• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (2 votos)
Cargando...
Incestos en Familia, Intercambios / Trios, Sexo con Madur@s

Mi hija Adriana

Esa noche salí con un amigo que conocía hacia apenas dos meses. Después de unas copas fuimos a mi casa y lo invité a pasar para seguir la velada..
Rondaban las 12 de la noche y alegre y contenta saliste a mi encuentro para saludarme con un gran beso y un abrazo amoroso. Tus ojos café claro y tus hermosas pestañas se dirigieron a mi acompañante y atinaste a decir » buenas noches señor» .

-Buenas noches nena. Te respondió mi amigo.

-Mira Marcos te presento a mi hija Adriana.

-Hija; él es mi amigo Marcos. Lo invite a tomar una copa más antes de irnos a dormir-. Dije.

Lo volviste a mirar, le diste la mano y le mostraste tu bella sonrisa infantil.

A tus doce años eras una niña muy desarrollada muy inteligente y muy agraciada.

Nos acomodamos en la sala y te pedí dos vasos con hielo. Trajiste tres. Uno para ti.

Servi dos tragos de whisky. En el tu vaso puse jugo de piña primero y después pensé bueno un poquito de whisky que puede pasar…

Te quedaste cerca de nosotros jugando, bebiendo y a veces escuchando lo que deciamos. Nosotros cada vez más desinhibidos por el alcohol hablábamos de todo. Trabajo , quehaceres, mujeres, sexo, etc. Hablábamos de nalgas, chichis, de como conquistábamos en la juerga etc.

Marcos hablaba de lo mucho que le gustaban las mujeres voluptuosas y a partir de ahí me brilló una idea en la mente. Seguimos platicando y fui llevando la charla hacia donde yo quería. Puse en marcha la idea hasta preguntar: Te gustan delgaditas y sin tetas?

Marcos asintió y antes de darle tiempo hablar te pedí que vinieras junto a mi.

Te levantaste de tu asiento, te acercaste tierna como siempre y te miraste con tus hermosos ojos.

-Habías visto a esta niña antes? Pregunté

-Ella es mi pequeña. Te parece bonita?

Marcos desorbitó sus ojos tratando de comprender el enunciado.

-Es muy flaca! Verdad mi amor!

Y te tome la mano para darte una vuelta como de baile

– quítate el suéter mi amor-

Y Marcos estupefacto no sabía que decir o hacer.

Te ayude a quitar la prenda y te quedó una blusita blanca .

Si, si, es muy bonita tu hija. Decía mi amigo temeroso, desencajado.

-Quieres ver sus tetas? Pregunté y Marcos y tú dirigieron su mirada hacia mi con asombro.

Yo sin inmutarme empecé a levantar tu blusa por la cintura hasta sacarla por la cabeza.

Quedaste con un diminuto corpiño blanco que dejó tus pequeñas montañas más visibles. Pude sentir como tú respiración se aceleró y ví el color de tus mejillas ruborizarse cuando la prenda te abandonó completamente.

Ví los ojos de Marcos llenarse de fuego aunque no daba credito de lo que sucedía en ese momento.

Te volteaste conmigo y me miraste como advirtiendo que estaba rebasando una linea que no debía cruzar. Te respondí con un beso en la frente y te volví a voltear , quedando de frente a nuestro amigo. Coloque mis manos en tu abdomen y te hacia pequeños cariños para tranquilizarte.

-Estás tetitas son muy delicadas. Mi hermosa nena siente pena porque nadie más la ha visto más que yo. Pero si eres delicado, educado y discreto, estoy seguro que Adrianita te las puede mostrar sin sentirse ofendida-. Y con la yema de los dedos fui levantando el corpiño poco a poco y tus tetas duras y tersas fueron asomándose de la base a la punta.

Recuerdo muy bien como tú piel se enchinaba al sentir el deslizamiento de la tela y mis dedos.

Recuerdo el movimiento de Marcos que permanecía sentado. Se acomodó en la orilla del sillón, abrió las piernas y se acomodó el paquete que se notaba creció de una sola.

No decía una sola palabra, un color rojo intenso se apoderaba de su rostro y una expresión de asombro, enojo y calentura le invadía las facciones.

Tú pequeño cuerpo se pegó al mio y en las nalgas pudiste sentir mi verga despierta. Había mucho asombro en tu expresión y mucha tensión en el ambiente.

Yo comencé a jugar suave con tus auroeolas y con las dedos presionaba tus dulces montañas mientras comencé a besar tu cuello y tus lobulos auditivos.

-Aunque no lo creas Marcos, la puchita de mi nena se está llenando de delicados vellitos negros.

Te gustaría verla?

Y sin dar tiempo de nada comencé a desabrochar tu pantalón de mezclilla rosa. Lo baje y te pedí que lo sacarás de tus piernas. Tu solo obedeciste y en un segundo te deje solo con una braguita blanca semitransparente.

