Romance del doctor y la muchacha
Escrito en verso de una aventura entre un doctor y una jovencita.
Me encontraba en mi consulta
Esperando a una paciente
A esas horas de la tarde
¡Me encontraba muy caliente!
Cuando por fin la hice pasar
Pude ver a una belleza
Una joven angelical
Por quien perdí la cabeza
Su piel era morena
Y sus ojos almendrados
Contemplé sus rojos labios
Hasta quedar embobado
De su blusa se asomaban
Unos pechos deliciosos
Pude ver como su escote
Se mostraba generoso
Sus dos muslos morenos
Se cruzaron al sentarse
Y un perfecto trasero
Vi por segundos girarse
Lo mejor era su rostro
Carita de niña buena
Su sonrisa era infantil
Parecía una nena
“Cuénteme pues señorita”
Le dije con nerviosismo
“¿A qué debo su visita?”
Y ahí lo peor vino
Cuando por fin ella habló
Casi me corro ahí mismo
Una hermosa y sensual voz
Brotó de sus labios finos
“Vine a verlo a usted
Enviada por mi madre
De que yo me encuentre bien
Ella quiere asegurarse”
“Yo la veo a usted muy bien”
Declaré con nerviosismo
Mientras me ponía duro
Debajo del calzoncillo
“Si la envía su mamá
En vez de venir por su cuenta
¿Puede decirme su edad?”
Pregunté a esa muñeca
“Dieciséis recién cumplidos”
Respondió con voz coqueta
“¡No es posible” pensé yo
“¡Si tiene tremendas tetas!”
“Hasta hace unos meses
No tenía yo este cuerpo
Pero un día, de repente
Sufrí un cambio completo”
“Ahora todos me miran
En la calle y el colegio
Y por eso mi mamá
Me pidió que venga a verlo”
“No se angustie, señorita
Lo suyo no es un problema
Pero para estar seguros
La revisaré completa”
“Sáquese toda la ropa
Pues la voy a revisar
Y proceda con confianza
Pues soy yo un profesional”
Casi tuerto yo me quedo
Cuando se quitó la blusa
Con semejantes melones
Se me puso aún más dura
Le siguió luego el vestido
Deslizándolo hacia abajo
Por aquellas lindas piernas
Que incitaban al pecado
“¿El sostén también me quito
Para hacer la revisión?”
“Por supuesto señorita
Lo mismo con el calzón”
Me tomé unos segundos
Para verla en su esplendor
Pues cuerpo tan voluptuoso
No siempre suelo ver yo
Me miraba sonriente
Sin la menor malicia
Mientras yo, muy caliente
Le propiné una caricia
“¿Es normal esto que hace?”
Preguntó desconcertada
(No esperaba que tocase
Su teta así, de entrada)
“Tiene usted que relajarse
Recuerde que soy doctor
Deje usted que yo la amase
Pues así es mi profesión”
Apreté con ambas manos
Aquellos hermosos pechos
Los noté firmes y sanos
El izquierdo y el derecho
Ella comenzó a agitarse
Respiraba entrecortada
Su voz se hizo un susurro
Y sus ojos se cerraban
“¿Nunca había usted
Recibido este examen?”
“Recuerdo solo una vez
En que me revisó mi padre”
Comprendí que esta muchacha
Debió ser una tortura
Paseándose en aquella facha
Ante el padre y su lujuria
“Vamos a seguir probando
Si es que usted me lo permite
Voy a acercar mis labios
Cualquier cosa usted me dice”
Chupé de ambos pezones
Alternando uno y otro
Entre aquellos dos melones
Moriría yo gustoso
Mientras tanto con mis manos
Sujeté sus lindas piernas
Se alargó aun más mi falo
Al sentir esa tibieza
“Que examen más agradable
Me está haciendo usted, doctor”
Gimió aquella hermosa infante
Ante aquella situación
Aunque hubiese estado horas
Degustando sus tetazas
Ya quería otra cosa
Probar yo de la muchacha
Mi cabeza entre sus piernas
Coloqué con suavidad
Comencé a pasar mi lengua
Degustando ese manjar
Sus gemidos aumentaron
Cuando hallé su botoncito
Jamás yo había probado
Un manjar así de rico
“¡Que examen más delicioso!”
Exclamó la colegiala
Un orgasmo portentoso
Me inundó hasta la garganta
Procedí a desabrocharme
Y mostrarle mi instrumento
“señorita, no se alarme
Eso solo fue el comienzo”
Me miró con sus ojazos
Su boca buscó la mía
Comenzamos a besarnos
Qué nena más exquisita
Nos fuimos a la camilla
No aguantábamos las ganas
Penetrarla ya me urgía
Y me acosté de espaldas
Se ensartó solita ella
Cabalgándome con furia
Me incliné a besar sus tetas
Explotando de lujuria
Sus pezones eran dulces
Un auténtico manjar
Me encontraba yo en las nubes
No me hartaba de mamar
Entre gritos y estertores
Terminamos a la vez
Yo llené sus interiores
Para hacerle un bebé
Fue un orgasmo escandaloso
Cuando se corrió la nena
No podía más del morbo
Pero ya acabó la fiesta
Nos vestimos en silencio
Y le di mi veredicto:
“Su estado es perfecto
Tanto como su culito”
“Pero para estar seguros
Venga a verme nuevamente
En la próxima semana
Y ojalá por muchos meses”
“Volveré todas las veces
Si lo manda mi doctor
Y ojalá en mí usted piense
Como así lo haré yo”
Me acercó su lindo rostro
Nuestros labios se besaron
En sus preciosas nalguitas
Mis dos manos se posaron.
Un poco antes de irse
Escuché que ella decía:
“Ya no puedo esperar
Por mi examen de rutina”


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