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Fantasías / Parodias, Fetichismo, Gays

LA GUARDERÍA CAP. 14

La esperada unión de Esteban y Eduardo, se consuma en el apareamiento perfecto para ellos….
——-o————

“Me fascinas Eduardo”, dice Esteban, dejándose llevar sin restriccion ni control.

Sus dedos se hunden en la tela de su camisa, sintiendo el calor de su piel debajo, su nariz recorre lentamente el camino desde su hombro hasta detrás de la oreja, inhalando profundamente ese olor masculino mezclado con su perfume.

Susurra contra su piel, el aliento cálido le eriza los vellos del cuello.)

 

—Desde el momento en que me mostraste esas fotos de Pedrito… con ese culito abierto y deseoso… supe que tú eras diferente a los demás. que me entiendes…—

 

(Aprieta suavemente su paquete contra su nalga, haciendole sentir cómo la verga palpita con fuerza.

Esteban mantiene a Eduardo firmemente contra la librera, su pecho pegado a la espalda. Una de sus manos abandona la cintura y sube lentamente por el pecho de Eduardo, desabrochando con destreza el primer botón de su camisa, luego el segundo. Sus dedos se deslizan dentro de la tela, acariciando la suavidad de su pecho con una ternura reverencial.

Su cadera se mueve en un vaivén sutil, frotando su bulto endurecido contra la nalga derecha de Eduardo. Un gemido escapa de su garganta mientras siente cómo Eduardo empuja ligeramente hacia atrás, buscando más contacto.

Sus labios rozan la oreja de Eduardo, su voz es un susurro tembloroso cargado de deseo, lujuria y ansiedad contenida por muchos días de fachada profesional.)

 

—Sabes cuántas veces he fantaseado con tenerte así… con tocarte sin estas malditas restricciones… pero siempre mantuve la compostura. siempre fui el director correcto… el hombre profesional…—

 

(Su otra mano baja desde la cintura hasta el muslo de Eduardo, apretando la carne firme antes de subir nuevamente hacia la entrepierna, donde sus dedos encuentran el bulto de Eduardo igualmente endurecido)

 

(Eduardo, está casi paralizado sin decir palabras, solo gime suavemente al toque y las caricias de Esteban, los besos hacen un suave sonido en la piel del cuello de Eduardo, el cual inclina hacia un lado, dándole mayor acceso. Esteban baja sus manos hacia las piernas de Eduardo, subiéndolas suavemente por los glúteos, apretando esas nalguitas pequeñas y bien formadas que lo vuelven loco.

Esteban las agarra con ambas manos, los dedos se hunden en la tela del pantalón mientras las masajea con movimientos circulares, separándolas y juntándolas como si estuviera amasando. Un gemido ronco escapa de su pecho contra el cuello de Eduardo, y su verga palpita con urgencia entre ellos.

Esteban sigue besando el cuello, mientras sus manos ágiles desabrochan el pantalón de Eduardo, bajando el cierre, luego con un movimiento rápido, baja los pantalones dejando al descubierto el pequeño bikini que Eduardo lleva puesto, sus dedos empiezan a explorar metiéndose debajo de la tela del bikini, buscando el ano de Eduardo, mientras su boca le devora a besos el cuello, Eduardo esta extasiado de sentirlo, de repente sus dedos encuentran el centro, y siente un pequeño bulto entre la raja de Eduardo, un plug metido.

Esteban se da cuenta de lo que Eduardo lleva puesto. Su respiración se entrecorta y su voz sale como un ronroneo cargado de lujuria, sus labios pegados a la oreja de Eduardo)

 

—Wow… traes un plug puesto… justo ahora!, en este momento… lo traes dentro de ese culito… hermoso!—

 

(sus dedos presionan suavemente sobre el área, sintiendo la base del plug, y su cadera se mueve involuntariamente contra Eduardo, el cual no dice ni una palabra, está sin palabras)

 

—me estás matando!, mi querido coordinador… venir así a la capacitación… con ese juguete metido!… eres más exquisito de lo que imaginé…—

 

(Esteban gira a Eduardo para quedar frente a frente, sin preguntar ni decir palabras, lo sujeta hacia su cuerpo, besándole los labios, a lo que Eduardo reacciona y le corresponde el beso, un beso tan apasionado, que quisieran devorarse el uno al otro, una ansiedad contenida desde el primer día que se conocieron, la lengua de Esteban explora la profundidad de la boca de Eduardo, el sabor le enloquece, mientras aprieta sus nalguitas y Eduardo baja sus manos también hacia las nalgas de Esteban.

Las manos de Esteban tiemblan ligeramente mientras desabrocha los botones restantes de la camisa de Eduardo, uno por uno, con una lentitud casi religiosa. La tela se abre, revelando el torso desnudo, la piel clara de su pecho, los pezones endurecidos por la excitación. Esteban lame sus labios inconscientemente antes de inclinarse y pasar su lengua por cada uno de esos pezones, dibujando círculos húmedos sobre la piel exquisita de Eduardo.  El cual exhala un gemido entrecortado, sus manos se aferran a los hombros de Esteban para no caerse,  sus dedos se clavan en la tela de la camisa del director, arrugándola sin pudor.

Esteban chupa el pezón con suavidad, luego con más fuerza, arrancándole un jadeo a Eduardo que resuena en la oficina.

Las manos de Esteban descienden lentamente, empujando la camisa por los hombros de Eduardo hasta que cae al suelo. Sus dedos encuentran el borde del pantalón ya desabrochado y un poco abajo, tirando de él más hacia abajo, deslizándolo por los muslos, hasta que Eduardo queda solo con ese pequeño bikini negro que apenas contiene su erección. Esteban se arrodilla frente a él, su rostro queda a la altura de ese bulto palpitante, y por un momento se queda ahí, admirando la vista, acercando su nariz y respirando el aroma almizclado de Eduardo a través de la tela del bikini.

Sus manos suben por las pantorrillas, acariciando el vello de sus piernas, antes de posarse en sus caderas. Esteban presiona su rostro contra el bulto de Eduardo, frotando su nariz y sus labios a través del bikini, sintiendo el calor y la humedad que empapa la tela. Eduardo echa la cabeza hacia atrás, un gemido nuevamente se escapa.

