Un tío hermoso 2
Mis vivencias con un tío incestuoso.
UN TIO MUY HERMOSO 2
Hola, amigos, disculpen la tardanza, pero he tenido mucho trabajo escolar, pero ahora me di un tiempo para continuar con mi historia… Por fin terminaron las vacaciones y regrese a casa, seguía pensando como mi prima había demostrado gozar de lo lindo al «jugar» con su papá.
Al siguiente año, mi tío llego de vacaciones y era común que en las tardes me quedara con ellos, para hacer la tarea y jugar con mis primos. Me alegraba tanto ver a mi tío y poder platicar con él. Me fascinaba sentarme en sus piernas y siempre trataba de rozar su miembro con mis manos o mis piernas. En una ocasión que, hacia calor, él estaba sentado en el sofá y yo llegue corriendo y dando un brinco quede con las piernas abiertas encima de su regazo, él no lo esperaba y se concretó y preguntarme que era lo que estaba haciendo, porque me sentía muy agitada. No se daba cuenta que él era el que provocaba mi agitación, me acerque a su oído y le dije que, si quería saber un secreto, al hacerlo, repegue lo más que pude mi panochita sobre su bulto y sentí como comenzaba a ponerse duro. El abrazándome me pregunto que cual era ese secreto y cuando más duro tenía su pito, llego mi abuela y me regaño, diciéndome que las niñas no se sentaban así con sus tíos y sobre todo porque podía enseñar lo que tenía debajo de mi falda. Mi tío le dijo que no me regañara, que era una niña muy linda y lo que menos podía hacer es andarle viendo sus «partes privadas».
Mi abuela, me mando a la tienda y se retiró a la cocina. Le di un beso a mi tío y le dije que si quería ver el short nuevo que me habían comprado, no dejándolo contestar levante mi falda y le enseñe mi prenda de color blanco, la tela era de licra, así que no necesito mucha imaginación para ver que mi panchita se delineaba perfectamente, sin separar los ojos de mi entrepierna, me apuro a ir por el mandado de mi abuela y me dio un beso cerca de los labios. Sali de la casa como flotando en las nubes, no podía creer lo que había hecho y la verdad me sentía feliz, porque mi tío hermoso, no se había enojado. Esas vacaciones de mi tío en su casa me dieron oportunidad de continuar mis roces «accidentales» y en cualquier oportunidad, me sentaba descuidadamente tratando de que notara mi vaginita debajo de mis pantaletas. Había veces que sabía que podía enseñarle mis «cositas» y acomodaba la pantaleta de tal manera que la rayita de mi sexo se «comiera» la tela.
Cuando tenía 11 años, volví a ir con ellos de vacaciones, pero ya no estaban en la capital, estaban en otro estado de la república. Aun me bañaba con mi prima Ester, ella continuaba sin desarrollarse, sin en cambio, en mi cuerpo comenzaban a crecer un poco mis senos, pero aún no me salía vello en el pubis. En una ocasión durante en la ducha, mi prima me comento que le daba envidia de la buena, porque a mí ya me habían salido mis pechos y a ella aun no. Aproveche para preguntarle si ella no sentía rica cuando se bañaba y se frotaba el cuerpo con el jabón, ella me contesto que sí, pero ya quería ser más grande. Se sorprendió cuando le pregunte que para que quería crecer más rápido. Ella suspiro y me dijo únicamente como susurro: – si supieras…-. una tarde que mi tía había llevado a mis primos a la iglesia porque quería que hicieran la primera comunión, llego mi tío y me encontró en su recamara viendo la televisión. Yo me encontraba boca abajo con la cara en dirección a la pantalla y mis pies sobre las almohadas. Me beso muy tiernamente y preguntando por su esposa y mis primos, le dije que no estaban y que llegaban más tarde.
Él se recostó en la cama y quitándome las almohadas me dijo que trataría de dormir un poco. Yo traía una camiseta cremita y una falta de mezclilla. Al saberme sola con mi tío hermoso, me hizo excitarme (ya sabía que era esto) y disimuladamente volteaba a ver si realmente se encontraba durmiendo. Para mi sorpresa, me di cuenta de que lo único que hacía era ver mis piernas, ahí fue cuando creí que era mi oportunidad y separando poco a poco mis piernas, dejé que el viera todo lo que pudiera. El inquieto se movió y reacomodo las almohadas, bajando un poco más el nivel de su cabeza para poder verme mejor. Me sentía arder y mis manos sudaban. Mi tío me dijo: – ¿Pamelita, si te digo algo no te enojas? Sin voltear la cara la conteste que nunca me enojaría con él, porque lo quería mucho y por el haría lo que el quisiera. ¿Deberás mi niña hermosa? Me volvió preguntar mi tío. Volteándome lentamente y quedando sobre mi costado izquierdo, con la pierna extendida a lo largo y la otra apoyada sobre el talón, pero a la altura de mi rodilla, (quede con las piernas abiertas y la falda levantada) lo mire a los ojos y le reafirme: -Lo que sea tío- me dijo que mejor lo pensara porque ese «Lo que sea» era muy amplio. Sonriendo le dije: – ¿quieres comprobarlo?
