• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.   Siguenos en X/Twitter
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
(Ninguna valoración todavía)
Incestos en Familia

RUBÉN 11

Historia real, empieza en año 2023, Bogotá, la he escrito en base a anotaciones y recuerdos…..
Aclaración:

Por error la parte  10 se me fue como 9, esta es la 11

—————

Angie y el papá se pusieron a hablar un rato, la hija le enseñó que ya estaban alistando el viaje y le hizo un recorrido por la habitación, cada una tenía una maleta pequeña pues tampoco iba a ser una estadía larga. Le dijo que pensaban salir muy temprano para evitar congestiones, tal vez hacia las 5 o 6 de la mañana, por tarde a las 8 o 9 estarían llegando. En la toma que fue haciendo Pablo notó algo extraño, sobre la mesa de noche vio la bolsa de los vibradores, la que él había puesto entre un bolsillo de un abrigo y sobre la cama dos de los aparatos. Entonces alargó la comunicación a propósito contándole lo que habían hecho, las compras, de la torta de helado. En la conversación también notó mucha intimidad entre ellas dos, allí había algo.

Cada una se había puesto una blusa larga, a mitad de muslo, se notaba que estaban sin sujetador, los pezones se marcaban, era como ver a las niñas en versión adulta. No le fue posible alargar más la conversación, y tampoco tenía sentido, lo que quería ver ya lo había logrado.

Bella y Pao ya habían finalizado la comida junto con Rubén, Pablo se sentó y también acabó, ya estaba fría, llevaba mucho tiempo servida pero aun así no le supo nada mal.

Pasaron al balcón donde fumaron y tomaron, los cuatro desnudos.

—Pablo—, habló Pao—, ¿todos los cosos son iguales?

—No, muñeca, hay de muchos tamaños y grosores.

— ¿Y ahí más grandes que los de ustedes? Porque son casi que iguales.

—Hay más grandes pero también más pequeños, los de nosotros tienen un tamaño un poco por encima del normal, eso quiere decir que están bien para causar placer a ustedes.

—Yo siento que el de Rubén es un poco, no mucho, más grueso, de largos son casi que iguales. Y a veces están más gordos o más grandes, no siempre son iguales.

—Nosotras solo conocemos los de ustedes—, dijo Bella—, cuando seamos mayores conoceremos muchos, ¿verdad?

—Es lo más posible—, respondió Pablo—, a la edad que tienen son muy pocas las que conocen siquiera uno, y que hayan tenido sexo con otras niñas es menos.

—Hoy le chupamos a Tatis la popola, y la besamos y hasta le metimos dedos en el culo—, contó Pao. Lo hicimos estando allá en la habitación, le quedó gustando.

—Queríamos hacerle más cosas pero nos llamaron, a lo mejor cuando la traigan se pueda.

— ¿Y qué más quieren hacerle? —, preguntó Rubén.

—Meterle juguetes y que nos chupe las vaginas, lástima que no la volveremos a ver.

— ¿Y piensan hacer lo mismo con Sarita? —les indagó Pablo.

—Si lo quisiéramos, ya lo hemos pensado, y hasta con Mateo nos gustaría jugar. Pero es muy grande y de pronto cuenta. Sara tiene pinta de puta, baila reguetón moviendo el culo bastante y es bien bonita—, comentó Bella.

Las niñas hablaban con mucha propiedad, se les notaba que habían madurado mucho, se jactaban de todas las locuras, en verdad que a ratos no parecían tan menores. Después de otra cerveza y varios cigarrillos Bella les pidió un permiso y se llevó a Paula, estuvieron cuchicheando y riendo, ellos pensaban que con qué irían a salir ahora, alguna ocurrencia tendrían.

Llegaron al rato, se notaban las cervecitas, jocosas y los cachetes colorados, hablaban bien, ni trabado ni arrastrado.

—Bueno, mis machos, llegó la hora de otra culiadita, ¿cómo se sienten? Primero una mamadita para los caballeros.

Ellas bailaron un poco al son de la música, se dieron unos cuanto besos ardientes que incluyeron meterse mano, los hicieron que se juntaran un poco más, tomaron posiciones de rodillas, Bella frente a Rubén y Pao a Pablo empezaron a chupar los penes que poco a poco fueron tomando fuerza; en verdad que estas chiquillas les habían revivido una sexualidad que creían acabada, lograban mantenerlos excitados, calientes, el resto lo hacía la Viagra. Se intercambiaban de pareja, los besaban. Ambas pidieron lo que nunca habían hecho, que les besaran las téticas, era algo olvidado ante la casi nula presencia pero que ellas cayeron en cuenta de que allí también había placer y lo querían.

Como casi siempre, buscaban un orgasmo antes que ellos, se ponían de pie y se dejaban chupar aquellas almejitas, ellos se esforzaban por darles lo que pedían. Los dedos acariciaban y penetraban los ojetes, las lenguas degustaban los encendidos y brotados clítoris.

Bella le pidió a Rubén que la grabara, se acostó, se abrió de piernas y Pao le abrió la vulva, y allí, en ese pequeño agujero por el que salía en pis le fue metiendo el dedo meñique, despacio, metía la punta y lo sacaba, volvía con un poco más de profundidad. Bella dijo que le ardía un poco pero le pidió que lo moviera hacia arriba, allí donde, sin ellas saber, quedaba el punto G. Bella pedía que le sobara más. Pao con mucha delicadeza lo hacía evitando causarle algún daño, con la otra mano le acariciaba el clítoris, momentos después Bella le tomó la mano impidiendo que le sacara el dedo y se vino con un intenso orgasmo que la hizo sacudir y sollozar, ya retiró la mano de su amiga y se hizo de medio lado recogiéndose en forma fetal.

—Esto fue genial, allá se sienten otras cosas, ¡virginidad, no te quiero!, soy puta.

Todos la miraban mientras se recuperaba.

—Pao, sigues tú, no te lo puedes perder, tenemos mucho por aprender.

Aún agitada colocó a su amiga en igual posición, le expuso totalmente la vagina, buscó aquel pequeño hueco y con toda la delicadeza procedió igual que hiciera con ella, fue metiendo el dedo meñique por ese orificio teniendo cuidado de no hacerle daño, metía y sacaba por aquel pequeño orificio buscando la parte superior y con la otra mano masajeando la brotada y colorada pepita que tantos placeres daba, después lo hizo con la boca, Pablo se acercó y le besó y chupó sus pezoncitos. Rubén, que había estado de espectador grabando se aproximó e introdujo un dedo en aquel culito entrando y saliendo.

