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El amor se da en todas las generaciones, algunas veces más tarde que en otras..

Mi hijo es mi bisnieto (2)

Hola a tod@s nuevamente. Para los que no me conozcan mi nombre es Teresa, tengo 46 años y, luego de una complicada vida, he encontrado el amor en manos de mi nieto Ignacio. Soy una mujer esbelta, de pelo negro azabache medio ondulado y largo por debajo de los omóplatos, tez  caucásica  (con  un  poco  de  pigmentación,  como  con  un  bronceado  leve  constante),  ojos verdes, una muy buena silueta para mi edad, aproximadamente tendré 110-65-93 de medidas.

Si, desean saber cómo comenzó toda la historia busquen mi anterior relato dónde lo expliqué. Aquí voy a comentar un suceso que ocurrió luego de unos meses nacida mi pequeña Penélope (penny).

Una vez que mi amado “adoptara” a nuestros hijos, tuvimos mayores libertades para movernos a diferentes lugares, Si bien se notaba nuestra diferencia de edad, nosotros no dejábamos de ser una familia con 2 hijos.

Un viernes, al regresar del instituto nacho me manda un mensaje diciéndome que me tenía una sorpresa, Yo no sabía que esperar, en eso escucho que entra por la puerta principal.

I: Amor, ya llegué. ¿Dónde está la mujer, madre y abuela más hermosa del mundo?

T: Jaja, si serás, también soy la bisabuela más linda del mundo… Estoy en la cocina amor, le estoy dando la teta a migue y a penny.

I:  Ahí voy.  –  Diciendo eso  escucho  que  deja  su  mochila  en  el  living y se  va  acercando a  la cocina, donde yo me encontraba. – Amor, te tengo un regalito, espero te guste, lo compré con mis ahorros.

T: Mi vida, no te hubieras molestado… ¿Qué es? – En eso veo que mi hombre se pone a mi lado, se arrodilla y me dice –

I: Abuela, mi amor, Teresa… – en eso saca un estuche del bolsillo y me lo abre frente a mí. – ¿Quisieras ser mi esposa?

T: Yo… yo…

No  sabía  que  decir…  Bueno,  en  realidad  si  sabía  que  decir,  solo  que  no  salía.  Me  quedé estupefacta al ver las alianzas de oro. Fue un baldazo de agua helada para mí, no porque no lo quisiera, sino porque no me lo esperaba, así que dejé a penny en su cochecito y le dije:

T: SIIIII ¡QUIERO!

En  ese momento  se  levantó  nacho  y tomó mi  alianza,  yo  le  di  mi  mano  izquierda  y me  dijo “Teresa,  con  este  anillo  yo  te  desposo,  prometo  amarte  por  siempre  y  para  siempre”.  No aguanté y empecé a llorar; mi nieto me puso su alianza en mi mano y me entregó su mano izquierda  para  que  hiciera  lo  mismo,  solo  que  yo,  de  los  nervios  y  felicidad  no  pude  emitir sonido. Finalizado el acto sellamos nuestro amor con un apasionado beso.  Lamentablemente como los bebés estaban despiertos no pudimos continuar celebrando, así que decidimos seguir como un día normal y a la noche terminar como corresponde.

A eso de las 21 los bebés se durmieron y me dirigí al lecho matrimonial. Ahí me esperaba mi marido con un paquetito extraño para mi “Tomá amor, te compré el vestido de novia” Cuando veo bien, resultaba ser un vestido erótico de novia, es decir, un corsé, portaligas con sus ligas, un velo y hasta un pequeño ramo. Miro a mi nieto y me voy al baño a vestirme, al momento de salir, mi nieto pone con su celular la marcha nupcial. Lentamente me voy acercando a él y le digo “¿Todavía te gusta lo que ves amor? ¿Aun te gusta esta vieja maltrecha?” a lo que me contesta que Si y que jamás me cambiaría por nada ni nadie, me abrazó y besó con mucho amor, beso cual correspondí.

