Valentina y Tatiana (quizá la penúltima parte)
nuevamente con otra parte de la historia de estas calientes primitas..
Antes que nada advertir que me gusta dar un poco de detalle y contexto a mis relatos, quizá para algunos sea un poco tedioso eso. Así que si eres de los que les gusta los relatos cortos, esos donde el tipo conoce a la chica, le guiña el ojo, inmediatamente se hacen novios y allí mismo empiezan a coger, pues este relato no es para ti.
sin mas preámbulo vamos con el relato.
Fuera de ese almacén del pecado, las nenas seguían con sus vidas en su casa y en el colegio, sin imaginarse que nuevos sujetos buscaban cierto protagonismo en sus vidas.
En el caso de Valentina estaba Jaime, el novio de su mamá; Abel, el ayudante de la panadería, quien no se quitaba de la cabeza lo que había pasado con la nena ese día de campo y también César, que estaba loquito por la nena.
En el caso de Tatiana estaba un profesor de arte, que también les enseñaba danza cuando habían eventos por alguna actividad en el colegio, y pronto conocería también a Cesar.
————————————-
Pasaron tres semanas desde que empezaron a salir, para que Zulema invite a Jaime a su casa, no fue una invitación formal, ellos habían ido a dar una vuelta por un centro comercial y él decidió comprarle algunas cosas para su casa, incluida despensa, con la intención de ofrecerse a ayudarla con eso y poder entrar a su domicilio.
Le resulto tal y como lo había planeado, después de hacer las compras, ambos se dirigieron a casa de Zulema, quien ya en el taxi le envió un mensaje a Valentina diciéndole que iba con visita, que arregle un poco la sala y que esté´presentable.
Al llegar a la casa, Zulema presento formalmente a Jaime con Valentina, lo presentó como un amigo, a lo que la nena sonrió y se acerco a saludarlo con un beso en la mejilla.
Inmediatamente después de eso la nena pregunto si habían traído algo de comer, a lo que Zulema respondió que no, pero que en la refri había algo para que se caliente.
Jaime intervino inmediatamente, y se dirigió a Zulema, preguntando si podía pedir una pizza para compartir, al escuchar a su mama que sí, Valentina pego saltitos de alegría.
esa noche fue tranquila, mientras estaba allí, Jaime se dedico a conocer un poco de la niña, le preguntaba en que año estaba, como le iba en el cole, que curso le gustaba mas, y cosas así. Hasta que se despidió de ambas de ambas con un beso en la mejilla.
Las visitas de él a la casa de Zulema se hicieron casi habituales, iba en promedio dos veces por semana, llegando a tener mas confianza con la nena, llegando incluso a aprovechar cuando la mamá no estaba mirando para poner su mano sobre la cabeza de la nena, o agarrar sus hombros o su brazo, hecho que parecía inocente, pero que era la puerta para cosas mas intimas.
—————————————————————————-
Habían transcurrido algunas semanas desde que Carlos empezó a gozar de las primitas, y esa tarde no era la excepción, los tres amantes estaban ya en el almacén a punto de iniciar otra ilegal faena sexual.
Todos estaban completamente desnudos, y como si se tratara de una coreografía, cada uno había tomado su posición; él estaba sentado en el mueble con las piernas separadas mientras Tatiana se había apoderado de su verga, y después de unas lamidas al tronco y a la cabeza se metió casi la mitad en su infantil boquita para empezar a mamar y succionar eso que tanto le gustaba.
Mientras tanto Valentina estaba hincada sobre el mueble y al costado del sujeto, quien ni corto ni perezoso empezó a disfrutar de los labios de la nena, mientras sus lenguas jugaban indecentemente la mano derecha del tipo manoseaba a su antojo las nalgotas de la nenita.
Al estar el televisor apagado, Carlos podía ver con claridad en la pantalla lo que allí estaba pasando, y se preguntaba como es que alguien podía tener tanta suerte, podía ver desde la perspectiva de un tercero el vaivén de la cabecita de Tatiana mientras se metía y sacaba la verga de su boca, podía ver también como se retorcía de placer Valentina mientras le mordía las orejas y le metía dos dedos en su conchita.
