Mi profesor me da clases de refuerzo
Recuerdo su boca besando la mía, sus manos apropiándose de mi cuerpo, sus músculos agarrándome con fuerza mientas golpeaba su pelvis y siempre en el recreo..
Bueno yo tenía 16 y estaba acabando secundaria pero se me atragantaba la asignatura de Lengua, por suerte tenía un buen profesor que se llamaba Alejandro y se preocupaba por mí; él tenía 40 y estaba casado con una joven de 25, a veces los veía en el parking al acabar las clases, era fuerte con barba, pelo en el pecho, ojos claros, un buen pelo y algunas canas lo que me recordaba a mi padre.
Alejandro se empezó a preocupar por mi ya que no conseguía aprobar su asignatura y un día me pidió hablar, así que fuimos a su despacho y me dijo:
+ Oye me preocupa que te quede la asignatura, quiero ayudarte.
-No te preocupes, estudiaré más
+ Creo que necesitas ayuda y no pasa nada, puedo ofrecerte algo.
– ¿El qué?
+ Podría darte clases de refuerzo de lunes a viernes hasta que llegue el examen, creo que te ayudará.
– Esta bien, pero no le diga a mis padres
+ Tranquila, será una cosa nuestra (me guiñó el ojo)
Después me fui a casa pero tenía su olor impregnado, no se como me humedecí pero no le di mayor importancia.
Cuando llegaron mis padres, disimulé, cenamos y me fui a dormir.
Transcurrió el finde semana sin nada que destacar y llegó el Lunes, así que me desperté, me duché, me puse el uniforme y me fui sin desayunar porque llegaba tarde. Tuvimos Lengua a primera hora y Alejandro se acercó y me dijo que me veía luego a la hora del recreo, quedamos así porque después de clases tenía que estar con su mujer que luego descubrí estaba embarazada pero el solo me dijo al principio que su madre estaba enferma.
A la hora del recreo me acerqué a su despacho, estaba haciendo una llamada pero solo escuché “adiós cariño, luego te veo” y colgó.
+ Bueno me alegro de verte que tal las clases.
– Bien aburridas, menos la suya jaja
+ Me halagas. Cuéntame qué es lo que más te cuesta de la asignatura.
– Los tiempos verbales
Cogió una silla y se puso a mi lado, no se porque pero su olor me mataba, a pesar de su edad era atractiva y con lo bien que me trataba mi cuerpo reaccionaba solo. El me miraba con ternura y sabía cómo acercarse a mi, me iba explicando todo y con mucha delicadeza posaba su mano en mi muslo haciendo que pareciera un gesto completamente inocente, yo empezaba a notar mucho calor pero aún quedaban 20 minutos.
Después de 5 eternos minutos vio que tenía toda mi confianza, que era vulnerable y que debía enseñarme más a fondo, así que fue levantando mi falda con su mano poco a poco como si fuese culpa del viento hasta tocar mi tanga, siempre me los compraba mi padre, y como si fuera suya introdujo la mano palpando mi humedad; noté como su pantalón le apretaba cada vez más, se acercó sabiendo que tenía todo el control moviendo sus dedos y besó mis labios robándome la posibilidad de negarme, buscó mi lengua con la suya e utilizó su otra mano para desabrocharme la camisa y manosear mis pechos por encima del sujetador, me quedé inmóvil sentía que estaba en el cielo.
+ Estaba claro que necesitabas estas clases, yo te voy a dar todo lo que necesites. ¿Quieres aprender más?
– Mmm si por favor
Se desabrochó el pantalón y su polla salió disparada, media 20 cm, era increíble. Agarró mi cabeza y la acercó a su polla.
+ Abre la boquita nena
Yo la abrí y perdiendo toda su delicadeza mela ensartó hasta la garganta generándome una arcada, empezó a follarme la boca sin parar haciendo que la babeara entera, me tenía de rodillas y decidió atarme las manos para seguir teniéndome a su servicio, quedaba poco para acabar el recreo así que aumentó la velocidad, casi me ahogo pero empezó a brotar leche por mi garganta espesa y caliente, eso me encantó sentí que había ganado igual que cuando papá me premiaba por las notas.
Se abrochó el pantalón y me fui bien mojada a clase.
Continuará….


(1 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!