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Fantasías / Parodias, Incestos en Familia, Voyeur / Exhibicionismo

UNA DEMONIACA Y EXCITANTE AVENTURILLA EN HALLOWEEN.

Mi mami y yo salimos a pedir dulces el día de brujas y ocurre algo que rompió los límites de la excitación. .
UNA DEMONIACA Y EXCITANTE AVENTURILLA EN HALLOWEEN.

 

ESCRITA POR SIREMIS.

 

RELATO LARGO ESPECIALMENTE DEDICADO A LOS FANS QUE AMAN LAS LECTURAS MÁS ATREVIDAS, MORBOSAS Y PERVERTIDAS DEL MUNDO.

 

En esta oportunidad les contaré solamente uno de los episodios que más recuerdo en mi vida por ser el inicio de mi perversión.  

Fue el 31 de octubre de 1997.

Ese viernes por la mañana, nos hicieron a los estudiantes del colegio la famosa fiesta de Halloween.

Como los niños de esas épocas éramos más terribles y atrevidos que los de ahora no dejábamos de mirar morbosamente a las compañeritas, sobre todo a aquellas que iban disfrazadas con descarados putidisfraces, es decir a las mamasotas de bachillerato.

Sin embargo, muchas de las nenitas de primaria también estaban riquitas y aguantaban morbosearlas.  

A los padres de familia no les importaba disfrazar hasta a sus pequeñas hijitas de manera muy obscena y atrevida y mi verga se paraba monumentalmente al verlas.

Los profesores nos dieron dulces en cantidades.

Llegué a casa a eso de las 2pm, y sin importar que yo ya tenía caramelos, mamá me dijo que apenas se comenzara a ocultar el sol me llevaría a la calle a pedir más ya que quería exhibir un disfraz muy sexy que había confeccionado para ella misma.

A eso de las seis de la tarde, cuando ya estaba a punto de anochecer, salimos mamá y yo a pedir más dulces por el sector y a exhibir nuestros disfraces.

Mi mamá se llama Gisela y yo me llamo Julio.

En ese tiempo mi madre tenía 36 años de edad y yo 12 acabados de cumplir.

Por pésimos consejos de las vecinitas chismosas, cansonas, vagabundas y putillas de la cuadra, las cuales eran bastante compincheras con mamá, mi madre se disfrazó de mucamita demasiado erótica.

Algunas de esas vecinitas malintencionadas trabajaban como putas en la zona, por tanto, eran ladronas, morbosas, mentirosas, manipuladoras, peleonas, vulgares, groseras y llenas de toda clase de mañas, sin embargo mamá las tenía como sus mejores amiguitas.

Mamá Gisela se veía esplendorosamente atractiva en ese vulgar putidisfraz consistente en una diminuta minifaldita y en un buen y atrevido topcito escotado y ombliguero de mucamita que parecía un brasier y el cual amenazaba con dejar totalmente libres sus inmensas tetotas en cualquier momento.

También usaba zapatos de tacón alto, una liga en una de sus piernas y una cofia en su cabeza.

No debería decir lo siguiente de mi propia madre, pero a mí me parecía que cotidianamente mamá siempre acostumbraba a vestir como puta, así que haberse puesto ese putidisfraz no la avergonzaba, ella no sentía pena para nada ya que era muy sinvergüenza y era de las que pregonaba cosas que en ese tiempo eran consideradas inmorales.

Entre tantas ideas, mamá manifestaba, por ejemplo, que el sexo no debería ser tabú, por eso existía buena confianza entre ella y yo y nos alcahueteábamos demasiadas cosas subidas de tono.

Ella generalmente se ponía severas minifaldotas y unos escotazos más que escandalosos sin importarle que la confundieran con una prostituta, cosa que pasaba con frecuencia, pues vivíamos en una zona donde abundaban los prostíbulos, los puticlubs, los sitios de estriptis, las cantinas, los bares, las cabinas porno, los cines XXX, las ollas de drogas, los billares, los negocios de juego y apuestas y demás establecimientos concernientes al sexo, a la vagabundería, al ocio y al vicio.

Siendo yo tan chico me gustaba mucho ver a las putas de la zona y de la cuadra mientras caminaba hacia el colegio o hacia la casa o mientras iba a hacer algún mandado. Me fascinaba cuando las muy sinvergüenzas, algunas de ellas casi completamente desnudas, o mostrando las tetas, me pispiaban ofreciéndome sus servicios sin importar lo niño que yo era.

La tentación y la curiosidad por las putas me invadían. Sin haberme pajeado aún por primera vez ya estaba ahorrando dinero para tener algo con alguna de esas mujerzuelas. Me encantaban las putas, las únicas prostitutas que me caían mal eran las vecinas amigas de mamá, de resto me fascinaban todas y mamá sabía ese gusto mío por las mujerzuelas de calle.

Mamá solía molestarme con eso de las putas, me preguntaba en broma y riéndose si quería ir a donde las vagabundas y manifestaba que ella me gastaría una, yo le respondía que bueno, pero mamá nunca se atrevía a llevarme a donde esas perras, todo se quedaba en simples chanzas.   

Mamá se ponía las prendas más diminutas sobre todo cuando mi papá tenía que cumplir compromisos laborales en otras ciudades, pues las bellacas y putísimas vecinitas, sin importar que yo estuviera ahí presente y escuchándolas, siempre le aconsejaban vestirse así de indecente, ir a cines porno o a clubs de lesbianas, ir a jugar y a apostar a locales de dudosa reputación, embriagarse, drogarse, irse a divertir con otros hombres, dejar de serle tan fiel a papá e irse con ellas a trabajar como puta.

Recuerdo que una conversación que tuvieron mamá y algunas de esas vecinitas mientras bebían, jugaban a las cartas y fumaban marihuana en nuestro apartamento fue más o menos así:

 

 

EDNA: ¡No seas boba ni aburrida, amiguis! ¡Deberías ponerle los cuernos al desgraciado de tu marido, Giselita!  ¡Mira, te doy un consejo de oro, lo que importa es que te diviertas, que muestres culo y tetas con ropitas bien atrevidas, que andes en fiestecitas, que te emborraches, que te drogues, que chupes vergas, que seas una perra completa y que te goces la vida!… ¡En resumen,se así de puta como nosotras!… Jejeje…

 

MAMÁ: ¡Uy, mis perras!… ¡Pero si yo ya soy bien tremenda!…

 

VIVIANA: ¡Qué va! ¡Te falta mundo! ¡Te falta calle!… ¡Nosotras como callejeras que somos la gozamos mucho!… ¡Todavía hay sitio para una chica más! ¡Métete a trabajar de puta con nosotras, hermana!… ¡Eso es lo tuyo! ¡Con esa carita de pura prostituta que tienes triunfarías como puta! ¡Te lo aseguro! ¡Don Milcíades necesita más putas! ¡Si quieres te presento ante el viejucho para que te contrate! 

 

MAMÁ: ¡No!… Jejeje… ¡Muchas gracias, pero no!… ¡Qué diría mi esposo si yo me pusiera a esas vagabunderías!… ¡La calle es peligrosa!… ¡Creo que prostituirme me cambiaría mucho!…

 

NATACHA: ¡La calle es divertida!… ¡Además estaríamos nosotras pendientes para defenderte!… ¡A lo bien eres tontica, Gisela!… ¡No sabes lo que es bueno y te pierdes de ello!

 

MAMÁ: ¡Pero mi marido me mataría si yo me prostituyera! ¡Él piensa que yo le soy fiel! ¡Le he puesto los cachos, pero muy poquito! ¡Me toca serle fiel!…

 

NATACHA: ¡Ay, mamita!… ¡No seas bobita!… ¡Una no debe amarrarse a un solo man! ¡Que aburridor y esclavizante! ¡Una también debe divertirse y sacarle platica a los perros esos! ¡Apuesto a que el perrazo de tu marido está culiándose a otras putas por allá lejos en estos momentos mientras tú toda sumisa y tontica aquí en la casa haciendo oficio y siéndole fiel a ese granuja!…

 

MAMÁ: Jejeje… ¡Yo creo que mi esposo sí mantiene sus cositas con otras mujeres! ¡Es que le encanta muchísimo ir a trabajar por allá lejos por meses enteros!… ¡Eso es muy sospechoso!…

 

VIVIANA: ¡Ahí está, mi perra!… ¡Eso prueba que ese man es un infiel!… ¡Mi consejo es que seas más perra, hermana! ¡Lo ideal sería que trabajaras como puta profesional empezando a hacer la calle! ¡Pero si no te animas a ejercer la calle entonces al menos ser un poco más puta en la vida! ¡Me refiero con esto último a ser más liberada! ¡Es que ser un poquitín más putoncita no te hace daño, amiga, al contrario, sería muy estimulante!… ¡La moda de ahora es ser lo más puta que puedas y aprovecharte de los manes!…

 

MAMÁ: ¡Bueno, perra! ¡Tendré en cuenta tu consejo, zorra!… Jejeje…

 

NATACHA: ¡Sin joder, pero lo que nosotras te decimos es verdad! ¡Tu maridito es muy buen cliente de nosotras, le conocemos esas turmas y ese pipisote al derecho y al revés, y tú como tonta siéndole tan fiel! ¡Por Dios! ¡Pleno final del siglo XX y tú todavía siendo fiel como si fueras una damita de siglos pasados!… ¡Obviamente ese hijueputa de tu esposito se está culiando a otras culonas y tetonas ahorita mismo en lugar de trabajar! ¡En verdad tú deberías trabajar con nosotras en el puterío de calle, te divertirías mucho como callejera mientras ganarías buen dinerito!…

 

MAMÁ: ¡Pues no sé, perras!… Jejeje… ¡Es que ustedes son bien putas!… Jejeje… ¡Yo debo aceptar que soy algo zorra, pero no sé si yo pueda seguir los consejos que ustedes me dan!… ¡Me considero sanita y mujer de mi hogar, aunque tenga cara de puta y mis lapsos de zorra! ¡No sé si pueda llegar a ser tan puta como ustedes!… ¡Además tengo hijos!…

 

VIVIANA: ¡Nosotras también tenemos hijos y eso no es impedimento!… ¡En serio a mí me gustaría verte siendo más puta, hermana! ¡Puede que ya seas algo zorrita y tengas carita de vagabunda malota, pero te falta ser realmente puta y disfrutar más del sexo!… ¡La calle es de lo mejor!… ¡Ser callejera es delicioso!… ¡Anímate y te puteas en la calle! ¡Y si quieres pon a esas zorritas de tus hijitas también a acompañarte en las esquinas! ¡Hasta donde ellas me han contado les fascinaría ejercer!…

 

MAMÁ: Jejeje… ¡No!… ¡No estoy preparada para algo así!… ¡Dudo que me desempeñe bien trabajando como puta de calle!  ¡Y es que en realidad debo serle fiel a mi marido!… ¡Si mis hijas quieren dedicarse a esa profesión allá ellas!

 

EDNA: ¡Aaiichh!… ¡Tan bobita esta mojigata!… ¡Al menos prueba a prostituirte una sola noche y si te gusta continúas ejerciendo! ¡Coméntale a tus nenitas cuando lleguen! ¡Mira que el billete y la diversión están en la calle!… ¡Además hay vicio a montones!…

 

MAMÁ: Jajaja… ¡¿Vicio?!… ¡Eso me gusta bastante!… Jejeje… ¡Bueno, está bien, al menos lo pensaré!… ¡Lo consultaré con la almohada en estos días, mis amiguis del alma!…

 

EDNA: ¡Eso! ¡Reconsideralo, mamasota! ¡Y si deseas en algún momento trabajar con nosotras solo nos lo dices y te apoyamos, mi amor!…

 

 

 

Así le hablaban esas malévolas y putonas vecinas a mamá, le llenaban con cucarachas la cabeza diciéndole que era muy seguro que papá se estaba follando a otras mujeres por allá lejos y la animaban a emputecerse en la calle, ejerciendo la prostitución ya fuera como puta independiente, como empleada de una o varias de sus amiguitas o como trabajadora sexual de don Milcíades, uno de los principales proxenetas y dueño de muchos puteaderos de por aquí y de otros lados.

Mamá se dejaba creer y engatusar por los malintencionados comentarios de esas malditas arpías que lo único que querían era destruir nuestro hogar y que mamá fuera tan puta como ellas, y a pesar de que les hacía caso en vestirse vulgarmente, en asistir a fiestecitas, en tener ciertos lazos lésbicos, en beber, en jugar y en fumar marihuana aún no se decidía con respecto a ser prostituta del sector.

Por lo general las reuniones con esas vecinitas terminaban en una despedida donde mamá muy emotivamente se besaba apasionadamente de lengua y se tocaba con todas ellas, es que mi madre al igual que esas vecinitas tenía su faceta bisexual muy marcada, se daban tremendas nalgadas.

