Dame un pedazo de ese chocolate
La vez que me quede solo en mi casa, no había internet, no tenia porno en el celular, estaba caliente y me acorde de una perrita callejera que me aliviaría las ganas.
Hola a todos, está es mi primera vez publicando una historia aquí, la verdad nunca pensé en atreverme a hacer esto, pero tenía casa sola, no había internet para ver pornito y estaba caliente así que paso lo que tenía que pasar…
Déjenme ponerlos en contexto primero, estoy estudiando en la ciudad y me estoy quedando en la casa de una tía con otros primos, hablando de mi tengo 20 años, físicamente diría que soy promedio, mido 1.71, no estoy ni muy en forma ni pasado de peso, pero si se me marca algo de músculo, no sé si decir que la tengo pequeña por q me mide 16 pero lo compenso con grosor, no soy tan sexualmente activo, he tenido una q otra pareja, pero de momento no estoy hablando con nadie.
Pasando a la historia principal esto paso ayer, pues resulta que el jueves mi tía y mis primos se habían ido a una fiesta y me dejaron la casa sola para mí, esto me alegro pues pensé que podría ver porno en la pantalla de la sala y pasar unos buenos días jalándomela a cada rato pero resulta que se fue la maldita internet y mi plan se fue a la basura pero igual pensé: bueno pues entonces usaré la ropa interior sucia o limpia de mi tía para hacerme un trabajito pero problema dos, cerro su cuarto con llave y no sé dónde esté así que el segundo plan se fue a la basura también, con mi plan arruinado por la tarde me fui a mi cuarto y me la jale con lo que se me ocurriera, ya más por la noche recordé que tenía que darle de comer a los perros que hay en la casa y como había un par de perritas cachorritas pensé: y si me agarró a una como en esas historias que leo? Y entonces me acordé de alguien, la protagonista de esta historia «Chocolata» una perrita callejera que suele está por mi calle, es una perrita de raza mediana obviamente con el pelaje de color café y súper juguetona, ya se ha hecho dócil por qué le damos de comer seguido, el pensamiento en ella me estuvo rondando la cabeza un rato, ¿me la cogería sí o no? ¿Ella dejaría que se la metiera? ¿Al menos me la podría chupar? Y así estuve pensando en que hacer, pero me ganó el sueño y me quedé dormido, por la madrugada me desperté con el pene parado y aunque intente jalármela con algo que se me ocurriera (olvide mencionar que no tenía porno en el celular) no se me bajaba así que dije: “vale madres, voy por la perra”. Y salí en la madrugada a buscarla, como toda mi calle esta iluminada no fueron más que unos 5 minutos que anduve buscando y llamándola sin alzar mucho la voz para que me fuera a escuchar algún vecino que estuviera despierto a esas horas hasta que la encontré, salió de un baldío junto a mi casa y como llevaba una bolsa de croquetas me siguió sin problemas a mi casa, cuando entramos le di unas pocas y luego le di un plato de agua para que se limpiara un poquito su boca ya después la lleve cargando a mi cuarto(me sorprendió que se dejara levantar tan fácil) y la acosté en mi cama, a ella no le costó nada empezar a olfatear mis cobijas, ya con ella en mi cama empecé a desvestirme quedando en ropa interior, entonces agarre su cabeza suavemente y la acerqué hasta mi pene y ella empezó a olerlo y a darle lamidas por encima del bóxer lo que hizo que se me pusiera más dura, y cuando me lo saqué ella empezó a olerlo otra vez y a lamer la cabeza, les juro que pese a todas las historias que leí nunca pensé que se sintiera así de bien ni que algún día lo experimentaría en carne propia, su lengua se sentía áspera pero suave a la vez y su baba…ni cuando una mujer me la chupo la sentí tan babosa como con «Chocolata», me la estuvo chupando un buen rato hasta que le avente mi semen adentro de su garganta pero ni así se me bajo lo duro ni a ella lo perra por qué me la siguió chupando bastante rato pese a que ya no me venía tanto y se me estaba empezando a poner aguada pero a ella no parecía importarle, mientras me seguía chupando yo empecé a darle palmaditas en la cabeza y a acariciarle el lomo y así mi mano fue bajando hasta llegar a su cola y por ende a su culo, empecé a frotar suavemente su alrededor y a ella parecía no parecía importarle pues seguía chupando como si nada y entonces metí un dedo y su puta madre… se sintió riquísimo, su interior se sintió caliente y apretado como si no quisiera dejar ir mi dedo y así seguimos un buen rato, ella chupando y yo dedeando hasta que ella se cansó y soltó mi pene y yo al ver esto saque mi dedo, después ella bajo su cabeza para empezar a lamerse la cola, yo estaba extasiado, esa perra me dio una de las mejores mamadas de mi vida y haber tenido mi dedo adentro de su culo se sintió delicioso, la perra se hizo bolita en los pies de mi cama y se hecho a dormir, se veía tan tranquila como si no me hubiera dado tremenda mamada hace unos segundos, yo me levanté y me fui a lavar el pene pues me quedo el pensamiento de que pudo haberme dejado alguna basura encima, ya cuando me lo estaba lavando me vino otro pensamiento: “se dejo muy fácil, ¿será que no soy el primero que la hace hacer esto?” Porqué recuerdo que he visto a más vecinos meter a la perrita a sus casas de vez en cuando (aunque no de forma tan discreta como yo), pues bueno vecinos «Chocolata» ya tiene otro macho atrás de ella…estos días seguiré solo así que espero que mi historia con «Chocolata» no acabe aquí, si leen esto me gustaría saber algunos consejo, ¿un condón regular sirve para coger con ellas o es mejor al natural o hay condones para hacerlo con perros? ¿El lubricante para personas no les genera alguna irritación o molestia?… cualquier consejo es bienvenido, hasta que escriba otra vez, gracias por leer


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