El Poema Nos Expuso
Valeria Domecq nunca necesitó compañía. Mujer admirada en los círculos culturales de San Francisco, respetada por su inteligencia y deseada en silencio por más de un amigo cercano, mantenía intacta una regla: no confiar en los hombres. No porque le faltaran pretendientes, sino porque conocía demasia.
