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El amor puede saltar generaciones, para al final unir a dos personas aunque sean de la misma sangre..

Mi hijo es mi bisnieto

Hola,   mi   nombre   es   Teresa,   tengo   46   años   y   un   pasado   un   poco complicado.  Ahora,  a  mi  edad  soy  una  mujer  esbelta,  de  pelo  negro azabache  medio  ondulado  y  largo  por  debajo  de  los  omóplatos,  tez caucásica  (con  un  poco  de  pigmentación,  como  con  un  bronceado  leve constante),    ojos    verdes,    una    muy    buena    silueta    para    mi    edad, aproximadamente    tendré    110-65-93    de    medidas.    No    me    faltan pretendientes, pero yo a esta edad ya he conocido el verdadero amor y no lo cambio por nada ni nadie…

Todo  comenzó  cuando  era  niña,  mi  padre  era  peón  en  un  campo,  hoy sigue  trabajando  en  el  campo,  pero  ya  es  encargado  de  varias  estancias (siempre para el mismo dueño).   Como les iba contando, provenimos de un pueblo humilde en una localidad de la Provincia de Buenos Aires, a mis 13 años, mi padre de 33 (Domingo) y mi madre de 31 (Carmen).  Mi padre trabajaba de sol a sol en el campo de Don Zoilo, un señor muy adinerado pero  también  así  muy  humano,  compasivo  y  dadivoso  para  los  suyos, aunque tenía la edad de mi madre, Don Zoilo heredó varios campos y era muy   común   que   organizara   fiestas   en   alguno   de   ellos   para   sus trabajadores   y/o   para   el   pueblo.   Recuerdo   una   Navidad   donde   nos compró regalos a todos los familiares  de sus empleados y, además a los niños pequeños del pueblo.   En una de las fiestas que organizó Don Zoilo es donde comienza mi historia…

Era  una  celebración  del  pueblo,  yo  tenía  13  años,  en  esa  fiesta  estaban todos, no faltaba ni un alma. La reunión comenzó alrededor de las 18hs y a eso de las 22hs mi padre nos dice a mi madre y a mí que nos volvamos a la casa, que él nos alcanzaría a eso de media noche, pero que como había muchos hombres pasados de copas (mi padre era uno) no quería que haya percances. Mi madre y yo obedecimos, salimos de la estancia, Don  Zoilo nos saluda afectuosamente ya que éramos de mucha confianza para él, y partimos la vuelta a nuestra casa.

De  la  estancia  hasta  nuestra  vivienda  habría  unos  500  metros,  pero  al faltar unos 200 metros de nuestra casa nos cruzamos con 2 jóvenes (entre 18 y 20 años). Al pasar por al lado de ellos nos silban y admiraron nuestra belleza. Mi madre era delgada y con buena figura, y como no era menos, morocha  y  de  ojos  verdes  como  yo  (de  alguien  lo  tuve  que  heredar). Intentamos seguir caminando pero uno de los muchachos se paró delante nuestro y sacó una faca (cuchillo) y el otro lo mismo pero desde atrás. Nos dijeron  que  si  estábamos  calladas  y  tranquilas  nada  nos  iba  a  pasar  (se notaba que estaban nerviosos y un poco tomados, aunque no mucho), nos mandaron entrar en los pastizales mientras uno agarraba a mi madre y el otro  a  mí,  y  así  hicimos.  Nos  pidieron  que  nos  levantemos  los  vestidos mientras   ellos   se   bajaban   los   pantalones,   nosotras   obedecimos   sin protestar, en  eso nos tiran al  piso y  abusan de nosotras,  mi madre dura como  una  estatua  y  yo  sin  entender  nada,  en  ese  momento  estaba perdiendo  mi  virginidad  (la  cual  pensaba  guardar  a  mi  futuro  esposo  en esa  época).  Se  podía  apreciar  que  eran  inexpertos  ya  que  no  sabían moverse  bien,  pero  dentro  de  todo  fueron  “cariñosos”  si  es  que  se  le puede  dar  esa  característica  a  unos  violadores.  Ambos  dos  terminaron eyaculando dentro de nosotras y como parecía que no estaban satisfechos intercambiaron de víctima, culminando como antes, eyaculando dentro de nuestras vaginas.

Al terminar toda esa situación traumática los muchachos se subieron los pantalones  y  se  fueron  corriendo.  Mi  madre  no  se  movía  a  causa  del shock, así que tuve que levantarla y llevarla hasta nuestra casa. Una vez allí me dispuse a sacarle la ropa a mi madre y sacármela a mí también y meternos  en  la  ducha  para  limpiarnos.  Dentro  de  la  bañera  mi  madre reacciona  y  entre  llantos  me  abraza  y  pide  perdón  por  no  haberme cuidado  y  protegido.    Le  dije  “No  te  preocupes  mamá,  ya  pasó.  Ahora estamos a salvo en casa”. Nos abrazamos fuerte, terminamos de bañarnos y  luego  salimos  a  secarnos,  vestirnos  y  dirigirnos  a  la  cama  que,  por cuestiones del suceso, compartimos.

A  la  mañana  siguiente  me  despierto  y  noto  que  mi  madre  ya  se  había levantado,  voy  a  nuestro  comedor  y  encuentro  a  mi  madre  llorando abrazada a mi padre. Ambos me ven y entre lágrimas me hacen señas que me acerque para que nos abracemos los 3. Mi padre, que era un hombre muy duro, nos dijo con una voz entrecortada que todo era su culpa, que si él  no  hubiera  dicho  que  nos  volvamos  solas  eso  no  hubiera  pasado. Cuando se enteró Don Zoilo puso el grito en las nubes, creo que hasta San Pedro  lo  escuchó,  inmediatamente  mandó  a  buscar  a  esos  delincuentes pero nunca hubo rastro de ellos. Al parecer eran de otro pueblo o estaban de pasada y aprovecharon la oportunidad al ver la fiesta.

Al   cabo   de   unas   semanas   mi   madre   nos   da   la   noticia   que   estaba embarazada, claro que al sacar los cálculos mi madre supuso que fue por la violación, mis padres decidieron tener a mi hermano y decidieron callar la posibilidad de que fuera cierta la sospecha ya que si se llegase a saber sería una deshonra para la familia.   Un domingo cuando nos sentamos a almorzar un delicioso asado en el campo con Don Zoilo, ni bien me ponen la carne en frente me dieron náuseas y tuve que salir corriendo al baño a vomitar. Mi madre que no era ninguna tonta corrió tras de mí, y al salir del baño me pregunta “Hija, ¿hace cuánto no tienes tu período?” a lo cual le contesto  que  no  lo  sé,  y  con  una  cara  de  tristeza  me  dice  “Hijita,  no  sé cómo decírtelo, pero creo que estás embarazada, ¿lo has hecho con algún muchacho?”. Ante tal pregunta le respondo a los gritos que no, que como podía pensar así de mí. Ante tales alaridos veo que se acerca Don Zoilo…

DZ:  Disculpen  mi  intromisión,  pero  no  pude  dejar  de  escuchar  los  gritos. ¿Sucede algo?

