Seducido a los 13 años me convierto en putita de un hombre mayor de 64
De cómo un hombre maduro me hace su putita.
Yo tenía 13 años cuando me sucedió esto y me convirtió en la nena de un señor mayor.
Rodolfo era mi vecino y vivíamos en un edificio. El sabía que casi siempre estaba solo porque mis padres trabajaban. Era viudo.
Tenía un gato que siempre se escapaba y terminaba en mi departamento. Cuando oia que lo llamaba yo salía a entregárselo.
Asi fue como nos fuimos relacionando cada vez más, pues según por agradecimiento, me metía a su departamento y me regalaba dulces, refrescos o me ponía alguna película.
Una ocasión de esas, me quedé dormido viendo la televisión, cuando de pronto sentí que me bajaban los pantalones. Me quede quieto para ver qué sucedía.
Rodolfo empezó a acariciarme las piernas despacito, esperando que no despertara. Eso me calento. Sus caricias cada vez fueron más atrevidas y con una excitación visible, metió sus manos por mi calzon y me acaricio las nalgas, al mismo tiempo que, bajando el cierre del pantalón se saco una enorme y gorda vergota bien parada y se empezó a acariciar
El no se daba cuenta que lo observaba. Enmedio de su excitación, con los ojos cerrados, acariciaba mis nalguitas mientras masturbaba su tremendo vergón…Yo creo que desde siempre fui putito por qué ver esa enorme y nervuda vergota, me hizo estremecer de deseo.
Cómo hipnotizado la veía con ganas de agarrarla y apretarla y no me di cuenta cuando Rodolfo abrió los ojos y se turbo. Pero mi calentura era tanta que solo le dije,-sigue,sigue.- . Vi como su mirada se llenaba de deseo lujurioso y asombro por lo que oía y continuo sus caricias aún más ardientemente. Sus manos enormes me desnudaron totalmente y acariciaban ardientemente todo mi cuerpo lampiño.
Pronto sus dedos gordos estaban acariciando mi hoyito sacándome tremendos suspiros cachondos, nunca me habían hecho eso y me lleno de un enorme placer sensual. Gemía como gatita en celo.
-Que rica estás mi niña, estás deliciosa, Eres una putita, te voy a coger y hacerte mía, toda una mujercita golosa- decía Rodolfo y eso me llenaba de calentura imaginando todo eso.
Que se dirigiera a mi como mujercita me excitaba aún más y me ponía bien caliente, -Sí mi amor, si papito, cogeme, hazme tuya…meteme tu pitote- Había visto mucho porno y ahora Rodolfo me hacia sentir como una hembra puta y golosa.
Me tomo en sus brazos y entre caricias ardientes y deliciosos besos profundos me llevo a su recamara y me puso en la cama. -Te voy a coger y hacerte mi mujercita-, -Sí papito, hazme lo que quieras, soy tuya, soy tu putita-. Y sin más, avance sobre su enorme y duro vergón y lo apreté, estruje, masajee y masturbe como loca. Me daba miedo pero a la vez quería sentirla dentro de mi, llenando mi huequito, quería que ese hombre me estrenará y me hiciera suya de dolor y placer..quería sentirme una mujercita deseada por ese hombre, que el fuera mi hombre y yo su putita golosa ..su niña..
Si pensarlo me lleve ese tremendo falo a la boca y trate de comermelo todo, pero era tan grueso y largo que apenas pude abarcar solo un poco, por más desesperados intentos que hice, no logré mis deseos. -no seas golosa mi amor- me dijo y comenzó a bombear su pene en mi boquita, solo hasta donde entraba, Primero lentamente, aumentando cada vez más el ritmo, hasta que literalmente, me estaba cogiendo la boca, tocando entre sus embates, mu garganta, lo que me hacía arquear e involuntariamente apretar su enorme cabezota, lo que le provocaba aún mayor placer a el y yo me sentía toda una hembra satisfaciendo a su macho, así es que me aguante las ganas de vomitar…
De pronto, lo sentí ponerse rígido y enmedio de deliciosas convulsiones, me arrojo tremenda descarga de semen en la boca, era muchísima, casi me ahogaba, trague desesperadamente lo que más pude, no quería desperdiciar nada, pero fu imposible, pronto si leche empezó a escurrir fuera di mis labios. -Asi, así putita, trataremos todos, eres una tragona, abre tu boquita, ahí te van, tona, toma,…
Poco a poco sentí como se fue aflojando y su verga perdió rigidez…terminamos uno al lado del otro. Cerro los ojos y yo lo mire agradecida y enamorada, ese hombre me había estrenando y me había hecho sentir un placer nunca soñado, me había hecho mujercita…su mujercita. Nunca podría olvidar esos momentos…pero aún no concluía.
