Depredador
El bombeo en sus caderas solo aumentó y el sonido húmedo de nuestros cuerpos siguió creciendo. —Si me dejas meterte mi polla todos los días, muy pronto tu culito dejara de apestar y estará lleno de leche de hombre. Oleras a limpio y a mí —comentó con la voz ronca. Sus jadeos pasaron a resoplidos..
