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Incestos en Familia

RUBÉN 13

Historia real, empieza en año 2023, Bogotá, la he escrito en base a anotaciones y recuerdos…….

RUBÉN 13

——–

Pablo fue el primero en levantarse, lavó dos ollas que encontró y decidió que para el guayabo que todos debían tener lo mejor era un caldo, preparó una changua, leche, huevos, sal y cebolla, pan tajado. Se apareció Rubén, entre los dos terminaron la preparación. Pablo se fue a despertar a todos. Las pequeñas abrieron los ojos con dificultad pero de a pocos se fueron levantando y pasando al baño. Mateo fue más fácil, con solo llamarlo se levantó. Angie y Sofía estaban desnudas, les puso una sábana encima y las llamó varias veces hasta que respondieron.

Cuando ya todos se habían levantado y pasado al baño empezaron a servir, entre tazas y platos acomodaron un buen desayuno. Tatis se mostraba ausente, debía tener resaca, nadie habló de tener dolor de cabeza. Las niñas no se molestaban en ponerse ropa interior, tan solo la camiseta que se les había colocado para dormir.

Hubo buen ambiente, chistes, comentarios intrascendentes, ninguno habló de piscina. Mateo callado, pegado al tío o a Rubén, estaba animado, reía y hacía uno que otro comentario.

Rubén avisó que quería ir hasta el pueblo a la inmobiliaria para averiguar cómo iba el negocio de la casa, invitó a que lo acompañaran a Pablo y a Mateo, los dos aceptaron sin problema.

Paula aprovechó que Rubén estaba solo y se le acercó.

—Javi, Bella y yo estamos preocupadas, desde que llegamos ustedes no están con nosotras, y lo entendemos, no es posible porque están las mamás aquí. Sentimos que el culo se nos ha apretado y no hemos podido volver a tomar lechita.

—Pequeña, eso no es problema, la colita vuelve a ceder fácil, en cuanto podamos las volvemos a consentir, las amamos y es temporal, ya habrá oportunidad de volver a nuestros juegos. Las amamos, no lo olviden. Díselo a Bella. Jueguen entre ustedes, disfruten porque esa situación también finalizará. Le dio un beso en la frente. Ya que hablamos, ¿qué pelis les mostraron a Sarita y a Tatis?

— Muchas, sin querer vieron también las del pis y las enculadas que nos hicieron y se dieron cuenta aunque no tienen claro que sean ustedes porque las caras no se ven. Tatis no entendió bien, pero Sara se emocionó y dijo que a ella también le gustaría porque vio que la estábamos pasando bien. Nos juró que a nadie le contaría nada.

—Eso es un riesgo para nosotros si alguna de ellas cuenta, ustedes lo saben. Confiaremos en que todo salga bien aunque no deja de preocupar.

—Sarita preguntó que con quién estábamos y le dijimos que con el novio de Sofi y un amigo.

—Eso estuvo bien, ya en la ciudad hablaremos de eso, y si ella también quiere veremos cómo hacerlo.

Se alistaron y salieron.

Pablo se hizo atrás con Mateo, el chico se le recostó para que lo abrazara, no mostró que quisiera algo de sexo. Se quedó en silencio un buen rato hasta que llegaron a la oficina. No quiso salir de la camioneta, ellos dos fueron a averiguar y lo dejaron solo. Tardaron como una media hora, ya el negocio estaba adelantado, informaron sobre los papeles que necesitaban para alistar escritura, el precio de venta fue aclarado y satisfizo a Rubén.

Cuando regresaron Mateo estaba con el celular, sonrió cuando los vio. Rubén le pasó las llaves a Pablo y se acomodó atrás.

—He escrito algo para ustedes—, les habló Mateo—, ya lo tenía adelantado, es como si les estuviera hablando pero no me salen las palabras fácil; además, quiero que lo puedan leer las veces que quieran así como lo escribí. ¿Me pueden regalar sus números para enviarles el escrito? Seguramente hay errores aunque traté de que no fueran muchos. Es mi corazón el que escribe. Cuando puedan lo leen y me dan sus opiniones.

Rubén le compartió los números de los celulares, Mateo los ingresó al WhatsApp, copió y pegó el escrito, el texto a continuación aunque no lo leyeron enseguida.

“Solo ustedes en este corto tiempo me dan la confianza, mi mamá siempre está ocupada, ella es buena pero no me entendería, seguramente, si me escuchara terminaría diciéndome que son cosas de preadolescente o de adolescente y que ya se me pasará.

Permanezco mucho tiempo solo, juego, hago mis deberes pero pienso.

Las niñas andan en parejas como Sofía y Angie o como Pao y Bella, nosotros los hombres no podemos hacerlo porque se burlan. Me gustaría ser niña, de verdad me habría gustado serlo. Son condescendientes con ellas, les sobran mimos, les compran ropa bonita, todo es divertido, se ponen adornos. A mí casi que ni me determinan, solo de ustedes dos siento ternura, amistad, y de mi amigo algo, no tanto, pero él es pasajero, en cualquier momento no nos volveremos a ver.

Ellas se ponen una falda se ven lindas, también en pantalón pequeño, en pantis, o sin nada se pueden pasear por la casa. Me gustaría ponerme una tanga, de esas que son solo un hilo atrás. Una vez me puse una falda de mi hermana que estaba para lavar, me vi lindo. Ustedes no se burlan de mí, debí conocerlos antes. Se pueden peinar bonito, hacerse colitas, recogerse el cabello, ponerse pinzas y sin hacerse nada siempre están bonitas.

Sé que soy joven, casi un niño, pero el tiempo pasa, tendré la voz gruesa, barba y bigote y quisiera que eso no me sucediera, pero va a suceder. ¿Cómo hago para aceptarlo?

¿Existe alguna razón válida para vivir? Mi mamá habla de un dios, yo no lo veo, no lo siento como ella dice. A veces hablo con mi hermana, ella es hermosa, mi amigo gay dice que le gusta, eso es raro. ¿Yo soy gay? Me gustan las niñas, Pao y Bella son lindas, me gusta verlas cómo actúan. Las veo casi desnudas, son atractivas, quisiera jugar con ellas sexualmente, entonces no soy gay. Ustedes me hacen sentir lindo, querido, importante, me escuchan. Todo eso pienso. No me gusta estar con mis compañeros, son desagradables, algunos huelen mal, muchos me asquean. Preferiría estar con las chicas, pero a ellas no les interesa, ellas con ellas y ellos con ellos, ¿y yo con quién? A ratos ni con mi amigo me siento cómodo, mejor solo, veo videos, me hago la paja. Ahora los tengo a ustedes, pero es algo temporal, debo aprovecharlos pero no acostumbrarme. He leído sobre drogas, pero son malas, pero ayudan a que uno se sienta mejor, eso dicen.

Cuando ustedes me penetran siento rico, es algo que deseaba probar, me imagino que soy una niña, graciosa, bonita, igual que cuando me besan, me siento seguro. No conocía esa sensación, es bonita.”

La actitud de Mateo, que de nuevo se le recostó a Rubén, hizo que se creara un silencio. Los hombres querían poder leer el mensaje pero les parecía que la idea del chico era que lo hicieran de manera privada, aunque sospechaban a que se refería el contenido.

Además el hecho de que hacía apenas unas horas habían tenido sexo mantenía la calentura lejos.

— Voy a pedirle permiso a mi mamá de que me dejen estar con ustedes en la semana de receso, lo más probable es que mi hermana también quiera, ¿Podemos?

—Tú sabes que sí, te dijimos que podías contar con nosotros para lo que necesitaras, esa casa es la de ustedes cuántas veces deseen.

—Nunca nadie me había escuchado tanto.

—Escríbenos cuantas veces quieras y lo que quieras, dinos lo que te gustaría, siempre estaremos para ti, para complacerte, es una promesa. Si te sientes solo, si quieres saber algo, lo que sea.

Mateo se acomodó, sin hablar buscó el pene de Rubén y empezó a chuparlo, lo hacía con los ojos cerrados, despacio, tardó un poco en lograr que se pusiera erecto, cuando pudo metérselo todo a la boca empezó una mamada rápida. Rubén le acariciaba la cabeza y lo guiaba en el ritmo. Lo manoseaba, la espalda, después las nalgas, llegó hasta el culito y le metió la punta del dedo. Cuando Mateo aceleró los movimientos Rubén no pudo más y le avisó, la poca leche el niño la recibió toda en la boca, sin moverse hasta que Rubén terminó. Con la boca llena se acomodó y se besaron igual que en la noche.

  • ¿Me lo besas?

Rubén se acomodó, era algo incómodo pero lo hizo, el erecto pene tenía humedad. Disfrutó ver al chico gozando, lo penetró con un dedo buscando la próstata, eso aceleró la venida que se tragó toda, aquella leche se le estaba volviendo adictiva, al igual que la de Pablo, aún se sentía extraño, se desconocía, hace un tiempo no se habría imaginado en esa situación. Un beso cálido y amoroso dio fin al momento.

Se pusieron las ropas y de nuevo el chico se recostó buscando un abrazo.

— ¿Me ves como a una niña, te parezco tierna?

—Te veo hermosa, tierna, tienes una piel y un cabello muy bonito, igual que tus ojos y tu boca, besas muy rico.

Mateo sonrió y cerró los ojos.

———

Regresaron. Rubén les contó lo que le habían dicho, ya en pocos días se haría el negocio, quedaron en consignarle las arras, el 30% del valor total.

Habían pensado en ir a la piscina pero estaba en mantenimiento, querían salir a caminar un rato, ir a conocer el río que se escuchaba. Rubén les dijo que podías ir pero que no se fueran a meter, ya el agua no era confiable porque mucha gente depositaba basura y hasta heces, solo ir a conocerlo, estuvieron de acuerdo.

Aproximadamente dos horas estuvieron, fue un rato de diversión, todos la pasaron muy bien. Regresaron y se encaminaron a almorzar. De vuelta compraron cervezas, una buena cantidad sin alcohol por pedido de las pequeñas y con autorización de Angie y Sofía, ellas no estaban muy convencidas pero cedieron, como siempre, a los ruegos de ellas.

Sofía dijo saber que la cerveza «sin alcohol» sí tiene aunque en muy pequeña cantidad, el problema está en que eso abra el gusto por consumir licores.

— Creo que hay que hablar con ellas cuando regresemos, por ahora hacernos las locas y darles gusto, después de la borrachera que se pegaron ya esto no es nada.

Hubo risas de los adultos.

Las niñas se metieron a bañar, tardaron mucho, se escuchaban risas.

— Niñas—, les habló Angie desde afuera—,  ¿está todo bien?

— Sí, mami, estamos jugando, ya no tardamos.

Todos querían saber qué hacían pero por respeto dejaron así, Rubén y Pablo sospecharon que estaban «jugando» con el pis.

Después de varias cervezas y cigarrillos Sofi y Angie cuchichearon algo, se rieron y propusieron un juego.

— Vamos a hacer un pasatiempo de adultos ya que el sexo está en el ambiente de esta casa—, habló Sofía. Con una botella jugaremos a la verdad y a las prendas. ¿Les llama la atención?

— De joven jugué a la verdad varias veces, con entrega de prendas solo una vez, terminé en ropa interior—, dijo Rubén —, fue muy divertido, yo estaba chico.

— Yo también—, habló Pablo—, pero no a la verdad, solo con la ropa, únicamente perdí zapatos y medias.

— Yo nunca, en el pueblo jamás se habría podido, las reuniones estaban prohibidas y las amistades eran pocas—, dijo Sofi.

