RUBÉN 14
Historia real, empieza en año 2023, Bogotá, la he escrito en base a anotaciones y recuerdos……..
RUBÉN 14
El día llegó con carreras para Angie y Sofi, Pablo les alistó desayuno y salieron temprano.
Pablo puso a lavar ropa porque había bastante, la seleccionó como siempre lo hace y se fue a revisar el apartamento que le habían entregado, estaba en buen estado, los inquilinos lo habían cuidado, una pintada sería suficiente. Ahora se sentía responsable de Sarita y Mateo y pensaba en cómo ayudarles, de un momento a otro se le había agrandado la familia y las responsabilidades.
Ya Rubén se había levantado y preparaba desayuno para ellos dos, las pequeñas dormían profundamente.
Pablo: Rubén, antes solo estaba pendiente de mis dos niñas, Bella y Angie, y sin darme cuenta se fue llenando la casa que antes la sentía grande. Ahora somos seis, creo que sumaremos a ocho. ¿Cómo nos vamos a organizar?
Rubén: No te preocupes tanto, ahí iremos saliendo, no es nada grave. Podríamos poner camarotes en la habitación de las pequeñas y dos camas semidobles en tu habitación en vez de una grande, por ejemplo. Ya se nos irán ocurriendo cosas. Las habitaciones son grandes, tal vez dividirlas, yo no necesito mucho espacio.
Oye, Pablo, mi hijo me llamó, me extrañó porque desde mucho antes de que nos separamos la mamá y yo, nunca lo había hecho. No le contesté, me aburre hablar, no tengo qué decirle. Quiero que me permitas, si no quieres no hay problema, que nos tomemos una foto los dos abrazados y dándonos un beso, que le moleste bastante, le diré que estoy feliz con mi pareja, ya me imagino la cara, se la pasará de inmediato a mi ex y a mi hija, así me los quito de encima de una vez, ¿te animas?
Pablo: Jajaja, excelente idea, está genial, y aprovecho para enviársela a mi hijo, cuando quieras lo hacemos.
Rubén: Pues ya, sin camisa para que sea más atrevida y en la cama, quisiera verles la cara.
Tal cual lo pensaron lo hicieron, varias selfies para escoger, se decidieron por una, abajo escribieron: «Hijo, me imagino que llamas para preguntarme cómo estoy, te cuento que tengo pareja, estoy muy feliz con mi nuevo amor, nos queremos mucho, gracias por tu interés». La nota de Pablo algo modificada, las enviaron por WhatsApp.
Estando en la cama y riendo de la picardía se besaron, esta vez con pasión, mientras tanto se iban tocando. Rubén se acomodó y empezó a mamarle el pene a su amigo quien respondió cerrando los ojos y tomándolo por la cabeza. Cuando se sintió caliente se retiró y cambiaron de sitio. Ya bastante excitados Pablo le dijo que lo quería encular, Rubén se puso en cuatro sin poner ninguna objeción, Pablo le chupó el ojete por unos minutos, le aplicó lubricante y con facilidad lo penetró acelerando paulatinamente sus movimientos, Rubén se tocaba mientras disfrutaba de la deliciosa cogida, Pablo no tardó en eyacular dentro de su amigo. Rubén tomó una toalla de papel, se movió y esperó unos momentos a que le escurriera, después Pablo se acomodó para recibir el mismo tratamiento.
Pablo: Me encanta culearte, amigo, y más aún sentir tu verga adentro, es una increíble sensación.
Rubén: Y yo nunca pensé que a estas alturas de mi vida también deseara esto, gracias, Pablo, cada vez que lo hacemos es una grata experiencia.
Se metieron a bañar y salieron a desayunar, que por la hora más parecía un almuerzo. Estando en esas llegó Pao, desnuda, carita de dormida, se le sentó en las piernas a Rubén.
Pao: Hola Abue, hola Javi, estoy con sueño, hemos dormido mucho, tengo hambre.
Rubén: ¡Claro, toma uno de los platos, ya están listos!
Después apareció Sarita, se acomodó sobre las piernas de Pablo, cuando llegó Bella se le sentó en la otra pierna a Rubén, Mati, ya un poco más grande se acomodó en una de las sillas, el único con ropa, una falda y una pequeña blusa.
Pablo: Bueno, chiquillas, la habitación la arreglan entre todos, que todo quede organizado, ordenado y limpio, ropa sucia aquí abajo la dejan. El arreglo de la cocina está a cargo de ustedes, y se arregla al terminar de comer, no es para después, ¿de acuerdo? Si vamos a salir la condición es que no haya nada pendiente. Aquí tengo cuatro papelitos con los números 1 a 4, vayan tomando de a uno y así sabemos quién empieza.
Mati, sacó el 1, Pao el 2, Bella el 3 y Sarita el 4.
Pablo: Listo, Mati empiezas una vez terminemos de comer, si quieren ayudarse unos a otros, es decisión de ustedes.
Mati: Yo quiero ponerme unos leggins para salir, ¿qué podemos hacer?
Rubén: Es muy sencillo, cuando salgamos vamos a comprar, buscamos unos que te gusten, que sean de tu talla, que se te vean apretaditos.
Rubén recibió una llamada, debía regresar para firmar papeles para lo la venta de la casa, de ahí dependía que le consignaran, así que se comprometió a ir al otro día. Mateo se ofreció a acompañarlo, Rubén le dijo que debía pedirle autorización a la mamá. De una vez la llamaron, Estela le cedió al hermano la decisión. Cuando llegaron Angie y Sofi fueron recibidas con besos y abrazos por parte de las hijas, incluida Sarita, situación que hizo más agradable el llegar, pero no buscaron sexo, era solo la muestra del ambiente que se vivía de estrecha relación. Las mujeres fueros desnudadas por las pequeñas en medio de algarabía y toqueteos. Sofi comentó que no regresaría a trabajar, ya había renunciado y le habían aceptado que fuera inmediato. También que había hablado con la dueña del apartamento que ella ocupaba y habían acordado que lo entregaba a final de mes. La más contenta con esta información fue Pao, en el fondo pensaba que regresarían y la noticia le daba total seguridad en que continuarían allí.