Lentamente fui besándolo por el cuello y empezando a sacarle la ropa. Bajando por su pecho tonificado, hasta llegar a su entrepierna. Juego un poco con la hebilla de su cinturón y se la desajusto, desabrocho su pantalón y al ir bajándoselo salta ese hermoso pene, el cual me dio a mis (hasta ese momento) últimos dos hijos. Miro a mi amado con  una expresión picaresca y paso la lengua por esa maravillosa verga venosa, comienzo a masturbarla y poco a poco inicio con  LA  chupada  de  pija  (creo  que  hasta  hoy  la  sigue  recordando  jeje).  Ignacio  fue  soltando leves gemidos, acompañados por movimientos de  su pelvis y colocando una mano sobre mi cabeza para marcar el ritmo y la otra acariciando mi mejilla. Escucharlo hizo que empezara a mojarme y no pude resistirme asi que dirigí una de mis manos a satisfacer parte de mis deseos alojados  entre  mis  piernas,  mientras  que  con  la  otra  pellizcaba  mis  pezones  haciendo  que saliera  leche.  Al  cabo  de  un  buen  rato  siento  que  la  pija  de  mi  nuevo  marido  comienza  a ponerse  más  y  más  dura,  sus  huevos  a  inflamarse  y  sus  movimientos  a  ser  un  poco  más bruscos, estaba a punto de acabar asi que, lo miré y le dije que como su nueva mujer quería que me diera de tomar leche y volví a introducirme ese pene delicioso en la boca, a lo cual no se resistió mucho más y empezó a eyacular dentro de mi boca, vertiendo todos sus espermas hasta mi garganta, ya no me quedaba espacio para tanta corrida y él no paraba, acabó tanto que se me salía por la boca.

No  quedó todo ahí,  luego  de eso,  Ignacio me  colocó boca arriba  me besó los  labios, donde hacía instantes me escurría su semen, se dirigió a mi oído y me susurró “es mi turno para darte placer”. Solo ese comentario hizo que me mojara. Me beso el cuello muy suavemente, mientras con una mano me acariciaba la cara, el hombro y el pecho; comenzó a besar mis pezones y beber de mi leche luego de unos minutos, continuó bajando por mi vientre, aun algo deformado debido a mis dos embarazos consecutivos y que a mi edad no me regenero como antes. Con sus labios y nariz rozaba mi piel haciendo que se me erizara y escalofríos recorrieran mi cuerpo hasta que llegó a mi Monte de Venus, allí mismo separó mis piernas y delicadamente comenzó a  lamer  mi  vagina.  Su  lengua  era  un  arma  a  la  cual  mi  clítoris  no  podía  defenderse, haciéndome  estallar  de  placer,  poco  a  poco  comenzó  a  introducir  sus  dedos  en  mi  vagina, mientras  con  su  boca  bebía  mis  fluidos.  Lo  hacía  tan  bien  que  no  pude  resistir  el  acabar mientras él seguía jugando con su lengua, bebió todos mis fluidos, mi acabada. Me sentía en el limbo.

Mi hombre se incorpora, se pone sobre mi y lentamente comienza a meter su glande por donde hacía tiempo había salido su madre. Nuestra conexión es indescriptible al momento de hacer el amor, literalmente pasamos a ser un solo ser en dos cuerpos que se complementan. Mientras me  penetraba  yo  lo  rodeaba  con  mis  piernas  por  su  cadera  y  él  me  abrazaba  mientras  me besaba el  cuello  y debajo de mi  oreja.  Esa noche  no  tuvimos  una  sesión  de sexo,  sino  una noche de amor, puro y sincero amor. Mi actual marido no dejaba de decirme lo hermosa que era  y todo  lo  que  valía  para él, así  como yo  hacía  lo mismo.  Habremos  estado 3 o  4 horas haciendo   el   amor,   variando   de   posiciones,   hasta   que   ya   exhaustos   caímos   rendidos. Completamente  transpirados  y  yo  llena  del  semen  de  mi  nieto  en  mi  ano  y  vagina  nos quedamos dormidos.

A  la mañana  siguiente fui  la  primera en despertar.  Miguel estaba pidiendo su desayuno, me levanté  y fui  a  darle  mi  teta  (como  Penélope  seguía  lactando,  aprovechaba  y lo  dejaba  a  él también disfrutar de mi leche). En eso me doy cuenta que aun seguía con mi “vestido de novia” y que tenia restos de semen secos en mi vagina. Recordando esa hermosa noche decidí darle una sorpresa a mi nieto… ya que nos casamos, teníamos que tener nuestra “Luna de Miel”, ¿no?