Esteban jala el bikini hacia abajo con una lentitud exquisita, revelando cada centímetro de la verga de Eduardo. La tela húmeda se desliza por los muslos y cae al suelo. Por un momento, Esteban simplemente observa, sus ojos oscuros brillan con adoración mientras acaricia con las yemas de los dedos toda la longitud, desde la base hasta la punta, sintiendo cada vena, cada latido.

Eduardo tiembla bajo ese toque, sus dedos se enredan en el cabello ondulado de Esteban. Un gemido escapa de sus labios cuando Esteban finalmente abre la boca y lo envuelve con un calor húmedo, su lengua experta enroscándose alrededor del glande antes de deslizarse más profundo, tomándolo entero con una facilidad que deja a Eduardo más extasiado aún.

Las manos de Esteban acarician las nalguitas de Eduardo, sintiendo el plug introducido en el ano, algo que a Esteban le ha excitado demasiado, al confirmar que Eduardo también disfruta de darse placer en el ano con juguetes. Después de unas buenas chupadas en la verga a Eduardo, le chupa suavemente los huevos, mientras estimula el ano, moviendo suavemente el plug sin sacarlo.

Nuevamente Esteban se pone de Pie y vuelve a unirse en un beso, compartiendo el sabor de su propia verga, tan solo unos segundos después Esteban gira a Eduardo para luego inclinarlo sobre el escritorio principal, separándole las piernas y admirando la belleza de ese trasero que vio tantas veces y solo imaginaba cómo sería verlo sin ropa.

Esteban acaricia las nalgas expuestas de Eduardo, sus dedos trazan círculos lentos alrededor del plug que sobresale de en medio de esos glúteos perfectos. Se inclina y deposita un beso húmedo en cada nalga antes de morder suavemente la carne firme, haciendo gemir a Eduardo que tiene el torso presionado contra la fría superficie del escritorio.

 

—Qué delicia, Eduardo!… eres tan perfecto para mi!—

(murmura Esteban con voz ronca mientras aspira suavemente el aroma del ano de Eduardo, separando sus nalgas suavemente y dedicándole la importancia que merece el momento, degustando de ese aroma tan especial que tanto había deseado sentir, es como el macho que identifica a su otro macho, para luego aparearse con él; Esteban lame el borde del plug, su lengua juguetea alrededor del juguete incrustado en ese ano exquisito.

— Esto es lo más hermoso que he visto…—

Con cuidado, Esteban comienza a mover el plug, girándolo despacio, tirando de él casi hasta sacarlo y luego empujándolo de nuevo adentro. Eduardo gime contra el escritorio, sus dedos se aferran al borde de madera. Esteban observa fascinado cómo el ano de Eduardo se estira y se contrae alrededor del juguete, cómo brilla con la lubricación natural de su ano.

Finalmente, Esteban retira el plug por completo con un sonido húmedo y obsceno, dejando el ano de Eduardo abierto y palpitante, una cantidad de lubricación anal sale justo después de sacar el plug, empezando a escurrir del dilatado ano. Sin perder tiempo, se acerca y pasa su lengua por esa entrada dilatada, recogiendo y saboreándolo, degustando ese fluido exquisito, luego observa el plug totalmente mojado y le pasa la lengua, mientras Eduardo lo observa casi por encima del hombro, continúa lamiendo y penetrándolo con la punta de la lengua mientras sus manos separan más las nalgas. El gemido ahogado de Eduardo resuena en la oficina mientras Esteban le come el culo con una devoción casi religiosa.

Un gemido con sonido aprobatorio sale de la boca de Eduardo, mientras cierra los ojos. Esteban se queda en cuclillas detrás de él,  Eduardo tiene sus piernas levemente separadas, exponiendo de manera exquisita ese par de nalguitas bien formadas.

Esteban olfatea en medio de las nalgas contemplándolas, su nariz llega justo en medio. Las inhalaciones son profundas,  el aroma suave que logra sentir, lo prende a un nivel de excitación intensa, lo aprieta con fuerza, restregándole la cara enmedio de las nalgas. Eduardo se rinde a gemir, sintiéndose vencido por completo.

Los dedos de Esteban se clavan en la carne firme de los muslos del chico, apretando con posesión mientras inhala una y otra vez, como un animal en celo marcando a su presa.

 

—Dios… Hueles…tan delicioso . Tan limpio, tan… jodidamente perfecto!…—

 

Levanta apenas la cabeza, mirando hacia arriba, hacia la nuca de Eduardo, que está completamente doblado sobre el escritorio, tan indefenso, rendido ante su depredador.

Esteban contempla la carita hermosa e inocente de Eduardo, por unos segundos antes de regresar a su ano. Eduardo empieza a asimilar que no está soñando. Esteban introduce su larga lengua dentro del ano dilatado.

 

—Mmm… Me encantas!.. —

(murmura contra sus labios anales, separándose apenas un instante)

 

—y usted me encanta a mi!!—

— “Mierda!!… eres tal como te imaginaba!…—

 

La punta de su lengua traza círculos lentos alrededor del pequeño ano, saboreando cada pliegue. Eduardo se estremece contra el escritorio, soltando un gemido agudo que rebota en las paredes de la oficina.

 

—Shhh… tranquilo, mi amor!… —

(susurra Esteban entre lamida y lamida, con la voz vibrante de excitación)

—Nadie nos va a interrumpir… solo tú y yo… y esta belleza que tienes aquí atrás… —

(Separa más las nalgas con ambas manos, exponiendo completamente la entrada rosada y palpitante. Su lengua se entierra profundamente sintiendo ese sabor dulce salado que sabe a gloria.

Eduardo intenta no gemir fuerte, pero ya no es dueño de su propia voluntad. El deseo intenso que Esteban le provoca, no le permiten buscar la cordura. La lengua de Esteban entra y sale penetrando a fondo el caliente y carnoso agujero. De ves en cuando coloca sus labios sobre el ano haciendo succión intensa, sintiendo como la carne de Eduardo se inflama hacia afuera.

Esteban retira su boca por un instante, jadeando. Sus dedos reemplazan su lengua, frotando suavemente el ano húmedo e inflamado mientras se pone de pie. Rápidamente se desabrocha su propio pantalón, bajándolo juntamente con su bikini, liberando esa verga gruesa, venosa, de piel morena clara, con punta en forma de lanza, que rebota contra la nalga de Eduardo, soltando hilos abundantes de líquido preseminal.

