Sabias enseñanzas de mi padre
Un padre que enseña a su hijo todo sobre el sexo.
Las sabias enseñanzas de mi padre.
Capitulo I
Un Fin de semana en intimidad entre padre e hijo.
Mi familia es especial, nuestra forma de ver la vida era bastante diferente a como la veía el resto de gente alrededor nuestro, y por eso formamos un círculo familiar algo cerrado.
La diferencia era más notoria, sobre todo, en lo relativo al sexo, no éramos nudistas, pero tampoco se daba importancia a que nos viéramos desnudos, y todos, los cuatro miembros de mi familia, nos habíamos visto desnudos en una forma muy natural.
Por ejemplo, podía ver a mi madre y a mi hermana mayor, desnudas muchas veces, si bien es cierto no estaban desnudas todo el tiempo, no se cuidaban, cuando salían del baño o cuando estaban en su dormitorio. A veces entraba al dormitorio de mi madre a decirle algo, o pedirle alguna cosa, mientras ella se estaba cambiando, y me atendía desnuda, mientras elegía la ropa interior que iba a usar, y es cierto que yo me deleitaba viendo su desnudez, que me gustaba y apreciaba mucho.
Solía bañarme con mi hermana mayor, la mayoría de los días de la semana, ella es mayor que yo por 4 años, a veces durante esos baños, cuando yo ya tendría unos 7 años, teníamos juegos, donde nos tocábamos, mi hermana dejaba que le acariciara el culo, o que le sobara la conchita, y jugara con los pelitos que le estaban saliendo allí, y que a mí me llamaban mucho la atención, y ella me sobaba la verga, que yo siempre tenía dura, apuntando hacia arriba, nada más empezar el baño, en espera siempre de esos juegos.
Mi papá y yo, desde muy niño, solíamos ducharnos juntos los fines de semana, en que él se levantaba más tarde.
Conforme fui creciendo me volví más admirador de su verga que, para mí, era enorme comparada con mi verga pequeña de niño, la de él era larga y sobre todo muy gorda, mi mano no llegaba a abarcar todo ese tronco, como lo comprobaría poco después.
Un fin de semana, en que estábamos solos en la casa, mi padre y yo, ya que mi hermana y mi madre habían salido, a visitar a mi tía, estábamos en la ducha y me dijo que iba a enseñarme cómo lavar mi verga, y sobre todo mi prepucio.
Estábamos los dos desnudos uno frente al otro, mira primero como lo hago yo, para que aprendas, me dijo, esta vez el me pedía que mirara su verga, cosa que yo solía hacer, pero sin mirarla detenidamente, como lo hacía ahora fascinado, observando esa verga gorda y larga que colgaba de entre sus piernas, con una mata llena de gruesos y ondulados pelos en la base, y unas bolas enormes que le colgaban también llenas de pelos.
Él había jalado su grueso y largo prepucio dejando cubierto su glande y aun con la cabeza de su verga cubierta, sobraba un buen trozo de piel, empezó a lavarlo suavemente con agua y jabón, incluso metiendo un dedo dentro del prepucio, para lavarlo internamente.
Me sorprendió cómo toda esa piel se deslizó fácilmente hacia atrás, para exponer la púrpura y enorme cabeza de su verga, la que lavo cuidadosamente entre los pliegues, para que no quedara nada de esa grasa blanca que se junta allí, una vez que termino, me miro y me dijo, ahora vamos a lavar el tuyo. Luego bajó su mano y, tomó mi verga en su mano y cuidadosamente deslizo mi prepucio atrás, sin embargo encontró resistencia, pues se atracaba a la mitad de la cabeza y la apretaba, entonces me dijo, tienes que bajarle la piel hasta atrás para que salga toda la cabeza, hazlo seguido, dos o tres veces al día, en la mañana y sobre todo en la noche al acostarte, dale una bajada.
Al principio, como ahora, vas a sentir un poco de molestia, y hasta un poquito de dolor , pero luego se retirara suavemente, sin que sientas nada, como el mío, mira me dijo señalando con la mirada su verga, que en ese momento tenía toda la piel cubriendo la cabeza, anda me dijo, jálame la piel hacia atrás, yo lo quede mirando, y él me dio una sonrisa como para animarme , jálalo hacia atrás, repitió, entonces yo estire mi mano y agarre por primera vez esa enorme verga, mi mano no llegaba a cerrarse alrededor de ella, empecé a hacer presión, y sentí esa suavidad de la piel, más suave que la piel de otras partes del cuerpo, como seda, o terciopelo, la piel cedió hacia abajo fácilmente, dejando al descubierto la enorme cabeza, que me quede viendo extasiado, hasta que mi padre me dijo, ves como debe bajar suavemente? Así tiene que bajar la tuya, en ese momento no pude evitar notar como su verga daba como un pequeño salto, y empezaba a ponerse más gorda y larga, y mi padre con un movimiento la saco de mi mano.