— ¡Esto es hermoso, aguanto más que una yegua!, ¡Abu, dame tu verga en la boca, todos mis huecos llenos!

Con algo de incomodidad Pablo le metió en la boca su erecto pene, mientras con una mano se metía y sacaba el miembro, con la otra ella tomaba la de Bella para que la metiera y sacara. Pablo le avisó que iba a eyacular, ella recibió toda la leche, que en realidad no era mucha, trató de toser pero se contuvo y se la tragó mientras empezaba a temblar como producto del orgasmo que la estaba acompañando.

Los tres se retiraron para dejarla disfrutar, Bella le acariciaba, Pao la miró con los ojos llenos de lágrimas y una sonrisa de satisfacción. Rubén dejó de grabar y se hizo al lado, Bella se dedicó a masturbarlo y chuparle el miembro que no cesaba de gotear. Con la calentura de lo que acababa de vivir no tardó en entregarle su semen a Bella que se tragó todo y lo dejó totalmente limpio.

—Con Pao nos estuvimos mirando y vimos que era posible darnos placer por ese pequeño orificio sin que se rompiera la telita, ninguna de las dos sangró lo que indica que no le pasó nada. Sí se sintió un poco de ardor, tal vez por ser la primera vez, pero por allá se sienten cosas muy diferentes a lo que es por el culo. Ambos dan placer pero de manera diferente.

—Pues niñas, las felicitamos por ese descubrimiento, ahora ya saben algo de lo que es el sexo vaginal, algún día lo conocerán totalmente. Por ahora disfruten con todo lo que saben, dejen el afán, tan solo tienen ocho años y están bien avanzadas.

—Queremos ir a ver pelis después de cerveza y cigarrillo—, dijo Bella.

Después de eso Rubén les puso una USB con muchas pelis, ellas se quedaron en la habitación.

—Rubén, quiero comentarte algo que me tiene pensativo. Cuando estuve hablando con Angie ella me enseñó la habitación para mostrarme que estaban alistado maletas y en esas pude ver la bolsa de los juguetes de ella, estaba sobre la mesa de noche y sobre la cama dos vibradores; me llamó eso la atención porque es algo muy íntimo que no se anda mostrando con tanta confianza. Me puse a analizarlas, tienen un comportamiento muy familiar, o mejor, muy íntimo, la forma en que estaban vestidas era de mucha confianza, se colocaron solo una blusa que les llegaba a mitad de muslo, sin brasier, lo sé porque a ambas se les notaban los pezones bien paraditos, miradas pícaras, sonrientes; en fin, pienso que entre las dos hay algo. Y otra cosa, te habrás dado cuenta que Angie siempre llega tarde a la casa, se pierde, y ahora llega muy puntual, del trabajo sale para allá.

—Pues que te digo, me alegro por ellas si es así, no tengo nada contra ese tipo de relaciones, es más, hasta tú y yo las fomentamos entre las pequeñas. Lo único es que había estado pensando en la forma de llegarle a Sofía, le tengo ganas, pero no importa.

Los dos rieron por la ocurrencia.

—A mí tampoco me es indiferente, me gusta mucho. Lo que quiero es buscar la manera de que Angie me lo cuente, quiero que tengamos la seguridad, para las niñas sería muy agradable que sus mamás hasta se animaran a estar con ellas.

—Ella no te va a contar nada por iniciativa propia, tienes que buscar la forma de hablarle directamente, con complicidad, creo que así es mejor.

Ante el silencio de las niñas se fueron a mirar qué hacían, se habían quedado dormidas, así que ellos decidieron hacer lo mismo, estaban cansados y aún quedaba tiempo para disfrutar.

Eran las diez de la noche cuando Pablo se despertó, se escuchaban las risas de las pequeñas y olor a cigarrillo. Despertó a Rubén y ambos fueron a inspeccionar, ellas con cerveza y cigarrillo, ya había colillas, era el segundo.

—Señoritas sinvergüenzas, buenas noches, ¿a qué se dedican? —les preguntó Pablo.

—Abue, Javi, fuimos a verlos y estaban profundos, los llamamos y no respondieron, entonces nos vinimos solitas—respondió Bella.

—Queremos hacer un juego con ustedes—, dijo Pao—, y vamos a pasarla bien al tiempo. Vamos a hacer un 69 pero ustedes van a chuparnos nuestras popolas y nosotras sus cosos mientras nos meten los cepillos, ¿les parece?

—Muñecas—, respondió Pablo—, estamos para atenderlas y hay que aprovechar esta noche y el día de mañana que estamos solos, ya después nos será más complicado.

Lo primero que hizo Rubén fue tomar la media pastilla de Viagra y la otra para Pablo, eso no les podía faltar, había que cumplirles a las niñas. Alistaron cervezas y cigarrillos para los cuatro, consumieron en la misma habitación de ellos, a Rubén no le interesó esta vez que quedara olor en la casa, querían estar cómodos sin estarse preocupando.

Ellas llevaron la música, los cepillos, lubricante, cervezas, cigarrillos, cenicero; en fin, todo lo necesario para ambientar la situación, ya conocían de memoria cómo acomodarse y les encantó que no tuvieran que estar de un lado para otro.

—Primero otra cerveza con cigarrillo—, dijo Bella—, y después nos bañamos, si quieren les tenemos pis, pero nos tienen que grabar.

— ¡Claro que queremos! —, les contestó Rubén—, y las grabamos, hay que aprovechar esta situación. Y ustedes, señoritas, están fumando y tomando mucho, deben tener claro que es una condición excepcional, pasará mucho tiempo para que se nos presente nuevamente; además, no es algo que les haga bien.

Ellas dijeron que lo comprendían y que por eso estaban abusando.

“Hágale, papito, dele sin parar
Dele como perro que mi esposo va a llegar
Así que
Hágale, papito, dele sin parar
Dele como perro que mi esposo va a llegar”

Cantaban, reían  y se movían al ritmo.

“Es que tú eres bien prosti
Tu estas como piedra Bella Bellaca,
Aguanta más que una yegua
Ponchea Huevo de desayuno, almuerzo y de cena
Se la entierra, se viene, se caga y se mea”

Le cantó Pao a Bella mientras se carcajeaban.

“A mí me dicen que tu bebes y tu fumas
Te pasas de la raya te pones ruda,
Y si es verdad que tu bebes y tu fumas,
Traite lo tuyo pa que lo mío no consuma”

Y otras más que se sabían.

