Relatos del amigo caña hueca.
8=> 10: De cómo el “potito” empinado de la pequeña recibe una verguisa inolvidable por parte de “papo” y de cómo el niño se “empala” cosas en el culito precioso..
La verga entraba y salía de ese culito, lo tenía postrado al cuerpo del niño sobre la mesa de la bodega, allí le gustaba recibir la verga del muchacho, era la hora de la siesta y allí aprovechaban en meterse en la bodega, lo tenía bien sujeto se sentía el peso del muchacho sobre el cuerpo del pequeño, su culito se acoplaba a las embestidas de verga, los cuerpos se movían rápidamente, la pelvis del muchacho chocaba con los glúteos del culito de ese nene precioso, “¡que rico tu culo!” “¡me gusta mucho!” las embestidas de verga en ese culito continuaban, ambos cuerpos se movían sobre la mesa donde el niño recibía verga, el pequeño quietecito recibía pasivamente las embestidas de verga, “¡ahora date vuelta!” el niño giraba, ahora las piernitas se abrían, su espalda quedaba sobre la plancha de mesa, las rodillas eran dobladas y se pegaban al pecho del pequeño, así el culito se mostraba a plenitud, por ahí entraba la verga lenta pero segura, le hacía gemir mientras entraba, “¡este culito es mío!” “¡sólo mío!” le decía mientras lo iba embistiendo con ese mete y saca continuo, las manitos se aferraban a los brazos del muchacho, tenía cerrados los ojos sintiendo ese culeo profundo que recibía de las embestidas de verga, la verga entraba y sal{ia por ese culito, “¡qué rico culo me estoy comiendo!” de casi con satisfacción plena, empuja con fuerza la pelvis haciendo que la verga entre en lo más profundo, luego se detiene, empieza a botar semen dentro del culito, “¡si fueras hembra te preñaría!”, lo dijo con jocosidad, a los dos les gustaba estar así, culiando sin reservas, lentamente fue sacando la verga del culito, su respiración era acelerada, “¡mira a papo!” “¡te dejó su semillita!”, del culo salía semen.
El muchacho se sentó a pierna abierta tocándose la verga, el tronco de esa verga tenía restos de semen y excremento, al verlo el muchacho decía “¡debes lavarte mejor el culo!”, “¡vamos a limpiarlo!” tomaron papel y se lo pasaban por el culo y por la verga, de inmediato el niño salió de la bodega llevando en la mano la trusa y se acuclilla debajo de un frondoso árbol, del culo sale semen y excremento, de su verguita sale orina, así acuclillado pujaba sacándose el excremento, su verguita latía en cada empuje de salida de orina, los piecitos descalzos se humedecían con ciertas gotas de orina, el muchacho veía esa piernitas muy hermosas bien formaditas, se puso detrás para verle salir el excremento del culo, la piel estaba rojiza sobre todo en su rostro, se evidenciaban los pujes, le pasó el glande humedecido de semen por la columna vertebral, “¡quédate quieto para que papo pueda deslizarse!” las manitos del niño estaban apoyadas en las rodillas, “¡papo es tan poderoso que te manda a pujar excremento!”, pensaba lo que era el niño hace un mes y lo que era hoy, totalmente cambiado con su culito desvirgado, ya aparecían los primeros amaneramientos, le pasaba la verga por el pelo rozando el cuello y los hombros, “¡te gusta mi verga!” “¿verdad, mi pequeño?” se gira poniéndose delante del nene, “¡te gusta mi verga!” “¡te gusta que papo entre en ti boquita!” “¡vamos, abre!” “¡prueba tu culito!” el niño abre la boca y de inmediato se mete la verga, empiezan los lamidos y chupadas de verga, la lengua pasa por debajo del tronco y por los huevos, los chupa y los lame haciéndole suspirar al muchacho, saca la verga y se la pasa por el rostro “¡tienes una carita muy preciosa!” “¡eres muy bonito!”, primero rozan sus labios a ojos cerrados y luego se besan apasionadamente, le tumba al niño en el suelo y se acuesta encima de él dándole beso apasionados, allí estaban esos dos cuerpos desnudos unidos como uno solo, los besos eran muy sentidos, se deban con la lengua, el niño ya había aprendido a besar bien del muchacho, se pusieron de pie para ponerse la ropa, el niño alzaba la pierna y se dejaba ver su verguita y huevitos al aire, luego de vestirse lo toma abrazado por detrás, “¡te veré más tarde!” “¡seguiremos jugando!”, la mañana se ponía fresca, salieron de la bodega viendo el sol, “¡anda a darle de comer a los animales!” “¡yo prepararé la comida!” “¡luego vendrás a comer!” el niño obediente tras ser culiado fue a hacer lo que se le ordena.
