COMO DESCUBRI LA ZOOFILIA REAL CON MI MEJOR AMIGO, MI PERRO
Senti que todo su enorme pene estaba creciendo dentro de mi.
Mi nombre es Fran, soy de Lima, y quiero contar una experiencia que marcó una etapa muy confusa de mi vida. Han pasado muchos años desde entonces. Yo tenía alrededor de 20 años y vivía con mis padres y mis hermanos.
Una noche regresé de una fiesta. Había bebido, estaba cansado y con la cabeza algo nublada por el alcohol. Al llegar a casa no había nadie; mis hermanos también habían salido de fiesta y mis padres estaban de viaje. Apenas abrí la puerta, ahí estaba mi perro, mi compañero de siempre, moviendo la cola y recibiéndome con la alegría que siempre acostumbra.
Le serví agua y se la tomó con entusiasmo. Yo fui al baño, todavía con el calor del momento y el efecto del trago encima. Mi perro me siguió, como hacía siempre.
En ese estado de desinhibición, las cosas comenzaron a salirse de control. Lo que empezó como un momento extraño y confuso terminó cruzando un límite que jamás imaginé cruzar.
El alcohol, la soledad y mi inmadurez hicieron que no pensara con claridad. Todo ocurrió rápido, en medio de sensaciones mezcladas de curiosidad, excitación y desconcierto.
Me fui al baño y me saque la ropa e intentaba ducharme, primero me puse a orinar con la puerta abierta, en eso mi perro entró, me di vuelta y en son de broma le dije quieres, ofreciéndole mi verga, él empezó a lamerla con su lengua rasposa, se sentía rico, le dije que, si quería más, solo atino a mirarme y movía la cola y como un lloriqueo como si me dijera que sí. Ya mi verga estaba dura y mi perro seguía lamiéndolo. Al instante me agaché a ver si el sentía lo mismo que yo, si estaba con la verga dura pero si estaba algo dura y le dije si quieres me agacho para ver si me montas. Mi mejor amigo, al instante se abalanzo en mi espalda le ayude a que diera con mi ano, y empezó a moverse hasta que senti una ligera hincada en la entrada de mi ano, hasta que me la metió, el aceleró su movimiento yo estaba tan exhausto y excitado que deje que siguiera, sentí como su pene entro en mi culito, abriéndolo él se movía cada vez más y sin darme cuenta él me había metido todo y me estaba llenando el culo lleno de su semen. Habría terminado su faena yo seguía de rodillas y el se detuvo con la lengua afuera goteando su saliva en mi espalda, hasta que se bajó pero…sorpresa me la había metido todo y me había abotonado. Con el pasar del tiempo nos pusimos culo a culo como si fuera su perra, pero yo ya estaba asustado porque llevábamos buen rato pegados y tenía el temor que mis hermanos llegaran y me pillaran, fue entonces que por mi desesperación trate de quitarlo, pero era imposible hasta que sentí como salía una bola grande de mi culo, como un tirón y de verdad que me dolió mucho. Al ver lo que salió dentro de mi culo era algo descomunal, esa verguita que apenas parecía
un lápiz labial delgadito, se había transformado en una vergota de casi 20 cm, gruesa, algo rojo oscuro más la bola hinchada no podía creer que eso estaba dentro de mi culito. Y así fue que conoci la zoofilia real por mi perro.
En ese instante no dimensioné lo que estaba haciendo; solo actué impulsivamente. Después vino el miedo, la incomodidad y la preocupación de que alguien pudiera llegar y descubrirme.
Cuando todo terminó, me sentí confundido. Me duché y traté de asimilar lo ocurrido. Con el tiempo entendí que fue una experiencia marcada por la irresponsabilidad y el descontrol de aquella noche. No volví a repetir algo así, quizá por miedo a que me pillaran o no tener otra oportunidad igual porque me dolió pero me gusto.
Hoy mi perro ya no está conmigo; murió años después por la edad. Al recordarlo, lo hago más como al compañero fiel que fue durante su vida, dejando atrás ese episodio que pertenece a una etapa muy distinta de mi juventud.
Espero haya gustado mi relato que es 100% real, a ver si después de muchos años alguien me ayuda a recordar algo así.


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