Un tío Hermoso 3
mis experiencias con un tío incestuoso.
Un tío hermoso (3)
Hola, amigos de todos relatos, disculpen la tardanza sobre la continuación de los relatos anteriores, «un tío muy hermoso 1 y 2» pero ojalá que la espera haya valido la pena. Les voy a contar como siguió la relación de un tío con su sobrinita Pamela, ahora en la versión del «tío».
Terminaron esas vacaciones y se regresó a nuestra tierra y en diciembre fui de vacaciones, con toda mi familia. Me dio mucho gusto encontrarme con pamela, quien sabiendo que llegábamos de vacaciones, pidió permiso para poder quedarse con nosotros, como estaba de vacaciones, sus padres le dieron permiso y todos contentos, ella me lanzaba miradas de picardía y cuando pudo, se acercó a darme un beso muy ardiente, diciéndome que quería encontrar la oportunidad para volver a hacer lo que habíamos hecho en la capital del país. Le conteste que trataría de que fuera pronto y todo siguió normal. Cada vez que podía, la abrazaba por detrás y acariciaba sus nalguitas y su pubis sobre la ropa, ella solo sonreía y dejaba que la acariciara como yo quisiera, pero eran caricias muy rápidas porque había mucha gente en la casa. A los dos días que haber llegado, se quejó de que no tenía ropa para cambiarse y que necesitaba ir a su casa por varias mudas de ropa, porque como hacia frio, no quería lavar. Cuando convenció a todos, me pidió que, si la llevaba en mi carro, pero vi en su mirada, esa chispa de excitación que ella tenía y vi que era la oportunidad que habíamos esperado, con mucha calma, pregunte a varios de los presentes si alguien quería acompañarnos y como todos se negaron, nos fuimos mi sobrina y yo a su casa.
Ella llevaba un pants de lana muy calientito y apenas salimos de la casa, ella me dijo que me apurara, porque quería que le enseñara más «cositas» y que no teníamos mucho tiempo. Le pregunte por sus padres (mis compadres) y me dijo que habían ido a visitar a un pariente y que su casa estaba solita. Llegamos y al entrar a la casa, corrió a su recamara y sacando varias prendas, me dijo que de una vez las subiéramos al carro, para así aprovechar el tiempo, regresamos y tras cerrar la puerta, la abrasé y comencé a besar con mucha pasión, ella correspondía con su lengua y comencé a acariciar sus nalguitas, ya tenía 12 años y sus nacientes pechos los sentía en el mío.
Me dijo que mejor fuéramos a su recamara y sin soltarme de la mano, me llevo, aparto sus muñecas y peluches que tenía en su cama y se acostó, estirando sus brazos, invitándome a acostarme con ella. Le pregunte que era lo que quería seguir aprendiendo y ella me contesto que yo era el maestro y que le enseñara lo que a mi más me gustaba. Como hacía mucho frio, le dije que nos tapáramos con las cobijas y con la ropa puesta nos metimos y continuamos besándonos ardientemente. La tome y la puse de espaldas a mí, y comencé a acariciar sus pequeños pechitos, le besaba el cuello y las orejas, le decía lo mucho que la quería y que la había extrañado mucho, ella solo sonreía y me decía, que había anhelado tanto este reencuentro, metí mi mano en su pants y sentí su pantaleta húmeda, ella misma estiraba el resorte hacia abajo y volví a sentir los labios de su vaginita, aun no le brotaba vello púbico y estaba muy calientita, humedecí mis dedos con mi saliva y comencé a acariciar su clítoris, mientras la seguía besando, ella solo gemía y me decía que sentía muy rico, estuvimos como 5 minutos y ella comenzó a «venirse», soltó el resorte de su pantaletita y apretando mi mano con su manita, me dijo: «tío es algo muy hermoso, siento muy delicioso» y mojo mi mano con sus jugos. El deje descansar un poco, aun con mis dedos en su vaginita, ella estiro su mano y comenzó a acariciar mi pene sobre mi pantalón, me dijo que quería «comerme», pero yo le dije que no era posible, porque teníamos poco tiempo.
Ella me miro a los ojos y me dijo: «no voy a dejar que te quedes así, todo excitado» le dije que si quería que trataros de meterlo como la vez anterior (la primera vez que la ame, fue por su anito) ella me dijo que como yo quisiera, pero que no quería dejarme excitado, así que bajándole su pants, hasta que quedaron descubiertas sus lindas nalguitas, me puse detrás de ella y abriendo el cierre del pantalón, volví a besarla y tomado su manita derecha, la dirigí a mi pene, al sentirlo lo rodeo y acaricio con mucho amor, me dijo: «lo extrañaba tanto, en las noches lo sueño y lo quería sentir como ahorita». Ensalivando mis dedos, comencé a acariciarle su culito (que estaba muy caliente) trataba de meterle uno, pero ella como que sentí molestia y son mucha saliva en su anito, le dije que, si ya quería tener adentro mi pene, ella dijo que si, entonces le dije que ella solita lo guiara y se lo fuera metiendo como lo fuera soportando.