Esteban la sujeta de la base, frotándola suavemente sobre el ano caliente y dilatado. Eduardo aprieta y afloja el ano, dándole a Esteban un pequeño show de movimientos que invitan a la conexión.

Esteban acumula una buena cantidad de saliva que deja caer apuntando sobre el ano de Eduardo. Para luego frotar la punta de su verga, dando pequeños empujones, sintiendo como el glande de su verga se unde fácilmente, otra característica que lo vuelve loco, le ensarta un poco más allá del glande. Eduardo gime agarrandose del escritorio.

—“Shhhh… lo siento mi amor… me emocione! Demasiado!… es que eres tan perfecto para mí!”—

 

(Eduardo escucha esas palabras y le cuesta asimilar aún, que Esteban lo diga con sinceridad.

Esteban se inclina sobre la espalda de Eduardo, apoyando una mano en el escritorio junto a la suya. Su aliento cálido le acaricia la oreja mientras empuja apenas un centímetro más su verga, conteniéndose.

 

—Respira… —

(susurra, con la voz temblorosa de deseo contenido)

—. Respira conmigo, precioso… inhala… exhala…—

(Espera unos segundos, sintiendo cómo el ano de Eduardo se adapta lentamente a la invasión de su verga, que está más grande e inchada que nunca. Las paredes internas palpitan alrededor de esa punta en forma de lanza, calientes y jugosas, más perfectas de lo que imaginó.)

 

—Así… Eso es precioso!… dime quieres que la introduzca?—

(su cadera tiembla ligeramente por el esfuerzo de no embestir)

—porque ….  …yo podría quedarme aquí dentro para siempre…—

 

(Eduardo gira su cabeza encontrando la mirada de Esteban, su mirada de súplica lo dice todo, una mirada que pide y ruega por placer.   Los 22 centímetros de verga esperando ingresar para recibir calor. Eduardo que regularmente se ha masturbado el ano con pepinos gruesos, hoy está a punto de recibir una verga que en proporciones es casi igual. Otra cosa que Esteban ignora es la capacidad y profundidad del culo de Eduardo.

Esteban sostiene esa mirada suplicante Su mano libre acaricia la mejilla de Eduardo, el pulgar rozando esos labios entreabiertos.

 

—No hace falta que digas nada… —

(murmura, con los ojos brillantes de emoción)

—… tus ojos me lo están gritando, hermoso.—

 

(Retira la cadera, solo unos centímetros, y luego empuja. Un movimiento lento pero firme. La punta de la verga abre camino y el tronco grueso sigue, desapareciendo dentro de ese calor que lo recibe como un guante. Se detiene a la mitad y suelta un gemido profundo, que vibra contra la nuca de Eduardo, la vuelve a sacar casi hasta la punta y la desliza nuevamente, regresando al intenso calor interior.)

 

—Dios… estás… tan… profundo y caliente…—

(jadea, sintiendo las paredes internas apretarlo rítmicamente)

—… dime si te lastimo… porque voy a… voy a metértela toda…—

 

(Esteban muerde suavemente la oreja de Eduardo, mientras desliza el resto de su verga. Hasta que llega al tronco, Eduardo emite un quejido ahogado. Esteban está aún más enamorado. Se endereza observando como su verga se introdujo hasta la base gruesa, el ano estirado de Eduardo se contrae apretándole la verga en cada latido de su corazón.

Esteban permanece completamente quieto unos segundos, con la verga enterrada hasta la base. Sus dedos se clavan suavemente en las caderas del joven mientras admira la imagen, ese culito perfecto abierto, tragándose sus 22 centímetros completos.

 

—Mírate… —

(susurra, la voz ronca y temblorosa)

—…todo dentro de ti… cada… centímetro…—

 

Se inclina sobre la espalda de Eduardo, pegando su pecho a la espalda. Introduce su mano bajo el Pecho de Eduardo para llegar a su corazón, mientras le habla al oído.

—¿Lo sientes aquí… tu corazón? —

(presiona suavemente con la palma de su mano)

 

—…porque yo lo siento… latiendo en mi verga…  Sabes!… nunca nadie me había recibido así,  no me equivoqué! Eres tan perfecto en mi….  dime cómo se siente estar tan lleno de mí…?—

(Eduardo intenta hablar, si voz aún nerviosa)

—Se siente maravilloso señor!…. No se aún si esto es real!!  O me desmayé y estoy soñando…—

 

Esteban ríe bajito, una risa cargada de placer, mientras sus caderas inician un vaivén suave y lento, sintiendo el contacto de la piel húmeda y caliente, un movimiento casi de prueba.

 

—No es un sueño!, precioso… es la vida real—

(murmura contra su oreja, la punta de la lengua rozando el lóbulo)

—…es mejor que un sueño… porque yo también lo estoy sintiendo…

 

Retira la cadera unos centímetros, muy despacio, sintiendo cómo el ano de Eduardo se contrae a su alrededor como si suplicara que no se fuera, y luego desliza la verga de nuevo hasta el fondo, esta vez al final con un pequeño movimiento de cadera de lado a lado, haciendo que la presencia de su verga se sienta dentro de Eduardo.

—…y voy a hacerte sentir mucho más…    …porque esto… apenas empieza…—

 

(Esteban se inclina nuevamente al oído de Eduardo)

— Me encantas!… eres… perfecto…. Quisiera seguir… pero no podemos continuar aquí!—

 

Esteban saca su verga lentamente, con un gemido contenido al sentir cómo el ano de Eduardo se resiste a soltarlo. Observa su verga completamente limpia, aún más sorprendido que antes. Como si ya todo hubiera estado planeado.

 

—Eduardo mira!… totalmente limpio!…—

 

Eduardo se levanta del escritorio para agacharse frente a Esteban, admirando su verga grande, gruesa, brillante por sus propios jugos anales.

—Wow…. Es hermosa!… demasiado perfecta! —

(Eduardo la sostiene de la base mientras la admira y la revisa, para luego empezar a chuparla, cerrando los ojos y disfrutando del sabor de sus propios jugos anales. Esteban se enamoró aún más, Eduardo es tan morboso y perfecto. Tan deliciosamente cerdo como él mismo.