Y sin decir más, me dirigí al baño (les recuerdo que su recamara tenía baño propio) y respirando profundamente, por lo que iba a hacer, deslicé mis pantaletas dejándolas en el cesto de la ropa sucia, vi que estaban húmedas y llevando mis dedos a mi panchita, la sentí muy pegajosa. Regrese a la recamara de mi tío y él no se había movido para nada, tenía una cara de incredulidad que no sabía qué hacer con ella, me pare a un lado de la cabecera y levantando mi falda le mostré mi pequeña panchita, aun sin pelito. Me preguntó si estaba segura y le conteste, que quería ser su bebita y sentir su boca en mi pubis. Se sentó en la cama y tomándome de la cintura me dio un beso tan ardiente como nunca hasta ahora he podido sentir, su lengua se introdujo en mi boca y creí que me faltaba el aire. Siguió besándome y comenzó a acariciar mis nalguitas por debajo de mi falda, beso mi cuello, mis oídos y sentándome en sus piernas, tomo mis pequeños pechos con sus manos y los froto, sentí un placer enorme y yo misma levanté mi camiseta para que el pudiera chupar mis pezones, le acariciaba el cabello y de decía que quería más. Sin decir nada me recostó subiendo mi falda y separando mis piernas comenzó a deslizar su lengua en mi panchita, sentí que me ahogaba, pero de placer, cuando encontró mi clítoris, lo tomo entre sus labios succionándome hasta que me hizo «venir». Separo su cara de mi pubis y vi que sus labios brillaban por mis jugos. Me dijo que, si quería seguir, lo mire a los ojos y le conteste que sí.
Entonces se levantó y bajando sus pantalones, por fin pude ver de cerca su pito, duro y venoso, sus bolas llenas de pelos, quise tomarlo entre mis manos, pero no me dejo, me pidió que separara los labios de mi vaginita con mis dedos, le dije que tenía miedo, que no creía que me pudiera meter su verga en mi panochita. El me contesto que no me preocupara, solo lo iba a deslizar lo largo de mi rayita. Colocándose encima de mi tomo su pito y lo coloco en el canal de mi vaginita, sentí el contacto de su glande sobre mi clítoris y separando en poco las piernas, dejé que lo deslizara sin meterlo. Comenzó a moverse como cuando se cogió a mi prima y besándome ardientemente me decía: – Mi niña hermosa, no sabes cómo te imaginaba así, me tienes loco, pero como te quiero tanto no quería asustarte- tomándolo por el cuello lo besaba y le decía que lo amaba, que hiciera lo que quisiera, aun cuando me lastimara. Él dijo que no, quería que fuera hermoso para mí y sigue frotando su verga con mi panchita, no aguante mucho y volví a «venirme», él se separó de mí y sentándome en la orilla de la cama, tomo su miembro y dirigiendo a mi boca, me dijo: -Chiquita, quiero que lo metas en tu boquita, porque siempre he soñado con tus labios hermosos- No es por presumir, pero mis labios canositos, (dicen que tengo boca de mamadora). Abrí mi boca y trate de meterme lo más que podía, pero el pitote de mi tío, si no es muy largo, si es muy grueso, deslizaba mi lengua sobre su cabezota morada y brillosa, cuando estaba más emocionado sentí que mi tío me tomaba de la cabeza y con la mitad de su verga en mi boca, me sorprendió un golpe húmedo en el paladar, ¡me estaba llenando la boca con su semen¡ me agrado tanto su sabor que trate de pasarme su lechita, pero no sé de dónde, pero mi tío estaba eyaculando una gran cantidad de esperma, que no podía tragar todo, un poco salió por mis labios y quedo en mi barbilla. Yo seguía succionando su cabeza, tratando de sacar toda la leche de mi tío. No retiro su pito de mi boca, hasta que quedo limpiecito y sin rastro de su semen. Se agacho y recogiendo con su lengua las gotas de leche que estaban en mi barbilla, las llevo a mi boca, besándome ardientemente. Me abrazo y me dijo que ahora me quería más, pero que teníamos que arreglarnos porque no estaba por llegar mi tía y mis primos.
