Mi soltería, mi soltería?
No sé si fue mi soledad, el desarrollo de mi hija o lo que ella me había contado, el caso fue que me enamoré de ella..
Relato narrado en primera persona, se cambian de nombres para salvaguardar la identidad, se recomienda discreción.
Hola a todos, gracias por el espacio concedido para poder contar esto que siento y la relación que llevo.
Mi nombre es Ana, tengo 34 años, soy madre soltera, trabajo como asesora comercial en una empresa, me considero una mujer bonita, cabello castaño, ojos café, piel canela, mirada sencilla, senos grandes, cintura mediana, y piernas fuertes, de lo que saco tiempo para ir al gimnasio, mi hija, Tamara de 13 años, una niña rubia, de ojos castaños, piel blanca, igual de alta a mi, 1.50 mts mirada inocente labios pequeños, senos pequeños, incipientes en su etapa de desarrollo, piernas fuertes y abdomen plano, también va al gimnasio conmigo, compartimos tiempo juntas, ella, se parece mucho a su padre, un hombre casado, yo no lo sabía, del que me había enamorado tuvimos una aventura y apenas quedé embarazada a mis 21 años, desapareció, fue un golpe devastador para mí.
En una sociedad donde se juzga a las madres solteras, tenía citas Pero ninguna terminaba en nada porque en mi intuición esos hombres solo me quería para la cama. Tiempo después dejé de buscar citas y comencé a concentrarme en mi vida y en cuidar de mi hija, me dediqué a cuidarla, bañarla, alimentarla y ayudarla en sus tareas, fui observando su cuerpo mientras ella crecía, la veía como mi hija hasta una revelación que ella misma me hizo la cual pasó de la siguiente manera:
Llegaba de trabajar a comienzos de la noche estaba cansada, Pero escuchaba llantos en la habitación de Tami, me asusté y fuí corriendo rápidamente a la habitación, lo que ví me dejó fría, ella lloraba a lágrima viva, estaba acurrucada, sus manos estaban untadas de sangre, me acerqué y al acariciar su cabello la niña me confesó:
– Perdona mami, estaba quieta, haciendo mi tarea y de repente me sentí que estaba mojandome, y cuando me ví estaba sangrando, lo siento mami no quería ensuciar la habitación. – Decía mi hija entre sollozos.
Lo entendí todo, Tamara tenía su primer período, comenzaba su adolescencia y su desarrollo, de repente me sentí inquieta y, contra toda reacción normal, me sentí excitada, me tomé unos minutos, salí de la habitación en silencio, le llevé una toalla, cuando entré solo atiné a decirle:
– No te preocupes cariño, no es nada malo, esto es normal, te pido por favor, entra a la ducha, pon el calentador en agua tibia, báñate, cámbiate y cuando termines me dices para poderte explicar que fue lo que te pasó, vale corazón?
– Si, mami, gracias.
No sé que pasaba por la mente de Tamara, Pero mi mente era un desorden, mi nostalgia de ver a mi bebé creciendo Pero también algo nuevo, estaba empezando a ver a mi hija como mujer, y, aunque no me habían gustado las mujeres esta vez me encantaba, me sentía atraída por mi hija.
Luego de una charla larga explicándole de la manera más sencilla y divertida que pude el cambio que sucedía en su cuerpo, ella se tranquilizó y se fue a dormir.
A partir del día siguiente y por los siguientes tres días, parecía un novio con mi hija, comencé a pedir permiso para llevarla y para recogerla del colegio, la consentia y le prestaba atención en sus cambios de ánimo, en la noche le llevaba chocolates, flores, hasta un osito de peluche, era raro, Pero lo quería hacer.
