Una verdadera diosa sexual en el cuerpo de una niña
Nadie hubiera imaginado que detras de esa inocente carita angelical se encontraba una autentica diosa sexual.
Una verdadera diosa sexual en cuerpo de niña
A regañadientes, tuve que acompañar a mi abuelo a una granja donde solicitaban personal.
Yo había perdido a mis padres y el pobre de mi abuelo se había tenido que hacer cargo de mí, así que, al ver el anuncio, se animó a ir a buscar empleo a esa granja, ya que, por esos tiempos, la estábamos pasando mal.
Él estaba muy emocionado, se sentía seguro de poder obtener el empleo ya que era un hombre muy preparado y estaba, según el, totalmente capacitado para cubrir ese empleo, así que, sin más, tomamos nuestras maletas y fuimos en busca de nuestro futuro.
Al entrar a la oficina donde iban a entrevistar al abuelo, el Encargado, se quedó sorprendido al verme, no era posible que una niña de 9 pudiera ser tan hermosa, tan sexi, tan…tan.
Note como le crecía el bulto, el hombre se dio cuenta de que lo miraba y todo nervioso y colorado, rápidamente se sentó detrás de su escritorio para entrevistar a mi abuelo.
Nos sentamos en unas sillas frente al escritorio, eran un poco altas, así que los pies me colgaban, el hombre no dejaba de mirarme las piernas, ya que llevaba una faldita corta y, sentada en esa silla, se me notaban los calzones.
El Encargado no daba crédito de lo hermosas que eran mis piernas, a pesar de ser tan chica, la naturaleza me había dotado de una belleza increíble y de un cuerpo extraordinario, digno de una modelo de primer nivel, todo mundo decía que yo era una princesa en el cuerpo de una niña y, de eso, el Encargado se estaba dando cuenta.
~Bueno…yo…errr ~
~Sus credenciales son muy buenas, solo que no sé si sea conveniente que esta niña pequeña lo acompañe y se quede aquí sola entre tanto personal, todos son hombres solos y no sería prudente, usted entiende ~
~Dice usted que si yo hubiera venido solo si me daria el empleo? ~
~Sin dudarlo ~
Al darme cuenta de la situación, yo sollozando, corrí hacia el Encargado y me senté sobre sus piernas, quedando su bulto mero enmedio de mi rajita, cosa que el hombre noto de inmediato y, sin poderlo evitar, su bulto se le puso más y más duro.
~Señor por favor, contrate a mi abuelo, le prometo portarme bien, se lo sabre agradecer ~ le decía meneándome suave sobre su bulto que, en segundos estaba a punto de reventar. Lo abrace del cuello y sollozaba sobre su hombro, sintiendo como el bulto le crecía entre mis piernas.
~Ejem, coff coff, bájate niña, no es necesario ~
~Reconsidérelo señor ~ le insistía mi abuelo ~ se lo sabremos agradecer ~
El hombre se retorcía incomodo, no sabía cómo interpretar mis palabras y como mi abuelo las reforzaba. Así que, sin saber a ciencia cierta por que, se inclinó por darle una oportunidad.
~Seré franco, pueden quedarse por el momento, usted puede empezar a trabajar, pero, esperaremos al dueño, él llega dentro de unos días, le expondré su caso, pero, la verdad es que quedaran expuestos a lo que el decida ~
~Gracias señor ~ le agradecí entusiasmada y lo compensé con unas frotadas más de mi panochita restregándose sobre su bulto.
~Le aseguramos que no se va a arrepentir ~ dijimos los dos al mismo tiempo. Sonriendo enigmáticamente.
El hombre le designo una habitación a mi abuelo, había solo una pequeña cama para los dos.
Mi abuelo empezó a trabajar y enseguida el encargado se dio cuenta de lo valioso que era mi abuelo.
~Ojalá el patrón los acepte, ese hombre es muy eficiente y responsable y.…y esa niña esta increíble ufff ~pensaba el encargado mientras se masturbaba a solas en el baño de su habitación pensando en cómo me había frotado contra su bulto. No sabía que pensar.
Y mucho menos, cuando, al paso de los días, todos los trabajadores se dieron cuenta de mi presencia y no podían creer lo increíble que yo era. Me decían piropos discretamente, tratando de no ser vistos, y el Encargado se quedaba sorprendido como yo les correspondía con miradas y sonrisas coquetas y sugestivas.
~Pero que demonio de niña, es tremenda, como puede estar así de sensual y atractiva y tan coqueta que es y tan chica ufff ~pensaba el Encargado, sin poder evitar mirarme con dese a cada oportunidad.
Una noche, no podía dormir, así que entre al cuarto del Encargado sin avisar, el hombre estaba solo con bóxer.
~Niña, que haces, estoy desvestido, salte ~
~No se preocupe señor, a mi abuelo lo veo desnudo todos los días ~
Sorprendido ante esa revelación, el hombre no atino a responder, su mente volando entre mí y mi abuelo desnudo.
~No puedo dormir, ¿me lees un cuento? ~
Antes de que el hombre pudiera reaccionar, me subí a la cama y me recosté junto a él, yo llevaba solo mi camisón semi transparente, sin calzones, el hombre podía ver a través de él, mis pechitos y mi rajita.
Enseguida su bulto se le empezó a poner duro.
Nervioso, me empezó a contar un cuento, sin poder evitar verme, yo me recosté sobre su pecho y una mano sobre su vientre.
Al poco, ya dormitándome, me estiré y puse una pierna sobre la de él, como acostumbraba a hacerlo cuando dormía con mi abuelo.
El Encargado se quedó quietecito, nervioso, su respiración agitada. Se deleitaba mirándome las piernas, las nalgas, el camisón subido, yo sin calzones, se veía mi rajita.
Armándose de valor, me empezó a acariciar las piernas primero, al ver que yo seguía dormida, se animó a acariciarme las nalgas, redondas, duras, paradas, sensuales, increíbles para una nena de mi edad.
Su verga parada a punto de reventar, se bajó el bóxer y se la saco, puso una manita mía sobre su enorme bulto moviéndose lento, yo adormilada, inconscientemente se la aprete, haciendo que el hombre se retorciera de placer, así que, completamente excitado, me empezó a frotar la panochita.
Inmediatamente se dio cuenta de que ya la tenía toda empapada, su sorpresa era tremenda, no lo podía creer.
~Condenada, zorra, esta toda mojada, ¿se habrá calentado con mis manoseos? ¿Tan puta y caliente es esta zorrita? ~
Sus dedos empezaron a hurgar dentro de mi ardiente panocha, que la sentía hirviendo
~Ahhhhhh uhmmm ~ suspiraba yo al contacto de sus dedos dentro de mi rajita y mi mano apretando su enorme verga caliente.
~ ¿Cómo es posible? ~pensaba el hombre al tiempo que mi mano le apretaba la verga, bien rico, el hombre no salía de la sorpresa, estaba completamente excitado, a punto de perder el control.
~Esta dormida? O se hace pendeja, me va a volver loco ~ pensaba el hombre.
Poco a poco se fue subiendo un poco más, tratando de no despertarme y tratando de que su verga quedara justo junto a mi boca.
La coloco en mis labios y empezó a empujar, lento, despacio, mis labios se separaron un poco y la metió un poco más, su cabeza ya toda metida en mi boca, entonces se empezó a mover despacio.
Yo no me aguante y sin más, se la empecé a chupar, sabia deliciosa, así que me deje de cuentos y me esmere en darle un buen servicio. El hombre no salía de su asombro.
Se empezó a mover haciendo movimientos de meter saca, cogiéndome por la boca, sus dedos ya sin el menor recato me masturbaban de una manera por demás deliciosa, yo abría las piernas y me movía como si sus dedos fueran penes, introduciéndoles más y más adentro con mis movimientos de cadera sensuales, eróticos.
Al poco, yo ya no me aguante más y me vine tremendo mojándole toda la mano, al tiempo que el hombre se terminaba dentro de mi boca lanzando fuertes gemidos como toro embravecido.
~Condenada chamaca, eres una verdadera puta, una bruja, un demonio ~
Para el Encargado, era increíble ver como una niña podía tragarse ese gran trozo de carne y suplicar por más, como verdadera puta, realmente era una auténtica ninfómana y pervertida sexual en el cuerpo de una niña inocente, qué hasta para cogérmelo era yo una diosa del sexo.
Mientras él se estiraba en esa cama con sus piernas abiertas y sus brazos detrás de su cabecera, se tumbó sobre la cama boca arriba en espera a que yo solita terminara el trabajo.
Así que yo solita me senté sobre su enorme tronco duro y parado ensartándomela hasta los huevos, ya valiéndole madre, me empezó a meter la verga y cogerme como dios manda, como hembra y macho, como pareja de esposos, como marido y puta, es decir, marido y mujer jeje.
~ahhhhhhhhh ayyy dios que es esto, que rico, ahhhhhhhh ~
Mis gritos se escuchaban por toda la granja, en esos momentos a mi ya nada me importaba, yo cabalgaba como verdadera amazona montada sobre la verga de mi macho, valiéndome madre si los empleados se enteraban de lo que estaba pasando conmigo y el Encargado.
Así pasaron los días, el Encargado me cogía a cada rato todos los días, se había vuelto un condenado viejo pervertido, al igual que mi abuelo, no se podían resistir a mis encantos y a la manera tan salvaje en que me los cogía. Era prácticamente una droga sexual que no podían dejar de tener.
A los pocos días, llego el dueño, así que el Encargado, de inmediato le informo al hombre de la nueva contratación que había hecho con mi abuelo, demostrándole el gran trabajo que estaba haciendo y lo satisfecho que el Encargado estaba con él y …conmigo jeje.
El dueño, se quedó pensativo, un momento
~Tráeme a la niña ~ dijo con voz entrecortada, un tanto ansioso.
~Si señor, enseguida ~
Continuara…
Venta de Contenido.

Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!