T: ¡Claro que pasa Don Zoilo! Mi madre piensa que yo soy una cualquiera y que tengo relaciones con cualquiera.

C:  No  hija,  no  quise  decir  eso,  no  me  malinterpretes,  solo  pregunte  si habías tenido relaciones con algún muchacho, y de no ser así creo que en esa maldita noche tú también pudiste haber quedado en cinta ya que tus vómitos no son normales.

DZ: Miren, no dejo de sentirme culpable y responsable por lo sucedido –

En eso mi madre trata de interrumpirlo pero él le hace una seña para que se calle – Espera Carmen, no me interrumpas. Les decía, sigo sintiéndome culpable  y  responsable  por  lo  sucedido,  así  que  me  gustaría  hacerme cargo de los gastos médicos. Tengo una amiga que es doctora, si la llamo y le cuento la situación sé que podrá mantener el silencio, lo único malo es que atiende en la capital, pero no se preocupen porque yo las llevo. Y no Carmen, no acepto un no como respuesta.

Así hicimos el martes de esa semana Don Zoilo nos llevó a la Capital a ver a su amiga quien nos hizo una serie de estudios a mi madre y a mí. Al darnos los  resultados  nos  corroboró  lo  que  suponíamos  pero  que  a  su  vez temíamos, ambas estábamos embarazadas de 6 semanas dando el tiempo justo para ser fruto de la violación…

Al  volver  al  pueblo  Don  Zoilo  pide  hablar  con  mis  padres  y  que  si  yo quisiera estuviese presente. Resumiendo, lo que acordaron fue que hasta que sea evidente mi panza yo haga una vida normal, luego que sea vista lo menos posible por los vecinos y para así hacerles pensar a todos que mi madre  tuvo  gemelos,  Don  Zoilo  iba  a  pagar  por  profesores  particulares para mi así no perdía el año de estudio y claro también los gastos médicos.

Fue pasando el tiempo y mi madre dio a luz a un muchacho, Felipe, y yo a mis 14 años di a luz a una niña, Lucía y Don Zoilo fue el padrino de ambos. Al  principio  hicimos  como  habíamos  acordado,  decir  que  Lucía  era  mi hermana,   resultó   por   un   tiempo,   pero   llegados   mis   18   y   habiendo terminado  el  secundario  quería  salir  del  pueblo  y  llevarme  a  mi  hija conmigo,  se  lo  plateé  a  Don  Zoilo  el  cual  aceptó  y  me  aconsejó  que primero me estabilice donde quiera estar y luego, ya estable me lleve a mi hija, un hombre muy sabio era él, así que seguí su consejo. Me vine a la Capital, al principio era complicado encontrar trabajo y vivienda, pero por medio  de  unos  conocidos  de  Don  Zoilo  pude  acomodarme  para  dar  los primeros  pasos.  Al  año  de  haber  llegado  a  esta  ciudad  ya  me  había establecido, me puse de novia con Claudio, un muchacho maravilloso, el cual entendió mi historia y, lejos de juzgarme, me acompañó en todo. Un día  volví  al  pueblo  (al  cual  iba  cada  2  semanas)  con  la  intención  de volverme  con  mi  pequeña,  mis  padres  al  principio  no  quisieron  pero terminaron aceptándolo; así que las dos nos vinimos para Capital. Fue un poco  raro  el  acomodarnos  con  los  horarios  pero  lo  logramos  al  poco tiempo.

Ya con 21 años, Claudio me propuso matrimonio, el cual acepté. Lucía lo quería  como  si  fuese  el  padre  y  por  un  tiempo  fue  un  matrimonio hermoso, yo me recibí de contadora y Claudio de ingeniero, buscamos por mucho tiempo tener más hijos, pero nunca le llegaba la carta a la cigüeña, hasta  que  un  día  Claudio  me  dice  que  vaya  a  ver  si  no  tenía  algún problema, cosa que dudaba, ya que yo ya había tenido una hija, pero le di el gusto y fui. Los exámenes me dieron normales en lo que a fertilidad se referían, y ahí comenzó mi calvario. Claudio se volcó a la bebida, al juego y a las mujeres, pero traté de entenderlo, entendí que ese resultado había destruido  su  hombría.  Pero  el  punto  final  llego  cuando  borracho  me levantó la mano y me dejó el ojo negro, a mis 30 años no iba a permitir eso y me divorcié. Ahí mismo dejé de creer en el amor. Lucía a sus 14 se puso  de  novia  con  un  chico  2  años  mayor  que  ella  y  a  los  16  (meses después del divorcio) me vino con la noticia… ¡Iba a ser abuela!

Por suerte Pablo (así se llama el novio de Lucía) se hizo cargo de todo y en un acto muy tierno me pidió su mano para cuando Lu cumpliera 18. Claro que la respuesta final iba a ser de ella, pero yo les di mi aprobación. A los meses,  Pablo  encontró  un  muy  buen  trabajo  y,  algo  que  me  sorprendió mucho de un joven de su edad, la gran mayoría de su sueldo lo gastaba en mi hija y el futuro bebé, pudo haberse comprado un auto, una moto pero no, él se administraba el dinero para Lucía, el bebé, una casa y por último el casamiento. Fueron pasando los meses y Lu, con 16 años y 9 meses de gestación  empezó  el  trabajo  de  parto  en  el  living  de  mi  casa.  Urgente llamé  a  Pablo  que  estaba  trabajando  y  nos  fuimos  al  hospital,  él  nos alcanzó  allí.  Luego  de  unas  cuantas  horas  conocí  a  mi  nietito,  Ignacio  o Nacho, la vida se tornó de una luz tan clara para mí al ver sus manitos, sus ojitos, me volví una abuela babosa…

Pasó el tiempo y todo siguió su curso. Lucía se casó y se fue con Pablo y Nacho, quedándome  sola a los 32 años. Así que aproveché y comencé a salir  y  conocer  un  poco  la  vida,  conocía  hombres,  pero  ninguno  me llenaba, no eran lo que yo buscaba o necesitaba. Fueron pasando los años, seguía  en  contacto  con  Lu,  con  Nacho  y  con  mis  padres  (a  cuales  iba  a visitar   cuando   podía),   intenté   volver   a   formar   pareja   pero   siempre terminaba decepcionada así que preferí quedarme sola. Pasado un tiempo recibí una llamada de Lucía.

L: Hola ma, ¿podes hablar?

T: Si hija, ¿Qué pasa? ¿Están bien?

L: Si ma, tranquila, tengo que contarte dos cosas… T: Bueno… ¿y qué esperas?

L:  La  primera  es  que  Pablo  recibió  un  ascenso  gerencial,  pero  para  ello tiene  que  estar  entre  1  y  2  años  en  el  exterior.  Nacho  no  se  quiere  ir  y separarse de sus amigos, el cole y demás cosas a las que se acostumbró. ¿Te jodería que se quede con vos?