Lentamente nos recuperamos y empezamos a platicar…-Te gusto mi amor? – Si papito, tienes una rica vergota…- siempre soñe que serías mía, pero no veía cuando, eres mi sueño hecho realidad- -Soy tuya, toda tuya, tu mujercita y tu mi macho- – no, aún no eres mi pequeña esposa, faltan 2 cosas aún, la principal es que seas totalmente mía, y lo serás cuando esté dentro de ti…quieres?- si mi amor, si quiero…quiero sentirte dentro de mi y que me llenes de leche y me preñes, pero..la tienes enorme, no me dolerá?- -tal vez al principio, pero te prometo que lo haré con cuidado y que te terminara gustando mucho como la putita que eres ..- -Ay papi ya me pusiste otra vez caliente- inmediatamente me avalance sobre su verga y me la metí nuevamente en la boca, está vez pude meterme la un poco más, se la mame desesperadamente, quería tragarme la toda, pero era muy grande, Me estremecí solo de pensar que esa cosota iba a enterarme en mi hoyito, tuve temor pero a la vez deseos de sentirla dentro de mi
Cuando la tuvo bien parada, me separó y me puso de perrita en la cama, con mi culito parado que temblaba de miedo y de deseo por sentirla adentro. Saco un bote de vaselina y después de darme uno besitos en mi anito, y meter un poco la lengua, que me hizo gemir como perrita en celo, introduciendo vaselina con un dedito hasta el fondo y luego otro y otro empezó el mete y saca – es para abrirte el culito,- me dijo. De pronto me saco los dedos y poniéndose detrás de mi apunto su cabezota en mi hoyito. -afloja putita, para que te duela menos – poquito a poco fue resbalando la cabezota en mi anito virgen, sentí como se separó mis pliegues, desatendiendo mi ano, de un empujón entro la cabezota, llore y grité, -ay, ay, me duele, me partes, estás enorme, la tienes durísima, ay, ay- -te duele, te la saco?- me llene de valor queriendo demostrarle que en verdad quería ser suya, su putita, que le dije- no, no papito, no me saques, soy tu mujercita, hazme tuya, metemela toda aunque me partas, la quiero adentro!- al mismo tiempo, que apretando los puños, me clave de un tirón hasta la mitad de ese mounstro. Sentí que me desmayaba del dolor, pero aguante – espera mi amor, espera un poquito- respire hondo y nuevamente me deje caer hacia atrás quedando totalmente empalada, Sentí mi ano totalmente abierto, ocupando totalmente mi interior, prácticamente lo sentía hasta el estómago, era enorme, pero a pesar del dolor me sentía llena, plena, orgullosa de haberme entregado totalmente a mi hombre, ahora ya era su hembra, yo era suya y el mío. -te duele, te la saco?, estás bien? – me decís el y como toda respuesta, comencé a moverme, metiendo y sacándome esa vergota lentamente, después de un breve tiempo sentí como a Rodolfo, a mi hombre, se le ponía aún más dura y enmedio de jadeos arreció el mete y saca, cada vez más aceleradamente.
El dolor era aún enorme y sentí como escurría algo por mis muslos, como pude me tente y vi que era sangre, minano estaba roto y sangraba, pero aún enmedio del dolor sentía el placer de una mujer complaciendo a su marido y acompañe sus movimientos.
Con esos sentimientos note que poco a poco el dolor de iba convirtiendo en placer y mis gemidos se hicieron de una verdadera mujer gozando a su hombre. Enmedio de los jadeis de Rodolfo y mis gemidos de hembra plena, exploto dentro de mi, inundando mi recto de abundante y espesa leche de mi marido…por fin era su hembra, totalmente.
Poco a poco se safo de mi y mis piernas estaban llenas de sangre, de crema espesa y de mi caca, pero lejos de repugnarme, me hizo sentir toda una hembra. Deje der un adolescente para convertirme en una mujercita, enamorada y enculada con su macho.
-Que rica estás mi niña, eres deliciosa, toda una putita, me haces muy feliz…- me decía Rodolfo abrazándome dándome besos, -te duele?- – un poquito, pero estoy feliz, nunca pensé que me sucediera ésto, ahora sí soy tu mujer- -Si mi amor , eres solo mía, desde hoy solo serás mía, mi putita, mi mujercita, mi perrita, me pequeña esposa, ven-. Me tomo en sus brazos y me llevo a la regadera, me lavo, me curo el anito y me lo beso repetidas veces, me volvió a la cama, saco algunas prendas de su esposa, una pantaleta, una camiseta de encajes y una bata transparente muy coqueta, me perfumo y me dijo – esto es solo hoy, te voy a comprar tu propia ropita para que estés siempre lista para cogerte- se acostó junto a mi. -Ahora si eres totalmente mi esposa, te voy a coger y a meterte la verga cada vez que se me antoje.-,Si, papito soy tu mujercita y quiero que me cojas siempre!-
Dormimos toda la tarde abrazados y desde entonces fui su putita.
Estos fueron mis inicios, desde entonces he tenido muchos otros maridos, pero no me ha gustado acostarme con cualquiera, tengo que ser discreta, pues en mi lado hetero soy casado y ahora ya soy mayor…pero tengo muchas historias que contar.
Espero continuar está historia, más adelante

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