Mati comentó que quería irse, a la salida con Rubén, vestido de niña y le pidió a Sofi que lo maquillara y peinara en la mañana. Rubén dijo que iban a salir muy temprano para poder hacer todas las vueltas, había que ir a la inmobiliaria, a la casa, a la notaría y todo eso llevaba tiempo, por tarde salir a las siete.
En la noche le llegó a Rubén un mensaje del hijo que leyó para todos.
“Don Rubén, me asquea esa foto que me envió, que se enorgullezca de ser marica me causa asco, ni para hombre sirvió, no quiero volver a saber de usted”
Ante la risa de Rubén los demás también lo acompañaron con comentarios acordes con la situación.
Rubén: Bueno, esa era la idea, se consiguió el objetivo, si no le importaba antes, con esto ya no hay marcha atrás.
Pablo: Espero que me suceda algo similar, así uno descansa, una preocupación menos, quien no suma pues que no reste.
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A las cinco de la mañana Sofi despertó a Mati, lo mandó a bañarse para dedicarle tiempo a arreglarlo y que aprendiera la forma de hacerlo. Le hizo ponerse doble ropa interior de Pao para evitar que se le notara el pene, aunque se iba a poner falda. Lo maquilló sin exagerar, algo de base, rubor, le hizo dos trenzas con cauchos de florecitas. Después del desayuno le enseñó a aplicarse brillo en los labios, uno muy suave. Antes de las siete salieron, en verdad que se veía como una niña.
Mati era muy directo, tal vez por la confianza que Rubén, y en general todos, le han dado.
– Tío Javi, me dijiste que me ibas a enseñar a manejar.
– Y no lo he olvidado, solo que no es fácil, hay que encontrar un lugar apropiado, llano y solo, si la policía se llegara a dar cuenta, tremendo problema se me armaría.
– ¿Te gusta cómo me veo?
– Te ves hermosa, una linda niña, conquistarías a cualquiera, pero intenta ser femenina sin exagerar, como tu hermana, va a ser mucho mejor, con solo tenerte a mi lado ya estoy excitado. ¿Por qué quisiste venir?
– Me siento segura contigo, me gusta viajar en esta camioneta, nunca me había subido en algo así, ya sabes que muy poco salimos. La forma en la que nos tratas me hace sentir como en familia, no siento vergüenza, soy libre entre ustedes.
Mati se deshizo de la ropa interior y de la falda y se empezó a tocar, Rubén encendió la calefacción pues hacía frío.
– Los pantis me ajustan, son dobles, Sofi dice que así debo usarlos si me pongo leguis, y se me arruga la falda, hasta ahora estoy aprendiendo a manejar esta ropa. Mira, también estoy excitada. Quiero que me ayudes a conseguir hormonas femeninas, si las tomo no se me va a poner tan gruesa la voz ni el pirulo me va a crecer tanto, además me va a salir algo de teticas, eso lo estuve leyendo.
– Lo que dices es verdad, a mis 14 años me trataron estrógenos para mitigar el acné, que tú por fortuna pareces no tener, y me ocurrió lo que nombras, después tuvieron que ponerme las masculinas para reversar las cosas, hasta bien grande aún se me veían los pezones abultados. No sé qué tan fácil sea conseguirlas, en realidad se llaman bloqueadores de la pubertad, hay que hablarlo entre todos, puede ser delicado, tu mamá, Angie y tu tío deben estar de acuerdo, un médico debe recetar.
– Tú tomaste y estás bien, promete que me vas ayudar o no te vuelvo a dar culo.
– Jajaja, se te oyó linda esa amenaza, te prometo que haré lo posible así no me des culito, en verdad te quiero mucho.
– Quiero sacártela y tomarme tu leche, ¿puedo?
– Es incómodo mientras manejo, dame un rato hasta que encuentre un lugar adecuado, y no te hagas la paja, también quiero la tuya.
Rubén estiró su mano y le tomó el pene al chico, él se acomodó como le había enseñado Rubén, corriendo la silla un poco hacia atrás y bajando el espaldar para que pudiera manosearlo a gusto, se retiró los zapatos y dobló las piernas. Rubén pudo llegar hasta el culito.
– Qué linda que eres, ese hoyito me encanta.
– Todos los culos te encantan, he visto cómo se lo haces a ellas, no es solo el mío.
– Es verdad, no he dicho que sea solo el tuyo, o el que más, mentiría y eso sería feo, nunca te he dicho nada falso.
– Cuál te gusta más?
– No me voy a comprometer dándote un nombre, ¿sientes celos?
– No sé, te comes todos, hasta el de mi tío.
– A todos los quiero, están en mi corazón, son mi familia, y a todos los disfruto, son diferentes, no comparo, todos nos damos mutuamente lo que tenemos sin pensar en si somos los mejores, o los más bonitos o si los demás lo son, tienes que entender eso, tu pene es más pequeño, pero a nadie le importa, se disfruta así como es, todos somos diferentes y damos de la mejor manera lo que tenemos, sin competencia.
– ¿Eres gay?
– Algo de eso hay en mí, me habría gustado vestirme de niña, de mujer, pero no tuve la oportunidad, eran otras épocas, además de no ser tan bonito como tú, el acné me afectó mucho mi autoestima. Pero tuve varios encuentros sexuales con hombres y chicos, a los ocho un profesor me inició, un cura del barrio, compañeros, hasta los 15, y los disfruté. Pero nunca me gustaron los hombres, nunca me enamoré de alguno. Ahora con Pablo es diferente, él es muy especial, un buen tipo, nos ayudamos, nos acompañamos, nos entendemos y es muy aseado, algo que valoro. Mira, aquí nos podemos parquear, está solo y si viene alguien nos podemos dar cuenta.
