1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando…

Relato publicado originalmente en SexoSinTabues.com por Fernadito16.
Los lunes iba a catequesis, la manía de los padres de que sus hijos hagan la comunión, yo no estaba de acuerdo, no quería hacerla,era un tostó la religión, recuerdo un día que incluso me dormí en clase, la daba una monja sor Clementina, tenía más años y más arrugas que cualquier abuela de mi pueblo, encima olía a rancia, creo que no se duchaba en semanas, como decía un dia
– a ver niños cerrar los ojos y rezar
Pues cerramos los ojos y me apoye la cabeza en el respaldo de la silla, solo me falto roncar.

– ya podéis abrir los ojos, que tal
Éramos unos 4 niños y 3 niñas, nos conocíamos del barrio pero no iban al mismo colegio que yo, todos abrieron los ojos menos yo, se empezaron a reír,
– Silencio, Fernando ya puedes abrir los ojos.

Me tocó con su mano la cara y salte como un resorte, casi me caigo de la silla.

– Fernando ha estado hablando con Dios verdad.

– Bueno, creo que si
No sabía que decir para contentar a la monja
– me ha dicho que me estoy portando muy bien y que siga así
– Me alegro un montón Fernando,tenéis que aprender de él niños
Creo que metí un gol por toda la escuadra.

– niños hoy no os vayáis tan pronto que el Padre Cesar os tiene que confesar
El Padre Cesar era un cura muy divertido, se alimentaba bien ya que tenía una buena tripa, siempre iba con una sotana y él alzacuellos, moreno medio calvo, no se cual seria el salario de un cura, pero vivía en la zona alta del pueblo y conducía su buen Mercedes deportivo, las malas lenguas decían que el Mercedes había salido del cepillo, cuando terminó la clase de catequesis nos quedamos afuera De la Iglesia jugando y entrábamos de uno en uno para confesarnos, iba a ser la primera vez y estaba nervioso, y realmente no sabia que explicarle o decirlo todo.

Con Sor Clementina habíamos practicado como teníamos que entrar al confesionario, lo que teníamos que decir, y las posibles penitencias que te pueden caer, padres nuestros o ave marias.

Ya habían entrado dos niños y una niña y me llamaron a mi, me sudaban las manos una cosa bárbara, entre en la iglesia, aun teniendo tres ventanales súper grandes estaba casi oscura,bastante tétrica, menos mal que había una hileras de velas encendidas.
En los bancos, quedaban Ricardo y soledad, estaban rezando, supongo que pagando la penitencia, aunque de vez en cuando se escuchaban risitas de ellos, muy en serio no se lo tomaban, al final del pasillo de la izquierda estaba el confesionario, dentro estaría el Padre Cesar, durante el recorrido por el pasillo iba repitiendo las palabras que tenía que decir
– Ave María purísima, ave María purisima, ave María purisima
Entre en el confesionario y me arrodillé, junte las manos y
– ave.
av.
ave.
marrrr.

– Ave María purísima, sin pecado concebida
Uffff que nervios, menos mal que el cura lo dijo, si no todavía estoy allí
– explícame Fernando, eres buen hijo y hermano
– Si me porto muy bien
Las preguntas que me hacía eran las normales, las que me había explicado la monja, nada del otro mundo , que si me portaba bien con la familia en la escuela, etc.
hasta que llegó a una pregunta que tuve que tragar saliva para responder
– hijo, te tocas tus partes
– Si
– Por la noche
– Si
– Cada noche
– Casi cada noche, bueno no me toco me restregó con la sábana.

– Ya, tranquilo que no pasa nada que es normal y sano,durante el día has echo cosas raras, fuera de lo común que necesitas confesarte
– Me he puesto las bragas de mi hermana.

Hay me solté completamente, se lo expliqué todo, como había pasado,lo que había sentido, que me pilló mi hermana y cuando subimos al piso de mis vecinas y me quedé allí en braguitas delante de todas, estuve un buen rato explicándolo todo, pero me calle lo de mi primo y la masturbacion de mi hermana con el cepillo de dientes,apenas podía ver a Don Cesar,estaba tan oscuro y aquella rejilla solo dejaba ver una silueta, lo que se dejaba ver más era la calva de Don Cesar,se veía reluciente, brillaba, supongo que por el sudor, ya que se veía el movimiento de secarse con un pañuelo.

