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Infidelidad

EL DESLIZ DE MI ESPOSA

Nunca podemos estar desprevenidos porque a veces las cosas en la vida se presentan sorpresas inesperadas y este fue mi caso. Cuando me case con Ines ella era virgen, su familia siempre fue muy conservadora, nuestra vida íntima se llevó en muy buenos términos, como es normal con el paso del tiempo .
Nunca podemos estar desprevenidos porque a veces las cosas en la vida se presentan sorpresas inesperadas y este fue mi caso.

Cuando me case con Ines ella era virgen, su familia siempre fue muy conservadora, nuestra vida íntima se llevó en muy buenos términos, como es normal con el paso del tiempo las relaciones sexuales se van espaciando, pero eso es normal en todos los matrimonios.  La relación de esposos siempre fue inmejorable, tanto que muchas otras parejas nos ponían de ejemplo.

Pero como les decía, a veces se presentan situaciones inesperadas y la nuestra fue la siguiente. Un amigo que tiene una casa campestre a escasos cien metros de la playa, con todas las comodidades, aire acondicionado, piscina, habitaciones amplias etc., etc. Nos invitó a mi esposa y a mí, junto con otras cuatro parejas, tres en edades similares a las nuestras, hombres entre 55 y 60 años y mujeres entre 50 y 55 años, solo una pareja de apenas de 40 años o algo menos. La invitación era por una semana y desde que arribamos las atenciones fueron maravillosas.

Al día siguiente que nos encontramos todos en la piscina en vestidos de baño, observando yo las esposas podía decir sin mucha modestia, que, de las cuatro esposas mayores, la mía era la mejor, con un cuerpo armonioso y una cara hermosa, todo muy natural. Respecto a la esposa de menor edad una cara bonita, pero su cuerpo delgado sin mucha gracia.

Dos días después en la tarde se preparó una barbacoa acompañada de licores los que uno quisiera. Para las mujeres estaba una persona encargada de prepararles unos cocteles maravillosos, según me comentó mi esposa y estos las tenían muy eufóricas, incluyendo mi esposa que generalmente poco consume mucho licor.

El día anterior que habíamos ido al mar, estando bajo un parasol con Alejandro, el esposo más joven del grupo, me dijo… te felicito tienes una esposa hermosa, es la más bonita de todas y ojalá no me oiga mi esposa y soltó una carcajada.

Al día siguiente durante la barbacoa que se hizo al lado de la piscina, note que Alejandro observaba constantemente a mi esposa, incluso se puso unas gafas obscuras para disimular, pero yo ya estaba enterado que a él le llamaba mucho la atención, siendo ella mayor que él, por al menos unos quince años.

Llegó la noche y observe que las otras esposas invitaban mucho a la mía a consumir los cocteles y es sabido que estos a la larga terminan pasando factura.

Nuestro anfitrión sin avisarnos nos sorprendió con un grupo de música tropical de la región que alboroto el ambiente.  Todos comenzamos a bailar alrededor de la piscina y a eso de las once de la noche gracias al licor comenzaron las bromas de empujarse a la piscina, terminando todos en el agua.

Media hora después yo me sali, mi esposa también, pero por la brisa, ella comenzó a sentir frio a pesar de los coctelitos que la tenían mareada y decidió ir a la habitación a cambiarse.

Yo me quede compartiendo con los demás, pero como mi esposa se estaba demorando en regresar, me fui a buscarla y al llegar al segundo piso donde estaba nuestra habitación y al acercarme escuche voces que reconocí al instante, mi esposa y Alejandro, entonces calmándome para no crear un escándalo, abrí ligeramente la puerta y ¡oh sorpresa! Mi esposa estaba totalmente desnuda sobre la cama, con las piernas separadas y en medio de ellas estaba Alejandro, mamando las tetas de mi esposa.

Como ella estaba con la cabeza sobre la cama y los ojos cerrados y Alejandro quedaba de espalda a la puerta, no notaron mi presencia, y pudiendo detener lo que se venía venir, me quede observándolos, percibiendo una extraña erección.

Por momentos creo que mi esposa tenía sus instantes de lucidez y le decía a Alejandro… es mejor para esto ahora, pero él le respondía… No, no, eres la mujer más hermosa que he conocido, tal como la soñé, por eso envidio a tu esposo.

Ella le insistía que la dejara vestir y terminar todo, pero él al parecer no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad y al deslizar su cuerpo más hacia arriba para besarla en la boca, sus sexos se encontraron y él con la mano acomodo su verga en el lugar indicado iniciándose la penetración que ella trato muy débilmente de evitar, pero finalmente Alejandro logró estar dentro de ella. En ese momento sentí una sensación extraña de morbo y celos.

Ya no había nada que hacer, entonces me quede observando la escena de porno de Alejandro y mi esposa.