Vamos a ver tu prepucio, me dijo, agarrando mi verga nuevamente, yo me estaba sintiendo excitado, con todo esto de agarrarnos las vergas, pero me gustaba que él me la estuviera agarrando porque me hacía sentir algo rico, volvió a deslizar la piel del prepucio hacia atrás, con el mismo resultado, se atracó a la mitad de la cabeza, entonces dio un tirón más hacia atrás, y yo sentí un vivo dolor y di un grito, pero él me dijo, ya está, mire mi verga y vi toda la cabeza rosada y brillante descubierta, y la piel se plegaba alrededor de la base del glande.
Empezó a enjuagar mi glande sensible, lavándolo con agua y jabón, sacando la grasa de los pliegues, después volvió a estirar la piel cubriéndose el glande de inmediato, y a continuación volvió a bajarlo, nuevamente di un grito, aunque fue más por la sorpresa que por el dolor, y él me dijo, hay que hacerlo más veces para que la piel se suelte, y repitió la operación un par de veces más.
Me sentí tan bien a tener mi verga en su gran mano, que esta se empezó a alargar y a poner dura, y se paró completamente, señalando hacia arriba, tenía una erección.
Al principio estaba avergonzado, pero él me tranquilizó explicando que todos los niños y los hombres tienen erecciones y que era una reacción natural.
Cuando terminó de lavar mi pinga, me di cuenta de que lasuya empezaba a ponerse más y más gruesa, y más larga y dura, hinchándose todas las venas, que se le veían ahora muy claramente. Me sonrió mientras miraba su órgano en pleno proceso de erección. En cuestión de segundos su verga estaba parada con venas gruesas, hinchadas y a pesar que había crecido mucho, y estaba parado, el glande no estaba totalmente expuesto, solo aparecía la punta, con el agujero de la uretra. Él me empezó a explicar que cuando se endurecía su verga, había una manera de darse placer a través de la masturbación, o más comúnmente llamada la paja, y me preguntó si alguna vez me había pajeado, le conteste que no, mintiéndole, pues ya me había tocado, aunque después descubrí que nunca había tenido más que excitación, pero sin llegar al verdadero orgasmo, como llegaría después con su guía y enseñanza.
Mi padre sonriéndome, me dijo que me enseñaría cómo hacerlo, que era algo que hacían todos los hombres y algunas, si no todas, las mujeres.
Salimos de la ducha y fuimos a su dormitorio y los dos estábamos desnudos y con las vergas completamente erectas.
Mamá y mi hermana no estarían durante todo el día, habían ido a visitar a mi tía, hermana de mi mamá, por lo que nadie nos interrumpiría. Más tarde me enteré que mi mamá sabía que mi padre iba a instruirme, tarde o temprano en las cosas del sexo, era algo sobre lo que habían conversado.
Capítulo II
Primeras enseñanzas
Nos echamos en la cama después que nos secamos, y papá me explicó que iba a enseñarme a obtener placer por mí mismo.
Él tomó mi pene duro en su mano y comenzó a acariciarlo y a moverlo hacia arriba y hacia abajo, suavemente pero apretando el tronco de mi verga, yo tenía mil sensaciones maravillosas que nunca había experimentado, sentía mis sienes latir y mi corazón parecía saltarse de mi pecho, entonces mi padre se llevó el dedo índice de la mano izquierda a la boca, pues con la mano derecha me masturbaba, y remojándolo me empezó a sobarme el ojete del culo, haciendo presión como si fuera a meter su dedo, pero sin hacerlo .
De repente sentí placer extremo y le dije que sentía ganas de hacer pis. Siguió acariciando y me dijo que estaba bien y que no me preocupara que solo dejara que suceda. De repente, me puse tenso, me levantaron los dedos de mis pies hacia arriba, y encogí mis piernas, mi verga se puso más dura aun y un líquido comenzó a brotar a chorros de mi verga.
Él seguía acariciando y el placer era más intenso cuando esa leche de muchacho seguía saliendo a borbotones de mi verga, tres, cuatro, cinco chorros salieron.