Rubén corrió la silla hacia atrás, se bajó la ropa sin quitársela, le tomó la mano a Mati y la puso sobre su miembro. Mati se retiró el cinturón de seguridad y se dedicó a mamar aquel trozo de carne que tanto disfrutaba.
– ¿Lo hago bien? Trato de hacerlo como más te guste pero debes enseñarme, quiero ser quien mejor te lo haga, mejor que las niñas.
– Ya vas aprendiendo, es de práctica. Mételo en tu boquita y mueve la lengua, así siento rico, haz como si quisieras meter la lengua por la punta, acaríciame los testículos, estamos incómodos pero cuando puedas me los besas, me acaricias el ojete.
Rubén disfrutaba aquella deliciosa mamada aunque no dejaba de estar atento por si alguien se aparecía. Con su mano derecha buscaba explorar aquel esplendido culito que Mati movía de forma coqueta. Y pensaba por la pregunta de Mati de cuál era el que más le gustaba, indudablemente el de Sarita, y Mati había heredado algo de eso. Pao era más nalgoncita, herencia de la mamá, y el de Bella también era lindo, no tan prominente, pero era la niña que estaba en su corazón por haber sido la primera y la que había ocasionado lo que ahora sucedía. Pensando en eso finalmente lo esperado se hizo presente, le hizo saber al chico que estaba por llegar. Mati empezó a recibir los disparos de leche casi que de inmediato y almacenó todo en la boca para irla tragando con calma, aunque algo se le escurría. Le mostró a Rubén la boca llena de leche y poco a poco se la ingirió. Rubén lo acercó y lo besó, sentía el sabor de su propio semen, Mati lo besaba muy apasionadamente.
– Tío Javi, te amo, me gustaría ser tu novia.
– Mati, estás obnubilada porque nunca habías vivido todo esto, pero tu pareja debe ser de tu edad y no un viejo. Yo también te quiero mucho, de verdad, y quiero ayudarte.
– No, quiero ser tu novia, no me importa que seas viejo.
Rubén notó que el chico trataba de manipularlo, aquello no era lo ideal, se sentía un poco incómodo, era celoso.
– Chúpamelo, sácame la leche o me la saco yo.
Rubén estaba bastante incómodo, quería complacerlo pero la situación engorrosa. Se subió la ropa, recostó totalmente la silla de Mati, le pidió que se acostara, decidió que meterle los dedos agilizaría el proceso, se aplicó alcohol en la mano y en ano del chico, sacó vaselina que siempre cargaba, lo lubricó bien, se agachó y mientras se lo chupaba le fue metiendo el dedo del corazón, buscó la próstata y se la empezó a acariciar suavemente mientras mamaba el pirulo que se encontraba muy duro. A cada momento miraba que no hubiera nadie acechando, estaba nervioso por eso, habría preferido que se hiciera la paja pero la terquedad de Mati la presión del chico lo intimidaba. Superando sus temores y vigilando a cada momento se dedicó a buscar el placer del pequeño, se le hizo eterno el tiempo transcurrido hasta que Matí le hizo saber que se la iba a entregar, succionó recibiendo el preciado líquido en la boca que tragó saboreando, lo besó, Mati se le agarró al cuello y le metía la lengua a lo que Rubén respondió, así estuvieron unos momentos.
Rubén se retiró dejándolo acostado y arrancó la camioneta, quería salir de allí pues ya llevaba mucho tiempo, por fortuna, salvo unas personas que pasaron en bicicleta, nadie que presentara peligro se había aparecido.
– Mati, vístete, arréglate el cabello, ponte brillo, quiero que estés linda para cuando lleguemos, te presentaré como una sobrina.
– Pero yo soy tu novia, no lo olvides.
– Javi, ¿qué es ser puta?
– Se le decía a las mujeres que tenían sexo a cambio de dinero, aún se usa para eso, pero como lo has escuchado en boca de las niñas quiere decir que disfrutan del sexo.
– Javi, ¿yo soy puta?
– Hay países donde a los gays les dicen putos.
– Yo quiero ser tu puta, me gusta mucho el tener sexo contigo, y también soy tu puto, en la casa les voy a contar a todos que soy tu novia, ellos se van a alegrar.
Rubén se sentía incómodo con la situación, nunca se habría esperado que Mati reaccionara de esa manera, era una persona posesiva.
– Javi, ¿me compras unos leggins después de que hagamos las vueltas?
– ¡Claro, Mati, ahora vemos eso!
– Javi, necesito que me arregles el cabello y me pongas el brillo, quiero verme bonita.
Rubén la peinó dejándole las dos colitas que Sofi le había hecho. Cuando le fue a aplicar el brillo Mati lo abrazó y lo beso y muy coquetamente y puso los labios para el brillo.
Llegaron casi a las 11 a la inmobiliaria, lo estaban esperando, Mati se presentó como la sobrina y le sonreía a todos, no se le quitaba del lado ni lo soltaba del brazo.
Junto con el comprador, y después de revisar los papeles salieron para la notaría, había poca gente. El notario mismo los atendió, se hicieron los pagos correspondientes, Rubén recibió el cheque por lo acordado. Mati se movía por toda la oficina, caminaba despacio al notar que disimuladamente la miraban, permitía que se le vieran los pantis recostándose en el alfeizar de la ventana para mirar a la calle, no podía pasar desapercibida. Rubén se sentía abochornado pero no podía hacer nada, él notaba las disimuladas miradas, tenía que reconocer que Mati se veía muy bonita, inocente, parecía que lo que hacía era accidental, pero Rubén sabía que era a propósito. Se sentaba en una silla a mirar el celular y cruzaba la pierna dejándola ver hasta bien arriba, Rubén le veía los cacheteros como lo hacía todo el mundo, incluido el notario que no era indiferente admirar a la niña.
