NO IMAGINE QUE UN ENCUENTRO SEXUAL TERMINARIA DANDOME TANTA SATISFACCION
Cuando apenas tenía once años, asistí al matrimonio de un primo que tenía veinticuatro y su novia veinte luego ellos se fueron a vivir a una ciudad distante de la capital. Después de siete años la esposa vino sola a la capital donde mi tía la madre de mi primo. .
Cuando apenas tenía once años, asistí al matrimonio de un primo que tenía veinticuatro y su novia veinte luego ellos se fueron a vivir a una ciudad distante de la capital. Después de siete años la esposa vino sola a la capital donde mi tía la madre de mi primo. Para ese momento yo ya tenía diez y ocho años. Desde los primeros encuentros hubo mucha empatía y como donde yo vivía era cerca al de ella, comenzamos a vernos muy a diario. Ella muy extrovertida le gustaba jugar con las palabras y el doble sentido, con gran humor orientado a la picardía de la sexualidad y en ese ambiente nos fuimos relacionando. Ella me tomó mucha confianza e íbamos a restaurantes, eventos e incluso fuimos un par de veces a discoteca sin compartirlo con nadie.
Una tarde después de almorzar ella subió a la habitación de mis padres, se recostó a ver televisión y yo estaba al lado en una silla y de pronto haciendo bromas tuvimos un juego de manos que termino en un beso inicial corto, pero luego como ella me lo correspondió duramos varios minutos.
En ese momento quedo roto el hielo y días después fuimos con un grupo a una fiesta y de regreso entramos a la casa de mis padres, unos se fueron a la sala y ella y yo a la cocina porque me pidió un vaso de agua.
Ella bebió el agua y volvimos a besarnos, pero esta vez fui más atrevido y deslicé mi mano por debajo de su falda y me encontré su concha bastante húmeda, razón por la cual mis dedos se deslizaron dentro de su sexo y entre besos y caricias ella pronto disfrutó un orgasmo.
Rotas todas las barreras de su condición de mujer casada días después de varios encuentros de besos y caricias mutuas, una tarde ella me llamo y me pidió que fuera a la casa de mi tía. Apenas entre me entere que estaba sola, nos besamos y luego me tomo de la mano para ir al segundo piso a la habitación donde se hospedaba. Las cosas pasaron muy rápido, ella me pidió me bajara el pantalón y mientras lo hacía se acostó, levanto su falda, debajo no tenía nada y me pidió la follara. Lo primero que le pregunté era si existía riesgo de quedar embarazada, me dijo que usaba anticonceptivos, que no había problema.
Entonces penetre su concha y comenzamos a follar maravillosamente porque ella tenía una excelente lubricación, nos besamos apasionadamente y yo estaba muy excitado, creí que me iba a correr y pensé rápidamente, si esto sucede, me voy a demorar en volver a estar en forma, por eso distraje mis pensamientos, mientras tanto ella comenzó a disfrutar su orgasmo y cuando termino, acelere el ritmo y explote dentro de ella.
Nos quedamos pegados besándonos y me dijo que hacía tiempo no disfrutaba del sexo, que ella era muy ardiente y si fuera por ella, lo haría todos los días.
Fueron pasando los días y en cada oportunidad disfrutábamos más los encuentros, aprovechando cuando ella se quedaba sola en la casa. Otros momentos era cuando nos quedábamos viendo televisión, nos acostábamos los dos en una cama, ella ponía una frazada para supuestamente abrigarnos , estando en la cama del lado su cuñada o sea mi prima y por debajo de la frazada con mucha prudencia compartíamos caricias de manera que cuando yo me despedía, ella bajaba a poner llave a la puerta y al pasar por la sala ella se acostaba sobre el tapete y follábamos como locos, afortunadamente su excitación era muy rápida y disfrutaba su orgasmo a continuación yo explotaba igualmente pronto. Fueron muchas las veces que lo hicimos durante los tres meses que ella estuvo en la capital.
Pasando los días nos fuimos tomando confianza para nuestros encuentros y un día que ella estaba en la casa de mis padres recostada viendo televisión, yo me acerque como la primera vez y nos besamos largamente. Hasta aquí todo bien, pero en la noche sucedió algo inesperado.
Como mi padre era visitador médico, prácticamente solo venía a casa los fines de semana, teniendo muy desatendida a mi madre y lo sabía porque alguna vez le escuche a ella hablando por teléfono con una amiga, que ella creía que mi padre era muy mujeriego, quizás por eso le prestaba muy poca atención.
Como mi madre dormía sola, a veces los viernes yo me quedaba viendo televisión en su habitación y en ocasiones cuando me cogía el sueño o me daba pereza irme a mi cama terminaba durmiendo con ella.
Pero eso que les comentaba inesperado de los besos con la esposa de mi primo, lo vio mi madre, en ese momento ella no dijo nada, pero esa noche cuando yo apague el televisor y me pegue a su espalda para quedarme a dormir con ella, creyendo que estaba dormida, al abrazarla me dijo… hoy te vi besándote con la esposa de tu primo, sabes que eso puede terminar en problemas y un escándalo familiar. Yo he notado mucha cercanía tuya con ella, ¿también han compartido sexo? Decidí contarle la verdad y al narrarle lo que hacíamos sentí que ella se excito, su respiración la percibí agitada, yo tenía pegado mi cuerpo a su espalda, mi verga contra sus nalgas y la estaba abrazando por la cintura y como ella usa pijamas de nylon muy delgadas, muchas veces al estar así, llegué a imaginar que estaba desnuda, pero antes nunca pasó nada.
Al sentirla agitada deslicé mi mano de la cintura a sus senos y me encontré sus pezones duros producto de su excitación. Ella no me rechazó, solo me preguntó si habíamos follado muchas veces y como lo hacíamos, le conté resumidamente lo que hacíamos y su excitación creció, lo percibí por su respiración agitada, entonces bajé mi mano a su concha notando que bajo su pijama no tenía nada, y como estaba recogida hacia arriba, no me costó mucho trabajo llegar directamente a su concha la cual como aquella primera que lo hice con la esposa de mi primo, la encontré bastante húmeda, por supuesto no fue difícil penetrarla con mis dedos.
Deslicé por debajo de su cuerpo mi otro brazo y mi mano fue directa a uno de sus senos, permitiéndome acariciar su pezón duro como una piedra producto de su excitación al tiempo que su clítoris.
Ella no me rechazó en ningún momento solo notaba que trataba de controlar sus gemidos porque mi hermana dormía en la habitación contigua, no obstante, que la puerta se encontraba cerrada.
Yo estaba en ese proceso de motivarla cuando ella deslizo una mano bajo el pantalón de mi pijama, llegando hasta mi verga que comenzó a frotarla. Y si en ese momento tenía erección, con esto se me puso como un palo. Yo bajé el pantalón de mi pijama y subí la de ella quedando nuestras caderas desnudas.
Ella tomo mi verga para acomodarla en medio de sus piernas y gracias a su lubricación yo comencé a moverme consiguiendo más excitación de parte de ella y sin esperarlo mi madre acomodo mi verga a la entrada de su concha y fácilmente la penetré.
Hummmm dijo ella, que delicia hacía tiempo no disfrutaba un momento como este y no me quedo más remedio que comenzar a follarla, pero ella no deseaba algo de afán, ni era como la esposa de mi primo que alcanzaba su orgasmo muy rápido. Ella por el contario quería disfrutar sus deseos acumulados, se dio vuelta y se subió sobre mí y como una jinete comenzó a subir y bajar clavándose mi verga, por momentos se detenía para besarnos, pero de todas maneras su cadera no paraba de disfrutar mi verga.
Pasados unos minutos se bajó y me pidió me subiera sobre ella por que deseaba sentirse dominada. Yo obedecí le hice recoger sus piernas y que las cruzara alrededor de mi cintura, logrando una mayor penetración y sin pensar que era mi madre la follé como si mi verga fuera una ametralladora y cuando percibí que disfruto su orgasmo llego mi turno y con unas pocas penetraciones más me corrí dentro de ella.
Luego nos quedamos pegados y ella me dijo al oído… Gracias lo estaba desando hace tiempo. Estuve sobre ella hasta que mi verga se recogió y salió de su concha. Ella apretó sus piernas para no dejar salir mi descarga hasta cuando yo le alcancé una toalla de papel.
Después de lo acontecido estuvimos conversando y compartiendo cosas intimas de ella y mías. Me pidió tuviera mucho cuidado con lo que hacía con la esposa de mi primo y si deseaba hacerlo fuera en nuestra casa cuando no se encontrara mi hermana, gracias a eso en el último mes con la autorización de mi madre hasta dos veces en el día tuvimos sexo con la esposa de mi primo.
Ahora ya tengo veintidós años y eventualmente se dan encuentros con mi madre cuidando que mi hermana no lo note. La última vez ella se fue en una excusión de su colegio y como mi padre solo esta los fines de semana, el viernes nos tomamos una botella de vino con mi madre y tuvimos una sesión de sexo tan maravillosa pero esta será base para otro relato.



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