T: ¡Ay! Felicítalo a Pablo de mi parte, no hija, mi nieto nunca va a ser una molestia,  yo  voy  a  estar  feliz  de  recibirlo,  hay  que  ver  si  quiere  venir  a quedarse acá conmigo.

L: Si mamá, sabes que él te ama con locura, es más fue de él la idea de decirte.

T: Bueno, y ¿cuál es la segunda noticia?

L: ¿Estás sentada? ¡¡¡VAS A SER ABUELA POR SEGUNDA VEZ!!!

T: ¿En  Serio?  ¡¡¡Que  felicidad!!!  Tenemos  que  celebrarlo  esto,  vengan  el sábado a cenar.

L:  Es  que…  salimos  el  sábado  a  la  tarde  pensamos  en  ir  el  viernes  y  así Nacho ya se queda con vos.

T: Dale, dale, los espero el viernes.

Llego  ese  día  tan  esperado,  como  estoy  en  un  alto  cargo  en  la  empresa donde trabajo pude, sin problema, pedirme el día para así preparar todo para la noche y para la estadía de nacho conmigo.

La hora llegó y el timbre sonó, feliz fui a abrir la puerta y ahí estaban los 3 contentos y radiantes. Nachito era en ese entonces un chico de 14 años, en  desarrollo pero  se  notaba que hacía  deporte, era  alto,  a  esa  edad  ya media  1.70  (sacó  la  altura  de  su  padre)  pelo  negro  y  ojos  verdes,  tengo que admitir que al verlo se me cruzó por la cabeza un *ay, si no fueras tan chico…*.  Mientras  Lu  y  yo  hablábamos  y  preparábamos  la  mesa  Pablo  e Ignacio iban trayendo e instalando las cosas para la habitación de mi nieto. La  velada  fue  hermosa,  me  contaron  de  los  proyectos  de  la  empresa donde  trabaja  Pablo  y  me  empecé  a  poner  al  corriente  con  nacho.  Ya pasada  la  media  noche  mi  hija  y  su  marido  se  retiraron,  nos  dimos  un fuerte abrazo y se despidieron.

Yo agarré y pasé a mostrarle donde guardaba las cosas importantes de la casa ante cualquier emergencia, nacho aprendió al instante. Hablamos por un  rato  más  y  luego  llegó  la  hora  de  dormir  en  la  cual  nos  fuimos  cada quien a su respectiva cama.

Los  días  y  semanas  fueron  pasando  con  normalidad,  éramos  casi  como madre e hijo, nos comenzamos a contar sobre nuestras vidas cotidianas, problemas, situaciones graciosas; yo hacía por esa época gimnasia de 3 a 5 veces por semana y nacho siempre sacaba alguna actividad debajo de la manga, así que podríamos decir que ambos estábamos en un buen estado físico. Poco a poco, con el pasar de las semanas, empecé a darme cuenta de unas miradas pícaras por parte de mi nieto, mirándome el escote, las piernas  y  a  veces  llegaba  a  engancharlo  relojeándome  el  culo.  Lo  tomé como  algo  natural  de  la  edad,  no voy  a  mentir  y decir  que  no  me gustó que  un  joven  de  14  años  me  mirara  a  mí  de  44,  por  un  lado  me  sentía halagada,  por  otro  incómoda  porque  era  mi  nieto,  pero  también  estaba intrigada  ya  que  no  sabía  si  me  miraba  porque  le  gustara,  lo  excitara  o simplemente por un reflejo hasta que un día mis dudas se esfumaron por completo…

Un sábado, temprano, fui al lavadero a poner a lavar la ropa de la semana, tanto de Ignacio como la mía. Mientras iba separando y poniendo la ropa en  el  lavarropas  encuentro  una  tanga  mía  húmeda,  la  que  me  había quitado la noche anterior antes de acostarme. Cuando la reviso percibo un aroma  que  hace  tiempo  no  olía,  era  semen,  al  mirar  en  la  zona  interna donde hace contacto mi vagina veo que todavía estaba ahí una acabada grande   y   espesa.   No   cabía   duda   que   era   de   mi   nieto,   un   impulso inconsciente  me  llevó  a  sacar  la  lengua  para  probar  ese  néctar  que  hizo que  todo  el  mundo  se  volteara,  de  inmediato  me  empapé  y  tuve  que dirigirme a mi habitación a masturbarme para descargar las ganas. Pasado un rato y ya más calmada salí nuevamente para continuar con mis labores hogareños. Al escuchar que se abría la puerta de la habitación de nacho mi corazón  se  aceleró,  no  sabía  cómo reaccionar,  acababa  de  masturbarme pensando en él, en mi nieto, probé su semen en mi tanga, ¿cómo podía actuar con normalidad? Al acercarse nachito me da un beso en la mejilla y noto  una  erección  importante  proviniendo  de  alguien  que  no  estaba completamente  desarrollado…  “Bu  buen  día,  ¿cómo  amaneciste  nachi?” es lo único que me salió, temblaba nerviosa y no sabía el por qué, lo peor es que se dio cuenta “bien abu, ¿por, pasó algo?” a lo cual, tratando de calmarme,  le  dije  que  no  y  preparé  el  desayuno  para  los  dos.  Mientras calentaba  el  café  quise  ver  si  podía  calentar  algo  más  así  que  empecé  a hacer  posiciones  un  poco  excitantes  (recostarme  sobre  la  mesada  o agacharme para que me mirara el culo) aprovechando que yo seguía con una remera larga como camisón sin nada abajo. Por el rabillo del ojo o por algún reflejo podía ver que cumplía mi cometido, así que decidí dejarlo en paz,  por  ahora.  El  día  continuó  tranquilo,  en  algún  que  otro  momento hacía algún movimiento o comentario sugerente para llamar su atención, pero nada demasiado obvio. Fuimos a comprar, y le propuse ir al cine ya que me había dicho que se había estrenado una película que quería ver, una de un superhéroe que se hacía del tamaño de una hormiga, “¿En serio abu?   Dale,   vamos…   Para…   ¿No   tendrás   ganas  de   comprarte   ropa   y necesitas que alguien lleve las bolsas, no?”, el pendejo era chico pero muy rápido a lo cual, con una sonrisa le dije “bueno… favor con favor se paga” nos reímos y luego nos alistamos para salir.