— Yo sí, varias veces en las fiestas a las que iba, y en algunas ocasiones quedé desnuda y cumpliendo penitencias, ¡y qué penitencias!—, dijo Angie. Si están de acuerdo las reglas son las siguientes: 1- La persona indicada por la botella responderá pregunta de quien la hizo girar, si no quiere responder se retirará una prenda. 2-Esa misma pregunta se le puede volver a hacer. 3- Todo lo hablado será secreto entre nosotros bajo juramento, a nadie se le puede comentar, solo entre nosotros mismos si es el caso, tampoco se puede comentar que jugamos a esto porque empezarían las preguntas. 4-Si no quiere retirarse una prenda cumplirá una penitencia. 5- Quien vaya quedando sin nada cumplirá una penitencia, no hay restricción para lo que se ordene. 6- Empezamos con máximo 5 prendas por cada uno. ¿Están de acuerdo?

Hubo un momento de silencio mientras pensaban, finalmente todos aceptaron. Rubén fue quien opinó que el juego le gustaba pero que no era justo dejar a Mateo solo por tantas horas. Angie preguntó si estaban todos de acuerdo en pedirle que participara. Por unanimidad aprobaron. Angie se paró a hablar con él, antes de eso pasó a ver a las niñas que estaban algo calladas, entró sin ninguna prevención, las cuatro estaban acostadas bocabajo, desnudas, miraban el celular de Pao. Cuando la vieron se sorprendieron y taparon lo que estaban viviendo.

— Ah, niñitas, ¿viendo porno? No se asusten, no les voy a decir nada, pueden seguir, estamos divirtiéndonos, solo quería saber que estuvieran bien—, salió y cerró la puerta.

Llegó a donde Mateo, se le acercó, le dio un beso en la cabeza y le hizo la invitación. Él se sonreía pensando en la locura de juego, ella le explicó de qué se trataba y las reglas, estaba indeciso, decía que le daba pena, finalmente logró convencerlo. Le pidió que se pusiera varias prendas pero no más de cinco, para que no quedara desnudo muy pronto en caso de que perdiera. Ella entró a su habitación, buscó medias,  chanclas y un saco liviano, igual escogió para Sofía. Regresó con el chico, todos lo aplaudieron, le pasó la ropa a Sofi, Pablo y Rubén ya se habían puesto algo adicional.

Con otra ronda de cigarrillos y cerveza se dio inicio al juego.

Relatar cada lanzamiento es bastante dispendioso y hace más largo el relato. De a pocos las prendas iban saliendo. Se enteraron, o confirmaron que a Mateo le gustan los hombres pero algunas niñas también, que le han dado por el culo no dijo quién, que ha chupado penes, también que le gustaría vestirse de niña.

De Sofía, que está muy enamorada de Angie, que Rubén le parece atractivo, que Pablo también pero como es el papá de Angie no lo ve igual. Que se masturbaba una o dos veces por semana y ahora sigue haciéndolo aparte de lo que hace con la pareja. Que el sexo anal no le gusta porque se lo hicieron a la fuerza estando pequeña y le dolió mucho y sangró, tardó en recuperarse.

Rubén habló de sus experiencias homosexuales, de sus infidelidades, se enteraron de su gusto por Angie desde que la vio y también de la atracción por Sofía. Tuvo que responder afirmativamente a la pregunta de si había tocado íntimamente a las niñas.

El interrogatorio para Pablo fue similar y a todo respondió positivamente, excepto al gusto por la hija aunque admitió que la veía hermosa. También admitió, aunque ya lo había dicho, que a Angie la tocaba íntimamente de pequeña. Dijo que nunca había sido infiel.

De Angie se supo que había tenido muchos novios y novias, con todas y todos hubo sexo, que disfruta del sexo anal cuando se lo han pedido, pero le agrada más el vaginal. Que está muy enamorada de Sofía y espera que sea una relación larga. Se supo que de vez en cuando prueba la marihuana y que dos veces ha consumido éxtasis. En mitad de juego se retiró y unos minutos después regresó con un cigarrillo, era de marihuana, lo encendió y lo empezó a rotar. Excepto por Sofi que lo vio normal, fue una sorpresa para ellos; sin embargo le dieron una chupada cada uno, Mateo lo intentó pero se atoró y tosió.

Rubén disfrutaba de verlas desnudas, en verdad que cada vez las veía más hermosas. La piel blanca de Angie combinaba con la trigueña de Sofi, ambas con buenas nalgas que es lo que él más miraba, todos reían y por ratos se les perdía la mirada. Pablo y Rubén se habían tomado cada uno una pastilla de viagra, querían estar listos para lo que se presentara así que sus penes estaban erectos.

El ambiente se puso bastante extrañó. Siguieron el juego pero las chicas, ya desnudas, empezaron con besos y toqueteos y por todo se reían. Una penitencia para Mateo fue besarse con Rubén, en otra Mateo pidió que Angie y Rubén se besaran y después Sofi con Pablo. Ya todos desnudos terminaron en casi una orgía.

De un momento a otro se aparecieron las niñas aunque no lo notaron, las había atraído el olor, era de la marihuana pero ellas no sabían. Las pequeñas se encontraron con una espectáculo bastante fuerte: Las mamás en un desenfrenado 69, Rubén enculando a Mateo y este chupando a Pablo todos jadeando y gozando, no eran conscientes de bajar la voz.

No se sabe cuánto tiempo permanecieron mirando pues no había luces encendidas antes de la sala y allí no era muy fuerte, además de que nadie estaba pendiente, cada uno estaba perdido en lo suyo.

Salvo por Tatis que se había quedado dormida, por suerte, las niñas miraban sonriendo. Reaccionaron cuando Bella y Pao, notoriamente excitadas y tocándose su entrepierna se acercaron a las mamás, que no habían notado que estaban allí. Las niñas las separaron ante la sorpresa para besarlas muy apasionadamente. Las mamás, con los efectos de otro cigarrillo de marihuana que habían consumido simplemente aceptaron el ofrecimiento y les correspondieron con ardientes besos mientras se acariciaban mutuamente sus sexos, Sarita se masturbaba viendo el espectáculo.

Mientras eso pasaba entre ellas, los tres hombres siguieron en lo que estaban, aunque no habían fumado el ambiente los afectaba de igual forma, sonreían mientras orgullosos se dejaban ver de las niñas.

Sofi llamó a Sarita, se besaron y se toquetearon junto con Pao, Sofi acostó a Sara y empezó a chuparle la vagina, por su parte Angie acercó a Pao, acostó a las dos niñas y se iba alternando entre sus sexos.

Sarita y Sofi pasaron a un delicioso 69. Bella pidió que el abuelo la enculara pero se le acercó a la mamá y le dijo que no quería ser virgen, que si dejaba que el abuelo le rompiera la telita.

Angie reía pero estaba sorprendida, trataba de comprender bien lo que le decía.

— ¿De verdad quieres eso? Te puede doler y sangrar, ¿cuál es el afán? Eres muy chica.

— No me importa si me duele, es solo por un momento, eso cosa no me deja jugar tranquila, Mami, porfis, dime que sí, y Pao también quiere, ella con Rubén y yo con mi abue, ellos dicen que no se atreven porque ustedes se darían cuenta y se meterían en problemas. Y si Sarita quiere ellos pueden hacerlo.

Aún los hombres estaban desconcertados, parecía que estuvieran viviendo un cuento. Angie y Sofi se miraban, era una situación bien rara y la cabeza no les funcionaba adecuadamente.

—Espera, Bebé—, habló Angie tomándose la cabeza como aclarando las ideas—, ¿me estás diciendo que quieres tener sexo vaginal con tu abuelo para no ser virgen o que si no acepto quieres que te lo haga por detrás? Entonces, ¿no sería la primera vez? ¿Y que Pao está en iguales condiciones?

Angie se quedó mirando al papá esperando una respuesta, también Sofía miraba desconcertada esperando contestación. Bella comprendió que había cometido un error, las circunstancias la habían hecho hablar sin pensar. Y ni qué decir de Rubén y Pablo, no sabían qué hacer ni qué decir.

— Hija, nosotros confesamos durante el juego que las habíamos tocado, no lo ocultamos, simplemente no hablamos de detalles. Como puedes ver, ellas no han sufrido daño alguno, todos lo hemos disfrutado, las cosas se dieron.

Angie y Sofi se retiraron para la habitación, querían hablar a solas. Después de unos diez minutos regresaron, encendieron cada una su cigarrillo, se acomodaron, Angie le pidió a Sofi que hablara.

— La situación es bien extraña, unas niñas de ocho años pidiendo permiso a las mamás para tener sexo, no creemos que se haya visto algo similar. Sabemos lo que hacen en sus juegos, sexo entre ellas, ven porno, ustedes deben haberlas masturbado muchas veces, seguramente se han besado, no se escandalizan de verlos desnudos ni teniendo relaciones. Nosotras con seguridad hemos sido cómplices con ser permisivas. Con Angie somos muy amplias en nuestra forma de pensar, lo que estamos haciendo lo demuestra y lo hemos confesado. Hasta sexo lésbico con las pequeñas acabamos de tener. Y vemos que no les han hecho daño a las niñas. La virginidad es un tabú, eso no sirve de nada y no tiene ningún valor, los valores como personas son lo importante. Después de conversar todo esto hemos decidido ceder y darles permiso, por lo menos va a ser algo consensuado y no violadas, así que no hay problema.

La gritería de las pequeñas después de ese momento de tanta incertidumbre y miedo no se hizo esperar, para todos fue un descanso, la intranquilidad, la desazón y la angustia pasaron.

— Sobre Sarita no puedo autorizar nada a pesar de ser su prima y estar aquí presente el tío, no me atrevo a decir nada, ¿tú qué opinas? —, la interrogó Angie.

— Mi mamá nunca se va a enterar, primero porque ni Mateo ni yo vamos a contar y porque ella siempre está ocupada y no se va a dar cuenta de nada. Yo si quiero, he vivido en estos días cosas muy agradables y estoy ansiosa por seguir los pasos de ellas, ya Mateo lo hizo por lo que se puede ver, y me alegro por él.

— Mi mamá nunca se va a enterar, primero porque ni Mateo ni yo vamos a contar y porque ella siempre está ocupada y no se va a dar cuenta de nada. Yo si quiero, he vivido en estos días cosas muy agradables y estoy ansiosa por seguir los pasos de ellas, ya Mateo lo hizo por lo que se puede ver, y me alegro por él.

—Todo esto ya no tiene reversa, lo de la virginidad creo que no es momento, dejen eso para cuando regresemos, no es algo para hacer con afán. Yo misma hablo con mi tía para que les dé permiso de quedarse esta y la otra semana en mi casa, estoy segura que va a aceptar, y allá, con el ambiente y los cuidados lo hacen. Vamos a seguir con lo que estábamos, disfrutemos esta noche.

— ¿A qué es lo que huele? —, preguntó Bella—, me siento rara, estoy alegre, estoy tranquila, a pesar de estar con mi mamá no tengo miedo de que se haya enterado de todo, es raro, me siento grande.

—Yo igual, hablo sin miedo, tengo ganas de una cerveza—, habló Sarita—, estoy dispuesta a hacer lo que sea, ver a todos desnudos y teniendo sexo me parece bonito, estoy excitada, quisiera tocarme delante de todos.

—Todos estamos igual—, habló Pablo—, son efectos de la marihuana, por curiosidad Angie encendió un cigarrillo para ensayar, y después otro más. Creo que pasado este momento que nos tomó por sorpresa a todos, deberíamos continuar en lo que estábamos, después seguimos platicando con la cabeza despejada. Tal vez después nos sintamos extraños, ya lo conversaremos.

—Quiero probar que me lo metan por la cola, solo he sentido dedos, quiero que me hagan lo que le hacen a Pao y a Bella.

—Ven para acá, Sarita—, le dijo Sofi después de retirarse un par de minutos—, yo te voy ayudando mientras ellos terminan.