Finalmente termine, y me dijo que sólo había experimentado mi primer orgasmo, ¿te gusto?, pregunto, mucho, le dije, mucho papi, ¿ves como tu verga se pone?, me pregunto, yo la mire y le dije, si, se está bajando toda, bueno me dijo, como veras yo la tengo muy dura y quiero también tener placer como el tuyo. Entonces tomó mi mano y la coloco alrededor de su pene de hombre, grueso y largo, y me dijo que hiciese el movimiento para arriba y para abajo, tal y como él me había hecho a mí, a pesar que mi mano no lograba cerrase sobre su verga, me dijo que usara las dos manos, y entonces empecé a recoger ese enorme tronco, y bajaba su prepucio hacia abajo, descubriendo su roja y brillante cabeza, y luego lo volvía a subir , para cubrirla, y así lo hice varias veces, y el hacerlo me resultaba excitante, tanto que sentí que mi verga empezaba a endurecerse nuevamente, entonces me pidió que con una de mis manos le apriete suavemente sus bolas.
Después de varios minutos me dijo que iba a vaciar su leche y que estuviera atento para que vea como su verga iba a disparar su leche.
Su verga se hinchó, palpitaba y su leche blanca y espesa comenzó a ser arrojada a chorros del meato de su verga. Yo pensé que nunca dejaría de vaciarse, seguía disparando; siete, ocho, nueve, largos chorros de semilla de hombre, salieron disparadas desde su verga, mojándome las manos, los brazos y mi barriga, bajando hasta mezclarse con mi leche que se había quedado en mi ingle y mis huevos.
Cuando había terminado, me explicó lo que había pasado, diciéndome que cuando los hombres tienen el orgasmo eyaculan esa leche que se llama realmente esperma, que es la semilla que hace que los bebés nazcan cuando se depositan en la vagina de una mujer.
Algo nos habían explicado de sexo a mi hermana y a mí, pero nunca había visto como se ponía el semen en la vagina, y le dije entonces aprovechando la conversación, que me gustaría ver como él le ponía la esperma a mi madre, él se hecho a reír hasta las lágrimas, entonces le dije que quería saber más de eso, y él me dijo que no estaba seguro si mi madre aceptaría que la viera echándose un polvo con él, pero que podría explicarme más, ya que teníamos todo el día, y quizás algún día convencemos a tu madre, para que veas mi verga en acción.
Tienes que aprender que para poder dejar tu semilla en la vagina, se tiene que satisfacer a la mujer primero.
Pero ahora no tenemos mujeres al alcance, así que vamos a encontrar placer entre los dos que somos hombres.
Veo que ya estás listo para la acción nuevamente, fue allí que me di cuenta que mi verga estaba completamente dura, señalando hacia arriba.
Hay otras formas además de la paja, de obtener los mismos resultados, pero con orgasmos más intensos, tú sabes que lo mejor para que una verga se sienta feliz, es entrar en la vagina de una mujer, la conchita que tienen las mujeres entre las piernas, y donde la verga se siente muy bien, ya veremos si hay oportunidad de que veas una conchita, ¿no se la has visto a tu hermana? ¿a tu mamá?, ¿o alguna otra mujer?, las he visto pero de lejos y muy rápido, mentí, pues no quería confesarle lo que hacíamos mi hermana y yo, ni lo que me había hecho una chica que había entrado al servicio doméstico, algún tiempo atrás, en cambio le dije, las he visto cuando han estado en el baño, o algo así, pero realmente no sé cómo son de cerca.
Más adelante vamos a tratar de que veas una conchita de cerca, y de repente hasta que metas tu verga en una, ¿te gustaría eso? Si, conteste con mucho entusiasmo.
Pues bueno, la conchita es húmeda, jugosa, cálida, y suave, hay algo que se parece mucho a una conchita y es la boca, y la boca la tienen tanto hombres como mujeres, así que las podemos usar, para encontrar placer.
Ven échate en la cama, yo me eche , y entonces el me dijo que me relaje y que solo disfrute del momento, separo mis pierna y se echó metiendo su cabeza entre mis piernas, agarro mi verga ya en máxima erección y se la metió a la boca, empecé a sentir una deliciosa sensación, realmente tenía razón era muy diferente a hacerlo con la mano esto era más delicioso, y aunque mi hermana ya me la había chupado ocasionalmente, la forma en que él lo hacía, era muy diferente, conforme succionaba mi placer iba en aumento, sentía mi verga completamente mojada por su saliva, él se la introducía toda en la boca llegando a tocar mi pubis y mis bolas con sus labios, todavía yo no tenía pelos, apenas una pelusita estaba bordeando mi pubis, empecé a sentir la sensación de que algo iba a explotar en mis bolas, y nuevamente la sensación como las ganas de orinar, se torcieron los dedos de mis pies hacia arriba , e instintivamente baje mis manos para agarrar su cabeza, como para evitar que dejara de chuparme la verga, y luego exploto algo en mis bolas que hizo que me estremeciera como si estuviese con convulsiones, y solté toda la leche que tenía en la boca de mi padre, y el abrio su boca para que se derramara sobre mi verga, con su saliva, llegando hasta mi lampiño pubis y huevos, luego caí como desfallecido exhausto, y feliz.