Esteban echa la cabeza hacia atrás, una mano aferrándose al borde del escritorio mientras la otra se posa suavemente sobre la nuca de Eduardo, sin empujar, solo acariciando su cabello.

 

—Ay….. Eduardito!… —

(jadea, mirando hacia abajo, hipnotizado por la imagen de esos labios deslizándose por su tronco grueso)

—…mírate… chupando tu propio… sabor… de mi verga…—

 

Sus caderas se mueven apenas, un impulso involuntario, mientras siente la lengua de Eduardo recorrer cada centímetro, limpiándolo con una devoción que lo hace temblar y apretando y estirando el prepucio con sus labios.

 

—Eres… eres un sueño… un cochino… hermoso sueño…  No seas egoísta!… dame un beso!… que yo también quiero probar tus jugos!—

 

(Eduardo se pone de Pie, compartiendo su sabor dulce salado en un delicioso beso, jugando con sus lenguas. Esteban toma la mano de Eduardo y lo guía hacia el sofá. Continúan besándose, mientras se quitan los pantalones por completo, quedando completamente desnudos, solamente en calcetines.

 

—Aquí… Estamos más cómodos… —

 

Esteban se sienta en el sofá, con las piernas separadas y su verga que apunta hacia arriba. Sonríe, esa sonrisa hipnótica, mientras sus manos recorren los costados del delgado y hermoso dorso de Eduardo, bajando lentamente hacia sus caderas.

 

—Dime… ¿alguna vez… me habías  deseado antes? —

 

(Eduardo baja la mirada, con pena y preocupación aún).

—-muchas veces señor!… es decir todos los días!—

(Habla Mientras su mano masturba suavemente la verga erecta de Esteban, que está ansiosa por volver a entrar. Luego se sube sobre Esteban colocando una rodilla a cada lado.

Esteban toma el rostro de Eduardo entre sus manos suavemente para que sus ojos se encuentren. Sus pulgares acarician esos pómulos sonrojados, esa expresión de confesión vulnerable que lo derrite por completo.

 

—Todos los días… y  yo… …mientras yo también… todos los días… mirándote… deseando que esto… que tú!…  deseando que tú te fijaras en mi, dudando si quizás yo no fuera a gustarte y me rechazaras—

 

Suelta una risita baja, casi incrédula, mientras siente la mano de Eduardo acariciando su verga, esos dedos delgados envolviéndola con una suavidad que contrasta con la urgencia palpitante del miembro.

—…y ahora míranos… aquí… tú tocándome… yo ya dentro de ti una vez… y deseando estarlo otra vez, mi niño hermoso …. Siento que tenemos muchas cosas en común, quiero conocerte más…. Más …. Me dejas?—

 

(Esteban le da pequeños besos en la boca mientras le habla).

—-Siii… si quiero …señor!—

(La verga de Eduardo deja caer hilos de líquido preseminal.)

— No hay que desperdiciar esa miel deliciosa—

(Toma con sus dedos el líquido preseminal que sale de la verga de Eduardo y lo chupa, saboreandolo, luego lo invita a sentarse sobre su verga, estando ahí frente a frente.

Sus manos toman las caderas de Eduardo, guiándolo lentamente hacia su verga, esos ojos oscuros brillando con una mezcla de ternura y deseo.

 

—Así… así quiero verte, mi niño hermoso… —

(susurra mientras la punta de su verga se acomoda contra la entrada ya dilatada de su ano, apenas introduciéndose la punta que lubrica en cantidad abundante)

 

—… quiero ver tu carita cuando te entre… quiero ver cómo me recibes…  Con calma, despacio—

 

Sus dedos masajean suavemente los músculos de la espalda baja de Eduardo, ayudándolo a relajarse mientras comienza a descender sobre la verga, la punta  abriéndose  paso nuevamente, esta vez con la intimidad y romanticismo de estar frente a frente, uniéndose en constantes besos.

Eduardo siente como la verga le va llenando el intestino y su ano se estira, esforzándose por llegar a la base victorioso. Un gemido sale de la boca de Eduardo mientras abraza a Esteban, metiéndole la cara en el cuello, su trasero está totalmente pegado al cuerpo de Esteban, la verga totalmente adentro, el propio peso de su cuerpo aumenta la penetración. Eduardo empieza a moverse haciendo pequeños círculos con su cadera, pero siente en el interior la punta de la verga acariciarle las entrañas, gemidos constantes inevitables le provoca. Esteban mete sus antebrazos debajo de las piernas de Eduardo subiéndo y bajando, en un ritmo suave y constante y de vez en cuando lo deja caer con fuerza para ensartarle más a fondo esa verga que tan solo hacía unas semanas atrás, perforaba con amor los culitos infantiles de Diego y Charlie.

Esteban suelta un gemido profundo contra el cabello de Eduardo, sintiendo cómo esas paredes internas se contraen y palpitan a su alrededor cada vez que lo deja caer. Sus brazos musculosos trabajan sin descanso, subiendo y bajando a Eduardo como si no pesara nada, sus propios muslos tensándose con cada impulso.

—Así… así mi… niño… —

(jadea contra su oído, la voz ronca y entrecortada)

—…siente… siente hasta dónde llego… cada… cada vez más profundo…—

 

Acelera el ritmo, sus caderas ahora empujando hacia arriba para encontrarse con el descenso de Eduardo. Generando así una penetración intensa, profunda y obscena. El sonido húmedo de la penetración explosiva llena la oficina, mezclado con los gemidos de ambos, una melodía obscena y dulce a la vez. Sus labios recorren el cuello de Eduardo, dejando besos húmedos, mordisqueos suaves, mientras sus dedos se clavan en la piel firme de su perfecto culo.

 

—Dime… dime qué sientes… quiero escucharlo…—

 

—Me encanta!!… siento… siento rico!!! Me encanta!!  …Mi culo está lleno!.. hágame suyo!!! Soy suyo ahora!—

 

Esteban suelta un gemido profundo de satisfacción al escuchar esas palabras rendidas, sus caderas acelerando el ritmo mientras entierra la verga una y otra vez en ese ano dilatado ya totalmente entregado a él.

