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Incestos en Familia

Un padre cariñoso

Rodrigo es descubierto por su pequeña hija mientras se masturbaba.
Un padre cariñoso.

Rodrigo se secaba con la toalla friccionando su cuerpo, se detuvo para secar bien sus genitales, estaba sintiéndose cachondo, al jabonarse tuvo una erección, que aún continuaba, si bien había perdido un poco de dureza, todavía tenía la pinga dilatada, y al secarse con la toalla aprovecho para menearla un poco.

Hacían dos largas semanas que no había follado a su mujer, en tres oportunidades que intento montarla para penetrarla, ella se había escusado, que, por dolor de cabeza, o por que ya era muy tarde y tendría que levantarse temprano, o porque le dolía el estómago, la cosa era que, por una razón u otra, lo dejaba con las ganas y la pinga durísima.

Su mujer había salido a una clase de Yoga, en la que se había inscrito hacia un mes, y acudia tres veces por semana a la dichosa clase, y de seguro vendría cansada y sin ganas para follar.

Salió del baño y se tendió desnudo en la cama, comenzando a acariciar su verga que adquiría mas dureza a cada momento, bajaba y subia el prepucio suavemente, descubriendo la cabeza de su enorme verga, y volviendo a cubrirla, se pensó en la nueva secretaria que había ingresado a trabajar en la oficina, era una chica de unos 18 años de muy buen ver, tenía un hermoso culo, y pensó que le daría mucho gusto romperle el ojete.

Estos pensamientos habían logrado que su pinga estuviera al máximo de dura, cuando escucho la vocecita de su hija Marianne, quien al parecer hacia un rato que lo había estado observando, sin que él se percatara de su presencia en su cuarto, y le preguntaba que estaba haciendo.

Rodrigo pensó rápidamente, estaba encima de la cama, así que, cubrir rápidamente su desnudez no era posible, por otro lado, su hija ya le había visto acariciando su verga, y se la estaba viendo en su máxima dureza, pensó que lo mejor era no ocultarla, si no hacer como si eso fuera algo muy natural, para que la niña no se preocupara por ello, así que serenándose se limito a contestarle a Marianne, estoy descansando.

La niña pregunto de inmediato, ¿puedo yo también descansar?, Rodrigo un poco extrañado le contesto, por supuesto, tú también puedes descansar.

Lo que sucedió a continuación sorprendió completamente a Rodrigo, pues su hija empezó a quitarse la ropa, hasta quedar completamente desnuda, para luego saltar a la cama junto a él.

Que es eso, pregunto Marianne, señalando la pinga de Rodrigo.

Él pensó en que decirle para no solo pudiera entender, si no que, no adelantarle algo que a su edad quizás no debía saber, entonces le contesto, ¿recuerdas cuando fuimos al zoológico, y vimos las tortugas?, si, contesto ella, ¿recuerdas cómo, al acariciarlas, escondían sus cabezas, y luego las volvían a sacar? Esta es mi tortuga, y entonces paso sus dedos por su verga, que, a pesar de estar en completa erección, tenia el prepucio cubriendo la cabeza de su pinga, y deslizándolos hacia abajo dejo al descubierto la roja y brillante cabeza.

¿Ves como saca su cabeza?, y volviendo a subir el prepucio con sus dedos, hizo que la cabeza volviera a quedar cubierta, y le dijo a su hija, y ahora se escondió otra vez.

Marianne sabía que los adultos tenían sus juegos, y ella había visto a sus padres, cuando se retiraban a su cuarto a descansar, que se desnudaban, y empezaban a jugar esos juegos de adultos, siempre los había observado desde la puerta del dormitorio, y a cierta distancia, salvo unos meses atrás, que fueron de vacaciones a la playa, donde habían reservado una habitación en el hotel, con una cama enorme, y ella dormía con ellos en la misma cama, y allí si los vio jugar muy de cerca, vio como su madre entre las piernas de su papi, se metía a la boca su pipi, y luego su papi, entre las piernas de su madre, le miraba el pipi a ella, y luego lo besaba, y ella gemía, de alguna forma intuía que ella no debería estar viéndolos hacer eso, por lo que cerraba sus ojos, pero los oía hablar y decir cosas que a veces no entendía, oía como gemían, y entonces volvía a abrir los ojos, para ver lo que estaban haciendo, cuando volvió a mirarlos, vio a su madre con las piernas abiertas y levantadas, mientras que su papi, montado encima de ella, metía su pipi, en el pipi de su mami, los dos se sacudían y se besaban, después de un rato los escucho gemir a los dos, y dejaron de sacudirse quedándose quietos, ella había cerrado los ojos y volvió a dormir.