Sonriendo, se colocó más pegada a mí y con su manita aferrando mi miembro lo fue colocando en la entrada de su colita y centrándolo, empezó a empujar hacia atrás, haciendo fuerza para que la cabeza pudiera entrar, yo solo la dejaba hacer y cuando sentí el calor de su culito quise empujar, pero ella me dijo que quería metérselo ella solita, entonces, deje de empujar y volviendo a centrar mi pene, volvió a empujar hacia atrás, al primer empujón de ella, mi pene se desvió hacia arriba, ella solo sonrió y colocándoselo otra vez, trato de metérselo, pero en esta ocasión, mi pene se fue para abajo y pude sentir los labios de su vaginita sin pelo, ella al sentirlo, dijo que si podía tratar de metérselo un poco en su vagina, le conteste que era muy difícil que se lo metiera porque aún estaba muy cerradita, ella insistió y dijo que aunque fuera un poco, trataría de metérselo. Yo la deje hacer y acariciando sus pequeños senos para excitarla un poco más, espere a que ella tratara de meterse mi pene. Colocándolo en sus labios vaginales, empujo un poco hacia atrás, y pude sentir que su vaginita estaba más calientita que su culito, sentí claramente como se abría su vaginita para dejar pasar la cabeza de mi miembro, lo malo es que ni la mitad de la cabeza pudo meterse, porque le dolió mucho, y cambiando de lugar lo volvió a colocar a la entrada de su culito. Después de varios intentos, no lograba entrar y como no teníamos mucho tiempo, le dije que me dejara ayudarla, pero esta vez, le pedí que trajera crema para que fuera más fácil, ella solo estiro su manita y abriendo el cajón del buró saco un aceite para bebés y me dijo que eso podría servir, le dije que sí, y untándole en su colita y en mi miembro en forma abundante, le dije que estábamos listos.
Tomando mi pene con la mano, lo centre y le dije que ella solita empujara para que pudiera entrar en ella, poco a poco, se fue haciendo hacia atrás y suavemente la cabeza de mi miembro entro en ella, descanso un poco y continuo metiéndoselo, mientras tanto, yo la besaba y mordía sus orejitas, diciéndole lo rico que estaba sitiando al entrar en ella, cuando nos dimos cuenta ya tenía la mitad de mi pene adentro, tomando un poco más de aceite, lubrique la parte restante y abrazándola, comencé a acariciar sus pechitos debajo de su ropa, aun no usaba sostén y sentí muy duras y suaves a la vez sus senos, sus pezoncitos estaban durísimos y fue cuando yo empecé a mover mi cadera, tratando de introducir más mi pene, le pregunte que si le causaba molestia y ella me contesto que no, que sentía muy rico como entraba cada vez más mi pene, le advertí que empujaría más fuerte, porque quería estar completamente adentro de ella, me contesto que aprovechara y que si sentía dolor, ella me avisaba, sin dejar de besarla y acariciarla, comencé a meter más rápido y más profundo mi pene, ella solo gemía y me pedía: «mas, tío, mas¡ es muy rico¡» cuando sentí que no podía avanzar más, le pedí que me ayudara, abriendo sus nalguitas, las tomo con sus manos y separando sus cachetitos, pude por fin entrar completamente en ella, gimiendo los dos, ella paraba más sus nalguitas y yo trataba de meterme completamente en ella, con mi mano izquierda acariciaba sus pequeños pechitos y con la derecha, comencé a acariciar su pequeño clítoris, mientras le metía mi miembro, después de 10 minutos de mete y saca, ella comenzó a ponerse muy rígida y empujando sus nalguitas hacia mí, me dijo: «tío¡ me voy a venir¡ más rápido¡ métemelo todo¡ y yo empujándola hasta casi hacerla caer de la cama.
Ella soltó sus nalguitas y pasando sus manos hacia atrás, trataba de empujarme más adentro de ella, sentí como se aflojo y supe que ya había tenido su orgasmo, pero como yo aun no terminaba, la coloque boca abajo y me moví sientiendo como me apretaba su esfínter el miembro, le dije que la quería mucho y que ya iba a acabar, ella sonrió y me dijo: «lléname con tu lechita como la primera vez ¡te quiero mucho tío¡» y dejándome llevar por sus palabras explote en un orgasmo muy intenso, no quería que terminara, pero por fin deje escapar mi semen en su recto, hasta que una vez salida la última gota, me quede encima de ella, con mi pene adentro. Volteo su carita y me pidió que la besara, lo hice con una mezcla de pasión, amor y agradecimiento, por el intenso placer que ella me proporcionaba. Le dije que la adoraba y que me hacía muy feliz, ella entrecerrando sus ojos, me dijo: «eres muy lindo tío, te quiero mucho» prométeme que siempre que puedas, me vas a hacer la «mujer» más feliz de la tierra». Se lo prometí y a pesar que no quería salirme de ella, porque aún estaba muy duro mi pene y quería más guerra, le dije que lo mejor sería apurarnos porque ya nos habíamos tardado mucho, ella me dijo: sácalo despacito, para sentir como sale», poco a poco fui haciéndome hacia atrás sientiendo como abandonaba ese pequeño recto que tanto placer me había dado, cuando quede arrodillado detrás de ella, vi como su pequeño anito, estaba enrojecido y un poco dilatado, ella suspiro y me dijo: «te acuerdas que la primera vez que me llenaste con tu lechita? nada más me subiste mi pantaleta y me pase toda la tarde con tu semen dentro de mi colita?» Si, le respondí. «pues voy a hacer lo mismo hoy, cuando lleguemos a la casa, voy a sentir como tu lechita, sale poco a poco de mi colita y nadie va a saber que aún tengo el semen de mi tío adorado». La bese muy tiernamente y salimos de regreso a la casa, no ningún problema. Porque pasamos y compramos golosinas y refrescos y así justificamos nuestra tardanza.
Espero les agrade este episodio, porque fueron muchos más los que vivimos juntos, mi pequeña pamela y yo.


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