Las cosas siguieron aumentando el tono de excitación, cada vez era más frecuente el encontrar mi ropa interior con sus “regalos” pero yo no me quedaba atrás, no solo trataba de saborear esos fluidos sino que también aprovechaba  para  oler  sus  calzones.  Una  noche  en  la  que  no  podía conciliar el sueño comencé a oír ruidos, así que me levante de la cama y salí a investigar, los ruidos salían de la habitación de mi nieto, me acerqué y miré por la rendija de la llave a ver que se veía y ahí lo vi. Estaba la luz prendida  así  que  pude  verlo  bien,  era  nacho,  masturbándose  sentado  al borde de su cama y diciendo “Te amo abu, mira como me pones, ahora te voy  a  acabar  y  llenar  toda,  mira  miraaaaa”  y  en  eso  veo  como  llena  la tanga,   que   me   había   sacado   hace   unas   horas,   de   su   semen   recién fabricado con tanto amor para mí. Ahí mismo me dije para mí *ahora me tiene  que  ver  él*  así  que  pasando  unas  noches,  sabiendo  que  estaba despierto,  dejé  la  puerta  de  mi  habitación  semi-abierta  y  comencé  a masturbarme  oliendo  uno  de  sus  bóxer.  De  a  poco  empecé  a  gemir  y levantar muy poco la voz de mis gemidos, solo para invitarlo a asomarse y mirar,  tenía  un  velador  prendido.  Al  cabo  de  unos  minutos  noto  la presencia de alguien tras la puerta, efectivamente, ahí estaba mi niño, así que me esforcé para darle un espectáculo de maravilla “Ah nachi, si, bebé, como  me  encanta  esa  pija  que  tenés”…  pasado  un  rato  acabé  con  un orgasmo maravilloso, fue tan intenso que quedé boba por un instante. Al mirar a la puerta mi espectador ya se había retirado,  no sin antes haber dejado “sus renacuajos” en el piso…

A  la  mañana  siguiente  traté  de  comenzar  el  día  como  si  nada,  hice  el desayuno,  lo  desperté  a  nacho  para  que  se  aliste  y  así  ir  al  colegio  y demás. Podría decirse que de cierta manera nos “liberamos”  sacando un poco de nuestras ganas.

Un viernes de septiembre mi hija nos hizo una video llamada por la PC, si bien hablábamos seguido por whatsapp y me preguntaba por el hijo, esta video  llamada era  especial  dado que nos  iba a  mostrar  ya  la panza  de 5 meses de embarazo, en ese entonces estaban en Houston terminando las capacitaciones  para  el  ascenso  correspondiente  de  Pablo.  La  charla  fue muy  amena  y  cálida,  Ignacio  le  comentó  como  le  estaba  yendo  en  la escuela, del deporte, y demás cosas; luego me tocó hablar a mí con ella pero quisimos hacerlo a solas, ya que ella quería preguntarme cosas más intimas, sin importancia relevante pero no quería que su hijo escuchase, terminamos de hablar a eso de la 1:30 am y nos fuimos a dormir.

Alrededor de las 3 de la mañana, golpean mi puerta…

T: ¿Si?

I: ¿Abu, es… estás despierta?

T: Si nachi, ¿qué necesitas? Pasá.

I: Abu – Entra y lo noto lloroso – ¿Me puedo quedar a dormir con vos hoy? T: Si mijo, vení. – Le dije mientras me hacía a un lado y abría las sábanas para que entre – Decime, ¿Qué te pasa?

I: Extraño a mis viejos y la llamada de hoy me bajoneó un poco. T: Bueno, bueno, vení que esta vieja te va a cuidar.

Ignacio  me  hizo  caso,  entró  a  la  cama  y  yo  lo  pegué  a  mí  abrazándolo. “Contale a la abuela ¿qué más te anda pasando? Porque no creo que sólo sea eso”. Mientras le hacía mimos y caricias en el pelo me fue contando que en la escuela lo cargaban porque nunca había besado a ninguna chica y que alguno de sus amigos (un poco más grandes) lo cargaban o trataban de bebé por no haber estado con alguna chica. Le pregunté primero si le gustaban  las  chicas,  yo  ya  sabía  que  sí,  pero  me  hice  la  que  no  sabía, cuando me contestó afirmativamente le consulte si había alguna chica que le gustara o había alguna que le gustara más que otra. A esto también me dijo  que  sí,  así  que  le  pregunté  si  ya  se  lo  había  dicho,  como  era  ella,  y otras cosas. El me dijo que no podría decírselo, porque si se lo dijera teme que lo rechace y no podría soportar tal vergüenza y rechazo.

T: Nachi, decime la verdad. ¿Te gusta mucho esa chica? I: Si abu, creo que estoy enamorado.

T: ¿Sí? ¿Y por qué crees eso? – Por dentro me hervía la sangre de los celos por  un  lado,  pero  por  otro  me  derretía  al  ver  esos  sentimientos  en  mi nietito.

I: No dejo de pensar en ella, de querer besarla, abrazarla…

T: Te entiendo, ¿Hace mucho que te gusta? ¿Quisieras que tu primera vez sea con ella?

I: Sí abu, y sí, me gustaría que todo sea con ella, desde mi primera hasta mi última vez.

T: Es muy lindo todo lo que decís nacho, ¿Porqué no te animás y le decís que estás enamorado de ella?

I: Abuela, ya te lo dije, estoy seguro que me va a rechazar.

T: Ignacio, mirame a los ojos, ¿Qué estás dispuesto a hacer por ella, por su amor?

I: Todo Abuela, soy capaz de sacarme el corazón con las manos si así me lo pidiera.

T: Entonces, ve y díselo.

I: Abu, no me entendés. No creo ser de su target, seguramente va a saltar con que soy muy chico para ella o con algo más para no lastimarme. Pero si me dice que no, de la vergüenza voy a tener que  irme con mis viejos, porque no podría volver a mirarla.

T:  Nachi,  el  no  ya  lo  tenés,  buscá  el  sí.  No  creo  que  te  rechace,  mirate, tenés un excelente físico, sos inteligente y muy lindo, si te dice que no es una tarada que no te merece.

I: No creo que sea tan fácil. T: ¿Por qué lo decís?

I:  Porque  sos  vos,  es  de  vos  de  quién  estoy  enamorado  desde  que  soy chico –empezó a decir llorando-. Por eso quise quedarme acá en vez de ir a  Estados  Unidos  o  Europa  con  mis  viejos.  Le  dije  a  mi  mamá  que  iba  a extrañar  a  mis  compañeros,  la  verdad  es  que  no  podría  extrañar  a  unos chicos  que  me  hacen  bulling  desde  hace  años,  al  contrario,  sería  mi salvación. Pero si bien podía estar lejos de ellos no podía alejarme de vos, no verte, por eso le dije a mi mamá si podía quedarme  con vos. Pero sé que no puedo competir con tus pretendientes, ellos tienen autos, trabajos importantes  y  esas  cosas,  sin  hablar  de  que  ellos  ya  deben  tener  una experiencia mucho mayor dado que sigo siendo virgen.

Finalizado  el  discurso  cierra  los  ojos  esperando  una  cachetada  o  una reprimenda, pero lejos  de  eso  le  puse  una  mano  en  la  mejilla  y  le  di  un beso lleno de amor en la frente, le pedí que me mire y de una forma muy pero  muy  tierna  y  con  todo  mi  amor  le  dije:  “Nacho,  lo  que  acabas  de decir  es  lo  más  hermoso  que  alguien  me  haya  dicho  jamás.  Mira  como dejaste el corazón de tu abuela – le tomé una mano y la dirigí a mi pecho donde  mi  corazón  latía  desaforadamente  –  ¿Ves?  Eso  lo  produjeron  tus palabras. Tenés toda la razón en mucho de lo que decís. En una situación normal  yo,  como  tu  abuela,  te  debo  rechazar.  Sos  muy  joven,  no  tenés trabajo,  ni  experiencia  de  vida,  ni  tampoco  experiencia  sexual;  en  esas cosas  estás  en  lo  cierto.  Pero,  desde  hace  un  tiempo  me  pasan  muchas cosas  con  vos.  No  podría  explicarlo  bien,  pero  me  gusta,  me  haces  muy feliz, desde que estás acá conmigo me siento más llena de vida.” Dicho eso le dirigí una mirada tierna y una sonrisa repleta de felicidad.

