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Aqui relato la primera vez que tuve sexo con mi cuñada..
Bien, para que me conozcan, soy un hombre normal 1.70 de estatura cuerpo normal, y la historia que les contaré sucedió hace unos años con mi cuñada.

Ella, es 4 años mayor que yo, delgada porque a diario va al gimnasio a hacer ejercicios aerobicos, mas o menos 1.60 de estatura, piel blanca enormes ojos, cadera pequeña pero unas enormes tetas que vuelven loco a cualquiera.

La conocí desde que empecé a visitar la casa de mis suegros y obviamente al principio mucho respeto al ser «nuevo» en la familia sin embargo poco a poco se fue dando mas confianza al punto en que ya la veía por la casa solo con el pijama y sin sostén, un espectaculo ver esas hermosas tetas moverse de un lado al otro, y mas aún en tiempos de frío porque los pezones apuntaban al cielo.

Bueno, vamos al grano. en cierta ocasión me tocó estar en casa de mis suegros esperando a mi esposa porque estaba fuera, mis suegros tuvieron que salir asi que me quedé practicamente solo, como no había nadie me puse a ver TV por un rato hasta que escuché que alguien abría la puerta de la entrada, y unos pasos que se dirigían al segundo pisoal principio pensé que era mi esposa asi que subi a ver, pero me sorprendió escuchar a alguien llorando, me acerque hasta su puerta y efectiavemnte era ella, al principio dude un poco en tocar la puerta pero algo dentró de mí me dijo que debía hacerlo.

Yo – Toc1 Toc! Hola, ¿estás bien?.
Ella – ¿Que quieres?

No se si por el sentimiento no reconoció mi voz o solo no quería ser molestada, al principio pensé que lo mejor sería irme y dejarla pero insistí una vez mas.

Yo – Soy yo Juan (usaré ese nombre).
Ella – Ah perdón no sabía que estabas en casa, si estoy bien gracias.
Yo – ¿Te puedo ayudar en algo?¿Te pasó algo?
Ella – No, gracias.
Yo – Bueno, estaré alla abajo por si necesitas algo.
Ella – Ok.

Estaba bajando las escaleras cuando escuché – Juan, puedes venir por favor – al principio pensé que era algo grave. – Si, voy para allá. Al entrar a su cuarto me sentí mal de verla así tenía los ojos hinchados y se le notaba un ligero golpe en la cara, me contó que encontró a su novio besandose con otra chica y este en lugar de dar una explicación se puso violento y trató de golpearla, pero gracias a sus horas en el gimnasio pudo evitar mas problemas pero si alcanzó a darle un rozón en la cara.

Yo – Pero Ana (a ella la llamaremos así) ¿No te lastimó ese imbecil?
Ella – No, no te preocupes, no quiero hablar, solo hazme un favor ¿quieres?
Yo – claro, lo que tu me digas
Ella – Abrazame por favor.

Me quedé helado con tal petición, pero accedí.

Yo – Si claro.

Estabamos sentados en la cama, y al abrazarme me tumbó hacia atras quedando ambos acostados, al principio pensé que diría mi esposa o mis suegros, o mi otra cuñada si nos veía en esa situación, pero no le di importancia al tratar de reconfortarla en su pena.
Primero fue un abrazo fraternal, pero poco al poco, al sentir el calor de su pecho junto al mío y sus lagrimas que habian mojado su cuerpo y parte de su blusa habian logrado transparentar un poco sus pezones, sin pensarlo mucho le dí un beso en la frente y de alguna manera ella volteó hacia mi y sus labios buscaron los míos, dandonos un beso que aunque no fue duradero si me hizo reaccionar y sentí un palpitar en el pene, solo me dió el beso y volvió a abrazarme rapidamente.

Por alguna razón me sentí un poco mal y le dije, – Ana creo que tengo que irme – Solo asintió con la cabeza y me soltó, salí de su cuarto y me fui a la sala, un poco confundido, pero también excitado.

Dias despues me sentí comprometido a hablar de lo sucedido, en una ocasión que llegue a la casa, mi cuñada las mas joven estaba en la escuela, mis suegros trabajando y mi esposa salió por la niña al colegio, sabía que tenía al menos media hora antes de que volviera alguien, asi que subí directamente a su recamara y antes de tocar la puerta escuche algunos gemidos, me quedé un par de minutos junto a la puerta tratando de entender si era mi imaginación, ¡y no! era ella, aunque no me soprendió si me excitó, estuve varios minutos escuchando como se masturbaba hasta que escuche lo que fue sin duda un orgasmo. Pensé en retirarme pero algo me dijo que no debía hacerlo, esperé solo dos minutos y toque la puerta.

Yo – ¡Ana¡, ¿estás ahi? Llamé a la puerta con voz un poco grave, contestó todavia agitada, ¡Si! dame un minuto ahorita salgo.

Abrió la puerta pero solo se asomó un poco, – ¿Ana estas bien? estas muy roja de la cara – le pregunté. – Si, solo estaba haciendo ejercicio – ¿Calentando? supongo – Lo dije en tono burlón. -Si, ni te imaginas – ¿Puedo pasar? – Le pregunté, pero la noté un poco nerviosa – Es que me iba a meter a bañar, pero dime ¿que pasó? – Pues queria pedirte una disculpa por lo de la vez pasada –

Ana – No tienes de que disculparte, al contrario, quiero agradecerte que me hayas acompañado, estaba destrozada; ¿me esperas un ratito?, solo voy a bañarme.
Yo – Si, te espero abajo.
Ana – No, no te preocupes esperame aqui, no tardo, si quieres prende la televisión.

Aunque me pareció raro ya que solamente era la segunda vez que entraba a su cuarto y ya me dejaba tomarme esas atribuciones, acepté la propuesta, como supuse que tardaría me acosté en la cama, mientras prendí la televisión y estab recostado noté algo bajo la almohada y mi sorpresa fue encontrarme un vibrador pero no solo eso, estaba húmedo; mi primer reacción fue sopresa pero no pude evitar tocarlo y olerlo, por primera vez pude oler el delicioso aroma de su sexo. La sensación de tener la humedad de la vagina de mi cuñada en los dedos, de olerla me puso simplemente al 100. Solamente pensaba en meterme al baño y poder cogermela ahi mismo.

Asi que lo unico que hice fue guardar nuevamente el vibrador bajo la almohada y traté de manternme como si no hubiera visto nada. Cuando salió del baño traía una bata y una toalla en la cabeza, no pude evitar admirar esas tetas redondas e imaginarme el color de sus pezones, solo me imaginé como tendría su sexo… ¿depilado, recortado, mucho vello?.

Ana – ¿encontraste algoinetresante en la tele?
Yo – Si, algo muy interesante… ¿Tuviste un buen calentamiento cuando llegué?

Se puso nerviosa, pero contestó -Uy si, muy bueno-

Yo – Ana, por equivocación encontré algo bajo tu almohada.

Totalmente sorprendida empezó a respirar agitadamente solo atinó a contestar -¿ah si?, ¿y eso es malo?-

Yo – No, para nada solo que si me sorprendió.
Ana – Soy una mujer y tengo necesidades, sabes que no tengo pareja-
Yo – ¿Lo haces seguido?
Ana – Pues al menos dos o tres veces por semana.
Yo – Interesante.

Sin darnos cuenta estabamos teniendo una conversación sobre cuantas veces se masturbaba, ella en toalla y yo semi recostado en su cama.

Ana – Si no tienes problema me voy a cambiar, ¿me esperas?.
Yo – Claro, te espero abajo.
Ana – ¡No!, aqui esperame.
Yo – ¿Segura?, no no, sabes que tu hermana llegará en cualquier momento.

Apenas me dió tiempo de terminar de hablar cuando se quitó la bata enfrente de mí y pude por primera vez observar su cuerpo desnudo totalmente, tenía el abdomen totalmente plano, unas piernas no muy gruesas pero firmes y unas tetas de campeonato, quiza copa D, con unos pezones perfectos, rosados y paraditos.

Solo empecé a comportarme como idiota, no sabía que decir.

Ana – ¿Te gusta lo que ves guapo? ¿No te gustaría tocarme? Se que me ves las tetas cuando estoy en pijama y se que estabas afuera hace rato mientras me daba placer, he visto como te acomodas la verga cuando me ves pasar con poca ropa y eos me pone a mil, me he tocado muchas veces pensando en que eres tu quien me penetra.

No sabía que decir, no sabía que hacer, pero mi verga si sabía y para este momento estaba totalemnte erecto.

Solo me acerque a ella y sin decir una palabra empecé a besarla y a tocar sus tetas como un becerro queriendo chupar hasta el ultimo centimetro de esos melones deliciosos, pasaba mis manos por sus nalgas y sus piernas, empecé a meter los dedos en su humeda conchita que estaba totalmente mojada, ella solo se dejaba tocar sin decir nada hasta que oímos la puerta de la entrada, llegó mi esposa asi que como pude tuve que dejar de tocarla y ella entró nuevamente al baño.

Esposa – ¡Ana! ya llegamos, ¿estas arriba?

Yo me medio acomode el pantalón y baje de inmediato.

Esposa – Hola amor, ¿que hacías alla arriba? ¿Está Ana aqui?
Yo – Si, creo que se está bañando.

Nos pusimos a hablar de otras cosas cuando bajo Ana, estaba vestida con una camisa super aguada y unos jeans. Solo se me quedó mirando con cara de complicidad, pero no dijo nada.

Los días pasaron normales, y si nos llegabamos a topar a solas no mencionamos el tema en absoluto.

Un día por la mañana mientras estaba en el trabajo, mi esposa en el suyo y mi hija en la escuela recibí un mensaje de whatsapp de mi cuñada que decía.

