La habitación permanecía sumida en una penumbra espesa, apenas quebrada por la luz mortecina que se colaba por las persianas. En la cama, Fran jadeaba, con el pecho aún agitado y la piel cubierta por una fina capa de sudor. Ángelica se movía a su lado con una dedicación minuciosa, pasando una toall.Leer más
Desde que ella tenia 12 yo jugaba con ella, pues casi todo el tiempo estaba sola, poco a poco me fui ganando su confianz. Me gustaba jugar a las atrapadas para poder disimular cuando le tocaba sus pequeñas pompitas. Durante un año solo eran juegos así. Pero cuando cumplio 13 años….Leer más