 

 

 

YO: ¡Por fin se fueron esas viejas, mamá!… ¡Dejaron oliendo todo a cigarro esas cochinas!

 

MAMÁ: ¡¿Cómo te parecen mis amigas? papi! ¡¿Están bien buenotas ¿cierto?!… ¡Tiene severos culazos y tetotas, mamacitas ricas!… ¡¿Te gustan esas perras?!

 

YO: ¡Mamá, esas señoritas son como bonitas, pero no sé, noto algo malo en esas urracas parlanchinas!…

 

MAMÁ: Jejeje… ¡¿Qué es lo malo?… ¿que sean putas?… ¿o que sean muy conversadoras?!… ¡No debemos estigmatizarlas o excluirlas solo por eso, amor!… ¡Además ellas son divertidas y bacanas!… ¡Me gustan mucho!…

 

YO: ¡No me gusta lo que te dicen esas charlatanas!… ¡No es porque Intenten meterte en su cochino mundillo, sino porque te quieren destruir el hogar! ¡Papá no soportaría infidelidades tuyas!

 

MAMÁ: Jajaja… ¡Uy si!… ¡Qué tal estas putas! ¡¿Si escuchaste lo que ellas me proponen? mijo! ¡Dizque queriendo desde hace rato que yo también ejerza la prostitución callejera!… Jejeje…

 

YO: ¡Pues no sé, mamá!… ¡Allá tú! ¡No importa cómo te vistas o cómo te comportes desde que seas feliz así! ¡Pero lo cierto es que no deberías serle infiel a papá!…

 

MAMÁ: ¡Dime la verdad! ¡¿A ti te gustaría verme ejerciendo como puta de calle? mijo! ¡Te gustaría verme parada en una esquina ofreciéndome a los hombres y mostrándoles mis tetotas, mi culazo y mis piernotas?!

 

YO: ¡Pues!… ¡Obvio! ¡Me encantaría! ¡Tienes estilo, mamá! ¡Y tal como lo dicen tus amiguitas, tienes tremenda figura, severo cuerpazo y una cara de puta mamadora extraordinaria!…

 

MAMÁ: Jajaja… ¡¿Cara de puta mamadora?!… Jajaja… ¡Gracias por tu gran sinceridad y enorme honestidad, papito!… Jejeje… ¡¿Te parece que tengo cara de puta mamadora? cariño!

 

YO: ¡La verdad es que sí, mamá! ¡En eso no se equivocan tus amigas!…

 

MAMÁ: Jejeje… ¡Todo mundo me lo dice!… Jejeje… ¡Oye… ¿pero entonces sí estás de acuerdo con que tu propia mamita se prostituya en la calle y sea una mujerzuela completa? picarón!…

 

YO: ¡Totalmente, mamá! ¡Pero lo que pasa es que si llegas a ejercer ese oficio obligatoriamente le tendrías que ser infiel a papá siempre, y eso es lo que no me acaba de gustar del todo!… ¡Está bien que le seas infiel algunas veces, pero es que serle infiel siempre es como feo! ¡Pobre papá!…

 

 

 

Debo reconocer que hasta entonces solo había descubierto a mamá en unas tres o cuatro infidelidades heterosexuales de su parte, y varias con otras mujeres, pues es demasiado gritona en la cama y a menudo me mandaba a comprar condones cuando recibía ciertas visitas, de resto siempre le noté fidelidad hacia papá.

En fin, mamá no dejaba de ponerse exiguas minifalditas e inmorales blusitas y camisetitas súper escotadas ni de contonearse con suma sensualidad y coquetería, sobre todo si sabía que la estaban mirando los hombres.

Ella era experta en menear ese soberbio culote dentro de esas minifalditas y en hacer vibrar sus buenas tetotas en esos escotazos, y todo eso fue lo que me provocó mis primeros pajazos a lo último de mis 11 años de edad. Cuando la veía bailar entusiasmadamente me ponía terriblemente erecto.

Debo reconocer que mis primeros suculentos pajazos empezaron una vez en la que unos casposos compañeritos de colegio comenzaron a hablar descaradamente de lo putas que eran sus madres, tías y hermanas.

Hago un pequeño paréntesis aquí para contar cómo empecé a ser un pajero sin pudor y a fijarme aún más en mamá y su buen cuerpazo.

Fue poco tiempo antes de lo ocurrido en aquel Halloween.

Me excitó la conversación sobre sus madres, tías y hermanas que mis compañeros más bandidos del aula llevaban a cabo, desde ahí me entró el gusanito que dio lugar a la etapa de la masturbación.

Escuchándolos de cerca me arreché en gran manera y no me aguanté, también me puse a participar hablando cochinadas de mis hermanas y especialmente de mi mamá.

Muchas de las cosas que les dije a esos patanes sobre mi madre eran exageraciones y mentiras mías que se las manifestaba con entusiasmo con el fin no solo de arrecharme más, sino también de caerles bien a mis compañeros logrando así que me aceptaran en su grupito abusador.

Hicimos una competencia o concurso, como se le quiera llamar a eso, en el que teníamos que argumentar por qué nuestra madre respectiva tenía que ganar el título a la más puta.

Estaba muy reñido, todos queríamos que nuestra madre respectiva ganara aquel concurso o competencia y quedara con el título y la corona de ser la más puta.

 

 

JORGITO: ¡Mi madre es la más puta de todas las madres!…

 

GONZALITO: ¡Qué va, huevón!… ¡La mía es la más puta!…

 

LISANDRITO: ¡No señores!… ¡Aquí y en todas partes sabemos que mi mamá es la más puta y perra de todo el hijueputa sector!

 

PEDRITO: ¡¿De todo el hijueputa sector?! ¡Estás loco! ¡Todos sabemos aquí y en la Conchinchina que mi querida y amada mami es la más reputa de todo el planeta!… ¡Todo mundo le conoce la cuca!… Jejejeje…

 

ORLANDITO: Jajaja… ¡Ya, no aleguen!… ¡Mi mamá ganará este torneo! ¡La muy puta se ha acostado con más de 10 hombres!… ¡Todos saben que tiene un lunar en un labio de la cuca, un granito en una teta y una manchita en una nalga!…  

 

PEPITO: ¡No!… ¡Eso no es nada!… Jejeje… ¡Tu madre, doña Concepción, no es tan puta como la mía! ¡La mía ganará porque ha follado con más de mil hombres!… ¡Lo escucharon bien, mil hombres!… ¡Es una súperputona! ¡La llaman “Sarita la mamadora”! ¡Las putas de sus madres le quedan en pañales a mi puerca mamá! ¡Es una cerda y merece ganar el título de la mamá más puta!…

 

SAMUELITO: ¡Mi madre es estriptisera! ¡La conocen en los bajos fondos como “Olguita la Tetona”! ¡Si quieren disfrácense de adultos y vayan a verla en sus funciones nocturnas! ¡Esa malparida se les empelota a todos y a cualquiera y si le pagan se deja hasta manosear las tetas, y si dan más dinero se deja agarrar la cuca y quizás meter dedito, y si dan más se pueden hasta follar a “La Tetona”!… Jejeje…

 

JOELITO: ¡Y la mía es puta! ¡Ella lo da hasta gratis! ¡Es bien perra, mañosa y bandida!… ¡Lo mama de maravilla y culea como ninguna! ¡La llaman por el apodo de “La cuquisuelta”!… Jejeje… ¡No puede perder este concurso ya que no putea por dinero, sino por placer!…

 

RONALDITO: ¡A la mía cualquiera le abre las patas y le da verga y ella contenta de ser tan mujerzuela! ¡A todo mundo le chupa gratis la pinga! ¡Todos se divierten con esa hijueputa y todos le chupan y le manosean las tetas! ¡Hasta ustedes que son bien feos se la pueden culiar cuando quieran y gusten!  

 

 

 

Yo no quería quedarme atrás y por eso me extendí un poco diciendo:

 

 

 

YO: ¡La mía tiene cara de prostituta de vereda y labiecitos de mamadora empedernida! ¡La puta le ha sido muy infiel a papá! ¡Mi mami regala su culo! ¡Si ustedes se la quieren comer, ahí la tienen a su entera disposición! ¡Su culazo y su chochota es de ustedes! ¡Úsenla como se les dé la puta gana! ¡La hijuemadre es muy tetona, caderona, culona y piernona! ¡Me encantaría que ustedes la irrespetaran y se la culiaran sin piedad y yo ver cómo la violan entre todos! ¡Ojalá violen bien duro a esa perra hasta por las narices!…

 

 

 

Alegamos y casi nos vamos a los puños porque todos queríamos que nuestras respectivas madres ganaran el título a ser la más puta, pero nos calmamos, se declaró un empate, pero al no estar de acuerdo con ese empate finalmente, impusimos la regla de que teníamos que votar por alguna mamá que no fuera la de uno mismo, así ganó la mamá de Ronaldito, sin embargo, quedó en claro que todas nuestras madres eran bastante putas y de que teníamos que estar muy orgullosos de ellas y de su gran puterío.  

En forma atrevida nos retamos a llevar al día siguiente fotos de nuestras madres, las más sensuales que tuviéramos para que todos las viéramos y nos excitáramos con ellas.

Llegué a casa con tremenda parola y le pedí a mamá fotografías donde ella saliera muy sexy.

Mamá me miró mi erección sobre mi pantalón, puso cara de depravada y muy sonriente me preguntó para qué quería esas fotitos.

Era obvio que mamá ya suponía que quería sus fotos para hacerme pajas mirándolas.

Yo, tocándome descaradamente mi parado pipí sobre mi bragueta, le contesté muy sinceramente que habíamos quedado los compañeros en llevar al colegio, cada uno, fotitos de nuestras madres, para conocerlas, verlas, morbosearlas y divertirnos un poco fantaseando e inventando historias calientes.

Mamá se metió un dedito en la boca y me contestó que buscara en los álbumes de la familia, ahí había varias fotitos así.

Debo hacer recordar que en esa época lo que aún había bastante era cámaras fotográficas de rollo y la gente guardaba sus foticos en álbumes que parecían libros.

Con gran devoción, y llevándome la mano a mi bragueta constantemente, rebusqué unas cuantas fotitos de aquellos álbumes, en efecto mamá aparecía en ellas muy sexy, en bikini, en minifaldas, en pequeños vestiditos, en short, en leggins, dándose besos y tocándose con papá y con las tías, etc. y las guardé para llevarlas al día siguiente.

Me acosté esa noche recordando todas las barbaridades que contamos de nuestras mismísimas madres y de aquel concurso, y la verga me palpitaba en gran manera, la tenía muy parada y empecé a mirar las fotos de mamá y a tocarme con ímpetu mientras las contemplaba con mucho morbo.

Tanto tocamiento fue a dar paso a un pajazo excepcional, fue mi primer gran pajazo, una experiencia inolvidable.

Me pajeé felizmente pensando en mi propia madre, en todo lo que dije de ella y en lo que esos compañeritos comentaron de su cuerpazo y de lo que le harían si la tuvieran empelota al frente, me la imaginé así, completamente desnuda, como puta y culeando con esos bribones malnacidos en plena calle.

Como ese fue mi primer pajazo no me salió semen.

A la mañana siguiente afanado y preocupado le pregunté a mamá por qué había sentido una explosión al tocarme tanto el pipí mirando sus fotos.

Ella me explicó que lo que había hecho se llamaba pajazo y que era mi primera masturbación, me felicitó porque había empezado a convertirme en hombre.

Recordé que mis compañeros hablaban de los pajazos, pero caí en cuenta que ellos siempre decían que les salía semen, pero a mí no me salió nada, así que nuevamente preocupado le pregunté eso a mamá y ella me respondió que no salirme semen era normal en el primer pajazo, añadió que no me preocupara ya que para los siguientes pajazos ya me iba a salir cada vez más esperma.

Salí de casa hacia el colegio muy contento.

Nos vimos los compañeros en el aula y nos citamos a la hora de la salida del colegio, para ir al bosquecillo que quedaba tras la institución educativa y mirar las fotitos que habíamos llevado de nuestras mamás y volver a morboseárlas de una manera deliciosa y desbordada.

Así fue que, al medio día, la calentura fue tan grande que resultamos pajeándonos grupalmente en dicho bosquecillo.

Yo era novato en lo que a pajas respecta, sin embargo, me la hacía muy rico junto a mis compañeros en ese solitario lugar.

Todas las mamás estaban deliciosas y los comentarios que les hicimos aún mejor. Fuimos aún más creativos y groseros en nuestras morbosas frases que el otro día.

Los compañeros empezaron a eyacular grandes cantidades de semen, y se llegó mi turno, me asombré y me puse feliz cuando vi que me salió semen por primera vez y era bastante.

Cuando llegué a casa lo primero que hice fue contárselo a mamá y ella me volvió a felicitar.

