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Dominación Hombres, Gays, Sexo con Madur@s

Secuestro infantil parte 2: Gonzalo y Raúl viajan violando a Dieguito.

Continua la historia de dos hombres maduros que tentados por sus pervertidos deseos deciden secuestrar a un pequeño niño de 4 añitos para violarlo sin restricciones..

~Seria toda su vida un n… que fue v… por dos pervertidos.~

El pervertido hombre sostenía  firmemente con uno de sus brazos a Dieguito,  mientras que con su mano libre procuraba que su verga no se escapara de tan estrecho y cálido orificio que le estaba ofreciendo el pequeño niño. Así fue como sin perder más tiempo, el hombre maduro siguió con sus movimientos pélvicos tratando de enterrarse aún más en el recto infantil.

-Aaah!! aaah!! Que rico bebé.. ooooh.-Gimió y grito Gonzalo  como una bestia enjaulada, pues había entrado hasta lo más profundo que su verga le permitía.

Inmediatamente Gonzalo se sintió en el paraíso, el niño le brindaba un espacio muy angosto a su verga y eso le encantaba. Le encantaba la estrechez de su culito infantil, le  calentaba con locura sentir el palpitar de su verga, junto al involuntario palpitar anal del recto infantil, así que siguió y siguió con su mete y saca, estaba follando al niño como si no hubiera un mañana, había entrado hasta el fondo y no se detendría hasta acabar con él y  dentro de él.

-Cabron que rico, lo tienes todo atravesado ya, no te pudiste ni aguantar.- Dijo Raúl en forma divertida  volteándose hacia su complice.

-Esta muy rico este bebé, ya te llegará el turno y me darás la razón. Es imposible aguantarse con un hoyito tan estrecho.- dijo Gonzalo acelerando sus penetraciones hacia el culito infantil, haciendo chocar sus huevos contra las gorditas y bien formadas nalguitas de Diego.

-Uff cuando lleguemos le reventare ese hoyito delicioso. Ya me tiene la verga bien dura y mojada el cabroncito.-Aseguró Raúl mientras se volvía a sobar su verga dura sobre la ropa.

El niño estaba siendo brutalmente violado por Gonzalo mientras yacía inconsciente sobre su gordo y oloroso cuerpo, totalmente manipulable y moldeable, como si fuera una inutil plástilina. Por su parte, Gonzalo se regocijaba del placer que le provocaba aquel cuerpito, estaba totalmente extasiado por la situación y no se detenía con sus brutales penetraciones, mientras que el culo del niño comenzaba a enrojecerse por los propios golpes pélvicos.

Penetrado a fondo, Dieguito no reaccionaba, su cuerpo estaba relajado sin tener idea a lo que estaba siendo sometido, es por ello que su ano estaba completamente entregado, y pese a lo pequeño de su orificio anal, ya le entraba toda la verga adulta de Gonzalo, pues ésta se encontraba completamente húmeda de sus propios fluidos, y también de fluidos anales i…

Mientras su compañero satisfacía sus deseos más perversos en el asiento trasero del automóvil, Raúl conducía a toda velocidad, tanto que  ya había salido de la ciudad.  Se dirigía  hacia la zona rural, pues ahí,  ambos maduros pervertidos compartían una discreta cabaña, en la cual podían violar a sus pequeñas víctimas sin problemas.

-Aah!.. Aah!.. Aaah!!!.-Se quejó de placer Gonzalo mientras se retorcía en su posición pues había metido toda su verga en el estrecho recto de Dieguito, manteniéndola ahí, a fondo,  con el propósito de sentir su pequeña próstata hasta explotar de placer.

El hombre ya no podía contener  tanto placer, estaba completamente sudado, con sus ojos casi en blanco mientras su verga palpitaba velozmente. Ya que llevaba  varios minutos penetrando al niño, y ahora, necesitaba derramar todo su semen en el interior de él,  y así lo hizo entre gemidos bestiales.

La verga de Gonzalo tenía vida propia en ese momento, se contraía y expandía dentro del recto del infante,  causándose un autoplacer delicioso mientras soltaba chorro tras chorro de semen en las tripas del p.. Dieguito, culminando así  su perversión, manchando su  inocencia y marcándolo para siempre como un n.iño violado.

-AHHHH! QUE RICOO!!! UUUF!!..-Gritó entre gemidos Gonzalo  mientras afirmaba al niño desde sus caderas para asegurarse de que su semen quedase hasta lo más profundo.