 

—Mío!… mío!!… —

 

jadea contra la piel sudorosa del cuello de Eduardo, su voz una mezcla de ternura retorcida y lujuria total.

 

—…todo mío!… este culito hermoso… esa vergota!  esta boca… estos ojos… todo me pertenece ahora, mi niño precioso… y yo soy todo tuyo!… si tú me aceptas!—

 

Lo sostiene con fuerza, embistiendo con un ritmo constante y profundo, haciendo que la punta de la verga acaricie las entrañas de Eduardo en cada embestida. Sus dedos se clavan en las nalgas sudorosas, separándolas para penetrarlo aún más hondo, su grueso tronco abriendo ese ano hambriento.

 

—Y esto… —

(Mirándolo  a los ojos)

—…esto es solo el comienzo, mi amor… vamos a hacer tantas cosas juntos!…… placeres y sensaciones que talvez no creías posibles!!!   Quieres ser mío Eduardo?!… y me quieres para ti?…

 

—-Siii señor!!.. quiero ser suyo!!!  Y siii.. lo quiero! Si! Si!…

(Esteban lo Eleva nuevamente moviendo sus caderas a más velocidad sosteniéndolo en el aire, sus caderas chocan agresivamente con el culo de Eduardo, sacándole gemidos incontrolables.

 

—Eres maravilloso Eduardo, demasiado! … —

 

—Usted lo es aún más!… jamás pensé que esto pasaría!… usted lo hace tan rico!… ufff y su vergota la siento hasta el estómago!—

 

A Esteban se le ocurre hacer de la experiencia algo más especial, le pide a Eduardo que se abrace a el sujetándolo del cuello, mientras lo sostiene debajo de sus piernas y nalgas, poniéndose de pie, sin que la verga se salga y así ensartado, salen de la oficina, caminando y bajando por las gradas hacia el primer nivel. Esteban solo lleva puestos los calcetines, al igual que Eduardo, su idea es llevarlo al jardín de juegos y follarlo al aire libre).

Eduardo: — hacia dónde vamos? Hehehehe  ..que  rico se siente cuando baja en cada grada!…  se me ensarta más!—

 

Esteban sonríe con picardía mientras baja rebotando en cada grada, sintiendo cómo cada escalón hace que su verga se hunda más profundo en Eduardo.

 

—mi amor… vamos al jardín de juegos… quiero follarte bajo las estrellas… (aprieta sus nalgas con fuerza) …siempre he querido hacer esto… imagínate… los columpios, el arenero, los resbaladeros… y nosotros ahí, como dos niños traviesos…—

 

Eduardo: — Ummmm me encanta!… me encantan todas sus ideas!…. Hagamoslo dónde usted quiera!—

(Se unen en un delicioso beso, mientras sigue avanzando Esteban,  cruzan la puerta hacia el área de juegos, la brisa nocturna acaricia sus cuerpos desnudos)

 

—mmm… qué rico besas… (mira alrededor con ojos brillantes de excitación)

— …creo que el resbaladero es perfecto… te voy a recostar en la parte inclinada… así tu culito queda exactamente a la altura perfecta…—

 

—Que rico!… su verga es deliciosamente gruesa!… quisiera pasar así toda la noche!—

(Esteban llega frente al resbaladero de plástico grueso, se inclina sosteniendo a Eduardo y lo acomoda recostándolo, manteniendo la penetración. Esteban jadea al sentir la nueva posición, su verga aún enterrada profundamente en Eduardo mientras lo recuesta contra el resbaladero inclinado.

 

—ufff… así… perfecto…—

(comienza a moverse lentamente, admirando el cuerpo de Eduardo, sujeta ambas piernas separándolas y abriéndolas y flexionándolas hacia los costados de Eduardo)

—…mira qué hermoso te ves!… la luna iluminando tu cuerpo… los juegos de los niños alrededor… y este culito hermoso que es todo mío!… pareces una estrella porno!—

(aumenta el ritmo gradualmente)

— …dime… te gusta ser mío aquí… donde apenas hace unas horas jugaban los pequeñitos inocentes?—

 

—Me encanta ser suyo Esteban!…. Me fascina esto!…  no puedo creer que esté pasando!—

(Eduardo siente la verga entrando y saliendo, su ano se estira más al llegar a la base más gruesa de la verga. Esteban gruñe de placer al sentir el ano de Eduardo estrechándose alrededor de la parte más gruesa de su verga, sus movimientos se vuelven más intensos y profundos.

 

—te estoy cogiendo al lado de los columpios!… mierda!… qué rico!…—

(se inclina para morder suavemente el cuello de Eduardo mientras embiste)

— …cuando vengan los nenes a jugar, tal vez… mmm… tal vez todavía esté tu aroma aquí… el de tu culo abierto… y el de mi verga emocionada por ti!  …y solo nosotros sabremos por qué!—

 

—Ufff me encanta como habla!! Nunca imaginé escuchar esas palabras saliendo de su boca!…. Me encanta su intensidad! Y creatividad!—

(Esteban le muerde las tetillas indicándole que el lo pone más morboso aún)

 

—ay mi niño… si supieras cuánto he reprimido estas palabras…  …cuántas veces miré estos juguetes mientras pensaba… mmm… si tan solo pudiera traer a Eduardo y unirme a su culo aquí… o que tú te unieras al mío!—

(aumenta la velocidad, el sonido de sus cuerpos chocando resuena en el silencio de la noche)

—y ahora… te tengo a ti… mi coordinador perfecto… mi pequeño hermoso!… dime… quieres que me detenga o quieres que siga?…—

 

—Me encanta Esteban!… por favor siga!… no quiero que esto se termine!—

 

(jadea con fuerza, su cuerpo musculoso brilla con el sudor bajo la luz de la luna y los faroles, mientras sigue embistiendo con ritmo constante y profundo)

 

—Ah!  esto no se va a acabar bebé!… todo depende de ti!… yo estoy dispuesto a todo contigo!  Y si quieres tenemos toda la noche y el fin de semana!… —

(agarra las caderas de Eduardo con firmeza, sus dedos marcándose en la piel)

— …voy a llenarte tanto… tanto!… de amor!   …quiero que seas mío… … y yo quiero ser todo para ti!  …en la guardería, en la oficina, en este jardín… donde yo quiera… cuando yo quiera… dime que sí, Eduardo!—