Esos fueron mis primeros dos pajazos en mi vida, los recuerdo con gran nostalgia y alegría.

Pues bien, cerrando el paréntesis y volviendo a aquella noche de Halloween, el disfraz que se había puesto mamá era sumamente vulgar, es que no era un disfraz, sino un impúdico putidisfraz que ella misma confeccionó, según las recomendaciones de esas malvadas, malintencionadas, putonas y aprovechadas vecinitas.

Como ya lo dije, mamá tenía 36 años de edad en ese entonces y mantenía un cuerpazo como caído del cielo, era una morenita tanto culona como tetona, súper caderona y tremendamente piernona. Su carita era de picaroncita.

Mamá estaba rebuena y acercándose las seis de la tarde de ese día de Halloween salió de repente de la habitación donde tenía su sala de costuras y exhibiéndose coquetamente ante mí con el putidisfraz, me dijo:

 

 

 

MAMÁ: ¡Sorpresa!… Jejeje… ¡Mira, papi! ¡¿Cómo te parece mi disfraz?!

 

 

De primerazo, y sin pensar, dije de manera fuerte, espontánea y sin fijarme en mis palabras:

 

 

YO: ¡Wow!… ¡Pero qué tetas!… ¡Mmmmm!… ¡Mamá!…

 

 

 

La miré de pies a cabeza con ojos de morbo e inmediatamente se me paró la verga entre mi bragueta.

Mi mami se dio perfectamente cuenta de mi fuerte erección ya que no la pude disimular y sin dejar de mirarme el paquete me dijo:

 

 

 

MAMÁ: ¡Yupi!… ¡Oh!… ¡Veo que te encantó, mi amor!… ¡Se te erectó el pipí inmediatamente!… Jejeje… ¡Mirame bien!…

 

 

 

Mamá empezó a modelarme como si fuera una modelo profesional.

Yo no podía cerrar la boca, estaba muy emocionado de ver a mamá así y no podía evitar llevarme una mano a la bragueta y tocarme mi dura erección.

Manifesté lo siguiente:

 

 

 

YO: ¡Uuff!… ¡Mamá!… ¡Estás deliciosa!… ¡Caray!…

 

MAMÁ: ¡Me alegro mucho de que te haya gustado mi disfraz, bebé!…

 

YO: ¡Si, mami! ¡Me gusta muchísimo!… ¡Uy, qué culo tienes!…

 

MAMÁ: ¡¿Mi minifalda me deja ver mucho por atrás?!

 

YO: ¡Tu minifaldita está muy cortita! ¡Se te alcanza a ver el inicio de las nalgas!…

 

MAMÁ: ¡Bueno, no importa! ¡Así se están usando las minifaldas ahora! ¡¿Te parezco sexy?! ¡¿Estoy rica?!

 

 

Tocándome muy descaradamente el paquete le contesté a mamá con cara de depravado mientras la miraba con ansias y atención:

 

 

YO: ¡Bastante, mami!… ¡Uuff!… ¡Estás riquísima!… ¡Eres bien piernona!… ¡Mmmm!… ¡Pero debo decirte que ese no es un disfraz, mamá!

 

MAMÁ: ¡¿Ah no?!… ¡¿Y entonces qué se supone que es? acaso una bomba nuclear o qué!… Jejeje…

 

YO: ¡Ese es lo que llaman un putidisfraz! ¡¿Me entiendes, mami?! ¡Está muy chiquito, se te ve todo! ¡Es un auténtico putidisfraz! ¡Ah y tu minifalda no se llama minifalda, sino putifalda!…

 

MAMÁ: Jajaja… ¡Es cierto! ¡Me hice un putidisfraz! ¡Y esto es una putifaldita! ¡Eso ya lo sabía!… ¡Pero… ¿y eso qué?! ¡Igual, mi putidisfraz está muy bonito y mi putifaldita muy atrayente! ¡¿En verdad te gusta cómo me veo, amor?! ¡Mírame todita!

 

YO: ¡Uuff!… ¡Si, mamá, estás más que buenaza! ¡Me fascinan tu putidisfraz y tu putifaldita! ¡¿A quién rayos no le va a gustar un putidisfraz tan atrevido y una putifaldita tan diminuta?! ¡Eres tremenda mamasota y estás muy buena! ¡Mis compañeros de colegio darían lo que fuera por poderte ver así y hacerse la paja!…

 

MAMÁ: ¡Qué bien!… Jejeje… ¡Claro, a los pajeros les encantaría verme así!…

 

YO: ¡Pero mamá, que conste que de una vez te anuncio que se te van a salir las tetas por el camino!… ¡Mmmm!…

 

MAMÁ: Jajaja… ¡Tranquilo, mijo! ¡El escote es muy amplio, pero de ahí estas dos grandes lecherotas no se tendrán que salir!…

 

YO: ¡Dios santo!… ¡Apostaría a que si se saldrán!…

 

MAMÁ: ¡No lo harán! ¡Las tengo bien domaditas!… Jejeje…

 

YO: ¡En serio vas a salir así conmigo a pedir dulces y luego a irte de fiesta?!

 

MAMÁ: ¡¿A salir cómo?!

 

YO: ¡Pues así!…

 

MAMÁ: ¡¿Así cómo? amor! ¡Se más específico y sincero, cariño!…

 

YO: ¡Pues así, como tan empelotica, mami!…

 

MAMÁ: Jajaja… ¡No estoy empelotica, papi! ¡Solo estoy muy sensual que es diferente a estar “empelotica”! ¡Acuérdate que tu mami es muy coqueta!

 

YO: ¡Pero es que te ves muy putona! ¡Te aseguro que te van a confundir con una putica de las de por ahí de la calle, mamá!

 

MAMÁ: Jajaja… ¡Las cosas que se te ocurren!… ¡Me haces reír!… Jejeje… ¡Pero no se diga más, toma tu calabaza y salgamos ya!… ¡Recuerda que a las 8 debemos llegar para cenar porque me voy a la fiestecita de las vecinas a brillar baldosa y a portarnos mal faltando 20 minutos para las 9!

 

YO: ¡Ah! ¡No me gusta que vayas a donde esas putas, mamá! ¡Son mujerzuelas malvadas de la vida alegre! ¡Te comienzan a pegar mañas!…

 

MAMÁ: Jajaja… ¡¿No quieres que vaya a donde las puticas a bailar un rato?! ¡Debes ser que estás celosito, amor!

 

YO: ¡No!… ¡Mejor dime, ya tienes tu calabaza lista!

 

MAMÁ: ¡Si, bebé, salgamos!…

 

 

 

Mamá se adelantó para abrir la puerta.

Aproveché que mamá estaba delante de mí dándome la espalda mientras abría la puerta, me agaché un poco y le di otra buena, descarada y pervertida mirada al delicioso culazo de mamá bajo la minifalda.

 

 

YO: ¡Uf!… ¡Qué culazo se manda la buenota de mi mami!… ¡Me lleva el Diablo!…

 

 

Dije esa frase sobre el culazo de mamá mientras me echaba la bendición y se me notaba el morbo en la cara.

Mamá se daba cuenta de mis reacciones y miradas, pues yo no disimulaba, y ella solo sonreía, creo que le causaba gracia verme tan arrecho y escucharme echarle piropos.

Y añadí:

 

 

YO: ¡¿Si te pusiste calzones?! ¡No los veo!…

 

MAMÁ: ¡Claro que me puse calzones, amor! ¡No los ves porque son unos hilitos! ¡Pero mira ahora!

 

 

 

Mamá se subió totalmente su obscena, pero sabrosota, putifaldita y me dejó ver sus hilitos negros. Quedé estupefacto.

 

 

 

YO: ¡Uuff!… ¡Mamá!… ¡Por todos los santos!… ¡Wow!… ¡Ojalá estuvieras casada conmigo en vez de estarlo con papá, es que realmente estás de rechupete!…

 

MAMÁ: Jajaja… ¡Gracias, papi! ¡Las cositas que se te ocurren en esa cabecita de adolescente calenturiento!… Jejeje…

 

YO: ¡Es que me lo paras muchísimo, mami!

 

MAMÁ: ¡Se te nota completamente, amor!… Jejeje… ¡Es que estás en edad de las pajas, mi turroncito! ¡No te vayas a pajear mientras caminamos!…

 

YO: Jajaja… ¡Ganas no me faltan, mami!…

 

 

 

Mamá se volvió a acomodar la putifaldita y procedimos a salir de casa.

Aquí hago otro pequeño paréntesis para aclarar lo siguiente:

Para ese Halloween yo había acabado de cumplir los 12 años de edad, y a pesar de ya haber iniciado desde hacía algunos pocos días mi etapa de pajazos y de mi despertar del deseo sexual intenso decidí disfrazarme del héroe conocido como “el Zorro”, pues yo todavía mantenía características infantiles.

Papá por ese tiempo estaba trabajando, por una extensa temporada, en otra ciudad, y mis hermanas mayores pasaban unos meses en el campo donde mis abuelitos.

Era un año en el que mis dos hermanas, de 14 y de 16 años, no quisieron estudiar más, y mi mamá y mi papá las sacaron del colegio por ser pésimas para el estudio y por ser unas putillas completas, y decidieron mandarlas al campo no solo para ayudarle a ordeñar vacas a los abuelos y a colaborarles con las labores de la finca, sino más que todo para desentenderse de ellas.

La abuela nos escribía cartas diciendo jocosamente que sus nietecitas eran muy coquetas, putitas y culialegres y que no hacían más que darle cuca y culo al abuelo, a los tíos, a los primos y a los sucios peones, y aseguraba que en poco tiempo quedarían embarazadas de alguno de ellos.

En realidad, a mamá no le importaba mucho que mis hermanas se portaran así, solo hacía chistes verdes al respecto.

Mamá, al estar solita en casa (bueno, solamente la acompañaba yo) y ya contando con más tiempo por no tener que atender ni a papá ni a mis hermanas, invitaba a menudo a las vecinitas putonas para chismosear y también salía a bailar, a fumar, a tomar y a jugar con ellas.

Dándole fin a ese segundo paréntesis me permito continuar donde habíamos quedado.

Pues bien, recuerdo que mamá y yo salimos muy contentos de la casa agarrados de la mano a pedir dulces ese atardecer del 31 de octubre.

Como ya quedó claro, las putas de las vecinitas habían invitado a mi madre a una fiestecita que empezaba a eso de las 9 de la noche, y por eso ella estaba tan entusiasmada, pues iban asistir unos hombres a los que ella siempre me comentó que eran unos papasotes y unos churrazos completos.   

La idea era que ella me acompañaría a pedir dulces desde las seis hasta las ocho de la noche y luego nos regresaríamos a casa a cenar, y después se marcharía a la fiestecita de sus promiscuas amiguitas dejándome solo en el hogar quién sabe hasta qué horas, supongo que volvería hasta el otro día, sábado, muy ebria y tal vez drogada, pues ya lo había hecho algunas otras veces.

Por la calle cantábamos con frenesí el “Triqui Triqui Halloween” y la gente nos daba dulces.

Nuestras calabazas se estaban llenando rápidamente, aunque hubo algún chistosito, quién sabe quién, que nos echó una caja de condones que daban la impresión de estar usados.

Por la calle se veía cantidad de personas y de niños y niñas haciendo lo mismo que mamá y yo, es decir, pidiendo dulces, pero también las putas de la zona estaban dichosas y en fiesta, los clientes les caían, debo hacer recordar que por el sector había muchos prostíbulos, bares, discotecas y antros de mala muerte.

El bullicio por esas manzanas era total.

Los hombres de ese tiempo acostumbraban a lanzarle piropos a las mujeres y obviamente le llovieron cumplidos a mamá, pues con ese putidisfraz tan inmoral, con su descarada coquetería y con esos movimientos tan sexys que ella hacía al caminar y al pedir los dulces era el centro de atención y los sinvergüenzas la miraban con ansías por toda parte.

Algunos tipos que querían ligar con mamá en la calle le ofrecían trago y cigarros. Ella les aceptaba las copitas y el vicio, hasta se daba picos con ellos, se puede decir que los calentaba, pero luego los dejaba sin hacerles caso.

Dráculas, brujas, esqueletos, monstruos, hadas madrinas, Blanca Nieves, angelitas, mujeres maravilla y muchos más disfraces y putidisfraces se dejaban ver en todo su esplendor.

Hasta las mujeres adultas salían disfrazadas, incluso las bien maduritas lo hacían… ¡y vaya putidisfraces tan ricos se ponían esas coquetas y sexys abuelas!

Yo me extasiaba mirando putas, niñas, muchachas, madres y sexy abuelas en putidisfraz. La erección era bastante visible en mi pantalón de Zorro.

Mamá se había dado cuenta desde hacía rato de mi fuerte parola y de mis miraditas a las chicas y a esas prostitutas y me molestaba diciendo:

 

 

MAMÁ: ¡¿Te gustan esas culonsotas y esas tetonsotas de allí? amor!