Tu Eres Bien P Pero Con P Mayúscula

Con Doble E Con Triple R Y Con 4 A

Tu Eres Bien Perra Pido Tu Lo Das

Te Gusta Dar El De Lante’ Y También El De Atra

Tu Eres Bien P Pero Con P Mayúscula

Con Doble E Con Triple R Y Con 4 A

Tu Eres Bien Perra Pido Tu Lo Das

Te Gusta Dar El De Lante’ Y También El De Atra

Préndete Pample Rápido Sueltas El Panti

Eres La Número Uno En El Tranque

De Las Que Suelta

A Tu Concha No Le Dan Dieta

Y La Carne Nunca Se Indigesta

El Juego Te Apetece La Leche Siempre Te Rejuvenece

Dice Que calcio Como Cal Trate

Le Gusta Gigante Así Como Punta De Yate

Rápido Más Vale Que Los Yankee

De Los Medias Rojas

Y Luego Un Hombre Pelo Te Acomoda

El De Atrás Se Te Agua

Y El De Adelante’ Se Te Moja

Hay Una Loba Una Vampiro Una Crepuscula

P E R R A Pero En Mayúscula

P E R R A Pero En Mayúscula

P E R R A Pero En Mayúscula

P E R R A Pero En Mayúscula

Pero En Mayúscula

Si Tu Eres Bien P Pero Con P Mayúscula

Con Doble E Con Triple R Y Con 4 A

Tu Eres Bien Perra Pido Tu Lo Das

Te Gusta Dar El De Lante’ Y También El De Atra

Tu Eres Bien P Pero Con P Mayúscula

Con Doble E Con Triple R Y Con 4 A

Tu Eres Bien Perra Pido Tu Lo Das

Te Gusta Dar El De Lante’ Y También El De Atra

—Bueno, niñas, vamos que terminan dejando el pis aquí—, les dijo Pablo.

Rubén se acostó en el piso de la ducha, le pidió a Pao que no lo soltara todavía, que quería chuparla, ella accedió pero no dejaban de salirle gotas que él iba consumiendo, hasta que ella no aguantó y empezó a liberar, era bastante, él tomaba algo y el resto se lo untaba hasta en el erecto pene. Situación similar ocurrió entre Pablo y Bella. Quedaron empapados. Los cuatro se recostaron entre todo el líquido que había y del que brotaba el olor característico. Las niñas pidieron que las orinaran, ellos al tiempo vaciaron sus vejigas sobre ellas sobre todo el cuerpo, cabeza, cara, troco, etc. Las pequeñas les hicieron una mamada hasta dejarlos limpios, se besaron y abrieron el chorro.

Un buen baño de los unos a los otros, incluido el cabello de todos, secarse y listo.

Los caballeros se acostaron uno al lado del otro, las niñas se les subieron, Bella a Rubén y Pao a Pablo. Empezaron con besos y caricias, besos de ellos en los pechos, en la boca, en el cuello. Después se giraron y empezaron a chuparles el pene mientras ellos se dedicaron a comerse sus vaginas.

Rubén tomó uno de los cepillos, lo lubricó y con facilidad lo fue hundiendo en el culito de Bella, de a pocos entraba y sacaba y volvía a hacerlo profundizando cada vez más hasta que lo puso todo adentro. Pablo no quedó atrás, actuó de manera igual hasta que ambas quedaron “empaladas” por los cepillos. La posición no les era muy cómoda pero hacían lo posible por complacerlas moviéndolos de adentro hacia afuera según ellas iban pidiendo, y aunque no eran muy largos, de 14 centímetros aproximadamente, sí les daban placer.

—No nos vayan a dar leche todavía—, pidió Bella—, primero nosotras.

—Bella, para un momento, estoy muy caliente y no quiero quedarte mal.

Isa detuvo la mamada mientras Pablo se concentraba en buscar la manera de darle más placer succionando su clítoris y metiendo y sacando el cepillo, ya estaba cansado, se esforzó un poco más hasta que sintió un ligero temblor en la nieta y unos jadeos que indicaron que ya el orgasmo estaba cerca, segundos después su boca recibió aquel fragante y maravilloso néctar que él bebió gustoso. Bella de nuevo empezó a chupar y masturbar hasta que la leche brotó, ella se tragó todo dejándolo totalmente limpio, se giró y cayó al lado exhausta.

Por su parte Rubén, también se esforzaba pero se sentía cansado, la postura era incómoda; aun así se esforzó y Pao empezó a gemir anunciando que llegaba, se agitó, jadeo y regaló a Rubén sus íntimos líquidos con algo de orina. Ella inmediatamente se dedicó a manipular el erecto miembro y en un momento logró que él le diera aquella leche que fue consumida en su totalidad.

Los cuatro permanecieron unos minutos tomado aire y calmando su agitada respiración. Como era costumbre ellas se trenzaron en un apasionado beso mientras cruzaban palabras de amor.

Paula se levantó y trajo las provisiones de cervezas y cigarrillos, se acomodaron y se dedicaron a consumirlas.

—No fue lo que esperaba—, habló Pao—, fue algo incómodo para ustedes.

—La posición no ayuda, es verdad—, habló Rubén—, pero hicimos lo posible y se logró darles lo que querían, que es lo importante, que disfruten, que ensayen, que aprendan. En verdad que a pesar de lo pequeñas son unas expertas, aprenden muy rápido y tienen imaginación, salirse de lo común y explorar nuevas cosas las hace conocerse mejor.

—Eso de los cepillos se siente rico, pero no hay como los juguetes grandes que nos llevaron la otra vez—, dijo Bella—, y sentir sus cosos adentro, en un rato nos enculan, cuando hayamos descansado un poco, quiero que me pongan acostada con las piernas hacia arriba, es como más me gusta, pero de cualquier manera está bien. Sentí ardor en mi cosita, a lo mejor se maltrató, pero apenas un poquito.

—A mí también me arde, cuando hice pis lo sentí, pero ya se me calmó—, comentó Pao.

Ya estaba entrada la noche, les quedaba poco tiempo para tanto que querían. Tuvieron que pedir un domicilio de cervezas y cigarrillos y comida de sal, las chiquillas necesitan consumir para aligerar los efectos de las bebidas.