Luego, con el paso de los días, mi tiempo con Tamara no solo era en el gimnasio, logré que en mi trabajo Tamara estuviera conmigo mientras trabajaba, comencé a pasar más tiempo con ella, la veía diferente, ya no sentía solo el amor característico de madre, también me atraía mi propia hija, amorosamente y sexualmente, comenzaba a verla diferente en el gimnasio, cada vez que la veía me excitaba y a veces me mojaba y, cuando me iba a dormir después de que Tamara dormía, me masturbaba pensando en ella, me ponía caliente, ya sentia ansiedad cuando no la tenía cerca. Tamara también comenzaba a hacer preguntas acerca de su cuerpo, sus cambios hormonales, me contaba cuando de repente sentía mucho calor, de como los compañeritos del colegio la miraban, en esa parte sentía un poquito de celos Pero no decía nada, preguntaba mucho sobre su cuerpo, su ardor en los senos, sobre la hinchazón que a veces sentía en su vagina, yo aprovechaba para bañarme con ella, miraba su vagina, rosadita, hinchadita, ver a mi hija desnuda me excitaba, ella también veía mis senos, grandes, con pezón y aureola clara, mi vagina con un vello algo desordenado debido a que no me depilaba por estar ocupada, nos veíamos nuestros cuerpos, yo me excitaba, ella sentia curiosidad y, finalmente logramos tener nuestra primera relación sexual que fue de la siguiente manera:
Tamara había salido a vacaciones del colegio, y yo, aprovechando mi excelente rendimiento y necesitando estar cerca de mi hija, pedí mis vacaciones, las cuales me fueron dadas, pasamos nuestras vacaciones juntas, la llevé a pasear a otros sitios, la consentia más en casa, le seguía llevando chocolates y también le cocinaba ricos platillos, ella me seguía haciendo preguntas, yo respondía y me abrazaba, una noche de sábado, decidimos ver una película, de drama juvenil, en ella la chica besaba al chico y ahí preguntó:
– Mami, la chica y el chico se besan ahí es porque se quieren?
– Si cariño, es porque ellos se quieren.
– Mami, tu me quieres?
– Claro que sí mi amor, porque lo preguntas?
– porqué no nos besamos como lo hacen ellos?
– Cariño, yo te amo Pero es un amor de madre a hija, ellos tienen lo que se llama un noviazgo, es lo que normalmente pasa cuando un chico le gusta una chica.
– Ahh como cuando Norbey le dijo a Stefany que si quería ser su novia era eso?
– Si cariño, y a ti, ningún chico te ha dicho nada de eso?
– Mami, La verdad si Pero ninguno me gusta, la verdad me siento muy cómoda contigo y pues, ellos no se cómo me traten después de que les diga lo que me ha estado pasando.
– Cariño, eso es normal sentirlo, Pero muy pronto en el colegio te enseñaran lo que te he dicho y más cosas eso se llama educación sexual.
– Mami, quiero aprender a besar como esos chicos.
– Ayy cariño, es muy pronto para eso, es un momento que es mágico y te va a quedar para toda la vida, es algo que se da.
– ayyy mami no seas malita, mira que en todo me has consentido, dale siii?.
– Ven, dame un abrazo mi amor.
Cuando nos abrazamos, de repente cruzamos las miradas, estuvimos largo tiempo mirándonos, ella con su mirada inocente y tierna, yo, ardiendo en deseo, me fui acercando lentamente, mientras acariciaba su espalda, luego con mis labios roce sus labios, un corrientazo pasó por mi cuerpo, luego pasé a tocar sus labios, eran piquitos, hasta que finalmente, me dejé llevar y la besé, besaba sus labios pequeños Pero deliciosos, un fuego sentía pasar por mi cuerpo, Tamara intentaba llevar mi ritmo, era su primer beso, era algo que iba a recordar toda su vida y era su madre quien se lo daba, luego, seguíamos besándonos mientras con nuestras manos nos acariciábamos instintivamente nuestras espaldas, luego, levanté un poquito su mentón y comencé a besar su cuello, con un cuidado y pasión, ella ya comenzaba a respirar pesado, sentía su olor a las hormonas empezando a disparar, se movía aceptando que su madre le estaba dando un amor de novio, la blusa estaba saliendo del cuerpo de la niña, ayudada por los brazos de ella que los levantaba para que yo con mis manos la quitará, dejando sus senitos incipientes al aire.