Marianne pensó que debía ser el mismo juego, pues ella sabía que eso era el pipi de su papi, y esa era la respuesta que hubiera esperado, pero si se trataba de un juego, ella quería jugarlo, y entonces le dijo, ¿yo puedo acariciar tu tortuga?, lo que sorprendió un poco a Rodrigo, pero también se sintió más cachondo y notó que su pinga dio un brinco.

Rodrigo le contesto que, si podía acariciar su tortuga, y vio como su hija puso su mano sobre su verga, y deslizo la piel hacia abajo para descubrir la cabeza, para a continuación volver a subir la piel hasta cubrir la cabeza nuevamente, ella repitió ese juego varias veces, lo que hacía, que él estuviese más caliente.

Marianne estaba echada atravesada a la altura de la barriga de su padre, por lo que él podía, acariciar el cuerpo desnudo de su hija, empezó acariciando su cabeza, jugando con su pelo, luego paso suavemente sus dedos por su espalda, a lo que la niña reacciono riendo, luego puso su mano abierta en sus nalga, apretándola suavemente, el sentir la piel tan suave, como la seda, sin ninguna imperfección, hacían latir más fuerte su corazón y gran parte de la sangre que bombeaba iba a para a su verga, que se ponía mas dura.

Estaba concentrado en el placer que sentía con la masturbación que le hacia su hija, mientras el disfrutaba con la suavidad de su piel y sus duritas nalgas, pensando que le apetecían, como un manjar que deseaba besar y lamer a su gusto, sintió que su hija le hablaba, pero no había escuchado lo que decía, por lo que pregunto, ¿Cómo?, Marianne con esa sonrisa angelical, repitió su pedido, ¿puedo darle un beso a tu tortuga?, él no podía creer en su suerte, y con voz enronquecida por el deseo y la lujuria, le contesto que sí.

Marianne puso sus labios en la cabeza de la verga de su padre, pensando en lo que había visto hacia su madre, dio un beso con los labios abiertos, y se retiro para ver la reacción de su padre, mirándolo a la cara.

Rodrigo al sentir los labios de su hija circundando la cabeza de su verga, sintió que una especie de corriente se había disparado desde su verga hasta su cerebro donde había estallado, haciéndole cerrar los ojos, y cuando los abrió, vio la cara de su hija, como indagando que le había parecido, o al menos eso quería creer él.

A mi tortuga le ha encantado tu beso, y quiere que lo hagas muchas veces, y vio como su hija obediente volvió a tomar entre sus manos su verga para darle besos, entonces el sugirió que abriera mas la boca, cosa que ella hizo abarcando toda la cabeza de su palpitante pinga.

Rodrigo sintió la corriente que recorría su columna y arqueo su espalda, que su hija tuviera su verga en la boca le estaba resultando jodidamente delicioso, y no pudo evitar sugerirle algo más, chúpala, mi amor, como si fuera un chupete, o un helado.

Marianne abrió mas la boca empezando a mamar la verga de su padre, y estaba sintiendo algo, raro, diferente, al hacerlo, y sentir que su padre apretaba sus nalgas, acariciándolas, sentía un vacío en su estómago, y que algo estaba saliendo de su coño, sentía como una picazón, que hacia que quisiera tocarse, pero como sostenía con sus manos la verga de su padre, mientras la chupaba, no podía tocar su conchita, por eso fue un gran alivio cuando sintió que la mano de su papi bajaba y uno de sus dedos sobaba su rajita húmeda, eso era rico, le gustaba el cosquilleo que sentía, alguna veces ella se había tocado, pasando sus dedos por entre los labios de su coño, pero sentir el dedo de su papi era más rico.

Rodrigo, estaba acariciando las nalgas de su hija y en medio de su lujuria, deseo tocarle la concha a su hija, y deslizo su dedo medio recorriendo la raja de su culito, hasta llegar a su chucha, que empezó a frotar, sintiéndola húmeda, seguro que su hija también se había puesto cachonda, ella estaba mamándosela tan delicioso, que no podía creer que le diera tanto placer.

