Viola2
Me bajó la cremallera y sacó mi polla dura delante de todos. El musculitos que seguía penetrando a mi novia le agarró del pelo y la obligó a mirarme..
Mi novia y yo estábamos de vacaciones en un pequeño pueblo costero. Era un lugar tranquilo, bonito y acogedor. Muy caluroso, eso sí, por lo cual en casa íbamos desnudos y por la calle mi novia solía vestir con un top blanco que cubría únicamente sus pechos grandes y un short muy muy short que dejaba ver parte de su hermoso y carnoso culo. Era consciente de que los hombres la miraban al pasar, sobretodo sus pezones duros, pues iba siempre sin ropa interior. Las mujeres la miraban con celos y alguna que otra hasta con deseo. Digamos que sabía que estaba buena y le gustaba lucirse. A mí me excitaba ver cómo la miraban y a veces le decía “ mira aquél cómo te mira, seguro luego se hace una paja”. Ella se reía de mis ocurrencias, pero le excitaban. De hecho cuando follábamos a veces me pedía que le contara situaciones morbosas y eso me ponía muy cachondo.
En el apartamento de enfrente, más de una vez he visto al vecino espiando con los prismáticos a mi novia mientras tomaba el sol desnuda en el jardín. Ella me dijo que ya lo sabía, que alguna vez hasta se había abierto bien de piernas para que se lo viera mejor y que se masturbaba mirando. Lo hacía cuando su mujer no estaba. A saber la de veces que nos habría espiado mientras follábamos, pues en casa las ventanas siempre estaban abiertas por el calor.
Eran las fiestas del pueblo de al lado, así que nos acercamos en coche dispuestos a pasarlo bien. La noche era calurosa, las cervezas caían una tras otra. Todo eran risas y diversión. Entramos en un bar de un callejón que estaba lleno de moteros escuchando rock y bebiendo como vikingos. Nos invitaron amablemente a unirnos a ellos y así lo hicimos. Cerveza en mano bailábamos y nos reíamos. Sin saber cómo nos adentramos a la parte trasera del local donde había una mesa de billar. Dos chicas, con el taco en la mano nos miraron sonriendo. Otros dos, con melena y bien fornidos, miraban a mi novia mientras ponían tiza al taco. Había visto cómo metían mano a mi novia, como alguno hasta se restregaba el paquete con su culo disimulando que bailaba. Hasta en un par de ocasiones se levantó el top mostrando sus enormes pechos para deleite del personal que aplaudían y aullaban. De hecho, una de las chicas que había por allí hizo lo mismo mientras un par le tiraban cerveza por los pechos y se los lamían. Me invitaron a probar aquel manjar, pero no quise, aunque no me hubiera importado lamer aquellos pezones.
Uno de los forzudos le dejó el taco a mi novia para que probara a meter alguna bola. Sonrió y lo intentó. Se reclinó mostrando su hermoso culo, moviéndolo de un lado a otro cosa que excitó al motero y se puso detrás de ella. Se miraron y sonrieron. No le dejó hacer un segundo tiro. La agarró de las caderas y la empujó contra la mesa de tal manera que estaba prisionera entre la mesa y el cuerpo del motero que empujaba su polla contra el culo de mi novia sin dejar que se moviera. Al principio creí que era un juego y sonreía, al igual que ella. Pronto nos dimos cuenta de que no era un juego. El tío metió las manos por debajo del top de mi novia agarrando sus tetas, tocando sus pezones mientras aullaba. Mi novia trató de resistirse, pero otros dos, uno por cada lado, le sujetaron las manos. Mi novia giró la cabeza, me miró y ahí fue cuando advertimos que la cosa pintaba mal. El tío bajó el short de mi novia dejando al descubierto su hermoso culo. Le dio una palmada mientras el resto reía. A mí me sujetaron entre dos y me acercaron más a ellos. Querían que lo viese en primera línea. Mi novia no podía moverse. El tío me miró, se sacó la polla mientras el resto aplaudían y gritaban “Folla, folla, folla”. Mi novia estaba totalmente reclinada sobre la mesa de billar, el tío se la agarró y sin dejar de mirarme se la metió en el coño con fuerza. Ella gritaba, quería escapar, pero no podía. El grupo de acercó para ver más de cerca como aquella bestia follaba a mi novia y me obligaban a verlo. Una de las chicas se acercó a mí y me dijo:
-Tranquilo, sólo estamos pasando un buen rato.
Me agarró el paquete y se rió. Ahí fue cuando se dio cuenta de que la tenía enormemente dura. Se asombró esgrimiendo una gran sonrisa en su cara. Se giró al resto y gritó:
-Hey chicos, el tipo está contento, jajaja.
Me bajó la cremallera y sacó mi polla dura delante de todos. El musculitos que seguía penetrando a mi novia le agarró del pelo y la obligó a mirarme. La chica me estaba pajeando muy despacio y se aseguraba de que ella me viera. En aquel momento me dio la sensación de que mi novia estaba disfrutando, que estaba cachonda, si lugar a dudas aquel tipo sabía como darle gusto a un coño. Veía en la expresión de mi novia una mezcla de rabia y placer, fue raro.
El tío me miraba y comenzó a darle más deprisa, se iba a correr. Mi novia gemía y gritaba a la vez. Los demás pedían más, más, más, dale, dale, dale. Se corrió y mantuvo la polla hasta el fondo sin dejar de mirarme.
Cuando la sacó, el otro forzudo se tumbó encima de la mesa y la obligó a sentarse en su enorme polla mirándome. Sus pechos botaban sin control hasta que el tío los agarró y chupó. La tía que me estaba pajeando se agachó y comenzó a mamármela mientras mi novia miraba y todos aplaudían. Otro tío se subió a la mesa de billar, se puso tras mi novia, se sacó la polla y se la metió por el culo. Le estaban dando duro y ella se notaba que se había corrido ya. La verdad es que aquella zorra la mamaba de maravilla y la mezcla de ver a mi novia siendo penetrada por dos tíos a la vez fue maravilloso. La muy cerda dejó de chupar y lo que hizo fue colocarse delante mi, de espaldas, se subió la faldita mostrando su culo, se inclinó hacia adelante, me agarró la polla y se la metió en el coño. Me folló delante de mi novia que no dejaba de mirarnos. No podía moverme, pues los dos tíos me seguían agarrando para no dejarme ir. La zorra movía su cuerpo adelante y atrás haciendo que mi polla entrara y saliera de su coño tal y como ella quería. Miraba a mi novia y luego a mí y se reía. El tío que enculaba a mi novia le agarró las tetas y gritó como un animal. Se había corrido en su culo. Al salir, la otra bestia levantó a mi novia, la tumbó boca arriba en la mesa. Él se bajó y agarrando sus piernas la atrajo hacia el borde de la mesa. Se agarró la polla, no sin antes hacer que abriese más las piernas y se la metió de un golpe. No le costó, tenía el coño súper húmedo y con restos de semen del otro tío. Mi novia le miraba los bíceps, los pectorales, era todo músculo. Fijo que la muy zorra estaba disfrutando, pensé. Ella, que ya estaba liberada golpeaba el pecho de aquella bestia, pero no con mucha fuerza, cosa que excitaba más al tipo que se la metía con más fuerza y rapidez. Sus huevos chocaban contra su coño al igual que los míos en aquella puta que hizo que me corriera. Mi novia se dio cuenta del orgasmo que tuve y creo que se excitó pues dejó de forcejear mientras aquella bestia le agarraba las tetas, los pezones y seguía follándola. La tía se acercó a la bestia y acarició su culo incitándole a darle duro. Yo seguía sin poder liberarme de aquellos tíos, con la polla goteando leche, obligado a seguir mirando. El tío se corrió y acabó tumbado encima de ella. Cuando se quitó, rápidamente la cogieron entre dos, la pusieron de rodillas,cuatro tíos se pusieron a su alrededor y la obligaron a chupar sus pollas. Veía cómo las mamaba una tras otra, como la leche caía de su boca, por su cara. Otros se pajeaban y acababan corriéndose en su pelo, en sus tetas. Mi polla estaba dura otra vez. La tiraron al suelo boca arriba y me obligaron a follarla para ellos. Estaba cubierta de semen por todos lados. La bombeé duro, ella miraba alrededor, viendo cómo aquellos tíos aplaudían, se masturbaban mirando, incluso vio a uno de ellos follando a una chica por detrás mientras les miraban. Estaba cachonda al sentir mi polla follándola delante de tanta gente. Se corrió y todos aplaudieron. Yo hice lo mismo y noté que alguien se corrió también, pues me cayó semen en la espalda. Me quedé tumbado con la polla metida en su coño. Tenía que procesar aquello. Los dos teníamos que hacerlo.

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