Quisieron ir a ver las pelis que ellos habían grabado, quería verse a sí mismas como protagonistas. La primera fue la del pis, estaban encantadas de verse haciendo esas cosas, se reían de las caras que hacían, se tocaban sus partes ante la emoción que sentían, les causaba mucha curiosidad. La otra, en la que se metían el meñique por el huequito las inquietó un poco, recordaban lo que sentían, hablaban del pequeño ardor, de lo estrecho del orificio, pero al final se alegraron de haberlo logrado, había sido una experiencia que no les rompió el himen y que era lo que temían los cuatro.

A petición de Paula, Pablo le pasó los dos videos al celular utilizando la micro SD que Rubén le había regalado. Después los guardó en la carpeta segura.

—Yo quiero tomar leche—, dijo Bella riendo—, y después que me den por detrás, pero como es mi cumpleaños quiero que los dos me lo hagan, por turnos, Pao me chupa por todo lado, quiero muchos orgasmos, es lo que pido de regalo y tiene que ser esta noche. Pero mi hermanita también necesita, es para las dos.

Los caballeros escucharon la solicitud. En lo primero que pensaron fue en que debían ayudarse con la pastilla azul, esas pequeñas ninfómanas exigían demasiado, así que cada uno se tomó una completa sin que ellas se dieran cuenta, no querían tener que darles explicaciones.

Un merecido baño con pis incluido fue necesario pues hacía bastante calor, los cuatro al tiempo se divirtieron jugando. Ya totalmente descargadas las vejigas estuvieron chupándose un rato y salieron directo a la habitación de ellos.

La música no dejaba de sonar, reguetón casi todo en español. Los vicios de las niñas se consumían mientras bailaban y cantaban, una vez terminaron empezó la función.

Con el fin de ganar tiempo e ir calentando la situación Rubén les enseñó posiciones lésbicas como les había prometido, Bella pidió que las grabaran, querían verse después:

  • Bella de pie y Pao agachada de frente, Bella elevó una de sus piernas hasta apoyarla sobre el hombro de Pao y disfrutó de un delicioso oral, después cambiaron.

—Esa me gusta—, dijo Pao—, es como un rapidito, hasta de afán en colegio se puede cuando estemos en falda.

Siguieron con otras posiciones que Rubén les iba indicando.

  • Pao de pie, Bella detrás, Pao se dobla hasta apoyar las manos en el suelo, de esa manera Pao queda con las palmas de las manos y los pies en el suelo. Ahora Bella se hace atrás y estimula como guste, con las manos, la lengua, los labios o un juguete sexual, también puede darle un beso negro que es besarle y chuparle el culito.
  • Bella se acuesta boca arriba con las piernas abiertas. Debajo de su pelvis se coloca uno o dos almohadones para elevarla, ahora Pao tiene una visión completa de la zona para estimular el ano o la vagina con la boca o los dedos.
  • Pao de pie contra una pared con las piernas abiertas pero que sea cómodo, Bella detrás puede recorrer el cuerpo de Pao y detenerse en las zonas que prefiera estimular, puedes usar la lengua, los dedos, lo que desees.
  • Bella se acuesta con la cabeza hacia arriba, Pao con la cabeza hacia abajo, se acercan hasta entrelazar las piernas buscando que las vaginas quedes juntas, se mueven masturbándose.

Usaron lubricante con esta última y lograron tener el primer orgasmo. Se veían lindas atrapándose las piernas en busca de lograr la máxima fricción. La habitación estaba con un ambiente a sexo muy fuerte, las niñas jadeaban, decían las palabrotas que se saben, ellos miraban con sus miembros erectos tocándose sin excederse mientras iban grabando. Fue un rato bastante grande de estos juegos. Todas las posiciones fueron intercambiadas, para que ambas las disfrutaran. Ellas se quedaron un rato acostadas mientras se besaban.

— ¿Cuál les gustó más? —, preguntó Pablo.

—A mí todas, aunque hay algunas más complicadas, la primera, como dice Pao, sirve para afanes porque no hay necesidad de quitarse toda la ropa, la última me pareció muy agradable, se concentra una solo en sentir allá abajo.

—Y hay más, después se las voy enseñando, pero con estas ya pueden darse gusto de otras formas—, comentó Rubén.

Pidieron otra bebida con su correspondiente cigarro, una vez terminaron de fumar les pidieron que se acomodaran uno al lado del otro porque querían agradecerles con una mamada.

—Oye, abue—, habló Pao—, ¿por qué el coso del tío Javi tiene gorro y el tuyo no?

La carcajada no se hizo esperar.

—Sí, Pao, porque a mí me circuncidaron cuando pequeño, eso es quitar el cuerito o gorro que está encima, cosas de los médicos, por eso quedo destapado, en cambio el de Rubén está completo. Decían que era por aseo, que sin ese gorro se podía asear mejor.

Después de la aclaración las pequeñas se dedicaron a chupar con verdadero deleite buscando darles el máximo placer, se turnaban cambiando de pareja. Ellos las tomaban de la cabeza para indicarles el ritmo, ellas usaban la lengua sobre la cabeza, se lo metían en la boca como hacen siempre, les acariciaban los testículos, los masturbaban, fue un rato muy agradable. Bella estaba con Rubén cuando este le dijo que estaba cerca, ella aceleró y recibió toda la leche es la boca, estuvo pendiente de que Pablo también lo hiciera en la boca de Pao, se hicieron señas y acercaron sus bocas y en un beso se fueron tragando todo lo recibido, gotas que quedaban alrededor se las iban chupando con la lengua, después fueron y besaron a los caballeros, después se colocaron acostadas para que ellos se encargaran de consentirlas.

No quedó rincón sobre el que no se dedicaran a darles el máximo placer, los dedos y los cepillos entraban y salían de los culitos, las bocas se deleitaban con los clítoris, las vaginas, los pechos, los pies, besos en la boca, por pedido de Bella ellos se iban intercambiando.

Sabes que a mí me encanta la verga
Que a mí me encanta la verga
Que a mí me encanta la verga
Que a mí me encanta la

Vamos a ser feliz, vamos a ser feliz

Felices los cuatro

 

Somos Perras pero con mayúscula

P E R R A Pero En Mayúscula

Pero En Mayúscula

Si Tu Eres Bien P Pero Con P Mayúscula

Con Doble E Con Triple R Y Con 4 A

Tu Eres Bien Perra Pido Tu Lo Das

Te Gusta Dar El De Lante’ Y También El De Atra

Tu Eres Bien P Pero Con P Mayúscula

Con Doble E Con Triple R Y Con 4 A

Tu Eres Bien Perra Pido Tu Lo Das

Te Gusta Dar El De Lante’ Y También El De Atra

Era lo que iban cantando a medida que iba sonando la música.