Fui a mi habitación y sin desprender a mi hijo de mi teta tomé el teléfono, cuando lo desbloqueé me encuentro con un whatsapp de voz de mi hija. Básicamente era un audio de llantos, pero lo que pude entender es que estaba pasando por una crisis en su matrimonio con Pablo, ya que había encontrado fotos y conversaciones con otras mujeres, no entendí bien. En ese momento tomé una decisión, mi Luna de Miel será en Madrid, donde vivía Lucía. Ella es mi hija, y por más que haya formado familia con su hijo, no puedo abandonarla. Llamé al pediatra de mis bebés a ver si había algún problema con llevarlos, lo cual me dijo que no era recomendable para la pequeña Penny, pero que si era tan importante y urgente  que vayamos esa tarde al consultorio, que, como quedaba en su casa nos haría la excepción de atendernos en sábado y que  si  quería  nos  daba  las  vacunas  correspondientes  a  nacho  y  a  mí.  No  lo  pensé  ni  un instante y le dije que esa tarde íbamos los 4. Me puse a buscar pasajes con mi celular, hablé con un par de aerolíneas hasta que encontré una muy buena, desperté a nacho y le comenté lo sucedido. En eso lo veo salir de la habitación, ya me estaba esperando unas lindas puteadas por  no  haberle  consultado,  pero  cuando  volvió  trajo  una  valija  muy  grande  y  me  dijo  “amor, decime que llevamos, vos prepará a los bebés para el pediatra y yo me encargo del equipaje”.

No podía creer, esas palabras me llenaron el alma, lo agarre del cuello le di las gracias y le comí la boca. Le dije que saqué pasajes para el día siguiente y que íbamos a estar alrededor de una semana, que llame al instituto o a alguno de sus amigos y le diga que su madre tuvo un problema grave en España y tuvimos que ir de urgencia, le dije que me parecía lo correcto para llevar  ya  que  allí  estaba  terminando  el  verano,  y  me  dirigí  a  la  habitación  de  los  chicos.  Al terminar de alistarlos veo que nacho estaba terminando de guardar la ropa en la valija.

A  eso de  las  16  nos dirigimos  al  consultorio  del pediatra, ahí le expliqué  que  mi  hija estaba grave y debíamos ir de inmediato. Como el doctor nos conoce no puso objeción, solo nos dio unas  pautas  para  evitar  problemas,  más  que  nada  por  los  cambios  de  temperatura.  Por  el mismo  precio  nos  vacunó  a  los  4.  Mientras  volvíamos  en  el  auto  nos  pusimos  a  hablar  con Ignacio.

T: No me esperé tu actitud. I: ¿Cuál abu?

T: La que tuviste esta mañana, la de apoyarme sin ninguna objeción, y acompañarme.

I: Abu, quiero que te entre en la cabeza. Sos mi mujer y yo soy tu marido, Te voy a acompañar siempre, al igual que apoyar. Y jamás voy a dejarte sola.

T: Gracias mi amor, lo mismo va para ti. Además pensé en matar 2 pájaros de 1 tiro. I: ¿A qué te refieres?

T: Ayer nos casamos, ¿no? Bueno, estaba pensando en tener nuestra luna de miel, y de paso visitar a tu madre. ¿No te molesta, no?

I: ¿En serio crees que puede molestarme? Abu, estamos hablando que mi mamá está en crisis. No importa si está enojada con nosotros, es tu hija y mi madre, debemos estar con ella… y unir esa visita con la luna de miel me encantó.

Llegamos a casa, terminamos de preparar los detalles, programamos un Remis para que el día siguiente  nos  lleve  a Ezeiza.  A  la mañana siguiente  nos  levantamos temprano acomodamos todo y le dejamos una copia de las llaves a un amigo de plena confianza de nacho, para que se acerque ante cualquier situación. A la hora pactada llegó el remis, y nos fuimos al Aeropuerto. El vuelo pasó sin mayores problemas, lo peor fueron las 12hs de vuelo, pero mi hija y la luna de miel valían el viaje. Al aterrizar en Madrid tomamos un taxi hasta donde vive Lucía, yo no le dije nada a mi hija, y nacho tampoco sabía que íbamos de sorpresa. Bajamos y nos dirigimos a tocar el timbre de la casa. Al minuto se abre la puerta y aparece la madre de Ignacio con todo el maquillaje corrido, los ojos inflamados. Se la veía muy deteriorada.

L: ¿Qué… qué hacen acá?

T:  ¡Sorpresa!  Escuché  tu  mensaje  ayer,  bueno,  antes  de  ayer,  y  no  podía  estar  de  brazos cruzados, así que decidimos venir.

I: Claro ma, además, no te podíamos dejar. Sos su hija, mi vieja, y también su suegra… jajaja

L: Que tarado… -Nos abraza- Vengan, pasen.

La casa era hermosa, tenía un muy lindo jardín en la entrada, era una casa de sólo una planta pero era muy espaciosa, con 4 dormitorios y 2 baños. En el fondo tenían una linda pileta y, como buenos argentinos, una parrilla.

Nos pidió disculpas por lo desatendida de la casa pero es que no esperaba visitas. Nos mostró 2 habitaciones (una para Ignacio y para mi, y la otra para penny y migue).