I: Gracias por esas palabras abu, no creí que tu rechazo lo fueras a hacer tan tranquilo, lo creí un poco más violento.

T: Creo que hay algo que no escuchaste… dije “En una situación normal…” y después puse un PERO…

I: Eso quiere decir que…

T: Eso quiere decir que todas las excusas que pusiste no son importantes para mí.

I: Pero ¿Y tus pretendientes o novios?

En  vez  de  responderle  me  animé  y  le  di  un  beso  en  sus  labios,  él  se sorprendió, no sabía qué hacer. “¿No te gustó?” le pregunté, nacho asintió con la cabeza así que me decidí a darle un beso más apasionado; mi nieto no sabía cómo hacer así que le dije que me siga con lo que haga, de a poco fue tomando ritmo. De a poco empecé a mojarme, moví un poco la pierna y  noté  la  carpa  que  se  formaba  en  el  bóxer  de  Ignacio  así  que  decidí moverme  y  ponerme  encima  de  él  y  seguí  besándolo,  “no  te  reprimas amor, tocame por donde quieras” los ojos de mi nieto se iluminaron y yo volví  a  besarlo,  en  eso  siento  las  manos  de  mi  hombrecito  bajando  por desde mi nuca por toda mi espalda, sobre mi remera, al llegar a mi cola la agarra bien fuerte y aprieta contra su pelvis, eso me hizo soltar un suspiro de  placer,  me  soltó  y  comenzó  a  pasarme  las  manos  por  debajo  de  mi remera,  sentía  que  se  me  había  puesto  la  piel  de  gallina,  no  recordaba cuando me había pasado algo similar, cada vez sentía que me mojaba más y  más  sumado  a que  tenía  esa  carpa  presionando  contra  mi  pelvis  en  la cual frotaba mi clítoris.

No resistí más y me saqué mi remera, quedando completamente desnuda frente a mi nieto y le pregunté “¿Te gusta lo que ves? ¿Te gusta esta vieja destruida?”, los ojos de Ignacio estaban por salir de sus órbitas “Abuela, no digas eso, estas BUENISIMA, cada vez me gustas y calentás más ¿Te las puedo  chupar?”.  No  le  respondí  nada,  solo  dirigí  una  de  mis  tetas  a  su boca y guié una de sus manos para que me estimule la otra “Si, si, así mi amor… ahhhh me estás haciendo acabar solo con eso… que lindo AHHHH” ese orgasmo fue fascinante, pero no podía parar, quería más de él así que me levanté y fui besándolo desde la boca hasta la pelvis, al llegar a ésta le saqué  lentamente  su  bóxer  y  viendo  esa  pija  maravillosa  bien  venosa  y erguida.  Al  principio  la  masturbé  un  poco  y  vi  su  pre  semen  así  que lentamente comencé a darle besos desde la base hasta el glande, al llegar a  su  cabeza  tan  deseada  primero  le  pase  la  punta  de  mi  lengua  para saborear   bien   el   líquido   pre   seminal   y   sin   pensarlo   comencé   a introducirme su miembro en la boca. Nacho gemía del placer, eso provocó que tuviera que masturbarme de la excitación que me generaba, mi nieto me agarra de la cabeza para marcarme el ritmo de las chupadas y al cabo de unos minutos me dice que no aguanta más, que va a acabar, no le hago caso y sigo mamando, luego de dos o tres chupadas más recibí por fin la leche  de  mi  nietito  en  la  boca,  por  fin  la  tomaba  directa  de  fábrica,  me lleno toda la boca con ese líquido espeso, “Perdoname abuela, no aguanté más” me dijo, levante la cabeza, lo miré y con una sonrisa de la cual en la comisura me salía un poco de su leche, la tragué “amor, eso fue delicioso, hace mucho esperaba poder tomarla así” me pase la lengua por donde me quedaban  restos  de  ese  tesoro  y  también  los  tragué.  Ignacio  no  podía creer lo que estaba pasando, parecía que estaba en un sueño.

T: ¿Estás listo para el punto de no retorno?

I: ¿Querés decir…?

T: Si, ¿Querés pasar a ser un hombre o seguimos solo con jueguitos?

I: Sí abu, quiero…

Lo besé, me recosté guiándolo para que se ponga encima de mí y guié su glande a la entrada de mi vagina, en eso para y me dice “Abu, ¿no debería ponerme un condón?”. A lo que le contesté que ese era un día seguro, que por esa ocasión especial no iban a haber problemas pero que cuando se repita si vamos a tener que cuidarnos ya que seguía siendo fértil. Poco a poco fue introduciendo su hermoso y duro pene en mi, cada centímetro que  ingresaba  para  mí  era  como  un  shock  eléctrico  devolviéndome  a  la vida, solo con eso me estaba volviendo loca y sentía que iba a llegar a la locura  por  el  placer; “ah,  abu,  ya  entró  toda”  y  como  si  fuera  instintivo, comenzó a bombear dentro mío. Se notaba su falta de experiencia, así que le dije “Nachi, mi amor, ahora soy tuya, soy tu abuela y tu mujer, estoy a tu  voluntad  y  disposición,  podes  hacerme  lo  que  quieras”,  pero  parece que estaba muy concentrado en el bombeo así que lo agarré de la nuca y lo traje a mí para besarle el cuello y que me bese o me toque las tetas. No sabría  decir  cuánto  pasó,  ya  había  perdido  noción  del  tiempo,  mi  nieto empezó  a  acelerar  la  marcha  del  mete  y  saca  dándome  la  señal  de  que estaba   por   acabar,   cosa   que   a   mi   me   excitó   más   y   más   con   cada embestida.  Veía  que  no  podía  aguantar  más  así  que  traje  su  oído  a  mí boca  y  en  una  voz  de  puta  le  dije  “Dale  mí  amor,  acabame  adentro  con toda,  llename  con  tu  leche,  lo  deseo”.  Me  miró  y  con  una  cara  de satisfacción empezó a llenarme todo mi vientre con su semillas, al sentir esas contracciones en su miembro yo también acabé y le dije “Gracias, fue lo más maravilloso que me pasó”; luego no recuerdo más nada…