Aguantamos más que una yegua

Así pasó buena parte de la noche, ellos ya se sentían cansados pero se esforzaban por complacerlas, ellas pedían más y más. Dos veces tuvieron sexo anal hasta que ellos ya se dieron por vencidos, el cuerpo no respondía. Pasaron al celu de Pao el último video y ellas se fueron a mirar todo lo que tenían, las dejaron solas en la habitación mientras los señores conversaban y descansaban, ya querían dormir.

—Rubén, no me gusta que estén fumando y tomando tanto, eso no les hace bien.

—Pienso igual, pero creo que es algo de momento, por la ocasión, cuando regresemos ya eso no les será fácil, ocurrirá esporádicamente y ahí lo irán olvidando. Están pasando por un momento único en sus vidas, descubriendo y aprendiendo.

—Pues sí, nada es para siempre, esto de ellas y nosotros se acabará, lo importante es que el final sea bueno. Me llegó un mensaje, no lo había visto, el arrendatario del apartamento del que habíamos hablado me estuvo buscando para entregar, como no había nadie dejó las llaves por debajo de la puerta, así que ya desocupó. Creo que ya no lo vas a necesitar, ¿verdad?, tocará arreglarlo y arrendarlo de nuevo.

—Yo te agradezco esa buena intención, tal vez para Sofía sería mejor y que desocupe y entregue el otro, aunque no sé, no son mis cosas y no puedo ponerme a decidir, espera que regresemos y vamos viendo cómo se presentan las cosas.

Las pequeñas aparecieron, se veían tomadas, se reían por todo, las caritas coloradas, hasta en el caminado se les notaba.

—Tenemos hambre—, dijo Pao—, ¿nos dan algo? Además estamos cansadas, ¿quieren que les saquemos la leche antes de comer?, eso sí podemos.

—No está fácil, pero ustedes son una verdaderas magas, es una buena manera de acabar el día—, les dijo Pablo acomodándose para lo que venía. Aunque podría ser mutuo, ustedes deben estar ganosas.

—Ya sentimos el culo y la popola bien sensibles, pero a eso vinimos—, dijo Bella mientras se tocaba, se abría de piernas y les mostraba sus agujeritos.

—Hagamos un 69, así nos damos gusto todos, sin afanes, disfrutando, ¿les parece? —dijo Rubén.

No hubo más palabras, ellas se acomodaron, Bella sobre el abuelo y Pao encima del tío Javi. A pesar del cansancio poco a poco se despertaron los penes y ellas jadeaban por el placer que ellos les daban chupándolas y dándoles dedo por el trasero. Las niñas lograron exprimirles la escasa leche que les quedaba, aun así la disfrutaron y la compartieron, y ellos se esforzaron hasta que lograron obtener de ellas sus deliciosos fluidos.

Los cuatro quedaron acostados, cansados. Rubén hizo un esfuerzo y se levantó a preparar algo de comida, se decidió por una buena cantidad de huevos revueltos bien sazonados, acompañados por pan tajado, ellas quisieron cerveza así que sirvió para los cuatro. Ellas se acomodaron sobre las piernas de ellos, hasta bocados les tenían que dar, se comportaban como bebés. Poco a poco las fuerzas fueron regresando.

— ¿Quieren pis? Les tenemos bastante—, les dijo Bella.

—Y hasta popis—, comentó Pao soltando una carcajada.

—Eso sí que no—, contestó Rubén—, de eso cero, no me interesa, con el pis es suficiente.

—Eso es muy feo—, contestó Bella—, es solo un chiste.

—Debemos descansar todos, que las mamás lleguen y no las encuentren trasnochadas.

—Yo ya quiero ver qué me van a regalar de cumpleaños, pero no se me ocurre nada, tengo juguetes, mucha ropa, zapatos, solo necesito estar con todos, soy muy afortunada, siento que me quieren mucho. Lo que me gustaría es juguetes como los grandes que nos mostraron, con esos se sienten cosas diferentes para entretenernos Pao y yo, pero sé que no van a llegar, ni siquiera los pequeños los puedo tener, siempre están guardados.

—Pero es por seguridad—, aclaró Pablo—, las mamás no lo pueden saber, tienen que entenderlo, por eso los mantengo guardados bajo llave. Es como si supieran las pelis que ven, tremendo problema en el que nos meteríamos los cuatro.

—Un niño me dijo que mi culo valía plata, y a Pao un niño grande le agarró las nalgas —, ¿qué quiere decir eso? —, preguntó Bella.

—Miren, niñas—, habló Rubén—, ustedes son muy lindas, las dos, tienen un cuerpo hermosos, la carita, los ojos, la sonrisa, todo, y las colitas son preciosas y son algo que a los hombres nos gusta. Eso de que valen plata es una forma de halagarlas, igual que tocarlas, pero ustedes no lo deben permitir porque es una falta de respeto que las estén tocando o les digan cosas como esa, solo ustedes pueden permitirlo. Ya habíamos hablado de eso, valen mucho para que cualquiera las venga a irrespetar, no lo permitan.

—Pero, ¿por qué dijo que vale plata? —, insistió Pao.

—Muchos hombres están dispuestos a pagar por tocarlas, por mirarlas, y ni hablar de lo que harían por poder usar sus huequitos para darse placer, hombre con dinero pagarían fortunas, de eso es que viven las mujeres que se dedican a tener sexo por dinero o por cosas materiales.

— ¿Son las putas? —, preguntó Pao.

—Sí, venden su cuerpo, su compañía, muchas viven de eso, hay quienes lo hacen por gusto.

— ¿Entonces se puede cobrar por dejarse tocar o dejarse hacer cosas? —, preguntó Bella.

— ¿Y si una se deja meter el coso o lo chupa cobra más? —, siguió Pao.

—Todo eso es verdad—, contestó Pablo—, pero ya dejen de pensar en esas cosas, no son necesitadas y son muy pequeñas, tienen adultos que no permiten que les falte nada, estudiar debe ser la prioridad. Vamos a la ducha, a bañarnos y a descansar.

Las pequeñas salieron para el baño.

—Estás como tomadas, me parece.

—Sí, —, respondió Rubén, —desde hace rato se les subieron las bebidas.

