Sueños lúcidos: Cumpliendo todas mis fantasías parte 2 – El Jardín para niños
Ésta es la parte 2 de «Sueños lúcidos: Cumpliendo todas mis fantasías», si no la has leído, te invito a que lo hagas.
Después de haber cumplido mi sueño de violar a la amiga que me gustaba en la secundaria (parte 1) me concentré mentalmente y me imaginé en el patio de una guardería infantil, con niños y niñas desde los 2 hasta los 6 años de edad corriendo y jugando por todos lados, miré mis propias manos y palpé mi cuerpo, realmente estaba ahí parado, siendo el único adulto a la vista, pero sería realmente así? y poseía un cuerpo físico? o era solo un observador.
No tardé en comprobarlo al acariciar la cabeza de un niño pequeño que pasó junto a mi, a lo que reaccionó volteándome a ver con una sonrisa. Apresuradamente comencé a recorrer las instalaciones, solo para encontrar oficinas vacías, corredores solitarios, y sin coches en el estacionamiento, la puerta del acceso principal se encontraba cerrada por dentro con candado, me encontraba completamente a solas con todos esos niños y en ese momento sentí mariposas en el estómago y comencé a tener una erección solo por imaginarme lo que podría hacer.
Caminé de regreso al patio, me resultó imposible contar cuántos niños había, debían ser por lo menos unos 50, el bullucio de risas y gritos constantes de todos esos niños era música para mis oídos, decidí que debía ganarme su confianza lo más rápido posible y la mejor manera era integrarme y jugar con ellos y darles dulces y juguetes, así que fuí al almacén de la cocina a buscarlos, por suerte encontré una bolsa llena de dulces y otras golosinas. inmediatamente regrese al patio de recreo.
– Hola niños!, soy el profesor Jose Luis! – grité y mi voz se escuchó en todo el patio, con lo que logré captar su atención.
– Vamos a jugar un juego muy divertido, acérquense todos! –
Una vez con todos frente a mí les expliqué el juego
– El juego se llama «Simón dice», es muy fácil, yo voy a ser Simón, y si por ejemplo digo «Simón dice… que me traigan una pelota» todos deben correr a buscar una pelota y los primeros 3 que me la traigan les voy a dar un dulce, entendido?
Emocionados todos dijeron que sí.
Ok, empezamos! – Simón dice… que me traigan una mochila!
Todos corrieron muy entusiasmados a sus salones a traerme sus mochilas, los primeros en traérmela fueron 2 niños y una niña de los mayores, de unos 5 o 6 años, les dije a los demás que dejaran en el suelo las mochilas que ya traían y regresaran a su lugar, le di sus dulces a los ganadores y regresaron también a su lugar.
– No se desmotiven, aún hay muchos dulces para todos! grité.
– Listos? ahora… Simón dice… tráiganme un zapato!
Apresurados comenzaron a quitarse un zapato y corrieron a traérmelo, nuevamente ganaron los niños más grandesitos, los más pequeños de 2 o 3 años seguían apresurados tratando de quitarse un zapato y me lo trajeron después, y para que no se desmotivaran les di un dulce también por haber cumplido el reto aunque fuera tarde.
– Muy bien, vamos a cambiar un poco las reglas, pónganse de este lado los de segundo grado, y de este lado los de primer grado, y pueden ganar los 3 primeros de cada grupo.
– Va de nuevo! Simón dice… tráiganme… una playera!
Sin dudarlo comenzaron todos a quitarse su playera, niños y niñas por igual, y repartí los dulces a los 3 primeros de cada grupo.
– Ahora… Simón dice… tráiganme una trusa!
Algunos comenzaron a quitarse el pantalón de inmediato, otros se mostraron avergonzados y lo dudaron un poco, pero al ver que muchos lo estaban haciendo, terminaron quitándoselo también, las más rápidas fueron las niñas que tenían pans o mayón, pero no querían quitarse el calzón, hasta que un niño lo hizo y fué el primero en traérmelo, muchos rieron al verlo correr desnudo y comenzaron a hacerlo al ver que ganó su premio y aún faltaban 5 ganadores, mientras tanto, me deleitaba con esa escena, clavé la mirada en las niñas que se estaban desvistiendo frente a los ojos de todos, afortunadamente, a su corta edad, no tienen muy desarrollado el sentido de la verguenza y terminaron haciéndolo la gran mayoría, dejando al descubierto sus pequeñas partes íntimas mientras comencé a tener una gran erección y mi corazón comenzó a latir más fuerte.
Luego de repartir los dulces a los ganadores y a unas cuantas niñas de 2 o 3 años que no habían ganado nada, pero que habían cumplido el reto por igual, les propuse el siguiente juego, pues era hora de tener contacto físico.
– Ahora, vamos a jugar otro juego, pero para eso, todos debemos estar igual, así que quitense la ropa los que faltaron y yo también me la debo quitar.