~Estar dentro de un niño y penetrarlo sin restricciones convencionales era  lo más delicioso del mundo según estos dos pervertidos hombres, era una satisfacción que ninguna cosa en el mundo la podría sustituir. Era algo totalmente morboso, pero también delicioso, y Raúl era el testigo de todo ello con solo observar a través del espejo  o volteándose cada vez que podía.~

Luego de haberse corrido, Gonzalo continuó un par de minutos en el interior de su fragil víctima, y antes de que su verga perdiera la fuerza, decidió propinarle rápidas penetraciones, las cuales consistían en sacar su pene hasta dejar solo su glande dentro, y luego entrar a fondo, repitiendo una y otra vez la misma acción. La idea era  batirle el semen derramado y los propios fluidos anales, provocando un delicioso chapoteo y una inevitable fuga, la misma que mojaba las bolas del hombre maduro.

Las penetraciones propinadas por Gonzalo, provocaban  que el culito del niño derramara en abundancia el semen desde sus entrañas pues era manipulado con facilidad de abajo hacia arriba con velocidad pese a que sus brazos  y piernas no reaccionaran. Lo hacia ver cómo un titre, o un puto muppets, y es por ello que Gonzalo se aprovechaba al máximo de la situación.

-Uuf que ricoo cabrocito.. deseaba reventar un anito estrecho como el tuyo.-Dijo repentinamente Gonzalo con su voz entrecortada mientras besaba y mordía el cuello del niño  sin siquiera sacar su verga del recto de Dieguito aún.

Gonzalo siguió con su pervertida violación hasta que su verga perdió su prominente  erección. Cuando esto ocurrió, quitó de un sopetón al niño de su verga y lo tiró sobre el asiento libre,  dejándolo con su culito expuesto, dejando ver  sus nalgas rojas y su recien desvirgado anito «rosa»,  hinchado  y escurriendo semen.

-Ah.. Ah.. que cosa más rica.. como me encanta hacer esto.-Dijo Gonzalo mientras se secaba el sudor de su frente con una mano, y con la otra se guardaba su aún mojada verga.- Que rico se le ve el hoyito roto cabron!  se la comió toda y ni cuenta se dió.-Dijo finalmente dándole un pequeño manotazo a Raúl, quien estaba concentrado en el camino pero con una pervertida sonrisa en el rostro.

– Uuf se nota que ese culo gordo aguanta, le dejaste todo el hueco abierto y rojo.-Respondió Raúl volteándose para observar directamente la escena, mientras su complice tomaba al niño desde sus caderas para mostrarle lo roto que había dejado el estrecho huequito anal.

Una vez que Raúl volvió su atención al camino, Gonzalo, levantó el culo del niño a la altura de su boca y comenzó a lamerlo como si fuera una paleta, saboreando la mezcla de fluidos que escurrían de él. Se escuchaban fuertes y claros aquellos langüetazos que le propinaba  Gonzalo al hoyito de Dieguito,  lo hacía como si probara su plato favorito.

-Cabron codicioso, no le das descanso.. ¡Jajaja!.- Soltó repentinamente Raúl en tono de broma desde su asiento.-Pero dale, pásamelo para delante, quiero que esa boquita me limpie la verga, la traigo más que  mojada por su culpa.

-Jajaj es un vicio y contra eso, no hay nada que hacer ¡jaja!.-Respondió Gonzalo mientras   se acomodaba y posicionaba el cuerpo de Dieguito en el asiento del copiloto para que satisfaciera los deseos de Raúl.-Ahi está, aprovéchalo.-Dijo finalmente Gonzalo, terminado de acomodar al  niño con su cabeza directamente en el bulto de Raúl.

En ese preciso instante, Raúl llevó una de sus  manos hacia su bragueta para así poder liberar su verga, pues ahora se encontraban en un camino rural y nadie podría ver la perversion que haría en su posición de chofer. Una vez que el pervertido maduro liberó su verga, dejó en evidencia lo que había mencionado anteriormente,  tenía la verga completamente mojada y babosa de líquido preseminal, todo,  producto de la perversión sexual que había sido testigo hace unos instantes.

Sin pensarlo dos veces, Raúl tomó su verga dura en su mano y comenzó a restregarla por todo el  inocente rostro del pequeño Dieguito.  Esto le provocaba una deliciosa sansación al tacto, era riquísimo tocar una piel tan suave con su verga mientras esta va dejando un evidente rastro de fluidos sexuales.