– a ver Fernando no te puedo absolver de los pecados hoy, ya que son bastantes y algunos graves, pero no te asustes, vamos a hacer una cosa, vente mañana a esta hora a mi despacho para ver cómo te puedo ayudar
– Vale, aquí estaré mañana
– Ah Fernando es necesario que vengas con las bragas de tu hermana puestas, y se que te faltan muchas cosas que confesarte
– De acuerdo, mañana se lo diré todo, se lo prometo
Como es posible que sepa que no se lo he contado todo, que maquina, seguro que tiene contacto con dios, como lo ve todo.

Le pregunté a Ricardo como le había ido
– muy bien no tenia muchos pecados, algunos insultos y peleillas con mi hermano pequeño, y me dijo pues que tengo que hacer mas el bien para ir al cielo, tuve que rezar dos padres nuestros y un ave maria y ya está
– No te pregunto si te tocabas
– Si me tocaba el que
– Si te tocabas la picha por la noche
– Pues no, a ti si
– Si, mañana tengo que volver, se ve que lo mío es más grave, voy a ir al infierno
– Jajaja, bueno nos vemos la semana que viene
Al día siguiente por la tarde después de salir del cole me dirigí a mi casa lo más rápido que pude ya que había quedado con Don César y no quería llegar tarde, entre en mi casa y estaba mi madre en la cocina haciendo un pastel, siempre le ha gustado la repostería, mi hermana en la habitación leyendo para no perder la costumbre, cuando estaba a punto de marchar para la iglesia, me acordé de las bragas, pero como se las cojo a mi hermana de la habitación si está ella? que le digo “voy a cogerte unas bragas que voy a misa” me taladraría a preguntas, por lo que pensé en el cuarto de baño, la ropa sucia, cerré la puerta y abrí el cesto, había bastante ropa de todo tipo, sujetadores de mamá,calzoncillos de papá, alguno mío, alguna braguita de mamá, pero seguro que no me servía ya que eran bastante grandes, tenía que haber de mi hermana por lo que seguí sacando ropa del cesto hasta que encontré unas, estaban bastante arrugadas, bueno no, enrolladas mejor dicho, supongo que mi hermana al sacárselas al deslizarlas por las piernas abajo se van enrollando mientras salen, pero me di cuenta que no eran las mismas del otro día estas eran color amarillas, pero me daba igual, me quite los pantalones tejanos que llevaba y mis calzoncillos blancos típicos, siempre mi madre me compraba este tipo de los antiguos que tienen la apertura para hacer pipí, yo le decía que me comprara unos más modernos que todos mis amigos ya llevaban tipo Boxer y que eran muy chulos, pero nada.
Cuando me iba a poner las braguitas, las miré y vi que estaban manchadas de pipí seco y lo volví a hacer, me las llevé a la nariz y aspiré su olor, que rico y me las puse,me apretaron más estas y creo que eran más transparentes, donde en principio tenía que estar el chichi de mí hermana hay si que era más opaca, pero más arriba era más trasparente, que es donde tengo la picha, me puse los tejanos y salí de casa camino De la Iglesia, entre en ella y no había cambiado nada desde ayer, a excepción que había menos velas encendidas, el despacho del cura estaba al lado derecho del altar estaba la puerta abierta y Don cesar estaba sentado detrás del escritorio firmando unas cartas, el despacho no era muy grande, sólo estaba el escritorio , unas sillas delante para las visitas y toda la pared llena de libros, nunca había visto tantos libros que no fuera en la biblioteca.

– Don Cesar, se puede soy Fernando que me dijo que me pasara hoy
– Ah si pasa pequeño.

Se levantó a saludarme me tocó la cabeza en plan cariñoso y cerró la puerta del despacho
– usted dirá
– Te has puesto las braguitas
– Si me he puesto unas pero no son las mismas, no las he encontrado
El estaba detrás del escritorio sentado, yo estaba en la otra parte de la mesa al lado de las sillas de las visitas
– bueno Fernando necesito que te quites los pantalones
– Aquí don Cesar
– Si
Me desabroche los tejanos con dificultad por los nervios y me descalce de las zapatillas, me puse un poco de lado para bajarme los pantalones como intentando esconderme de la mirada fija de Don Cesar, me los saqué y con los pantalones en la mano me cubrí por delante.