Tatiana ya había aprendido bien a dar placer con su boquita, no solo metía y sacaba ese pedazo de carne de su infantil boquita, también turnaba la faena con lamidas al tronco y succiones a la cabeza, hecho que hacia delirar de placer a Carlos.
UFFF¡¡¡ QUE RICO MAMAS CHIQUITA¡¡¡ QUE BUENA MAMONCITA ERES CARIÑO¡¡¡.– Bufaba Carlos presa del placer que le estaba regalando esa niña mamoncita.
Tatiana orgullosa de ser elogiada por su destreza, sonreía y aceleraba el vaivén de su cabecita, incluso trataba de meterse toda esa verga en su boquita, haciendo sonidos de arcadas.
Algo que hacia por instinto y que enloqueceria de placer a sus futuros amantes, era que, con toda la verga que le cabía en la boca, la aprisionaba fuerte con los labios, y sacudía su cabecita a los lados, como si fuera un perro sacudiendo su presa.
OHHH CARIÑO¡¡¡ QUE RICO ESO¡¡¡ UFFF¡¡¡ .–se estremecía de placer Carlos por eso que hacia la nena.
Era el momento de cambiar, y ambas nenas tomaron la posición de la otra, para Carlos era un verdadero deleite besar los labios de Tatiana, le sabían a gloria, y ni que decir del tremendo placer que sentía al besar, lamer y morder suavemente sus pezones de la nena mientras tenia incrustados dos dedos en su infantil vagina.
Valentina por su parte ya se había apoderado del pene del sujeto, y luego de algunas caricias y lamidas se engullo la tercera parte de ese palo, en eso era mejor que Tatiana, quien apenas se podía meter la mitad.
UMMM¡¡¡ GLUP¡¡¡ GLUP¡¡¡.– eran los sonidos que salían de la boquita de la nena, quien feliz disfrutaba de chupar ese pedazo de carne.
Valentina estuvo varios minutos comiendo verga, lamiendo y succionando el falo del sujeto, haciendo sonidos de chasquidos por el liquido acumulado en su boquita.
Escuchar los gemidos de Tatiana mientras Valentina le succionaba la verga, hicieron que Carlos esté a punto de correrse, y se los hizo saber a las nenas, lo que hizo que Tatiana se hincase junto a su primita para recibir también su ración de lechita.
Mientras se masturbaba les dio indicaciones para que junten sus mejillas, abran su boca y saquen la lengua; las nenas obedecieron con una sonrisa pícara, sabían muy bien lo que venia y adoptaron esa lujuriosa posición, mientras tanto el tipo golpeaba sus mejillas y lenguas con la punta de la verga, hasta que no pude contenerse mas y dejo salir todo su esperma, que cayo sobre el rostro y la lengua de las niñas, que felices volvían a recibir lechita de pene en sus boquitas.
OHHHH CHIQUITAS¡¡¡ QUE RICOO¡¡¡ TOMEN LECHITA PUTITAS¡¡¡
Bufaba Carlos, que estaba en en una especie de trance, sumergido en un placer máximo, placer que solo se puede obtener en situaciones como esta.
Después de dejar las ultimas gotas de semen en la boquita de valentina, quien por propia decisión se la metió en la boca para aprovechar hasta la ultima gota, Carlos se sentó en el mueble para según él descansar unos segundos, pero no contaba con la calentura de las nenas, especialmente de Tatiana.
Sin esperar a que Carlos se recupere, Tatiana hizo a un lado a su prima y se monto sobre ese palo que aun mantenía su erección, para inmediatamente sentarse encima e introducírselo completamente, pegando un gemido mezcla de dolor y placer y haciendo que Carlos cierre los ojos y emita un bufido por el tremendo placer que eso le hizo sentir.
AYYY¡¡¡ AHHH¡¡¡ AHHH¡¡¡ –los gemidos de Tatiana pronto empezaron a hacerse mas sonoros y mas continuos.
La nena estaba con los brazos al rededor del cuello de Carlos y su cabecita estaba apoyada en su pecho, la única parte de la nena que se novia eran sus caderas, ya con varias faenas sexuales había aprendido a como moverse para darse y dar placer.