La acostó bocarriba, le alzó las piernas y empezó a chuparle los hoyitos, buscaba meterle la lengua en ambos lados, Sarita se tocaba su clítoris mientras jadeaba. Angie se dedicó a sus hijas, se besaban mientras reían, igualmente se tocaban entre las tres. Los tres hombres retomaron lo que estaban haciendo empezando por fuertes y prolongados besos mientras sus miembros se despertaban totalmente. Por insinuación de Angie las tres se acostaron de medio lado y comenzaron a mamarse sus vaginas y anos haciendo un círculo en un hermoso y extraño ritual lésbico.

Pao le pide prestado el celular a Rubén, buscó la emisora de Reguetón que tanto les gusta y lo puso sobre el borde de la ventana. El ambiente se puso bastante caliente, Angie tuvo su primer orgasmo muy rápido tal vez por saber que era su con propia con quien estaba teniendo sexo y que además lo disfrutaba.

—Mami, dime que soy una puta.

—Eres una puta, mi vida, mírate no más chupándole el sexo a tu mamá

—Pao también, mami, aguanta más que una yegua, díselo.

—Pao, también eres una puta, aguantas más verga que una yegua.

—Mami, ¿tú eres puta?

—Lo soy, hay que ser demasiado puta para estar con la hija, para dejarse ver de todos, aguanto chupadas, verga, mi cuca está que arde, mira, miren todos cómo me corro, ahí viene, todo para ti.

Le tomó la cabeza a la niña y le dio todos los jugos que le salieron.

— ¡Chupa, puta, chupaaaaaa!

El orgasmo hizo que tuviera convulsiones fuertes mientras gritaba palabrotas. Al retirarse mientras se calmaba Bella tomó su puesto y siguieron ella y Pao complaciéndose.

Los tres hombres ya habían terminado, Pablo en el culo de Mateo y este en la boca de Rubén. Estaban mirando y tomándose una cerveza y cigarrillo.

Sofi, después de darle lengua en sus hoyitos a Sarita y de meterle dos dedos hasta que sintió que ya se había dilatado, tomó el vibrador que anteriormente había traído.

—Ya casi está listo ese culito para que lo uses como quieras.

Empezó a meterlo, lo sacaba y lo escupía y de nuevo lo insertaba y sacaba varias veces y repetía la lubricación, no tardó en lograr ponerlo todo adentro, le puso la máxima velocidad y lo dejó allí mientras ayudaba a la niña en su orgasmo, este no tardó. Sofi cuidó de que el aparato no se le saliera pero sí lo apagó mientras terminaba de descansar.

Rubén sabía que ese culito era para él estrenarlo. Estando Sarita recostada de medio lado llegó él con vaselina, retiró el vibrador, lubricó su pene y el ojete, apuntó y empezó a empujar, en realidad no fue difícil pues ya estaba bastante dilatado, metiendo y sacando no tardó en sentir que había llegado al fondo. Sarita se quejó al inicio pero no retrocedió, se ayudaba con la mano a abrirse. Rubén hizo que se acostara bocarriba, las piernas bien arriba y empezó a pistonear, Sofi miraba sonriendo mientras dedeaba a la niña con una mano y con la otra ella misma.

Rubén le chupaba los senitos y la besaba, Sarita gemía y lo abrazaba. Las caricias y los movimientos se aceleraron, Sofi se hizo espacio alejando a Rubén, esto para chuparle la vagina y para besarla. La excesiva estimulación dio resultado, otro orgasmo le llegó a la pequeña y Rubén buscó el propio acelerando la penetración, segundos antes del de la niña él le entregó en sus entrañas su leche con varios disparos. Mientras la pequeña convulsionaba y gemía, Sofi se dedicó a besarla, le pasaba las manos por la cabeza, le limpiaba el sudor y decía palabras muy tiernas. El llanto brotó de ambas. Rubén, cumplida su deseada tarea se retiró poniéndole una toalla de papel en la entrepierna.

— ¿Estas bien, preciosa?

—Con razón ellas me hablaban de lo bien que la pasaban, lo disfruté mucho, un poco de dolor pero fue pasando, gracias, Sofi, siento mucha ternura de tu parte, le tomó la cara y se besaron.

Rubén y Pablo fueron a asearse y de pasada orinar, no tardaron.

Angie, ya recuperada de su clímax ayudo a sus hijas a que llegaran. Cuando terminaron y hubo un momento de calma hicieron otra ronda de vicios para los adultos, Angie se fue a la habitación y llegó con otro cigarrillo de yerba, lo encendió y se lo pasó a Sofi, ella a los señores que, aunque ya estaban fumando le dieron un chupón.

Angie lo recibió de nuevo y cerró los ojos. Al abrirlos las tres niñas tenían cerveza de la corriente y habían prendido también cigarrillo. Al verlas se sorprendió, se quedó mirándolas, alzó la mano haciendo un gesto como de que ya nada importaba.

—Sí, putas y putos, no pensé que mi familia resultaría así, ya nada importa.

Se puso de pie con cacho en la mano y empezó a bailar con movimientos bastante sensuales y sexuales y mostrándose a todos. Al verla en ese plan las pequeñas se le unieron, Mateo se animó y Sofi no se quedó atrás. Rubén y Pablo disfrutaban del espectáculo, solo belleza. Admiraban sin tapujos las nalgas que las movían delicioso, los pechos pequeños se bamboleaban, unas a otras se pegaban. Mateo se sentía libre por primera vez, parecía una niña con pene. El olor a marihuana se sentía y el efecto en todos era evidente.

—Papá, para continuar quiero que me des por el culo y Rubén por delante, al tiempo, voy a mostrar lo que es ser puta.

—Rubén, acuéstate-, le ordenó-, él obedeció de inmediato. Angie tomó su pene y lo empezó a chupar con deleite, se sonreía y miraba a todos. Cuando lo vio erecto se puso encima y se lo introdujo, estaba muy húmeda, sin problema le llegó hasta el fondo y lo cabalgó moviendo las caderas. Ya que se sintió caliente le hizo señas al papá. Pablo aún no se lo creía. Se agachó y le dio lengua en el ojete y aprovechaba para lamer la verga de Rubén. Metía su lengua en el culo y la introducía hasta donde le era posible.

—Ya, papá, hazlo, soy puta, recuerda eso.

Pablo le puso lubricante y sintió con verdadera emoción cómo se empezaba a culear a la hija mientras ella pedía más.

Sara se animó y se hizo al miembro del hermano, se lo chupaba buscando erección, lo que no demoró. Tomó el pote de vaselina, Bella se lo arrebató y puso en el ano y en el pene. Sarita se colocó en cuatro y pidió que se lo metiera. Bella estuvo allí colaborando para que todo saliera bien. La anterior dilatación hizo que Mateo pudiera meterlo sencillamente, además de que no tenía el tamaño del de Rubén. Bella lo empujaba de las nalgas para que entrara lo que más se pudiera y aprovechaba para meter un dedo, lo que hacía que Mateo lo sintiera más estrecho.

Pao se le acercó a Angie y la besaba mientras los gemidos y jadeos, producto de la doble penetración, se escuchaban con claridad.

—Ya saben lo que es ser puta de verdad, aguanto más que una yegua. Quiero su leche ya, putos, muévanse, eso, así cabrones, suéltenla, toda, quiero sentir como palpitan sus vergas dentro de mí.

Casi al tiempo los cuerpos masculinos se tensaron, ellos jadearon y dejaron lo poco que había depositado en los orificios de Angie que se tocaba el clítoris buscando el orgasmo. Cuando lo sintió aún los hombres permanecían soltando semen. Angie agarró a Rubén y lo besó mientras su cuerpo se sacudía. Estiró las piernas y quedó acostada sobre él, con la izquierda apretó al papá de la nalga indicándole que no lo sacara. Pablo se sostuvo sobre sus manos. Bella se acercó y besó a la mamá con mucha ternura, Angie le sonrió aún jadeante y sudorosa.

—Te amo, mi bebé, tengo la cabeza loca.

Besó a Rubén metiendo muy profundo su lengua, se dobló para que Pablo lo sacara aunque era poco lo que quedaba adentro. Se despegó del papá y lo besó, hizo lo mismo con Mateo y Pao. Bella se acercó a los dos hermanos y siguió colaborando hasta que Mateo logró tener eyaculación, Bella le sobaba los testículos y le acariciaba el ano.

Las tres niñas se unieron y tuvieron una relación lésbica hasta que todas llegaron al clímax.

Todos notaron la ausencia de Sofi, tal vez estaba en el baño; sin embargo tardó.

Cuando apareció encendió un cigarrillo, se hizo a una cerveza cualquiera de las que vio abiertas.

—Mientras ustedes estaban tan ocupados vi que Tatis salió de la habitación, mi reacción fue ir con ella, no me pareció prudente que viera lo que estaba pasando. La acompañe al baño, hasta que hizo su lo pis, la envolaté para que no viniera, me acosté con ella y la estuve consintiendo hasta que quedó nuevamente dormida, esperé a sentirla profunda y me vine. ¿Cómo han estado?

El cansancio en todos se notaba, sentados se reían, había silencio solo roto por la música. Las pequeñas se recostaron, el agotamiento era evidente.

—Yo me iré a dormir—, dijo Pablo y se fue para la habitación.

Rubén apagó el celular que seguía sonando y, junto Mateo, siguieron a Pablo. Sofi alcanzó unas sábanas y cubrió a las niñas que ya se habían quedado dormidas, casi que inconscientes, junto con Angie se retiraron a su habitación.

—————–

Alrededor del mediodía Pablo se levantó, sentía dolor de cabeza y sed, pensó que los demás deberían estar iguales. Se tomó un analgésico con mucha agua, se duchó para sentirse mejor, pensaba en la locura que había sido la noche. Fue a ver a las pequeñas, seguían tendidas profundas. Aprovechó para recoger el gran desorden, latas, colillas, cenizas, ropa. Llegó Angie junto con Sofi, Pablo también las medicó igual que él, no hablaban mucho. Rubén hizo presencia y ayudó con el arreglo, abrió ventanas. Tatis apareció, tenía los ojos rojos, se le abrazó a Sofi. Las tres niñas abrieron los ojos encandiladas por la luz, también con ojos rojos y quejándose del dolor de cabeza, Pablo también les dio el remedio pidiéndoles que consumieran mucha agua y las mandó a la ducha. Mateo fue el último en aparecer, callado, saludo pero se le sentía extraño, callado, tímido, tal vez avergonzado. Angie lo abrazó y lo fue animando.

—Todo está bien, primo, anímate, ya hablaremos, recordaremos y reiremos de lo acontecido. Vete a la ducha que eso te ayuda.

No querían ponerse a preparar comida, no estaban para eso. Algunos habrían querido seguir durmiendo pero Sofi insistió en que lo mejor era salir a respirar otros aires para despejar la mente y pasar «la cruda».

Poco a poco las mentes se fueron aclarando. Antes de salir Angie le comentó al papá que sentía que era su obligación hablar sobre lo ocurrido pero que desistía pensando en que era conversación de familia y Tatis era muy pequeña para estar presente en cosas en las que, por fortuna, estuvo dormida, aunque la cerveza y la yerba sí la afectaron.

Rubén pasó por la Administración, comentó sobre la venta, informó que María, a quien conocían, estaba autorizada para hacer trasteo, firmó los papeles necesarios. Llamó a María y le pidió que pasara por Tatis, ella le solicitó que se la llevara a lo que él accedió después de que almorzaran.

Todas las niñas vestidas con cortos y blusa, coquetas sabiéndose lindas al ver que llamaban la atención. Comieron poco pero a cambio tomaron mucho líquido. Angie y Sofía dijeron que iban a hacer una vuelta con Mateo, que fueran a llevar a Tatis y ellas los esperaban en el almacén de ropa.

La despedida de la niña fue muy efusiva, todos se habían encariñando con ella y les daba tristeza no volverla a ver. Bella ya le había pedido mientras iban que nunca contara nada de lo ocurrido y que con el tiempo harían lo posible por volverse a reunir, Tatis se comprometió con un juramento a guardar el secreto.