Todo tardó más de lo esperado. El notario y el secretario los invitaron a almorzar, no había forma de negarse. El secretario, un hombre joven se sentó atrás, Mati lo siguió y se hizo en el centro, a la izquierda el secretario y a la derecha el nuevo dueño de la casa. El notario y Rubén conversaban sobre la camioneta, lo bonita que la mantenía y datos técnicos. Mati dejó que la falda se le subiera, le quedaban las piernas casi que totalmente destapadas, Rubén la miraba por el retrovisor las miradas de los hombres. Mati les sonreía coquetamente, de manera “accidental” dejó caer el celular hacia el lado derecho, al agacharse a recogerlo dejó al descubierto los pantis, el secretario no fue indiferente. En el restaurante se acomodó entre los mismos hombres. Rubén aceleró el almuerzo pidiendo platos pequeños, adujo que tenía afán pues el regreso era largo y no le gustaba manejar de noche. Mati comió poco, aunque siempre lo hacía, no era de gran apetito. Los funcionarios se despidieron muy afablemente, Rubén pensó que no era para menos después de la buena cantidad de dinero con la que se quedaron. La niña les sonrió, en especial al secretario.
El nuevo dueño de la casa hizo preguntas. Rubén le habló de María, de lo servicial, ordenada y honrada que era. El nuevo propietario tomó el número del teléfono. La idea de él es arrendarla por días a turistas, negocio en el que alguna vez Rubén pensó pero nunca lo llevó a cabo. Se despidieron muy amablemente y se pusieron mutuamente a la orden, se veía una buena persona.
– ¿Me porté bien, Javi? ¿Sí fui la niña que querías?
– Estuviste bien, y aprovechaste para lucirte, ¿cierto?
– Quería que te sintieras orgulloso de mí así dijeras que era tu sobrina y no tu novia. ¿Vamos por la ropa?
– Te vi muy coqueta en la oficina, en el carro, en el restaurante.
– Jajaja, sí, nunca había tenido oportunidad, era algo con lo que soñaba. El secretario me cogió la pierna estando almorzando.
– ¿Te gustó?
– Sí, es agradable sentirse bonita, para que veas que si tu no me quieres de novia puedo conseguir otro novio.
– Ah, lo que quieres es ponerme celoso.
– Bésame, Javi, acaríciame, dime que me quieres.
– Se te quita el brillo.
– No importa, me pones de nuevo.
Rubén parqueó para entrar a la tienda, la abrazó y se besaron, Mati le metía la lengua y Rubén le correspondía.
Las compras no tardaron, dos leggins, uno negro y otro rosado, se los probó y se le veían bonitos, muy al cuerpo. Se dejó puestos los rosados, caminaron, Mati tomada del brazo. Volteaba la vista a mirarlo, le sonreía y se le recostaba.
– Te amo, Javi, soy feliz de tener novio, no pensé que se sintiera tan bonito. Quisiera poder besarte de nuevo, ahora en la camioneta lo hago.
Rubén buscó una sucursal de su banco y depositó de una vez el cheque. En el trayecto, estando en plena carretera, Mati se desnudó y se masturbó.
– Javi, quiero sentirte adentro, cuando me lo metes soy tuya, con mi tío me pasa algo igual, pero a ti te amo, siento que soy tu pareja, con él es rico, pero mi amor es tuyo. Algún día nos casaremos y seré tu esposa.
Rubén la escuchaba, le preocupaba esa obsesión que estaba creando, la sentía dominante, absorbente, celosa. Hacia las ocho de la noche llegaron a la casa.
Rubén: Sofi, ¿me puedes acompañar mañana a mirar unos apartamentos? Quiero tu opinión, me gustaría que lo hiciéramos temprano.
Sofi: Cuenta conmigo, estoy desempleada y en vacaciones.
Todos se alegraron de verlos, la pinta de Mati les llamó la atención, lucía muy bonita. Les enseñó también los negros. Como ya era costumbre, todos estaban desnudos, las pequeñas le quitaron a ropa a Rubén, Angie se reía. Rubén se dio una ducha.
Rubén encendió un cigarrillo, le estaba haciendo falta. Aprovechando que las cuatro niñas se había ido a la habitación Rubén reunió a los adultos y los puso al corriente de la actitud de Mati, de sus preocupaciones, de que ahora quería tomar hormonas bloqueadoras de la pubertad.
– Me parece que deben estar al tanto de todo esto, necesito que me ayuden a manejar la situación, pero con cuidado, no quiero que existan por parte de Mati reacciones que nos puedan perjudicar.
Sofi: Ojalá pudiéramos hablar con algún profesional, pero la situación en la que estamos nos obliga a no comentar nada, estaríamos en serio riesgo.
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Hacia las 10 de la mañana salieron Sofi y Rubén. A dos cuadras hay un conjunto grande que a Rubén siempre le ha gustado, y en especial los apartamentos de los quintos pisos que tienen altillo. Buscaron desde afuera donde hubiera letreros de «Se vende», tomaron los números de teléfono y se fueron a buscar una cafetería, tomarse un tinto, fumarse un cigarrillo y empezaron a llamar. De los cinco que encontraron tres se podían ver inmediatamente, dos era con cita.
Hubo dos que estaban muy cuidados, llenos de curiosidades, uno de esos tenía empotrada una biblioteca en pura madera que hacía juego con puertas, guarda escobas y otros muebles. Techos en madera con Iluminación LED con lindas lámparas incrustadas, etc., Sofi estaba encantada, en realidad era muy bonito, y el precio era similar a los otros, y lo entregaban una semana después de hacer papeles.