 

YO: ¡UY! ¡Mamá! ¡Esas putas están como para darles su buen taponazo!

 

MAMÁ: Jajaja… ¡Te tienen con una erección bastante notoria, mi turroncito!…

 

YO: ¡Mamá! ¡Tengo unas ganas tremendas de hacerme la paja!

 

MAMÁ: ¡Claro, es que tienes tamaña parola!… ¡Así como estás va tocar gastarte puta!… Jejeje…

 

YO: ¡¿Lo dices en serio o por joder?!

 

MAMÁ: ¡Si quieres vamos a donde alguna de mis amigas a que te calme, amor! ¡Sería tu primera relación sexual ¿cierto, papi?!

 

YO: ¡En verdad serías capaz de gastarme una puta, mamá?! ¡Nunca he tenido sexo!…

 

MAMÁ: ¡Pues los machos cuando tienen muchas ganas de calmar su arrechera se van a donde las putas! ¡Tú eres tan macho como tu papá, así que merece una puta!… ¡Desafortunadamente salí sin dinero! ¡Pero tal vez alguna de mis amigas que viven cerca te haga alguna mamada gratis, para iniciarte en el sexo!… ¡¿Quieres una mamada de una de mis amigas, papi?!

 

YO: ¡Bah!… ¡No! ¡Aunque estén muy buenas esas putas de tus amigas me caen mal!…   

 

MAMÁ: ¡Pues ni modos, papi!… ¡Pero mira, allá en ese murito solitario nadie está mirando y te protege la oscuridad de la noche! ¡Podrías hacerte el pajazo allá!

 

YO: ¡Vamos, mami! ¡Estoy que no me aguanto las ganas!

 

 

 

Llegamos a ese murito, estaba lleno de basura, excrementos y mosquitos, ahí me saqué el chimbo y empecé a pajearme como bestia.

Mientras tanto, mamá vigilaba de que no se acercara alguien.

Yo miraba el espléndido cuerpazo de mamá para estimular mi mente y eyacular pronto.

 

 

 

YO: ¡Uuff!… ¡Qué culote te mandas, mami!… ¡Estás súper riquísima! ¡Vieras los pajazos que nos hicimos en el colegio viendo tus fotitos y pensando obscenidades de ti!…

 

MAMÁ: Jajaja… ¡Eres muy franco, amor! ¡Me gusta que nos confiemos cosas sexuales!…

 

YO: ¡Oh, mamá!… ¡Oh!… ¡Te dedico este pajazo!… ¡Oh!…

 

MAMÁ: ¡Apúrate, bebito, que de pronto pasa alguien y te descubre, mi turroncito hermoso!…

 

 

 

Morboseé a mamá, a sus piernotas, tetotas y culazo, la arrechera que sentía era terrible, y como ella me estaba afanando quise molestarla y al mismo tiempo probar suerte atreviéndome de una vez por todas a decirle lo siguiente:

 

 

 

YO: ¡Mamá, estás riquísima!… ¡Oye, mami… ¿me lo vas a mamar para que eyacule rápido?!

 

MAMÁ: ¡Ay, papi!… Jajaja… ¡Me haces reír!… Jejeje… ¡Eso no se le pide a la mamá!… jejeje… ¡Ya me hiciste poner rojita!… Jejeje…

 

YO: ¡Dale, mamá, no seas tontita! ¡Hazme una mamadita!…

 

MAMÁ: ¡No, mi amor! ¡No porque si te la hago sería ponerle los cuernos a tu papá contigo mismo y eso es lo que no quieres tú según me has dicho! ¡¿No?!…

 

 

 

 

¡Demonios! Mamá se negó a chuparme la verga atacando mi propuesta con un argumento que yo ya le había manifestado antes, la muy bellaca usó mi propio argumento de no serle infiel a papá en contra de mi exquisita propuesta.

Pero le propuse otra cosa.

 

 

YO: ¡Entonces ayúdame a jalármela aunque sea, mami!

 

MAMÁ: ¡Ay… a ver te ayudo! ¡Mamá va a colaborarte! ¡¿Para qué está una madre si no es para colaborarle a su hijo en todo lo que necesite?!… ¡Te ayudo o si no no hay cuando acabes y nos van a terminar descubriendo!

 

 

Mamá se agachó y observó muy de cerca mi súper erecta vergota. Tan cerca puso su cara de mi babosa y cabezona poronga que pensé que sí me la iba a mamar.

 

 

 

MAMÁ: ¡Vaya, papi! ¡La tienes preciosa! ¡Pareciera que se te fuera a explotar, mi vida!…

 

 

 

Sin el menor pudor o vergüenza, mamá se relamió sus rojos labios, me agarró la verga con una mano y empezó a masturbarme con ímpetu.

Apenas sentí el contacto de su mano en mi verga esta dio un gran salto de estremecimiento.

No podía creerlo, mi propia mamá me estaba pajeando.

 

 

 

YO: ¡Aaaaagghhh!… ¡Eso, mami!… ¡Así, así!… ¡Sigue masturbándome, mamá!…

 

MAMÁ: ¡Papi! ¡Tu cosota enamora, mi turroncito!… ¡En verdad tienes una preciosura de pinga! ¡Qué bueno tener a un hijo tan sano y tan bien hecho!… ¡Vas a conseguir a muchas mujeres y las vas a hacer gozar muchísimo con esta maquinota!…

 

YO: ¡Métetela a la boca, mamá!

 

MAMÁ: ¡Cariño, ya te dije que no!…  

 

 

Mamá me jaló más duro la verga y por fin me hizo eyacular. Boté muchísimo semen. Gran parte de ese semen fue a darle a las tetas y a la cara, otra parte resbaló por su mano.

 

 

MAMÁ: ¡Oohh!… ¡Cariño!…

 

 

La lengua de mama se apresuró en un acto reflejo a relamer el semen que cayó cerca de su boca, la degustó y luego se llevó sus dedos a la parte que se veía de sus tetas, recogió semen con ellos y se lo llevó a la boca, se los chupó.

Después de lamerse la palma de la mano me miró, rio y dijo:   

 

 

MAMÁ: Jajaja… ¡Pero para una próxima vez no me eches la lechecita encima, papi!… Jejeje… ¡Mira como me dejaste la carita, las tetas y mi manita!…

 

YO: ¡Perdona, mamá! ¡No supe que iba a expulsar tanta leche!…

 

MAMÁ: ¡Bien! ¿Y ya acabaste, nene?!

 

YO: ¡Si, mamá! ¡Voy a guardarme la pija!…

 

 

Mientras mamá se acababa de limpiar mi semen de su cara, de su mano y de la parte visible de sus tetas con el delantalito de su putidisfraz de mucamita, comentó:

 

 

 

MAMÁ: ¡A buena hora terminaste porque dos sujetos se acercan!… ¡Rápido!… ¡¿Ya te la guardaste?!… ¡Son dos sujetos muy extraños! ¡Uno está disfrazado de horrendo payaso y el otro de un bufón inmundo! ¡Vaya! ¡Qué feos y gigantescos son!… ¡Me asustan!… ¡Parecen tener malas intenciones esos gorilones!…

 

 

 

Rápidamente me guardé la babosa vergota y caminamos un par de metros.

Los dos altísimos sujetos se acercaron y comenzaron a caminar tras nosotros, en efecto, uno estaba disfrazado de bufón demoniaco y el otro del payaso diabólico Pennywise de la película llamada IT del año 1990. Los dos individuos eran bastante altos y espeluznantes y empezaron a seguirnos y a molestar a mamá.

Le dije a mamá que procuráramos caminar más rápido.

Yo estaba muy asustado, pero mamá no se preocupaba y seguía caminando normal.

Los tipos no se despegaban de atrás de nosotros.

El bufón llevaba una botella de licor en su mano y el Pennywise fumaba un hediondo cigarrote.

 

 

 

BUFÓN: ¡Mira, Pennywise!… ¡¿De qué puteadero salió semejante putaza tan buenota?!

 

PENNYWISE: ¡Oye, culona vagabunda! ¡¿Cuánto estás cobrando por un servicio completo, perra?!…

 

 

 

Mamá volteó a mirarlos. Con una sonrisita pendeja y nerviosa solo atinó a decirles:

 

 

 

MAMÁ: ¡Ay!… Jejeje… ¡Ole, no jodan!… Jejeje…

 

 

 

Los payasos notaron que mamá era una tonta y una despreocupada y aprovechándose de eso empezaron a molestarla aún más y a lanzarle piropos sumamente groseros y atrevidos.

 

 

 

BUFÓN: ¡Mamasota rica!… ¡Uuff!… ¡Qué piernotas!… ¡Me pregunto cuántos grados se podrán abrir esas putas patotas!… Jejejeje… ¡Supongo que se abrirán a más de 180 grados!… Jajajaja…

 

PENNYWISE: ¡Trae el transportador para medirle ese ángulo a la perra, bufón asqueroso!… Jajaja… ¡Ven, zorrona! ¡Diviértete un poco con nosotros, los graciosos payasitos de la tele!

 

BUFÓN: ¡Si, perrita! ¡Ven y nos emborrachamos, piernona condenada!… Jejeje… ¡Estás muy rica, prostituta, y mi verga tiene ganas de que le hagan una buena mamada!

 

PENNYWISE: ¡Esta hijueputa está muy deliciosa!… ¡Paga clavárselo por el culo después de ponerla a mamar!…

 

 

Pennywise se acercaba mucho al oído de mamá, la abrazaba, le ponía su cigarrote en la boca y le preguntaba que si se lo iba a mamar.

Mamá no parecía estar tan asustada, incluso aspiraba de ese cigarro con mucha confianza, luego me miraba y soltaba una que otra risita pendeja mientras soltaba el humo.

Pennywise retiraba su cigarrote de los labios de mamá, la soltaba y volvía a caminar junto a su amigote, pero los dos continuaban con la jodedera.  

Seguíamos caminando y los tipejos no dejaban de molestar.

Escuchábamos que los bandidos le decían lo siguiente:

 

 

PENNYWISE: ¡Uuff!… ¡Es que mire ese culazo, compañero!… ¡Qué manera de moverlo tiene esta perra!… ¡Mamasota rica y apretadita!… ¡Como para meterle un bon bon bum en el ojo de ese hijueputa culote y luego sacarlo y chuparlo y volvérselo a meter!… Jejeje…

 

BUFÓN: ¡Como para romperle ese hijueputa culazo toda esta noche a punta de dura verga a esa nalgona desgraciada!… jejejeje…

 

PENNYWISE: ¡Me tiene loco el puto culazo de esta malparida disfrazada como mucamita!… ¡Oye, puta, ven y nos lo mamas, cerdita!… ¡Tenemos vergas gruesotas, largotas, venosas y babosas! ¡Te encantaran!… ¡Saben a dulce!… Jajajaja…

 

MAMÁ: Jejeje… ¡Vete al diablo, maricón!… Jejeje…

 

PENNYWISE: ¡Esta cabrona me llamó maricón! ¡Ven y te enseño lo maricón que soy, malparida de mierda hijueputa!… ¡Agáchate y nos lo chupas, vagabunda!…

 

BUFÓN: ¡La hija de puta está bien buenota!… ¡Me encanta ese putidisfraz! ¡Esa minifaldita está como para volvérsela añicos!… Jejeje… ¡Y esas nalgotas como para darles su gran premio!… Jejeje…

 

PENNYWISE: ¡Mejor no lo puedes decir, amigazo!… ¡Y esas reverendas piernotas!… ¡Caramba!… ¡Están como para abrírselas y clavarle la verga por esa rajota y por ese soberbio culazo y no sacársela durante un milenio!…

 

BUFÓN: ¡Esa puta debe culiar bien rico!…

 

PENNYWISE: ¡Oye, puta! ¡Danos culo, ramera!…

 

 

Mamá solo les dijo en voz baja:

 

 

MAMÁ: ¡Respeten!… Jejeje… ¡Hijueputas!…

 

BUFÓN: Jejeje… ¡Qué vulgar!… Jejeje… ¡Pero me fascinan las hembrotas malhabladas!… Jejeje… ¡Esta perra grosera está como para darle su buena revolcadota y preñarla!

 

PENNYWISE: ¡Violémosla!…

 

BUFÓN: ¡De una!… ¡Yo quiero preñarla de una nenita! ¡Quiero que le coloquen de nombre “Melody” a la putica que nazca de esa maldita y cochina chochaza de puta y que la pongan a prostituirse!… Jajaja…

 

 

Y Pennywise dirigiéndose a mamá se le acercó y la abrazó de nuevo y le dijo lo siguiente tras echarle un asfixiante humo de cigarro en la cara:

 

 

PENNYWISE: ¡Oye, mamita! ¡¿Nos vas a dar culo voluntariamente o quieres que te violemos a la fuerza? malparida! ¡Mucamita rica y prostituida!… ¡Jueputa, estoy que me como a esta marrana malnacida!…

 

 

 

Mamá se hacía la desentendida mientras yo me moría de susto.

