LUNA Y YO, LAS LINEAS DEL DESTINO
Luna, una perrita callejera adoptada llega a la familia, en este primer relato les comentare como el destino nos llevo hacia el punto de inicio de nuestra pasion..
Desde los 14 años, empecé a sentir el placer del sexo cuando una vecina mayor amiga de mi madre reposó encima mío, permitiendo que mi hombría reposara dentro de ella hasta que los fluidos fueron liberados desde dentro de mí, pero esa es otra historia.
Pero ahora les hablo de Luna, una perrita callejera que fue adoptada por mi hermana y mi cuñado, cuando la encontraron a un mes de nacida tirada en la calle, por alguna persona desalmada que no conoce el cariño por los animales; desde ese momento Luna tuvo un hogar donde creció rodeada de cariño y cuidados por parte de sus padres adoptivos.
Sin embargo, al crecer, la atención llevo a la sobreprotección de tal manera que cuando Luna comenzó a mostrar las primeras de señales de merecer a un macho para su satisfacción, aquellos padres ahuyentaban a sus pretendientes que hacían tumultos frente a la casa atraídos por el olor del deseo de Luna, así deseo tras deseo, Luna no encontraba su satisfacción, y pasaron dos celos en que su deseo veía esfumarse, sin sentirse satisfecha por lo que su cuerpo buscaba, pero no obtenía.
Luna era conocida por mi y yo conocido por ella, durante muchas visitas, aun siendo ella cachorra, los juegos eran lo nuestro, yo tenia en ese momento 18 años y al momento de visitar a mi hermana, hacia correr y ladrar a Luna, su felicidad era plena en ese momento, su pelaje Blanco puro era hermoso, fruto de los cuidados de sus padres, sin embargo, al terminar mi visita los ojos de Luna entre las rejas seguían mi caminar hasta que desaparecía de su vista.
Alguna vez, en una visita de mis padres y yo en su compañía, observe a Luna nuevamente, ya su cuerpo había cambiado, dejo de ser esa cachorra juguetona para formarse en toda una desarrollada hembra, mantenía su cuerpo esbelto pero su actitud hacia el juego era diferente, en realidad había crecido y sus intereses cambiados, para esa ocasión, escuche en conversaciones de mi hermana que ya había tenido su primer celo recientemente y que la había protegido de aquellos machos que querían su inocencia.
En mis ocupaciones, entre estudios y trabajos, Luna se esfumo de mis pensamientos, no volví a saber durante muchos meses de ella, es mas ni un recuerdo surcaba mi mente, estaba yo a punto de cumplir mis 20 años, cuando ese viernes al llegar a casa en horas de la tarde, mi madre entra al cuarto donde estoy reposando del furor del dia y en sus manos unas llaves.
Me levante de la cama, estaba en bóxer sofocando el calor que hace en esta ciudad con un ventilador, de inmediato mi madre me informa que esas llaves son de la casa de mi hermana, mi trabajo es irme a cuidar la casa hasta el dia domingo a medio dia que ellos retornan, la noticia me puso un poco enojado, era dejar mis planes para encerrarme al cuidado de una casa que bien podía quedarse sola, no entendía cual era la urgencia, pero el destino alineaba lo que tenía que suceder.
Era viernes, iba rumbo a casa de mi hermana, las llaves en mis bolsillos, una mezcla de resignación y molestia me invadían cuando llegue hasta el frente de la casa, la cual iba a ser mi responsabilidad desde ese viernes por la noche hasta el domingo que sus dueños retornaran, entre al lugar y busque una de las habitaciones para descargar el bolso que llevaba, al tiempo me despoje de las ropas y salí del cuarto en bóxer, rumbo al baño a descargar mi vejiga.
Mientras observaba salir ese liquido de mi cuerpo, algunos pensamientos invadieron mi mente y poco a poco sentí como mi masculinidad se fue endureciendo dificultando que lo ultimo de mi orina fuera expulsada con facilidad, salí del baño con mi hombría expuesta y me fui rumbo a la sala, el sofá parecía cómodo para iniciar una sesión de auto amor, pues que más quedaba si estaba solo.
Despoje totalmente mi cuerpo de aquella tela y la faena de auto consentirme dio inicio, cuando de repente una imagen conocida pero olvidada en el tiempo, sale a la luz, Luna salía de alguna parte, se acerca donde yo estoy, la había olvidado pero su presencia era real en ese momento, la miraba acercarse sin saber todo lo que después vendría entre los dos.


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