La sesión de pis la hicieron como siempre, pero cambió cuando a Bella le dio por tratar de meterse por la cola el miembro de Pablo, allí Pao ayudó chupándolo hasta que se puso erecto y le colaboró a Bella quien tomó el miembro de Rubén y lo empezó a mamar. Pablo la ayudaba tomándola de la cintura para subiera y bajara más fácil. Después de estar un rato cabalgando y masturbándose con la ayuda de Pao, Bella le cedió el turno, Pao se clavó el pene de Pablo y se apoderó con la boca del de Rubén quien se estuvo un rato recibiendo la mamada, pero es un momento se quitó, se hizo detrás de Pao, la tomó por las caderas saliéndose el miembro de Pablo y metió el de él empezando un rápido mete y saca que no tardó en hacerlo eyacular, cuando descargó la escasa leche él mismo acomodó a la niña y ayudó a que Pablo de nuevo lo metiera, el Abuelo comenzó un fuerte y rápido movimiento y logró también deslecharse. Las pequeñas se acomodaron en un 69 y así lograron llegar al orgasmo. Todos jadeaban, los cuatro sudando, sonriendo, ellas besándose.

—Qué rico final—, comentó Rubén—, no me lo esperaba, linda forma de finalizar el agitado día, gracias, hermosas niñas por lo que nos dan.

—Cierto, —replicó Pablo—, maravilloso, una locura, también les agradezco lo que hacen por nosotros, nos han devuelto la vida.

Una vez se recuperaron se bañaron. Ellas querían vicios antes de acostarse, lo que fue atendido por Pablo.

— ¿Cuánto vale una mamada? —, preguntó Pao.

—Porque hay dos profesores a los que podíamos hacérselo y cobrarles—, aclaró Bella.

—Pequeñas, dejen ese tema a un lado, —habló Pablo—, no pueden estar pensando en andar chupándoselo a cualquiera por dinero, ustedes no necesitan nada, además eso es un riesgo, pueden ser hombres sucios, contagiarlas con enfermedades, que las traten mal como le sucedió a Sofía. Ustedes están muy tomadas, vamos a dormir, que se les despejen las cabecitas de tonterías.

A regañadientes aceptaron irse a la cama, ya la noche estaba bien entrada.

NUEVO DÍA – VIERNES

Rubén y Pablo se levantaron como a las diez, las niñas aún dormían muy profundamente. Arreglaron la casa, necesitaba un buen aseo para el siguiente día, alistaron algo de comer para cuando ellas despertaran. Se sentía calor, el día estaría bastante soleado.

— ¿Qué hemos hecho, Rubén? Esa actitud de ellas me ha tenido pensando, con apenas ocho años y pensando en putear, ya le pusieron el ojo a dos maestros.

—Yo había pensado invitar a Guillo, pero cuando lo pensé me dije que estaba era ofreciéndole a las niñas y de solo imaginarme que él les hiciera lo mismo que nosotros, que ellas conocieran íntimamente a otros hombres me hizo desistir. Verlas con alguien más a esta edad no lo concibo, en buena parte por celos, pero sobre todo porque las amo y no concebiría que alguien más las tocara y hasta les hiciera daño.

—Por lo menos sabemos que nos tienen confianza y nos cuentas todo lo que se les ocurre, pero creo que es de preocuparnos, cuidarlas no nos será fácil. Era un juego pero no pensamos en las consecuencias, le hemos abierto los ojos, y las compañeras parece que no ayudan.

—Debemos estar muy pendientes, confiemos en que no nos metamos en problemas, cada día será una lucha. Son muy locas, ahora se creen putas y se sienten orgullosas, esa música que escuchan les ha rayado la cabeza.

—Lío en el que nos metimos, pero no puedo dejar de pensar en disfrutar de ellas y que disfruten de lo que hacemos, es una lucha interna muy grande.

Pasado el mediodía se aparecieron, no se veían de muy buen genio, pidieron algo para el dolor de cabeza, con bastante agua les brindaron pastillas. Ellos habían preparado comida de sal, un delicioso caldo de pollo con huevo que, como a niñas chiquitas tuvieron que darles.

—Vamos a alistarnos y salimos a almorzar, caminamos un rato para así descansar de este encierro.

Después de una ducha se arreglaron, ellas se estrenaron un short corto, Bella vestida de rosado claro y Pao de blanco, una pequeña blusa, y tenis blancos. En verdad que se veían muy lindas, ellos les aplicaron bloqueador solar y varios parches repelentes anti mosquitos en la ropa. En la cabeza sombreros de paja con cinta rosada que Angie les había comprado. Para ellos fue un descanso verlas con el corto y no con falda.

El día lo pasaron almorzando, comiendo helado, caminando, ellas siempre juntas. El buen ánimo les regresó, no quisieron piscina, y en realidad no había mucho tiempo para eso. No pasaban desapercibidas, muchas miradas se volcaban hacia ellas, había demasiada coquetería en su actuar, hasta hombres mayores no disimulaban cuánto les llamaban la atención.

Angie llamó al papá para averiguar por las pequeñas y de paso informar que habían decidido tomar carretera a las seis, así que ya estaban en camino con Sarita y Mateo, esto hizo que todos se alegraran, en especial los señores que ya no querían que a las niñas se les ocurriera alguna locura. La idea era estar desde temprano en la celebración del cumpleaños de Bella. Pidió que compraran pan tajado, dulce de leche, mantequilla de maní, fresas, bananos, queso tajado, huevos, galletas de chocolate, platos y cubiertos, también una letrero grande.

La llegada fue hacia las diez de la noche, las niñas se alegraron mucho de verlas, ya la casa estaba arreglada, habían comprado flores y un letrero de “Bienvenidos”. Para todos hubo pizzas de diferentes sabores. Ellas llevaban  bebidas y, extrañamente, cigarrillos. Sarita, que estaba también con un short y le lucía bastante, se unió a las pequeñas, estuvieron jugando un buen rato encerradas, nadie supo qué hacían, tal vez después contarían. Mateo algo desubicado se dedicó a jugar en el celular en la habitación de los señores. A Rubén no le gustaba verlo tan callado, tímido, además quería acercársele, le gustaba, se le acercó con una sonrisa.

­—Mateo, ¿cómo estás?

—Bien, señor, aquí jugando un rato.

— ¿Quieres estar con nosotros un rato?

—No, señor, mejor me quedo aquí.

—Te entiendo, a tu edad me gustaba estar solo, te ves un buen chico, bonito. Cuando quieras puede hablar conmigo.

Mateo le respondió con una sonrisa.