Sus movimientos eran mayormente lentos, subía un poco hasta dejar afuera la tercera parte de la verga del sujeto, para luego dejarse caer lentamente hasta volver a metérsela completamente, y por ratos se meneaba en círculos para luego volver al mete y saca.
Carlos por su parte la dejaba moverse a voluntad, hasta que sentía la necesidad de un poco mas de pasión, de un poco mas de rudeza, y era allí cuando la agarraba de las nalgas y la sacudía con un poco de frenetismo, volviendo loquita de placer a la nena, quien aceleraba su respiración y el volumen de sus gemidos.
Valentina por su parte estaba a un costado, sin perder detalle de lo que allí sucedía, cachonda a mas no poder y esperando su turno de recibir verga mientras se acariciaba la conchita.
En otro lugar de la ciudad estaba Jaime ( novio de la mamá de valentina) en su oficina pensando en Valentina, y es que en las últimas semanas había agarrado cierta confianza con la nena, aprovechando cada momento para hacer contacto físico, ya sea poniendo su mano sobre sobre el hombro de ella, o agarrando su cintura; aunque sea solo por pocos segundos, para él contaba bastante, pero lo que lo tenia pensando en ella fue lo ocurrido la ultima vez que estuvo en la casa de ellas, hecho que narrare mas adelante.
Carlos se puso de pie sin despegar a Tatiana, la nena al sentir eso, se agarro de él como un mono a su madre, estaba tan caliente, que ni aun así dejaba de mover las caderas, el sujeto la puso en esa pose con la intención de cogerla de pie, por lo que empezó a sacudir a la nena, lentamente al inicio, para poder besar sus deliciosos labios, para luego empezar movimientos mas rápidos, sacudiendo a la nena como si de un muñeco de trapo se tratara.
La posición era la clásica, la nena tenia aprisionado al sujeto con las piernas alrededor de su cintura y las manos alrededor del cuello, él por su parte la tenia agarrada de las nalgas, para evitar que la gravedad hiciese lo suyo.
Que rico cacharte cariño¡¡¡ Que rico darte verga¡¡¡ .–le decía al oído a la nena mientras la sacudía a su antojo.
AYYY¡¡¡ UMMM¡¡¡ UMMM¡¡¡ .–gemía Tatiana, que estaba bien trepada del sujeto.
Tatiana movía sus caderas deliciosamente, pero era el tipo el que hacia cada todo el trabajo, la tenia agarrada de las nalgas, la levantaba un poco y la dejaba caer, haciendo que la nena sintiera como ese pedazo de carne le entraba casi con violencia, llenandola de placer y haciendo que gima delicioso en el pecho del sujeto.
Te gusta así cariño¡¡¡ así te gusta que te la meta¡¡¡ .–le preguntaba a la nena, sin dejar de cogerla.
Siii¡¡¡ me gusta mucho¡¡¡ .–respondía la nena con un tono de voz bastante agitado, y es que estaba a mas no poder, estaba a punto de correrse.
AHHH¡¡¡ UMMM¡¡¡ UMMM¡¡¡ AYYYY¡¡¡ –empezó a gemir fuerte y rápido Tatiana, y es que la nena había llegado al clímax, su cuerpecito convulsionaba deliciosamente, y su gemidos tiernos y su respiración agitada hacían de ese un momento memorable.
Carlos dejó a la niña sobre él unos segundos, para luego con cierta delicadeza acomodarla en el mueble, e inmediatamente darle indicaciones a Valentina para que se ponga de perrito con la carita sobre el respaldar del mueble.
A pesar de que ya haber visto en esa posición a la nena, siempre se quedaba unos segundos admirando sus nalgotas, para luego posicionarse detrás de ella, agarrarla de las caderas y meter su verga dentro de tan deseada conchita.
Tardaron pocos segundos para la nalgona nena empiece a gemir, y es que el sujeto empezó a penetrarla con fuerza, metiendo y sacando su pene de su interior , agarrándola fuerte de las caderas haciendo que su pelvis choque con violencia con las nalgas de ella, haciendo ese celestial sonido que a todos nos gusta.
PLAP¡¡¡ PLAP¡¡¡ PLAP¡¡¡. –además de los gemidos de valentina, ese era el sonido predominante en ese pequeño almacén.