Seguia besándote y haciendo cariñitos, sentía tu mano derecha nerviosa, apretando de vez en cuando mi pierna.

Te veías hermosa de pie solo con las bragas puestas. A tus doce años tus piernas eran largas y torneadas. Tus nalgas, dos jamones jugosos, magros.

Tú piel delicada, tersa, blanca y mi amigo, rojo, asombrado, caliente, con una verga a punto de explotar bajo sus pantalones.

Mis manos iban y venian por todo tu cuerpo. Si bien ya teníamos un año con nuestros jueguitos sexuales, era la primera vez que alguien más lo sabía. También era la primera vez que alguien más te miraba.

– Ven toca estás piernas duras. Te van a gustar. Le dije a Marcos.

– Siente estás tetas, después de esto no vas a querer otras.

Y Marcos se levantó, vino hacia ti y comenzaste a temblar. Él vino de rodillas hasta donde estábamos y comenzó a tocar muy cerca del resorte de tus bragas. Tocó con delicadeza tu cintura, pasó las manos por tus piernas, se animó a levantar la vista a tus tetas y paso los dedos por varios puntos de tu cuerpo.

Yo también me arrodillé y quedé a la altura de Marcos. Tu seguías de pie.

– Cuando veas está panocha sentirás la gloria. Le dije.

Bajé tus calzones lentamente. Sentía tu piel caliente y escuchaba tu respiración. Te mirabas nerviosa pero nunca detuviste mis manos.

Tu panty cayó y Marcos quedó de frente a tu joven sexo y con el pulgar y el índice comenzó a acariciar tus pocos vellos púbicos.

-Acuéstate aquí en la alfombra mi amor-. Te pedí cariñosamente y accediste al momento. No dijiste nada.

-abre tus piernas para que mi amigo pueda ver tu rica pucha velluda.

Y abriste tus piernas y dejaste ver unos labios hinchados con vellos nuevos escondidos. Era como una pequeña isla negra entre tus largas piernas blancas.

-Ábrela- te dije. Y llevaste la mano derecha a tu sexo y abriste.

Marcos vuelto loco se abalanzó a besar tu entrepierna. Fue dando delicados besos hasta llegar tu vulva. Tus ojos reaccionaron con sorpresa cuando sintieron al intruso pero al momento se cerraron por la sensación que te causó sentir una lengua nueva.

Yo miraba encantado la escena. De rodillas como estaba, me incline sobre ti a comerte la boca. Pasamos varios minutos. Sentía tus besos cada vez más calientes. Mi lengua taladraba la tuya y tu succionabas y jadeabas con lujuria.

-Saca tu verga amigo- se nota que quiere salir. Y sin dejar de comerte el coño comenzó a desvestirse hasta quedar desnudo.

Yo seguía atendiendo a mi dulce princesa. Te besaba y te mordía los labios. Apretaba tus tetitas y pasaba las manos por donde podía.

Tu, estabas absorta. Dejabas que Marcos y yo te hiciéramos lo que quisiéramos.

-Cambiamos de lugar Marcos?

– yo también quiero probar esos jugos.-Le dije.

Vimos como nuestro amigo se levantó del piso. Atletico, 38 años, músculos definidos. Una gran verga cabezona que apuntaba al cielo salía de una mata de vellos negros.

Me levanté de mi lugar y cambiamos. Metí mi cabeza entre tus piernitas, abrí con una mano tus labios y me puse a lamer como un perro tu delicioso clítoris.

Era la única oportunidad de Marcos de vivir algo asi y no la desaprovechó. Cuando levanté la vista para ver que sucedía entre ustedes, ví que él se había montado encima tuyo y con esa gran verga venosa te hacia circulos en la boca para poder entrar.

Tu cómo buena mamadora que eres la recibías sin oponerte, abriendo de a poco en poco la quijada conforme él penetraba.

Te deje seguir con Marcos.

Me despegue de tu adictiva vulva y fui a abrir tu cuarto.

Cuando regresé, ya habían cambiado de posición. Marcos te tenía arrodillada mamandole el camote. Él estaba de pie mirándote. Cuidando el vaiven de tu cabeza.

-Vengan a la cama.- Les dije

Y saliste del trance que esa verga te proporcionaba. Te levantaste rápido y viniste junto a mi.

-Véngase mi putita- te dije y me sonreiste con mirada pícara como cuando haces travesuras. Estabas contenta, despeinada y tus labios se miraban hinchados. Mojados con tu saliva y el liquido seminal de Marcos.

Te acomodé en cuatro en tu cama y continuamos la sesión .

Marcos se acostó boca arriba de frente a ti y te agachó para que te volvieras a comer su pija.