Fui recuperándome poco a poco, y cuando abrí los ojos, vi a mi padre arrodillado junto a mi mirándome sonriente, ¿te gusto? Pregunto. Ha sido delicioso papá, y viendo que su verga se balanceaba semi dura, estaba flácida pero como que colgaba más larga, es tu turno le dije, él se rio, y me dijo, bueno a ver como lo haces, yo ya tenía una idea con lo que él me había hecho, solo esperaba recordar todo, pero él todavía me enseñaría más cosas.
Se acostó en la cama, mientras que yo me arrodillaba, junto a él, abrió sus piernas y yo me coloque entre ellas y tenía su enorme verga, que empezaba a despertar levantándose y poniéndose más dura, frente a mi cara, la agarre con una mano y empecé a bajar el prepucio, descubriendo la cabeza roja y brillante de su verga, y entonces abrí la boca y me la metí, la verdad que solo me entraba un poco más de la cabeza, pero succione, y chupe esa verga, haciendo el movimiento de mi mano arriba y abajo, bajando la piel y volviéndola a subir, sin dejar de chupar la cabeza, mi boca estaba tan abierta, que al poco rato empecé a sentir como calambre en la mandíbula, y tuve que sacármela de la boca, pero le seguí pasando la lengua, por la cabeza y por todo el tronco, mientras la sostenía con mi mano, bajaba mi lengua a todo lo largo de la verga, para volverla a subir, así varias veces, y en eso mi padre dice , lame los huevos, y entonces baje aún más y lamí y chupe uno por uno sus huevos, y me metía un huevo a la boca, y luego sorbía el otro, para volver a lamer todo el tronco y llegar hasta la cabeza nuevamente, repitiendo la operación varias veces, transcurriendo varios minutos así, yo sentía como la verga de mi padre estaba no solo más dura, si no que vibraba, y daba saltos al sentir las caricias de mi lengua, entonces mi padre levanto sus dos piernas abiertas y puso sus rodillas contra sus hombros, levantando el culo, y me dijo, lámeme el ojete, y yo sin soltar la verga que sostenía con mi mano, empecé a pasar la lengua por debajo de los huevos, con la otra mano los levante, y allí ante mi estaba ese agujero cerrado, fruncido, de un color más oscuro, que sus nalgas, y como me quede observándolo, él me dijo anda, lame, que nos acabamos de bañar y está limpio, yo sin mayor demora, aplique mi lengua, y lamia ese agujero oscuro, como el más delicioso helado de chocolate que jamás hubiera probado, el empezó a respirar más fuerte y soltaba el aire por la boca y su verga empezó a moverse para arriba dando saltos, y entonces me dijo, mete tu lengua en mi ojete, y yo sin dudar lo hice metí mi lengua lo más profundo que pude en ese negro agujero, y entonces sentí que mi padre gemía, y sus caderas daban saltos , mientras salían disparados muy alto, chorros de leche caliente de su verga, que luego caían mojándome el pelo, la cara y bañándome casi completamente. Cuando se recuperó después de unos minutos, mi padre me vio que continuaba entre sus piernas con su verga en una de mis manos, y al verme todo lleno de leche, se rio, y me dijo, pues esa fue una buena mamada, y un excelente beso francés.
¿Qué es beso francés? Le pregunte, entonces sin parar de reírse, me dijo que la lamida del ojete y la metida de lengua, es lo que algunos llaman beso francés, y por cierto estuvo buenísimo hijo.
Se levanto de la cama y me dijo, vamos a la ducha para bañarnos y quitarte toda esa leche, y después que te parece si almorzamos que ya se hizo muy tarde, y abrazándome, me levanto del suelo en sus brazos y empezó a mover su boca y lengua por mi estómago, haciéndome cosquillas todo el camino al baño, antes de dejarme en la ducha tomo mi verga con sus labios y le dio una chupada, y mi verga empezó a responder parándose, entonces riendo me dijo, no, no, jovencito, primero la ducha y después el almuerzo.
Nos bañamos, frotando nuestros cuerpos con jabón, nos jabonamos uno al otro, lo que resulto excitante, luego nos secamos y salimos a la cocina, ninguno de los dos se vistió, continuábamos desnudos.
