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Fantasías / Parodias, Sexo con Madur@s

Una tarde con Renata

Renata la pequeña nadadora de 11 que hice mi novia.
Hace un año, en Julio precisamente, mi empresa me dió vacaciones porque estabamos cortos de trabajo, yo recien había cumplido 28 y además mi área laboral estaba llena de gente buscando empleo.

Al final, opté por ayudar a mi mamá en su trabajo en lo que mis pequeñas vacaciones se pasaban.

Ella era socorrista en una piscina pública, al ser verano, la piscina se llenaba de gente diario, familias y amigos buscando refrescarse.

Los primeros días fueron tranquilos y pasó la primer semana normal, era el trabajo soñado, a pesar del calor intenso, veía a mujeres en bikini todos los días, mujeres buenísimas saliendo todas mojadas del agua y nadie decía nada puesto que solo estaba vigilando.

La segunda semana mi mamá me dijo que empezaban las clases de natación así que había que cuidar el doble para que la gente no pasara a esa zona para interrumpir la clase.

Pensé que sería aburrido hasta que la vi, güerita, de cabello bien largo y ondulado, con unas tetas bien desarrolladas y un culito firme y paradito, venía en un traje de baño de una pieza azul oscuro y casi que podía ver su panochita apretada por la ropa.

Ella llegó bien feliz con unas amigas y rápido se agarró el cabello y se fué con el instructor.

Yo no dejé de verla en toda la clase y gracias a ello me di cuenta que se llamaba Renata.

Renata llegaba todos los días con un traje de baño de una pieza, el mismo color, el cabello recogido en una cola de caballo y su panochita bien apretadita por la ropa.

Haciendo plática con mi mamá me dijo que la clase de esa hora era para niñas de 10 a 15 años por lo que Renata tenía ese rango de edad, yo la veía y terminaba sintiendo como me babeaba la verga de tan deliciosa nena.

Poco a poco me fuí acercando a ella.

Primero le sonreía cuando llegaba, unos días después ella empezó a saludarme, y luego se acercó para platicar conmigo.

Ahí me dijo que tenía 11.

Me imaginaba su panochita toda limpia y sin pelitos, toda apretadita mojando mi verga y eso me enloquecía, me la tenía que chingar seguro.

Poco a poco me fuí ganando la confianza de Renata, ella era medio tímida al principio pero cuando agarró confianza se fué soltando más.

Pero la piscina siempre estaba llena de gente, no podía hacer nada con ella ahí, así que esperé.

Renata siempre llegaba y se iba sola, se saludaba con unas amigas al llegar pero siempre se iba ella solita, le pregunté un día si vivía cerca y me dijo que si, pero que igual siempre estaba sola porque su mamá trabajaba mucho y su papá los había dejado.

Poquito a poquito me fuí ganando su confianza hasta que un día ella me dijo que yo le gustaba y me hice su novio, ella estaba bien contenta porque tenía novio y yo estaba listo para llevarla a su cama y meterle toda mi verga en esa panochita apretadita.

Una tarde, después de su clase, se me acercó toda nerviosa y le dije que si no me invitaba a su casa para que pudieramos hacer cosas de novios.

Ella emocionada me dijo que si y yo me fui con la excusa de que me dolía la cabeza.

Rápido llegamos a su casa, ella se cambió a su ropa más cómoda, un shortsito de mezclilla bien cortito y una blusita pegadita que me dejaba verle la silueta de sus tetas.

Me dijo que su mamá llegaba hasta las 7 y yo le dije que entonces haríamos muchas cosas de novios.

Me senté en su cama y me la senté en las piernas, le empecé a dar besos en la mejilla mientras ella se reía y luego empecé a darle besos en la boca, primero cortos, luego más largos y después con lengua.

Yo me sentía como puberto, bien caliente y tenía la verga bien parada mientras la manoseaba toda y ella soltaba quejiditos entre los besos.

Poco a poco le fuí abriendo las piernas y desabrochandole el short para meterle la mano y empezar a frotarle su panochita mientras nos besabamos.

Ella bien dejada abrió las piernas más dejándome sentir lo mojada que ya estaba y yo le frotaba con mis dedos bien rico.

Rápido le quite el short y los calzones para ver aquella panochita que como me imaginé estaba bien rosita y mojadita sin ningún pelo, bien apretadita lista para una verga dura.

Ella se acostó en la cama mientras yo le abría la panochita con los dedos y le daba unas lamidas probando su dulce panocha mojada.

Ella se retorcía con cada lamida y yo más rápido le lamía la panochita mientras me iba sacando la verga bien tiesa y con la punta bien mojada.

Rápido se la empecé a frotar en su panochita y ella soltaba unos gemiditos bien ricos cada que mi verga se rozaba con ella.

Despacito se la empecé a meter y ella pegó un brinco

Ay me dolió

Me dijo

Tranquila bebé, es normal, después vas a sentir rico

Ella me miró algo asustada y yo seguí metiendo mi verga hasta los huevos.

Adentro se sentía bien apretadito bien caliente y rico, estaba bien resbaloso por lo mojada que estaba.

Me acomodé encima de ella y se la empecé a dejar ir, primero despacito, luego ya bien duro.

Renata se retorcía en la cama mientras gritaba de placer y mis huevos hacían sonido chocando con su panochita cada que se la metía duro.

Que rico que rico!

Gritaba Renata mientras le metía toda mi verga.

Su panochita chiquita tragándose toda una vergota dura de adulto mientras se estremecía por completo y se empezaba a venir bien sabroso en toda mi verga.

Yo apenas aguanté y se la saqué para venirme encima de su panochita llenándosela bien rico de leche.

Luego de eso, me escapaba cada que podía a casa de Renata a darle su respectiva cogida y así duramos todo el verano.

Pero al iniciar otoño, Renata se mudó a otro estado y ya no pudimos seguir cogiendo.

Pero ese verano jamás olvidaré la rica panochita apretada de Renata esa tarde de cita de novios.

11 Lecturas/27 junio, 2026/0 Comentarios/por Vesper
Etiquetas: amigos, baño, cogiendo, culito, leche, novia, vacaciones, verga
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