¡Juan puedes venir a la casa, es urgente que me ayudes con algo!

Sin pensarlo deje mis cosas y tome el coche de camino a casa de mis suegros.

Como tengo llave llegué y abri rapidamente, subí a su cuarto y me lleve una impresión con el espectaculo que ví, estaba la puerta abierta y ella estaba solo con un cachetero y el resto del cuerpo totalmente desnudo, se apretaba las tetas mientras se tocada por debajo de su ropa interior con los ojos cerrados, imagine que se había ya masturbado porque estaba en la cama el mismo consolador totalemnte mojado.

Al verme solo dijo – Ahora si papito – (palabra que me encanta que me digan) -Ven acá que te voy a sacar toda la leche- solo atiné a acercarme y me desabroche el pantalón, ella hizo lo demas, me bajo el pantalón y sin quitarme el boxer empezó a pasar su boca sobre mi verga aún sin sacarla, ya me tenía al 100, sentía que me explotaba la verga de lo caliente que estaba.

Entonces metió la mano al boxer y me dijo -Vaya que la tienes dura he, asi que esto es lo que se come mi hermana- pues no está nada mal (la verdad es que creo que es de un tamaño promedio, quiza 17 cm) y asi sin mas, se la metió a la boca.

Yo – Que rico la mamas Anita, no sabía lo puta que eres.
Ana – Mas o menos, pero me pone caliente saber como me ves, siempre supe que tenías ganas de chuparme las tetas, asi que ven aqui y cometelas.

No tuvo que repetirmelo, la puse boca arriba y me dedique a chupar, masajear, apretar y modisquear esos pezones rosaditos que me tenían loco, mientras que iba metiendo mis dedos en su mojada conchita que para ese momento era un manantial de fluidos, los que alternadamente probaba al mismo tiempo que chupaba sus pezones, y cuando estaba que no aguantaba mas me tiró en la cama y me dijo – Cuñadito, es hora, quiero que me claves la verga- Asi que se subió encima mío y solita se fue ensartando poco a poco, fue delicioso sentir como iba entrando centimetro a centimetro en esa concha calientisimay humeda, un verdadero espectaculo verla cabalgar y tener frente a mi esas tetas deliciosas y perfectas rebotando frente a mis ojos después de un rato sentí como me empezaba a apretar con la vagina y solo gemía como loca, hasta que sentí un apreton y como escurría encima de mi, tuvo un orgasmo muy intenso que la verdad nunca habia visto y menos sentido, cuando terminó solo me beso fuerte, muy fuerte y me dijo.

Ana – Me encantas cuñado, por favor dime que me vas a coger mas veces-
Yo – ¿Como? pero ya eso fue todo? No.

Asi que la puse de perrito, con la cabeza en la cama y el culo levantado y poco a poco le fui enterrando la verga, entró muy facil porque estab mojadisima, la bombeaba riquisimo, porque a pesar de esar tan mojada sabía apretar muy bien esa estrecha conchita, estaba tan caliente que le di una nalgada, pensé que se enojaría pero solo gimió y me dijo con boz entrecortada.

Ana – Así papi, nalgueame duro –
Yo – ¿Te gusta perrita?
Ana – Si, soy tu perrita, cogeme, pegame.-

No dure mucho cuando sentí que estaba a punto de venirme.

Yo – Ana me voy a venir-
Ana – Solo un poquito mas papi, solo un poquito mas.-

No se como pero aguante un par de minutos mas y fue excelente ver como se retorcía en otro orgasmo.

Ana – Cuñadito, me has dado dos orgasmos seguidos, ahora ven aca.-

Y me puso boca a arriba y empecó a chuparme la verga mejor que antes, pasaba su lengua desde la punta hasta la cabeza, la llenaba de saliva y apretaba con la boca hasta que sentí que iba a estallar.

Yo – Me voy a venir anita-
Ana – Si papi, ¿quieres que me trague tu leche? Damela en la boca

Asi que sin pensarlo se metió la verga en la boca y no se la sacó hasta que vacié toda mi leche . Todavía con la lengua terminó de limpiar hasta la ultima gota.

Se acostó encima de mi, estabamos totalmente sudados, me dió un beso en la boca, suspiró y se quedó dormitando en mi pecho.

Minutos después se levantó y me dijo.

Ana – Cuñadito, gracias por hacerme sentir mujer nuevamente, pero dime que esto se va a repetir, quiero ser tu puta.-
Yo – Esas tetas no me las pierdo por nada, ¿me puedo bañar?
Ana – Solo que yo te enjabone.

Asi entramos al baño, y nos bañamos juntos, ahi solo nos dimos unos besos pero ya habia pasado mucho tiempo asi que tuve que irme de regreso al trabajo.

Y esta solo fue la primera vez, de varias que pude disfrutar de mi cuñadita.

 

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