Comenzaron a desvestirse los que faltaban y yo lo hice también, quedando completamente desnudo frente a todos esos niños, mi erección fué víctima de miradas curiosas, pero actué normal para no darle importancia.
– Ok el siguiente juego va a ser así: es como las escondidas, han jugado a las escondidas?
Todos gritaron «síiii!» al unísono
– Este es como las escondidas, ustedes se esconden y yo los voy a buscar, y al que encuentre lo voy a congelar y le voy a hacer cosquillas, y si se mueve pierde, si no se mueve se peude ir a esconder otra vez, y todos los que sobrevivan se van a ganar un juguete, entendieron?
Una niña preguntó, – y si nunca me encuentras también gano? –
– Sí, solo pierdes si te encuentro y te congelo y al hacerte cosquillas te ries, ok?
Asintió con la cabeza y nadie más preguntó nada, se veían emocionados y algunos empezaron a hacer grupitos para buscar juntos el mejor escondite
– Comencemos, voy a contar hasta 20 y todos deben correr a esconderse.
Me puse contra la pared y cubriéndome los ojos comencé a contar en voz alta «20!… 19!…18!…»
Escuché risas y gritos, y todos corrieron a esconderse
– 17!… 16!…
Los gritos y risas se fueron alejando de mí, pronto ya no escuchaba nada
– 3!… 2!… 1!… listos o no! allá voy!
Recorrí con la vista el patio de recreo, mirando el montón de ropa, zapatos y mochilas que habían dejado los niños ahí tirados y a un lado mi ropa también, mi pene se había puesto flácido otra vez, tomé de entre el montón algunas trusas de niñas y las olí profundamente, lo que puso mi pene duro como piedra nuevamente.
Vi a unos cuantos metros a una pequeña de 4 años que se escondia torpemente de pié detrás de un árbol, sin dudarlo corrí hacia ella y al llegar le dije «congelada!», de inmediato quedó inmóvil, tratando de aguantarse la risa, comencé a acariciar su lindo trasero desnudo, abriendo sus nalgas y mirando su pequeño orificio anal y vaginal, la boca se me hizo agua, pero tras 1 segundo, no aguantó y se comenzó a retorcer de risa, no me quedó de otra que mandarla al centro del patio porque ya había perdido.
Seguí buscando, me metí a un salón que tenía la puerta abierta y escuché unas risitas detrás del escritorio, fingí buscar por todos lados para hacerles mas emocionante el juego, finalmente me acerqué al escritorio y encontré incados en el suelo a un niño de unos 5 años y una niña de 4 años aproximadamente, gritandoles -congelados! – no me interesaba hacer nada con el niño, así que le hice cosquillas hasta que no pudo aguantar y lo mandé al patio con la otra niña que ya había perdido, quedándome sólo con la pequeña, estaba desnuda, solo tenía puestas sus calcetas, una pequeña de tez blanca, delgada, cabello negro hasta la cintura y muy bonita.
Me inqué frente a ella y le recordé que no se debía mover o perdería, y comencé a acariciarle la entrepierna, era tan suave y carnosa que decidí que debía probarla, así que la levanté y la acosté sobre el escritorio, con las piernas colgando recordándole que no se debía mover.
Comencé a chuparle la vagina suavemente mientras me masturbaba, saboreé su dulce interior con mi lengua durante unos 5 minutos hasta que no pude aguantar más y vacié mis testiculos por todo su cuerpo en una explosión de orgasmo, solo se comenzó a mover cuando un chorro de semen salió disparado hasta su boca, provocandole muecas de disgusto y reincorporándose, triste me preguntó si ya había perdido, pero le dije que como había aguantado mucho sin moverse, ganaría su juguete de premio y se fué contenta corriendo al patio, con el cuerpo pegajoso y la vagina enrojecida.
Pero el juego apenas había comenzado, aún habían bastante niños escondidos por todos lados, esperándome para abusar de su inocencia, y yo no los haría esperar demasiado.
Salí del aula, en busca de mis próximas víctimas, el plantel era pequeño, apenas unos 5 salones y algunas oficinas administrativas, comedor, cocina, baños y estacionamiento, decidí ir a los baños de niñas, donde encontré a 3 niñas escondidas en un cubículo del WC, estaba cerrado por dentro, pero podía ver sus pies descalzos por debajo de la mampara que divide los WC.
– Ya se que están aquí dentro! congeladas!, no se tienen que mover si quieren ganar un juguete!