Rubén y Sofi, a quien presentó como una sobrina, dijeron que estaban interesados y querían sellar el negocio de una vez. La señora llamó de inmediato al esposo y le comentó. Quedaron de encontrarse en la tarde ahí mismo junto con un abogado para empezar el papeleo. Cuando salieron Rubén le dijo a Sofi que era un regalo para ella y Pao, que la escritura quedaría a nombre de ella, no era préstamo y no había que retribuir nada.
Sofi se echó a llorar mientras lo abrazaba, no podía pronunciar palabras, no lo podía creer. Buen rato estuvo llorando de la alegría.
– Ya tú verás si cuentas ahora o esperas.
– No, por la tarde venimos con la niña y le damos la sorpresa. Aún no salgo de mi asombro y no entiendo la razón para que lo hagas, esto no le sucede a nadie, algo está pasando en mi vida que no comprendo. Primero se aparece Angie en mi vida, tú nos libras de Alejandro, tenemos muebles nuevos, nos acogen como una familia, ya no hay soledad ni incertidumbre, hasta vivimos bien sin trabajar, y ahora esto. ¿Tú crees que no me doy cuenta de nada?
– Tómalo como algo que merecen y la vida se lo entrega por mi intermedio. Yo no necesito nada, ustedes son lo único que tengo, son mi familia. Quería hacerlo así, de afán, porque vas a entregar el apartamento y no tienes dónde meter los muebles ni tus otras cosas, y hemos corrido con la suerte de encontrar este que está bien bonito y se puede negociar rápidamente. No estás obligada a nada, puedes hacer lo que te plazca, no hay condiciones, ¿lo comprendes? Ya con tu reacción recibí más de lo que esperaba.
– Y la señora ya se iba y tal vez nunca lo habríamos visto, parece mentira. No me digas más, necesito asimilarlo, entenderlo, asegurarme que no es un sueño. Dame otro cigarrillo, por favor.
– ¿Qué familia tienes?
– Somos de la vereda El Cedrón del municipio de Pueblo Rico en El Cauca. Éramos cinco hermanos, yo la menor, la guerrilla se llevó a los cuatro y nunca más se supo de ellos. Yo quedé embarazada, tuve a la niña pero tuve que huir porque me querían agarrar para meterme a ese grupo. Nunca volví a saber de mi mamá, no sé de ella nada y no puedo regresar, no me atrevo, menos con la niña.
Rubén consiguió toda la información que pudo, nombre, dirección, etc. Le hizo una llamada a Guillermo, contándole que se iba a comprar un apartamento que quería que un abogado por parte de él estuviera presente. Guillermo le dijo que iba a hacer una llamada y ya lo contactaba de nuevo.
Guillermo: Mira, Rubén, está el hijo de un amigo que estudia Derecho, ya finalizando, aún no se ha graduado pero sabe y es solo por asesoría. Acabo de hablar con él y se ofrece a estar presente, dice que puede llegar a las tres de la tarde, tiene clases a las seis, así que alcanzaría, ¿te interesa?
Rubén: ¡Claro que me interesa, dile que yo le pago por la asesoría!
Guillermo le dio el número de teléfono, Rubén lo contactó y le dio la dirección.
Llegaron a almorzar, Mati lo abrazó muy afectuosamente, ya Pablo había preparado para todos, así que se sentaron a la mesa. Todos estaban intrigados por saber dónde habían estado, ellos guardaron el secreto.
Sofía decidió que mejor no llevaba a la niña, era una vuelta demorada y ella se aburriría.
Muy cumplidamente llegaron a la hora acordada, los vendedores, una pareja muy amable, facilitó las cosas, no hubo trabas, gente dispuesta a hacer las cosas muy limpiamente, los abogados revisaron, la promesa de compra-venta quedó lista, Rubén giró el cheque por el 50%, se pactó entrega en máximo 8 días. La elaboración de la escritura la harían durante la semana y después las vueltas en la notaría, todo a nombre de Sofi, Rubén quedó como testigo.
El joven abogado se marchó rápido, debía llegar a la universidad.
Sofi lloraba, se tomaron un café, Rubén trataba de calmarla.
– Deja que me acostumbre, dame tiempo, debes entenderme, de a pocos lo iré asimilando, aún siento que es una fantasía.
Rubén compró una Sim Card, la habilitó desde su teléfono y tomó nota del número y se lo envió a Sofi. En el carro de Sofi se fueron hasta el terminal de transporte, se le había ocurrido una idea y Sofi estuvo de acuerdo. Averiguaron por los buses que van hasta Pueblo Rico. Pasaron varias horas allí, la noche llegó, en total fueron cuatro personas que iban hasta allí. Tres aceptaron colaborar cuando les comentaron la necesidad. Solo una aceptó un dinero como pago, las otras dos se ofrecieron voluntariamente. La idea era localizar a la mamá de Sofi en la dirección indicada, decirle que la hija le pedía que viajara cuánto antes a Bogotá, que no había necesidad de que llevara cosas, tomar flota y salir, que en cuanto llegara llamara a ese número y ella iba a recogerla. Si podía marcar antes, pues mejor, ella estaría pendiente esperando. Era un viaje de al menos 9 horas, más lo que podía tardar la búsqueda, podrían pasar días.
Mientras esperaban tuvieron mucho tiempo disponible para conversar.
– Entre Angie y yo hubo una química especial desde que nos conocimos, nunca me puse a pensar si me gustaban las mujeres, tenía muchas cosas en qué pensar, se me presentaban pretendientes y a algunos los aceptaba pero nada en serio. Alejandro se metió en mi vida, fue algo forzado, en realidad no me gustaba mucho, pero fue su insistencia y, tal vez, la necesidad de compañía. Me enteré después que era casado, que andaba muy mal de dinero y yo empecé a ayudarlo, después se volvió obligación. Siempre fue brusco. La ternura de Angie me cautivó, no sé si era amor, pero me daba seguridad el estar a su lado, y así, en poco tiempo empezamos una relación.
