Nuestro hijo nos ve haciendo el amor
Después de lo sucedido en el hotel, volvemos a casa y hacemos el amor frente a nuestro hijo.
Vale aclarar que este relato no es mío, es de un amigo que me lo contó y autorizo a subirlo. Acá vamos con la segunda parte de «Mi hijo y mi esposa en el hotel». Como en el relato anterior, lo contaré en primera persona.
Después de volver del viaje, nuestra semana paso normal, mi y esposa y yo al trabajo y nuestro hijo a la escuela y demás actividades. Seguimos como si nada hubiera pasado y no hablamos del tema.
El sábado siguiente se haber vuelto, conversamos con mi esposa de lo que había pasado durante el viaje, nuestro hijo nos había visto hacer el amor en la oscuridad y se masturbo frente a nosotros. Como nos excito mucho esa situación, ese mismo sábado decidimos que está vez íbamos a hacerlo frente a él, ahora con la luz prendida para que nos vea mejor.
Esa noche, después de la cena lo llamamos y le comentamos lo que pasó: «Hijo, queremos hablar de lo que pasó la semana pasada en el hotel, sabemos que nos viste haciendo el amor y te masturbaste en tu cama…»
Después de hablar un poco del tema de la sexualidad y demás le dije: «Si querés podés vernos está noche pero no podés participar, eso sí, si querés podés desnudarte y masturbarte». El niño aceptó con una gran sonrisa en la cara.
Fuimos los tres juntos al cuarto que tenemos con mi esposa y nos acostamos en la cama, es una cama tipo Queen así que entramos perfectamente los tres.
Con mis esposa nos empezamos a besar, mientras nuestro hijo estaba junto a nosotros observando y tocándose su penecito. De a poco nos empezamos a quitar nuestras prendas quedando en ropa interior. Vimos a nuestro hijo mirando con cara de asombro, aún vestido, mi esposa le dijo» Que pasa bebé, estás incómodo?»; «No, es que siempre quise verlos de cerca y ahora no puedo creer que esté pasando» dijo el. «Si querés podés quedarte vestido o sacarte pene para pajearte sin desnudarte, no pasa nada» le dije. «No, quiero estar desnudo como ustedes»dijo. Nos miramos con mi esposa y ella le ayudo a desnudarse, le saco la remera y los pantalones que traía dejándolo en ropa interior, en su pequeño boxer se notaba una erección.
Mi esposa lo dejo así, en ropa interior, vino hacia mi, se colocó arriba mío, se quitó es corpiño y nos seguimos besando. Luego fue bajando hasta llegar a mí ropa interior, me lo quito y empezó a chuparme el pene. Mientras lo disfrutaba mire a mi hijo y lo ví ya desnudo haciéndose la paja lentamente, se ve que no quería terminar rápido.
Después de un rato quedé yo arriba de mi esposa, le saque la bombacha y le empecé a lamer su conchita. Mi esposa gemia del placer y mi hijo se arrodilló junto a mi para ver la conchita de su madre y como la penetraban con mi lengua.
Luego me puse sobre mi esposa y empecé a meterle mi pene hasta el fondo. Empecé con los movimientos de mete y saca. Mi esposa gemia como loca, y mi hijo haciéndose la paja más rápido. Luego cambiamos de posición, mi esposa se puso en 4 y empecé a darle bien fuerte, ambos gemiamos de placer mientras nuestro hijo estaba de rodillas junto a nosotros masturbandose y acariciándose todo el cuerpo. Por lo visto quería algo más que solo una paja así que agarro una almohada y empezó a frotarse el penecito de unos 11 cm por ella, como si fuera que estaba cogiendo.
Mientras embestía a mí esposa veo como nuestro hijo se retuerce y queda quieto sobre la almohada, había acabado. Por nuestra parte, seguimos un poco más y terminé dentro de mi esposa, llegando ella a un tremendo orgamos.
Luego me salí de ella, me acosté boca arriba un rato, mi esposa boca abajo al igual que mi hijo sobre la almohada. Estuvimos un rato así y le digo a mi hijo: «Y, que te pareció?»; «Mejor que ver porno» me contestó el. «Podés vernos cuando quieras» le dijo mi esposa. Él asintió con una gran sonrisa.
Después cada uno nos limpiamos, cambiamos las sabanas ya que salpico un poco de mi semen y el el semen de mi hijo quedó en la funda de la almohada, la cual también la apartamos para lavarla. Mi hijo se fue a su cuarto y con mi esposa, ya acostados para dormir, quedamos hablando de lo que pasó. Quedamos en que tal vez, la próxima vez le dejemos tocar un poco.
Hasta aquí este relato. Vamos a ver si pasa algo más en la familia de mi amigo, y si me cuenta seguramente habrá continuación.


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