El guardo su miembro y me dirijo al baño por mis pantaletas, mis piernas temblaban, no me quería sostener, mi tío hermoso, me tomo de la cintura y me acompaño al baño. Me puso frente al lavabo y tomando mis calzones los fue colocando hasta ponérmelos, me abrazo y viendo nuestros rostros en el espejo, me dijo que me adoraba, yo sonriendo le contestaba que era lo mejor que me había pasado. Recogió mi cabello y comenzó a besarme en mi cuello, volví a excitarme, metió sus manos debajo de mi blusa y acariciaba mis pechitos, yo empujaba mis nalguitas tratando de frotar su miembro, me mordía dulcemente las orejas y me dijo que si me arriesgaba y seguir «jugando». Con los ojos entrecerrados le pregunte que si llegaba mi tía que íbamos a hacer. Él sonrió y me dijo: -No te muevas de aquí- Salió y abrió la puerta de la recamara para que pudiéramos escuchar si llegaba alguien.
Regreso y poniéndose detrás de mí, volvió a acariciar mis senitos, me besaba y tomando mi pantaleta la bajo lo suficiente para dejar mis nalguitas descubiertas. Tomo la orilla de la falda y la atoro en mi cintura, por el espejo, vi que aflojaba su pantalón sacaba su pito, se encontraba otra vez duro, llevo sus dedos a la boca y llenándolos de saliva, me unto en mi anito, se puso en su pito y tomándome de la cintura lo fue acercando hasta que hizo contacto con mi colita, sentí que trataba de meterlo, pero un fuerte dolor me hizo quitarme. Al ver que sufría, me dijo que no me preocupara y poniéndose de rodillas sentí como separaba mis nalguitas y con su lengua llenaba de saliva mi culito. Sentí muy rico y tratando de introducirla poco a poco fue aflojando mi colita, su saliva me escurría por las piernas y se quedaba en mis pantaletas, se levantó y colocando otra vez su miembro en mi anito, lo presiono, de tal forma que cuando menos sentí, ya estaba su cabeza dentro de mí, no me dolió nada y sujetándome del lavabo trataba de levantar mis nalgas, para poder meterme un poco más de su verga, pero era tanta su excitación que comenzó a eyacular y llenar mis intestinos con su leche, sentí muy caliente su semen y me tuve un orgasmo que casi hace desmayarme, el acariciaba mis senitos y dejo que aflojara su miembro hasta que salió de mí.
Tomo mi pantaleta y la coloco en su lugar. Con sus dedos metió la tela en medio de mis nalgas y dejo que se impregnaran de su semen. Se limpio la verga y volvimos a la cama donde nos acostamos, esperando que llegara mi tía y mis primos. Sentía mi anito muy sensible, pero me agradaba la sensación de tener su semen dentro de mí. No supe más de mí, solo sé que mi tía nos despertó y nos dijo que como éramos flojitos. Nos levantó para que cenáramos y recuerdo que esa noche comí mucho, mi tía estaba sorprendida por el hambre que me había dado (yo también estaba sorprendida) y cuando podía le mandaba besos y miradas cariñosas a mi tío. Antes de dormirme y aprovechando que mi tía se encontraba en el baño, fui a despedirme de mi adorado tío, a quien besé ardientemente dándole las gracias por el placer que me había hecho descubrir esa tarde. Llevaba puesta solo una camisetita de tirantes, y un pants blanco. Me levante la camiseta y deje que besara mis peoncitos y ya para irme me voltee bajando mi pantaleta enseñándole como había quedado llena de su semen que había derramado dentro de mí en la tarde y pensaba dormir con su lechita hasta el otro día. Me beso y dándome una nalgada cariñosa, me dijo: -mi niña, váyase a dormir o aquí mismo te vuelvo a meter mi verga. Sali sonriendo y comprendí porque mi prima Ester quería tanto a su papá.
Me despido, no sin antes decirles que, en la próxima entrega, les contare como mi tío hermoso nos cojeo juntas a mi primita y a mí y cuando por fin, lo convencimos a que nos metiera su verga en nuestras panochitas. Espero les haya gustado mi relato y la verdad, agradezco los correos que he recibido. Son muy lindos. Nada más aviso, que hasta ahorita en único que me ha hecho el amor es mi tío hermoso y no creo que, por mucho tiempo, me interese nadie más. Estoy enamorada de él y lo que escribo es un homenaje a su amor, pasión y cariño que ha demostrado con creces a mi prima y a mí. Lo adoramos.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!