Sigue Chupando mi amor, sigue así, eso le encanta a la tortuga, y lo haces muy bien, es delicioso, así.

Marianne escuchaba lo que su padre le decía y hacía que estuviera orgullosa, al saber que a su papi le gustaba lo que ella le hacía, pero pensó que cuando había visto jugar a sus padres, su papi también le había besado entre las piernas a su madre, y decidió que el juego debería continuar así.

Entonces Marianne dejo de masturbarlo y de chuparle la verga, el se la quedo mirando, y ella le dijo, papi yo no tengo tortuga como tú, ¿qué es lo que tengo allí entonces?

Rodrigo pensó rápidamente una respuesta, que pareciera posible, y contesto, tu tienes una linda cueva.

Marianne le pregunto, si no quería mirar su cueva, Rodrigo pensó que era como si le hubiera leído la mente, y sorprendido, solo atino a contestar, sí, me encantaría.

Marianne recordó la posición en la que se ponía su madre, y se echo sobre sus espaldas y abriendo las piernas las levanto, mostrando su chuchita a su papi.

Rodrigo se incorporo y se puso entre las piernas de su hija, y empezó a acariciar muy suavemente ese delicioso montecito que ella tenia entre sus piernas, dividido por un surco, que lo separaba en dos.

Marianne sentía un cosquilleo que recorría todo su cuerpo, mientras su papi la acariciaba allí, a veces no podía evitar que esa sensación hiciera que diera saltitos, su papi acerco su cara y con los dedos separo los dos montecitos, ella sentía el aliento entrecortado de él avivando aún más eso que estaba sintiendo.

Rodrigo había separado con sus dedos el montecito y podía ver el interior, brilloso por la humedad que tenía, de un color rosa intenso se le antojo que era una flor que estaba por abrirse, escucho que su hija le decía que le diera un beso, él  no pudo resistir más, ante ese pedido, y metiendo su cara puso sus labios en ese delicioso coño, él aprisiono entre sus labios el pequeño clítoris, y sacando la lengua se la metió lo mas profundo que pudo, ensalivando todo el interior, paso la lengua alrededor, hacia arriba, hacia abajo, y hacia chasquear su lengua dentro.

Ella no podía evitar que salieran sonidos de su garganta, ante los embates de la boca y lengua de su papi, arqueaba la espalda, se movía, apretaba la cara de él entre sus piernas, hasta que se le hizo insoportable esa especie de cosquilleo, y agarrándole la cabeza le pidió que parara.

El levanto la cara, y le pregunto si no le gustaba, y ella le respondió que le gustaba mucho pero que ya no resistía más el cosquilleo, en ese momento él pensó en otra cosa que le gustaría hacerle, y levantando sus piernas más aun, comenzó a besar y mordisquear sus nalgas, por un buen rato, lo que le agradaba a ella, que ya había calmado las ansias que antes había sentido, sin embargo él, al sentirla más calmada, paso de besar sus nalgas a pasar su lengua entre ellas, y separándolas  paso su lengua por el ojete, moviéndola alrededor, metiéndola y sacándola por el agujero, si bien es cierto esta nueva experiencia le gusto mucho a ella, también hizo que volviera a dispararse intensamente ese cosquilleo.

Rodrigo noto que su hija volvía a excitarse, con las lamidas en su ojete, y al notarlo ya bastante lubricado con su saliva, acerco su dedo meñique y se lo introdujo por el culito, ella dio un gritito, mas por sorpresa que por dolor, por lo que él lo retiro, y le pregunto si le dolía, ella dijo que no, que estaba bien, y pensó que no solo, no le había dolido, sino que había calmado ese deseo, que sentía cuando él le metía la lengua, y le dijo que volviera a meter su dedo, él lamio un poco el agujero del culo, y cuando pensó que estaba suficientemente lubricado, le dijo a su hija que se relajara y pujara un poco, y cuando ella lo hizo, volvió a meterle el dedo, y empezó a moverlo, y lo metía y retiraba un poco, como bombeando su culo, estuvo haciéndolo por unos minutos hasta que su hija le pidió que parara, por que no aguantaba mas el cosquilleo que sentía.

Rodrigo se levantó, y noto que su verga se había ablandado un poco, y le dijo a su hija, mira la tortuga esta triste, necesita que le hagan cariño y le den muchos besitos.