Mi padre se puso a cocinar unos huevos en un sartén, con lonjas de tocino, preparo algunas tostadas y preparo un jugo de frutas, y saco de la congeladora unos salchichones, y nos sentamos a la mesa.
Después de terminar el almuerzo, nos pusimos a lavar el servicio, el lavaba y yo los secaba, y ponía en su sitio.
Cuando terminamos de lavar y acomodar todo me dijo, ahora si podemos continuar con tu aprendizaje. Pero primero debemos descansar, para hacer la digestión.
Capitulo III
Sigo aprendiendo las enseñanzas de mi padre
Yo miraba como se balanceaba, pesadamente, la verga de mi padre, conforme él se movía.
Vamos al dormitorio, me dijo, podemos ver televisión, mientras hacemos la digestión.
En su dormitorio nos echamos en su cama y prendió la televisión.
Por un buen rato vimos un programa de deportes, y con toda la agitación que había tenido, me quede dormido.
Cuando desperté unas 3 horas después, mi padre seguía viendo la televisión, acostado a mi lado.
¿Más descansado?, me pregunto riéndose, y por lo visto ya preparado para seguir la acción, se rio más fuerte, mirando mi verga, que recién me di cuenta que estaba en erección.
Yo lo miré sonriendo a mi vez, ¿y que vamos a hacer ahora?, pregunté.
Bueno, tú ya estas al palo, pero yo todavía no, me dijo señalando con la mirada su verga, que efectivamente todavía le colgaba relajada, la miré, y pensé, si que la tiene grande.
Vamos a hacer algo, me dijo, ¿Qué te parece si volvemos a darnos gusto, mamándonos las vergas?
Está bien, conteste, ¿quién empieza esta vez?, ¿yo te la mamo primero? ¿O lo haces tú?
¿Qué te parece si lo hacemos los dos al mismo tiempo?, ¿pero cómo? Pregunte.
Te voy a enseñar algo nuevo, se echó más abajo, sacando la almohada, quedando completamente tendido en la cama, súbete encima mío, me dijo, yo me trepe encima de él , quedando cara con cara, me dio un beso, muy tierno, y me acarició las nalgas, muévete sobando tu verga en la mía, me coloque en tal forma que nuestras vergas coincidieran, y empecé a moverme, frotando mi pequeña verga contra la suya, me ayudaba con la mano, y él seguía acariciando mi culito, lo que me causaba sensaciones ricas, entonces me dijo, mordisquéame las tetillas, presiona con los dientes , pero no muerdas muy duro, yo empecé a mordisquear sus tetillas, entre los pelos que el tenía allí, como en todo su pecho.
El frotar nuestras vergas y el mordisqueo parece que empezó a dar resultado, por que sentí, como su verga empezaba a levantarse y a ponerse dura, y golpear mi estómago.
Échate al revés, me dijo, mirando hacia mis pies, yo me voltee y quede sentado sobre su vientre, mirando su verga, ahora completamente parada.
Acomódate para que me chupes la verga, y yo chupare la tuya, eso se llama el 69, dijo.
Me acomode y empecé a jugar con su prepucio, descubriendo la cabeza de su verga, para volverla a cubrir, y sentí como él, se metió toda mi verga en su boca, y empezó a succionar, entonces yo abrí la boca lo más que pude y me metí la enorme cabeza de su verga en mi boca, que la lleno por completo, y empecé a chupar, succionando y lamiendo la cabeza, y el tronco de esa enorme verga.
Después de un buen rato, y cuando empezaba a sentir los efectos de la chupada, que mi padre me estaba dando, me dijo, cuando yo te avise, méteme dos dedos dentro del culo, eso me sorprendió mucho, y le dije, como protesta, ¡pero papa!, nosotros somos hombres, y los hombres no se meten nada al culo.
Hijo, tienes que aprender, que esto es sexo, placer, el hecho que me metas el dedo al culo, o cualquier otra cosa, no va a hacer que yo sea menos hombre, seguiré siendo el mismo hombre de siempre, pero ahora sentiré más placer, porque los hombres tenemos , algo que se llama próstata, y que está dentro del culo, y cuando se masajea, nos produce el orgasmo con una eyaculación tremenda, te vienes muy rico, hazme caso, y nunca te sientas menos hombre, por meterte el dedo al culo, para sentir un orgasmo, ¿me entiendes?, si papa conteste, no le pongas límites a tu placer, me dijo.