 

—Siiii siii!… sii a todo!!!… mire como me tiene bien ensartado en esa vergota deliciosa!… siempre lo he deseado tanto, no se imagina mis noches imaginándolo dentro de mi!—

 

(se estremece al escuchar esas palabras, sus ojos se llenan de una mezcla de lujuria y ternura mientras baja la velocidad para disfrutar cada centímetro de la penetración)

 

—mis noches también fueron largas, pensando en tí,  … imaginándote aquí… en mi oficina… en todos lados…—

(se inclina para besar sus labios con dulzura, contrastando con la crudeza del acto)

— …pero ya no más imaginación… esto es real!… eres mío…— (sus caderas se mueven en círculos lentos, saboreando cada roce)

—…y yo soy tuyo… mi verga es toda tuya… para que la disfrutes cuando quieras… y si lo quieres… mi culo también y todo lo que quieras!—

 

—Wow su hermoso y delicioso culo también?  Por Dios!… lo amo!!!—

 

(sonríe con una mezcla de ternura y morbosidad, sus ojos brillando bajo la luz de la luna mientras acaricia el rostro de Eduardo)

 

—claro que sí mi amor…  …mi culo es grande y carnoso… perfecto para que tú también me tengas así como yo te estoy teniendo a tí! Y le hagas lo que quieras!—   (ríe suavemente, su aliento cálido sobre la piel de Eduardo).

—…pero ya tendremos tiempo, ahora disfrutemos este momento…—

(reanuda las embestidas con fuerza renovada).

—…quiero llenarte justo aquí… bajo las estrellas… en nuestro pequeño paraíso prohibido…—

 

(A Esteban se le ocurre cambiar de lugar y seguir follando en una de las escaleras de un costado de los columpios, pidiéndole a Eduardo que se sostenga en ella y pare el culo.  Esteban se retira lentamente, dejando un vacío momentáneo antes de guiar a Eduardo hacia las escaleras metálicas del tobogán.

 

—perfecto mi amor… agárrate bien fuerte de los barandales…—

(se posiciona detrás, admirando las nalgas abiertas)

—…así… que tu culo quede bien paradito para mí…—

(se inclina para lamer el ano dilatado antes de volver a penetrar de una sola estocada)

—…mmmm… en esta escalera suben los nenes para tirarse por el tobogán… y ahora aquí estás tú… con mi verga hasta el fondo…—

 

—Ufff!  Ahhhh!!!—

(Eduardo siente la verga que le entra de un solo, sintiendo la potencia de Esteban

—que rico hacerlo así!… me llena de morbo eso que me dice de los nenes!… se imagina si nos vieran? Se desmayan!—

 

(se ríe con una mezcla de excitación y perversidad mientras embiste con fuerza, haciendo que la estructura metálica tintinee con cada movimiento)

 

jajaja… ay mi amor… si los nenes nos vieran!  Te aseguro que se les antojaría!  (jadea entre palabras)  …los nenes no se asustarían, los papás y las mamás! …se desmayarían al ver al director cogiendo a su coordinador en el tobogán!—

(aprieta sus nalgas con ambas manos, separándolas para ver mejor la penetración)

—…pero mmm… qué rico pensar en eso… en lo prohibido… en lo que nadie sospecha de nosotros…   los nenes jugando inocentes mientras nosotros aquí mi amor… tu y yo!…

 

(Esteban besa la espalda de Eduardo y le acaricia las piernas con amor, deseo y perversión. Recorre la espalda de Eduardo con besos húmedos y lentos, sus manos suben y bajan por sus piernas)

 

—eres tan perfecto… tan hermoso… no sabes las ganas que tenía de tenerte así…  …quiero que sientas lo importante que eres para mí… no solo por este momento de sexo… sino como mi compañero… mi cómplice… mi amor hermoso!….   …te cuidaré siempre… pero también te voy a follar como nadie lo ha hecho… como te mereces… quiero demostrártelo!—

 

—Hágame suyo todo lo que quiera! Yo también lo he deseado mucho!… pero me daba miedo enamorarme y que yo no le gustara… nunca pensé que me desearía tanto!—

(Eduardo mueve sus caderas ensartándose el mismo en la verga.  Esteban se estremece al sentir a Eduardo moviéndose por sí mismo, suelta un gemido profundo y lo abraza por la cintura con fuerza.

 

—ay mi niño hermoso…    …cómo no ibas a gustarme… si cada día me volvías loco con esa sonrisa… con ese cuerpo… con esa forma de mirarme…   …yo también tenía miedo… miedo de que me rechazaras… de arruinar mi carrera… pero ya no más!…  …ahora quiero que seas mi compañero en todo… en el trabajo y en la cama… en las alegrías y en las travesuras… dime que me aceptas!… No me canso de escucharte!—

 

(Esteban se detiene para cambiar de posición, lo ayuda a bajar de la escalera de metal, sosteniendo por la cintura, le retira la verga dejándole un vacío en el interior, Eduardo se gira y se agacha rápidamente para chuparle la verga caliente, recién salida de su culo, la chupa intermitente mientras lo mira desde abajo)

— Yo a usted no lo rechazaría!… aún estando ciego!…  ahora mi boca le dice a su verga que si!…. Ya le dije! Que ya soy suyo!…  le gusta como se la chupo?  Está bien así?  Quiere que le chupe estos huevotes?—

 

Esteban jadea sorprendido y emocionado al ver a Eduardo arrodillado chupándole la verga, sus manos acarician suavemente su cabello mientras lo mira con adoración.