Carlos le daba mas duro a que su primita, y es que a pesar de solo llevarse por un año y pocos meses, Valentina parecía de mas edad, quizá 12 ó 13, y es que no solo era bastante piernona y nalgona, sino que también era alta, además estaba el hecho que la nena tenia mas recorrido sexual que Tatiana.
Muévete tu cariño. –le dijo el sujeto a la nena, quedándose quieto para que ella empiece a empujar para atrás.
La nena, demostrando su experiencia, apoyo sus manitas en el respaldar del mueble, y empezó a empujar hacia atrás, obsequiándole a Carlos uno de los mayores placeres de la vida.
ASI CHIQUITA¡¡¡ UFFF¡¡¡ QUE RICO TE MUEVES CARIÑO..– Bufaba el sujeto, quien estaba con las manos en las caderas tratando de mantener su postura, mientras la nena lo empujaba con fuerza hacia atrás.
ASI CARIÑO¡¡¡ QUE RICO¡¡¡ QUE RICO COMES VERGA CHIQUITA¡¡¡
AHHH¡¡¡ AYYY¡¡¡ UMMM¡¡¡ .–Gemía delicadamente la nena, empujando su colita para atrás con cierta fuerza, haciendo que sus nalgotas impacten con la ingle del sujeto, y haciendo que se formen olas en su hermoso trasero.
Tatiana ya recuperada de su orgasmo, se levanto del sofá y le dijo algo al sujeto, inmediatamente así desnuda como estaba, se encamino a la tienda a hacer su segunda actividad favorita allí, se dirigió a una nevera de helados y tomó dos, los mas ricos para ella; una vez terminados se fue al área de golosinas y tomo dos chocolates y un refresco también. Se fue con ellos al almacén a comerlos mientras miraba como su prima estaba siendo penetrada por ese cuarentón sujeto.
y es que Carlos había vuelto a tomar el control de la cogida, nuevamente tenia a la nenia agarrada de las caderas mientras su pelvis impactaba con fuerza en las nalgas de Valentina.
UFFF¡¡¡ UMMMM¡¡¡ QUE RICO¡¡¡ QUE RICAS NALGOTAS TIENES CARIÑ0¡¡¡
AHHH¡¡¡ SIII¡¡¡ AYYY¡¡¡¡.–gemía v}Valentina que era embestida con fuerza por el sujeto.
El sujeto empujaba con fuerza su verga dentro la rosadita rajita de la nena, sacudiendo todo su cuerpo, haciendo que su cabecita haga en vaivén sensual.
UFFF¡¡¡ QUE RICOO¡¡¡ QUE RICO COMES VERGA CARIÑO¡¡¡
AYYY¡¡¡ AYYYY¡¡¡ UMMMM¡¡¡ UMMM¡¡¡
Ambos amantes daban lo mejor de sí, pero era imposible con tanto placer, la corrida de ambos era inminente, y Carlos decidió no aplazarlo mas, y agarro fuerte a la nena, esta vez la tomo de la cintura, para tener mas agarre y darle con mas fuerza.
UFFF¡¡¡ QUE RICOO¡¡¡ QUE RICA CACHERITA¡¡¡.–bufaba el tipo acelerando sus embate.
AYYY¡¡¡ UMMM¡¡¡ SIII¡¡¡ AHHHHH¡¡¡ AYYYYY¡¡¡ .–empezó a gemir Valentina, descontrolada por la sacudida de la que era victima, y por el violento orgasmo que acababa de tener, al mismo tiempo que su amante de turno depositaba todo su esperma dentro de su rosado coñito.
Tatiana miraba expectante la escena, con esperanza de tener un segundo round con el sujeto, y es que ver como hacían gritar a su primita la había vuelto a poner caliente.
————————————————–
Pasaron cerca de tres meses desde la primera vez que Jaime fue a sus casa, cuando el las invito al cine, era la primera vez que salían los tres juntos, después del cine se fueron al patio de comida, luego las llevo a una conocida tienda de ropa con el pretexto de comprarse un par de camisas, y le pregunto a Zulema si quería que le compre algo.