————-

Los cuatro mayores se dedicaron a hablar del festejo, estaban los ingredientes que pidió Angie, de regalos Rubén mostró, con algo de temor, las muñecas, Pablo sacó un rompecabezas de 500 piezas y chaquetas para ambas, Angie llevó relojes análogos, uno rosado y otro fucsia claro y  un celular sencillo, con funda rosada, Sofía les llevó jeans y camisetas, Estela le mandó un morral y los libros “Guía genial para una chica como tú” y “El Principito”.

Todo quedó empacado y lo dejaron en la sala. Se tomaron unas cervezas, fumaron, después le dijeron a las pequeñas que era hora de dormir. Las tres decidieron quedarse en la misma cama, Angie y Sofía en la otra habitación y los señores junto con Mateo en la habitación de ellos en una colchoneta.

Muy temprano se levantaron porque llegó María con Tatiana, le dijo a Rubén que le había salido un trabajito en una finca y necesitaba el día completo, que le recomendaba a la niña. Rubén le dijo que no había problemas, que podía dejarla hasta el domingo en la tarde, María le dejó un vestido de baño.

Angie y Sofía alistaron el desayuno sorpresa haciendo figuras de osos, panqueques, huevos, fruta picada y yogur, adornos con chocolate. Fueron a despertarlas cantando el “Feliz Cumpleaños”, las tres profundas, desnudas, la única que hizo risa de sorpresa fue Tatiana pues las sabanas apenas les cubrían las piernas. Angie se acercó y las cubrió para que no notaran al despertarse que las habían visto.

Cuando empezaron a cantarle a la festejada fueron abriendo los ojos con mucha pereza, no parecía que hubieran dormido mucho, al comprender la situación se sentaron, sus torsos desnudos no les causó pena alguna; sin embargo, Sofía ya les había alistado batas para que se pusieran, los cinco se dieron vuelta mientras ellas se las colocaban, Tatiana se quedó mirándolas y se sonreía, cuando avisaron que ya se habían cubierto empezaron de nuevo a cantar, abrazaron y besaron a la homenajeada.

—Niñas, hay desayuno esperándonos, como somos tantos vamos a la sala para quedar más cómodos.

Desayunaron con mucho gusto, figuras comestibles en formas de osos adornaban los platos, fruta, pancaques y demás, todo había quedado, además de bonito, de muy buen sabor, no dejaron nada, estaba servido en poca cantidad para no desperdiciar.

Una vez finalizado se alistaron para ir a la piscina no sin antes Sofi y Angie aplicarles bloqueador a las seis, porque también estaba Mateo.

El espectáculo era hermoso, Angie y Sofía, ambas con hilo dental, las nalgas se veían en toda su plenitud con la hebra metida hasta el fondo, y las niñas estrenando los pequeños trajes tipo bikini que apenas si las cubrían, diminutos  y vistosos, Sarita, aunque no tan mostrona, también dejaba ver sus atributos. Vestido de dos piezas, una especie de acostumbrador en la parte superior y un pantaloncito con tiritas a los lados, unas  buenas nalgas, unas piernas firmes, fuertes, aún sin pechos, y la pequeña Tatiana no estaba nada mal, Pablo y Rubén también le dedicaron miradas.

Pablo le comentó a Rubén que iba a conversar con Angie, que tal vez se demoraban, que por favor estuviera pendiente de todo, que después lo ponía al tanto. Rubén se quedó atrás con las pequeñas y con Sofía. Mateo a un lado, algo retraído, poco hablaba, de piel muy blanca, cabello castaño un poco largo, con buen cuerpo.

Angie y el papá se adelantaron y en una mesa alejada de todo se acomodaron.

—Hija, me encanta estar contigo aquí, creo que un descanso nos hacía falta y qué mejor oportunidad que celebrar el cumpleaños de la niña.

—Sí, papi, hacía mucho que no salíamos, es verdad. ¿Y por qué me traes por aquí alejados de los demás?

—Un poco de privacidad, no creo que tardemos mucho. Voy a ir directo al asunto y nos es por el chisme, es para darles la tranquilidad que se merecen, el que puedan obrar con total libertad. Noté en la llamada que me hiciste antier mucha intimidad entre tú y Sofía, analicé bien todas las actitudes, el entorno y la vestimenta y concluí que ustedes están en una relación amorosa, y lo que quiero decirte es que me parece bien, las dos lindas, jóvenes, coinciden en muchas cosas, cuenta con mi total aprobación.

—Papi, ¿por qué lo dices?

—Es un presentimiento que tuve. ¿Recuerdas que antes de que nos contaras a tu mamá y a mí que estaba embarazada, yo te pregunté? Y fui directo, te dije, ¿cuánto tienes de embarazo? Y no que si lo estabas, algo me daba la seguridad, con temor me respondiste que dos meses. En otras situaciones he obrado igual, como con tus primeros novios, y otras situaciones, directo al punto, y este es uno de ellos. Sobre tu cama estaban dos vibradores, ambas vestidas de manera muy despreocupada, con una camisa y nada más, ni sostén tenían, las miradas de enamoradas que se hacen; en fin, todo me lo confirma, así como el hecho de que ahora llegas temprano. ¿Me lo estás negando?

—No te lo niego, es verdad, creo que fue algo mutuo, desde que nos conocimos hubo mucha química. Yo ya tuve una relación lésbica, de eso hace ya rato, no funcionó, ella era muy dominante y yo no estoy para eso. Sofí es especial, no sé si sea por venir de una relación tan dolorosa y por gratitud que se ha aferrado a mí, se lo comenté y dice que no, que en verdad me quiere. Pero me hace pensar cómo lo tomen las niñas.

—Pues no creo que les importe mucho, ¿no ves cómo son ellas? Andan juntas, duermen juntas y desnudas, todo el tiempo están abrazadas, tomadas de la mano, delante de ustedes y de nosotros se besan, y desde hace días a ustedes las besan en la boca, hasta quedan untadas de labial, se juran amor eterno, y nadie les ha dicho nada, ¿qué podrían pensar?

—No lo había pensado, tienes razón, hasta se alegrarán, creo.

— ¡Exactamente! Que las vean juntas las va a alegrar, y por nosotros todo está bien, somos de mente abierta. Y entre más pronto les cuenten, ustedes van a estar más tranquilas, disfrutar la relación sin estarse ocultando. Y creo que de cumpleaños sería bonito.

—Hablaré con Sofi a ver qué piensa ella, debemos estar de acuerdo en todo.