L: Y bueno, me disculpo nuevamente por el desastre, normalmente no está así.

T:  No  te  preocupes  hija,  tampoco  tenías  porque  tener  la  casa  preparada.  ¿Dónde  está  mi nietita?

L:  Está  con  el  padre,  le  pedí  que  se  vaya  por  unos  días.  Que  me  sentía  devastada  por  lo sucedido.

I: Pero… papá ¿Te dijo algo? ¿Se disculpó?

L: Sólo me dijo que no lo hizo a propósito, que necesitaba sentir que podía seguir conquistando a pesar de su edad. Que no tenía interés en estar con otra mujer, que sólo quería probarse que aun no estaba “muerto”. O algo así.

T: Hay mija, entiendo por lo que estás pasando, tranquila, acá está mamá.

I: Y papá… jaja

L: Tarado, vos sos mi hijo, no importa que hagas lo que haces con mi mamá, primero que nada sos mi hijo, ¿Entendiste? – Y le pega en el hombro -.

I: Ay, si ma. Entendí. Pero lo que no te dijimos es que… La abuela y yo nos casamos.

L: ¿Qué mierda dijiste pendejo?  – Me mira con cara sorprendida – Ma, decime que es joda. ¿Quién los casó?

T: Bueno lu, no. No nos casamos, nos “casamos” antes de ayer. Es decir, no hubo ceremonia, simplemente nos dijimos nuestros votos y nachito compró estas alianzas con sus ahorros.

L: Ok… Esto es un poco raro, un poco más raro que antes… pero sólo un poco… jajaja

T: Si, ¿no hija? Jajaja.

I: Ma, perdóname si te lastimo con lo que te digo. ¿Tenés evidencia de que papá te llegó a cagar o solo fueron los mensajes?

L: No nachi, sólo son los mensajes y las fotos. ¿Por? ¿Sabés algo y no me querés decir?

I: No mamá, ni ahí. Sólo que me acuerdo haber hablado una vez con el papá de Nicolás, mi compañero del cole, porque lo encontré en offside con la vecina. Y vos sabés que la mamá de nico está muy buena, no tanto como vos, pero lo está.

T: Ojito con lo que decís amor, mirá que estás hablando de mi hija y de tu madre.

I:  Si  abu,  pasa  que  Mario  me  dijo  como  que  es  algo  necesario,  a  veces  en  las  parejas  que llevan tanto tiempo juntos. Me dijo que es muy común que haya una cañita al aire en ese tipo de relaciones. Que no es que no aman a sus parejas, sino que es probar “Nuevos aires” por una sola vez. Yo lo tomé como cuando vas al Mostaza (es un local como el Mc de aquí) y robas una papa del combo de la persona con quien fuiste.

L: Claaaaroooo… pero podría decirme que las cosas no estaban bien.

T: No hija, puede que no haya habido nada mal. Simplemente era rutina.

En eso, Lucía rompe en llanto y  nosotros intentamos consolarla. Una vez calmada cambiamos de tema e intentamos tener charlas muy amenas. Ya estaban haciéndose las 12 de la noche y comenzamos a sentir un poco el cansancio, no solo por el horario sino por la tensión del viaje pero  igualmente  decidimos  tomar  unos  mates  y  charlar.    Se  notaba  que  Ignacio  deseaba tocarme la mano, rozarme y demostrarme algo de afecto y en eso Lucía dice: “Si desean darse algún beso adelante, no se preocupen por mí, por más que sean mi madre y mi hijo también son  pareja.  Lo  único  que  les  pido  es  que  se  controlen  y  no  tengan  relaciones  en  la  mesa delante mío jaja”. Nacho le contesta con un “Gracias MA” y me acaricia la mano. Mi hija pone en  el  teléfono  música  que  se  escuchaba  cuando  era  chica,  como  Batida  de  Coco.  Y  nos ponemos a tomar unos mates mientras reíamos y charlábamos.

A  eso  de  las  2  de  la  mañana,  ya  exhaustos  nos  fuimos  a  dormir.   Claramente  nacho  y  yo fuimos a la misma cama y mi hija a su habitación. Mi nieto se sacó la ropa y quedó en bóxer mientras que yo me puse un camisolín rosa quedándome con la tanga pero sin corpiño, parece que eso le sacó el sueño a nacho y a su “amiguito” ya que ni bien me recosté se me abalanzó y comenzó  a  besarme  por  el  cuello  y  a  meterme  mano;  y  bueno,  yo  no  soy  de  piedra,  esas manos y besos me prendieron y me dejé ir. Lo empecé a besar en la boca y con mis manos recorrí  su  espalda  para  que  cuando  llegase  a  su  bóxer  bajara  mis  manos  a  su  miembro  y comenzara a masturbarlo. Ignacio separa su boca de la mía para dirigirse a mis pechos, los cuales estaban rebosantes de leche lista para alimentar a nuestros hijos, pero él se adelantó y comenzó a chupar mis tetas y beber de mi leche. Una vez satisfecho bajó a mi entrepierna, me sacó la tanga y sin dudarlo dirigió su boca a mi vagina, la vagina por la cual salió su madre y sus hijos.

Con mis manos trataba de taparme la boca, para que mi hija no escuchara, pero mis gemidos eran  incontrolables.  En  eso  siento  que  estoy  por  llegar  al  clímax  y  sujeto  la  cabeza  de  mi marido haciendo  que beba  todos mis  fluidos  al  acabar. Una vez  que  ya  bebió mis  jugos, mi nieto se levanta y se coloca encima de mí, y compruebo que todavía tenía puesto el bóxer, a lo que le pregunto si no quería sacárselo y me dijo “¿Y por qué no me lo sacas vos abu?”. Acto seguido  lo  tumbé  boca  arriba  y  besándolo  desde  la  boca,  bajando  por  su  pecho  me  fui dirigiendo  a  su  pelvis  y,  al  liberar  su  miembro  de  esa  prisión  de  tela,  me  dirigí  a  besarlo,  le pasaba la lengua desde las bolas hasta el glande, le bajé el prepucio y me introduje esa pija magnánima  en  la  boca.  Nacho  me  agarró  la  cabeza  marcándome  el  ritmo  y  la  profundidad mientras dejaba salir unos leves gemidos de placer. Ya me estaba quedando sin saliva cuando siento  que  su  uretra  se  estaba  engrosando,  dándome  la  señal  que  mi  esperado  premio  se acercaba. Mi nieto me sujetó un poco más del pelo y comenzó a vaciarse dentro de mi boca, no puedo describir lo delicioso que estaba esa noche, no sé si es porque estaba feliz de la luna de miel o si era porque estábamos haciéndolo en un lugar que era riesgoso, pero esa descarga fue magnífica.

Luego  de  recibir  todo  le  muestro  sus  “semillitas”  a  mi  marido  y  las  trago  mientras  me  voy acomodando encima de él para una reconfortante penetración.  Lo besé y me incorporé para poder estar cómoda mientras él me apretaba las tetas haciendo que se chorreen de leche. En eso presiento algo en la puerta y cuando miro de reojo la veo ahí a mi hija, Lucía, mirándonos y veo como se estaba tocando. Eso me excitó aun más, lo cual produjo un orgasmo repentino, nacho,  sin  saber  que  me  pasaba,  se  emocionó  y  me  agarro  el  culo.  Con  una  mano  él  me separa  las  nalgas  y  con  el  dedo  mayor  de  la  otra  mano  empieza  a  jugar  con  mi  ano.  Le propongo que me dé en 4, a lo cual no se negó, y ni bien me penetra miro hacia donde estaba Lucía y le pido a mi nieto que me de todo ese cargamento de leche adentro, cosa que no me hizo esperar ya que en unos minutos se vació en mi. Ignacio cayó desplomado en la cama y se durmió al instante, mientras yo volvía a mirar a la puerta, aun estaba mi hija, en eso siento que me sale un poco de leche de la vagina, paso mi mano para recogerla y, mirando a la madre de mi amado, me la llevo a la boca y le dedico una sonrisa la cual me devuelve, y con la mano me saluda y cierra la puerta.

A la mañana siguiente me despierta Penélope para el desayuno y a los segundos la sigue su hermano.  Así  que,  como  pude,  me  los  llevé  a  la  cocina,   Ahí  estaba  mi  hija  preparando  el desayuno.

T: Hola hija, buen día.

L: Buen día mamá… ¿Cómo dormiste? ¿Querés un café con leche? T: Bien, gracias lu. ¿Vos? Sí, me encantaría un café con leche.

L: Ma, quería hablarte de anoche, yo…

T:  Tranquila  hija,  no  hay  problema.  Debí  haberme  contenido,  espero  que  no  te  hayas molestado.

L: No ma, al contrario, me excitó de una manera inigualable… No sé que me pasó. Luego de verlos tuve que ir a mi habitación y me he masturbado 2 o 3 veces para satisfacerme… Quería consultarte algo, ¿Cómo hacen para mantener esa sexualidad?

T:  Bueno  hija…  No  sabría  como  decírtelo  es  algo  casi  natural,  supongo  que  es  la  piel  que tenemos, tratamos de mantenernos activos, con variaciones y con incentivos ¿Por?

L: Es que, con Pablo nos pasó que poco a poco, desde que nació Ludmila sentí que la llama se apagaba, o que los deseos disminuían. Siempre estábamos cansados, yo por la casa, la nena y él por el trabajo.

T: Pero decime lu ¿Implementaban juegos, juguetes o situaciones diferentes?

L: Eh… es vergonzoso decirte esto, pero no, si bien alternábamos posiciones, siempre era en nuestro cuarto una vez que Ludmila estuviera dormida.

T: Ahora lo entiendo todo hija, ese es el motivo por el cual la llama se fue apagando, la rutina, la falta de creatividad o de hacer cosas diferentes. Está mal que te lo diga, porque es tu hijo, pero con nachito llegamos hasta a hacerlo mientras le daba la teta a tus hermanitos.

L: Ay mamá no puedo creerlo. No, yo con Pablo no podría, me daría vergüenza.  Pero no sé como  soltarme,  me  encantaría  recuperar  a  mi  marido,  lo  extraño.  Haría  lo  que  fuera  para intentar que funcione.

T:  Tengo  una  idea  para  que  rompas  ese  cascarón  de  inhibición,  pero  es  algo  drástico. ¿Realmente te animarías a lo que fuera por Pablo? L: Sí ma, ¿Qué es? ¿A qué te referís con drástico?

Le conté mi propuesta, ya era tarde para que se hiciera para atrás. Así que esa misma noche, puse mi plan en práctica.

El  día  pasó  sin  ningún  altercado,  salimos  a  caminar,  Lucía  nos  llevó  a  conocer  más  de  la ciudad,  paseamos  toda  la  tarde  y  volvimos  para  la  cena.  Cenamos  normalmente,  como cualquier familia, les di mi pecho a mis bebés, los acosté y cada uno  nos fuimos a nuestras respectivas  habitaciones.  Al  acostarme,  me pongo  un  conjunto  que  me  había  comprado  esa tarde  para  mi  hombre  mientras  él  miraba  teléfonos  y  cosas  electrónicas.  Cuando  nacho,  ya recostado, me ve no pudo disimular su excitación, la cual se le vio en la cara y entre las piernas “Wow abu, que buena que estás, me re calienta como te queda eso” me decía, en eso, me acerco  a  él  gateando,  penduleando  mis  tetas  y  besándolo  desde  los  pies,  subiendo  por  las piernas, me detuve en su miembro (aun dentro de su bóxer) e hice gesto como de  morderlo mientras miraba a la cara a mi nieto: seguí subiendo y besándole su vientre, pectorales, cuello, y al llegar a la boca, mientras nos fundíamos en un beso de amor apasionado, le meto una mano en la ropa interior y comienzo a masturbarlo. Ignacio desprendía leves gemidos. Decidí sacarle el bóxer para poder tocarlo mejor, me acerqué a su oreja y le susurré “Tengo un regalo de  bodas  especial  para  vos  ¿Lo  querés?”  Él,  con  los  ojos  perdidos,  asiente  con  la  cabeza, entonces   levanto la cabeza y digo en una voz un poco más alta “Entrá”. Ante esta orden mi marido mira a la puerta y ahí la ve entrar a mi hija, su madre, con un conjunto igual al mio.

L: Ay, dios, no creí que hubiera crecido tanto mi niño, no sè si podré…

I: ¿Mamá?

T: Ahora  ella es tu  regalo  de bodas amor, esta noche  te  complaceremos.  Lu,  ven, rompe el cascaron  y  dame  un  beso.-  Intentando  ser  lo  más  sexy  posible  (se  notaba  que  se  estaba esforzando) se me acerca gateando por la cama y me besa.- Ahora a él, que va a ser quien también te libere, como lo hizo conmigo.

I: Mamá, no es necesario que hagas nada, no te sientas oblig…- Lucía calla a mi nieto con un beso apasionado, el cual él corresponde.

L: Nadie me obliga a nada, es algo que yo deseo.

Poco a poco ella comienza a besar a su hijo, como lo hago yo, para ayudarla le tomo una mano y  se  la  dirijo  a  la  gran  verga  de  nacho.  No  sé  que  habrá  sentido,  pero  su  cara  cambió completamente; con su mano libre tomo mi nuca y me besó desaforadamente mientras con la otra mano empezaba a masturbar a su primogénito. Luego del beso se dirigió a la verga de mi nieto  y comenzó  a  chuparla.  Nacho  gemía de  placer, me miró  y también me besó, mientras dirigía una de sus manos a mi entrepierna.

Perdidas  por  la  lujuria  Lucía  y  yo  nos  sacamos  el  conjunto  y  nos  quedamos  desnudas,  nos besamos y ahora me dirigí yo a esa pija hermosa, mientras mi hija aprovechando la situación comenzó a lamer mi vagina, no podía estar más excitada, en ese momento no aguanté y tuve un orgasmo, el cual mi hija bebió. “Ahora me toca a mí, nena” le dije a la madre de mi hombre, y la tumbé en la cama, le abrí las piernas y comencé el cunnilingus. Mi nieto no desaprovechó la oportunidad y se puso detrás de mí y apoyó su glande en la entrada de mi vagina. Poco a poco lo fue introduciendo, no le costó ya que yo estaba completamente lubricada.

Yo gozaba como una perra en celo siendo penetrada por mi amado nieto y bebiendo el néctar de  la  vagina  de  mi  hija.  Lucía  se  pellizcaba  los  pezones  y  gemía,  de  pronto  siento  las embestidas  más  profundas  y  fuertes,  y  al  cabo  de  unos  empujones  sentí  la  descarga  de  mi amado dentro de mi útero, saco su verga y se la puso en la boca a su madre para que se la limpiara. Una vez terminado, volvimos a cambiar de posición, esta vez era nacho quien estaba boca  arriba  en  la  cama,  Lucía  ni  lenta  ni  perezosa,  inmediatamente  se  subió  arriba  de  él, acomodando  el  glande  de  Ignacio  en  la  entrada  de  su  vagina.  Poco  a  poco  se  la  fue introduciendo hasta cubrir su totalidad. Mi hombre comenzó a gemir, junto con mi hija, así que decidí callarlos. A ella le daba besos y mantenía su lengua y boca ocupada, y con respecto a Ignacio, me agaché lo más posible y le daba de tomar leche de mis tetas.

Así nos mantuvimos un rato, alternando algunas cosas, claro. Hasta que en un momento siento que llegaba el momento, me aparté para dejarlos un poco solos y los vi, fundiéndose en un orgasmo simultaneo. Ignacio, mi nieto llenando la vagina de su madre, Lucía, con sus semillas; y  ella,  mi  hija,  recibiéndolas  con  un  orgasmo  que  terminó  con  espasmos  y  con  ellos  dos besándose. Una vez terminado el acto, los tres nos quedamos en la cama, nacho en medio y nosotras  abrazándolo. “Gracias  abu  por  este  maravilloso  regalo,  te  amo”  me  dijo  mi  nieto  y, acto seguido cayó dormido.

A  la  mañana  siguiente  noto  una mano  acariciando  la  mía,  la  cual  estaba  sobre  el  pecho  de Ignacio, era mi hija que me miraba y solo moviendo los labios me decía “Gracias”. A lo que yo le  pregunté  “¿Querés  una  ronda  mañanera?”  a  lo  que  ella  me  sonríe  y  acepta.  Ambas  nos pusimos  en marcha  y  comenzamos  con  una  mamada  a nuestro hombre para  “despertarlos”, cosa que no tardamos mucho. Una vez despiertos, nos pusimos manos a la obra a repetir la faena  nocturna.  Alteramos  las  posiciones  y  volvimos  a  gozar  los  tres  de  una  relación  muy placentera.

Los días pasaron y todos los días repetíamos la rutina matutina y nocturna, Cabe aclarar que siempre nos dejaba sus “soldados” en nuestras “bases”.

Al llegar el día en el cual teníamos que volvernos vemos el auto de Pablo estacionarse en la puerta de la casa. “Le pedí que volviera, que lo extrañaba y lo perdonaba, que quería que lo nuestro  funcionara”  dijo  Lucía,  y  tanto  Ignacio,  como  yo  estuvimos  muy  felices  que  eso sucediera. Así que las últimas dos noches estuvimos todos juntos en familia. El día de nuestro regreso nos llevaron al aeropuerto y nos despedimos muy felizmente con la promesa de vernos pronto en Buenos Aires.