A la mañana siguiente me desperté con nacho encima de mí y con una paz y felicidad que jamás había sentido, aun había en mí rastros de la mejor noche  de  mi  vida.  Decidí  correr  a  mi  nieto  y  levantarme.  Me  bañé,  me puse  mi  remera  sin  ropa  interior  y  fui  a  preparar  el  desayuno  para  mi hombre  y  para  mi,  una  vez  listo  me  dirigí  a  mi  habitación  y  ahí  lo  vi,  el seguía  dormido,  pero  su  “amigo”  estaba  bastante  despierto,  así  que (dejando la bandeja con el desayuno a un lado) decidí saludarlo, todavía olía  a  mí,  y  su  sabor  me  encantaba.  Unas  chupadas  después  de  haber empezado, mi nieto se despierta sin saber cómo reaccionar, así que tomó la mejor decisión, se dejo llevar por el placer, cuando lo vi despierto me subí  arriba  de  él  y  antes  de  introducirme  esa  pija  adolescente  le  dije “Avisame  cuando  estés  por  acabar”,  él  asintió  con  la  cabeza  y,  acto seguido, me dejé caer, así estuve unos minutos hasta que me dijo “abu, no aguanto más”, en ese instante me salí de encima suyo, tomé mí taza de café  y  dirigí  su  miembro  a  ella  haciendo  que  tire  su  leche  en  mi  café, cuando ya no quedaba contenido se la limpié con la boca y le alcancé la bandeja con el desayuno.

Ese sábado lo pasamos como dos adolescentes enamorados, claro que no mostrábamos “ese” tipo de afecto en público pero ambos sabíamos lo que sentía el otro, fuimos a comer, paseamos por el rosedal. Al llegar a casa a eso  de  las  20,  ni  bien  cruzamos  la  puerta  nos  fundimos  en  besos,  nos comenzamos  a  sacar  la  ropa  y  ahí  mismo,  en  el  living,  comenzamos  a hacer  el  amor,  me  puso  contra  la  pared  y  me  preguntó  si  habíamos comprado forros, le dije que no, pero que podíamos hacerlo siempre que me  acabara  afuera,  sólo  por  esta  situación.  Así  que  seguimos  con  lo nuestro, me puso de frente contra la pared, yo separé las piernas él me la chupó un poco y luego la introdujo en mi, de a poco fue tomando ritmo y velocidad,  yo  estaba  tan  excitada  que  no  pude  resistir  mucho,  cuando acabé  me  costaba  mantenerme  en  pié  por  los  espasmos  así  que  me recostó en el sillón y continuó su labor, le dije que no se olvide de acabar afuera, pero parece  que  no  se dio  cuenta y  eyaculó  dentro  mío,  cuando reaccionó se puso rojo y agachó la cabeza pidiéndome perdón, le dije “mi amor,   no   importa,   fue   un   accidente,   ahora   voy   a   la   farmacia   y   se soluciona, quedate tranquilo” lo bese y le agradecí por ese polvo. Me vestí y me fui a la farmacia, compré bastantes condones pero, como sabía que era una fecha segura obvié la pastilla, ya que le dije que se corra afuera para que aprenda a controlarse, no por riesgo. Volví a casa y mi nieto me estaba esperando con unos mates y el living limpio y ordenado; me morí de amor en ese instante así que fui y le comí la boca “esta noche te toca un premio especial por ser tan considerado” le dije.

Esa noche en nuestra habitación me puse un baby doll  de seda y encaje negro, sin nada abajo. Al verme, Ignacio, no lo podía creer, noté como su verga  se  paró,  me  acerqué  a  él  gateando  en  la  cama,  lentamente  le desabroché  el  pantalón  y  lo  fui  bajando  junto  con  su  calzón,  al  ver  ese miembro me prendí a él con  la boca, nacho me agarro de la cabeza con una  mano  y  empezó  a  marcar  el  ritmo,  con  la  otra  recorría  mi  espalda tratando  de  llegar  a  mis  nalgas,  cuando  alcanzó  a  una  me  dio  un  chirlo (cachetazo), lejos de molestarme me incitó a chupársela con más ganas, y así  hice  hasta  que  recibí  mi  premio,  como  en  ese  momento  la  tenía  tan metida en la boca mi nieto me depositó sus “chicos” directamente en la garganta.  Retiré  mi  boca  de  su  miembro  y  me  dirigí  a  besarlo,  “veni,  tu abuela tiene tu premio por haber limpiado el living”, mi hombrecito fue a buscar   los   condones,  pero   lo   detuve,   le   dije   que   para   esto   no   era necesario, agarré un potecito de vaselina, le pasé muy poco por el pito a nacho, me di vuelta, le pedí que me ponga vaselina en el ano porque no quería que me lo desgarre ya que hacía mucho que no lo hacía por ahí, y deje mi cola a su disposición. Le pedí que sea gentil que tiene que ser más cuidadoso que por delante. Poco a poco apoyó su miembro y lentamente fue   presionando.   Su   miembro   fue   abriéndose   paso   por   mi   ano   y paulatinamente  por  mi  recto,  al  principio  sentí  una  presión  incómoda, pero de a poco me acostumbré y comencé a disfrutar y gozar. Los gemidos invadían la habitación hasta que llegando al climax mi nieto me dice “Te amo abu” y descargo todo en mi recto. Para serles sincera no acabé en esa ocasión,  pero  tuve  una  satisfacción  mayor,  por  primera  vez  sentí  que alguien me dijo TE AMO con todo su ser. Nacho sacó su pene de mi ano y me abrazó, nos acostamos y nos dormimos.

Los días y semanas continuaron sin percances, de las puertas para afuera éramos  abuela  y  nieto  y  dentro  de  la  casa  éramos  marido  y  mujer.  Al principió costó el separar y diferenciar las cosas, pero lo conseguimos al poco  tiempo.  Nosotros  seguíamos  teniendo  relaciones  casi  a  diario,  a veces el llegaba muy cansado del colegio y de deportes o yo de mi trabajo, pero siempre una atención había, o yo lo esperaba con la ducha caliente o el me recostaba en la cama y me hacía masajes en los pies y piernas, esas eran  otras  formas  de  hacer  el  amor  sin  necesidad  del  coito.  Pasaron  los meses y, ni él ni yo, nos podíamos sentir tan complementados, pero a la vez  nos  faltaba  algo  así  que  un  día  en  la  cena  le  dije  que  teníamos  que hablar.

T: Mi amor, sabes lo feliz que me haces, ¿No? I: Si, y vos a mi abu. ¿Pasa algo?

T: Es que, y no quiero que lo tomes a mal, siento que nos falta algo. Y no hablo del sexo o de compañía ya que en estos 3 meses que empezamos nuestra relación fuiste adquiriendo una experiencia y madurez inigualable.

I: ¿Entonces?

T: Prometeme que no vas a enojarte con lo que voy a decirte.

I: Si abu, sabes que te amo y que doy todo por vos.

T: Creo que lo que nos falta es un bebé en la familia, en nuestra familia, la que estamos formando los dos.

I: ¿Qué? Perdón pero no te entiendo.

T:  Bobo.  Que  quiero  tener  un  hijo  con  vos  nacho,  quiero  que  me  hagas madre, que demos vida a un nuevo ser. Sé que sos muy joven y puede que te  asuste,  pero es  algo  que  realmente  me  gustaría ya  que  no  me  queda mucha fertilidad.

