LA VEZ QUE SIENDO GAY CASI SERÍA PAPÁ
Como dicen por ahí algunos, quien come de todo no pasa hambre .
Luego de un tiempo viviendo en la monotonía de las traiciones con Paolo y las mías, estaba considerando terminar la relación, pero me costaba mucho hacerlo porque siempre pensé que él sería la persona con quien pasaría el resto de mi vida. Empezamos a planear hacer otras actividades para salir de la rutina y creo que funcionó.
En una oportunidad, llegó a Lima un amigo mío de secundaria que había estado en España haciendo un intercambio y me comentó que había llegado con unos amigos españoles y quería que saliéramos para que les haga un recorrido por la ciudad; así fue, salí con ellos y estuvimos toda la tarde jironeando (como solemos decir cuando salimos a caminar por los lugares del centro histórico en la plaza de armas de Lima). Juan Carlos es mi amigo, me presentó a Mariana, Santiago y Rolando, la verdad es que aquellos chicos no eran mi tipo, pero la chica estaba hermosa, si bien hace mucho he estado con solo hombres luego de estar con Paolo, también me gustan las chicas, aunque suelo ser muy meticuloso para que una mujer me encante.
Ella era una chica un poco más alta que yo, muy femenina y delicada, tenía un enorme durazno que denotaba mucho con esos pantalones ajustados, unos senos grandes, su pelo castaño era capaz de hipnotizar a cualquier hombre, blanca como la leche y con unos labios rosados tan jugosos como las fresas. Estuvimos paseando desde aproximadamente las 11am hasta las 5pm y luego quedamos en ir a cambiarnos para salir en la noche a algún bar o a una discoteca.
Llegué a casa y estaba ahí Paolo en el cuarto, al cual sorprendí viendo porno en la TV y metiéndose una paja, se asustó y me preguntó cómo me fue; le dije que bien y que saldría con mis amigos a la discoteca, se levantó y me dijo que quería ir conmigo. Al inicio me sentí muy incómodo porque necesitaba un espacio para mí solo, pero acepté. Nos vestimos para salir a tomar unos tragos con mis amigos y al llegar estaba ahí ella, tan linda y tímida, pero con esa chispa juguetona, se acercó y me dio un beso de medialuna diciendo: hey, ¡Jose! Te ves muy guapo chaval. Me quedé frío porque vi la cara de Paolo, estaba disgustado, pero también la saludó. Sentía miedo de decirle que era mi novio, me sentí como un pendejo porque ya le había puesto el ojo a Mariana. Luego, fuimos al hospedaje donde se estaban quedando y comenzamos a tomar, estábamos muy picados y riendo a todo dar, en ese momento Mariana reta a Paolo a que besé a una amiga que Juan Carlos había llevado, él se negó diciendo que era mi novio y ella se quedó impresionada, y como juguetona dijo: José, tío, no me habías dicho que tenías novio 🧐🤫 atiné y luego de un rato más salimos a la discoteca.
Estuvimos un rato bailando y luego aprovechando que Paolo se fue a los baños, le pregunté a Mariana si quería ir a la zona de salsa y accedió, pedimos unos traguitos más y estábamos bailando muy pegaditos, sentía sus pechos tan duros y su piel suave por aquel escote que llevaba puesto, luego de tiempo sentí como mi polla se puso muy dura por una hembra y que quería salirse de mi pantalón, Mariana puso sus brazos entre mi cuello abrazándome y me dio un beso riquísimo, sus labios sabían a miel y sus nalgas tan palpables por ese vestido de noche que llevaba puesto era exiquisito 🤤 y me dijo para ir a otro lugar. No fui lento y salimos rápido de la discoteca, tomamos un taxi y fuimos al apartamento.
