Putita vulgar
Ni recuerdo cómo empezó todo…
Ni recuerdo cómo empezò todo, pero nos encontràbamos en la puerta de la sala de calderas del edificio y con todo bien organizado y el tiempo cronometrado empezàbamos…yo hacìa un gancho con mis 2 deditos para colgar mi bombachita de ellos y èl, gordo, semi calvo, morocho y portero del edificio se agazapaba para lamer mi conchita. Su señora hacìa trabajos de limpieza por hora en otros edificios y con un promedio de 40 minutos me lamìa hasta que yo sentìa ganas de orinar. Pese a su insistencia nunca le hice piss en la boca, ni le dejè me besara los labios, me chupaba mucho y veìa como sudaba su cabeza mientras me hacìa arder el ruido de sus labios como cuando se toma la sopa muy caliente. Yo quedaba con mis muslos interiores brillantes de tanta baba y èl me manoseaba la cola mientras me ponìa la bombachita. Despuès se asomaba al pasillo y daba la señal de salir, casi al lado de la puerta estaba la escalera por la que subìa al primer piso donde vivìa y mientras lo hacìa me miraba desde abajo sobando sus bragas y mojàndose los labios con la lengua mientras me pedìa me contorneara. Càmaras de seguridad en un edificio era un sueño de ciencia-ficciòn y todas las tardes despuès de la escuela una vecina conocida de mamà me dejaba en porterìa para ingresar al departamento, supongo que por aquel entonces de los 70 los adultos mayormente eran un referente de moral y de ahì la confianza unida al tiempo que mis padres lo conocìan. Me pedìa besitos suaves en la boca y yo nada, pero esa delicia de saboreo en mi intimidad era un sueño fuera de mi tiempo vivido. Un dìa me enterè de una noticia desagradable pero que me puso feliz, su suegro habìa enfermado y su mujer debìa viajar al interior, pasè al dormitorio de su vivienda que era pegada a las calderas. Me convenciò y totalmente desnuda me recostè a la cama tapando mis incipientes senos con los brazos cruzados, mientras èl comenzaba a deslizar su lengua desde la planta de los pies hacia arriba. Primero sentì cosquillas pero todo pasò a ser un placer que me llevaba a una ensoñaciòn, Fue la chupada de concha que màs recuerdo o tal vez su desenlace me la marcò asì. Sentì su lengua subir por mi vientre y se posò en mis pezones que eran màs grandes que mis casi invisibles senos. Su lengua subìa y recorriò mi cuello pasando por detràs de mi oreja y cuando creì buscarìa mi boca y presta a rechazarla, sentì el desgarro entre mis piernas, ni me dì cuenta de su juego que me sacò de lugar y cuando abrì los ojos espantada vi su sonrisa idiota, sus ojos cerrados y su lengua movièndose triunfal ante el desvirgue de mi persona. Me habìa hecho mujer, el desgraciado dispuso de mis carnes en mi delirio pasional y comenzò con un lento baibèn haciendo desaparecer mi cuerpito debajo de sus grasas sudorosas. Quise protestar o insultarlo y tapò mi boca con su lengua, y supo de mis sabores por boca de otro, jugueteamos y supe muchas maneras de besar, babear sus orjas, chupar su lòbulo y escuchar su hembrita hermosa asì te quiero todos los dìas mi princesita carne fresca….Cuando acabò vi por vez primera semen y yo habìa sido la causa, me limpiò con mucha ternura mientras me juraba que no tenìa ni idea de lo que significaba para èl tener una noviecita asì. Mirate me decìa, sos un angel y me dejaste hacerte mìa, un viejo gordo con semejante mujer. Lo besè con mucha ternura y en medio de eso me ahogò con su lengua y baba, nada me daba asco, me vistiò tocàndome TODA, no paraba de manosearme, le mirè en forma interrogativa y me dijo que temìa no quisiera repetirlo. Mi amor, le contestè, vos sos el ùnico, sos mi amor. Dejamos pasar unos dìas y yo misma lo busquè para el reencuentro, Estaba muy excitada y en la cama me pidiò me calmara pero no le hice caso, sacò su negra y venuda verga pidièndome se la besara, en vano intentè negarme, me convenciò que era una mujer apta para toda y que èl querìa ser el primero en todo. No era tan asqueroso como pensè, y empecè a seguir sus instrucciones, me lamì hasta las bolas y asì bien despacio empezamos con lo que despuès sabrìa era un 69, me chupò hasta el culo y creìa enloquecer, le pedì me hiciera lo que quisiera y fue cuando realmente todo empezò. Ni siquiera habìa empezado a menstruar y estaba lejos de ello pero sentìa que debìa hacer lo que èl me indicara y por supuesto se encargò de ello.



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