I: Es que, la verdad, me cayó como un balde de agua helada la idea. No es que  no  te  ame,  sólo  me  tomaste  por  sorpresa.  Si  mi  amor,  quiero  que tengamos hijos juntos. Te amor ahora y siempre.

T: ¡Me acabas de hacer la mujer más feliz del universo!

Esa   misma   noche   comenzamos   a   tener   relaciones   sin   protección, lamentablemente a la semana vino mi período, pero eso no nos detuvo, nuestra libido y energías estaban puestas en eso. Luego que se me haya ido mi período fui a una ginecóloga, le pregunté por las posibilidades de quedar  embarazada  y  haciéndome  análisis  me  dijo  que  gozaba  de  una excelente salud, que no habría problema alguno, esa noticia me llenó de una mayor felicidad a la que tenía, así que le pedí si me podía hacer un calendario  de  ovulación,  me  lo  hizo  sin  chistar  y  al  instante,  con  el calendario en mano me fui feliz a casa.

Ya  habíamos  llegado  a  Noviembre  y  estaba  ansiosa  por  mi  fecha  de ovulación, le comenté a mi nieto que por uno o dos días antes a mi fecha no hagamos nada, así sus soldaditos tienen más fuerza, mucho la idea no le gustó, pero aceptó. Llegó el día y me puse a prepara todo el clima de la habitación,  velas  aromáticas,  sábanas,  comida  afrodisíaca,  etc.  Al  caer  la noche  cenamos  con  Ignacio  y  nos  fuimos  a  la  habitación,  al  ver  toda  la decoración, mi nieto, me miro y me empezó a llenar de besos, lo detengo y me voy al baño, cuando salgo, lo hago completamente desnuda, lo miro y   le   digo   “¿Aún   deseas   a   este   vejestorio?   ¿Todavía   querés   que embarazarme y que tenga a tu hijo?” a lo cual l me responde:”Te deseo más  que  nunca,  no  podría  querer  embarazar  a  nadie  más,  pero  no,  no quiero  que  tengas  a  mi  hijo”.  Eso  me  sobresaltó,  me  paralizó,  pero  me abrazó   y   completó   “Quiero   que   tengas   a   MIS   HIJOS,   no   quiero conformarme con sólo uno” y me besó. Esa sesión de mimos y caricias fue diferente  al  resto,  estaban  llenas  de  amor  y  deseo,  pero  de  una  lujuria diferente, altamente excitante.

Comenzamos a besarnos y me fue dirigiendo a la cama, me recostó y sin detener sus besos, mientras se sacaba la ropa, mi nieto fue bajando por mis pechos, los cuales besó y succionó un poco, continuó por mi vientre hasta que llego a mi entre piernas, ahí se dedicó pura y exclusivamente a lamer mi clítoris y darme el mejor sexo oral que recuerdo, yo tomaba su cabeza  para  que  no  aleje  su  lengua  de  mi  vagina,  con  sus  manos  me acariciaba  las  piernas,  la  cola,  las  tetas,  mi  panza,  se  había  vuelto  un profesional,  ya  no  resistí  más  y  acabé  soltando  gemidos  y  alaridos  de placer.   Lentamente   nacho   fue   subiendo,   besándome   nuevamente;   al llegar a mi cara me dice: “¿Lista para cruzar el punto de no retorno? ¿Para convertirte  completamente  en  mi  mujer  y  darme  hijos?”.  Lo  beso  y contesto:  “Hoy  más  que  nunca  mi  amor”,  nos  fundimos  en  un  beso mientras  que  lentamente  nuestros  sexos  también  se  unían.  Como  les comenté antes, esa sesión de sexo era más amor y deseo que lujuria, no hacíamos  posiciones  raras,  solo  nos  entregábamos  en  cuerpo,  alma  y esencia. Al rato siento que mi hombre estaba por acabar y le digo “Llena el vientre    de    tu    abuela,    embarázame,    haceme    bisabuela    y    madre nuevamente,  infestá  mi  óvulo  con  tus  bebés”,  rodeo  su  cadera  con  mis piernas para que no pueda salirse y es en ese último empujón donde mi nieto  mete  toda  su  pija  hasta  el  fondo,  llegando  su  glande  a  tocar  mi útero, donde dejó a todos sus espermatozoides. Toda esa noche seguimos así, y como la ginecóloga me dijo que la ovulación son casi como 5 días, así lo   hicimos   por   esa   cantidad   de   tiempo.   Seguimos   como   siempre, amándonos puertas adentro.

Pasados unos 15 días noto que no me viene el período, así que voy a la farmacia  a  pedir  un  test…  lo  realizo  pero  me  da  negativo.  Tanto  mi marido/nieto como yo nos bajoneamos, así que él me hizo un pollo a la parrilla  que  tanto  me  gustaba  (si,  aprendió  a  cocinar  para  mimar  a  su mujer/abuela), pero al sentir el olor al pollo me dieron unas nauseas que tuve  que  ir  al  baño,  con  nacho  nos  miramos  y  no  entendimos  nada  a  lo cual me dice “Abu, ¿y si vamos a que te hagan la prueba en el hospital? Escuché  que  las  pruebas  caseras  pueden  fallar,  mientras  que  las  de hospitales, al hacerse con sangre, son infalibles”. Las esperanzas volvieron a  mí  como  con  una  inyección  de  adrenalina,  me  limpié,  me  vestí  y  nos fuimos al hospital, me hicieron el análisis y una hora después nos llama, Como mi nieto parece mayor de edad no preguntaron por él, así que nos pide que tomemos asientos, nos mira y dice: “Señora Teresa, felicidades, está usted embarazada. Felicidades también al nuevo padre”. Ahí mismo quebré    en    llanto    por    la    alegría,    mi    nieto/marido    me    contenía.

Agradecimos, y volvimos a casa, no sin antes pedir turno con un médico para  que  siga  todos  los  pasos  del  embarazo,  por  suerte  lo  hizo  mi ginecóloga.

Los  meses  fueron  pasando,  Ignacio  cumplió  15  años,  mi  hija  tuvo  una nena, Ludmila, hermosa, rubiecita como el padre y de ojos claros. A mi hija y a mis padres en el pueblo les dijimos que su nuevo hermano (y nieto) era producto de una mala elección que tuve y me tengo que bancar sola esto. Lucía nos comenta que a Pablo le ofrecieron un puesto fijo en la sucursal de Madrid de esa empresa, así que se iban a vivir allí en  un tiempo y le propuso  a  nacho  irse  con  ellos,  a  lo  cual  él  rechazó:  “No  te  enojes  ma, pero con lo buena que fue y es la abuela conmigo, no puedo dejarla sola, me  sentiría  una  mierda”  le  dijo.  Mi  hija  lo  entendió  y  no  se  opuso,  ella sabía que él siempre estuvo enamorado de mí. Mi hija me agradeció por como cuidaba a su hijo, hablamos de otras cosas y quedamos para tratar de vernos pronto.

