Mi soltería, mi soltería? 3
Termino esta confesión con el final de mis vacaciones con mi hija.
Y la observaba yo, dormida, su cabeza encima de mi pelvis, sonriente y tranquila, hace unas horas habíamos tenido una sesión de sexo intensa, la Vi despertarse y mirarme, con una ternura digna de una niña inocente:
– Buenos días mami.
– Buenos días mi princesa como dormiste?
– Super bien mami, con hambre.
Se levantó para darme paso, me levanté y me dirigí a la cocina a hacer el desayuno, había reservado un día de campo para las dos.
– Amor, báñate y alístate, hoy vamos a un plan, ponte la sudadera.
– Voy ma…- escuchaba el sonido de fondo.
Nos sentamos en la mesa a desayunar, la veía tan hermosa, con una blusa blanca manga larga y una sudadera gris y zapatillas, se había peinado con una cola, parecía una mujercita más grande de lo que era.
Después de desayunar me bañé y me vestí, salimos y tomamos un transporte a un condominio campestre, Tamara, cuando llegamos, abrió los ojos y la boca y me abrazó de alegría.
– Gracias mami.
– Te amo hija mía. Ya mañana entras a clase y quería darte un último detalle para que vayas feliz a clase.
Entramos a nuestra cabaña, cerramos la puerta, y mi hija se me subió y me besó, un beso apasionado.
– Cariño, vamos a cambiarnos y vamos a la piscina.
Le llevé un vestido de baño de dos piezas rojo, la tanguita era en hilo, un triangulito de la tanga era lo que tapaba su vagina, y su brasier, cubría sus senitos, mostraba un ombligo muy lindo, me encantaba verla, luego, me cambié también, un vestido de baño rojo lo más sensual posible, entramos en la piscina y mientras nos bañabamos, seguíamos hablando de la expectativa de clase, nadamos, todo muy bueno, fuimos a almorzar y luego, subimos en la tarde al segundo piso de la cabaña, nos sentamos en las tumbonas mientras el sol pasaba por nuestros cuerpos mientras nos veíamos cara a cara, el deseo volvió a mi, comencé a acariciar su mano, brillaban los ojos de Tamara, parecía querer otra vez amor carnal de parte mía, al atardecer entramos a la habitación, cerramos con llave y comenzamos a besarnos, la lujuria total se desató, ella se colgó de mí atenazando sus piernas en mi cintura, sentía su respiración pesada, su lengua entraba en mi boca, su deseo de que la comiera era caliente, luego nos acostamos en la cama, le quité su vestido de baño con rapidez y quedó totalmente desnuda, luego fuí rápidamente a su vagina y de una vez comencé a chupar, ya ella gemía:
– Ahh ahh mami me encanta ahh ahh uhhmmm.
Azotaba sus tetas mientras me comía su vagina, veía sus ojos ponerse en blanco, seguía gimiendo.
– ayy ayyy ayy ahhh ahhh ahhh mami quiero más quiero más ahh ahh ahh uhhmmm mmmm ahhhhhhhh.
Tamara tenía un orgasmo, veía a mi hija casi desmayandose del orgasmo que alcanzó, parecía epiléptica temblaba y quedaba acostada respirando rápido, después me entretenía azotando su vagina, mi niña se movía con cada azote.
Luego, me quité mi vestido de baño, mostraba nuevamente mis tetas y mi vagina, Tamara se mordia sus labios, luego volví a besarla, luego, ya llevada de la lujuria, jale del cabello a mi propia hija y la hice arrodillar, le puse mi cola en su cara, comencé a sentir su boca en mi culo, escuchaba las chupadas, me sentía en las nubes.
– Ahh ahh ahh ayyy mi amor me encanta como chupas mi culo.
– uhhhm slurp slurp me gusta tu culo mami uhhmmm.
Ella seguía chupando mi ano, yo me sentía en la gloria, sus brazos rodeaban con fuerza mi cintura, era algo bizarro Pero le gustaba, luego, me di vuelta y, nuevamente jalandola del cabello, la acosté en la cama y me subí, puse mi vagina velluda a la altura de su boca, en la pose de la reina, ella pasó a chupar mi vagina con una desesperación que parecía irreal, yo miraba hacia abajo y me miraba con esa mirada inocente de sus ojos verdes, con mis vellos tapando su boca mientras ella chupaba mi vagina, eso hizo mover mi pelvis.
– Ahh ahh ahhh mi amor me gusta como le chupas la vagina a mami ahh ahh uhhm uhhmmm.
Mi pelvis cada vez se movía más rápido mis labios moviéndose ante su hambre gutural por mi vagina, en un momento me sentía tan bien que apretaba su cabeza contra mi vagina mientras movia mi pelvis de manera rápida y violenta.
– Ahhh ahhh no pares mi amor no pares me vengo me vengo me vengo ahhhh uhhhhhhhhhhhhhhhhmmmmm ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.
Había tenido mi orgasmo, era largo, seguí apretando su cabeza a mi vagina, obligándola a tomarse mis jugos, luego me desgonce y me deje caer hacia adelante, acostandome al lado de ella, la miraba, sus labios tenían un brillo, en su comisura un liquido blanco asomaba, era el rastro de mi pasión y lujuria desenfrenada por mi hija, nos abrazamos y dormimos un rato.
Al inicio del anochecer, nos fuimos a la casa, todo el tiempo abrazadas, yo besaba su frente mientras pensaba en lo feliz y enamorada que estaba de mi propia hija y por sobre todo, ella ya tomaba la iniciativa lo cual me dejó con ganas de más.
Al llegar a casa, cenamos algo ligero, Tamara se bañó, se puso una pijama y se acostó a dormir, era el final de sus vacaciones escolares, Pero era el inicio de una vida larga no solo como madre e hija, sino como mi mujer y amante……….


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