Le rece a la diosa del sexo y al dios del Falo
Era tanta mi calentura y mis ganas de coger que todos los dias me encomentaba a mis santos favoritos.
A mi edad, estaba yo mero despertando a mi sexualidad, al levantarme, corría a mirarme al espejo, recorría con los ojos todito mi cuerpo desnudo, mis manos acariciaban centímetro a centímetro, me imaginaba a alguien tocándome y poco a poco me empezaba a calentar ufff.
Salía a la calle vestida muy sexi sin reamente darme cuenta los deseos prohibidos y bajos instintos que despertaba en los hombres, muy especialmente en los hombres mayores y viejos maduros.
Por las noches soñaba con ser violada por alguno de ellos y me ponía tremendas venidas nomas de imaginarme eso. En verdad sentía muy rico cuando se me salían los jugos y soñaba cuando un hombre me haría sentir eso.
Mi familia era muy religiosa, por lo que mi mama me inculco la devoción, así que cada noche le rezaba a la diosa del sexo y al dios del Falo, hasta tenía yo una imagen de un falo…negro, cosa que me permitía echar a volar mi imaginación.
Una buena noche, por fin escucharon mis ruegos y finalmente se me hizo el milagrito. No fue exactamente como lo que yo tenía planeado, pero los caminos del señor son misteriosos, según decía mi mama.
Me desperté a las dos de la mañana, un fuerte dolor taladraba mi cabeza y un olor que en ese momento no supe descifrar me tenía algo mareada.
También me dolía entre las piernas y entre las nalgas, me sentía confundida, no sabía lo que estaba pasando. Vi la luz de la sala encendida y escuché algunas voces desconocidas.
Baje las escaleras, nada me había preparado para la escena que encontré, me quede petrificada, mi mente no podía establecer lo que mis ojos miraban.
Mi mama, totalmente desnuda, a mitad de la sala en posición de perrita, siendo penetrada al mismo tiempo por dos hombres…negros, le tenían metida sus enormes vergas por la vagina y por el culo, al mismo tiempo, otro hombre también negro, le tenía metida su verga dentro de la boca.
Me quede petrificada, no podía creer lo que veía. Algo que me dejo helada, es mirar a mi mama, no lloraba, no gritaba, no se notaba que estuviera sufriendo, gemía de excitación y de placer y se retorcía sobre esas vergas meneándose frenéticamente como toda una buena puta.
Mi papa siempre se había quejado de ella, que no lo atendía como se debía, que incluso llego a pensar que era una mujer frígida, ya que no era capaz de complacerlo.
Pero ahora, mirándola jadear y gemir como loca, moviendo las nalgas a una velocidad tremenda, no me parecía en absoluto que fuera una mujer frígida, todo lo, contrario, parecía un volcan en plena ebullición.
En eso, mire a otro lado de la sala, ahí estaba, mi papa completamente desnudo también, también de perrita, mamándole la verga a un negro que estaba tumbado sobre el piso boca arriba, jalando mi papa de la cabeza para que no se le escapara, mientras otro hombre lo tenía trabado por detrás, dándole tremenda penetración por el culo.
Claramente escuché como mi papa se quejaba, pensé que era de dolor, por la forma en que lo mantenían sodomizado, pero cuando puse más atención, comprendí que no se quejaba de dolor, gemía de placer, esos dos hombres le estaban dando tremenda satisfacción, como nunca había sentido en toda su vida.
Un hombre negro, más grande que los demás, también completamente desnudo, estaba mirando las candentes escenas sentado en el sofá acariciándose su tremenda verga.
Yo me quede totalmente impactada, vaya tremenda verga que se cargaba el viejo ese, su enorme falo le llegaba casi a las rodillas y se le notaba bastante grueso.
Falo…me quede pensando en el dios del Falo, a quien tanto le había rezado, este podría ser muy bien un dios, un dios del Falo.
Dios mío, pensé, ¿qué fue lo que hice?
Me estremecí totalmente, un escalofrío tremendo me recorrió desde la coronilla hasta la…panocha. Sentí como me palpitaba y me empezaba a mojar. El clitoris vibraba como pidiendo atención.
Los senos me dolían, estaban inflamados, los pezones duros y bien parados, apuntando hacia arriba, estaba entrando en un completo éxtasis, solo de ver esas escenas y, especialmente, de mirar a ese hombre, es decir a su falo, o sea, su enorme verga, sentí como me empezaba a escurrir, cuando el hombre me miro y me dijo, sonriendo.
~Vaya bb, al fin despiertas, estas lista para continuar? ~
De momento no supe a que se refería, solo lo miraba, mi cuerpo entraba en un tremendo estado de excitación, como jamás había sentido en toda mi vida.
El hombre se levantó y camino directamente hacia a mí. Yo temblaba de excitación, me estaba escurriendo nomas de mirar como se acercaba, su enorme verga balanceándose a cada paso.
Sin decir palabra, solo me sonrió, me tomo de la mano llevándome escaleras arriba hacia mi habitación. Yo, sin saber que estaba pasando exactamente, presa de excitación solo me deje llevar.
Sobra decir que el hombre me estuvo cogiendo durante horas hasta más allá del medio día del día siguiente.
Se la mame como poseída, me la dio por la vagina y por el culo durante horas, haciendo que me diera tremendas venidas a cada rato, sentía que me moría, sentía que el alma se me escapaba del cuerpo con cada tremendo orgasmo que el condenado me hacía soltar.
Durante ese tiempo, solté más jugos que en toda mi corta vida, y déjenme decirles, créanme cuando les digo que todo eso fue mil veces mejor que cuando me masturbaba a solas en mi cuarto a escondidas de mi mama.
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