Rubén le dijo a María que podía sacar lo que quisiera, nevera, lavadora, cafetera, hasta el televisor, había decidido que no lo necesitaba, pero que lo hiciera pronto porque en cualquier momento se entregaría. Además le dio una buena cantidad de dinero para ropa y juguetes para Nati y la otra mitad para ella. Le pidió que fuera a la administración para firmar el documento que él había dejado como autorización. Con un fuerte abrazo se despidieron.

La gran sorpresa la tuvieron al regresar. Angie estaba con Mateo pero él vestía falda rosada que le daba arriba de la mitad de la pierna, una blusa «crop top» blanca con figuras de «Hello Kitty» que dejaba al descubierto el ombligo, zapatos tenis rosados con blanco y medias blancas con franjas rosadas. Además, aprovechando el cabello largo le habían hecho dos colitas cogidas con coleros rosados, todos quedaron boquiabiertos, podía pasar por niña sin problema. Una discreta capa de maquillaje daba fin a la transformación.

Sarita se le acercó y lo abrazo.

—Te ves hermosa, hermanita.

Todos siguieron el ejemplo y lo felicitaron, él, sonrojado, agradecía.

—Cuando esté como niña díganme Mati, se parece a Mateo pero es femenino, y es que Matea no me gusta. Y me compraron cacheteros, después les muestro, estoy feliz, soñaba con verme así. Y Sofi tiene otra pinta en la bolsa. Deberían tomarme fotos.

Dio varias vueltas con una sorprendente feminidad tanto en los movimientos como en los gestos. Todos los celulares disponibles captaron el momento.

— Se ve linda Mati, qué bonito detalle, complacerlo mientras esté con nosotros-, le dijo Pablo a la hija.

— Fue idea de Sofi, yo pensaba en acomodarle ropa de Sarita, o algo así, pero ella dijo que se vería mal porque eran tallas que no le quedaban. No encontramos tangas que le pudieran servir, por eso los cacheteros.

— Se ve lindo, ¿o linda? Como sea está muy bien.

Regresaron a la casa, por el camino compraron cervezas y cigarrillos, además de cosas para comer y botellas de agua.

En cuanto llegaron Mati se alzó la falda y mostró sus cacheteros, todos aplaudieron, le quedaban forrados, las nalgas, típicas de un chico, quedaban apretadas. La casa estaba caliente, aún había olor a yerba aunque estaba bien ventilada. Las niñas fueron a su habitación, igual las mujeres y los hombres. Cuando Angie salió, totalmente desnuda, encontró a las chiquillas muy acomodadas, cada una con su cerveza y cigarrillo y despojadas de todas las prendas, ya habían puesto música, las miró con extrañeza como queriendo decirles algo pero sin saber cómo actuar. Llegó Rubén, en ropa interior, Mati con su falda, sin nada más. Pablo también en bóxer y por último Sofi, también mostrando sus atributos sin recato alguno.

—Quiero comentarles a todos mi punto de vista sobre lo ocurrido anoche—, comenzó Angie. Para empezar, lo de la marihuana fue ocasional, de momento, no es que yo tenga ese vicio, se me ocurrió probarla y se me fue la cabeza y los arrastré a todos a esa locura que vivimos, les ofrezco disculpas.

—Mami, no te preocupes, la pasamos súper, nos divertimos y aprendimos, no sientas vergüenza.

—Sí, pero llegamos muy lejos, imagínense teniendo sexo con las hijas, con mi papá, fue algo descontrolado, antinatural.

— Hija, deja de darte golpes de pecho, no te arrepientas, lo que dice Bella es verdad, es entre nosotros, nadie se va a enterar, la pasamos bien, aprendimos, disfrutamos, todos los adultos tenemos la culpa, cualquiera podía haberle puesto freno pero nos ganó el deseo de placer, de lo raro, tal vez fue la yerba, tal vez lo habríamos hecho de todas formas; es más, no me arrepiento, lo haría de nuevo con total conciencia. Ya lo hecho, hecho está, no hay reversa.

— Yo tampoco siento remordimiento alguno—, dijo Sofi—, nos comportamos como nuestros instintos nos mandaron, para mucho es inmoral, no lo pienso así. Tener sexo con las hijas, con Pablo y Rubén me encantó. Si hubiera considerado eso en sano juicio lo habría visto como algo indecente, sucio, pero ahora que ya lo viví me encantó.

— Nosotras ya sabemos se sexo desde hace mucho—, habló Pao—, me sentí más unida a mi mamá y a todos, ahora queda lo de la virginidad.

— Gracias por lo que me dice, me hace sentir mejor, tenía miedo de hablar pero sabía que debía hacerlo. Me preocupa lo de verlas fumando y tomando, son muy pequeñas y eso no les hace bien para su salud, es algo sobre lo que debemos conversar. Con respecto a lo de la virginidad, no le doy ningún valor, creo que anoche les dije, es algo cultural, es machismo el darle valor a eso, solo lo hacen por controlarnos, no me preocupa. Lo que sí me gustaría es que fuera en la casa, no aquí, si se llegara a presentar algo como un desgarre o alguna otra cosa allá estaríamos cerca de un centro médico; además, quiero que estemos presentes Sofi y yo para ese momento. Y tú, Mati, tienes todo nuestro apoyo cuantas veces lo necesites, no te juzgamos, eres libre, pero te pido que no vayas a ser evidente en el colegio, las burlas y los abusos no se harían esperar y se te volvería la vida un suplicio, el ir al cole sería muy desagradable y esa no es la idea, no tienes obligación de buscarte eso. Si en algún momento deseas que hablemos con tu mamá al respecto, pues nos dices.

Es nuestra última noche, nosotras debemos ir a trabajar pasado mañana aunque Sofi va a renunciar, no quiero verla en ese trabajo, se merece algo mejor y que Alejandro no sepa nunca más nada de ella.

Con Sofi habíamos pensado independizarnos buscando privacidad, organizarnos en un apartamento, pero creo que vamos a desistir, después de lo de anoche donde intimamos y nos conocimos y dejamos atrás vergüenzas y miedos, separar a nuestras hijas, así estén cerca, no es lo mejor, se quieren, se necesitan, se acompañan, antes andaban solas, si mi papá lo acepta nos acomodaremos todos ahí mismo.

— Imagínate, Angie, qué mejor para mí y para todos que tenerlas con nosotros, hay un nivel de confianza y camaradería muy grandes, Rubén es como un hermano para mí, en cierta forma él y yo somos pareja pues nos hemos comprendido en todos los aspectos, somos tres parejas, ustedes dos, las niñas y nosotros.

— Yo quiero dar mi opinión—, intervino Rubén—, como ya saben, lo he dicho varias veces y lo sigo afirmando, si no los tuviera a ustedes estaría viviendo solo en algún apartaestudio, no tendría a donde más ir. Ustedes son mi familia, no los puedo ver de otra manera, me siento en casa, no como arrimado, he hecho en mi mente y en mi corazón lazos familiares, mis nietas, mis sobrinas, mis hijas y, caso extraño pero bonito, sexualmente unidos como una especie de cofradía, una relación extraña desde anoche. Trátenme como lo que me siento, con confianza, con familiaridad, con intimidad, nunca como un extraño. Mis cosas, mi dinero, mi tiempo, todo es de ustedes, ya no son míos, son de nosotros.

 

—Niñas, el hecho de que digan groserías, que se sientan putas, que les hayan dado por el jopo, que se sepan tantas canciones fuertes, que disfruten del sexo lésbico, que fumen y tomen, que hayan visto porno, y que ahora, por mi culpa, hayan consumido yerba, todo eso las hace diferentes a las demás, pero no elimina el que sean chiquillas, de apenas ocho y nueve años, que están en plena etapa de crecimiento físico y mental. Están muy avanzadas, es verdad, todas esas experiencias han hecho que maduren y la forma como las hemos criado hace que tengan una forma diferente de ver las cosas.

Han tenido la suerte de estar alejadas de religiones y no conocen nada que les ate la mente a prejuicios.

— Mami Angie, ¿qué es eso?

— Prejuicio es una opinión desfavorable que se forma sobre personas o hechos antes de que se enfrenten, eso es lo que curas y pastores hacen con la gente, por ejemplo el pensar que ser gay o bisexual es malo, el que nos enseñen de un dios castigador, sobre personas de otras razas, sean negras u orientales o islamitas, entonces cuando nos enfrentamos a algo así vamos a tener miedo sin razón, solo porque nos enseñaron que así debía ser.

Ustedes todo lo ven bien y así debe ser. Ya si después algo no les gusta es por alguna razón que han visto o vivido, o porque personas en las que pueden confiar, como nosotros, le hemos prevenido por nuestra experiencia.

Hoy no es el día para eso, estamos de vacaciones y la idea es pasarlo bien, tal vez continuemos la otra semana, pero ya hablaremos de lo que está bien o de lo que está mal.

— Mati, no estás solo con tus sentimientos, a tu edad, y buen tiempo después, a mí me llamaban «marica», era la palabra que se usaba, ahora es menos fuerte, se cambió por «gay». Yo viví tu situación, sé lo que es esconderse, tener que cambiar el camino para no encontrarse con alguien, o con grupos, que te van a tratar mal por cómo te vistes o te mueves. Crecí y me comporté como hombre pero me hubiera gustado ser mujer aunque el machismo, impulsado por las religiones, a veces sea injusto e inhumano con ellas. No tuve hermanas así que no hubo manera de usar ropa femenina, pero me habría gustado.

 

Aquí nadie te juzga, no tenemos prejuicios como dijo Angie, pero evítate inconvenientes, malos momentos. Al colegio vas a estudiar, piensa en eso. Que no te entiendas con los compañeros es normal, estar solo es mejor, pero no les des oportunidad de que abusen de ti. Algo supiste de mí durante el juego, desde mis 7 u 8 años estuve abusado, ya después me acostumbré y le saqué gusto, pero crecí como hombre pleno, tuve familia a la que no le fallé y aquí sigo. Estoy para lo que se te ofrezca, tal vez orientación a medida que vayas creciendo.

— Bueno, se nos está pasando el tiempo, ¿algo más qué decir? Quiero sentir los dos penes adentro como Angie, no pensé jamás que eso se pudiera hacer. Eso sí, cuidado con mi culito, no está acostumbrado—, finalizó Sofi.

La música sonaba con canciones buen pesadas.

«Que tengo la polla en candela
y quiero comerte ese culo

Ando loco por su culo
bien bellaco con su culo

hasta abajo con su culo
me vuelvo loco con su culo”

“Con tanto culo
vaya pantalón
hasta que cambie de color el pantalón
vaya pantalón
Hasta que se queme
hasta que se desgaste”

— Yo me ofrezco para chuparles los penes-, dijo Mati-, a ellos les gusta.

—Mamá, me pido turno para tener sexo contigo-, dijo Pao.

— Y yo con la mía, la más puta de todas -, dijo Bella mientras se le acercaba a Angie y se besaban.

— Pao -, habló Rubén -, trae el vibrador que tiene tu mamá y así vas ayudando a Sofi a dilatar, en mi habitación hay lubricante.

Sofi y Mati se iban turnando en mamar a los señores, por detrás Pao trabajaba el ojete de la mamá y aprovechaba para masturbarla. Angie besaba a su hija por todo lado, chupaba sus orificios con verdadero gusto mientras le manipulaba el clítoris. Los pequeños pechos también tuvieron su tratamiento. Después cambiaron, fue Bella quien se dio un banquete con la mamá. Se trataban de putas, de yeguas al igual que Pao con Sofi. Llegó el punto en el que el aparato pudo llegar hasta el fondo. Los señores bastante excitados se acomodaron, Rubén acostado fue viendo y disfrutando cómo Sofi se penetraba por delante, su rasurado coñito recibió todo hasta el fondo, ella se quedó quieta, le pidió a Pao que sacara el juguete y ahí mismo Pablo empezó su trabajo que ya estaba bien adelantado. Pao gemía, se quejaba pero no mucho, la hija la besaba, le chupaba los senos.