– Mami, me arden un poco mis senitos.
– Ya te ayudo cariño.
Comencé a lamer sus pezoncitos que comenzaban a salir, rosaditos digna de su piel blanca, cuando comencé a chupar sus senos, ella exhalaba en una mezcla de alivio y excitación, Tamara comenzaba a sentir lo que yo sentía cuando su padre me hizo suya, miraba hacia la carita de Tamara, la niña tenía los ojos cerrados, disfrutando el momento, luego, nos bajamos de la cama y, quedándonos de pie, la seguí besando en la boca, mientras yo me agachaba un poco, para quitar el short de su pijama, veía a mi hija, en camino de convertirse en una mujer, probablemente sería mi mujer, luego la volví a acostar mientras me quitaba la blusa, dejaba mis senos al aire, ella, con sus manos los tocaba, con curiosidad, yo me excitaba a cada minuto más, luego, le acerque uno de ellos a su boca, instintivamente comenzó a lamerlo, se veía hermosa lamiendo y luego chupando mis senos, ver a esa niña de mirada inocente chupando mis senos, me encendió más, luego volví a besarla y me fui desplazando con mis labios recorriendo su virginal cuerpo pasando por su vientre y su ombligo.
– ahh mami ahh me gusta lo que me haces ahh.
Luego llegué con mi lengua hasta su vagina, que ya estaba hinchada, era bien rosadita y tenía un olor a delicioso, la comencé a masajear con mi mano suavemente, ya ella se movía de la excitación.
– Te voy a meter un dedito y te voy a hacer algo, te va a doler al principio Pero te puede gustar, lo quieres hacer?
– Si mami, confío en ti.
Luego, comencé a lamer sus labios vaginales, ella seguía respirando pesado y gimiendo, su pelvis se estaba moviendo al ritmo de mi lengua, luego, después de mojar su vagina con mi lengua, lentamente comencé a meter mi dedo corazón
– Ayy mami, ayy duele.
– Tranquila mi amor, tu mami te va a tratar suave para que se te pase el dolor.
Después de un tiempo, logré meter mi dedo completo en su vagina, lo dejé quieto mientras pasaba mi lengua por sus labios vaginales, cuando sentí que ya se acostumbró, comencé lentamente un metesaca de mi dedo, mientras chupaba su vagina, Tamara ya gemía y movía su pelvis de la excitación.
– Mami me gusta ahh ahh ahh ahhh te amo mami ahh ahhh.
– Yo también te amo mi amor ahh ahh
Tamara seguía moviendo su pelvis mientras yo la follaba con mi dedo y me comía su vagina.
– Ahh ahh uhhmm mami mami ahh ahhh ahhh.
Tamara estaba haciendo un movimiento epiléptico, se tensó por un momento, sentí mi mano y mi boca mojarse por un líquido y luego se distensiono y descanso.
– Ahhhhhhhhhhhh mamiiiiii uhhmmmmmm.
Mi hija había tenido su primer orgasmo, y no fue con un hombre, fue con una mujer, su madre, yo, fui su primera vez y es algo mágico para ella Pero para mí lo es más porque la virginidad de mi hija era mía.
Luego volví a besarla, dándole a probar sus jugos, luego, acostada me quité mi short de pijama, quedando totalmente desnuda al lado de mi hija y, seguí besándola, luego, me acomodé frente a ella para eventualmente cruzar sus piernas con las mías, ella se dejaba llevar en todo lo que le hacía, luego, al sentir su vagina tocando la mía, nuevamente mi excitación se disparó, comencé a moverme suavemente, mi hija también seguía su movimiento, luego, ya estábamos en un momento donde el movimiento era rápido, la respiración pesada, los gemidos presentes y la sudoración aumentando.
– Ayy ahhh mami ahh ahh me gusta.
– Ahh ahh mi amor así así ahh ahhh.
Splash splash sonaban nuestras vaginas en los choques, era una tijera gloriosa, después de varios minutos, mi hija logró un nuevo orgasmo, yo lo logré controlar porque quería mi orgasmo de otra manera, luego, así cruzadas la volví a besar mientras acariciaba su cabello, luego, me senté en la cara para respirar un momento, Tamara estaba besando mi espalda, luego nuevamente la besé atrayendola fuera de la cama, tocando sus hombros sutilmente la hice arrodillar, después, nos separamos y me miraba con su inocencia característica, ahí abrí mis piernas, mostrando mi vagina, dispuesta a que esos labios de ella la tocaran, yo ansiando a tener mi orgasmo en su cara quería verlo, ella, entendiendo, acercó su boca lentamente a mis labios, primero chupó mis vellos, luego con mis dedos fui abriendo campo para que ella, en medio de su torpeza, pasara su lengua en mis labios, labios canela oscuro, ella lamía primero con duda, al sentir ese sabor tan agradable pasó a chupar, yo comenzaba a respirar pesado y a gemir
– Ohh si amor, chupale la vagina a mami, se que te gusta cariño ahh ahh.
La niña pasaba a chupar, los vellos en mi vagina no eran impedimento para que me diera un placer que nunca en mi vida tuve.
– Ahh ahhh amor mira a mami mientras le chupas la vagina
Ella me miraba y esa imagen fue lo que desató mi lujuria total, ella, su mirada infantil inocente, mi vagina en su boca, mis vellos alrededor de su nariz, fue un total espectáculo, comencé a mover mi pelvis contra su cara y con mis dos manos apretar su cabeza contra mi vagina
– Aaaah ahhh Tami mi amor como me gusta ahh ahhh me encanta como le chupas la vagina a mami ahh ahhh uhhmmm sigue así que me quiero venir en tu boca ahh quiero que te tomes mis jugos ahh ahhh ahhh.
Cada vez eran más rápidos y violentos mis movimientos, hasta subí mis piernas en sus hombros, más rápido me movía.
– ahh ahh ahh ahh sii haz venir a mami mami se viene mami se viene ahh ahhh ahhh uhhhh uhhhh mmm ahhhhhhhhhhhhhh.
Me tensaba y luego sentia salir mis jugos vaginales, ahí, sujeté con más fuerza la cabeza de Tamara a mi vagina, quería que se los tomara todos.
Tamara tenía sus manos apoyadas en mis piernas, en ese momento tenía mi punto g sensible y, no sé si descuidadamente o con intención, Tamara pasó su lengua por ahí y tuve un squirt, casi ahogo a mi hija con ese chorro que salía de mi vagina, ella se despegó rapidamente quedando con líquido llenando su boca, después lo mando tomándose todo y quedando con restos de mi squirt en su cara, cabello y pecho.
Ella se levantó y nos volvimos a besar, luego nos acostamos y ella mientras la acariciaba desnuda me confesó:
– Mami, esto es raro, Pero me gustó, te amo mami.
– A mi también me gustó hija, y te amo mucho mucho. Te quiero hacer una propuesta Pero, solo queda entre nosotras vale? No lo cuentes a nadie, te explico, esto que pasó en la sociedad no es bien visto, Pero, si lo dejamos entre nosotras no pasa nada vale?
– Está bien mami lo que tú digas y entonces que propones?
– Cariño, aparte de ser mi hija, también quieres ser mi novia? Si aceptas, esto lo podemos seguir haciendo Pero ya sabes… A nadie nada.
– Mami, claro que sí, vamos a ser novias.
– Ahh cariño otra condición, esto que hacemos solo lo vamos a hacer nosotras vale? Tu no lo puedes hacer con nadie más
– Claro que sí mami.
Después de eso, la besé largamente y ella bajó y se recostó a la altura de mi vagina, quedando dormida, sonriendo y satisfecha, y después de verla dormir, también me quedé dormida.
Nos vemos después con la segunda parte de la historia….


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!