De vuelta a casa el muchacho se puso a cocinar, a su la do estaba la pequeña ayudándole, le roza las manos por los bracitos y ella responde sonriente, baja su mano a la entrepierna y roza su panocha vestida, ella aumenta su sonrisa, levanta el vestido y uno de los dedos roza la rajita de la panocha, siente húmedos los labios vaginales, lleva el dedo a la nariz para olerlo, “¡huele rico!” se lo pasa a la nariz “¡huele tu panocha!”, ella sonríe, la abraza, le da vueltas, se detiene, “¿quieres jugar mi pequeña?”, ella le mira y mueve arriba y abajo su cabeza, “¡mira a papo!” “¡quiere estar dentro de tí!”, “¡vamos!”, le lleva marcada, se dirigen al cuarto de los esposo, desde la venta ven al pequeño dando de comer a los animales, “¡ven!” “¡vamos a jugar antes que venga!”, la nena alzaba los brazos por donde salía el camisón, quedaba completamente desnuda, ahora le tocaba al muchacho sacándose el short y la remera, “¡ahora vamos a jugar contigo!” la acostaba en la cama abriéndole las piernas mostrándose una bien descubierta panocha humedecida, se agachaba para lanzar saliva en la entrada de la panocha, le chupaba el clítoris haciéndola gemir intensamente, “¿quieres que te lo meta a papo?” “¡dime!” esa sensación le placer le hacía decir, “¡sí!”, “¡métemelo!”, “¡métemelo!”, irónico, días atrás sufría por las embestidas de su desvirga miento y ahora sentía el placer, el tieso tronco de verga junto con el glande iba poco a poco entrando en la panocha, ya al sentirle que la había metido toda empezó a mover las caderas, ella gemía, pero con cierto deseo, en cada encuentro esa panocha se acoplaba en la verga del muchacho, le dio un mete y saca hasta el cansancio, “¡eres mía!” “¡mi mujer!”, la agarraba fuerte sobre su cuerpo haciendo uno solo bulto, la embestía lo más que podía, ella se dejaba tranquilamente, “¡sigamos culiando!” “¡culea!” “¡culea!”, atrás quedaba el recelo, ahora era un deseo de que la penetre, “¿quieres más?” “¡dime!”, “¿quieres más?” ella mordía los labios y a ojos cerrados asentía, en realidad quería más de lo mismo, el muchacho la embestía con furor, la cama se movía haciendo chirriar los resortes, era un movimiento bien acelerado, en donde la panocha y la verga se daban placer, se detuvo, ella sabía que venía el dejar semen dentro de su panocha y efectivamente, así fue, el líquido sirvió para lubricar y seguir embistiendo por unos minutaos más esa panocha, “¡mi amor!” “¡mi mujer!”, le saca la verga quedando los dos mirando el techo tomados de la mano con acelerada respiración, se miraron sonrientes, se acerca a darle besos con lengua, se aparta de ella, le mira esa verga velluda, “¡te has portado muy bien mi pequeña!”, le decía mientras se ponía el short y la remera.
A cierta distancia el pequeño ve a su hermana entrar a la letrina, la niña toma un recipiente con agua y se limpia la panocha, de ahí sale orina mientras está acuclillada, vuelve a psar agua por la panocha, luego entra el muchacho y se limpia la verga con el mismo recipiente de la pequeña, ella seguía acuclillada, “¡lo hicimos rico mi amor!”, se acerca al oído a decirle “¡esta noche jugamos!”, le dio un beso y salió de la letrina, se cruza con el pequeño que le vio la entrepierna humedecida por el aseo que se había hecho, “¡mi pequeño!” le dice a la vez que le acaricia el pelo, “¡estás muy bonito hoy!”, le pasa la mano por el culo “¡eso es mío, no lo olvides!”, se va con una sonrisa, el niño lo ve alejarse, de inmediato sale su hermanita, se iba sobando la panocha con una mano y con la otra rascándose el culito, era evidente la relación, el niño sabía que habían “jugado”, y que pronto su hermanita recibirá algún premio por haber “jugado” a “eso”, en su cara se reflejaba la resignación.