Enseguida empecé a sentir que mi padre lamia mi verga de arriba abajo, llegando hasta mis huevos, y después de lamerlos , siguió más abajo y empezó a pasar su lengua por el ojete de mi culo, causándome una serie de sensaciones, riquísimas, y en una de esas, sentí como su lengua, se introducía dentro de mi ano, humedeciéndolo todo, daba vueltas a su lengua en círculos, dentro de mi culo, yo sentía crecer un deseo dentro de mí, y mi corazón empezó a palpitar más fuerte, y entonces lo escuche decirme, ¡méteme los dedos al culo! , yo metí mi dedo índice y medio dentro de su culo, y me dijo, ¡dale vueltas!, dale vueltas!, y empecé a hacerlo, y escuche que él decía , siiii asiii, y entonces sentí que me metió un dedo al culo y empezó a moverlo en círculos, y yo solo sentí que algo explotaba en mi verga, y en ese mismo momento sentí que de la verga de mi padre, que aún tenía metida en mi boca, emanaba su leche en grandes cantidades, tanto que tuve que sacármela de la boca, para no ahogarme, ya que no podía tragar tanta lechada, y su verga palpitaba y seguía escupiendo más de ese líquido caliente, mojando mi cara y mi pecho, y escuchaba el ronco gemido de mi padre mientras se vaciaba.
Me quede desmadejado y completamente relajado encima de él, y por mucho rato, todo embarrado en su deliciosa leche, y permanecimos así, sin movernos un buen rato, hasta que me levanto cargándome, y me dijo, ahora si jovencito a la ducha, porque estas lleno de sudor y lechada.
Si papa, conteste, ¿pero te sientes bien?, si papa de maravilla, y de verdad me sentía muy feliz.
En la ducha empezamos a jabonarnos mutuamente, el me jabono integro, cuello, pecho, espalda, mi verga y culo, terminando en mis piernas y haciéndome cosquillas en los pies.
Yo por mi altura, le jabone la barriga, el culo, y la verga, deteniéndome en esta última, que estaba relajada, pero colgaba bastante, en toda su enormidad, y jugando jalando su prepucio, al principio para lavar el glande como me había ensenado, pero luego ya por juego, jalaba el prepucio para descubrir la roja cabeza brillante, y la volvía a cubrir, solo para repetir la acción una y otra vez, el me miraba sonriente, ¿te gusta mi verga? Me pregunto, si, es tan enorme, le dije, y el riéndose me dijo tú la tendrás igual o hasta más grande, para tu edad ya la tienes muy grande, ¿la has medido?, no, no lo he hecho conteste, bueno, si quieres más tarde la medimos, ¿qué te parece?, si, si , muy bien , le dije entusiasmado.
Esta vez a pesar que había estado jugando con su verga en la ducha, no se le había parado, continuaba colgando relajada.
Nos secamos con toallas frescas, las que habíamos usado antes, estaban húmedas, y aun desnudos nos fuimos a la cocina.
Mi padre preparo algunos sándwiches, que llevamos a su cuarto y prendimos la televisión, veamos la tele , me dijo.
Yo me sentí un poco desilusionado, pues quería continuar con toda esa excitación, como la que habíamos tenido, pero sin decir nada me eché a su lado a ver la televisión.
Capitulo IV
Mis ultimas enseñanzas
Después de dos horas viendo televisión, me preocupe, pues pensaba que mi madre y hermana llegarían en poco tiempo, y no quería que mis enseñanzas terminaran, me acerque a él, y empecé a jugar con su verga , que estaba flácida , baje su prepucio para descubrir la roja cabeza, y lo volví a subir, repitiendo la operación varias veces, lo estaba pajeando tal y como me había enseñado, pero después de un buen rato vi que su verga no reaccionaba como antes, entonces me la metí en la boca, y empecé a chuparla, bajaba el prepucio y lamia la enorme cabeza, succionaba, y lamia sus pelotas, estuve haciéndolo por un buen rato, se había hinchado un poco, pero seguía flácida.
¿Qué pasa papa?, ¿porque no se te para?, le pregunte angustiado, me miro y agarrándome los hombros me dijo, veras hijo, conforme pasan los años, a los hombres nos es más difícil recuperarnos, después de habernos vaciado, y hoy yo me he vaciado varias veces, y es por eso que una recuperación del deseo, ahora demora más, con todo lo que me he vaciado, ya no estoy arrecho.
Yo le mostré mi verga al palo, erecta apuntando hacia arriba, y dije, pero a mi si se me ha parado y tengo ganas de seguir.
Me sonrió, y me dijo, a tu edad puedes tener eyaculaciones seguidas, y después de quince minutos, estás listo para más, no se tarda mucho en recuperarse, a tu edad yo también estaba siempre dispuesto.
