A SOLAS CON UNAS CERDAS
En esta narración que hago, el fin de semana del 31 de mayo de 2026 le metí una culiada muy rica a una cabra de un vecino, aún así aquellos los fines de semana que quedo solo, en la finca de mis papás y que yo dirijo, normalmente clavo a alguna especie..
Después de una semana de estar quieto, éste fin de semana del 6 de junio de 2026 les comento otra de mis tantas clavadas que les meto a mis hembras, aunque también he clavado mujeres, prefiero mis hembras porque son muy calientes, húmedas, no se amarra a un solo hueco y puede usted escoger desde grandes ligas como vacas, burras o yeguas, vulvas intermedias como cerdas, hasta huequitos apretados como ovejas, cabras e incluso perras, así mismo los ricos culos de las aves que son aún más calientes que las vulvas.
Como sabía que éste sábado, domingo y lunes iba a estar solo, desde el día miércoles dejé varias cerdas en corrales al lado de machos, así mismo le hice inducción hormonal, de manera que la tarde del sábado estaba completamente solo, solo es solo, me quedé al cuidado de la finca porque el cuidandero que siempre me acompaña se ausentó por el fin de semana, nosotros tenemos una buena cantidad de cerdas, dentro de las cerdas hay grandes sin crías, con crías otras en etapa de desarrollo, a veces tengo suerte y encuentro algunas en celo, en fin, puedo escoger a mis anchas, hay algunas siempre se han dejado clavar sin que esté en celo, otras joden muchísimo y le tiran cabezazos a uno, la verdad es que en la tarde del sábado andaba muy excitado entonces me dispuse a meterme una clavada a alguna, ninguna en especial, yo siempre he utilizado un producto sexual que se llama rino, ayuda a prolongar la eyaculación y usted puede durar muchísimo tiempo clavando a las hembras, a eso de las cuatro de la tarde me fui para el corral, a las cerdas que había inyectado y dejado al lado de los cerdos, comencé a meterle los dedos en la vulva a las cerdas y hubo dos que estaban en etapa de celo que no molestaron nada de nada, las vulvas estaban bien hinchadas y enrojecidas, votaban abundante moco, una todavía sin crías, nunca ha parido, con una buena entrada, y otra bien grande que ya ha tenido crías, las dejé en el mismo cubículo e hice algo de aseo, les puse buena comida, les limpié bien el culo y la vulva, me quité los pantalones viendo como mi miembro estaba a reventar, esa cabeza apenas brillaba, me le recosté a la cerda vieja mientras comía, se quedó inmóvil y sin tanto protocolo le puse la verga en la entrada de la vulva la cual estaba al doble de lo normal, yo nunca uso condón porque no me gusta, de manera que percibo de manera natural el roce de la vulva de la cerda en la cabeza de mi verga, al terminar de acomodarle la verga bien en la entrada, se la fui hundiendo sin ningún problema, se sentía completamente relajada, oh que delicia sentir recorrer esas carnosidades calientes y húmedas, muy generosa, desde que entró la cabeza, sentí sus paredes vaginales acariciar toda mi verga, las cerdas tienen una única particularidad y es que casi todo el tiempo tienen contracciones, todo el tiempo sentía esos ricos apretones, poco a poco se la fui hundiendo hasta que no quedó nada de verga afuera, cerré los ojos y quedé así un buen rato, solamente quería disfrutar del placer que estaba sintiendo, no quería nada más que sentir los apretones que me pegaba, gocé del placer de tenerle verga adentro bien metida, me hice hacia atrás para ver la hermosa escena, ver la vulva pegar contra mi vello púbico y ver esa rica vulva rodear la base de mi verga, la fui sacando hasta casi la entrada, la verga estaba muy húmeda por los fluidos de la cerda, inicié a clavarla otra vez en la medida que la misma cerda también empujaba hacia atrás hasta quedar completamente clavada, era increíble toda esa lujuria, sin más le metí unos enviones bien fuertes que la cerda apenas se fruncia y daba empujones contra mí, seguí culiando de los más rico, podía sentir que mi miembro conquistaba toda esa deliciosa vulva, estaba de lo más lindo y disfrutando todo lo que podía, saqué la verga y me pase a la otra cerda, me le recosté para ver su reacción pero se movía mucho, yo la iba siguiendo dentro de la porqueriza y le apretaba la vulva, cuando quedó hacia un rincón, me le acomodé en las caderas, la sujeté con ambas manos por los lados de las ancas, le coloqué bien la cabeza dentro de esa deliciosa cueva e inicié a hacer presión cada vez más fuerte logrando meterle la verga de a pocos porque mi miembro trancaba en una parte estrecha que casi no la superaba, por eso no presionaba más, de un momento a otro la cerda dio un empujón hacia atrás pretendiendo salirse donde la tenía acorralada y ella misma con un empujón se metió tremenda clavada, inicialmente roncaba durísimo, intentaba recular pero no la dejé y por lo gorda no se doblaba fácilmente, la cerda se estremeció bastante fuerte, pego unos ronquidos muy fuertes, pude sentir fuertes apretones con la vulva por todo mi pene, me causó algo de dolor por lo fuerte que empujaba pero era tolerante, apenas me quedaban alientos para mantenerme sobre ella, la presión de su vulva hacia mi pene era rítmica; apretaba soltaba, el calor y suavidad que sentía me hicieron perder la noción del tiempo y espacio, me olvidé de todo, estaba en ese frenesí, la chancha empujaba hacia atrás para escabullirse se sacudía, pero el placer al trancar al animal con mi cuerpo mientras la tenía ensartada me hizo disfrutar mucho de su vulva, el animal se puso muy temblorosa, gemía de forma lastimera y por momentos embestía con fuerza pero no lograba zafarse. Pasamos unos minutos en esa posición y yo la tuve arrinconada, hasta que ella corcoveó muy fuerte y se me escapó, me pasé a la cerda vieja, la agarré por las caderas y empecé a penetrarla con energía, al rato y de un momento a otro ella comenzó a dar empujones hacia atrás haciéndome sentir en la gloria, al mismo tiempo con su vulva me aprisionaba bastante fuerte la verga, luego paulatinamente dejaba de hacer presión, eran unas contracciones prolongadas indescriptibles, seguí en ese mete y saca algo más de 15 minutos, sudaba copiosamente, fue tanta la lujuria que no aguanté más y me derramé dentro de la cerda, podía sentir mi miembro escupirle todo mi semen con una fuerza prolongada, todo quedó dentro de ella, cuando finalizaron mis contracciones, simplemente me recosté sobre ella mientras pasaba el éxtasis, al rato podía sentir la flacidez de mi verga, al reincorporarme mi verga se salió solita toda flácida y húmeda, veía como salía abundante semen revuelto con una especie de orina cundiendo un olor fuerte en el ambiente, literal soltaba chorritos espesos, la vulva estaba muy hinchada, me hice el prepucio de mi verga hacia estaba toda untada de un moco espeso y olía muy fuerte a orina. Un buen rato después ya recuperado, le di bastante lengua a la cerda pequeña y así fuere a la fuerza también le metí una buena culiada. Al terminar el pene estaba muy húmedo que literalmente escurrís flujo de la cerda, me coloque la pantaloneta y me fui exhausto para la casa.



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