“Darte como una perra, como una cualquiera
Jalarte por el pelo, agarrarte por el suelo
Usarte como escoba, aúlla como loba..”

“Uh me la chupa, me la soba
Uh y la leche me la roba
Ella se hace la más boba
Malparida, piroba…”

— Mami, no pensé que fueras tan puta, aguantas como Angie, más que una yegua, ¡muévanse señores!, quiero verla pedir más y más.

Ellos sincronizaron sus movimientos, solo quejidos de placer se escuchaban, Sofi les pedía más velocidad, Pao se dio sus mañas y pudo chuparle la dilatada pepa, sacaba el pene de Rubén, lo mamaba y lo volvía a meter. El trabajo produjo sus frutos, el orgasmo no se hizo esperar, Sofi empezó a gritar ¡me vengo, ya viene, ya vieneeeee! La voz se le ahogó, quedó quieta unos segundos, fue atacada por temblores que la sacudieron y cayó sobre Rubén jadeando, buscando aire.

— ¡Jueputa, creí que me moría!, qué polvo tan rico. Denme la leche, es lo que me falta.

La caliente escena fue suficiente para que ellos en pocos segundos entregaran su esperma en el interior de Sofi, ella sintió los disparos en ambos orificios.

— Jajaja, sí, soy muy puta, ¡qué rico me han hecho pasar!

Madre e hija se besaron. Pao se acomodó en cuatro sobre la cara de Rubén ofreciéndole su vagina y a la mamá el culo.

— Yo también quiero, mami comete mi ojete, Javi dame lengua.

Sofi alcanzó el vibrador y lo fue introduciendo, lo puso en la máxima velocidad y metía y sacaba. Pao movía las nalgas buscando mayor placer. El clímax llegó, aprovechó para gritar, para gemir fuerte. Se botó de lado, quedó tirada, sudando, la boca entreabierta. Miró a la mamá y sonrieron. Los penes, ya un poco flácidos fueron retirados, los señores pusieron toallas y las dejaron recostadas.

Por su parte Angie y Bella hicieron un 69 hasta terminar. Mati y Sarita miraban la escena, algo muy loca, mientras estaban en un 69, la niña le enseñaba al hermano cómo hacerlo correctamente, para ella también era aprendizaje. Pablo se les acercó y los fue guiando mientras aprovechaba para tocarlos, darles dedo en los ojetes. Rubén se apareció con el vibrador al que le había puesto un preservativo, y así se lo metió a Sarita, no todo pero sí lo suficiente para el orgasmo. Pablo dejó a Sarita con Rubén y le propinó al chico una mamada hasta recibir y tragar su semen.

Pablo y Rubén se dieron un beso, acercaron a Mati y los tres intercambiaron lenguas y salivas.

Los señores se fueron a asear y a lavar el juguete, pero antes se tomaron un Viagra, estaba visto que les esperaba bastante trabajo. Hasta allá llegaron las tres niñas, que tenían pis, eso quería decir que esperaban que ellos fueran los receptores. En la ducha se acomodaron los señores acostados y ellas hicieron sobre ellos, Sofi y Angie miraban curiosas. Un baño general fue el final de esa orgía.

Una ronda de vicios para todos mientras de tranquilizaban.

Rubén pidió un momento de silencio para hacer una llamada. Desde el teléfono de Alejandro buscó el contacto que le parecía era el de la esposa, la tarjeta SIM seguía activa. Le contestó una mujer.

—Buenas noches, mi nombre es Rubén, me han vendido este teléfono pero veo que está activo, ¿conoce usted el número del que marco?

—Sí, señor, es de mi esposo, se lo robaron en un atraco.

— ¿Podría hablar con él?

—Ya se lo comunico.

—Buenas noche, me llamo Alejandro, me dicen que su nombre es Rubén. ¿Cómo puedo recuperar mi celular?

—Don Alejandro, me vendieron este teléfono pero al ver que la línea sigue activa me interesa devolverlo.

— ¿Qué tengo qué hacer? ¿A dónde debo ir?

—Mire, señor, no estoy en la ciudad pero mañana regreso. Pido que me dé lo que me costó y cualquier cosa en dinero que me quiera encimar. Confírmeme su dirección y mañana paso a entregarlo. Pagué doscientos mil, es de los costosos.

Alejandro estuvo de acuerdo, dijo que alistaría el dinero y lo esperaría, quedó muy agradecido. La dirección era la qué Rubén había localizado.

—Tengo curiosidad por verle la cara y el estado en que se encuentra y aprovechar para sacarle algo de dinero, que pague por ser tan porquería, mañana pasamos.

Todos sonrieron por la picardía y por una especie de sed de venganza que los humanos llevamos, algunos lo hacen por mano propia y otros esperan que sea la vida la que cobre, le dicen karma.

Después de esa breve interrupción la música regresó al igual que las ganas de continuar con la diversión.

—Compramos 10 hojas que aquí vamos a doblar y dividirlas cada una en ocho partes y repartirlas, ocho partes para cada uno, las que sobran es por si alguna se daña o por si a alguien no le alcanzan. Otras ocho tendrán, cada una el nombre de nosotros. Aquí hay 4 lápices, los vamos tomando cuando haya algo por escribir y lo regresamos. Entonces, la idea es que en los primeros ocho, o los que necesiten porque de pronto a alguien no se le ocurren tantas cosas, van a escribir lo que les gustaría que les hicieran, por ejemplo yo puedo escribir beso en la boca, o un dedo en el culo (risas), lo que sea, y después alguien que no haya aún sacado saca un nombre y debe hacer lo que alguien sugirió y hacerlo con quien sacó el papel. Como ya nos conocemos bastante, todo vale, y todo se cumple, ¿de acuerdo? Este juego es un invento, lo creamos entre Sofi y yo. Se aceptan preguntas, propuestas, lo que sea.

Mientras Angie hablaba casi nadie se estaba quieto, los hombre se pajeaban aunque no muy rápido, era solo para «calentar motores», las niñas se tocaban también entre ellas. Sofi le chupaba los pezones a la novia, a ratos no la dejaba hablar, Angie jugaba con su sexo, era divertido.

Hubo silencio, todos pensaban, las tres niñas se pararon y fueron a la cocina, además de vicios para cada una hicieron un plan, cuchicheaban y se reían.

Bella regresó por lápices y allá, alejadas, llenaron sus papeles, no solo los 24 de ellas sino los 8 que quedaban libres. Regresaron y pusieron en la bolsa correspondiente sus pedidos, además de traer para todos otra ronda.

Hubo un poco de demora pero pasada una media hora todo estuvo en su lugar. Mati no tardó y se entretuvo chupando y besando al tío y a Rubén; en fin, nadie se quedó sin entretenerse. Con los mismos papeles de los nombres rifaron, según fueran saliendo, el orden de juego, cada papel estaba doblado en 4 y así mismo se debía devolver. Las pruebas, o solicitudes iban saliendo de la bolsa y ya no regresaban.

Antes de empezar el juego Angie volvió a hablar, dijo que quería saber cómo habían llegado al sexo con Pao y Bella y que este era un buen momento. Hubo sorpresa en los rostros de los señores pues eran ellos quienes debían responder.

Pablo tomó la palabra, habló de cómo se conocieron, de la manera en la que Rubén se fue ganando la confianza de Bella y de él. Sin culparla directamente dijo que la niña se había encariñando con Rubén, él intentó tocarla y ella se dejaba, de forma que se sintió con la suficiente libertad de ir avanzando. Bella le hizo confesiones sobre lo que unas amigas del cole le iban mostrando. Pablo notó esa íntima camaradería y le dijo a Rubén que dada la amistad que había hecho le iba a permitir estar con la niña pero que jamás le fuera a hacer daño alguno. Tiempo después fue la misma niña quien me hizo reclamo porque ya no la consentía, recordaba que un tiempo atrás la acariciaba, que quería que lo siguiera haciendo. Así se dieron las cosas, después llegó Pao que sabía todo lo acontecido porque Bella le contaba al detalle, incluida la vista de películas que Rubén le llevaba para que viera y que Pao también deseaba que la dejaran ver. Esa es a groso modo la historia.

— ¿Tú qué opinas, mi bebé?

— Todo eso es verdad, mami, antes de Rubén yo ya sabía muchas cosas, solo que no tenía con quien hacerlas. Hay compañeras que cuentan que ya no son vírgenes y hablan de pipís, llevan pelis, no de niñas pero si de grandes y Pao y yo siempre estamos ahí mirando y escuchando.

— ¿Y tú, Pao?

— Lo que dice Isa es verdad, y yo mostraba fotos y dibujos que conseguía por Internet y les decía que un primo me lo enviaba. Todos los dibujos animados tienen porno y yo buscaba, también de personas de verdad, solo Isa sabía la realidad.

— Gracias por lo que me han contado, quería saber cómo se habían dado las cosas. Es hora de empezar a putear, a tirar, a pichar, sin remordimientos. Sé que estoy loca, que para nadie es normal esta situación, pero nunca he mirado las cosas como los demás. Soy obra especialmente de mi papá, de él aprendí lo que soy y lo mejoré. Y tener sexo con mi padre y con mis hijas me tomó por sorpresa pero no me escandalizo, en la famosa biblia hay pasajes de incestos, las hijas de Lot lo emborracharon y tuvieron relaciones con él para tener hijos. Y tuvo que ser Eva la que le sirvió a Caín y Abel para tener hijas, así que todo bien.

Sofi puso las dos bolsas en el piso, todos se acomodaron alrededor.

Sofi: — ¿Quién quiere sacar el primero?

Sarita sin dudarlo metió la mano, revolvió y sacó y el nombre de Rubén, él esculcó y salió “Chupar el culo”.

Rubén: ¿Por cuánto tiempo debo hacerlo? Yo me eternizaría ahí en eso, pero debe haber un tiempo.

Pablo: Es una buena pregunta, no se había pensado. Opino que estar pendiente del reloj le quitaría agilidad al juego, un tiempo prudencial que dependa de la actividad, sin medirlo.

Rubén tomó a la pequeña, la abrazó, la besó, magreó el ojete y la vagina, la acostó, le subió las piernas y se dedicó a lo mandado buscando hundir en ese trasero lo que más podía de su lengua.

Describir paso a paso no es fácil y se volvería pesado. Pero lo que rompía la regularidad por ser especial es de lo que se hablará.

Pablo metió la mano, sacó y la prueba decía “Queremos marihuana”, no retiró otro nombre. Sofi no se hizo esperar, se dio por aludida y había qué cumplir. Fue a la habitación, armó dos porros o baretos y llegó con ellos, encendió uno con toda la técnica y lo pasó para que lo rotaran entre los que quisieran, nadie se negó.

Bella extrajo y decía “Quitar la virginidad”, se sonrió, buscó un nombre esperando que fuera Rubén o el abuelo, apareció Sarita, dejó ese y tomó otro y se encontró con el Mati. Angie se sorprendió, algo así no estaba contemplado, esas chiquillas eran bien locas. Dijo que eso era para cuando regresaran pero ellas insistieron, claramente en las instrucciones estaba especificado que no se podía rechazar.

Bella: Tú dijiste que todo vale y se cumple, mami, y me debes ayudar a que todo salga bien.

Angie se sentía obligada a cumplir su palabra, había caído en una trampa de las pequeñas, por lo menos era Mati, tocaba hacerlo. Pablo se puso a colaborar, alistaron toallas, lubricante, Sarita se puso a chuparle el miembro al hermano. Bella y Pao estaban felices, se había salido con la suya. Bella se acostó bocarriba, se abrió de piernas y se le ofreció al primo. Todos se acercaron a ver la desfloración. Mati se colocó en posición y empezó a empujar, Bella sonreía y pedía que hiciera fuerza, poco a poco el chico iba ganando terreno, metía y sacaba pero no se animaba a hacer fuerte, Pao se hizo detrás y empujaba por las nalgas obligando a que entrara, Pao le puso un dedo en el culo y se lo metió, esto funcionó, logró entrar, un suave quejido indicó que se había logrado, con otra fuerza lo metió de una vez, todos miraban a Bella, ella pedía que se moviera, todos aplaudieron incluida Angie.

