MI MEJOR DECISION SER UN COCKOLD
Este es un recuento de lo que me sucedió hace unos meses comenzó un día viernes después de haber trabajado duramente toda la semana en un campo petrolero, tiempo durante el cual hable varias veces por celular con mi esposa, en las cuales se mostró como siempre muy cariñosa .
Este es un recuento de lo que me sucedió hace unos meses comenzó un día viernes después de haber trabajado duramente toda la semana en un campo petrolero, tiempo durante el cual hable varias veces por celular con mi esposa, en las cuales se mostró como siempre muy cariñosa y en una de estas llamadas me comento que el viernes en la noche, el presidente de la empresa donde ella trabaja había organizado una reunión y deseaba asistir. Yo no le vi problema, le manifesté que ese viernes llegaría directo a descansar porque estaba pasando por unos días de trabajo muy intenso en horarios extendidos, por eso no me ofrecí como otras veces pasar a recogerla al final de su reunión. Ella estuvo de acuerdo y me dijo que hablaría con su amiga Zaida para ir y regresar con ella de la reunión en su auto.
Zaida es una amiga de mi esposa, que conoció en la empresa y con quien comparte bastante. A mi particularmente no me agrada mucho porque estuvo casada, pero después de su divorcio le he conocido diferentes parejas unos inclusive menores que ella. Mi esposa y su amiga tienen un poco más de cuarenta años y se conservan bastante bien, por lo que diría que son mujeres atractivas que no pasan desapercibidas ante la mirada de los hombres.
Ese viernes llegue a eso de las ocho de la noche y mi esposa ya se había ido con su amiga y dejandome una nota que decía… “Amor espero hayas tenido un buen viaje de regreso, te quiero mucho. Descansa del esfuerzo que tuviste esta semana. Besitos”
Me alegro mucho encontrar esta nota, me acosté a ver un poco de televisión para relajarme del estrés de la semana y a eso de las diez de la noche me sentí mejor, fui a la nevera prepare un sándwich y lo acompañe con un jugo.
Regresé a la habitación y pasando el tiempo ya eran como las once y como mi esposa me había dicho que la reunión duraría hasta más o menos la media noche decidí darle la sorpresa de pasar a recogerla.
La reunión era en la casa del presidente de la empresa, una mansión rodeada de jardines en un sector exclusivo. A las afueras estaban estacionados autos muy lujosos y allí deje mi modesto vehículo. Ingresé por uno de los jardines abiertos y me llamó la atención que varios de los asistentes con los que me comencé a cruzar, no eran las personas que en otras oportunidades vi en las reuniones de esta empresa, adicionalmente considerando los autos que estaban fuera de la casa, llegué a pensar que la fiesta era más una reunión social del presidente que una fiesta de empresa.
Me pregunté porque mi esposa no me había contado la verdad sobre la razón de la fiesta. Además, comencé a ver mujeres muy atractivas, muy bien vestidas con joyas que adornaban sus cuellos y brazos lo que me indicó que no eran propiamente las empleadas que conocí en reuniones anteriores y caminando entre los asistentes finalmente me encontré con Zaida, nos saludamos, hablamos durante unos minutos, notándola muy sorprendida y algo nerviosa por mi presencia, lo cual me llamo la atención y finalmente le pregunte por mi esposa.
Me dijo que estaba en el segundo piso de la casa, tratando un tema de trabajo con el presidente, pero creía que no se iban a demorar y pronto regresaría a la reunión.
Se notaba mucha animación, licor por todas partes, risas y música con un DJ, lo cual hacía necesario hablar fuerte y acercarse a la otra persona para escuchar. Como mi esposa no regresaba Zaida me invitó que fuéramos donde estaban dispensando el licor. Recibimos sendas copas, brindamos, pero yo solo simule beber, porque después debía conducir el auto. Ya se acercaba la media noche y alguien llamo la atención de Zaida. Mientras ella conversaba con esa otra persona, dejé mi copa en la mesa más próxima y decidí ir a buscar a mi esposa. Entre a la casa y me dirigí a una escalera amplia que me llevó al segundo piso, me encontré con un imponente hall con algunos adornos que debían ser bastante costosos, luego observe un corredor con varias puertas y me aventure a buscar a mi esposa, como estaba ya muy inquieto no me importo ser indiscreto y empecé a poner atención para ver si escuchaba donde se celebraba la reunión donde estaba el presidente con sus colaboradores y lo que pude percibir a pesar del alto sonido de la música, fueron unos quejidos femeninos que me impulsaron a abrir la puerta de donde provenían los quejidos porque mi tensión ya estaba al límite.
Con mucha suavidad fui abriendo la puerta y los gemidos se escucharon más fuerte y la escena con la que me encontré fue ver a mi esposa desnuda acostada con las piernas separadas y en medio de ella su presidente también desnudo, clavando su verga en ella una y otra vez, lo cual motivaba sus gemidos… aigghhh, aigghhh, aigghhh, mientras ella permanecía con los ojos cerrados y su cabeza volteada hacia el lado contrario a la puerta, lo cual me permitió que en cuestión de segundos sacara mi celular y comenzara a grabar un video de lo que estaba observando.
Luego se detuvieron y yo cerré un poco la puerta, quedando a la expectativa que más iba a suceder y al volver a escuchar acción nuevamente abrí la puerta, lo justamente necesario para continuar con el video y me encontré con una nueva escena, el presidente acostado boca arriba y sobre él mi esposa, clavándose su verga una y otra vez, mientras él le decía… muñequita ya te estaba extrañando, me fascina estar contigo y ella le respondió… yo también gozo mucho contigo. Tus calmas mis deseos ante la ausencia constante de mi esposo. Y durante todo el tiempo, por la posición en que ellos estaban respecto a la puerta pude ver como la verga del presidente se perdía una y otra vez dentro de la concha de mi esposa. Follaban y follaban y no percibía que mi esposa ni el presidente estuvieran cerca del éxtasis, fue cuando él le dijo… ponte de perrito como te gusta y podrás disfrutar tu orgasmo y cambiando de posición, él le pidió que separa las piernas, tomo su verga de buen tamaño y la dirigió a la concha de mi esposa, dejándola perder dentro de ella. Creo que este instante fue muy fuerte, ver la penetración de una verga distinta a la mía entrando en la concha de mi esposa que siempre creí exclusiva, fue guauuu.
Simultáneamente, con las penetraciones que vinieron a continuación, él inclinó su cuerpo sobre el de ella y con su mano comenzó a frotar su clítoris y esto elevó los gemidos de mi esposa, al tiempo que ella le decía… fòllame con fuerza tú sabes cómo y a partir de allí él se esmeró en follarla con fortaleza hasta lograr que ella gimiera como una gata disfrutando su orgasmo, entretanto él le decía me fascina correrme en tu concha apretadita. Se nota que tu esposo no la disfruta.
Habiéndose terminado las acciones cerré la puerta sin hacer ruido, guardé mi celular y regresé por donde había venido. Caminando como zombi por lo que acababa de ver me encontré con Zaida, que me preguntó… ¿qué te habías hecho?
Le respondí… como te vi ocupada, decidí dar un paseo por este lugar que es muy hermoso, pero creo que mi esposa debe estar muy ocupada con algo importante, mejor me voy porque estoy muy cansado y mejor la espero en casa. Zaida como que sintió un alivio al saber que yo me iba y me dijo… Si te ves agotado, yo la llevo de regreso.
Me fui al auto, me senté en su interior, rememorando lo que acababa de presenciar y mi inquietud me llevó a observar el video que recién había grabado. Extrañamente me sorprendió que estas escenas comenzaron a generarme una erección similar a cuando los estuve viendo en directo y por el camino de regreso a casa, llegué a convencerme que disfrutaba ser un cockold.
Al llegar a casa, tuve la intención de masturbarme para calmar mi excitación sexual, pero preferí guardar esos deseos para follar con mi esposa y cerca de la una de la mañana la escuché llegar. Yo tenía la tv encendida de manera que ella se dio cuenta de inmediato que estaba despierto, me saludo muy amorosa, con un beso en los labios y me dijo voy al baño y ya regreso.
Cuando regresó le pregunte como le había ido en su reunión, me respondió lacónicamente… estuvo muy agradable.
Ah bueno, me alegro mucho, le respondí, a fin de cuentas, tú también trabajas muy duro y yo no te atiendo como lo mereces.
Pero ven que te estoy esperando, ella levanto la frazada y vio mi cuerpo desnudo y me dijo… ¿Y eso?
Estoy que muero por estar contigo, le respondí.
Y ella de inmediato se sacó por la cabeza el pijama apareciendo su hermoso cuerpo, con el que acababa de disfrutar con su presidente una sesión formidable de sexo.
Se recostó a mi lado y comenzamos a besarnos y yo comencé a acariciar su cuerpo, especialmente sus tetas, porque sé que esto la excita, al tiempo que moría por deslizar mis dedos dentro de su concha para comprobar si aún conservaba semen de su presidente lo cual confirmé cuando la entrada de mi verga en su concha fue muy fácil.
Ella acostada boca arriba y yo acomodado entre sus piernas disfrutaba como mi verga se deslizaba dentro de su concha con mucha facilidad, y haciéndome el tonto le dije… hummmm veo que también deseabas este momento porque estas muy bien lubricada. Y ella descaradamente me respondió… Si estaba esperando con muchos deseos tu llegada. Gracias amor.
A continuación, nos concentramos en follar y ella como ya había disfrutado su orgasmo estuvo lenta en su proceso de excitación, a cambio yo estaba a tope y tenía que hacer un gran esfuerzo para no correrme.
Cuando noté el inicio de su excitación le dije… ponte en cuatro que así te excitas más rápido. Y tal como vi que lo hizo su presidente, clave mi verga en su concha y comencé a follarla con fuerza y pronto empecé a escuchar sus gemidos aigghhh, aigghhh, aigghhh y cuando acelere, porque ya no aguantaba más, ella alcanzo su orgasmo soltando un Aaaaahhhhhhhh, que rico, lo estaba deseando entonces yo explote dentro de ella.
Yo quedé rendido, no sé si mi esposa también, pero permanecí dentro de ella hasta cuando mi verga se recogió.
Cuando nos desconectamos y me acosté a su lado ella me dijo… Zaida me comentó que me habías ido a recoger, pero yo desafortunadamente estaba tratando con el presidente un asunto urgente de la empresa y la reunión se demoró más de la cuenta. Te agradezco, fue muy lindo ese detalle, sabiendo lo cansado que debías estar por tu exigente trabajo.
Ese fin de semana, como nunca antes estuvimos follando en todas las posiciones al menos tres veces y ella estuvo muy activa y receptiva cuando la busque. Durante la semana siguiente al regresar a mi trabajo una noche que estaba mirando la grabación me quedé pensando cuál sería la mejor decisión y llegué a la conclusión que teniendo que trabajar en esta forma durante semanas enteras, no poder estar en casa de lunes a viernes, cambiar de esposa no solucionaría nada, además encontrar otra mujer tan hermosa, no sería fácil con mi estilo de trabajo.
Observando el video llegue a la conclusión que mientras el presidente se follara a mi esposa, su trabajo y su ingreso estarían a salvo. Finalmente, acepté que ella disfrutara de vez en cuando con su presidente y yo la gozaba los fines de semana.
Pienso que estoy tan convencido de ser un cockold que cada vez que observo el video, me estimula tanto que termino masturbándome para descansar de la excitación tan fuerte que me genera.
Creo que ese video despertó en mi fuertes deseos de observar ese hermoso cuerpo y en un fin de semana fui a un almacén que venden aparatos de video y compre una cámara que estaba camuflada en una lampara, la que ubique en mi mesa de noche y a partir de la semana siguiente, empecé a disfrutar viendo en mi celular a mi esposa cuando salía desnuda después de bañarse, paseándose por la habitación mientras se aplicaba sus cremas y luego se vestía, logrando distraerme a la distancia.
Y así entresemana disfrutaba verla en el celular, pero como les comenté al inicio su amiga Zaida que es bastante alborotada logro convencer a mi esposa de reunirse una noche con un par de amigos de ella, para compartir unas copas y de pronto algo más.
De esto me enteré por la cámara que tiene sonido y pude escuchar una conversación en alta voz de mi esposa con ella, mientras se desvestía una noche.
Esto me alerto a estar pendiente al día siguiente en la noche sobre la posible reunión de mi esposa con su amiga y dos amigos.
A eso de las ocho de la noche comencé a escuchar voces, en especial la de Zaida que habla bastante fuerte y como nuestro departamento es más bien un apartaestudio, desde el lugar donde está ubicada la lampara, escuchaba todo, pero de video solo lo lograba parcialmente.
Estuvieron disfrutando sus copas con gran alborozo hasta la media noche y a esa hora se fue con uno de los amigos y mi esposa se quedó en el apartamento con el otro.
La algarabía de voces se calmó y supuse que algo íntimo debía estar sucediendo entre mi esposa y su recién conocido amigo, esto duro así unos quince o veinte minutos hasta que vi a mi esposa parecer con el amigo invitándolo de la mano a compartir sexo en nuestra habitación y directamente se fueron desnudando y pronto se encontraban de pie frente a frente desnudos besándose y envueltos en caricias eróticas.
Esta escena duro unos cinco minutos hasta cuando se separaron y mi esposa se acostó boca arriba y separando sus piernas recibió a su amigo que con una verga erecta se fue acercando a su concha y ella misma la ubicó en el lugar adecuado para iniciar la penetración. El inició fue suave pero poco a poco su amigo acrecentó sus movimientos con una velocidad que me sorprendió, quizás porque parecía un joven de unos treinta años con mucha vitalidad. Con eso logró excitarla lo suficiente y tal vez los deseos acumulados por mi ausencia ayudaron a que ella comenzara a disfrutar su orgasmo y su amigo se corriera muy dentro de ella, gracias a que mi esposa levanto sus piernas y rodeó la cintura del joven, apretándolo contar ella. Ella quedó muy satisfecha porque así se lo hizo saber a él cuando dijo… Hummmm, me has follado maravillosamente, nunca había disfrutado tan pronto mi orgasmo como hoy. Luego cuando se separaron entendí la razón, el grosor considerable del miembro del amigo.
Luego ella le comentó que al día siguiente debía ir a trabajar y él entendió que se debería marchar. Al despedirse, le dio un beso en la boca, le agradeció el encuentro y agregó espero me vuelvas invitar y ella le respondió con una sonrisa de picardía… De pronto, ya veremos.


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