Llega la noche, luego de una guerra de almohadas tocaba dormirse, ya estaba pasada la medianoche, “¡vayan a asearse!” los niños iban descalzos a asearse, al rato retornan, ya muy limpios, se meten en la cama, el muchacho apagaba la luz luego de darse cuenta que los niños estaban dormidos, hubo un silencio en el que los ojos del muchacho miraban al pijama cuya tela estaba moviéndose por la entrepierna, había metido las manos a manosearse la verga que ya para ese momento estaba bien tiesa, deseaba culiar, estaba tenso, inquieto, pensaba en que en pocos días vendría la pareja de esposos trayendo al nuevo miembro de la familia, la mujer había parido un varón, sonrió al pensarlo, un varón, eso leyó en el cablegrama traído hoy, los niños desconocen la noticia, los padres pidieron que sea una sorpresa, al muchacho le pidieron que arregle toda la casa, el silencio estaba prolongado, , muy prolongado, miraba hacia lo pequeños con cierta sonrisa sobrecogedora, seguía dándose placer en la verga “¡un varón!”, se decía así mismo “¡un varón!”, sonreía controlando ahora el silencio roto, “¡un varón!”, por la estela de la noche se mostraba el movimiento de un cuerpo que salía de su cama y caminaba hasta la cama próxima, levanta la sábana y con su cuerpo cubierto abraza al de la pequeña, le daba muchos besos, a voz baja le decía “¡ahora papo va a jugar contigo!”, “¡quietecita!”, “¡voy a darte por el culito!”, “¡no hay tiempo que perder!”, se nota que la sábana se levanta, y empieza lentamente a bajarse, se empieza a escuchar pujes y gemidos, la nena tenía un trapo en la boca puesto por el muchacho, se escuchan gemidos ahogados, leves al sonido, “¡tranquila!”, “¡debes aguantar!” “¡tranquila!”, el muchacho estaba encima de ella, entrelazaron ambas manos, luego se zafa de una de ellas para tomarse la verga y la dirigía a la entrada del culito, la verga entraba por ese culito, la agarra con fuerza, “¡vas a ser mía!”, la verga entraba más, ella mordía el trapo, el dolor que sentía era intenso, alzó la cabecita pero la bajó junto al colchón, estaba resignada, la verga iba entrando más, cerca del esfínter, “¡ya!”, “¡tranquila!” “¡falta poco!”, “¡te va a gustar!”, “¡te va a gustar!”, de repente la sabana se desliza dejando mostrados esos dos cuerpos a la luz de luna, los resortes sonaban ante el movimiento de esos cuerpos, el muchacho continuaba acostado encima de la nena con la verga entrando en ese potito, alzaba de nuevo la carita ante esa metida de verga que se estaba dando en su culito, se mostraba la incomodidad en su rostro angelical, se notaba claramente cómo esa verga iba entrando, más y más, hasta que de un empujón logra metérsela toda adentro, y de allí viene el mete y saca, estaba sorprendida, tal cual sintió en parte como cuando fue desvirgada por la pancha, pero este ardor era muy particular, la nena estaba tiritando del dolor, “¡quieta!” “¡déjame culiarte bien!” “¡otro poco y ya!” “¡otro poco!” esa verga estaba en su furor abriendo ese potito, descansa un poco diciéndole “¡ya eres mía!”, “¡sólo que hace falta dejártelo bien abierto!” y empezó a penetrar “¡para que lo disfrutes más!” la pelvis se movía “¡para que te guste más cuando te lo meta!” seguía penetrándole “¡como cuando te lo meto en tu panocha!” seguía dándole verga por el culito, “¡para que no me olvides!” seguía metiendo y sacándole la verga por el culo, la niña bufaba con el trapo en la boca, “¡para que te acuerdes de mí siempre!” “¡debes hacerlo siempre!” “¡recordarme!” “¡soy tu primer marido que te da por el culo y la panocha!” “¡debes recordarme!”, “¡te quiero mucho!” y empezaba a darle besos junto con las embestidas de verga en el culo.
Exhausto y con la respiración acelerada se detuvo acostándose detrás de la pequeña, la niña sollozaba, “¡seguramente te gustó que te lo metiera!”, la niña no respondía, temblaba, tenía lleno el rostro de lágrimas, le fue quitando el trapo de la boca, “¡silencio que tu hermanito está dormido!” ese trapo le pasa por el rostro, “¡calma, ya terminamos el juego!” “¡te llevaré a que te limpies!” “¡ven!”, los dos lentamente caminaron hacia la letrina, la noche estaba fresca, la nena caminaba desnuda igual que el muchacho, “¡acuclíllate!” el agua fresca pasaba por la piel, un trapo húmedo pasaba por la rajita del culo, se notaba restos de sangre y excremento, la verga del muchacho también tenía lo mismo, lentamente le hizo empinar el culito así el trapo húmedo pasaba con más facilidad y podía limpiarle mejor, ella estaba temblorosa, había llegado caminando hasta allá con dificultad, en la noche se mostraba ese cuerpo de piel blanca, “¡ya eres una mujercita!” “¡por delante y por detrás!” le decía mientras con los dedos le pasaba el dedo con crema, “¡eres una niña muy valiente!”, le dio besos en la espalda, “¡me haces muy feliz!” “¡me siento muy orgulloso de ti, mi pequeña!”, lentamente salieron de la letrina, “¿ya te sientes mejor?” la niña asentía con la mirada cabizbaja, “¡recuerda que es nuestro secreto!” “¡nadie debe saberlo!” “¡nadie!” “¿entendiste?” ella caminaba con dificultad pero asentía lo dicho por el muchacho, lentamente se fue acostando con ella en la cama, “¡estoy muy feliz gracias a ti mi amor!” le decía con susurro en la oreja, quedaron los dos abrazados, él se quedó dormido primero y luego ella con dificultad, había desarrollado otra vez esa extrañeza, su culo le palpitaba, le había dado la virginidad anal.

Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!