– Tú eres muy especial, desde que te vi me gustaste, no pensé en alguna relación, te llevo muchos años, no fue amor sino atracción, igual me pasó con Angie cuando la conocí, nunca me imaginé que pudiera tener alguna relación de ligue con ustedes, era gusto. Ya las cosas se dieron, en verdad que disfruté el estar con ustedes, sus locuras, aunque la presencia de las niñas me intimidaba, pero considerando que no les importó, pues superé cualquier recelo, la juventud y la alegría de ustedes me cautivó.
– Yo también lo he disfrutado, eso del incesto, de ver a mi hija feliz y entusiasmada por estar conmigo, y a Bella con Angie, borró todo prejuicio, todo tabú que pudiera tener. A Angie la veo como mi pareja, estoy comprometida con ella, pero el que no le importe que tenga sexo con ustedes dos hace que mi mente vuele. No hay celos, ella me lo ha confesado, me ha dicho que no me preocupe, que goce y me divierta.
– ¿Te gustaría que fuéramos a algún lado y pasar un ratico solos?
– Sé que podemos llegar a la casa y armar una orgía, pero estar a solas contigo me entusiasma, acepto tu propuesta siempre y cuando le podamos comentar a ella.
– Por mí está bien, ¿quieres decirle antes o después?
– Después, ya le dije que estábamos en el terminal y nos demorábamos, que luego le contaba los detalles.
– Te pido que, por favor, no te sientas obligada, que sea por gusto y no por gratitud o algo así, conmigo no hay compromisos, entiende eso, nada por gratitud, si me dijeras que no, nada pasaría, y preferiría eso a que sintieras que me estás pagando así.
– Eso lo tengo claro, ya me lo has dicho, sí quiero pasarla rico en privacidad, sin que me estén viendo, es eso. Y quiero hablar contigo antes de cualquier cosa, si no es ahora de pronto pasa tiempo. Busquemos dónde tomar tinto y fumar. Tú has sido muy especial, debería odiarte por abusar de mi hija, pero el trato que das y el que las pequeñas te dan no me lo permite; además yo ya caí y en cierta forma también abusé de ella, casi que podría decir que estaban mejor con solo ustedes dos. En fin, quiero contarte la verdad de mi vida:
“Somos pobres, nada de recursos, vivimos en una casa heredada, solo estamos mi mamá y yo. Ella recoge matas que siembra, con eso nos ayudamos para la comida, además ella trabaja ayudando en una tienda. Un jefe segundo y tres miembros de los grupos armados que operan por allá encontraron a mi mamá sola, andando por el monte recogiendo unas matas, sin pensarlo la violaron los cuatro, el jefe la golpeo porque gritaba y lloraba, yo estaba en la casa, la vi llegar con la ropa desgarrada, golpeada, llorando. Me contó lo sucedido, lloré mucho escuchándola y viéndola, y en mi interior me juré que me desquitaría, además de ser lo más sagrado para mí, pensaba que estábamos en riesgo, si lo hicieron una vez, lo harían de nuevo. Yo era adolescente, bonita, mi mamá me exigió que no saliera lejos porque el jefe de ese grupo era muy malo y podría hacerme daño. Él no sabía dónde vivía mi mamá, era nuevo. Empecé a planear todo con frialdad, igual a la que ellos tuvieron con mi mamá, y también sabía que después de cumplir mi venganza debía desaparecer, y solo tendría una oportunidad, si fallaba en la primera ya no habría segunda. Preguntando con mucha cautela en el pueblo logré saber dónde se la pasaba, qué lugares frecuentaba. Supe que le gustaba ir a una taberna cuando estaba de permiso, cada quince días le daban uno de descanso y siempre agarraba para allá, había putas y eso le encantaba. Me contaron que salía de madrugada muy borracho. Con esos datos planeé todo. El día que escogí le dije a mi mamá que me iba para Cali en busca de fortuna, que quería cambiar de vida. Fue una despedida muy triste, yo era lo único que ella tenía, dejarla sola me dolía, pero estaba desesperada de tener que permanecer escondida y no ver ningún futuro, estar siempre llena de miedo a que me hicieran algo o hacer lo que hacen muchas, unirse a los grupos y ser compañeras y putas de los mandamases, y eso no lo quería.
De mi plan no le dije nada, es más, solo Angie y ahora tú lo saben, era mi secreto. Alisté un morral con mis pocas cosas, conseguí un machete bien afiliado, salí a las tres de la mañana a esperarlo por donde yo sabía que pasaba. Cuando lo vi venir me le acerqué y le empecé a coquetear, a decirle cosas bonitas, a pesar de estar tomado logré que se arrechara, se sobaba el paquete, se reía y me lo ofrecía, a lo que accedí, me obligué a besarlo, me daba mucha repulsión hasta tocarlo. Nos internamos en el monte, él me metía mano tocándome, yo me dejaba, esa era la idea. Llegamos a un claro, me quitó el morral y lo puso a un lado, me subió la falda y me jaloneó la ropa interior, me forzó a acostarme en el pasto, se bajó la ropa y se me echó encima como un animal, me lo metió sin nada de cuidado a pesar que le dije que era virgen, solo se burlaba de mí y me trataba de perra. Me penetró, me dolió, al rato ya no sentía molestia, se movía muy rápido hasta que se vino dentro y quedó sin alientos sobre mí.
Le manifesté que me había gustado y que si me lo hacía otra vez, orgulloso me dijo que sí, pero por el culo. Voy a orinar y vuelvo, me dejó parar y de nuevo se acostó, para fortuna mía lo hizo bocabajo mientras me gritaba que me apurara que quería romperme el culo. Saqué el machete, me acerqué temblando, pero decidida, no hay espacio para la duda, y sin pensarlo ni un segundo se lo clavé varias veces en la nuca, trató de reaccionar, pero ni gritar pudo, varios machetazos lo dejaron tendido sangrando, yo cogí mi morral, me cambié de ropa. y corrí por el camino que ya había chequeado. Llegué a tiempo para la salida del bus hacia Bogotá. Mi mamá me había empacado fiambre para el viaje y algo de dinero, fue largo, alrededor de 12 horas de camino. En mi cabeza daba vueltas el asesinato, pero no me arrepentía, duré buen tiempo planeándolo, no fue repentino, la rabia y el odio me dieron la frialdad necesaria.