Zulema no era muy interesada, pero tampoco iba a rechazar una oferta así, por lo que acepto inmediatamente, fue allí que él aprovecho en avanzar un poco con la nena, y es que mientras iban caminado, se aseguro de que Zulema este delante, Valentina en medio y el atrás, y así poder poner en marcha lo que había planeado.
Para ese tiempo el tipo ya había agarrado suficiente confianza con la nena, ya las conversaciones eran mas sueltas, él iba mas seguido a su casa, se quedaba mas tiempo allí, todo eso estando la mamá presente.
Mientras iban caminando, él fingiendo apresurarlas, ponía la palma de su mano sobre la espalda baja de la nena, tocando directamente su piel, ya que ella había ido con una blusa arriba del ombligo.
Para ella fue un roce normal, para él fue la puerta al paraíso, fue el inicio de algo mas.
Y no quedo allí, al ver que a a la nena parecía no incomodarle eso y al no notar oposición alguna, siguió en lo mismo, dejando incluso la palma de su mano por mas tiempo cada vez.
En cierto momento que Zulema estaba en el probador, el tipo llevó a Valentina al área de ropa interior y le preguntó cual de esas prendas le podría gustar a su mama, y de manera divertida ella le mostró unos calzones para embarazadas, de esos que son bastante grandes y sosos, ambos se rieron por lo divertida de la situación.
La nena le mostró unas tangas bastante sugerentes y sensuales, de tela semitransparente con un pequeño lazo en la parte delantera, diciendo que esas eran bonitas para su mamá, el tipo la miro y le picó la cintura, y le dijo que era una traviesa, que seguro también le gustaban a ella.
La niña sonrió, iba a responder, él estaba pensando que decir, o que paso dar, pero escucharon a Zulema que la llamaba, y ambos se dirigieron donde ella.
Después de comprarles algunas prendas a ambas, Jaime las llevó a su casa, al ser un poco tarde, se despidió en la puerta y se fue a su departamento. Esa noche se masturbó pensando en Valentina, recordando la tersura de su piel, su hermoso cuerpo, sus tremendas nalgotas, se la imaginaba en esa tanguita que habían visto en la tienda. Al igual que muchos otros adultos, él también deseaba cogerse a esa hermosa y culona niña.
Días después, nuevamente estaba él en casa de Zulema, como se había hecho costumbre, estaban comiendo pizza acompañada de coca cola, Zulema y él estaban sentados en la barra de la cocina, la nena estaba en la mesa comiendo mientras terminaba unos deberes de la escuela, y en esa conversación Valentina le dice a su mamá si le podía dar dinero, que en la escuela iba a haber una actividad por el aniversario de la misma, y que iba a haber bingo y una especie de gincana, y quería para participar, la mamá le dijo que no tenia, que para la próxima seria.
Jaime pensó en como podría aprovecharse la situación, y mientras la mamá estaba de espaldas lavando algunos servicios, sacó de su cartera un billete de 20 soles, aproximadamente 6 dolares, y se lo mostró a la nena, con la mano libre le hizo el gesto universal de silencio, llevándose el dedo indice a la boca para luego indicarle que se acercara, a lo que la nena con una sonrisa se acerco y poso ambas manos en la barra.
El agarro el billete, lo dobló en cuatro y se le metió en el bolsillo trasero del short, al ser de algodón la prenda, casi pudo notar la textura de las nalgas de la nena, esa sensación hizo que involuntariamente haga un poco de presión sobre ellas, todo eso ocurrió en un pocos segundos, hasta que al recuperar el control quitó la mano inmediatamente, y nuevamente le hizo el gesto de silencio, pero esta vez hubo complicidad de la nena, que le devolvió el gesto, se toco el bolsillo para sentir el billete allí, y nuevamente se regreso a su lugar en la mesa, no sin antes tomar una porción de pizza.
Esa situación se repitió unas veces mas, y no por casualidad, ya era la nena la que la buscaba, y no era porque le gustaba que el tipo le haga eso, era por el dinero. Valentina no pensaba en Jaime como alguien con quien coger, y no es que fuera feo, es que era el novio de su mamá, y no lo veía con un hombre con quien tener algo, pero si le gustaba que esté en sus vidas, principalmente por la mejora que tenia en casa, notaba que habían mas cosas que antes, la nevera casi siempre estaba llena, pedían pizza mas seguido, y cosas así.