 

—Dios mío Eduardo…—

(su voz tiembla de placer y emoción)

— …me encanta como me la chupas… es perfecto… me encanta verte así desnudo y desbordando morbo!—

—si…sí… chúpame los huevos también… son tuyos… todo tuyo…—

(sus dedos se enredan con suavidad en el cabello de Eduardo)  …no sabes lo feliz que me hace escucharte decir que eres mío… que no me rechazarías… mi niño hermoso… mi Eduardo!—

 

—Yo también estoy muy feliz!… ohhh Dios!!! Me encanta el aroma que tienen sus huevos!…  le puedo pedir algo?—

(Eduardo se pone de pie, quedando frente a frente, sus vergas abajo juntas)

 

—lo que quieras mi amor… pídeme lo que sea….  ..hoy no puedo negarte nada… me tienes completamente rendido…—

 

—Quiero olfatear su ano!… —

(una sonrisa enorme y pervertida se dibuja en su rostro, sus ojos brillan con excitación)

 

—jajaja… eres un morboso delicioso Eduardo… me encanta que me pidas eso…—

(se gira lentamente, apoyando sus manos en un caballo de madera, arqueando la espalda para empujar su culo enorme hacia atrás)

— …ven pues… olfatea bien… méteme toda la cara entre mis nalgas si quieres…— (separa un poco las piernas)

— olfateale el culo al Director de la Guardería!…—

 

—Hehehe wow que rico!… que enorme culo!—

Eduardo se queda parado un momento detrás de Esteban admirando la belleza de ese enorme trasero redondo que tanto ha deseado, luego se agacha frente a las nalgas acariciandolas con devoción, las aprieta suavemente y empieza a olfatear la raja, el suave aroma almizclado le acaricia la nariz, el aroma suave del ano de Esteban se siente exquisito. Eduardo separa las nalgas, dejando expuesto el carnoso ano, no lo puede creer, es tan delicioso como lo veía en  los videos y ahora lo tiene ahí para el solo. Acerca su nariz olfateando justamente encima, el ano limpio pero sudado del día, le da ese toque especial que lo obliga a empezar a lamer. Esteban se sujeta del caballo de madera, pintado de colores, en el cual está recargado. Sintiendo como la lengua morbosa y pervertida de Eduardo le da lametones desde el perineo hasta el final de la raja.

 

—¡Ay Dios mío Eduardo!…   mierda!… esa lengua es una delicia…—

(arquea más la espalda, empujando su culo contra la cara del joven)

—…sí… lámelo bien… méteme la lengua en el ano… ¡eso!… así hasta el fondo!… no te preocupes soy muy limpio!—

( su verga dura empieza a gotear líquido preseminal contra la base del caballo)

—…estás haciendo realidad mi fantasía contigo… eres un hermoso pervertido y te adoro por eso… sigue lamiendo… ¡no pares!…—

 

(Eduardo se deja llevar y continúa lamiendo y chupando el ano, se prende literalmente a succionarlo, como si intentara extraerle jugo a una fruta, luego le da mordiscos suaves al rededor de todo el ano, mordiendo después las nalgas. El ano de Esteban empieza a responder a los estímulos dilatándose cada vez más, Eduardo siente como su lengua entra más fácilmente, restriega su rostro, las mejillas, la barbilla la frente, sobre toda la raja, intentando impregnarse del aroma Exquisito de Esteban.

 

Esteban gime profundamente, sus manos se aferran al caballito de madera con fuerza.

— …¡síiiii!… así mero… chúpame todo el culo Eduardo… hazme lo que quieras…  …mira nada más cómo me tienes… todo el culo dilatado… abierto para ti…    …eres un chupador de anos maravilloso… no sé cómo viví sin esta lengua todos estos meses…    …me estás volviendo loco, mi amor… completamente loco…—

 

—Me encanta que le guste lo que estoy haciendo!… deseaba tanto comerle el culo!… sabe tiene un olor excitante!… me gusta como se dilata muy rico!… se parece al mío!… cuando estoy muy caliente casi que se abre solo!—

(se gira lentamente, con los ojos brillantes de lujuria)

 

—claro que se me abre solo, mi amor… es que tú culito  y el mío están hechos para gozar… para recibir verga! Para recibir y dar placer!

(le acaricia el mentón, todavía húmedo de saliva)

— …son anos hermanos, podríamos decir… jajajaja…—

(Esteban se gira completamente y le da un beso profundo, saboreando sus propios fluidos en los labios de Eduardo)

—…ahora dime… quieres sentir que se siente metérmela?  Un ratito y después me dejas penetrarte nuevamente!—

(Eduardo se queda un instante con la boca abierta)

—Ufff, estaba esperando que me lo pidiera!   …Yo estaré encantado de metérsela!… solo que la mía no es tan gruesa como la suya!  Pero si está ansiosa de entrar!—

(se vuelve a girar, apoyándose nuevamente, su culo enorme y sudoroso listo para ser penetrado)

— no te preocupes por el tamaño mi amor… lo que importa es que es tuya!… y yo la quiero adentro…—

(separa las nalgas con sus propias manos, mostrando su ano dilatado y húmedo)

— …métemela ya! Eduardo… no me hagas esperar más… quiero sentirte dentro de mí…, sé que me vas a hacer gozar… ¡vamos!… ensártamela toda de un solo golpe si quieres….   …hazme sentir tu verga, amor… demuéstrame cuánto me haz deseado!…—

 

(Eduardo se acomoda detrás sosteniendo con ambas manos las caderas de Esteban, mientras el sigue estirándose las nalgas, lanza una escupida abundante en el centro, coloca la punta de su verga en el ano y la desliza suavemente hacia adentro, sintiendo la humedad y el calor interior de Esteban).

—Ufff, que rico se siente!!!—

 

(Esteban suelta un gemido largo y profundo al sentir la verga de Eduardo entrando en él, su cuerpo se estremece de placer)

 

—¡Ay síiiii, así mi amor!… métemela toda… no tengas miedo…—

(empuja sus caderas hacia atrás, encontrando el ritmo con Eduardo)

—…se siente deliciosa tu verga dentro de mí…  me llena riquísimo!…—

(sus dedos se aferran a sus propias nalgas, manteniéndolas bien abiertas)

—…dame duro, Eduardo… demuéstrame tu morbo… ¡házmelo!… quiero sentir tus huevos golpeándome el culo… ¡así!… ¡eso!… ¡no te detengas!—

 

(Eduardo se mueve con agilidad, chocando contra las nalgas de Esteban, el sonido se dispersa en todo el jardín. Eduardo sigue bombeando y luego la saca y se agacha para chupar un poco el ano abierto y luego continúa penetrando, su cuerpo delgado y juvenil contrasta con el fornido cuerpo de Esteban)

 