El se echo boca arriba y su hija se puso entre sus piernas, agarrando su verga empezó a subir y bajar el prepucio, y luego dejo descubierta la cabeza y le dio un beso y otro más, entonces él le dijo, nooo, la tortuga quiere que la chupes, que la mames, ella sonriendo se la metió a la boca otra vez y empezó a mamarla con mucho entusiasmo.

Rodrigo sentía que todo esto era tan pervertido que lo había puesto cachondo, y pensaba que en cualquier momento llegaría al borde de un orgasmo, pensó que tenía que decirle algo a su hija para que esta no se sorprendiera cuando él se viniera, para que no la fuera a traumatizar.

Mi amor, cuando la tortuga se pone muy feliz, bota su leche, no te asustes cuando esto pase, solo piensa que es por esta muy feliz, ella sin dejar de chupársela, sonrió, y asintió con la cabeza, aunque no había entendido muy bien lo que iba a pasar.

Luego él empezó a sentir que se estaba viniendo, agarrándole la cabeza a su hija para que no dejara de mamar, le retiro las manos de su verga y empezó a masturbarse más rápido, llego el orgasmo, y lanzando un ronco gemido, soltó el primer chorro de semen dentro la boca de su hija, ella que no esperaba esto,  sintió un liquido caliente y espeso, con un sabor agrio, que la hizo tener arcadas, cuando continuaron los chorros, su boca se llenó tanto que abrió la boca y toda la leche que había salido de la pinga de su padre, empezó a salir de su boca cayendo sobre su pecho.

Rodrigo quedo laxado y  demoro varios minutos en reponerse de la tremenda descarga de todo el semen que había tenido contenido en sus cojones por semanas,  cuando se recuperó miro a su hija, que le sonreía y se miraba el pecho, la barriga y sus piernas, llenas de todo la leche que le había salido a el, acaricio el cabello de su hija y le dio un beso en los labios, diciéndole vamos a bañarnos, cargándola en sus brazos, la llevo al baño depositándola suavemente en la bañera, abrió la ducha y empezó a temperar el agua, y con sumo cuidado enjabonaba el cuerpo de su hija, pensando que tenía que hablar con ella de lo sucedido, él se arrepentía de haberse dejado llevar, y pensaba que por más cachondo que estuviera no debía haber llegado tan lejos, había saciado su lujuria con su hija, ya no había remedio, pero ahora tenía que hablar con ella y asegurarse que no dijera nada.

Mi amor, empezó diciendo Rodrigo a su hija, ¿te gusto el juego?, su hija lo miro, y haciendo un mohín, si me gusto papi, me gustan esas cosquillas.

Esto debe ser un secreto solo entre los dos, no le debes contar a nadie de nuestro juego, si le cuentas a alguien, nos harían mucho daño, a ti, a mí, y a todos, ¿porque nos harían daño?, pregunto Marianne, porque hay gente mala que vendrían a buscarnos, para hacernos daño, porque no quieren que tu sepas de este juego.

¿Por qué no quieren?, pregunto la niña, porque piensan que no te gusta, su hija levanto la mirada y mirándolo a los ojos le dijo, la leche que bota la tortuga no tiene buen sabor, pero las cosquillas que me haces en mi pipi, y mi culo, si me gustan, creo que me acostumbrare al sabor de esa leche.

Rodrigo no podía creer, su hija estaba pensando que volverían a hacerlo, y mientras Rodrigo la jabonaba, empezó a acariciar sus nalgas apretándolas, y luego deslizo su dedo índice por la rajita de ese montecito hinchadito que su hija tenía entre las piernas, solo al pensar en eso sintió que su verga que estaba flácida empezaba a llenarse.

¿Estamos de acuerdo en que no hablaremos de esto con nadie?, si papi, no le hablare a nadie, respondió Marianne, este juego es solo para los dos.

Un poco mas tranquilo Rodrigo termino de bañarla, y terminando de secarla, empezó a secarse él, para luego vestirse y ayudarla a vestirse a ella.

Cuando su mujer regreso de sus clases de Yoga, los encontró sentados a los dos en sala viendo un programa de televisión, y riéndose del programa que veían.

loverandmaster

(me gustaria saber si disfrutaron de este relato, y que me lo hagan saber a mi correo [email protected] )

12 Lecturas/11 junio, 2026/0 Comentarios/por loverandmaster
Etiquetas: baño, follar, hija, hotel, madre, padre, playa, vacaciones
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