La ultima vez, estaban comiendo pollo a la brasa y platicando, y como era costumbre, Jaime y Zulema estaban en la barra y Valentina estaba en la mesa, la nena aprovecho que la mamá estaba de espaldas lavando los servicios para decirle si le podía dar algo de dinero, que quería para comprar algo en el kiosko de la escuela, la mamá le dijo que mañana temprano iba a ver.
Pero las intenciones de la nena eran otras, y Jaime lo sabía, así que sacó un billete de 10 soles de su cartera e hizo lo mismo de las ultimas veces, lo doblo y lo metió en el bolsillo trasero del short de la nena, pero al ya haber agarrado confianza, esta vez dejó la palma de la mano mas tiempo de lo normal, incluso al sacar la mano le acaricio las nalgas de la nena para luego hacer el gesto de silencio, la nena sonrió y también hizo el mismo gesto, para irse con una sonrisa a sentarse a la mesa.
Esa noche el tipo volvió a masturbarse pensando en la nena, se la imaginaba siempre con esa ropa interior que vieron el en centro comercial, se la imaginaba en su cama, mientras el estaba encima de ella acariciando y besando cada centímetro de su piel. Esa noche se quedo dormido con la firme decisión de la próxima vez si iba a tocar la puerta de su casa.
Era cerca de las tres de la tarde, y Jaime estaba a una cuadra de la casa de Zulema, ella estaba trabajando, así que seguramente la nena estaría sola. No era la primera vez que estaba en esa situación, desde que fueron al cine, él ya habia pensado en ir a la casa de ellas, pero al estar cerca de la casa cambiaba de opinión y se acobardaba, sus excusas para estar allí no lo convencían, pero esta vez se dijo que era diferente, tenia una buena excusa, aparte que notaba que la nena era receptiva a sus caricias e insinuaciones.
Al estar a pocas casas de su destino, se puso nervioso, y si alguien lo veía, y si le decían a Zulema, pero se dijo que esta era la vencida, recordó las otras veces que habia intentado lo mismo, y al verse afuera de la casa entro en cuenta que nunca habia llegado tan cerca, y en su cabeza se repitió que esta vez la excusa que habia tramado si era bastante creíble.
Ya en el segundo piso de edificio, camino despacio hacia la puerta de ellas, no se preocupaba por el departamento que estaba pasando las escaleras, sabia por Zulema que vivía una pareja mayor, y en las veces que había ido nunca los había visto, y si salían, pues tenia le excusa perfecta para estar allí.
TOC TOC TOC .–toco la puerta del departamento, espero unos segundos y no obtuvo respuesta, volvió a tocar, tampoco obtuvo respuesta a la segunda vez.
Estaba pensando en irse, pero decidió tocar un par de veces mas, esta vez con un poco mas de fuerza.
Al final toco la puerta mas veces de las que quería, hasta que escucho detrás de la puerta la voz de valentina que preguntaba quien era, le contesto que era él, que quería hablar de algo con ella y pedirle un favor.
El le dijo que había tocado varias veces, que estaba por irse porque pensaba que no había nadie, ella se disculpo, le dijo que estaba con la tele escuchando música.
Ya dentro saludo a la nena con un efusivo abrazo y un beso en la mejilla, el saludo de esta vez fue diferente a los anteriores cuando estaba la mamá presente, la agarro fuerte de la cintura y la pegó a su cuerpo.
Luego, a pedido de él, ambos se sentaron en el sofá, le dio unos chocolates y algunos dulces que sabia que a ella le gustaban, y empezó a decirle el motivo de su visita.
Resulta que en unos días era el cumpleaños de Zulema, y Jaime iba a utilizar esa fecha para lograr algo con la nena, en la maleta llevaba algunas cosas para decorar la casa, unos perfumes para que valentina le dijera cual le podría gustar mas a su mama, y principalmente, 3 juegos de lencería sexy, incluso esa que habían visto semanas atrás en el centro comercial.
Después de explicarle el porque estaba allí, de darle a probar el olor de los perfumes, al fin se decidió a hablar de lo mas importante.
La nena sonrió un poco al ver ese conjunto de lencería, era de color negro con encajes rojos, se veía de tela fina y bastante diminuta.
