Regalo de año nuevo
—Tío, me gusta. Mi sinceridad hizo sonreir al hombre encima mío y su respuesta fue penetrarme. Lento, ondulando su pelvis y abdomen para meter su pene suavemente, centímetro a centímetro de su polla gruesa y venuda..
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—Tío, me gusta. Mi sinceridad hizo sonreir al hombre encima mío y su respuesta fue penetrarme. Lento, ondulando su pelvis y abdomen para meter su pene suavemente, centímetro a centímetro de su polla gruesa y venuda..
El bombeo de sus caderas nunca se detuvo. Jamás lo hacia. Mi maestro tenía el aguante de un toro y la energia de un caballo. Una vez me tomaba entre sus brazos y hundía su polla gorda en mi ano, nada lo detendría, ni siquiera el cansancio..
Mi sobrino tomó las nalgas peludas del adulto y las abrió con sus manos, el agujero fruncido estaba a la vista. Vi al chico escupir en la zona, se quedó quieto unos momentos admirando el color rojo del culo del hombre, luego, metió su cara entre los pliegues de las nalgas del señor..
Hice fuerza en mi brazo, hundiendo toda mi mano y parte de mi antebrazo en el conducto rectal del adulto. Me sentía confundido al ver como mi extremidad era tragada con facilidad por el ano del hombre..
El glande punzaba ante cada penetración y las venas empujaban la piel del niño para ensancharse más. Los testículos del hombre rebotaban de arriba hacia abajo en cada penetración..
La punta del glande morado del adulto se presionó contra el agujero fruncido del niño antes de alejarse, el proceso se repitió varias veces. El pene parecía estar listo para entrar, pero retrocedía antes de dar el último empujón. —Por favor, tío, lo quiero..
El abdomen del hombre se ondulaba en cada golpe de piel y sus pectorales peludos brincaban en cada penetración, como si en cada arremetida usara todo su cuerpo para penetrarme. Los ojos del hombre estaban fijos en mí, en mi cara roja de niña, mi boca abierta, salivando y mis ojos llorosos..
—Adoro verte salivando cuando te ensarto mis 27 centímetros de una..
El hombre grande y musculoso estaba de pie sosteniendo con la fuerza de sus fornidas piernas y brazos el cuerpo de su hijo. Robert tenía levantando a su primogénito mientras apuntaba su gruesa polla al culo de su hijo..
Las embestidas se volvieron más fuertes mientras se podía ver finalmente como una polla gorda, con un glande ancho y en forma de hongo sobresalía en cada penetracion. El pene no era muy largo, tal vez medía cinco centímetros, pero el grosor era abismal. Cubierto de venas desde la base hasta la punta.
