La noche en que Mérida decidió huir
Mérida, con 16 años recién cumplidos, era el contraste vivo: cabello rojo rizado que caía en cascadas rebeldes sobre sus hombros, piel clara salpicada de pecas que se negaba a ocultar bajo maquillaje y unos ojos azules que parecían mirar siempre con un desafío velado..