-Ahhhh! que rico se siente, tan suavecito.. aah..-Habló entre gemidos Raúl, con su voz entrecortada por la excitación del momento.

-Jajaj! te lo dije cabron!. Está delicioso el bebito, dan ganas de hacerle todo con solo tocarlo.-Dijo Gonzalo desde los asientos traseros, divertido por escuchar a su cómplice darle la razón con solo unos gemidos.

-Uuf esta riquisimo, no hay duda. Tuvimos suerte hoy.-Dijo Raúl con su voz entrecortada mientras detenía del automóvil.

Una vez que el automovil se detuvo, Raúl, observó detalladamente la situación en la se encontraba, y le encantó. Lo anterior, debido a que le tenía toda la carita del niño mojada con su líquido preseminal,  desde su barbilla hasta la frente, era un lujo,  uno con el cual  muy pocos se atreven a deleitarse debido a lo cobardía de afrontar sus más  pervertidos  y reprimidos instintos. Claramente eso no le pasaba a Gonzalo ni a Raúl, ya que ellos habían dejado aquella cobardía hace muchos años atrás y por lo tanto, Dieguito no era el primer niño al que abusaban sino que era uno de tantos en sus extensas listas.

La intención de detener el automóvil,  tenía un claro objetivo para Raúl, y este era meter su verga adulta dentro de la pequeña boquita de Dieguito, para así aprovechar los movimientos del camino de tierra y por supuesto, para sentir algo del placer que tanto había alardeado Gonzalo con sus intensos gemidos. Si bien Raúl tenía sus intenciones claras, al observar aquella escena no pudo evitar jugar un momento con su verga en el rostro del niño, deleitándose,  hipnotizado con los hilos de preseminal que unían su verga con aquella carita tan angelical.

Aquello era delicioso, pero no tanto como estar dentro de una boquita ifantil, es por ello que cuando salió de su «hipnosis» dirigió firmemente su  gruesa y babeante verga de 18cm, la cual 2 centimetros más grande que la de Gonzalo pero igualmente de gruesa. Una vez que su glande tocó los suaves labios del infante, el hombre movió rápidamente su verga justo en medio de ellos, lo que sonaba extrañamente excitante, invitando a Raúl a adentrarse en ella y darse placer sin pudor.

Sin más preámbulo, antes de continuar su camino, Raúl llevó una de sus manos a la barbilla de Dieguito y abrió su boca, para luego tomar nuevamente su verga e introducirla lentamente hacia aquella cavidad estrecha, caliente  y húmeda. Lo hizo con mucho cuidado, no por el hecho de evitarle alguna especie de daño al niño, sino por el simple hrcho de querer sentir aquel envolvente placer centímetro a centímetro en verga. Cuando la verga del  hombre adulto estuvo lo suficientemente  dentro de la boquita de Diego, este, le tomó de la cabeza y la incrustó contra su verga hasta que sintió la pequeña nariz del menor tocarle su pelvis.

-Aaah.. ¡mierda! ¡Siiii..!. Puta madre que rico!, aah..-Gimió y rugió Raúl con su voz entrecortada por la excitación del delicioso momento que le entregaba el pequeño niño.

Y sin soltarle su pequeñita cabeza, Raúl comenzó con un violento mete y saca hacia  la boquita del Dieguito, introduciendo su verga hasta la garganta para luego salcarla y volver a meterla si compasión alguna. Estuvo así un par de minutos, hasta que comprendió que debía continuar con su camino, pero claramente eso no lo detendría a continuar su pervertida acción, así que con la boquita del pequeño incrustada en su verga, el hombre puso nuevamente el automóvil en marcha, disfrutando del paisaje y  del placer que la boquita infantil le entregaba mientras se tambaleaba por el dificultoso camino.

-Se siente rica la boquita ¿o no? .-Preguntó Gonzalo, quien había estado atento a cada movimiento de su cómplice Raúll.

-Uff cabron es una maravilla. Me imagino cómo se debe sentir ese culito, y me palpita sola la verga.-Dijo Raúl con su voz agitada y evidentemente contento por todo lo que estaba sucediendo.

-Ya te tocará tú turno, y a mí, con esa boquita tragona.. Jajaj.-Respondió Gonzalo divertidamente, cruzando nuevamente la  mirada  a través del espejo con  su  cómplice Raúl.