Él le dijo de manera muy convincente que al ella tener el cuerpo parecido al de su mama, podría saber cual le quedaría mejor, que quería que todo sea perfecto para el cumpleaños de Zulema.
Después de pensarlo un poco, la nena acepto probarse la prenda y se dirigió a su habitación, se probó la lencería y vio que le quedaba muy bien, antes ya se había probado ropa de su mama, pero no de este estilo, esta era mas linda, se veía muy bien.
Jaime esta con el corazón en la mano, ansioso por ver salir a la nena de la habitación.
Valentina se miraba en el espejo, se veía muy hermosa y endemoniadamente sexy. Ese conjunto de lencería negra con encaje rojo era espectacular.
Pero no se atrevía a salir así, a pesar de estar un poco caliente, le inquietaba la idea de lo que pudiera pasar con el novio de su mamá.
Jaime se decepcionó cuando vio salir a Valentina con su ropa normal, tenía la esperanza de verla envuelta en tan sexy lencería.
Valentina tenía las prendas en la mano, se las entregó y le dijo que estaba muy bonita, que seguro a su mamá le iban a gustar, aunque nunca la había visto ponerse algo así .
Jaime le dijo que siempre había una primera vez, aunque a él no le importaba que Zulema usara esas prendas, su intención era obvia, él quería ver a la nena vestida con ropa interior sexy.
Para seguir con su plan, saco del maletín otro juego de lencería, este era de encajes color rojo, no era un conjunto convencional, este tenía ligas que iban a los muslos.
Quiero ver cómo se ve este, pero quiero quiero verlo puesto.–le dijo Carlos a la niña.
Ella respondió que le daba pena, que le daba un poco de vergüenza.
Él respondió que no tenia que tener vergüenza, que era una nena muy linda y que tenia un cuerpecito demasiado hermoso
Él la jaló delicadamente y la sentó en sus piernas, era la primera vez que hacía eso, y era mejor de lo que esperaba, no recordaba la última vez que estaba tan excitado.
Puso su mano izquierda en la cadera de la nena, y con la derecha le acariciaba los muslos desnudos, le decía que quería ver en vivo que tan linda y sexy era esa lencería, que le haga ese favor.
La nena no decía nada, se sentía rara al estar sentada en el regazo del sujeto, podía sentir con su muslo su pene, sentía un bulto grande y duro.
Jaime al notar que la nena se dejaba hacer, le empezó a apretar las caderas y a acariciar sus muslos con menos sutileza que al inicio.
Hazme ese favor cariño, mira que yo soy bueno con ustedes, y quiero darle un bonito detalle a tu mamá.– le decía eso sin dejar de presionar su cadera y mucho menos sin dejar de acariciar sus muslos.
La nena no era tonta, sabia perfectamente que su intención era verla con esa ropa puesta, al inicio no quería hacerlo, no le parecía bien hacer eso a su mama, pero la calentura a veces no permite pensar bien, y es que las caricias del sujeto y el roce de su muslo con su verga estaban haciendo estragos en el libido de la nena.
Esta bien, voy a probarme a mi cuarto y allí decido si le muestro como se ve.–respondio la nena, dando esperanzas al sujeto, y dándose tiempo a ella de pensar bien para no hacerlo, esperando que baje un poco su calentura.
Ese conjunto venia en su caja grande, que hacia notar que era una prenda fina, y dentro venia un cartón de como debería de quedar, la nena lo tomo como ejemplo y se lo puso.
Se volvió a mirar al espejo, y si ella pensaba que se le iba a bajar la calentura, estaba equivocada, verse en el espejo vestida así, no hizo mas que aumentarla.
se daba vueltas sobre si, admirando sus tremendas nalgotas, que eran su orgullo, luego se acostó boca abajo en la cama, luego se puso de perrito, y los recuerdos no muy lejanos de estar ella así cogiendo le venían a la mente, y por fin lo decidió, salió de la habitación rumbo a la sala donde la esperaba el sujeto.
Espero tener el tiempo y poder subir relatos de manera mas seguida.
espero también leer sus comentarios, por si tengan alguna duda o algun comentario adicional.



Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!