De seguro sucedió lo que le advertí a mamá antes de salir de casa cuando me exhibió su putidisfraz, es decir, los dos hampones estaban confundiendo a mamá con una de las prostitutas del sector, pues como ya lo dije de sobra, los puteaderos eran típicos por la zona, además con ese descarado putidisfraz que estaba usando era lógico y justificable que la confundieran con una puta de calle, no se podía esperar otra cosa, era obvio que los machos la iban a irrespetar y a querer violar, no los culpo por eso.

 

 

BUFÓN: ¡Danos culo, perra hijueputa!…  ¡Hey… haznos caso y no nos ignores, maldita marrana!

 

PENNYWISE: ¡La malparida se hace de rogar, pero lo que quiere es verga a lo bestia!

 

 

Pennywise dejo de abrazar a mamá y le mando la mano por atrás.

A la vez que el acosador emitía tremenda risotada le levantó a mamá la ínfima minifaldita de su putidisfraz de mucamita dejando ver su tanguita de hilitos.

 

 

BUFÓN: ¡Wow!… ¡Tiene severa tanguita de hilitos la desgraciada vulgar esta! ¡Qué culazo tan rico el de esta golfa hijuemadre!…

 

 

El bufón le dio una buena nalgada, y mamá, al sentir eso, se dio la vuelta como si tuviera la intención de enfrentar a los bandidos, pero no fue capaz de decirles nada contundente, solo les tiró unos dulces a la cara y sacando un dedo les hizo aquel vulgar gesto de pistola, todo eso entre risitas.

 

 

MAMÁ: Jejeje… ¡Tengan estos dulces y dejen de joder!… Jejeje…

 

 

Los dulces cayeron al suelo y mamá volvió y se dio la vuelta para proseguir el camino mientras sonreía.

Los tipos se rieron e hicieron tremenda bulla, pisotearon los dulces y continuaron con su acoso tras de nosotros.

Los dos hampones no tardaron nada en manifestar palabras dirigidas al suculento busto de mamá y al buen escotazo que enseñaba casi todas sus morenas tetotas.

 

 

 

PENNYWISE: ¡Qué tetonazas tan grandes y deliciosas! ¡¿Viste eso? amigo Bufón! ¡El tamaño de esos exquisitos senotes es inaudito!

 

BUFÓN: ¡Claro que le vi las tetazas a esa mujerzuela de mierda cuando se giró a tirarnos dulces! ¡Las tiene bien agarrables y chupables!… Jejejeje… ¡Está bien violable esta maldita cerda! ¡Ya me dieron más ganas de encularla y abusarla bien duro!…

 

PENNYWISE: ¡Esta ramera no pasa de hoy!… Jajajaja… ¡¿Lo oíste, puta?!… ¡De hoy no pasas, malparida!…

 

MAMÁ: ¡Ay!… ¡Me gané a este par de hijueputas sin comprar la boleta!… Jejeje… ¡Si que son jodones estos dos ¿cierto, papi?!… Jejeje…

 

YO: ¡Si, mami!… ¡Son muy jodones y fastidiosos!… ¡Tengo miedo, mamá!… ¡Son muy feos y se ven muy peligrosos y amenazantes!… ¡Dicen que te van a violar!…

 

MAMÁ: ¡No les hagas caso, mi amor!… Jejeje… ¡Perro que ladra no muerde!… Jejeje…

 

 

Las risas de ese par de miserables psicópatas eran macabras y muy sonoras y las de mamá me hacían enojar.

Mamá, mascullándoles groserías, pero al mismo tiempo mostrándose serena y sonriente, continuaba su camino como si nada pasara.

Mamá me llevaba de la mano, sin embargo, no apresuraba su paso, se veía muy calmada ante semejante acoso tan brutal.

Con esos dos bandidos atrás acosándola sería obvio que mamá debería de caminar con mayor velocidad o pedir ayuda a la gente que estaba cerca, pero no hacía ni lo uno ni lo otro.

Mi corazón latía aceleradamente.

Pennywise se acercó otra vez a mamá y de nuevo le mandó su gigantesca manaza al culo, pero esta vez le dio una buena acariciada desde la cuca hasta el coxis pasándole esa fea manota por toda la raya del culo y con tanta fuerza que hizo levantar un poco a mamá.

Juntos payasos rieron muy divertida y macabramente a la vez que soltaban al aire una gran cantidad de serpentinas y confetis y mamá emitió un agudo gritito seguido de unas risitas y unas groserías, como si lo que ese sucio criminal acabó de hacer fuera muy gracioso.

Obligué a mamá a correr un poco jalándola de su mano, pero los payasos no se desprendían de nosotros, juntos juraban violar a mamá por todos sus agujeros y darle fuerte poronga hasta por las orejas mientras la decapitaban.

Esas palabras tan fuertes me tenían al borde del desmayo.

Volvimos a caminar porque mamá se cansó de trotar y me pidió ir más despacio.

El payaso y el bufón eran terriblemente asquerosos y degradantes. Se acercaban, se nos ponían de frente, se giraban, alzaban los pomposos culos de payaso y se tiraban olorosos pedos, y no sé cómo hacían, pero cuando se los tiraban salían expulsados de sus traseros unos confetis, unas serpentinas y hasta unos globos en forma de vergas que se elevaban juguetonamente por el aire.

Nos adelantamos de nuevo.  

El bufón, haciendo sonar sus cascabeles de las puntas de su gorro, guardó su botella de licor entre su cinturón y ahora fue ese siniestro el que desde atrás le mando juntas huesudas y blanquecinas manotas de uñas largas y negras de mugre a las tetas de mi apetecible y tetona mamá agarrándoselas con gran fuerza.

Mamá emitió un gritito.

Obviamente el generoso escote no aguantó nadita el agarrón y se abrió en el acto dejando las tetazas de mi madre totalmente al aire, pues era obvio que no tenía puesto brasier.

 

 

 

YO: ¡Vaya!… ¡Pero qué tetas, mamá!…

 

 

 

Quedé pasmado viendo las tetas de mamá y también contemplando cómo el bufón se las magreaba.

Nunca había visto tetas más ricas y perfectas que esas. Sus pezones estaban erectos.

Mamá volvió a gritar entre estúpidas risitas y el bufón nada que le soltaba las tetas, más bien se las magreaba desde atrás con descaro y desparpajo increíbles. Se las estiraba desde los pezones, los cuales movía en uno y otro sentido como cuando uno manipula con los dedos la perilla de un radio buscando alguna emisora que le guste.

Pasaron cerca unas ancianas con sus nietas disfrazadas y unas señoras con sus pequeños hijos e hijas también con disfraz pidiendo dulces y aun así el maldito ese no le soltaba las tetas a mi madre.

Las viejitas y las mujeres se dieron la bendición al ver cómo el canalla se carcajeaba a la vez que parecía ofrecerles las tetas de mamá.

Mamá daba grititos, pero no hacía ninguna acción contundente para que el tipo la soltara y respetara, más bien reía un poco.

El payaso Pennywise reía a carcajadas siniestras a la vez que se tocaba su entrepierna, sobre su pantalón bombacho y de color amarillo, con movimientos claramente masturbatorios.

Por fin llegó un momento en que el villano le soltó las tetas y yo jalé la mano de mamá para que corriera junto a mí.

Las tetas le quedaron marcadas con los dedotes del maniático.

Pensé que todo lo que nos estaba pasando con esos dos sujetos era un castigo divino por haber dicho las cosas que dije de mi madre las veces aquellas en el colegio junto a mis compañeros casposos, por haberme pajeado con sus fotos y por imaginarme cochinadas con ella. Mentalmente le pedía perdón a mi Diosito lindo hasta que mi cansada mami me dijo:

 

 

 

MAMÁ: ¡Ay, nooo!… ¡No me jodas, Julito!… ¡¿Otra vez a correr? mijo!… ¡Estás muy asustado, papi! ¡En lugar de disfrazarte del valiente zorro debiste disfrazarte de gallinita cobarde!… Jejeje…

 

YO: ¡Corre, mamá o si no te van a agarrar las tetas, la chocha y el culo otra vez!… ¡Esos malditos quieren violarte!… ¡Oye… guárdate las tetas que todo el mundo te las está viendo!…

 

MAMÁ: ¡Ay!… ¡Qué va!… ¡Le estás dando mucha importancia a este asuntico!… Jejeje… ¡Esos dos solamente quieren tratar de asustarnos! ¡No me van a violar! ¡No se atreverán a tanto!… ¡Además prefiero el acoso de esos dos al cansancio de tanto correr! ¡Esto parece una clase de Educación Física!…

 

YO: ¡Pero qué rayos dices, mamá!… ¡Corre!…

 

  

Mamá, con las bamboleantes tetotas aún por fuera, dejó que yo la siguiera jalando de la mano obligándola a trotar un poco más.

Tras unos cuantos metros mamá se cansó de correr totalmente, me rogó detenernos, lo hicimos y continuó caminando despaciosamente mientras me soltaba la mano para guardarse sus tetas y arreglarse su escote.

Los individuos seguían atrás, a unos metros, lanzándole a mamá cualquier clase de palabras y frases cochinas y riendo como locos.

Lógicamente era de noche desde hacía rato, desde antes de pajearme en el muro.

Llegamos a una parte donde la carretera se bifurcaba, una rama era bastante transitada y la otra muy oscura y sola, únicamente la iluminaba los rayos de la luna llena.

 

 

 

MAMÁ: ¡¿Por dónde agarramos ahora, hijo?!

 

YO: ¡Pues obviamente por la vía transitada, mamá!… ¡La otra carretera es boscosa y está muy deteriorada! ¡Es demasiado peligrosa ya que en ella roban y violan a menudo! ¡tú lo sabes!…

 

 

Sin embargo, no sé qué le pasó a mamá y pudiendo tomar la vía buena, segura y transitada decidió tomar el solitario sendero cuya carretera estaba destruida.

Mamá tomó esa calle a sabiendas que esa ruta era muy peligrosa y que era seguro que ese par de hijueputas acosadores iban a aprovechar su mala decisión para llevar a cabo algo malo.

En ese camino solo había bosque y algunos lotes y casas abandonadas y derrumbadas, ni siquiera funcionaban las luminarias de los postes y solo lo iluminaba la luz de la luna llena.

Los endemoniados payasos se alegraron y obviamente continuaron atrás de nosotros.

Miré hacía atrás y vi que ya tenían sus vergotas por fuera y se estaban pajeando mientras seguían piropeando y acosando a mamá a cierta distancia de nosotros. Parecía como si estuviéramos en una película de miedo.

Sus vergotas eran tal como uno pensaría las tienen los payasos, muy largas, gruesas, cabezonas, curvadas, pintadas de diferentes colores y hasta chillonas, emitían unos sonidos muy chistosos, uno de esos graciosos ruidos era similar al que se produce al oprimir varias veces un patito de goma y otro de los sonidos era como el de un divertido resorte.

Pues bien, siguieron acosando a mamá.

Pennywise se adelantó y se puso frente a nosotros impidiéndonos el paso.

Mamá y yo volteamos para atrás con el fin de cambiar de dirección, pero ahí estaba el bufón.

 

 

 

BUFÓN: ¡Te vamos a encender a verga, maldita perra! ¡¿Te gusta mi inmensa matraca, cerdita?!

 

PENNYWISE: ¡Mira mi poderoso chipote chillón, mujerzuela!… ¡No vamos a dejarte ir hasta preñarte, callejera! ¡Tendrás que parir a la putita de la Melody dentro de nueve meses, ella será el fruto de nuestra violación, puta!… 

 

 

Mientras Pennywise se masturbaba apretándose la verga, esta sonaba de una manera muy chistosa. Increíblemente ese miembrote emitía unos pitidos de juguete.

Entre juntos empezaron a acorralar a mamá. Uno por delante y el otro por atrás.

 

 

 

MAMÁ: ¡No hagan eso que quieren hacer, muchachos! ¡Yo sé que en el fondo ustedes dos son niños buenos! ¡Miren que ustedes son payasitos graciositos de la tele, hasta me caen bien y me gustan! ¡Pero no lo hagan, amiguitos!… ¡Por favor!…

 

 

 

Los payasos acercaron tanto sus cuerpos al de ella que parecían un emparedado, siendo mamá la deliciosa carne y ellos las sendas rodajas de pan.

 

 

 

MAMÁ: ¡Por favor muchachos!… Jejeje… ¡No me toquen!… ¡No me vayan a violar ¿sí?!…

 

PENNYWISE: ¡O colaboras con nosotros voluntariamente o entre los dos violamos y matamos a este chino marica que debe ser tu puto hijito!…

 

MAMÁ: ¡Oh!… ¡Dios!… ¡No!… Jejeje… ¡A mi hijo no!… Jejeje… ¡Tan solo acabó de cumplir los 12 añitos, es un angelito! ¡Le destrozarían el culito si le llegan a meter tremendas trancas!… Jejeje… ¡Me lo matarían!… Jejeje…

 

 

Yo estaba al borde del desmayo al presenciar, ver y escuchar todo eso.

 

 

PENNYWISE: ¡Pues si no quieres que eso pase colabora, perra!…

 

     

El bufón estaba dándole besitos en las mejillas a mi madre a la vez que posaba sus manotas en sus tetas y se las sacaba de nuevo del escote y se las magreaba como quería.

 

 

MAMÁ: ¡Ay!… Jejeje… ¡Señor bufón, no me toque tan duro las tetas!… Jejeje… ¡Me las va a entecar, mi bufoncito!… ¡Tenga piedad de mí, mi amor, por favor!… Jejeje… ¡Aayy!… ¡Me la apretó duro!… Jejeje…

 

 

Mientras tanto el diabólico Pennywise acercaba su gracioso y enorme pene, que parecía martillo, al culo de mamá, por encima de su minúscula putifaldita, simulando obscenos movimientos de penetración. Su verga sonaba jocosamente al hacerlo.

 

 

MAMÁ: ¡Uy, pero señor payaso ¿qué me está haciendo usted?!… Jejeje… ¡Por favor no sea brusco payasito de la tele! ¡Le siento mucho su dura y sonora cosota!… Jejeje… ¡No me aprisionen que me van a aplastar entre los dos!…

 

 

Yo di unos pasos, estaba totalmente lleno de temor y rabia y con las calabazas me alejé algunos metros.

Yo seguía implorando perdón mentalmente por mis pecados.

Recordé cuando les dije a mis compañeritos del colegio que quería que violaran a mamá y ahora que eso se estaba dando en la realidad ya no lo deseaba y rogaba como fanático religioso el perdón al cielo.

Mis lágrimas se escurrieron por mis mejillas y lloré como una nenita.

No podía creer que eso estuviera pasando de verdad en nuestras vidas y menos que mamá no se hiciera respetar en lo más mínimo, más bien les llevaba la corriente en ese sucio y abusivo jueguito de noche de miedo.

Tal vez mamá pensaba que era una broma de sus vecinitas o algo así y por eso actuaba tan dócilmente como restándole importancia al asunto, estaba minimizando su propia violación.

El bufón le daba besitos en el cuello y luego pasó a darle piquitos en los labios para después producirse entre ellos un tremendo besote de lengua el cual fue muy bien correspondido por mi madre.

Ver eso me descompuso demasiado, mamá había empezado a colaborarle a esos malditos.

 

 

MAMÁ: ¡Mmmm!… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!… ¡Espera, amor!… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!… ¡Oh!… ¡Qué puta soy!… Jejeje… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!… Jejeje… ¡Más despacio, cariñito!… Jejeje… ¡Uy! ¡Qué besotes!… Jejeje… ¡¿Pero te comiste una zarigüeya podrida o qué putas?! ¡Tienes pésimo aliento, mi amor!… ¡Aun así amo tus besotes de macho!… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!…

 

 

Mamá actuaba de manera muy dócil y eso era lo que me producía más ira.

El desgraciado no le soltaba las tetas, se las magreaba duro y con ganas.

Con todo y mal aliento mamá lo seguía besando y se seguía dejando besar, no le importaba que ese bufón tuviera los dientes amarillosos, podridos y torcidos.

Pennywise dejó de hacerle esos vulgares movimientos en su culo y pasó a meterle sus manotas por entre la minifalda, a correrle a un lado la tanguita, a sobarle la cuca y a meterle sus gordos e inquietos dedazos en su huequito vaginal.

 

 

 

MAMÁ: ¡Mmmm!… ¡Pero… qué diablos hace, payaso hijueputa!… ¡No le di la autorización de hacer eso!… ¡Oohhh!… ¡Qué rico!… Jejeje…

 

PENNYWISE: ¡Te empiezo a violar, perra!… ¡Eso es lo que estoy haciendo, puta desgraciada!…

 

MAMÁ: ¡Ah… ya!… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!… ¡Mmmm!…

 

 

 

Luego de dedearla un ratico, el payaso Pennywise comenzó a bajarle la tanguita de hilitos a la excitada de mamá.

 

 

 

MAMÁ: ¡Lo que ustedes dos están haciendo es empelotarme por ahora!… ¡Por favor, no lo hagan!… ¡Soy madre de tres!… ¡No me sigan tentando que soy demasiado débil carnalmente!… ¡No me sigan sacando mi lado putón o no respondo de mis actos!… ¡Ustedes no saben cómo soy yo de mamadora y de culiadora cuando me emputezco!… Jejeje… ¡Los podría dejar completamente secos, no respondo!… Jejeje…

 

 

 

Mamá pareció presentar cierta resistencia, aunque muy leve, pero la insistencia, el besuqueo y el toqueteo de los delincuentes hizo que la muy zorra continuara colaborándoles prácticamente sin problemas.

Mamá abrazó al hijueputa bufón mientras le correspondía de muy buena manera sus babosos besos de lengua y se dejó quitar totalmente los cucos por Pennywise levantando primero una pierna y luego la otra para que él se los pudiera retirar fácilmente.

La lengua del bufón era espantosa, muy larga y terminada en una diabólica punta.

Pennywise, ya con la tanga de mamá en la mano, estiró la minúscula prendita, la olió, se la puso en la cabeza y soltó una carcajada siniestra, mamá y el bufón se rieron al verlo así.

El bufón y Pennywise tomaron de las manos a mamá y la fueron obligando a dirigirse a un lote abandonado, al lado profundo y lleno de matorrales de la destruida, solitaria y oscura carretera.

 

 

 

MAMÁ: ¡¿A dónde me quieren llevar, payasitos?!… ¡Uy no, a ese sitio yo no voy, papasitos!… ¡Ustedes dos son muy graciosos, bonitos, lindos, tiernos y todo, pero allá no los acompaño! ¡Todo estuvo muy bonito, pero hasta aquí los alcahueteo!… ¡Me voy!… ¡Hasta pronto, amiguitos!… ¡Que violen mucho a otras putas!…

 

 

 

Mamá no quería meterse en ese feo sitio con sus zapatos de tacones altos, así que dio unos pasos con la intención de marcharse, pero ellos la jalaron y mostrándole unos filosos cuchillos la obligaron.

 

 

PENNYWISE: ¡Nosotros insistimos!… Jejeje…

 

 

A mi madre le tocó acceder.

 

 

 

 

MAMÁ: ¡Bueno!… Jejeje… ¡Pensándolo bien si es así por las buenas está bien! ¡Vamos, papis y nos divertimos un poco en esta nochecita de brujas y de putas!… Jejeje…

 

BUFÓN: ¡Bien dicho, querida!…

 

MAMÁ: ¡Tampoco es un gran pecado putear de vez en cuando ¿no?!… Jejeje…

 

PENNYWISE: ¡Qué sabia eres, vieja putona asquerosa!

 

 

 

Los tres fueron al sitio, los hijos de puta la abrazaban o le agarraban las nalgas por encima de la putifaldita del putidisfraz de mucamita mientras caminaban.

Yo los seguí, el lugar era muy sucio, estaba lleno de excrementos y orina de indigentes y animales, también se veían ratas e insectos por doquier. 

Todo se veía con relativa claridad debido a los potentes rayos lunares.

Mamá se besaba con el uno y con el otro con muchísima pasión a la vez que ellos la empelotaban totalmente y le metían sus feos y gruesos dedotes por la raja y el culo.

Ella, con sus mismísimas manos les empezó a agarrar y a pajear sus sonoras y amenazantes vergotas, hasta que escuché lo siguiente de sus propios labios:

 

 

 

MAMÁ: ¡Mmmm!… ¡Qué porongas tan ricas!… ¡Son inmensas y raras! ¡Nunca había visto cosotas similares!… Jejeje… ¡Hacen sonidos chistosos!… Jejeje… ¡Son tan tiernas y tan lindas!… Jejeje… ¡En serio nunca había visto algo igual!… ¡Uuff!… ¡Las quiero para mí!… ¡Las amo!… ¡Se las quiero mamar!… ¡Tengo curiosidad de saber a qué les saben esos hijueputas chorizotes…

 

 

 

No lo podía creer, mi madre en verdad era toda una puta, era como si lo que le hubiera dicho días antes a mis compañeros del colegio se hubiera hecho realidad, no podía salir yo de mi sorpresa. Realmente es cierto lo que dicen por ahí, que uno debe tener cuidado con lo que desea porque se puede cumplir en algún momento, y yo siempre desee ver a mamá muy puta, teniendo sexo duro y siendo violada sin piedad alguna.

Le grité a mamá lo siguiente:

 

 

YO: ¡Mamá, si estas decidida a follar con estos imbéciles al menos usa los condones de esta cajita que algún depravado me echó en mi calabaza!…

 

PENNYWISE: ¡No, marica! ¡Están prohibidos los condones aquí!

 

BUFÓN: ¡La idea es embarazar a esta puta!

 

MAMÁ: ¡Ya los oíste, papi! ¡La idea es preñar a esta perra en celo!… ¡Guarda la cajita de condones para una próxima oportunidad, cariño!…

 

 

 

Tiré la puta caja de condones, mi sombrero de Zorro y las perras calabazas de la ira tan poderosa que me embargaba, los putos dulces brincaron a todas las direcciones.

También pateé violentamente algunos tarros que había por ahí entre esa basura del lugar, así desquitaba mi furia.

Así las cosas, a esos infames no les fue difícil hacer que la sonriente de mamá se agachara en medio de ellos frente a sus terribles vergotas, pues fue ella misma la que se acurrucó entre ellos por iniciativa propia con el fin de iniciar unas formidables mamadotas.

La tetona de mamá, antes de proceder a mamar vergas, se las masturbó un rato, las miraba con sumo deseo y desespero por probarlas poniendo una cara de puta increíble y se relamía sus rojos labios mamadores con su lujuriosa e inquieta lengua.

Ante mis turbados e impresionados ojitos de tierno niño de 12 añitos, la puta, sonriendo, les besó las vergas y se las lamió.

 

 

MAMÁ: ¡Ay! ¡Qué rico!… ¡Mmmmm!…

 

 

 

Mis tiernos ojitos no podían dejar de observar la antihigiénica e inmoral escena.

Luego les besó, lamió y chupó los peludos testículos.

 

 

 

YO: ¡Mamá!… ¡No!… ¡No lo hagas!…

 

 

 

Mamá seguía en los suyo.

Esas huevas eran extrañas, deformes y enormes, se salían de los parámetros de la normalidad, además parecían moverse solas al igual que sus llamativas vergotas.

Después, mamá se metió los graciosos, pero a su vez amenazantes y bulliciosos falotes, a su succionadora, roja y viciosa boquita de mucamita emputecida.

 

 

YO: ¡Basta, mamá!… ¡Por lo que más quieras!…

 

 

Mamá, primero mamó el chipote chillón de Pennywise y luego la gran matraca del horrendo bufón.

 

 

YO: ¡No tienes por qué seguir mamando, mamá!

 

MAMÁ: ¡Son deliciosas, mijo!… ¡No puedo dejar de mamar!… ¡Mmmmmm!…

 

 

Mi esmerada mami les siguió mamando las vergas de manera alternada, primero a uno y luego al otro, y luego otra vez al uno y después de nuevo al otro y así sucesivamente.

Se le veía a mamá que le encantaba muchísimo mamarlas.

Los bandidos lanzaban aullidos de placer a la vez que le decía puta, perra, zorra, maldita, hija de puta, malparida y otras lindezas semejantes.

En un momento, mi alegrona mami se metió juntas vergotas a la boca al mismo tiempo, sus cachetes se inflaron bastante y sus ojos se abrieron al máximo.

Sentí como si un enjambre de insectos se hubiera posado en mi espalda y hubiera invadido mi columna vertebral y mi cerebro.

La escena era tan morbosa que mi llanto, mi ira y mi temor no tardaron en convertirse en plena e insoportable arrechera.

Era claro, a mí también llegó el espíritu de la perversión más abyecta y me dejé invadir por él.

Esa energía erótica demoniaca que sentí llegar como enjambre era ese demonio de la perversidad y el muy maldito me invadió en el acto, por eso tuve tanta potencia en mi verga y en mi deseo sexual.

Esa posesión fue deliciosa, me hizo sentir desinhibición, arrechera y fortaleza sexual. 

No podía desperdiciar la oportunidad, rápidamente me saqué la parada vergota por la bragueta del pantalón de mi disfraz del Zorro y me empecé a pajear como nunca a la vez que miraba la sucia y excitante escena.