¿A ti también te enseño tu padre?
Si, digamos que el me enseño muchas cosas sobre el sexo, y yo aprendí otras, como estoy seguro tú también harás.
Apago la televisión, y me dijo, ¿qué te parece si medimos tu verga?, si, exclamé, con entusiasmo, anda y trae la cinta de medir que tu madre tiene en el costurero.
Me levante y fui corriendo a buscar en el costurero de mi madre, la encontré, y regrese corriendo a la cama, y se la entregue a mi padre, el tomo la cinta, y me dijo que me echara, empezó a acariciar mi verga que se puso dura y estaba nuevamente con una erección completa, entonces tomo mi verga y la puso vertical, haciendo un poco de presión con el dedo para que bajara un poco, y poniendo un extremo al costado de la base de mi verga, sobre la ingle me dijo, esta es la real forma de medir la verga, desde el costado, y de la base, a la cabeza, hay quienes la miden de abajo, por los huevos, pero esa medición es muy ventajosa, ya que mide la parte de la verga que no sale fuera del cuerpo, por lo que la hace aparecer como más grande, en cambio nosotros, así estamos midiendo todo lo que la verga sale del cuerpo, mira el largo que tienes es de más de doce centímetros, y aun no cumples los doce años, y es entre los doce y trece años, en que a los hombres nos crece más la verga, casi o más del doble, logrando su máxima longitud entre los catorce y quince años, después ya no crece,si no que empieza a engrosarse.
Tu verga es muy grande para tu edad, hay hombres adultos, que no llegan a tener el tamaño de verga que tú tienes ahora, y cuando llegues a los quince años, estará midiendo entre veinte y veintidós centímetros, lo cual es una verga muy grande, así que quédate tranquilo, que con esta verga que tienes vas a disfrutar, y hacer disfrutar mucho.
Midamos tu verga, le dije, y el riendo me dijo, esperemos primero a que se pare.
Pero no te preocupes, seguiremos con tu aprendizaje, ahora tiéndete boca arriba en la cama completamente relajado.
Me eche, y moví mis piernas tratando de relajarme, cierra los ojos, me pidió, yo los cerré, y respire hondo.
El goce del placer sexual es muy grande y variado, y uno se puede excitar de muchas formas, no solo los genitales sirven para la estimulación sexual, empezó a hablar.
Tienes un órgano que es muy grande y que cubre todo tu cuerpo, la piel, acariciar o que te acaricien la piel del cuerpo es muy excitante.
Sentí que me estaba rozando la parte exterior de mis piernas, pero era apenas un roce con las yemas de los dedos, y sin embargo me producía un estremecimiento en todo mi cuerpo, luego cambio, y empezó a rozarme por el interior de las piernas, muy despacio, empezando en mis tobillos y fue subiendo, yo me estremecía de placer, y mi excitación era cada vez mayor, cuando llego a mi ingle, di un salto en la cama, pero fue involuntario, mis caderas se tensaron y me eleve unos centímetros, para después volver a caer, había sentido muy intenso, y abrí los ojos, y le dije he sentido como cosquilla, pero más intenso.
Me miro y me dijo, solo cierra los ojos y disfruta, cerré los ojos, y sentí como con las puntas de las uñas, las pasaba por mi pubis, y luego muy suavemente extendía la mano por mi estómago y lo acariciaba, haciendo círculos con su mano, qué abarcaban desde mi estomago a mi pubis.
Eran unas sensaciones maravillosas, y si muy excitantes, despacio fue subiendo la caricia a mi pecho, también con movimientos circulares, muy lentos, yo seguía estremeciéndome, entonces apretó con dos de sus dedos mi tetilla izquierda, causándome un pequeño dolor, pero un gran placer, pasó luego a hacer lo mismo con la derecha, con idénticos resultados.
Mi verga estaba en su máxima erección, y de repente sentí como acercaba su cara a mi pecho, para luego sentir su cálido aliento en mi cuello, que me hacia mover casi involuntariamente, pensaba que ya no podía resistir más excitación, luego fue bajando poco a poco, acariciando con su aliento mi pecho, y deteniéndose en mis tetillas, que empezó a mordisquear suavemente, y yo me escuché gimiendo de placer.
Me pidió que me pusiera boca abajo, le hice caso de inmediato, y nuevamente empecé a sentir su aliento, ahora en mi nuca, y detrás de mis orejas, luego empezó a pasar su lengua húmeda por mis orejas, metiéndola dentro, que hacia que me riera, y moviera encogiendo mi cuello, no podía resistir tanta tensión que me causaba su lengua dentro de mi oreja, y se lo dije.