Angie: ¡Muévete, Mateo, rápido, no pares, lo lograste!

Bella le tomó la cara y lo besó mientras subía sus piernas. De ahí en adelante, en medio del envolvente olor a marihuana, los movimiento se hicieron rápidos y profundos, Pao seguía hurgando el ojete dándole dedo hasta el fondo. Mati no tardó en entregar su leche.

Bella: ¡Huy, qué rico, sentí tu lechita, primo! ¡Abue, te quiero adentro, ven!

Ante el asombro de Angie, Mati se retiró, Pablo se acomodó y con la lubricación que había dirigió su pene a aquella hermosa entrada, hizo fuerza y acomodó su pene para empezar el ingreso, Bella pidió que lo hundiera, Pablo ganó profundidad fácilmente y empezó el bombeo con suavidad, la miraba y ambos sonreían, se besaron mientras jadeaban.

Pablo estaba como loco, aumentó el ritmo al ver que la nieta pedía más, ya no hubo contemplaciones, le decía cuánto la amaba.

Bella: Mami, quiero que te beses con tu papá y que me metas un dedo en el culo, quiero sentirlo adentro, soy puta como tú, aguanto mucho más, dale, dale.

Angie cumplió lo solicitado, se besó con el papá, un poco de lubricante y hasta el fondo se fue el dedo, solo eso faltó para que Bella llegara el clímax. Con cierta brusquedad, aun jadeando, sudando y con el rostro sonrojado retiró al abuelo.

Bella: ¡Pao, ven rápido, ven, te toca!

Algo desconcertada pero obedeciendo se acostó, Pablo se acomodó, era de cuidado así que empezó muy despacio buscando bien el orificio. Pao aún estaba sorprendida, y no solo ella. Rubén, visiblemente excitado por la situación aplaudió, todos lo siguieron.

Bella: ¡Pao, eres más puta que yo, aguanta, no duele tanto y pasa, respira profundo mientras te lo meten!

Pablo empujó lento pero sin parar, sintió la obstrucción pero presionó, un ¡Ay! De Pao indicó que estaba por romperse el himen, siguió presionando, otra exclamación de dolor indicó que se había logrado, Pablo se quedó quieto mientras Pao dejaba salir unas lágrimas a la vez que sonreía, su rostro ruborizado, la boca abierta, los ojos cerrados. Angie le hizo una seña a Sofi, ella se acercó y, al igual que Angie, empezó a hurgar el culo de su hija, esta reaccionó, Pablo continuó moviéndose despacio, en poco tiempo puso todo su miembro adentro, la mamá metía y sacaba el dedo y le sobaba el clítoris, unas gotas de sangre llegaron hasta el ojete, Sofi se mojó el dedo con la sangre y se lo enseñó a todos.

Sarita llegó hasta donde Rubén, se le sentó en las piernas y lo besó mientras botaba el humo de un cigarrillo.

Sarita: No voy a quedar como la boba del paseo, te toca conmigo, ¿quieres?

Rubén: Jajaja, cómo dices esas cosas, me siento halagado de que me hayas escogido, las veces que quieras puedes recurrir a mí.

Sarita: Quiero que seas tú, después mi tío.

Rubén: Te propongo que primero sea tu hermano, además de lo excitante que sea el incesto, él lo tiene un poco más pequeño, podría ser como lo hizo Bella, yo seguiría después, ¿te parece?

Sarita: Pao e Isa dicen que tú les has enseñado muchas cosas, hagámoslo cómo tú quieras.

Rubén: Se me acaba de ocurrir algo, primero me comeré tus hoyitos, me encantan y sé que a ti también. ¿Te sientes puta como repiten Bella, Pao y hasta Angie?

Sarita: No sé bien qué es eso.

Rubén: Muñeca, después te dedicaré tiempo y te explicaré bien, pero no es el momento, vamos a jugar, es a lo que vinimos.

Rubén, con toda la intención, además de disfrutarlo, la iba dedeando en la pepita y buscaba hundir, aunque solo fuera un milímetro, el dedo, ya no había razón para ser cuidadoso, no había virgo para cuidar y quería que el desfloramiento, que en suerte le había tocado, fuera especial, era esa niña a la que desde que la vio la deseó.

La besaba mientras su dedo trabajaba aquella deseada intimidad, sus incipientes pechos no se quedaron atrás.

Angie: Cada uno haga lo que quiera, ya el juego perdió sentido, me dedicaré a mi primita.

Sofi encendió el otro porro armado que había traído y lo empezó a rotar entre lo que quisieron.

Rubén le pidió a Angie que le chupara el pito a Mati, cuando estuvo bien erecto acostó a Sarita, le puso una almohada para que recostara la cabeza, la expuso subiéndole las piernas hacia el pecho, Angie aprovechó para comerse esa pepita y los dos orificios, cuando se dio por satisfecha hizo que Mati se acomodara y ayudó a guiar el pene hacia su destino. Mati ya tenía experiencia, no tuvo inconveniente y, haciendo un poco de fuerza lo metió, Sarita no grito pero sí dio un gemido ahogado y se aferró al colchón.

Sara: ¡Ya, hermano, mételo de una, yo aguanto, todo, vamos!

Mati obedeció y en un solo esfuerzo llegó hasta el fondo y empezó a bombear, Angie lo empujaba por las nalgas. Angie no encontró restos de sangre, se puso a dedearle el culito a la prima que ya movía las caderas buscando sentir ese placer que tanto había deseado y que aumentaba porque Angie lo metía hasta el fondo.

Cuando Rubén vio a la niña bastante caliente y recibiendo el miembro del hermano, hizo que este lo sacara, se acostó, puso a Sara sobre él y buscó la caliente vagina y se dio a la tarea de penetrarla, cuando entró la cabeza Sarita hizo gesto de dolor pero apretó los dientes y cerró los ojos. Rubén se quedó quieto dando espera a que se acostumbrara, Sarita respiraba fuerte y profundo hasta que se acostumbró a sentirlo y movió la cabeza indicándole a Rubén que podía seguir. Empezó a bombear despacio ganando terreno. Le hizo señas a Mati para que se acomodara y le diera por el culo, el chico acató las instrucciones y así, entre los dos empezaron darle una cogida que la hacía y suspirar, unas lágrimas le brotaron, ella sonreía, Angie se mojó el dedo un poco de sangre que brotó y lo enseñó a todos y después se lo chupó. Bella llegó y también se mojó el suyo y lo chupó, quería llegar a la pepita pero no lo logró.

Rubén y Mati siguieron en lo suyo, ambos lo disfrutaban al igual que ella, Mati la agarraba por la cadera, se movía rítmicamente a buena velocidad, Pao también entró en el juego dándole besos en la boca, Angie la masturbaba, todo aquella mezcla desató en la pequeña un orgasmo que le quitó el aire, puso las manos sobre el pecho de Rubén, arqueó la espalda y subió la cara con la boca abierta, su cuerpo tembló ligeramente. Rubén aceleró los movimientos y le entregó su leche mientras jadeaba y respiraba con dificultad. Mati puso de su parte apresurándose y descargando su esperma. Los tres sonreían. Pablo estaba atento, puso toallas y los hombres sacaron sus miembros, de los orificios empezaron salir los líquidos, el de la vagina ligeramente rosado. Cuando Sarita sintió que sus hoyitos estaban libres se giró y quedó acostada de medio lado con el rostro tapado con las manos.

Sarita: Quiero una cerveza, tengo mucha sed.

Pao y Bella la acompañaban, la rodearon, la acariciaban, la abrazaban. Angie alcanzó cervezas y cigarrillos para todos. El ambiente estaba lleno de humo y un fuerte olor a marihuana que ya casi no distinguían pues se habían acostumbrado.

Se hizo un silencio únicamente roto por la música, las miradas perdidas, los ojos rojos. Sofi y Angie estaban en un morreo mientras Sofi se metía y sacaba el vibrador, Angie le acariciaba los senos y se los chupaba, después bajó y le comió a lengua el clítoris logrando el esperado orgasmo.

Rubén le escucho a las niñas hablar, despacio, casi que un murmullo mientras se movían suavemente la cabeza al ritmo.

Pao: Ya no tenemos ese estorbo, somos libres.

Bella: Ya somos unas verdaderas putas, me quiero meter el vibrador por adelante.

Sarita: Gracias a ustedes, las amo.

Un silencio se apoderó del ambiente, nadie hablaba. Las niñas se fueron acostando ahí donde estaban y en momentos el sueño les llegó. Angie apagó la música, sacudió a Sofi y la invitó a la habitación.

Rubén recogió buena parte del desorden, sentía pesadez, no podía pensar con claridad. Pablo llegó con sábanas para cubrir a las chiquillas y entre los dos terminaron de organizar.

Pablo: esta noche quedará por siempre en el recuerdo, y en general todo el fin de semana.

Rubén: Sí, ha sido una locura, nadie podría creer lo que ha sucedido, creo que ya nada será igual, para ninguno.

Pablo: Solo espero que no haya nada de qué arrepentirnos.

Rubén: La cabeza no nos funciona bien ahora, ya con calma veremos cómo se presenta todo, qué dirán Angie y Sofi.

Pablo: Vamos a dormir, merecemos un descanso.

Rubén: Ven, viejo, dame un beso bien maricón o gay, no sé cómo pero logramos aguantar el trajín.

Se besaron sonriendo, se abrazaron y caminaron hasta la habitación, Mati dormía, ellos dos se acomodaron dándose la espalda.

—-

El medio día llegó. Rubén sintió ruidos y se levantó, eran Angie y Sofi, estaban empezando a preparar algo de comer, ya se habían bañado, en la ducha estaba Pablo. No había mucho diálogo, solo sonrisas de amabilidad pero poco hablaban. Entre los tres terminaron y llamaron a las menores que con trabajo abrieron los ojos, se les notaba cansancio. Angie repartió jugo para todos, había sed. Las pequeñas desnudas pasaron a comer, Mati en falda sin nada de ropa interior, se saludaron.

Bella: ¿Ahora nos vamos?

Sofi: Sí, se acabó esta locura de paseo.

Pao: ¿Y no te da tristeza, Mami?

Sofi: Tengo sentimientos encontrados, hay algo de nostalgia, hay incertidumbre porque no sé cómo serán las cosas a partir de hoy, muchos cambios de mentalidad, se deben procesar los hechos ocurridos, nuestras vidas, en especial las de ustedes cuatro ya no será ni parecida, no sabemos cómo manejar la situación, debemos conversar bastante.

Pablo: Yo aún estoy desconcertado, lo sucedido marca un antes y un después, somos personas que vivimos situaciones que jamás podríamos haber imaginado, siento alegría, siento culpa, pienso que tengo muchas responsabilidades con ustedes y eso me inquieta.

Angie: Aún nuestros pensamientos no están totalmente claros, ya mañana en la casa podremos hablar y desenredar nuestras ideas, no nos preocupemos, las niñas son personitas bien especiales, han aprendido a ver las cosas muy diferentes a lo usual de niñas de su misma edad, creo que lo ocurrido debemos enfrentarlo con responsabilidad y ellas lo harán.

Rubén: Todo lo que dicen es verdad, y yo de lo que sí estoy seguro que entre nosotros ocho se ha formado un vínculo demasiado estrecho, lo acaecido nos ha atado como familia, todo quedará en la memoria para siempre, esperemos que sea para bien. Ha nacido una hermandad que no podemos dejar que se rompa, luchar para que sea para beneficio de todos. Mi corazón está con todos, se han clavado en mi alma, nunca podrán salir de allí, siento cosas hermosas por todos. Gracias nuevamente por todo.

