Al escucharlo me bajó un poco la euforia que sentí nada más verlo. La verdad es que moría de ganas porque me follara de nuevo, quería tener aquella polla otra vez en mis manos, quería sentirla dentro de mí y que me volviera a preñar. .
Después de cenar salimos rumbo a casa de Cristina, al llegar allí para que Rodri no escuchara nada del regalo el padre de Cris le dijo a Marcos un poco en secreto que se lo llevase un rato a jugar a la calle. .
Esas palabras retumbaron en mi mente, me llamo «putita», que humillante fue eso, yo un hombre hetero, hasta hace tiempo casado y con hijos, siendo la putita de este hombre. Pero en este punto, lejos de reclamar me deje llevar..