El comenzó a mover su cadera entrando y saliendo de esa concha que durante treinta y cinco años fue solo mía y ahora estaba siendo compartida.

A pesar que mi esposa quiso detener lo que estaba aconteciendo, inevitablemente su cuerpo termino reaccionando, se excito y comencé escuchar sus gemidos de placer que yo conocía y cuanto más fuerte Alejandro penetraba su concha más aumentaban los gemidos de ella. Y después de al menos quince minutos de estar follando llegó el momento del orgasmo de mi esposa y la explosión de Alejandro dentro de ella. Terminada la función se separaron, él se puso su pantaloneta y ella se fue directo al baño. Yo me retiré y escondí en un depósito de ropas de cama y toallas y desde allí vi bajar a Alejandro por las escaleras.

Sali de mi escondite y entre a nuestra habitación, mi esposa se estaba duchando y entonces le dije como te estabas demorando vine a ver si necesitabas algo. ¿Quieres que me bañe contigo?

Ella enseguida respondió… Por supuesto, ven.

Me desvestí y entre a la ducha, la abracé y le di un beso apasionado. Mi verga volvió a ponerse dura y tomando el frasco del jabón comencé a esparcírselo por todo el cuerpo a ella y cuando se lo fui a quitar con el agua de la ducha, deslicé mi mano pro su concha y percibí el semen de Alejandro que aún estaba saliendo de la concha de mi esposa.

Le dije hace tiempo que no teníamos un baño juntos y esto me ha excitado. Te incomoda si follamos aquí bajo el agua. Ella respondió… No, no, para nada, que rico.

Y estando detrás de ella, acomodé mi verga en medio de sus piernas y empecé a moverme, acompañando con caricias de mis manos en sus senos y su clítoris y pronto ella se inclinó, tomo mi verga y la puso a la entrada de su concha para comenzar una deliciosa follada. Los dos quedamos muy satisfechos, salimos, nos vestimos y bajamos a continuar la fiesta.

Espere que al regresar a casa me comentara sobre lo sucedido con Alejandro, pero ni una palabra al respecto. Pensé que quería olvidar ese momento.

Pero paso el tiempo y un día sonó la llegada de un mensaje a su celular, como estaba a mi lado y observé que decía “Paseo” y como me llamó la atención y yo conocía la contraseña de su teléfono pasando por encima de no respetar la intimidad de mi esposa, comencé a leer los mensajes y estos comenzaban una semana después de aquel viaje a la casa campestre de la playa a la que fuimos invitados con otras parejas.

El primer mensaje decía muñequita me has dejado flechado, estar en tu intimidad no me deja olvidar aquel momento. Y la respuesta de mi esposa decía… Alejandro fue una locura de tu parte aprovechando mi alicoramiento, debes olvidarte de lo que paso.

Pasan unos días y vuelve otro mensaje de Alejandro… He tratado de olvidarte, pero tu imagen me persigue todos los días, necesito verte. Y mi esposa le responde… Alejandro muchas gracias por tus palabras, pero recuerda que soy una mujer cada y me debo a mi esposo. Por favor olvida lo que paso.

Y así siguen varios mensajes de Alejandro mendigándole a mi esposa volverla a ver y ella le responde con negativas hasta que encuentro un mensaje de él que dice… Se que tu esposo tiene que viajar por trabajo la próxima semana veámonos el día que tú quieras y no te vuelvo a molestar. Ella le contesta… Lo pensaré.

Y el día que yo viaje por trabajo, mi esposa le envía un mensaje a Alejandro… Veámonos mañana, pero cumple tu promesa de no volverme a molestar. Y él le contesta… Si quieres yo voy a tu casa, ¿dime a qué hora?

Ella le responde… a las tres de la tarde, porque tengo que hacer algunas cosas durante el día.

Yo estaba muy confiado de la posición de mi esposa de rechazar las pretensiones de Alejandro, pero quise conocer de primera mano cómo pasaba todo. Entonces antes de las tres de la tarde me fui al hotel y activé las cámaras de seguridad que estas instaladas en mi casa y conectadas a mi celular.

Pasaba el tiempo y no llegaba Alejandro y cuando apareció llego ofreciéndole disculpas a mi esposa por su demora. Ella lo hizo seguir a la sala, se sentaron y mi esposa fue directa al tema.

Pero antes, Alejandro no paro de alabar la belleza de ella y lo mucho que deseaba compartir momentos que él decía serían muy felices.