Cuando llegamos la besé apasionadamente mientras la tomaba por debajo del pelo con mis dedos; mamacita rica, hoy te haré mía y te haré mi mujer, le dije. Ella me respondió con su voz horny: si bebé, hazme sentir mujer. Quieres lamer mi coño? Cuando ella dijo eso yo la cargué y la llevé a la habitación, la tiré en la cama y levantándole el vestido comencé a besara desde los pies hasta llegar a ese calzón de encaje que tenía puesto, se lo lamí y mientras besaba y lamía sus entrepiernas le iba bajando su tanguita hasta que quedó a mi vista esa hermosa vagina, estaba húmeda, pero con un olor tan rico, la chica era aseada, me encanta eso de una persona, comencé a besar sus labios vaginales suavemente y poco a poco iba succionando un poco y pasaba mi lengua en plano de arriba a bajo pro esa línea rosada que tenía; ella se sacó del sostén las tetas, que ricas ubres, ella se tocaba y me tomaba del pelo para que no pare de comerle su vagina, me bajé los pantalones y quedé con la polla libre, esa pinga que también había follado culos de machos y que a veces rebotaba mientras otro macho me follaba, ahora estaba a punto de reventar un hermoso coño femenino.
Ella me obligó a acostarme y en 69 comenzó a hacerme el mejor oral de mi vida que he probado, empezaba metiendo mi glande en sus labios no tan profundo y poco a poco comenzaba a bajar con su boca haciendo movimientos con su lengua alrededor de mi pene, succionaba mis bolas y movía su chocho en mi cara, yo me sentía en el cielo, y le escupía su hueco tan húmedo, ella gemía de placer y gritaba que le folle la boca. Me quedé sorprendido porque nunca imaginé que aquella jovencita tímida era capaz de eso, de hecho, siempre he pensado que las mujeres son menos sexuales, pero me di cuenta de que no es así. No aguanté más y le pedí que se monte en mi verga y rebote como una puta, ella comenzó a rozar su concha con mi pene y lo humedecía con sus líquidos, luego se lo comenzó a meter lentamente y sentí como sus paredes vaginales rosaban y calentaban mi pene, yo comencé a batirla y ella gritaba más, pidiendo que la haga suya. Me levanté y la tomé del pelo nuevamente, la escupí y cachetié, ¿eres mi mujer? Si papi, soy tuya, soy tuya José. Me excitó tanto que dijera mi nombre y la puse en cuatro, sus tetas sonaban al unísono de mis huevos chocando con ese coño, sacaba mi pene y se lo volvía a meter jugando con su culito. En ese momento, comenzó a sonar el teléfono y era Paolo llamando para preguntar dónde estaba. Ella me preguntó si era mi novio y le dije que sí pero no le haría caso porque esa noche era solo suyo. La coloque de cucharita frente al espejo y vi como sus tetas caían en la cama y su hermosa flor estaba roja y como mi pene entraba y salía de ella y solo se veían mis huevos unidos a ella, con mi mano comencé a masturbarla y ella comenzó a chorrear mi pene, dejaba que ella se escurra y volvía a clavarla más fuerte, ella gritaba mi nombre y me pedía que pare, pero no la dejaba, la puse en misionero para ver sus tetas y poder besarla, que rica escena veían mis ojos y en ese momento de nuevo sonó el teléfono y era el idiota de Paolo jodiendo el momento, mientras yo seguía follandola le dije que estaba en la casa porque me sentí cansado y “se me aflojó el estómago”, me dijo tartamudeando: pe, pe, pero te escucho agitado, estás bien? Le dije que sí y le corté el teléfono, le di con fuerza y rápido hasta que ella comenzó a chorrearse y inclinándome en ella comenzó a reventarle la vagina y me corri dentro de ella, no pude más y me quedé encima de ella abrazándola, me levanté y vestí, le dije que vayamos a comer algo y Paolo seguía en la discoteca con mis amigos, yo me quedé con ella hasta la mañana. Se fue y Paolo llegó no a muchos minutos, supongo que se habría dado cuenta que tampoco estaba Mariana en la discoteca o tal vez estuvo muy ebrio para darse cuenta, se acostó a dormir. Meses después Juan Carlos me llamó diciéndome que Mariana quería hablar conmigo, me comuniqué con ella y me dijo que había tenido un retraso, había pasado un mes aproximadamente y yo me quedé helado porque no me imaginaba mi vida con un hijo y sabi que eso sería el fin de mi relación.
Por suerte, semanas después me volví a comunicar con ella y me dijo que ya le había venido su mes y que fue falsa alarma, me dijo que era bienvenido a Madrid. Espero verla de nuevo, fue la mejor experiencia con una mujer que he tenido, aunque también disfruto de unas buenas bolas y una polla grande o de un redondo culo de un hombre.
Ya saben que pueden seguirme en Telegram para más relatos: https://t.me/+6biAQr-mYT45OTIx

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