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Un adolescente de 15 años descubre el gran placer de la masturbación, que a partir de ese día lo convierte en un hábito diario.
¡Hola a tod@s! Sean bienvenidos a mi primer relato erótico, espero que sea de su agrado. Todo lo relatado aquí es 100% real.

Con 11 años (2010) descubrí accidentalmente la pornografía a través de una revista barata en blanco y negro, con sus contactos, sus relatos, sus fotos y todo lo demás. A los 12 (2011) estaba navegando por PornHub hasta que igualmente de manera accidental descubrí el porno gay pero no fue sino hasta unos años después que la curiosidad por masturbarme me llamara la atención, para, sin saberlo, a partir de ese día ser un pajero de tiempo completo.

En un día de febrero del 2014 mis padres estaban dormidos, y mientras estaba viendo televisión se me ocurrió la idea de masturbarme… y el lugar que escogí para tal hazaña fue en el baño que está al lado del cuarto de mis papás. El baño lo elegí para principalmente, no manchar mi cama ni mis cobijas, aunque con el tiempo lo fui haciendo.

Una vez ahí dentro del baño, mi pene estaba calientito como queriendo que lo estimulen, me lo saqué e inmediatamente comenzé a imaginarme a una shemale (transexual) para comenzar a masturbarme. Antes de la acción escupí un poco de saliva en mi pene para lubricar y que la sensación sea mas placentera.

Empecé a masturbarme lentamente y poco a poco fui aumentando la velocidad, imaginándome aquella penetración anal que haría con una shemale en un futuro. Cuando eyaculé por primera vez hice un pequeño gemido, que afortunadamente nadie de mi casa escuchó… y cuando sostuve el semen por primera vez me quedé impresionado ¡y hasta lo probé! No sabía como yo esperaba, pero me gustó mucho la experiencia. Al día siguiente y hasta hoy, sigo practicando la masturbación en donde quiera que yo me encuentre.