Dejo mis orejas, pero su lengua empezó a resbalarse por mi columna, causándome mayores estremecimientos, se detuvo en mi cintura y volvió a subir su lengua hasta mi cuello, la sensación era deliciosa.
Luego, y sin pausa paso su lengua por mi costado, empezando en mis axilas, causándome las cosquillas más excitantes que jamás hubiera sentido así, lamió mis dos costados, dos veces cada uno, deteniéndose finalmente en mi cintura.
Se incorporo, y yo seguía boca abajo, abrí los ojos y voltee para mirarlo, entonces tomo mi pie derecho y empezó a pasar su lengua entre los dedos de mi pie, cuando termino de pasar la lengua por segunda vez entre mis dedos , se metió mi dedo chiquito del pie a la boca y empezó a chuparlo, y lo mismo hizo con todos los demás, terminando con el dedo gordo, donde demora mas tiempo, y luego tomo mi otro pie, y repitió lo mismo, para ese momento me parecía que no podía controlar mi cuerpo, se movía, saltaba, se estremecía, casi por su cuenta.
Cuando termino de chupar mis dedos de los pies, paso su lengua por la planta de los pies, lo que me hizo encoger mis piernas como reacción a las cosquillas.
Entonces separó mis piernas y se puso entre ellas, empezó a acariciar mis nalgas, y las apretaba suavemente luego empezó a pasar su aliento por ellas, mi erección seguía al máximo cuando sentí que me agarraba la verga, bajando mi prepucio, lo hizo apenas dos veces, y aplico sus labios en mi ojete, y cuando sentí que entraba su lengua y giraba dentro de mi ojete, me vino un orgasmo tremendo y bote toda mi leche en su mano que todavía agarraba mi verga, estremeciéndome quede todo desmadejado sobre la cama.
Cuando me recuperé, me puse boca arriba y me senté sobre la cama, él estaba sonriente mirándome, ¿qué te pareció?, me pregunto, delicioso le conteste, ¿solo eso? muy intenso, muy rico, me gustó mucho.
Vi que su verga estaba a medio pararse, y le dije, parece que ya te estas recuperando, si, parece que empieza a despertarse, me dijo, te la chupo , me ofrecí, él se echó en la cama y abrió las piernas, entonces me puse entre ellas, y con las dos manos agarre su verga, y baje el prepucio descubriendo la roja cabeza, la empecé a lamer, y poco a ´poco sentía que se endurecía, y se ponía más gorda, trate de lamerle los huevos, pero era incomodo, al darse cuenta levanto las dos piernas y sosteniéndolas con sus brazos las puso contra su pecho dejándome al descubierto no solo sus enormes huevos, sino también su ojete, empecé a lamer sus huevos , me metí uno a la boca y succione, luego el otro, y escuche que su respiración se hacia mas fuerte, entonces levante los huevos y metí mi lengua en su ojete, y lo escuche gemir no podía meter mucho mi lengua, así que la saque y le metí dos dedos, tal y como había hecho antes, y con la otra mano tome su verga y la empecé a mover de arriba abajo, viendo como el prepucio se abría y se cerraba sobre la cabeza de su verga, y lo escuche gemir, se me viene
dijo con una voz ronca, y segundos después brotaba sobre mi rostro el primer chorro de lechada caliente, y luego vinieron varios otros, yo continúe pajeándolo, aun después de que ya no salía más leche.
Tenemos que ir a la ducha, estamos llenos de leche y hechos un desastre, y tu madre, no debe tardar en llegar.
Nos levantamos de la cama, él retiro todas las sabanas, y las llevo a el tacho de ropa sucia, y coloco unas limpias, luego me cargo y me dijo, a la ducha, mientras metía su cara en mi estómago y entre mis piernas lamiendo y chupando mi verga como juego.
Nos bañamos riéndonos mucho, y jugando, luego nos vestimos, el metió una Lasaña en el horno, y nos sentamos a ver la televisión.
Llegaron mi madre y mi hermana y todos nos sentamos a comer, ellas nos comentaron como seguía la tía.
Yo siguiendo las recomendaciones de mi padre, para aflojar y suavizar mi prepucio, me pajeaba tres veces al día como mínimo, en la mañana, al despertar siempre estaba al palo, en la tarde, y en las noches, antes de dormir, había veces que lo hacía un par de veces más, o tenía sexo con mi hermana, o mis primos.
Pero eso ya se los contare en otro momento.
Lover and Master
si te gusto este relato, me gustaría saberlo, puedes decírmelo en mixamaloirra@protonmail,com



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