A mi, me dejaste tus nalgas paradas asi que las abrí con las manos me entregué por completo a chupar tu ano. Punteaba tus pliegues con la lengua mientras jugaba con dos dedos en tu conchita. Pasaron algunos minutos y comenzaste a temblar y a gemir.

Tu sexo se inundó con mis dedos adentro y te pregunté.

-Quieres verga mi amor??

-De papá o de Marcos? De quién quieres??

-De Marcos papi! De Marcos! Dijiste.

-La de Marcos está más cabezona, mi amor. La vas a aguantar???

– si papi, si la aguanto!

Y cuando dijiste eso otro chorro de liquido salió de tu apretada concha y soltaste otro gemido.

Marcos sonriente se levantó y se colocó entre tus nalgas, apuntó su verga y la metió completa en tus entrañas. Se agarró de tus caderas, abrió tus carnosas nalgas y comenzó a bombear a ritmo medio. Yo me quedé hipnotizado viendo como esa verga te hacia gemir y sudar. Así estuvieron varios minutos, te follaba y tu gozabas.

Era verdad lo que decias; si aguantabas toda esa verga en tu cerrado hoyo. Te la comías divinamente.

Marcos aceleró el ritmo, cada vez más. Bombeó lo más rápido que pudo y comenzó a gemir y bufar. Sentía que su leche estaba próxima a salir. Y tú?

Tu mordías tu labio inferior mientras jalabas aire entrecortado, apretabas tus puños y te agarrabas de las sábanas de tu cama.

Yo grababa con mi celular de cerca entre las piernas de Marcos. Se veía un primer plano de una verga adulta siendo engullida por una vaginita joven con escasos vellos. Se veía como ese hoyo le regalaba borbotones de liquido lubricante a esa verga 26 años más grande que ella.

Se apreciaba en la toma como tus piernitas delicadas estaban rojas por la fricción de los roces.

De repente tu cuca comenzó a expulsar espeso liquido blanco. Lo habías logrado!

Habías aguantado completa la verga de Marcos. Habías logrado sacar toda su leche y ahora tu panocha estaba inundada de tus jugos y los suyos. Hacia dos horas ni siquiera conocías a este tipo. Tal vez esperabas a mi regreso viendo alguna caricatura o recordando nuestros jueguitos íntimos. Pero ahora yacías empalada en tu cama con la vagina chorreando, el cabello desordenado y la boca babeante de tanta verga.

Yo miraba a mi pequeña puta y reflexiona cuánto habías aprendido en el último año.

Sentía que mi verga iba a explotar por tan grata imagen. Le pedí a Marcos que se quitara.

-Me toca- le dije.

Salió de tu panocha con la verga aún hinchada, llena de leche.

Puse mi tronco en tu entrada y empujé. Se deslizó muy suave. Me puse a bombear pero era demasiado el placer que experimentaba al sentir tu delicada panocha llena de mecos de otro hombre. No dure mucho y también eyaculé ahí mismo. Marcos tuvo la buena idea voltearte y acostarte boca arriba y escurrir lo que quedaba de líquidos directo en tu cara y tus labios.

Tu te mantenías disfrutando con los ojos cerrados y las piernas muy abiertas . Solo de vez en cuando se asomaba tu lengua para saborear las gotas que te caían encima.

Nuestras vergas se fueron reduciendo mientras recuperamos el aire y la cordura. Marcos se fue de madrugada muy contento. Tu y yo dormimos abrazados desnudos

16 Lecturas/24 junio, 2026/0 Comentarios/por Writecarlos
Etiquetas: amigo, hija, joven, leche, puta, putita, sexo, vagina
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
Barbi y el novio de mama 8 (fin)
YO GAY.??
DE REGRESO DEL VIAJE A FORMOSA 2ª PARTES
La sumisión llega en Familia. Inicios
Mi inicio bisexual… lo mejor de los dos mundos
Mi compañero Raul
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter
Únete a nuestro grupo en Telegram

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.499)
  • Dominación Hombres (4.638)
  • Dominación Mujeres (3.381)
  • Fantasías / Parodias (3.764)
  • Fetichismo (3.048)
  • Gays (23.199)
  • Heterosexual (9.075)
  • Incestos en Familia (19.617)
  • Infidelidad (4.807)
  • Intercambios / Trios (3.404)
  • Lesbiana (1.220)
  • Masturbacion Femenina (1.120)
  • Masturbacion Masculina (2.158)
  • Orgias (2.279)
  • Sado Bondage Hombre (494)
  • Sado Bondage Mujer (213)
  • Sexo con Madur@s (4.812)
  • Sexo Virtual (283)
  • Travestis / Transexuales (2.587)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.759)
  • Zoofilia Hombre (2.354)
  • Zoofilia Mujer (1.728)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba