Mi inicio sexual
Hola, en esta serie les contaré de mis inicios sexuales y lo que viví durante mis 12 y 13 años..
Soy Kristen, actualmente tengo 20 años, nací en Estados Unidos pero a eso de los 3 años me vine a vivir a Argentina con mi mamá, mi padre no lo llegue a conocer, solo se que abandono a mi madre cuando la embarazo y desapareció del mapa y que al año de vida el murió en un accidente. Por suerte mis abuelos y tíos si formaron parte de mi vida hasta el día de hoy, nos vinimos a la Argentina porque mi mamá es de aquí y si bien no tiene familia si tiene su vida armada profesionalmente, de manera sorpresiva mi padre tenía seguro de vida y mi madre cobró todo, así que en este país pudimos comenzar de manera muy cómoda, además mi abuelos paternos tienen un buen pasar económico y todos los meses nos mandaban dinero para que no nos faltara nada.
Ya puestos en contexto, mi despertar sexual fue a los 10 años cuando sin saberlo me tocaba y sentía placer, a los 11 años ya era consciente de la masturbación y lo hacía a gusto. Fue a los 12 donde explore y experimente mucho más. En el colegio tenía amigas pero yo era muy tímida y callada, de a poco iba soltándome, todo comenzó cuando conocí a Sofía, una chica de ultimo año, ella tenía 17 años, una tarde esperando que se haga la hora para entrar a gimnasia yo estaba sola en el club y ella se me acerca y me empieza a charlar, inmediatamente me sentí cómoda con ella y charlamos de lo más bien. Cabe aclarar que yo estaba adelantada un año por eso a los 12 años estaba en el secundario.
Charlar con Sofía se hizo algo habitual, no vivía muy lejos de casa así que cuando coincidíamos volvíamos juntas, así ella llegó a conocer a mi mamá la cual la amó al instante. Con la confianza de mi madre en ella, comenzamos a estar más tiempo juntas, una tarde que se suspendieron las clases de gimnasia ella me invito a su casa, su familia no estaba, nos preparamos algo para merendar y en encerradas en su cuarto charlamos de todo, en especial de sexo, ella me contaba sus experiencias con gente mucho mas grande, ella sabía que yo no tenía nada de experiencia, yo me alimentaba de sus historias para masturbarme cuando estaba en mi casa.
-Alguna vez besaste a alguien? – ella me pregunta
-No, nunca con nadie, pero muero de ganas de empezar a experimentar – le dije sonriendo
-Si no le dices a nadie y guardas el secreto yo puedo empezar a enseñarte cosas. – me lo dijo con tono bajito, como si alguien pudiera escucharnos cuando estábamos solas en esa casa.
-Por supuesto, nadie nunca se va a enterar de lo que hablamos o hacemos, nunca te traicionaría. – le dije y extendí mi mano sacando el meñique.
-Pinky promise? Me parece bien – me extendió su mano y sellamos la promesa
Y así comenzamos, primero me enseño a besar, y lo que empezó como una lección termino siendo habitual, cada vez que estábamos solas nos la pasábamos besándonos, luego nos vimos desnudas completamente, ella era hermosa, unos pechos bien grandes y firmes, con unos pezones que se paraban y se hacían enormes, tenía un culo hermoso, bien parado y su vagina toda depilada. Yo por mi parte siempre tuve un culo notorio, y mis tetas no eran grandes y mas a esa edad, que era mas pezón que otra cosa, pero a ella le gustaba, no había vuelta atrás de vernos desnudas, inmediatamente fuimos a su cama donde nos besamos y tocamos, esa tarde tuve sexo por primera vez, ella me chupo las tetas, la concha, la cola, de pies a cabezas, yo intente igualar su ritmo pero era imposible, me sacaba mucha ventaja, se la chupe como pude y ella me iba guiando. Y así fue como comenzamos a coger 2 veces por semana en su casa.