Angie: Rubén, tú has sido el artífice de todo, tu llegada a esta familia le ha dado un giro total, éramos tan diferentes, ahora somos un grupo unido por el amor pero también por la locura, pero vamos a aprender a manejar las cosas, de eso estamos seguras Sofi y yo.

Mati: He estado pensado, ¿por qué Angie y Sofía son tan jóvenes y mi mamá es tan mayor?

Pablo: Mati, tienes razón, las cosas no te cuadran, pero creo que debe ser mi hermana la que les cuente la verdad.

Sofi: Realmente hay que reconocer que lo sucedido fue una locura, las cosas se salieron de control, si fue bueno o malo, el tiempo lo dirá, que la pasamos de una manera increíble, hay que reconocerlo. No me arrepiento de nada, lo hecho, hecho está y se deben afrontar las consecuencias, solo nos resta esperar que sean para bien.

Nací y crecí en tierras difíciles, allá no se vive la niñez como en las ciudades, se anda con miedo todo el tiempo, la muerte acecha en cada esquina al igual que las violaciones, los grupos ilegales raptan niñas, niños, jóvenes para que hagan parte de sus filas. Allá no se sabe de gays, cuando se sospecha de alguno en cualquier momento es golpeado y abusado, pueden sacarlo de la zona y, en el peor de los casos, termina muerto. Y de pronto me encuentro con gente como ustedes, acostumbrados a la libertad, a no sentir miedo constante, a apoyarme, a darme la mano, a integrarme a una familia. Ya no somos mi hija y yo solas, ahora somos parte de este grupo. Valoro el poder estar desnuda sin miedo, ustedes no saben lo que es el temor, ojalá nunca lo sepan, pero existe. Tal vez por eso mis novios abusaban de nosotras y no respondíamos, ni lo notábamos.

Y sí, fue extraño tener sexo con mi hija, pero me sentí unida a ella como nunca. En mi pueblo tener sexo entre familia no es extraño, lo hay entre hermanos, padres e hijas, no a diario en todas partes, tampoco, pero no es algo desconocido, y es por el hacinamiento, la falta de oportunidades, la escasez de esparcimiento. Ya hablé mucho, necesitaba decirlo, gracias.

Pao la abrazó por la cintura, ambas dejaron caer unas lágrimas y después la niña tomó la iniciativa y se besaron apasionadamente. Angie se les acercó y las estrechó de una forma empática y comprensiva.

Cuando se separaron Sofi se encendió un cigarrillo, fue como si hubiera dado una orden, todos la siguieron.

Rubén: Pienso que es hora de alistarnos, no quiero que lleguemos tarde, y tengo el compromiso de regresar el teléfono, además de la curiosidad por ver a Alejandro.

——–

Compraron comida para el camino, no querían detenerse. Todas las mujeres en el carro de Angie seguidas por los tres hombres.

Mati: Tío, deberías contarnos lo que sabes de mi mamá, siempre he sentido que hay algo y ahora tú lo confirmas.

Pablo le marcó a Estela, le comentó la situación, ella le dijo que sabía que ese día llegaría, lo autorizó para que fuera él quien les contara, ya no se podía dilatar hasta que ella pudiera hacerlo.

Pablo: Listo, Mati, tu mamá me ha autorizado, vamos a esperar a llegar a la casa para hablar con los dos.

Pasadas tres horas de un viaje tranquilo llegaron al barrio donde vive Alejandro. Rubén dejó la camioneta a dos cuadras y Angie parqueó detrás, puso a grabar su celular, lo metió en un bolsillo de la chaqueta de tal forma que la cámara quedara de tal forma que grabara sin ser notorio. Se colocó una gorra y unas gafas oscuras, llegó y golpeó. Abrió una señora, la esposa, Rubén se identificó sin decir el nombre, ella estiró la mano para recibir el teléfono pero él le dijo que prefería hacerlo personalmente. Alejandro se apareció, caminaba ayudado por muletas, el pómulo amoratado aunque no muy inflamado, se le notaba la falta de un diente.

Rubén: ¿Fue en un atraco que perdió el móvil?

Alejandro: Sí, señor, cuatro hombres me rodearon aquí cerca, traté de pelear por mis cosas pero me agredieron y mire la forma en que me dejaron, me rompieron la rodilla y me golpearon por todo el cuerpo.

Rubén: Lamento lo sucedido, aquí tiene lo prometido, ahora deme el dinero acordado para finalizar esto.

La esposa llegó con el dinero acordado, Rubén lo contó, iba a pedirle algo más pero le dio tristeza el verlo en tan lamentable estado, entonces simplemente se despidió y se fue.

Cuando llegaron a la casa les contó lo que vio cuando las niñas se retiraron, no quería que ellas escucharan.

Rubén: Lo vi tan mal que me dio hasta pesar verlo así, pero me acordé del estado en que encontramos a Sofi y ahí se me pasó, no le pedí más dinero por le esposa, es joven, no se le nota felicidad, mirada triste, le habla con miedo, lo que alcancé a ver fue pobreza, se nota la carencia, y deben estar muy mal ahora que no tiene a quien extorsionar.  La cara se le ve muy golpeada aunque ya ha desinflamado, le falta un diente y camina ayudado por muletas. Creo que la recuperación se va a demorar, lo siento por la esposa, de verdad.

Hubo silencio, una tristeza general de gente buena a pesar del mal recibido. Rubén les enseñó el vídeo.

Sofi: Es increíble que no sienta alegría por el mal de quien me maltrató, y no solo a mí, a mi hija también, porque ella sufría de verme, y a todas las demás de quienes supimos, pero debo superarlo, si no me alegra por lo menos que no me entristezca, se lo merece.

Mati, como toda una niña tenía falda corta con pantis, blusa ombliguera, el cabello con dos colitas a los lados y sus movimientos afectados la hacían lucir como quería. Junto con las pequeñas, que ya se habían desnudado, estaba en la habitación, ahora si miraban las muñecas qué, aunque no tuvieron el impacto esperado, tampoco pasaron desapercibidas por lo ingeniosas y simpáticas.

Se aparecieron en la sala, los adultos fumaban y se tomaban una cerveza y ellas llegaron ya aprovisionadas.

Angie: De cervezas y cigarrillos tenemos que hablar, no está bien el consumo y muchísimo menos en personitas en pleno desarrollo, anoche escuchamos toser a alguna y no es normal. Deberían ponerse al menos una camiseta larga, aquí hace frío.

Bella: Mamita, sabemos que estos vicios no son buenos, déjanos mientras estas vacaciones, ¿vale? Y ustedes deberían quitarse la ropa, el desnudo es bonito.

Rubén alcanzó el calentador de ambiente, no tardó en sentirse su agradable efecto.

Angie: Soy, o somos muy débiles con ustedes, negarles algo es muy difícil, mañana hablamos de eso. Y accedo a dejarme sin nada para estar como ustedes.

Los señores y Sofi también lo hicieron mientras bromeaban con aquello de que eran incapaces de no complacerlas.

Pablo: Ya que estamos todos les comento que mi hermana me ha pedido que les hable del secreto que se les guarda a Sarita y Mati, inquietud que expuso Mati con lo de la diferencia de edades. No es fácil exponerlo y voy a ser directo y después relataré las cosas como se sucedieron. Mati y Sarita, Estela, mi hermana, no es su mamá, es en realidad su abuelita, yo soy su tío abuelo y Angie prima en segundo grado, eso en cuanto a consanguinidad se refiere porque Estela cumple como mamá, Angie como prima, casi una madre ,y yo como un tío y a la vez abuelo.

Sarita se sentó en las piernas de Angie y se le acomodó recostada en el pecho pidiendo un abrazo, lo que no le fue negado.

Pablo continúo: En la gran mayoría de familias hay secretos, cosas que se callan porque no son para mostrar ni para enorgullecerse, y no somos la excepción, hay varias cosas de las que preferíamos no hablar, y esta es una de ellas. Sabíamos que algún día se sabría, el impedimento estaba en la edad de ustedes.

Sandra, la verdadera madre de ustedes dos, estaba estudiando cuando conoció a mi hijo, ella quedó embarazada de Mateo, mi hijo no quería responder, vivía aquí sin hacer nada, tocaba darle para todo y ni siquiera ayudaba con el oficio. Nos trajimos a Sandra, aquí nació Mateo, ella dejó el estudio para dedicarse al niño, con nuestro apoyo. Mi hijo y Sandra se arreglaron porque antes vivían aquí pero separados, mi hijo seguía estudiando de mala gana pero ahí seguía, se organizaron en la habitación que ahora ocupan Bella y Pao. La situación era complicada, los gastos eran grandes, Sandra ayudaba aquí pero quería seguir pendiente del niño. Un día nos enteramos que estaba embarazada, mi hijo se enojó porque él no quería pero tampoco se había cuidado, Sandra siguió con su embarazo, nació Sarita y para todos fue una alegría. Disfrutamos mucho de tenerla entre nosotros, Angie y Sandra la jugaban, la criaban, las dos abuelas estaban pendientes, era un ambiente muy bonitos para Mateo y Sarita, pero entre mi hijo y Sandra hubo un alejamiento muy grande, ya ni se determinaban, él se pasó solo a otra habitación. Yo le pedí que se fuera, que hiciera su vida por aparte, que ya estaba bastante grande para que lo mantuviéramos, ni se preocupaba por los hijos. De mala gana se fue, nunca dijo para donde, se fue en malos términos, resentido, de vez en cuando llamaba a la mamá, a mí nunca.

Seguimos como familia, Angie quedó embarazada de Bella, eso nos alegró mucho, su embarazo, igual que los de Sandra, fueron bien bonitos porque entre todos se vivía un hermoso ambiente, Angie puede atestiguar de la verdad de lo que cuento.

Un día, sin razón aparente, Sandra nos reunió y dijo, en medio del llanto, que ella no quería ser una carga, no tenía medios económicos, mi hijo prácticamente nunca respondió, así que ella había tomado la decisión de marcharse, que había hablado con mi hermana, la abuela paterna de las niñas y ella se había ofrecido a hacerse cargo completamente, que ella regresaría cuando estuviera en buenas condiciones. Y así fue como se dieron las cosas. Ella era la señora que estaba aquí en el cumpleaños de Mateo, quería ver a sus hijos. Con frecuencia llama y averigua por ustedes, parece que ya está mejor, en cualquier momento tal vez decida regresar.

Angie: Yo reconozco que me ha faltado presencia en sus vidas, pero me comprometo en este momento a participar de manera más activa, este paseo me ha abierto el corazón grandemente, cuenten conmigo para lo que necesiten, como mamá, como prima o como amiga.

Sofi: Yo soy nueva en esta familia, pero igual les he tomado mucho cariño y también estoy para lo que necesiten.

Mati se acercó y se le abrazo a Angie y a Sarita que seguía recostada en el pecho de Angie.

Rubén: Ya lo he dicho y lo reafirmo, estoy en todo sentido para todos, sin excepción, los que ya me conocen saben que cumplo mi palabra.

Pao: Deberíamos aprovechar y divertirnos, estamos de vacaciones, aún queda esta semana en la que estemos todos.

Angie: Nosotras dos mañana debemos ir a trabajar, Sofi va a renunciar pero no se sabe si pueda hacerlo desde mañana mismo o haya que esperar algunos días. Pero ustedes tienen el tiempo disponible, tampoco hay ya nada que ocultar, todo lo sabemos. ¿Cómo sienten sus vulvitas? ¿Dolor, sangrado, ardor?

Bella: Yo siento ardor pero nada de sangre.

Sarita: Yo igual, una molestia pero sin sangre, sentí ardor al hacer pis pero nada terrible.

Pao: Yo no siento nada raro, molestia al tocarme, nada más.

Angie: Eso tarda dos o tres días en sanar del todo, mejor no hacer nada por allí, el fin de semana ya pueden jugar por allí, me alegra que estén bien.