Al llegar a nuestra casa tuvimos que ponernos al corriente, nacho volver a los estudios y yo al trabajo. Pasaron los días, nuestra relación de marido y mujer volvió a ser normal, solamente que…  Mi  período  no  venía.  Fui  a  la  farmacia  y  compré  tres  test  de  embarazo  de  marcas diferente, ya que durante todas las vacaciones no nos cuidamos. Al momento de hacerme los Test, llamo a Lucía para contarle, ya que ambas nos volvimos muy unidas. Ella me cuenta que también  se  compró  tres  test  ya  que  no  confiaba  en  uno  solo,  ya  que  no  le  bajaba  la  regla. Decidimos hacernos el estudio juntas al mismo tiempo, ella en España y yo en Argentina, todo mientras   hablábamos   por   video-llamada.   Seguimos   las   indicaciones   y   esperamos   los resultados.

A  las  dos  nos  dieron los  tres  test  “Positivo”,  estábamos  embarazadas.  En  mi  caso  no había duda alguna de quién era el padre, pero, en el caso de ella yo tenía duda, la  cual Lucía me despejó rápidamente. Ella me dijo que con Pablo recién pudieron concretar un acto sexual la semana  pasada,  es  decir,  una  semana  después  de  nuestra  partida.  Las  dos  estábamos eufóricas de felicidad, entre tanto griterío se acerca Ignacio a preguntar qué estaba pasando “Tu mamá y yo estamos embarazadas. Vas a ser padre por partida doble” la cara de mi nieto era  como  si  le  hubiéramos  tirado  un  balde  de  agua  en  la  cabeza,  pero  lo  aceptó  muy  bien. Lucía le hizo creer a Pablo que el bebé era de él, así que no hubo problema alguno.

El tiempo fue pasando, Lucía quiso tener a su bebé en Argentina, así que viajó para acá unas semanas antes; Pablo se quedó cerrando unos trabajos y vendría con Ludmila. Cabe aclarar que,  en  su  visita,  en  nuestro  estado  de  embarazo,  estábamos  las  dos  con  las  hormonas revolucionadas, así que nuestro hombre tuvo que complacernos a ambas, pobre, lo dejamos seco.

Un martes rompí fuente, asi que los tres salimos corriendo al hospital, le avisamos a Pablo, quien estaba por tomarse el vuelo para acá.  En el momento del parto nacho me acompañó, mientras  Lucía  estaba  siendo  internada  para  la  programación  del  parto.  Nacho,  ya  estaba acostumbrado a esto, ya era la tercera vez que lo vivía. Los médicos me decían que puje, y yo lo hacía, mi marido me tenia de la mano y en eso escucho un llanto “Felicidades, es una niña

¿Cómo  le  pondrán?”  “Christine,  se  llamará  Christine”  dijo  Ignacio.  “Muy  bien  papá,  corta  el cordón de Christine” (por suerte no se notaba la edad de mi nieto gracias al barbijo). Llevaron a la niña a limpiarla y tomarle medidas y estudios y a mí me enviaron a la habitación. En eso me entero que Lucía había entrado en trabajo de parto y mi nieto fue a ayudarla, ella tuvo a un niño el cual llamaron Carlos. Al rato traen a Lucía, y tiempo después a Carlos y Christine. En eso aparece Ignacio con dos ramos de flores y dos osos para los bebés.

T: He aquí al padre maravilla

L: Hijo maravilla también.  Hijo, he aquí a tus dos hijos, tu hijo con tu madre y tu hija con tu abuela.

I: A partir de ahora todos seremos más unidos… Las amo.

Al  día  siguiente  llegó  Pablo  para  ver  a  su  “cuñada”  (y  nieta)  y  a  su  “hijo”  (y  nieto).  Fue  un reencuentro muy lindo, muchas risas, muchos regalos para los bebés, sentí como que se formó una conexión de padre e hijo más fuerte entre Pablo e Ignacio, empezaron a charlar más, y entenderse un poco. Yo estaba muy feliz, tenía a mi 4to hijo (3ra mujer) en mis brazos. Tanto ella como Carlos fueron el fruto del amor de tres generaciones que perdieron los prejuicios y tabúes y se dejaron llevar por el amor y el deseo mutuo.

Dos días después de los partos nos dieron el alta ya que ni los bebés ni nosotras presentamos algún  problema  y,  unas  semanas  después  Lucía,  Ludmila,  Carlos  y  Pablo  se  volvieron  a España.

El matrimonio con mi nieto sigue de maravilla, y Lucía y Pablo están más unidos que nunca. Por lo pronto yo sigo teniendo mis períodos normales, cosa que, por un lado me asusta por el semental  que  tengo  de  marido,  pero  por  otro  me  pone  feliz,  ya  que  podríamos  volver  a agrandar la familia; claro que no por el momento ya que prefiero que los tres bebés sean un poco más grandes (empecé a consumir anticonceptivos) pero para un futuro tal vez…

 

Till Marqueze

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