Algo que me excitaba mucho era cuando me contaba de algún encuentro con un señor grande y yo me mojaba toda y terminábamos cogiendo, ahí empezó mi curiosidad y atracción hacía la gente madura, en especial los hombres, ella me decía que si se me presentaba una oportunidad de estar con un hombre grande que no la desperdiciara, que podía aprender mucho de esas experiencias. Y eso se quedó en mi mente, cada vez que me cruzada con un hombre maduro me mente pensaba en como sería su pija, en como me cogería y mas cosas locas.
Habían pasado cómo 6 meses desde que empecé a tener relaciones con Sofía, en la vacaciones de invierno ella debía viajar y fue cuando estuve mucho tiempo sola, ocupe el tiempo en leer mucho relatos sexuales, mirar porno y en andar en bicicleta por el barrio, yo vivo en un barrio privado o cerrado como le digan, es un barrio bastante grande por suerte y con distancia entre casas lo que da mas privacidad. Si yo estaba de vacaciones del colegio, mi mamá seguía trabajando, lo que me hacía estar mucho tiempo sola, ella confiaba mucho en mi por lo que aceptó que no había necesidad de una niñera.
Una tarde nublada salí a dar unas vueltas con la bici, iba de una punta a la otra del barrio, una punta era la entrada donde había mas casas y algunos negocios, y la otra punta del barrio era más desolada, solo había una casa que era la donde vivía un señor que se encargaba del mini bosque que teníamos pero que casi nadie iba, estaba dando la ultima vuelta antes de volver a casa que para mi suerte se me pincha una rueda y tuve que para, casi me estrello contra unos árboles, trate de ver si podía repararla pero no tenía idea, fue cuando escucho la voz grave de un hombre, era el cuidador del bosque, me preguntó si estaba bien, le dije que si pero que mi bici se pinchó, el la revisó y me dijo que si que tenía que parchar la cámara o cambiar de rueda, dijo que tenía una rueda de mas en su casa y que el la iba a cambiar, me invito a su casa, fuimos a su garaje donde tenía muchas herramientas y cosas de motores.
Le llevó no mas de 15 minutos cambiar la rueda por otra y la bici quedó como nueva, cuando me estaba por retirar escucho de que dice:
-no me lo vas a agradecer niña. – con voz seria.
-claro, muchas gracias señor, mañana vengo con dinero para comprarle la rueda que me dio. – le dije con voz temblorosa.
-no me refería a eso, ven conmigo. – a lo que el me toma de la mano y me hace entrar a su casa.
Una vez adentro, tenía una casa muy bonita y cálida debo decir, se sienta en el sillón desabrochándose el pantalón y mostrándome su pene, tenía una pija bastante grande, nose cuanto le medía pero mas de 17cm estoy segura, yo quedé en shock, nunca antes había visto una pija de verdad, solo los dildos que Sofía tenía, -puedes agradecerme con tu boca- dijo, se lo notaba muy excitado, a mi mente se vinieron recuerdos de mi amiga contándome de sus experiencias con maduros y que debía aprovechar cada oportunidad que tenga, por lo que me acerque tímidamente, la tome con mi mano, era gigante, trate de chuparla como me salía, por instinto, era la primera verga que probaba en mi vida, al principio un sabor agridulce que luego se me hizo agradable, el me tomaba de mi cabeza y guiaba la velocidad de la felación, no tardó en acabar en mi boca, pero era tanta la leche que se me escurría de la boca, trague algo y pero la mayoría se me rebalsó de la boca. El me felicito y me dejó ir, me limpié como pude y rápidamente tomé la bici y volví a casa, en el trayecto sentía el roce de mi concha totalmente mojada con el asiento de la bici, estaba tan excitada que llegue a tener un mini orgasmo mientras pedaleaba. Una vez en casa fui rápidamente a bañarme para que mi madre no sospechara nada. A ese señor lo vi reiteradas veces, pero es para otro relato.

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