Laura y nosotros
Conociendo lo que podia hacer Laura en la granja.
En la anterior parte habia descrito como descubrí la habilidad que tenia una de las empleadas de la granja con los animales especialmente con un semental y lo mucho que habia disfrutado el verla llena de semen de potro en su cara, el placer que veia en ella y como no quería perder la oportunidad de disfrutar mas de ella.
Al día después encontré a Laura tan contenta como siempre, lista para comenzar un nuevo día. En mi mente aun seguia lo que había visto la noche anterior pero debía estar más tranquilo y buscar o crear una oportunidad ideal para poder disfrutar de lo que ella puede hacer. Decidi crear una nueva oportunidad para que Laura ueda disfrutar de otro semental pero esta vez yo estaría esperando. Le comente a Laura que durante el día llegaría otro semental para preñar yeguas y que debíamos tenerlo listo, ella dijo que no tenía problema en trabajar con el y yo habiendo visto su trabajo el día anterior confíe que lo haria bien, además de que servía como punto de inicio de mi plan sexual. Todo marchó normal ese dia, Laura hizo su trabajo sin complicaciones y todo fue correcto, ya habíamos quedado en que el potro pasaría la noche en los establos y al dia después se iria a si granja de origen.
Vi en Laura una mirada de decisión, una de esas ideas que no se piensan mucho. Tarde en la noche fui camino a los establos sabiendo que Laura iba a ir, esperé escondido para esta bez sorprenderla y ver que sucede. Pocos minutos pasaron y ella llegó, solo con botas de trabajo y un camison para dormir, yo ya sabia lo que iba a pasar y quería disfrutarlo pero también me quería unir. Laura comenzó acariciando el lomo del potro haciéndolo sentir cómodo, se notaba que era experta en eso, de a poco con una mano buscando la verga del animal comenzando a pajearlo, el sintió ese placer y comenzó a bufar, se notaba que le gustaba y Laura supo que era su oportunidad, un movimiento con su mamo y la tranca del semental estaba en su cara, ella podia disfrutar de ese gran trozo de carne palpitando, lo besaba y lamia como si fuera una paleta dulce, yo seguía sorprendido y caliente con ese espectáculo pero quería esperar el momento para aparecer. Laura estaba feliz con esa verga animal, también se tocaba sus pechos y su vagina para mas placer, hasta que la naturaleza hizo su llamado y el semental descargó chorros calientes y viscosos en su rostro y cuerpo. Aqui vi mi momento.
– Laura, veo que disfrutaste de un gran momento- dije apareciendo de repente sin darle tiempo de limpiarse y aun con la verga en su cara.
-Patrón Don Elvis…- respondió ella entre asustada y sorprendida por haber sido descubierta, soltó lo que tenia en la mano aun goteando y se limpio las manos en su ropa.
-Al parecer no es primera vez que haces algo como esto- le dije, se ve que sabes y ahora entiendo porque eres tan buena con las bestias.
-Patrón, por favor no me corra, no tengo donde mas ir, soy buena trabajadora y le juro que esto no pasará nunca más-
Solté una risa que tenía contenida -No te voy a despedir Laura, muy por el contrario, encontrar una mujer como tu es una de esas situaciones que no se dan todos los días y no la voy a dejar pasar-
Se veia en ella una mezcla de sorpresa y desconcierto, creo que no entendía muy bien que estaba pasando.
-No tengo ningún problema en que aproveches a los animales de la granja, se nota que sabes lo que haces y eres cuidadosa, todos aqui tenemos secretos y no soy quien para juzgar-
Creo que recién aqui comenzó a entender y relajarse un poco, la situación era extraña, ella estaba cubierta de de lefa de un semental y su jefe le decía que no habia problema en que lo siga haciendo. Yo aún seguía caliente por lo que había visto y lo que más quería en ese momento era descargar mi verga. Sin decir nada abri mi pantalón y la saqué al aire para liberar mis ganas, ella interpretó algo más y se acercó y con las mismas manos y ganas que pajeo al potro lo hizo conmigo. Aun estaban pegajosas con semen de potro pero yo estaba como nunca gozando, antes que me diera cuenta Laura ya estaba arrodillada frente a mi con mi verga en su boca, era una experta no había duda. Le saque mi pene de su boca y la tire sobre el heno, ahi mismo comencé a culearla, con olor a potro, con sudor de animal, ambos calientes sabiendo que no hay problema en tener sexo zoo y también sexo humano. Esa noche hicimos todas las posiciones y deseos que imaginamos sabiendo que encontramos otra persona que entendía todo. Cuando terminamos me preguntó y ahora que, – Si quieres seguimos culeando cuando quieras, no tengo problema, eres muy buena y también me gustas. Puedes disfrutar de los potros pero me avisas- Ella ya entendió.
-Entonces también quiero culearlo y ver cómo se coje a las ovejas también patrón- respondió Laura decidida pero aun respetando que soy el jefe.
Asi comenzó mi historia con una de las mejores compañeras sexuales que he tenido. Cualquier pregunta o duda pueden hacerla sin problema. Estas historias son 100% reales y son parte de muchas otras en la granja.

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