Los meses pasaron, llegó agosto y mi fecha de parto con él. Ya de licencia por  maternidad,  un  miércoles  siento  que  rompí  bolsa,  lo  llamo  a  nacho, que ese día se había quedado por mi situación, agarramos el bolso y nos fuimos  al  hospital.  Pasadas  las  12:30  nace  mi  hijo/bisnieto,  con  Nacho decidimos llamarlo Miguel, mi nieto cargó a su primogénito y luego me lo entregó,  la  felicidad  no  nos  cabía  en  nuestros  cuerpos.  Vinieron  mis padres y Don Zoilo a conocer a mi niño, se quedaron unos días y volvieron al pueblo. Una vez ya en casa los 3 nuestra vida volvió a ser como antes.

Pasaron unos 4 meses, Miguel seguía lactando, y veo que no me baja mi período. No me preocupé ya que creí que por mi edad me estaba llegando la  menopausia,  seguimos  una  vida  normal  en  familia  los  3  cuando,  por diciembre,  me  noto  rara,  mi  leche  no  deja  de  fluir,  las  mamas  crecieron aun más, saco turno con mi ginecóloga a ver qué me dice, la noticia fue inesperada… Estaba embarazada de 7 semanas, iba a volver a ser madre. Un sentimiento de felicidad me invadía, pero con él uno de nervios, ¿cómo era posible este embarazo? Y ahí recordé, ni bien nació Miguel no me vino hasta un mes y medio después (octubre) y los médicos me dijeron que era porque los órganos debían volver a regularizarse entonces con mi nieto no nos preocupamos y lo hicimos sin cuidarnos… Ahí estaba el cómo… Llegué a  casa  y  le  di  la  noticia  a  mi  marido/nieto,  él  no  lo  entendía  así  que  le expliqué, se puso feliz y me dijo “El regalo de navidad se me adelantó, te dije  que  ibas  a  ser  madre  de  más  de  un  hijo  mío”.  Nos  besamos  y empezamos  a  decidir  cómo  lo  o  la  íbamos  a  llamar.  En  eso  me  llega  un mensaje  de  Lucía  diciendo  que  iban  a  venir  a  pasar  las  fiestas  con nosotros. ¿Cómo se lo iba a decir lo de mi embarazo, qué excusa le iba a poner ahora?

Llegó Navidad, Mi hija, Pablo, Ludmila, Ignacio y Miguel estábamos todos en la mesa cenando cuando les doy el nuevo anuncio, a mi hija fue como darle un balde de agua helada, mi yerno por lo que había tomado mucho no caía y celebraba. Después de los fuegos artificiales, los regalos y demás Pablo se va a dormir, Mi hija lleva a Ludmi a la cuna y yo hago lo mismo con Miguel. Nacho estaba preparando café en la concina, Lucía entra y nos dice:

L: ¿Qué están haciendo? Se piensan que no me doy cuenta?

T: ¿De qué hablás lu?

L:  Dale  mamá,  hacete  la  pelotuda  que  yo  nací  ayer.  Ustedes  dos  están garchando,  y  como  si  fueran unos  pendejos no  se cuidan.  –Eso  me cayó como un balde de agua helada, no sabía cómo responder.-

I: No mamá – tomó la palabra mi nieto – Ahí te equivocas. La abuela y yo no  garchamos.  Nosotros  hacemos  el  amor.  No  espero  que  lo  entiendas, puede que sea muy jodido para vos aceptarlo, pero yo AMO a la abuela, y no como una abuela, sino como mi mujer, y si, Miguel y el bebé que está esperando  son  mis  hijos,  pero  no  fueron  ningún  accidente,  ambos  los buscamos y deseamos. Repito, no pido ni espero que lo entiendas, pero me siento libre al aclarártelo mamá, porque si soy un hombre para tener hijos y  ponerla también  soy hombre para no agachar  la  cabeza  frente  al amor y defender a la mujer que amor.

L: ¿Cómo me vas a hablar así? – Y le dio una bofetada – No te olvides que ante  todo  soy  tu  madre.  ¿Cómo  crees  que  no  voy  a  entenderte?  ¿Tan retrógrada crees que soy? Me da mucho orgullo que hayas conseguido a tu verdadero amor, no me lo esperaba, pero veo que su amor va más allá de  las  limitaciones.  Les  deseo  lo  mejor,  si  quieren  que  no  vuelva  para molestar e irrumpir o incomodar esta familia los voy a entender.

T: No digas eso, sos mi hija, sin vos nada de esto podría haber llegado ni a ser imaginado. Te amo hija, pero también amo a tu hijo, mi nieto que a su vez es el padre de mis otros hijos. No sabes lo difícil que es criar a un hijo sola,  ser  señalada  en  tu  propio  pueblo  y  luego  por  tu  propia  pareja; después llega un chico que te da todo el amor del mundo y empieza a ser ese hombre que desde chica soñaste, y dio que ese hombre es nacho, tu hijo, mi nieto.

Fui corriendo a abrazar a mi hija quien correspondió mi abrazo y luego se unió nacho. Nos quedamos hablando un rato, Lucía no iba a decir nada ya que  veía  felices  a  2  de  las  personas  que  más  amaba  en  el  mundo  y  se ofreció para ayudarnos en lo que le pidamos. Nacho le preguntó si conocía a  alguien  en  el  poder  judicial,  ya  que  él  quería  darles  el  apellido  a  los bebés, quería ser un padre 100%; mi hija tenía que hacer unas llamadas, pero  no  prometió  nada.  Las  llamadas  se  hicieron,  mi  hija  tenía  muchos contactos  en  el  poder judicial,  tanto  por  sus  trabajos  cuando  estaba  acá como  los  trabajos  del  marido.  Estuvo  toda  la  tarde  llamando,  hasta  que dio con el juez indicado, éste le dijo que tenía que hacer la emancipación del menor o esperar a sus 18, y por medio de un documento especial, él podría  adoptarlos,  aunque  sean  parientes,  pero  que  bueno,  por  ley  no iban a poderse casar legalmente y él no podía hacer nada al respecto. Al contarnos  esto  Lucía  nos  preguntó  que  decidíamos,  a  lo  cual  nacho  sin dudas le pidió la emancipación. Esto sucedió en diciembre, en marzo salió la  emancipación  de   Ignacio,  en  Julio  nació  Penélope,  nuestra  hija   e inmediatamente iniciamos los trámites para que él los pueda adoptar (es adopción, no reconocimiento de paternidad).

Nuestra vida va de maravilla, nacho está por cumplir 17, yo ya tengo 47, Miguel con 1 año y Penny con 3 meses. Lo que me preocupó un poco fue el comentario de mi nieto cuando dijo “Aprovechemos mientras tenemos tiempo  mi  amor,  todavía  menstruas”.  Pero  ya  hace  una  semana  me enteré,  por  4  vez  estoy  embarazada  del  hombre  que  amo,  mi  nieto.  La verdad  es  que  somos  muy  felices  y  nunca  un  hijo  viene  mal,  menos cuando además de tu hijo es tu bisnieto.

 

Till Marqueze