Sarita: Mi colita está disponible, no quiero pensar en lo de mi mamá. En el cole hay una niña que es huérfana y vive con una tía, tampoco tiene papá, y otra a la que la cuida la abuelita. Mati y yo siempre hemos sido muy solos, estamos acostumbrados, mi mamá anda muy ocupada con el trabajo y no me imagino tener una mamá de verdad, aunque siempre creímos que era la que es nuestra abuela, seguiré igual, ahora tenemos tres, y hasta cuatro contando a Sofi. Es la primera vez que en realidad sentimos que tenemos una familia. ¡Pao o Isa, pongan música de putas!

Sarita tomó a Sofi por la cara y la empezó a besar, aún no era una experta pero lo hacía con pasión. Le metía la lengua y buscaba la de ella, le acariciaba los senos, Sofi le respondía igual y le metía la mano entre las piernas acariciándole el clítoris. Como era de esperarse todos se animaron, Bella besó a la mamá y después se bajó a chuparle la vulva, Sofi disfrutaba recibiendo las caricias de su hija, Mati lo hizo con Rubén y bajó a chuparle el pene, y Sarita a Pablo. Diez minutos después aquello era un hervidero de sexo.

Bella: Mami, quiero verte con mi abuelo, eso me gusta mucho.

Angie: Papi, ven, cómete a tu puta hija, tu nieta quiere vernos.

Pablo se retiró de la mamada que le daba Sarita, se acercó a su hija, se besaron, ella se puso en cuatro y se le ofreció, Pablo les chupó los orificios, tomó posición y sin ninguna oposición le introdujo la verga hasta el fondo visiblemente excitado. Angie le hizo señas a Mati y se puso a besarlo y después a tragarse el pene del chico. Bella se acomodó debajo de la mamá, se hizo en posición de 69 para ponerse a chuparle el clítoris a la mamá. Pablo escupió sobre el ojete y le incrustó el dedo pulgar mientras bombeaba. Angie soltó a Mati y correspondió a la hija dándole lengua en la pepita. Angie no aguantó más, un fuerte quejido anunció el orgasmo acompañado de fuertes temblores, la respiración se le dificultaba, se escurrió quedando sobre la hija que empezó a recibir en la boca los líquidos que la mamá le entregaba. Pablo se retiró para dejarlas, se alegraba de no haber eyaculado, aún había mucho por hacer. Tomó a Sarita, la besó intensamente, la recostó, su lengua recorría aquella hermosa vagina y el culito, le chupaba las téticas, estaba enloquecido con la pequeña, deseaba hacerla llegar antes de penetrarle el ojete, la vulva no mostraba irritación pero no quería ir a causarle daño.

Angie: ¡Con mi hija y mi padre, qué puta que soy! Hija, espero de corazón que nunca me vayas a juzgar por esto, igual tú, papi, y yo espero nunca arrepentirme de esta maravillosa experiencia. Y estamos en sano juicio, soy totalmente consciente. Y tú, Bella, recuerda que aunque eres menor de edad nunca has sido obligada a nada.

Bella se le pegó a la mamá y se besaron.

Bella: ¿Mamita, me chupas mi cosita?

Angie salió de su descanso, acomodó a la pequeña acostada y empezó a comerle la pepita con todo el amor y la pasión de la que era capaz, la niña la tomaba de la cara mientras gemía, la atenazaba con las piernas por la nuca, era una hermosa escena, Angie se animó y le metió un dedo en el culito que metía y sacaba. Tanta calentura tardó en dar frutos, Bella le entregó hasta la última gota de sus fluidos y culminaron abrazadas.

Entre tanto Pao, y la mamá andaban por las mismas, eran casi que una copia de Angie y Bella, se daban placer de todas las formas posibles, gemidos, palabrotas, juramentos de amor eterno.

Rubén no quería eyacular, así que cambió de posición con Mati y fue él que terminó tragándose la leche del chico, no sin antes haberle dedeado el trasero, le habría gustado tener un consolador o vibrador pero se conformó con poderle estimular la próstata.

Ya Sarita había tenido su orgasmo, Pablo no le dio mucho tiempo, la puso en cuatro y la penetro por atrás, de repente había sentido una gran atracción por esa pequeña, su lubricado y dilatado anito recibió la verga de Pablo sin problema.

Pablo:

«Que tengo la polla en candela
y quiero comerte ese culo

Ando loco por su culo
bien bellaco con su culo

hasta abajo con su culo
me vuelvo loco con su culo”

Se había aprendido esa estrofa y se la dedicaba a Sarita. Ella se acariciaba su hinchado clítoris mientras Pablo pistoneaba sin compasión poniendo abundante saliva mientras disfrutaba de aquellas nalgas que sonaban en cada estrellada contra su cuerpo. Con ahogados quejidos entregó su semen en lo más profundo de esa hermosa cuevita, dejo todo allí, sintió ganas de tomarla por el pelo pero desistió, podía maltratarla. Se quedó quieto buscando recuperar el aliento y lentamente fue retirando su flácido miembro mientras colocaba una toalla. Acomodó a Sarita acostada, la besó mientras le decía lo hermosa que era y lo agradecido que estaba por el placer que se brindaba, le alzó las piernas y se dedicó a besarle la pepita mientras veía cómo brotaba la leche que había inyectado. Sus manos sobaban los pezoncitos mientras su lengua buscaba el anhelado segundo orgasmo, fueron alrededor de diez minutos de trabajo hasta que la pequeña explotó con gemidos y las consabidas expresiones que ya se habían vuelto comunes entre las cinco mujeres. Sarita se recogió mientras jadeaba y ligeros temblores la sacudían acompañados de algunas lágrimas.

Pao y la mamá ya habían tenido un orgasmo cada una, había sido una descontrolada sesión de sexo lésbico del cual Pao sabía bastante. Estuvieron en varias posiciones de las aprendidas por las niñas, Sofi re reía de todo lo que estaba aprendiendo. Sus sexos se unían en un 69, en la pirámide, en cucharita.

Sofi: ¡Es verdad, nunca pensé ser tan puta, tan zorra, tan inmoral! ¡Soy una incestuosa, y lo disfruto! ¡Una golfa!

Entonces se apareció Rubén ofreciendo su erecto miembro, Sofi, colocándose de rodillas se lo empezó a chupar, Pao se acercó y entre las dos lo empezaron a chupar alternándose.

Sofi se acostó y le dijo que lo quería adentro, Rubén no estaba para hacerse rogar, en la posición del misionero la penetró, Pao se sonreía y los besaba. Mati se acercó con su pene erecto, sin preguntas se le acercó a Pao, le dio lengua en el ojete, Pao se giró, se lo chupó para ensalivarlo bien, se acostó bocarriba, alzó las piernas y le ofreció su orificio. Mati empujó varias veces hasta que lo puso adentro, Pao lo tomaba por la cara y lo besaba mientras veía a la mamá penetrada, ambas se miraban y sonreían.

Sofi alzó las piernas y le pidió a Rubén que le diera la leche en el culo. Rubén introdujo un dedo, estaba algo apretado, ensalivó y metió dos con algo de maña. Le pidió a Sofi que aflojara un poco, se acomodó y de a pocos lo fue introduciendo, hubo quejidos por parte de ella, él trató de retirarse pero ella lo invitó a que siguiera, él con cuidado continuó hasta que tocó las nalgas buscando la mayor penetración posible. Allí ya no hubo más que empezar el movimiento que Sofí mostró disfrutar. Por su parte Pao y Mati encontraron mucho placer en lo suyo, madre e hija se acariciaban sus respectivos clítoris. Pasados unos diez minutos Rubén anunció que no aguataba más, aceleró sus movimientos y descargó en lo más profundo mientras jadeaba con ahogada voz.

Mati, menos experimentado, fue ayudado por Bella con besos y caricias hasta que eyaculó y después siguió con Pao, simultáneamente Angie lo hacía con Sofi, caricias, besos, palabras fueron determinantes para el orgasmo. Pablo se acercó con una toalla cuando Rubén lo iba a sacar y también cuando lo hizo Mati.

La música seguía sonando. Bella y Sarita se pararon y repartieron vicios para todos. Rostros de satisfacción y sonrisas se veían. Había sido bastante agitado.

LA POPOLA

Ay no le de ma’ na’
que me duele la popola
Ay no le de ma’ na’
que le duele la popola
Po’ dale por atra
pa’ que descanse la popola
Po’ dale por atra
pa’ que descanse la popola

Ay no le de ma’ na’
que me duele la popola
Y no le de ma’ na’
que le duele la popola
la popola, la popola
la popola, ay la popola
ay la popola, ay la popola
dale duro por la popola

De un momento a otro Sarita se puso a llorar, Sofi se le acercó sorprendida por eso, la abrazó contra su pecho.

Sarita: Me siento triste porque sé que el domingo nos tenemos que ir y no quiero.

Sofi: Pero si tu abuela lo permite podemos recogerlos todos los viernes, y las vacaciones las pasan aquí, no te entristezcas, soluciones encontraremos, nos hemos comprometido a no abandonarlos de ahora en adelante.

Mati: Yo entiendo a mi hermana, aquí se vive diferente, no es solo por las cosas que hemos aprendido y hecho, es la sensación de soledad que a veces nos invade. Mi mama-abuela nos quiere y nos cuida, pero ella no es compañía, no está mucho en casa y se mete al estudio a trabajar, no podemos llevar amistades y solo podemos salir hasta aquí, llevábamos mucho tiempo encerradas. La verdad es que como ella fuma nosotros también lo hacemos, desde hace como dos años le robamos cigarrillos, vemos pelis porno en el televisor o en el celu, no hay control parental, ella ni sabe que eso existe.

Sarita: Y nosotros dos hemos jugado al sexo, no nos habíamos penetrado, pero sí besitos. Aquí vimos pelis de niñas y niños, pero ya hemos visto de grandes.

No tenemos más qué hacer, la ruta nos recoge a las 6 de la mañana y nos deja a las 4, en el cole almorzamos y Mami nos da dinero para comprar cosas allá. Llegamos, hacemos los deberes del cole y quedamos libres, hay una empleada que hace el aseo, lava, plancha y arregla todo.

Mati: Hace como dos años un muchacho de octavo ofrecía marihuana, los cigarrillos ya armados, yo por curiosidad le compré dos, los tuve guardados unos días hasta que me animé, le dije a mi hermana, estaba pequeña, que si quería probar, ella a todo dice que sí. Un sábado que mamá se fue a trabajar decidimos probar, nos metimos al baño del servicio que no se usa y donde fumamos cigarrillo, encendimos y nos empezamos a sentir muy raros, nos reíamos de todo, yo le mostré mi pene y le dije que lo chupara y ella lo hizo, nos daba risa. Ella no sabía hacerlo, igualmente yo tampoco tenía experiencia. La música se escuchaba rara, bailamos de cualquier manera, no sabíamos. Después nos dio la bobera, mucho sueño, no fuimos a dormir, nos despertamos tarde, nos veíamos raros, los ojos rojos, sentíamos sed, teníamos dolor de cabeza. Botamos el cigarrillo que quedaba, no fue una buena experiencia, en cambio allá en la casa del tío Javi fue diferente.

Mati: Es que los dos solos hacemos cosas, lo de la cerveza no porque mami nunca compra, pero ya sabíamos. Mati siempre dice que le habría gustado ser niña, pero mi ropa no le queda.

Pablo: No se pongan tristes, disfruten la estancia aquí, ya veremos cómo ayudarles, pierden el tiempo con tristezas. Más bien a dormir, descansar bastante.

Continúa con el final

Contacto: [email protected]

 

 

4 Lecturas/16 de octubre de 2026/0 Comentarios/por Rubenrosero
Etiquetas: bisexual, colegio, cumpleaños, gays, hermanita, incesto, sexo, vacaciones
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