– no te de vergüenza hijo, deja los pantalones en la silla y acércate al lado mío

Deje los pantalones en la silla y me acerque despacio rodeando la mesa, llevaba mis calcetines blancos típicos que tenían una raya azul y otra roja, una Camíseta blanca que no me cubría ni la mitad de las bragas, cuando estaba a un metro de él aproximadamente me paré, el se giró con la silla de ruedas y se puso enfrente mío
– para ser de tu hermana te quedan bien.

Se acercó a mi y con las dos manos me levanto un poco la camiseta y con delicadeza cogió las bragas de la goma de la cintura y comprobó que no me apretaban mucho , y con las dos manos abiertas empezó a tocar toda la braguita, desde mi culito hasta por delante rozándome la picha y los huevos y bajado hasta por debajo de mis piernas que tuve que separar un poco para dejar entrar la mano gruesa de Don cesar, se levantó de la silla para coger un libro y regreso a la silla, busco algo en el libro.

– ven Fernando súbete aquí conmigo que quiero que leas algo de la biblia.

Me señaló sus rodillas para que me sentara encima de él , le hice caso me acerqué y me puse de espaldas y me cogió de las axilas y me acomodo en una de sus piernas.

– estás cómodo
– Si, estoy bien
– Bueno vas a leer este trocito de la biblia
– “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Mientras leía Don César con la mano derecha me empujaba hacia él para que no me cayera, con la izquierda iba señalando lo que tenía que leer y cambiaba de página, en un descanso para cambiar de hoja eche un vistazo hacia abajo y vi que los botones de la sotana estaban desabrochados por lo que la tenía abierta y caída por los laterales de sus piernas, se le veía los calzoncillos blancos como los que utilizó yo, por lo que estaba sentado encima de su pierna desnuda, con su mano derecha como me tenía cogido, la deslizó hacia abajo y con dos de sus dedos busco mi picha, empezó hacer círculos suaves por encima de la braguita donde tenía mi pito, las palabras que salían de mi boca se entrecortaban por la excitacion que sentía, me empezaba a salir el líquidito que manchaba mis sabanas, y que ahora hacía un circulo bastante grande en las braguitas de mi hermana, Don Cesar con la mano izquierda también se estaba tocando su pito por encima del calzoncillo, eso si,el bulto a masajear era más grande que el mío, hasta que me llegó un escalofrio por todo el cuerpo, empezando por mi pito que empezó a palpitar hasta la punta de los dedos gordos de los pies, en ese momento me bajé de encima de donCesar y fui a ponerme los pantalones
– Espera Fernando no te puedes ir a sin,con esas braguitas mojadas vas a manchar los pantalones.

Me mire y tenía razón estaban bastante mojadas ,vi como se levantaba de la silla he intentando taparse los calzoncillos con la sotana, el también se había mojado e incluso vi que le sobresalía por la abertura del calzoncillo la punta de su pito, que tenía que ser grande ese pito ya que la medida del bulto y por dónde asomaba la cabecita había bastantes centímetros, se tapó del todo y fue hasta un armario que había en el despacho, lo abrió
– aquí en la iglesia recibimos donaciones de ropa y seguro que tenemos algo por aquí para ti
Saco unos calzoncillos de niño que creo que eran de mi talla, eran de azul clarito, se acercó a mi y cogió las braguitas por los laterales y me las bajo hasta los tobillos, solo tuve que levantar los dos pies para que me las quitara del todo, saco un pañuelo del bolsillo de la sotana y empezó a limpiarme la picha, los huevos, y alrededores ya que estaba bastante mojado
– sabes Fernando la tienes muy pequeña para tu edad, pero tienes un cuerpo bonito
Seguía limpiando la zona, me cogía del prepucio y me la levantaba para pasar el pañuelo y dejarme bien limpio, me puso los calzoncillos y los pantalones, las braguitas las cogió del suelo y se las metió en el bolsillo de la sotana.

-hoy a estado muy bien, si que es verdad que vas un poco más retrasado que tus compañeros de la catequesis por lo que te voy a poner una hora de refuerzo después de tus clases,
-vale
– y recuerda que estamos bajo secreto de confesión y no puede salir nada de lo que pase aquí, tu imagina que le digo a tus compañeros que te gusta ir en bragas,
– De acuerdo
Salí de allí pensando que había pasado, pero me lo había pasado bien y encima me he quedado con ganas de decirle que me enseñara ese pollon que guardaba, tengo ganas de hacer esas clases particulares.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario