El segundo regalo de cumpleaños de Carla
Carla me da su segundo regalo de cumpleaños .
Después del primer regalo de mi hija Carla de verla con Pedro.
Ella me dijo que tenía otro regalo para la noche.
Pasamos la tarde de compras y tomando helado, y cuando llegamos a casa me suena el móvil.
Era el padre de la amiga de Carla que se llama Clara, preguntando si le daba permiso para que durmiera en casa de él con su hija, que su hija tenía ganas de hacer una pijamada.
Yo le pregunté a Carla y me dijo que para el siguiente regalo ella tenía que estar fuera de casa, así que le dije que sí, y al poco vino a por ella y se fueron.
Yo ya no sabía qué pensar en qué era el otro regalo, hasta que a las 21:00 llamaron al timbre.
Al abrir ahí estaba un hombre de unos 55 años, gordo, con bastante barriga.
—Hola buenas dime qué quieres —Le preguntó.
—Mira soy Agustín y me manda Ramón y me ha dicho que Carla habló con el para hacerte un regalo—
—Espera pasa y me sigues contando—
La verdad en ese momento al verlo se me pasó por la cabeza si el era el regalo que me había dicho Carla que me tenía preparado, Y sus palabras lo confirmaron.
Le servi una cerveza que me pidió y veo que se saca una pastilla azul (viagra) y se la toma, Luego me sigue contando.
—Pues lo que te decía que me ha dicho Ramón, bueno te voy a hablar con sinceridad que me han dicho que no pasa nada.
—Si tranquilo tú dime todo lo que quieras—Dije.
—Que te gusta ver cómo se follan a tu hija, tranquilo que no eres el único —Y se rió…
—Y también que te gusta ser un maricón y que el semen te encanta.—En ese momento la pastilla azul ya iba haciendo efecto.
Yo no hablaba, estaba inmóvil ya solo pensaba en que me usará.
—Asi que aquí tienes tú regalo….—Me dijo.
Coge mi mano y la lleva a su entrepierna.
—Tócala —me ordena con voz ronca, apretando mi palma contra su entrepierna.
Siento cómo crece bajo mis dedos, una erección potente e imponente que palpita con fuerza. Agustín me mira con ojos hambrientos mientras yo comienzo a masajearle la entrepierna por encima del pantalón, sintiendo la forma alargada y gruesa que se marca cada vez más.
—Quitate la ropa —me dice, y yo obedezco, temblando de excitación y nerviosismo.
Me quedo en ropa interior mientras él se desabrocha el cinturón y baja la cremallera. Su miembro se yergue pesado y venoso, de un tamaño considerable que me hace jadear. Agustín me agarra del cabello y me guía hacia abajo.
—Ábrete esa boquita, putita.
Me arrodillo entre sus piernas y comienzo a lamer la punta, saboreando el líquido preseminal que ya gotea. Él gime roncamente y empuja con fuerza, haciéndome atragantarme con su longitud. Me agarra de la cabeza con ambas manos y me folla la boca sin piedad, moviendo sus caderas con embestidas profundas mientras yo gimo alrededor de su carne.
—Eso es, chúpame bien, maricona —gruñe, viéndome con desprecio y lujuria.
Cuando está completamente erecto y brillante por mi saliva, me ordena que me ponga a cuatro patas en el sofá. Siento sus manos ásperas separando mis nalgas y un dedo grueso comenzando a trabajar mi entrada, primero uno, luego dos, dilatándome con movimientos circulares mientras yo gimo como una puta en celo.
—Qué culo tan apretado tienes, zorra —dice, escupiendo para lubricar.
Me penetra despacio al principio, dejándome sentir cada centímetro de su grueso miembro abriéndome, estirándome. El dolor inicial se transforma en placer intenso y comienzo a gemir en tonos agudos, femeninos, mientras él aumenta el ritmo.
—¡Ay, sí, fóllame! ¡Fóllame duro, Agustín! —susurro con voz trémula.
—Cállate, puta maricona —me grita, dándome una nalgada que resuena en la sala—. Eres una perra en celo, ¿verdad? ¿Quieres que te preñe? ¿Quieres mi semen dentro de ti?
—¡Sí, sí, por favor! ¡Preñame, Agustín! ¡Hazme tu puta!
Me coge de las caderas y me penetra con fuerza brutal, haciendo que el sofá se mueva. Sus embestidas son profundas, certeras, golpeando ese punto que me vuelve loco. Me arrastra por toda la casa: primero en la cocina, donde me inclina sobre la mesa y me folla mirándose en el reflejo de la ventana oscura; luego en el pasillo, contra la pared, con una pierna levantada mientras me besa con lengua áspera y me llama puta inservible.
En el baño me sienta en el lavamanos, abriéndome las piernas y penetrándome de frente, viendo mi cara de placer en el espejo mientras me dice lo zorra que soy. Me lleva a la habitación de Carla, me tira sobre su cama y me folla por detrás, agarrándome del pelo y diciéndome que soy su perra personal, que me va a dejar el culo abierto para que lo recuerde toda la semana.
—Vas a llevarme dentro de ti toda la noche, maricona —gruñe, acelerando el ritmo—. Voy a llenarte de leche hasta que te salga por la boca.
Me da la vuelta, me pone de espaldas en el borde de la cama y levanta mis piernas sobre sus hombros. Penetra con una fuerza salvaje, haciendo que mis pezones se endurezcan y yo gima como una mujer en celo, pidiendo más, siempre más.
—¡Dime quién eres! —ordena, azotándome.
—¡Soy tu puta, tu zorra! ¡Fóllame, por favor!
—¡Dime te gusta ver a carla, tú hija, una niña de 9 años, follada por desconocidos muy mayores!—contesta puta.
—Si me encanta verla como la usan por todos los agujeros—
—¡Buena perra!—Me dice mientras me la manda hasta el fondo.
Siento su miembro hincharse aún más dentro de mí y sé que está cerca. Me pone de rodillas en el suelo de la ducha y me folla la boca con salvajismo, agarrándome de las orejas, hasta que explota con un rugido profundo, descargando torrentes de semen caliente que me llenan la boca y me obligan a tragar. Luego me pone a cuatro patas de nuevo y me penetra una última vez, derramando más semen dentro de mi ano, dejándome lleno y rebosante.
Caemos exhaustos en la cama, sudados, jadeantes, con el olor a sexo impregnado en toda la casa. Él me acaricia el cabello mientras yo tiemblo de placer residual, sintiendo cómo su semen resbala por mis muslos.
—Ha sido el mejor cumpleaños de mi vida
—susurro, con una sonrisa satisfecha, mientras Agustín me besa el cuello y promete que Carla tiene más regalos preparados para el futuro.
Espero sus comentarios,
Para el próximo voy a recoger a Carla a casa de Clara, ya verán lo que pasó.
Gracias un saludo.

Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!