-Uff de eso no hay duda, usaré tanto este hoyito que no lo podrá cerrar en días.-Aseguró Raúl mientras que con su mano libre seguía estimulando su verga con el movimiento de la cabeza del niño.

El hombre sentía el paraíso en su verga, pues la boquita de Diego le provocaba retorcerse de placer en su posición, al punto de casi  blanquear los ojos, lo cual era evitado solamente  por el hecho de que era la persona que conducía el automóvil. Se sentía riquísimo penetrar esa boquita estrecha, sentir como escurría su babita desde las comisuras de sus labios,  mojándole todo los huevos cargados de semen adulto.

Quedaban alrededor de 20 minutos de viaje para llegar a la cabaña, pero Raúl no pudo contener su calentura, entonces, explotó sin previo aviso.  Solamente hundió la cabeza del  pequeño niño hasta donde más pudo y ahí se  mantuvo mientras su verga palpitaba  frenéticamente, soltando tuno tras otro chorro de espeso semen, los cuales bajaron directamente por la garganta infantil de Dieguito hasta llegar hacia su estómago.

-Ahhhh…. ahhhh!.. ufff.-Soltó repentinamente Raúl tratando de normalizar su respiración mientras se retorcía en su asiento por  delicioso sentir en su verga.- Que cosa más rica.. ahhh!!.-Dijo finalmente Raúl casi suspirando.

-¿Te corriste cabrón?.-Preguntó curioso Gonzalo acercándose entre medio de los asientos delanteros.- Si cabrón!, lo hiciste. Jajaj me encanta que me des la razón.-Dijo finalmente Gonzalo  una vez que observó como se escapaban una mezcla de babas con semen  desde las comisuras de los labios de Dieguito.

-Jajaja, callate cabrón.. si somos iguales, sabes que es imposible que no terminemos llenando a un bebé tan  delicioso.-Le soltó una irrefutable verdad  Raúl a Gonzalo.- Ahora, mejor ayúdame y quita al niño que vamos llegando.-Dijo finalmente Raúl tomando el volante con sus dos manos ya que el camino se volvía más dificultoso por las rotondas.

-Ya, ya… los dos tenemos razón, lo discutiré más.-Respondió Gonzalo de forma divertida mientras trataba de sentar al niño en el asiento del copiloto, hasta que lo logró.-Que lindo se vé cabrón! mira esa carita, esa boquita.. esta bien sucia y usada. Uuuf.-Dijo a Gonzalo percatándose de los rastros que había dejado Raúl sobre el angelical rostro de Dieguito.

-Es hermoso y usable este bebé.- Dijo Raúl desviando sutilmente la mirada hacia sus acompañantes.

Pasaron unos minutos, y cada uno de los pasajeros estaba en lo suyo, Gonzalo se había acomodado en su asiento a mirar el celular, Raúl estaba concentrado en el camino y el pequeño  Dieguito iba en el asiento de copiloto totalmente dopado y evidentemente abusado, pues mientras tenía su cabeza apoyada sobre el vidrio, desde su boca escurrían babitas que quedaban colgando en su barbilla por el espesor de la mezcla provocada con  semen adulto de Raúl y para rematar, entre las pequeñas piernas de Dieguito se podía visualizar  la humedad de los fluidos sexuales que habían escurrido por ellas hacia algunos  minutos.

Cualquiera que hubiese logrado ver al niño en compañía de Raúl y Gonzalo habría descifrado la clase de hombres que eran, cualquiera hubiera sido consciente de lo que había ocurrido en aquel automóvil, cualquiera hubiera sabido que ambos hombres adultos habían abusado del pequeño Dieguito, pero nada de eso ocurrió. Es por eso que, mientras su madre lo buscaba desesperadamente en la ciudad, el  niño ya  estaba demasiado lejos como para ser alguna vez  encontrado, ya no tenía escapatoria alguna en manos de estos depredadores.

-Llegamos!.-Dijo Raúl rompiendo el silencio dentro del automóvil mientras detenía el automóvil.

Continuará?…

Espero les haya gustado la segunda parte del relato, ojala dejen su puntuación y opiniones, me gusta leerlos jeje. En mi perfil tengo mas relatos ricos, para que lean y comenten que tal les parecieron. Gracias.

4 Lecturas/12 mayo, 2026/0 Comentarios/por Matimorboso
Etiquetas: anal, culo, follando, madre, maduro, maduros, semen, viaje
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