Descubriendo el fuego
Relato publicado originalmente en SexoSinTabues.com por Anonimo.
Mi nombre es Laura, tengo 29 años y quería compartir este relato con ustedes.
Les cuento que soy casada, tengo un niño de 3 años y mi esposo Manuel que tiene mi misma edad trabaja en una empresa de comercio exterior en Buenos Aires.
Nuestra relación siempre fue buena y afectuosa, nos queremos mucho y nos hemos esforzado para construir un hogar y una familia.
Pero lamentablemente el siempre fue muy convencional, especialmente en el tema sexual y yo siempre fui muy curiosa y esperaba que luego del casamiento mi vida intima lleve una dinámica más activa o sea incursionar en cosas nuevas, emprender desafíos y adquirir nuevas experiencias, cosa que no pude concretar por la pasividad de mi esposo.
Al tiempo de tener nuestro hijo nuestra felicidad era intensa pero en mi intimidad sentía un vacio enorme que no podía completarlo.
En ese entonces fue que en una reunión de fin de año en la empresa que trabaja mi esposo Manuel, entre otra personas, conocí a Luis, un tipo que en ese entonces tenía 50 años.
Me cayó muy bien y veía en el un cierto atractivo que se fue potenciando con el tiempo ya que a través de las redes sociales posteriormente al evento nos contactamos.
Así comenzó una relación de buena onda y amistad, intercambiamos teléfonos y sin que mi esposo supiera manteníamos un contacto permanente que se fortaleció con el tiempo y nos hizo entrar en confianza.
A mi me generaba cierto estupor mantener contacto con un hombre sin que mi esposo lo supiera, más aún cuando empezamos a charlar sobre sexo, fantasías y deseos.
Hasta ese entonces era todo charla y bromas peo en verdad cada vez que hablaba con Luis no podía evitar excitarme, más aún cuando me confesó que era un fanático de la ropa interior femenina.
De manera atrevida comencé a enviarle fotos de mi ropa interior, luego me animé y empecé a enviarle fotos mías en ropa interior.
El asunto se me estaba yendo de las manos ya que en una ocasión me pidió una de mis tangas y se la hice llegar.
Luego me manda un video donde aparece masturbándose sobre mi prenda íntima y derramando en ella una cantidad de semen impresionante, pero más allá de eso me llamó la atención su miembro, era enorme y grueso, son unas bolas gigantes.
No pude evitar humedecerme al ver esa pija venosa, muy grande y palpitante, curvada hacia arriba y dejando caer chorros de un esperma abundante.
Sabía que no había marcha atrás y poco a poco fuimos coordinando un encuentro hasta que se dio la oportunidad y lo invite a mi casa, hacía meses de ese encuentro personal pero nuestra comunicación era tan activa que no me sentía incomoda al volver a verlo.
Para ese encuentro me preparé muy sugerente, un vestido que compré para la ocasión, corto de color lila, muy pegado al cuerpo y me puse mis mejores cremas para la piel y un perfume muy dulce.
Nuestro primer contacto fue visual, nos repasamos mutuamente y seguido a ello nos fundimos en un beso.
Su gruesa lengua chocaba con la mía y exploraba mi boca.
Nos deseábamos mucho.
No charlamos casi nada, solo fuimos al cuarto a besarnos y acariciarnos.
Por suerte mi bebe dormía y no interrumpió.
Sus manos me recorrieron entera y yo estaba ansiosa por ver su miembro.
Lo busque y mientras el se sentó en la cama me arrodille y descubrí su herramienta sagrada.
Primero disfrute su aroma luego con mis manos su textura y finalmente me la lleve a la boca para emborracharme con su sabor.
Mi lengua recorría ese tronco de carne y bajaba hasta sus testículos para llevarlos a mi boca y luego mamar como una cachorrita, el disfrutaba eso y entre mi saliva y el liquido preseminal la mamada se tornaba muy lubricada.
Sentía su miembro palpitar entre mi lengua y mi paladar hasta que se hinchó más aún y empecé a sentir su descarga en mi boca.
Fue intensa, sabrosa.
Me sentí colmada y mi mentón comenzó a mojarse del semen que se escapaba y no pude tragar.