Una vez mi esposa le planteo la posición de ella, Alejandro le tomó las manos con mucha suavidad y desplegó toda su capacidad de seducción y ella en principio lo rechazo. Pero luego vino mucha insistencia que poco a poco fue logrando que ella cediera en su posición tan radical. Le dijo cosas como que las primeras veces en todo tienen un gran impacto como cuando ella perdió su virginidad, pero las repeticiones siguientes logran bajar la importancia y aceptar como natural algo que en un principio tuvo mucha relevancia y este planteamiento logro quebrar la dureza de la posición inicial de mi esposa. Entonces él con sus caricias tiernas en los hombros, el acomodarle su cabello rozando su cuello y otros acercamientos hizo que él pudiera acercarse tanto a ella para darle un primer beso en la mejilla que ella no rechazo. Luego fue por la parte sentimental diciéndole que reconocía su osadía al haberla llevado en aquel encuentro sexual estando ella pasada de copas y desnuda, pero él también se encontraba embriagado de licor y de deseo ante su belleza, que no pudo contener su aspiración de poseerla.

Alejandro definitivamente logro embrujar a mi esposa y vi como ella se fue desmoronando en su rechazo inicial, terminado por aceptar esos primeros magreos que muy seguramente la fueron excitando y él se fue aprovechando para ir a las partes más íntimas, primero sus senos, luego sus piernas por debajo de su falda hasta llegar a su concha y ya en este punto comprendí que ella se había entregado. Vinieron los besos eróticos prolongados, luego los gemidos entre besos y besos y el despojo de sus vestidos que los llevó a quedar en ropa interior, entonces se trasladaron a nuestra habitación.

Allí Alejandro le quito el panty a mi esposa la invito a que se acostara, le separó las piernas, zambullo su cabeza en el sexo de mi esposa y comenzó a darle sexo oral, algo que nunca hicimos en nuestros treinta y tantos años de casados. Él se esmeró en llevarla gradualmente a la más elevada excitación, al comienzo sus gemidos eran normales, pero cuando fue avanzando y se concentró en su clítoris, los gemidos ya pasaron a ser gritos de placer, disfrutando al límite lo que nunca logro antes conmigo, porque todo fue muy moderado y conservador y ahora yo estaba observando como ella disfrutaba al límite con Alejandro, llevándola a un nivel que ella misma le pidió por favor que parara, porque no resistía más placer.

Él se detuvo y la respiración agitada de mi esposa se escuchaba perfectamente. Ella le dijo… me has llevado a un límite que desconocía, nunca con mi esposo disfrute el sexo oral Y eso era totalmente cierto.

A continuación, mientras ella se recuperaba, Alejandro la estuvo acariciando dándole besos en todas partes del cuerpo y ella muy sonriente lo disfrutaba.

Pero yo sabía que eso no terminaba allí, porque faltaba la parte del disfrute de Alejandro y él deseoso de disfrutar el hermoso cuerpo de mi esposa, se acomodó sobre ella entre sus piernas y en medio de besos eróticos la fue penetrando y ella le colaboró separando sus piernas.

Luego cuando él le insinuó que las levantara y rodeara con ellas su cintura, la penetración fue total y a continuación vino una prolongada follada de parte de Alejandro, que no paraba de penetrar una y otra vez la concha de mi esposa y ella siguiéndole el ritmo dejaba escapar sus quejidos aiggh, aiggh, aiggh, aiggh. Así transcurrieron al menos quince minutos, con breves interrupciones donde compartían intensos besos y caricias, particularmente él mamando las tetas de mi esposa, hasta cuando ella nuevamente comenzó a gemir muy fuerte porque estaba próxima a un nuevo orgasmo y a la par de contorsionar su cuerpo empezó a decirle a Alejandro, ya, ya, para, para, no puedo más, entonces él apuro el ritmo y le respondió… ya, ya, un minuto, me voy de correr. Y así llenó la concha de mi esposa, que luego al separarse y permanecer con las piernas separadas pude ver como comenzó a fluir de su concha el semen de Alejandro.

Concluido este encuentro de intenso sexo, los dos recompusieron sus vestidos y mi esposa le dijo a Alejandro… tu me prometiste no volverme a molestar y he aceptado este encuentro en el que he permitido ir muy lejos de lo que me corresponde como mujer casada, ahora espero que cumplas como caballero con tu palabra.

Y Alejandro le respondió… tienes razón esa fue mi promesa y la tengo que cumplir, pero quiero que sepas que haber compartido contigo estos momentos de intimidad fue lo máximo y no los voy a olvidar y a continuación le dio un beso en la mejilla y le repitió varias veces… Gracias, gracias, gracias y se retiro.

Mi esposa se fue al baño y escuche que estuvo tomando una ducha para borrar los recuerdos que Alejandro le había dejado en su cuerpo.

Cuando yo regrese a casa, todo estaba en orden y parecía que no hubiera sucedido nada. De mi parte decidí olvidarme del tema y entender que había sido solo una situación accidental y esa noche cuando la busqué para disfrutar del sexo y ella estuvo muy receptiva. Hasta aquí mi relato.

9 Lecturas/12 agosto, 2026/0 Comentarios/por JAPACA
Etiquetas: baño, hotel, mayor, mayores, playa, recuerdos, sexo, viaje
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