Mamá también se magreaba las tetas y se tocaba y dedeaba la cuca por propia iniciativa mientras mamaba y remamaba esas monstruosas vergotas.

Como ya lo dije los dos bandidos la habían despojado de su putidisfraz de mucamita erótica, tiraron sus partes por ahí y la acostaron bocarriba sobre un pequeño pastizal que había en medio de un basurero dentro de ese lote.

El tipo disfrazado de Pennywise se le echó encima de una forma pesada y salvaje, gruñendo como un furioso animal, y mientras el que estaba disfrazado de bufón miraba la violación a la vez que se pajeaba.

El detestable payaso empezó a hacerle “el amor” a la muy puta de mi mamita.

Mamá atenazó fuertemente el cuerpo de Pennywise con sus piernas y brazos como queriendo que el desgraciado y horrible payaso no se fuera a ir o a levantar en algún momento, sin duda la muy puta quería que la poseyera sexualmente de manera total.

 

 

 

MAMÁ: ¡Fóllame, fóllame, fóllame, cabrón hijueputa!… ¡Destrózame la hijueputa chochaza a vergazos!… ¡Aahhh!… ¡Aahhh!… ¡Aahhh!… ¡Así, así, maldito guasón!… ¡Dame duro!… ¡Aaaagggghhhh!…

 

 

 

Mamá tenía toda su cara untada del maquillaje corrido que usaban esos dos malditos y del suyo mismo, y gemía, gritaba y pedía más verga mientras era penetrada con rudeza por la babosa y feroz cucaza, según eso le estaba gustando sobremanera su violación, cosa que me arrechaba sin límites.

Yo me pajeaba impetuosamente al lado del mal formado bufón, quién no dejaba de repetir y de decirme que yo era un hijo de la gran putísima madre que se estaban follando y que mamá era una gran putísima malparida sin redención y que se la iban a clavar hasta por el puto culazo y que la iban a matar a punta de verga.

Sus insultos hacia mamá y hacia mí no paraban.

No sé, pero ver y oír todo eso me produjo una gran excitación infernal y me masturbé con más fuerza.

 

 

BUFÓN: ¡Eso, chino marica! ¡Mira a la puta de tu mamá follar con mi bromista y malvado amigote como la putísima perra que bien es esa maldita cerda!…

 

YO: ¡Mmmmm!… ¡Mmmmm!… ¡Mmmmm!… ¡Uuff!… ¡Cómo le dan a la marrana de mamá!… ¡Severo!… ¡Siempre quise verla bien ensartada!… ¡Mmmmm!… ¡Mmmmm!… ¡Mmmmm!…

 

BUFÓN: ¡Masturbate más fuerte que entre más duro lo hagas más larvas demoniacas de deseo se te pegan a tu astral y más enviciado al sexo estarás y más energía para nosotros lograremos, pequeño gusano hijueputa!… Jejeje…

 

YO: ¡Mmmmm!… ¡Mmmmm!… ¡Mmmmm!… ¡Qué rico es esto!… ¡Mmmmm!… ¡Ojalá tu amigote le reviente bien rico la cucaza a esa maldita puta que tengo por madre ya que ella quiere ser una perra indecente!… Jejeje… ¡Y que después le destroce el culazo de manera cerda y brutal!… ¡Quiero ver eso con mis propios ojos!… ¡Mmmmm!… ¡Mmmmm!… ¡Mmmmm!…

 

BUFÓN: ¡Mmmm!… ¡Qué bien!… ¡Así se habla, maricón de mierda!… Jejejeje… ¡Vamos a matar a la marrana de tu mamá a punta de puro reventón de boca, culo y cuca!

 

 

 

Pennywise se vino abundantemente en la raja de mi mamá.

Tanto él como ella gritaban de placer.

La descomunal vergota del payaso no dejaba de hacer sonidos graciosos mientras eyaculaba enormes cantidades de semen, confetis y serpentinas.

Cuando el payaso sacó su colosal miembro de esa sucia vagina, de ese colosal pene siguió emanando litros de espesa leche, esperma que cayó a carrotancados sobre el cuerpo, las tetas y la cara de la puta de mamá quien muy arrecha se lo frotó como si fuera cremita para el cutis y para la piel.

Los dos bandidos emitieron gritos, risas y tremendas vulgaridades.

El payaso abofeteó varias veces a mamá, tan duro y repetidamente que le reventó la nariz y salió sangre de ella.

Mamá reía al ver esa sangre.

Luego, el payaso se levantó y empezó a orinarse sobre la cara y la boca de mi madre.

El bufón se unió a esa brutal orinada.

Mamá abría su boca para recibir los dos potentes chorros de tibia orina, hacía gárgaras y enjuagues bucales con ella y luego se la tomaba demostrando muchísimo gusto. Era increíblemente cochina esa escena, pero también excitante.

Mamá quedó lavada en orines, las gotas le bajaban por las tetas, y seguidamente le tocó el turno al inhumano bufón de meterle la matraca por esa calenturienta y voraz panochota.

Mamá se acostó y lo esperó con sus piernas elevadas y muy abiertas. La puta con una mano se daba palmaditas en la cuca y con la otra se agarraba las tetas ella misma.   

Ahora Pennywise se pajeaba a mi lado a la vez que nos insultaba a mamá y a mí.

El bufón le daba duro por esa vulva a la muy descarada, quién no hacía sino besar en la boca desesperadamente al desconocido y peligroso violador y criminal.

Tras unos minutos el bandido también se le vino en la puta cucaza, pero no era semen lo que le salía del pipí sino una gran gusamenta.

La chocha de mamá se llenó de miles de gusanos blancos. Ella gritaba, pero no de susto, sino de placer. Esto debía ser obra del demonio.

 

 

MAMÁ: ¡Ustedes prometieron darme por el culo! ¡No se vayan a ir sin cumplir su palabra, par de hijueputas!… Jejeje… ¡Quiero que me rompan el malparido culote!… ¡Pero ya!…

 

 

Pennywise nuevamente puso a mamá a mamarle su curvado y cabezón miembrote mientras el bufón ahora la sentaba sobre su violadora macana y le daba verga por el culo de una manera magistral. 

Mamá gritaba y lanzaba palabrotas terriblemente soeces al sentir su culote tremendamente invadido.

La perra hacía un sexo anal sencillamente esplendoroso.

La escena era mejor que cualquiera mostrada en porno.

Eyaculé en gran manera, pero yo estaba tan excitado al ver la violación de mamá que el pipí no se me bajó y enseguida empecé otro formidable pajazo, era como si yo también estuviera poseído por el espíritu maligno del sexo esa macabra noche de brujas y demonios.

Las tetas de mi emputecida madre rebotaban muy rico, ella cabalgaba al bufón con muchísimas ganas a la vez que le succionaba hasta el alma a Pennywise por su gran vergota pitadora.   

Minutos más tarde Pennywise la agarró del cabello, la obligó a hacerle una agresiva garganta profunda.

La garganta de mamá se inflaba demasiado al recibir semejante miembrote tan largo y tan grueso. Parecía que su cuello fuera a reventarse. Esa vergota tan bestial no le cabía en la garganta.

Se notaba que mamá estaba a punto de asfixiarse, esa violenta vergota le estaba deshaciendo la laringe y se le venía el vómito.

Pennywise le jalaba muy duro el cabello y le clavaba la verga muy profundamente en la garganta haciéndola vomitar, el vómito se salía por las comisuras de los labios de mamá.

Apenas el payasito de la tele le sacó su miembrote de la boca salió expulsado el resto del vómito de la boca de mamá.

El payasito de la tele masturbó su gigantesca vergota y se le vino en la cara a mi mami echando litros de semen y muchas serpentinas y confetis.

Era verdad, el degenerado hombre nuevamente eyaculó galonados de semen caliente a la vez que reía macabramente.

Mamá quedó con su putísima cara de prostituta totalmente enjuagada y cristalizada en sucio esperma de vil payaso delincuente y violador. Su inquieta lengua relamía el semen que más podía. Mientras tanto el bufón seguía maltratando salvajemente el culazo de la puta, no se despegaba de ese succionador anote.

El malévolo bufón eyaculó en el enorme y abierto culazo de mamá.

Ella manifestaba con gritos y palabrotas su gran placer, y logré ver que, una vez más, el bufón había expulsado cantidad de gusanillos blancos de su verga y que se los dejó dentro de ese palpitante culazo, sé muy bien que eso no era semen sino gusanos porque me di perfectamente de cuenta que algunos cayeron al pasto y no dejaban de moverse.

Pronto los pervertidos intercambiaron de hoyo.

Pennywise ahora la ponía en cuatro y agarrándola fuertemente de las caderas le empezaba a clavar su grueso, largo y dinámico pepino por el hambriento orto y el bufón le hacía garganta profunda a la sucia ramera.

Mamá gemía de gusto, y cuando la verga del bufón salía de su garganta y boca ella pedía más verga y una violación más dura y sin piedad.

Sin importar que hubiera muchas polillas y demás insectos revoloteando alrededor de mi pegachenta verga eyaculé otra vez, y como no se me bajaba la arrechera ni la pinga enseguida continué con un tercer pajazo.

Mi pajazo era monumental, es que con las escenas que estaba presenciando no era para menos, sería muy tonto si no me pajeara de esa forma ante semejante espectáculo pornográfico.

Mamá soltaba jugos y fluidos y tuvo sus respectivos squirt.

La señora también orgasmeó con frecuencia y gran potencia.

Los dos individuos eran igual de agresivos a los espasmos y squirt de mamá.

Pennywise le quería destruir el culo a mamá no solo con su vergota y con unos chistosos y enormes juguetes sexuales que no sé de dónde había sacado, sino también a punta de poderosas y sádicas palmadas, sin embargo, mamá parecía estar en el cielo, era totalmente evidente que lo disfrutaba como nunca.

Los dos violentos y graciosos psicópatas del sexo eyacularon al tiempo.

Pennywise lo hizo dentro del culo de la puta y el salvaje y horrendo bufón llenó de gusanos su viciosa boca.

Pennywise le embutió su monstruosa vergota en la boca a mamá y tras un par de minutos también eyaculó su semen adentro.  

Mamá tomó y tomó litros de semen caliente, espumoso y espeso de bromista, burlón, ridículo y jocoso payasín.  

Mamá pidió más verga y más semen.

Ahora juntos se la metieron al tiempo por la cuca y luego por el culo, en un doble vaginal y un doble anal respectivamente. Esa fue una verdadera putifiestecita de noche de brujas y de putas para mamá.

Mamá chillaba como una marrana en matadero, pero de sumo placer, eso me encantaba sobremanera.

Los endemoniados delincuentes le mordían las tetas, se las golpeaban, le daban bofetadas en ellas y en la cara, le hacían chupones, le jalaban el cabello, la escupían, se le vomitaban y orinaban encima y la insultaban de las peores formas, sin embargo, a ella parecía encantarle mucho que le hicieran todas esas aberraciones porque pedía más y más.

Me vine una vez más. Lo mismo hicieron los viles y diabólicos payasos.

Sacaron sus vergas de donde las tenían metidas y, pajeándose, eyacularon en el rostro de la obscena mujer tanto semen como gusanos.

Los dos payasos se pusieron a fumar unos inmensos chicotes y a tomar licor.

Mamá les pidió un poco de cigarro y de licor para el frío y ellos le dieron a fumar y a beber.

Luego sacaron un pedazo de vidrio del basurero e hicieron en él unas rayitas de cocaína, las esnifaron y le ofrecieron a mamá, ella esnifó con muchísimo gusto esa porquería. Yo estaba en shock.

Terminado eso, los payasos salieron dando tremendas zancadas y diabólicos berridos y risotadas, y se esfumaron entre la oscuridad y los arbustos mientras bajaban por el monte, los ecos de sus horrendos gritos y risas se iban perdiendo.

Al parecer esos dos no eran juglares de carne y hueso humanos, sino demonios reales de la noche de Halloween que salieron de su infierno a divertirse un poco con alguna putilla, como quien dice se echaron una canita al aire los muy hijueputas.

Mamá recogió otro chicote y un encendedor que esos feos seres habían dejado tirados y prendió el sucio cigarro para fumarlo.

Ella se mantenía muy calmada y hasta excitada todavía.