— ¿Quieres que la llame?

—No, primero quiero hablar contigo sobre algo que me ha estado dando vueltas, y ya que tú me abordaste sin titubeos, yo haré lo mismo, es ya. Te hablo claro: recuerdo con toda claridad que hasta que cumplí los siete años aprovechabas cualquier ocasión para tocarme mis intimidades, me acariciabas al bañarme, al vestirme, no se me ha borrado la imagen cuando yo tenía alrededor de los cuatro o cinco me besaste y me chupaste mis dos huequitos, y no una vez sino varias. Nunca me desagradó. Me gustaba cuando me alzabas en la ducha y yo cruzaba mis piernas a tu cintura mientras jugábamos con el agua, no sé cuántas veces habrá sido, pero tengo las imágenes de varias veces en los que yo te besaba en la boca y tú me correspondías. Alguna vez saqué mi lengua y te la ofrecí y tú me la rozaste con la tuya. De pronto dejaste de hacerlo, no comprendía la razón, sentí que podía haber hecho algo malo, pero si tú lo hacías, estaba bien. Ahora mi pregunta es, ¿has tocado a Bella?

Pablo calló, sintió que los colores se le subían al rostro, encendió un cigarrillo, Angie le pidió uno para ella. Momentos de silenció, la mirada de ella no se apartaba.

—Con tu actitud me lo has respondido. ¿Desde cuándo? ¿Cómo? ¿Igual que a mí?

—Nunca pensé que este momento se presentaría. A todo te respondo que sí. Desde muy pequeña, dejé de hacerlo y fue ella misma la que, hace poco, me pidió que siguiera haciéndolo. Y contigo no volví a jugar así porque comprendí que ya estabas crecida, que tenías conciencia de lo que sucedía, y nunca me dijiste nada.

— ¿Mi mamá sabía que me tocabas?

—Creo que lo sospechaba, decía ¿“qué le haces a Angie para que sea tan apegada a ti? No quiere que te le separes”. Pero nunca me dijo nada.

—Quisiera preguntar más, pero me da miedo. Me gustaría indagar por Pao, por Rubén, creo que ya sé la respuesta. Solo te pido que no les hagan daño de ninguna forma, ¿de acuerdo?

—Jamás se les haría daño, de eso puedes estar segura, podrías hablar con ellas para asegurarte.

—No hay necesidad, las vemos contentas, riendo, jugando, no muestran problemas, mejor dejar así.

—Otra cosa que es menor para lo que hemos conversado. Sobre tu mesa de noche estaba una bolsa que es la de tus juguetes, lo sé porque yo la abrí, la encontré en la habitación de las niñas junto con tus botas, eso fue hace rato. Imagino que ellas las sacaron para jugar y se encontraron la sorpresa, yo no sabía qué hacer, recogí y la olvidé en mi habitación, cuando me preguntaste lo único que se me ocurrió fue guardarlas entre tu abrigo, ya me habías comentado que en las botas no estaba. Y te digo que no me importa que tengas eso, no le veo nada de malo, es hasta terapéutico.

— ¿Y sabrán qué es? Con lo avispadas que son no tendría nada de raro. Ya no ponerle más cabeza, lo que fue, fue, como dices tú. Gracias por su sinceridad, papi, eres lo único que tengo además de mi hija, mi hermano y sus hijos es como si fueran aparte, nunca te visitan, y siempre he sabido que puedo contar contigo. Le traje un regalito a Bella, algo que sé que quiere, espero no hacer mal, ya lo verás. Ropa no necesita, la mochila es nueva, zapatos tiene muchos pues tú le vives comprando. Dame otro cigarrillo y nos vamos.

Encendieron, siguieron platicando hasta que acabaron y se fueron a reunirse con los demás que ya estaban en la piscina desde hacía rato.

—Me sorprendió verte fumando, anoche no te dije nada, no era el momento.

—Poco lo hago, últimamente me han dado ganas, tal vez la situación con Sofi ha ayudado, y verlos a ustedes, me gusta, me relajo, hasta Sofía ahora lo hace, me contó que de pequeña en su pueblo fumaba, perdió la costumbre aquí en la ciudad pero conmigo lo ha retomado. Yo también fumé en la universidad. Algo más, vamos a llevar a las niñas a un examen médico de rutina, de control y también a odontología, ¿hay algo que deba saber?

—No sufren de nada, están muy sanitas, comen bien, poca chatarra, de nada se quejan, pienso que no hay nada para contarte, ya lo sabrías si así fuera. De los dientes lo normal a esa edad, uno o dos flojitos, las dos son muy aseadas. Acuérdate que yo llevé a Isa no hace mucho.

—Sí, pero un chequeo nunca sobra, las noto delgadas aunque se ven bien.

—Trato de que no consuman muchas harinas, ni dulces, busco que en lo posible lo que coman sea sano, verduras, frutas, carnes pulpas y que lo que llevan al colegio no sean paquetes, tal vez por eso las notas más ligeras, pero están bien, ni un resfriado les da.

—Te agradezco los cuidados para con Isabella, y ahora para con Paula, y también a Rubén, lo quieren mucho, vamos ya con ellos.

Continúa

——————

Contacto: [email protected]

3 Lecturas/25 septiembre, 2026/0 Comentarios/por Rubenrosero
Etiquetas: anal, colegio, cumpleaños, hermanita, hermano, mayores, recuerdos, sexo
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
Mi tío, el violador de la familia
El inicio de mi amor a la ropa interior femenina
Fantasias historia de una  vida 6
Pañal segunda parte ( el parque 🏞️)
NUESTRO PRIMER INTERCAMBIO
hondureño en guadalajara guapisimo
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.557)
  • Dominación Hombres (4.958)
  • Dominación Mujeres (3.528)
  • Fantasías / Parodias (4.033)
  • Fetichismo (3.221)
  • Gays (23.805)
  • Heterosexual (9.498)
  • Incestos en Familia (20.311)
  • Infidelidad (4.978)
  • Intercambios / Trios (3.533)
  • Lesbiana (1.270)
  • Masturbacion Femenina (1.190)
  • Masturbacion Masculina (2.319)
  • Orgias (2.399)
  • Sado Bondage Hombre (513)
  • Sado Bondage Mujer (228)
  • Sexo con Madur@s (5.074)
  • Sexo Virtual (299)
  • Travestis / Transexuales (2.682)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.861)
  • Zoofilia Hombre (2.427)
  • Zoofilia Mujer (1.766)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba