscuridad pude verla, sin apenas pelitos, toda mojada y caliente, lista para recibir toda mi verga.

La fui ayudando a bajar poco a poquito sintiendo cómo la iba abriendo despacio y ella soltaba algunos gemidos ahogados con cada centímetro que mi verga le recorría por dentro.

La agarraré fuerte de la cintura y me empecé a mover, sintiendo como su pequeña panochita me apretaba todo y me dejaba todo mojado.

Empecé a darle más rápido, chocando mis huevos contra ella mientras ella mordía su labio o se tapaba la boca para no hacer ruido.

Nuestros padres habían parado hacía un rato, pero nosotros apenas habíamos empezado.

Diana se echó hacía atrás dejándome entrar más profundo mientras movía sus caderas de forma desenfrenada cerrando los ojos con fuerza intentando callar sus gemidos de placer.

Que rico siento — dijo de repente entre jadeos mientras se movía adelante y atrás haciendo a mi verga entrar y salir de su panochita.

Ay hermanita, que rico te mojas— le respondí metiendosela más profundo.

Ella siguió unos minutos más hasta que con movimientos rápidos empezó a temblar y con un gemido ahogado se vino encima de mí.

Al sentir sus espasmos en mi verga no pude aguantarme más y empecé a llenarla toda, toda mi leche caliente saliendo a chorros directamente adentro de su panochita.

Ella se recostó agotada y jadeando encima de mi, yo abracé su cuerpo mientras nos relajabamos aún conectados entre nosotros sintiendo como nuestros fluidos se mezclaban.

Esa noche ninguno dijo nada, al día siguiente ni nos miramos, parecíamos dos extraños en la misma casa, pero para mí fortuna, esa no sería la última vez que me cogiera a mi hermanita, no sería la última vez que sintiera mi leche adentro.

8 Lecturas/30 junio, 2026/0 Comentarios/por Vesper
Etiquetas: amigos, baño, cogiendo, hermana, hermanita, hermanos, madre, sexo
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