 

 

 

MAMÁ: ¡Mmm!… ¡Qué rico!…

 

 

 

Me quedé mirando a mi desnuda mamá. Ella se dio cuenta de mi acusadora mirada y me dijo:

 

 

 

MAMÁ: ¡Ay, Julito! ¡Mijo!… Jejejeje… ¡Perdóname, papi! ¡Tú eres testigo de que me tocó acceder a la violación!… Jejeje… ¡Es que debes comprender que tu mamá te salvó! ¡Si no me dejaba violar te iban a violar a ti y te iban a matar reventándote el culo!… Jejeje… ¡Además nos sacaron navajas! ¡Me tocaba colaborarles a esos bandidos y tener sexo con ellos o sino nos iban a matar y a violar a juntos!… Jejeje…

 

YO: ¡No te creo nada, mamá! ¡Te veías muy complacida y gustosa dándoles boca, cuca y culo a esos malditos! ¡Les colaboraste totalmente, so perra!…

 

MAMÁ: ¡Oohh!… ¡Mi amor!… Jejeje… ¡Lo siento mucho, cariño! ¡Sé que me porté mal, bebé, pero no pude controlarme!… ¡La culpa fue de esos hijos de puta que me violaron!… Jejeje…

 

YO: ¡¿Sí?!… ¡Cómo no!…

 

MAMÁ: ¡Sé que quedaste impactado y traumado, mi turroncito!… Jejeje… ¡No sé qué me pasó! ¡Me dejé llevar por el morbo y la arrechera! ¡Te juro que la cuca me picó, me palpitó y me controló!… Jejeje… ¡No tuve la culpa!… ¡Yo soy buena!… Jejeje… ¡Es que esos hijueputas me calentaron muy rico y estaban muy buenos! ¡Papasotes ricos!… Jejeje… ¡¿Viste esas porongas que se mandaban los malparidos? severas!… ¡Ninguna mujer se hubiera podido controlar ante algo así!… ¡No podía dejar pasar semejante oportunidad de oro!… Jejeje…

 

YO: ¡Mamá, no te justifiques! ¡Solo sé que eres una cerda pervertida! ¡Desde ahora no te podré seguir viendo como mi madre!…

 

MAMÁ: ¡Bah!… ¡Tonterías tuyas!… ¡Piensa lo que quieras!… ¡No me importa!… ¡Lo realmente importante era desfogarme!… ¡Ah… y te advierto, no le vayas a decir nada de esto a tu papá o te mato ¿oíste? Julito, te mato!… ¡Que esto quede como el secreto mejor guardado de nuestras vidas!…

 

YO: ¡Eres una puta, mamá!…

 

MAMÁ: ¡¿Lo soy?!…

 

YO: ¡Obvio que lo eres!…

 

MAMÁ: ¡Pues sí! ¡Lo soy!… Jejeje… ¡Siempre lo he sido!… ¡Soy una puta borracha, drogada y violada!… ¡Lo acepto y me encanta!… Jejeje…

 

YO: ¡Qué bueno que reconozcas y aceptes que eres una puta vulgar, mamá!…

 

MAMÁ: ¡Y tú eres un auténtico hijo de puta!… Jejeje… ¡También debes reconocer y aceptar eso, mi amor!…

 

YO: ¡Pues lo reconozco y lo acepto, mami!… Jejeje…

 

MAMÁ: ¡Ay! ¡Qué rico fue todo esto!…

 

YO: ¡Mamá, y no sabía que le jalabas al vicio de la cocaína!… ¡Me has dejado muy sorprendido, so puta!…

 

MAMÁ: ¡Yo tampoco lo sabía, papi! ¡Bueno, en realidad sí he fumado varias veces marihuanita, tú lo sabes! ¡Es muy rica y no puedo vivir sin ella!… ¡Pero es la primera vez que esnifo coca, y se siente muy bien!… ¡Debiste probarla!…

 

YO: ¡Eres una mujerzuela viciosa, mamá!…

 

MAMÁ: ¡Bah!… ¡Pues sí! ¡Todo lo que quieras decirme lo soy!… ¡Pero ya deja de fastidiar! ¡Mejor ayúdame a buscar mi putidisfraz!… ¡Se me está haciendo tarde para ir a la fiestecita de las vecinas!…

 

YO: ¡¿Qué?!… ¡¿Piensas ira esa fiesta?!

 

MAMÁ: ¡Obvio!… ¡Me dijeron que iban a asistir Ricardo, Eusebio, Polito, Olivo, Sandro, Wilmer y Alexander y quiero que esos papasotes me vean con mi buen putidisfraz! ¡Pa’ eso lo confeccioné y me lo puse!… ¡Se les va a parar la verga muy rico cuando me vean, papi!…

 

YO: ¡No puedo creer que hables de esa manera y que quieras más verga, mamá!… ¡¿No te bastó toda la mano de verga que te acabaron de dar esos dos canallas?!

 

MAMÁ: ¡Pues no! ¡No me bastó y qué!…

 

YO: ¡Y vas a ir a esa fiestecita de putas después de que te violaron y te dejaron toda magullada y con la cuca, el culo y las tetas doloridos, mamá?!

 

MAMÁ: ¡¿Y entonces?!… ¡Pues claro!… ¡Lo que me acabó de pasar es algo cotidiano que le puede pasar a cualquier mujer y eso no debe ser impedimento para seguir divirtiéndome y viviendo felizmente!

 

YO: ¡No lo puedo creer!… ¡Estás pensando como tus amigas las putas!… ¡Deberías descansar, reponerte y hacerte revisar de un médico! ¡Tal vez esos dos te pegaron una enfermedad, pues vi que del pene del bufón salían gusanos en vez de semen!

 

MAMÁ: ¡Alucinas, amor!… ¡Mis amigas tienen razón, el hecho de que esté casada con tu papá tampoco debe ser obstáculo para divertirme!  ¡No soy esclava de nadie! ¡Soy libre! ¡Debo gozar más mi libertad y mi sexualidad!… ¡Y si no estás de acuerdo pues de malas!…

 

YO: ¡Entonces vas a ir a esa fiestecita aunque ese hijueputa payaso y ese malparido bufón te hayan hecho mierda!…

 

MAMÁ: ¡Pues claro que pienso ir a divertirme, a tomar, a fumar, a drogarme y a bailar!

 

YO: ¡Y a putear ¿cierto, mamá?! ¡¿No te da ni un poquito de vergüenza?! ¡Descarada inmoral!…

 

MAMÁ: Jejeje… ¡Qué te importa!… ¡Y recuerda no decirle a nadie ni una palabra de lo sucedido o si no te ahorco, pequeño hijueputa!…

 

YO: ¡¿Pequeño hijueputa?! ¡Qué palabrotas me dices!… ¡Te dejaron poseída, mamá! ¡En realidad siempre pensé que eras puta, pero no tanto!… ¡Creo que acabaste de culiar con demonios y te dejaron loca! ¡Esos dos bandidos parece que eran entes sobrenaturales!

 

MAMÁ: ¡¿Y qué?!

 

YO: ¡¿No te da miedo saber que tuviste sexo con dos demonios?!

 

MAMÁ: ¡No!… ¡No me da miedo!… ¡Me lo hicieron muy rico, mejor que cualquier humano!… ¡Me gustaría volver a hacerlo con ellos!… ¡Papasotes ricos!… ¡Qué vergotas se traían!… ¡Los amo!… ¡Los adoro!…

 

YO: ¡Estas borracha, fumada y drogada, mamá!… ¡No sabes lo que dices!…

 

MAMÁ: Jejeje… ¡Solo sé que la gocé como nunca antes!… ¡Wow!… ¡Qué nochecita!… ¡Uuff!… ¡Deliciosa!… ¡Caramba!… ¡Qué rico, jueputa!… ¡Me follé a dos demonios! ¡Fue lo mejor que me pudo pasar en toda mi gran putísima vida!… Jejeje… ¡Ahora debemos esperar el fruto de esa unión sexual!

 

YO: ¡Dijeron que iba a nacer una niña y que debías ponerle por nombre “Melody”!…

 

MAMÁ: ¡Pues que así sea, papi!… ¡Es un orgullo para mí darles una hijita a esos demonios que me follaron tan rico!…

 

YO: ¡Dijeron que Melody tenía que ser bien putica!… ¡Yo creo que todo corresponde a un plan demoniaco a seguir!…

 

MAMÁ: ¡Pues si le toca ser puta a la nenita le toca, papi! ¡No se puede hacer nada!… ¡Los puteaderos los tenemos ahí cerquita para que ahí se emputezca!… Jejeje… ¡A las profesoras también las tenemos ahí no más, mis amigas!… Jejeje… ¡Yo también debería ponerme a ejercer la prostitución! ¡Pensándolo bien nací para puta y me gustaría serlo! ¡Ahora sé que debí ser puta desde hace tiempos!

 

YO: ¡Ay sí, mami! ¡Hazlo! ¡Métete de puta, mamá! ¡¿Qué te lo impide?!

 

MAMÁ: ¡El cretino de tu papá!…

 

 

 

Mamá siguió fumando lo último del chicote que le dejaron mientras seguía hablando babosadas. Yo le ayudé a buscar las partes de su putidisfraz entre ese basurero en ese lote abandonado en esa noche únicamente iluminada por la luna llena. No encontré su tanga de hilitos porque Pennywise se la llevó.

También me puse a buscar y a recoger nuestras calabazas y los dulces que habían quedado tirados entre el pasto, la basura y la tierra.

Me puse mi sobrero de zorro, ayudé a medio vestir a mamá con su putidisfraz y nos fuimos.

Me tocaba ayudar a sostener a mamá porque la violenta culeada que le dieron más todo el trago, cigarro y cocaína que consumió la tenían zurumbática. Mientras la ayudaba iba aprovechando para manoseala un poco, ya no me importaba que fuera mi madre biológica.

Llegamos a la casa, ninguno de los dos quiso cenar, ella se bañó, se arregló, se perfumó, se puso toda mamasota rica. Todo eso lo hizo a mi vista mientras yo me hacía otro pajazo.

Sonriéndome, mamá agarró la cajita de condones usados que algún pervertido nos había echado en una de las calabazas de dulces y ella los sacó, los lavó se los guardó entre una pequeña carterita y se fue muy animada a su famosa fiestecita de putidisfraces en la casa de putas de una de las vecinas promiscuas, vecinitas que tal vez no eran más que colaboradoras de esos viles demonios.

De seguro mamá se iba acabar de emputecer allá con los hombres que nombró y quién sabe con cuántos más, ya todo mundo sabe lo que suele suceder en esas fiestecitas.

Me dio alegría pensar que ya tenía algo mayúsculo y real de mi mamá para contarles a mis compañeros morbosos y caspas en el colegio, ya no tendría que exagerarles cosas o mentirles.

El lunes 3 de noviembre, en el plantel educativo, les conté todo a mis compañeros y nos hicimos tremendos pajazos con lo que les narré y planeamos violarla.

En efecto, la violamos en el bosquecillo de atrás del colegio, la culeada que le dimos fue excepcional.

Mamá estaba embarazada, y estoy seguro que la preñaron esos infames y malignos payasos.

Nueve meses después de lo narrado, mamá tuvo una hija en un parto muy doloroso y complicado, así nació mi hermanita menor, la Melody, quien desde que era niña no me la aguantaba, pues era una bellaca muy cansona, risueña, ruidosa, chillona, destrozona, terrible, grosera, diabólica, viciosilla y fastidiosa, no cabía duda que era hija de esos bandidos y demoniacos payasos.

La nenita aprendió a ser putilla y se me ofrecía la malparida.

Yo me desquitaba de la hijueputa de la Melody follándola salvajemente, pues me empecé a culiar a la pequeña pirobita desde que ella tenía siete años de edad, cuando aproveché que estábamos solos en casa para ponerme a ver junto a ella unas terribles películas porno, vimos hasta de zoofilia y coprofilia, ahí abusé de esa pequeña payasita ¿o ella abusó de mí? Bueno, no lo sé exactamente, lo cierto es que follamos delicioso.

Melody fue creciendo en mañas y en físico y poniéndose sumamente buenota y promiscua, la nena se puso tanto culonsota como tetonsota, nunca dejé de follármela y de entregársela a mis amigos, la emputecí como bien quise, y aún me sigo tirando a esa maldita hija de puta, ya sea en la casa o en los puteaderos, es una perra hija de los cabronsotes y malditos payasos.

Mamá se fue a putear con ella junto a sus amigotas.

Debido a que papá se enteró de todo eso nos echó de la casa. No soportó el emputecimiento de mi hermanita menor Melody, aunque supiera que no era hija de él.

Mis hermanas mayores también se volvieron putas adictas, los malos ejemplos en casa, del entorno y de las amigas prostitutas de mamá las volvieron así.

Luego, si ustedes me lo piden y si el relato obtiene los suficientes comentarios positivos y una buena calificación, les contaré en otro escrito lo que pasó en esos tiempos, follándome tanto a la puta viciosa de mamá como a mis perrísimas hermanas mayores y obviamente a la putita menor, Melody, bruja maldita y sexosa demonia, engendrada en plena noche de Halloween por dos mismísimos demonios del sexo.

 

FIN.

REDACTADO POR SIREMIS.   

 

 

3 Lecturas/29 de octubre de 2026/0 Comentarios/por siremis
Etiquetas: amigos, bisexual, colegio, hermanita, mayor, mayores, primos, sexo
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