16 años tenía yo en ese momento. Me bajé en el terminal del sur, ya estaba oscuro, caminé asustada, mucha gente rara, yo sospechaba de todos, mucho carro y ruido, camiones, buses, luces, pitos, era una locura. Paré en una cafetería, estaba hambreada, me tomé un café bien caliente con una arepa, el frío lo tenía metido, había llovido y la temperatura era baja. Le pregunté a la señora que atendía por un hotel barato, que estaba sola, que acababa de llegar, que estaba perdida. Lloré sentada, ella me escuchaba, me dejó hablar. Me contó que estaban ya por cerrar, que me fuera con ella a su casa y me dejaba esa noche mientras me tranquilizaba, su nombre, Yadira. Nos subimos en un bici-taxi y tras unos diez minutos llegamos, era en un segundo piso por una escalera angosta, una habitación amplia con un baño y cocina. Le pedí permiso para entrar al baño y bañarme, me autorizó. Después de hacer mis necesidades me metí a la ducha, sentí que se me lavaba el alma, me imaginaba que escurría sangre y se iba por el sifón. Salí renovada, me ofreció algo de comer que acepté con gusto, era algo sencillo, conversamos un poco, sin detalles le conté de dónde venía y que quería empezar una nueva vida y que necesitaba trabajo. Resumiendo, me dijo que donde ella trabajaba necesitaban una empleada, que hablaría con la dueña a ver si me recibía. Al día siguiente comencé, debía atender mesas, ayudar en la cocina y en el aseo, estaría todo el día y me pagaban diario y me daban alimentación, acepté, no tenía elección y era mejor que como estaba. Me quedé con Yadira en su apartamento, vivía sola. Yo no gastaba nada, la mitad de lo que me pagaban se lo entregaba para arriendo y servicios, el resto lo ahorraba.
Pasados unos días me empecé a sentir mal, nauseas y cansancio, Yadira me dijo que debía ser embarazo, lo confirmé cuando no me bajó la menstruación, ella me compró una prueba y salió positiva. Lloré mucho, no me lo esperaba, Yadira me ofreció ir a abortar, estaba en un buen momento para eso, lo estuve pensando, me hacía falta mi mamá, hubiera querido tenerla, desistí de hacerlo, me la jugaría con mi bebé. Yadira se convirtió en mi mamá, me ayudó afiliándome a un servicio de salud del gobierno. Así pasó mi embarazo. Con mis ahorros compré lo necesario para cuando llegara, no me veía tan barrigona. Fui a control y todo estaba bien, ahí supe que era una niña.
Estuve sola en el parto, Yadira tenía que trabajar. Salí al día siguiente con mi bebé, tomé un taxi y llegué al apartamento. Yadira me había comprado un celular barato, así me podía llamar y estar pendiente. La dueña de la cafetería no me pagaba, pero también me ayudaba con cositas para la bebé, ropita, pañales, juguetes, comida para mí y fue ella quien me acompaño al registro civil, me decía que tenía una hija de 17 y que yo le inspiraba mucha ternura.
Dos meses estuve, ya me había recuperado, solo le daba leche materna. Mi niña era muy avispada, se reía bastante. Yo sabía que debía trabajar, no podía estar allí sin aportar nada, de solo pensar en dejarla con alguien me entraban ganas de llorar.
Yadira me habló de una señora que ya cuidaba de un niño de dos años, hablé con ella, se veía bien, la cuidaría hasta las ocho de la noche, cobraba bastante, casi un tercio de lo que me pagarían y hasta más porque tendría que acabar turno a las siete y media y salir a las carreras a recibir a mi Paula. La dueña de la cafetería no le gustaba porque a esa hora el movimiento era alto.
Una vecina con la que había hecho alguna amistad, de nombre Lorena, de unos 40 años, me comentó que ella trabajaba de puta, que yo por lo joven podría hacerlo y me iría muy bien, que lo hacía desde que tenía 22, ya no le iba tan bien, pero ofreciendo «chiquito» se rebuscaba el dinero, yo podría trabajar el horario que quisiera hasta la 11 de la noche, así no dejaría sola a mi hija por tanto tiempo. Lo pensé y le dije que me llamaba la atención pero que no sabía de eso.
– Mira, es fácil, exige siempre condón, nunca sin eso, ni siquiera mamarlo, no te beses con ninguno, no aceptes cosas raras, algunos piden que te dejes orinar o que te pagan bien si te les cagas encima, no aceptes. Siempre vigila que no se quiten el preservativo sin que te des cuenta, algunos lo hacen al momento de irla a meter, por lo general no les gusta usarlo que porque no sienten igual. No recibas trago de nadie y vigila lo que estés tomando porque le ponen droga. Siempre te deben pagar primero. Si te piden culo cobras más y que paguen antes. No te untes de semen de ninguno, tu misma retiras el condón con cuidado y ellos mismos deben asearse. No te dejes meter dedos, siempre están sucios. Una vez un tipo quería cogerme y a la vez meterme por detrás un vibrador, le cobré más y exigí que tanto él como el vibrador tuvieran condón.
Ella me contactó para una cédula falsa porque yo era menor de 18.
– La policía viene y no falta el que quiere polvito gratis, generalmente el mandamás, si se enamora de ti lo vas a tener seguido, toca que te dejes o te va a estar molestando por cualquier cosa y ellos saben si la cédula es falsa.