Me arrastré con dificultad por debajo de la mampara, apenas cabíamos los 4 de pie, mi pene quedaba a la altura de sus cabezas, a la altura perfecta, eran 2 niñas de 4 años aproximadamente y una más pequeña parada sobre el WC de entre 1 y 2 años de edad, solo ésta última tenía puesto aún su pantaloncito de mezclilla, sonreían pero no movían un dedo, besé en la boca a cada una de ellas, forzando sus mandíbulas con mi mano para meter mi lengua en su boca, con mi pene apenas recuperándose del último orgasmo, aún no lograba una erección, así que aproveché para introducirlo con dificultad en la boca de una niña de las de 4 años, entró por completo gracias a la flacidez que aún tenía, pero la humedad y calidez de su boca me provocó una erección de inmediato, por lo que tuve que sacarlo hasta la mitad y comencé a meterlo y sacarlo, movía su lengua como tratando de empujarlo fuera, pero eso solo me excitó aún mas, por un momento me quedé inmóvil, porque sentía que un movimiento más me haría venir, pero era muy pronto.
Le saqué la verga de la boca solo para hacer lo mismo con la otra niña más grande, pasando mi verga por toda su carita y forzándola a abrir la boca, con ella logré metersela casi por completo, llegando casi a la campanilla, le bajé el pantalón a la más pequeña, me ensalivé un dedo y la comencé a dedear , introduciendo el dedo índice en su pequeño y apretado ano, logrando entrar por completo aunque con mucha dificultad, por lo que empezó a quererse safar, pero no la dejé hacerlo, comenzó a llorar y no me quedó de otra que sacarle el dedo y dejarla en paz, continué cogiendo las bocas de las otras 2 niñas, intercalándolas una y otra vez y metiéndoles también el dedo hasta donde el hímen me lo permitía, hsata que me vine en la boca de una de ellas, trató de hacer la cabeza hacia atrás, solo para toparse con mi mano que la empujaría con fuerza de la nuca, logrando así que tragase mi verga por completo y vaciando mi semen hasta el fondo de su garganta, comenzó a forcejear, pero la sujeté fuertemente hasta que la última gota de semen fué liberada por dentro de su cuello, mucho más atrás de la campanilla.
Al sacarle la verga, inmediatamente vomitó en el WC mientras lloraba, las otras niñas ya estaban inquietas y llorando también, pero no me importó, era el único adulto ahí, con 3 niñas atrapadas y desnudas conmigo, hice la empatía a un lado y decidí seguir disfrutando de ellas.
Ya no importaban las reglas del juego, ni hacerlas llorar o provocarles miedo, lo único que tenía en mi mente era disfrutar de esas pequeñas como fuera posible, nadie las escucharía llorar y tampoco podían salir de ahí.
Tomé nuevamente a la mas pequeña y la coloqué de espaldas a mi, que estaba aún de pié sobre el WC, la forcé a inclinarse sobre el tanque de agua y comencé a devorarle la vagina y ano, mi boca estaba salivando mucho y escurría por sus muslos, las 3 lloraban y trataban de salir, pero les grité fuertemente -Callense! no se van a ir de aquí hasta que yo les diga!-
Se quedaron paralizadas y llorando desconsoladamente, pero ya nada me importaba, continué saboreando el pequeño orificio anal de la pequeña menor de 2 años, solo deje lamerla, para introducirle el dedo índice, que con tanta saliva logré meter hasta el fondo y comencé a moverlo en su interior, reacomodando sus entrañas, no paraba de llorar, mientras con la otra mano obligaba a otra de ellas a comerme la verga, sacándosela solo para dejarla vomitar o respirar, mientras la turnaba con la otra niña, cuando una de ellas me mordió el pene decirí castigarla, bajé del WC a la pequeña y levanté a la pequeña rebelde de las axilas, colocandola frente a mi y colocando mis brazos por detrás de sus rodillas y sujetándola de la cintura, comencé a penetrarla analmente, gritaba y lloraba de dolor, pero no me importó, poco a poco fuí introduciendo mi verga en su apretado ano de 4 años, hata que logró entrar la cabeza completa, y como esa cabeza no tiene hombros, el cuerpo entero se deslizó lentamente hasta convertirme en 1 solo con ella, moviéndola de atrás para delante mi verga estaba en el cielo, hasa que con una fuerte embestida grité de placer mientras me venía muy en el fondo de su intestino, rellenandola de espeso semen, mis ojos se pusieron en blanco mientras mi verga palpitaba con cada chorro que era vaciado desde mis testículos, al sacarle la verga, un grueso chorro de semen y sangre escurrió y calló al suelo, mis piernas temblaban y la pequeña lloraba sin parar, la bajé al suelo y calló de rodillas.
Salí del baño y las dejé ahí encerradas llorando, no quería que los demás niños se espantaran al verlas así, mi corazón aún latía fuertemente y mis manos y piernas temblaban, me tomé unos minutos para relajarme, no podía creer que niñas tan pequeñas pudieran ser penetradas analmente, pero me alegré de que así fuera, lo que lejos de arrepentirme, hechó a volar mi imaginación y aún había un montón de niñas y niños esperándome por ahí escondidos, sin saber lo que les esperaría.
Ya que me gusta relatar a detalle y poner contexto de las cosas, mis relatos se alargan un poco, por lo que debo dividirlos en varias partes, espero sea de su agrado y esperen la parte 3


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