Mi primer orgasmo
Mi padre volvió borracho del trabajo.
¡Hola a todos!
Me llamo Mariela, me dicen Mar, tengo 7 años recién cumplidos y esto que cuento, lo escribo porque no tengo a nadie a quien contarle sin que se arme un gran lio.
La historia comienza unos meses atrás, el día en que mi papá regreso temprano a casa y encontró a mi mamá desnuda en la cama con mi tío Alberto (el hermano de papá)
Hubo una gran pelea, con piñas y todo.
Mamá se fue con mi tío y desde ese día no la vi más, solo recuerdo que me abrazó llorando y tenia muchas marcas de golpes en su cara.
A partir de ese día todo cambio en casa, tuve que prepararme mis desayunos y almuerzos, la ar mi ropa y hacer todas las tareas.
Papá salía del trabajo y se emborrachaba, a veces venía a media noche.
Una de esas noches, llegó trastabillando, se quedó en la sala y comenzó a desvestirse. Yo lo observaba desde la puerta entre abierta de mi dormitorio…
Había visto penes en internet, pero esta vez era uno real, emergía desde un matorral de bello púbico, flácido, pero enorme.
Se recostó en el sofá y casi de inmediato se quedó dormido.
Ver el cuerpo de un hombre totalmente desnudo (aunque fuera el de mi padre) me producía un cosquilleo que iba desde mi ombligo hasta mi entrepierna.
Dudé unos cuantos minutos, pero mi instinto pudo más y me fui acercando lentamente.
Roncaba profundamente.
Le toque el hombro varias veces como para ver si se despertaba, pero estaba como inconsciente.
Me puse de pie en el medio del sofá a observar detenidamente la polla de mi papá.
Intenté nuevamente despertarlo, pero era inútil.
Entonces no resistí más la tentación y comencé a tocar su pene.
Al principio solo lo empujaba con dos de mis dedos, moviéndolo de un lado al otro.
El palo fue creciendo, muy lentamente, se fue poniendo vertical y cada vez más duro.
En su extremo un brillo me llamó la atención, estaba segregando un líquido transparente y cristalino.
A pesar de mis siete años, se todo lo que hay que saber de sexo.
Puse uno de sus testículos en mi mano, su tamaño encajaba perfectamente, luego tomé el otro de la misma manera. El calor de mis manitas hizo que la pija aumentara aun mas su tamaño y el líquido preseminal comenzó a derramarse por el tronco.
Seguí mi instinto y pasé mi lengua desde la base del tronco hacia la cabeza, cuando me alejaba un poco un hilo se extendía desde mis labios hasta su polla…
Había visto en mi celular, mujeres chupando vergas, así que, aunque me costó un poco pude meter su glande en mi boca.
En ese momento, él se sacudió, temí que se despertara y me alejé un tanto, pero solamente se pudo de costado y su aparato quedó apuntando a mi cara.
Volví a meterme su enorme cabeza en la boca y con una de mis manos acaricié sus huevos.
Él emitió un gemido y en ese instante un liquido caliente empezó a invadir mi garganta, algo salado con sabor fuerte, espeso pero agradable.
Seguí chupando con fuerza, quería más de ese líquido, mientras ingresaba a borbotones, lo iba tragando.
Mi papá tembló un poco, murmuró no se que cosa y siguió durmiendo.
Yo lamí suavemente unas gotas de semen que seguían saliendo, hasta que ya no hubo más.
La pija se fue encogiendo, hasta quedar tan dormida como lo estaba su dueño.
Me fui a mi dormitorio, tenia en mi boca, en mis labios y en mis manos un excitante olor a sexo de hombre.
Al día siguiente mi padre abrió la puerta de mi dormitorio solo para gritar que se iba a trabajar…
Nada extraño volvió a pasar hasta hace tres días atrás.
Era un viernes a la madrugada, algo como las dos de la mañana, mi padre apenas si podía caminar sin trastabillar, cayó en el umbral de la puerta de entrada, a duras penas lo pude ayudar a acostarse en el sofá.
Me decía cosas a media lengua, pero se le entendía todo lo que me decía.
Me miraba a los ojos con lagrimas y repetía “te amo mi niña” una y otra vez.
Cuando quise colocar una almohada debajo de su cabeza, me tomó por el cuello y me dio un beso en los labios, al principio fue como un roce, un ligero contacto, pero luego presiono mas mi cara contra la suya y empezó a meter su cálida lengua en mi boca, moviéndola de un lado al otro, yo jugué con su lengua succionándola con fuerza y a acariciándola con la mía.
Su mano derecha comenzó a deslizarse por mi espalda hasta acariciar mi cola, tomaba los cachetes de mi culo y los exprimía suavemente.
Yo no me hice esperar y acaricié su sexo por encima del pantalón, él tenía una erección fantástica.
Cuando me soltó la cabeza, me dedique a quitarle los pantalones, el seguía diciendo cosas como “eres mi mujercita, te deseo”
Le quite los zapatos y con mucho esfuerzo sus pantalones, que arrastraron también su calzoncillo.
“Siéntate aquí” me decía, tocándose la barbilla y la boca “aquí pon tu conchita aquí” insistía.
Rápidamente me quité mi bombachita y me subí a horcajadas sobre su cabeza, mirando hacia sus pies.
Apenas me acerqué con mi vulvita pude sentir su cálida y áspera lengua lamiendo todo mi sexo.
No puedo describir la sensación de cachondez que eso me produjo, me recosté sobre él y su pija quedó a mi alcance, simplemente comencé a chuparla, el entre respiraciones me decía “así mi amor, así, así”
Me metía casi toda su lengua en mi vagina, yo empujaba mi culo contra su cara, mientras acariciaba sus testículos, mamando como toda una experta, pasando la lengua sobre su escroto y bebiendo el liquido que fluía desde su uretra.
A los pocos minutos arqueó su espalda y el semen comenzó a salirle a borbotones, traté de que nada cayera, que todo quedara en mi paladar, para luego tragarlo todo de un solo sorbo.
Dejo de chuparme la concha, se estaba quedando dormido, solo balbuceó ¿“que hicimos mi niña?”
Se había dormido y yo aun seguía cabalgando su cara, frenéticamente, insatisfecha, refregué mi papo contra su nariz y boca enérgicamente, hasta que me vinieron ganas de orinar, pero no era algo normal, era mi primer orgasmo.
CONTINUARÁ

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