Lorena me enseñó a tomar anticonceptivos y me advirtió que no podía dejar un solo día de tomarlos así utilizara preservativo. Con el tiempo me puse un implante anticonceptivo para no estar lidiando con pastillas. En tres días ya me recibió el administrador, a ese también tocaba gratis para que dejara trabajar, debía «pasar la prueba», son unos abusivos.
Salvo por la violación, yo no tenía experiencia, los primeros fueron difíciles, pero no debía llorar sino gemir para que se vinieran rápido.
En fin, los primeros días no fueron fáciles, era la más pequeña y a la que más le caían, casi todos querían conmigo y eso despertaba envidias. A ratos el administrador me pedía que no me dejara ver para que las otras pudieran trabajar, ya tenía clientes que me buscaban.
Por salir temprano a recoger a Paula no estaba a las horas más movidas, según me contaban había mucho trago y consumo de cocaína y marihuana, llevaban también pastillas de éxtasis. Ahí aprendí a meter de todo eso, no en grandes cantidades, pero ayudaba a que uno no pensara mucho en lo que hacía, a veces era asqueante sentirse una como un objeto, tres huecos y nada más, sin valor como persona.
El policía jefe estaba enamorado de mí, seguido iba a que lo atendiera, me decía que él sabía que yo era menor y le recordaba a la hija de 15 a la que le tenía ganas y conmigo llevaba a cabo esa fantasía. Le dije que no era justo que me usara sin pagarme, aceptó darme algo, el administrador no le cobraba lo de la habitación.
Me di cuenta que yo era muy bonita, que ustedes los hombres se enloquecen por los culos y el mío estaba, y está bastante bonito, me pagaban bien por eso, a veces me lo dejaban adolorido. Un moreno me lesionó de lo grueso que lo tenía, como quince días estuve sin darlo. Hice buen dinero, a mi hija no le faltaba nada, a Yadira le pagaba la mitad del arriendo y los servicios, yo compré en cuanto pude una cama para la niña y yo.
Los domingos nos íbamos a pasear, Yadira nos acompañaba, Lorena fue una buena amiga, me cuidaba mucho en el trabajo.
Cuando cumplí los 18 empecé a planear retirarme de esa vida, no quería que mi niña creciera viéndome como una puta, además estaba enviciándome. Madrugaba a estudiar y así terminé el bachillerato. Fue cuando pasé hojas de vida y me salió un trabajo en un «Call Center», me pagaban un poco más del mínimo, me costó decidirme porque ya me había acostumbrado a ganar muy bien, pero me pudo más el amor por mi hija.
Conseguí un jardín escolar, la dejaba temprano y me iba a trabajar, los turnos rotativos me alteraban las cosas, en el trabajo me colaboraron y, salvo casos especiales, me dejaban fija en las mañanas. La vida de una madre soltera no es fácil, en verdad que nos toca muy duro. Siempre buscando quien nos ayude con los hijos, pagando arriendo, colegio, alimentación, vestuario. Por fortuna en muchas ocasiones conseguí quien me la cuidara sin cobrarme.
Esa es mi historia, soy homicida pero no me arrepiento, ramera, consumo sustancias. Cuando le conté a Angie mi vida ella lloró mucho, no le oculté nada, tal cual lo he hecho contigo. Ella me ofreció su ayuda y me dijo que yo le gustaba, que sentía atracción. Lo demás ya lo sabes.
A veces hablo con Yadira, ella y otra compañera montaron una cigarrería con cafetería. De Lorena, hablé con ella hace algunos meses, está aburrida con la vida, dice que parece carretera nueva porque no levanta polvo, está muy mayor, da culo barato, a veces le toca de callejera porque en el negocio ya no hace ni lo del día, se arriesga a que no usen condón. Que quisiera estudiar belleza y montar un salón, ella tiene un hijo de 23 que vive con la mamá en otra ciudad, hace mucho no los visita porque no tiene dinero para viajar.
Te autorizo a que le cuentes a Pablo, lo quiero mucho y se merece saber mí. No me interesa tener a un hombre en mi vida, son abusivos, infieles. Caí en las manos de Alejandro, se veía buena persona, le permití entrar a mi vida, me contaba cosas que me bajaron la guardia, ya conoces los resultados. Espero estar mucho tiempo con Angie, pero también sé que en cualquier momento todo puede terminar, tal vez se aburra de mí, o consiga otra persona, es parte de la vida, rara vez el amor es eterno, pero yo estoy comprometida con ella.”
– Sofi, gracias por contarme tus cosas. Eres una gran persona, la prueba es que has luchado por salir adelante y ser una mujer de bien, se necesita fortaleza y la has tenido. Lo que le hiciste a ese hombre era algo que se merecía, lo que le hizo a tu mamá no daba para menos. No eres puta, lo fuiste por necesidad, pero si en realidad lo fueras ahí seguirías. En cuanto a que consumas sustancias, que lo hagas de manera ocasional no es malo, no eres viciosa.
– Me da embarrada es que Pao se haya dado cuenta, no le puse cuidado a que ella me viera fumando yerba, como vi que todos fumaban pensé que un porro no se vería mal, ahora ya no sé cómo remediarlo. Ellas son muy pequeñas y no fue un buen ejemplo.
– También tenemos culpa en eso Pablo y yo, todo empezó porque Pao y Bella se antojaron y nosotros por el miedo a que ellas se disgustaran y terminaran contando lo que les hacíamos cedimos y les dimos gusto, igual con la cerveza, y ahora Sarita y Mateo también cayeron.
– No sabemos cómo manejar eso, lo hemos hablado, pero estamos con las manos atadas. Y es que a las dos nos gusta, Angie también tiene su historia, pero eso ya es cosa de ella si quiere contar, yo no estoy autorizada a comentar nada, es posible que ella en cualquier momento lo haga, tal vez cuando se entere que te conté todo también se anime.
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