Luego el me desnudo, me dejó solo con la tanga puesta y comenzó a besarme, busco mis pechos y se excito mucho al ver y sentir que de ellos se desprendía leche materna, ya que en ese entonces estaba en periodo de lactancia.
Paso rato jugando con ellos y mi leche, mi humedad vaginal era muy grande, y el también la disfrutaba con sus dedos que me estaban haciendo estallar de placer.
Finalmente me abrí de piernas para él, tomo su miembro y lo apunto a mi vagina palpitante y en vez de penetrarla me la acariciaba con su verga de arriba abajo haciéndome enloquecer hasta que finalmente se clavó en mi haciéndome gritar de placer.
Sus movimientos eran bruscos y placenteros, siempre me miraba a los ojos y lamia mi rostro, dejaba caer saliva dentro de mi boca la cual saboreaba entre gemidos y no pude resistir mi orgasmo.
Gritaba enajenada y el continuaba su bombeo intenso, las paredes de mi vagina se amoldaban a su miembro contrayéndose hasta que no aguanto más y deposito en su interior más esperma haciéndome enloquecer.
Nos tomamos un descanso, luego continuamos cogiendo en lo que fue una arde intensa.
Cuando se despidió me quede dolorida, con mi vagina inflamada y soñando con un próximo encuentro.
Cuando mi bebe despertó tuve que darle el pecho y mientras se alimentaba de mi interior fluía el semen de mi amante, y me excitaba recordar cómo me había cogido y mientras le daba el pecho a mi hijito comencé a masturbarme.
El tiempo transcurrió y nuestros encuentros eran esporádicos pero intensos, fuimos cumpliendo muchas fantasías, entre ellas el fue quien me inicio en el sexo anal.
Luego fuimos por más y me presentó un amigo con el cual hicimos trios, doble penetración, besos negros y me fui entregando a él hasta convertirme en su puta.
Nuestra última perversión fue la de visitar un cine porno.
Coordinamos una tarde y fuimos.
Para la ocasión me puse una camisa blanca y una pollera no tan corta de color rosa.
Al ingresar estaba muy nerviosa como excitada, había varias salas, gay, hetero, etc.
Nos acomodamos en una sala donde proyectaban un gangbang a una adolescente rubia.
No había muchas personas en la sala, pero eran todos hombres.
Al principio solo miraba la película tomada de la mano de mi amante.
Luego me acostumbré a la oscuridad y empiezo a observar el entorno.
Al principio se sienta a mi lado un tipo y mientras me miraba y a la vez observaba la peli, se frotaba su bulto por encima del pantalón.
Al instante siento detrás mio otros dos hombres ya con sus miembros afuera y masturbándose, lo que animaron a mi compañero de asiento a sacar el suyo y empezar la faena.
El aroma a macho y a semen comenzó a invadirme y a calentarme, los dos tipos que tenia detrás estaban con sus miembros muy cerca de mi cabello y el de al lado con una mano se masturbaba y con la otra comenzó a acariciar la pierna.
Ante mis nervios uno de los tipos apoyo su verga en mi hombro, gire mi cabeza y comencé a lamerla.
Ahí en ese instante ya estaba siendo masturbada por mi amante Luis y mi compañero de butaca ya me tocaba las tetas sin reparo.
En un instante ya estaba recibiendo la leche en i boca y un grupo de tipos se arrimaron, Luis me tomo de la mano y fuimos a un reservado.
En ese lugar ambientado en plena oscuridad y con unos sillones enormes me sente y empecé a tragar cuanta pija se me ponía al frente.
Los tipos cavaban al instante y me ensuciaban la cara y el pelo, el aroma era intenso y penetrante, Luis me desnudo y me ofreció a los tipos que se iban agolpando en el reservado.
Con la seguridad de que tenga preservativos comenzaron a cogerme, los tipos acababan al toque y asi se turnaban, no se cuantos habrán sido, tal vez quince o por ahí, mientras unos me cogían a otros se las chupaba y me daban de comer su esperma.
Despues de casi dos horas paramos la faena, fui a higienizarme y salimos con Luis muy satisfechos de esa experiencia nueva que pensamos repetir pronto.
Y digo pronto antes que mi panza comience a crecer ya que estoy en mi tercer mes de embarazo, obviamente estoy preñada de Luis, mi amante, mi macho.
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