—…qué rico haces el amor, Eduardo… esa combinación de chupar y penetrar me vuelve loco….    …me encanta cómo contrastan nuestros cuerpos… tú tan jovencito y delgado… y yo todo grande y culón…   …somos la pareja perfecta mi amor… nadie lo sospecharía nunca… Nosotros… ¡follando en el área de juegos!…     asi….  ¡más duro!… ¡no te apiades de mí!… ¡más!…—

 

—Si sigo así voy a explotar pronto, y aún no quiero correrme!—

 

(se gira rápidamente, sacando la verga de Eduardo de su interior con un sonido húmedo, se agacha para chuparle la verga y dejarla limpia de sus fluidos, y luego lo abraza fuerte, pegando sus cuerpos sudados)

 

—entonces cambiemos rápido… no quiero que te corras todavía…—

(le da un beso profundo, su lengua jugando con la de Eduardo)

—…ahora quiero volver a estar dentro de ti… necesito sentir ese culito abierto tragándome la verga…—

(sus manos bajan a las nalgas de Eduardo, apretándolas con fuerza)

—… mi amor… quiero llenarte otra vez… pero ahora quiero hacerlo despacio… saboreando cada centímetro… para que duremos más… ¿sí?… que te parece si vamos a la habitación del almacén, así estamos cómodos, quiero sentirte ahí!—

 

—Siii… vamos a la habitación!… me encanta la idea!—

(Eduardo lo toma de la mano y empiezan a caminar hacia el pasillo principal para ir al cuarto del almacén, donde está el acceso secreto para la habitación. Sus vergas se balancean al caminar.

Avanzan por el pasillo oscuro y silencioso de la Guardería, pasando frente a los salones de niños, sus pasos descalzos resuenan suavemente en el piso, la luz de la luna se filtra por el tragaluz superior que ilumina el jardín interior del edificio)

 

—…me fascina caminar desnudo contigo por aquí!!…   es tan prohibido… tan nuestro…—

(aprieta su mano con ternura, sus vergas erectas se balancean mientras avanzan)

—…nadie se imaginaría que el respetable Director Monterrosa y su hermoso coordinador, andan en pelotas por la guardería a esta hora…—

 

(se detiene un momento para darle un beso en la mano)

— no puedo esperar ni un minuto más para estar dentro de ti otra vez…—

 

—Mmmm y yo ya quiero sentirla otra vez adentro! Para darle calorcito!—

(Llegan a la puerta del almacén y entran, moviendo el estante y después abriendo la puerta. Al parecer Esteban la había dejado sin llave el día que se dio la siesta.

Entran a la habitación secreta, Esteban enciende una lamparita que ilumina el espacio con un cálido resplandor rosado, Esteban cierra la puerta tras ellos y abraza a Eduardo por la espalda, su verga dura presionando contra las nalgas del joven)

 

—…me encanta estar contigo, Eduardo… más de lo que imaginas…—

(besa su cuello suavemente, sus manos acariciando sus pectorales)

—…este lugar es nuestro santuario… ahora nuestro nidito secreto…—

(lo guía suavemente hacia la cama de sábanas blancas)

—…recuéstate boca arriba, mi hermoso… quiero verte la cara mientras te hago el amor….  pero ahora… será más despacio… más sentirte de una forma especial…—

(sus ojos oscuros brillan con deseo y ternura)

—…quiero verte gozar de nuevo!!—

(Eduardo se acuesta en la cama mientras Esteban se acomoda junto a él, inclinándose suavemente hacia él, acariciando con ternura su rostro antes de unirse en un beso, lento y apasionado, sus manos recorren el cuerpo de Eduardo, mientras la mano de Eduardo lo masturba suavemente sintiendo el grosor de la verga. Eduardo cierra los ojos disfrutando del momento, sintiendo los besos y las caricias de Esteban, el cual le besa suavemente el cuello hasta llegar a sus tetillas, luego se posiciona justamente sobre él, abriéndole las piernas, mientras continúa besándole. Toma una buena cantidad de saliva en su mano y la coloca en el ano de Eduardo, luego repite la acción pero esta vez la coloca en la punta de su propia verga.

Distribuye la saliva tibia sobre la punta de su gruesa verga, el glande rosado oscuro brilla húmedo bajo la luz de la lamparita, mientras con la otra mano acaricia el muslo interno de Eduardo)

 

—…voy a entrar muy despacito, mi niño… quiero que sientas cada centímetro de mi verga… cada vena….        (Esteban respira profundo)  …mírame a los ojos, amor… no los cierres… quiero verte el alma mientras te hago el amor…—

(empuja lentamente, solo la puntita, gimiendo bajito)

—…aahh… qué calientito estás… qué rico!…—

(sus dedos acarician el glande de Eduardo con movimientos lentos y expertos.

Eduardo mantiene la mirada fija en Esteban mientras siente como su ano se va abriendo por la verga que empieza a entrar en su hambriento agujero. Eduardo acaricia los brazos musculosos de Esteban que se apoyan en la cama. La imponente presencia de ese hombre respetuoso y atractivo, ahora está empezando a hacerle el amor).

—Aahhhh!… que rico!… que gruesa está! Me encanta!  …Hágame suyo!—

 

(Esteban empuja un poco más, introduciendo la mitad de su verga con una lentitud deliciosa y controlada, sus ojos oscuros clavados en los de Eduardo, su voz grave y temblorosa de placer)

 

—…eso es, mi amor… recíbeme todo…—

(besa sus labios con ternura mientras sus caderas se mueven con suavidad)

—…tu culito es perfecto!… ese ano bien formadito… hambriento… me la estás succionando riquísimo…—

(introduce otro poquito, gimiendo profundo, sus huevos colgando pesados contra la raja abierta de Eduardo)

— …aaahhh… Eduardo… voy a hacerte mío… todo mío…—

(Con una mano acaricia los testículos de Eduardo, jugueteando con ellos.

Eduardo siente un placer indescriptible que nunca había sentido, nunca lo habían tratado de esa manera con amor, ternura, pasión y a la vez morbo desinhibido. Eduardo abraza con sus piernas a Esteban, sintiendo sus grandes nalgas en sus pies)

 

—mmmmm aahhh!  Siii!… oh por Dios!…—

 

(Esteban comienza un vaivén lento y profundo, su gruesa verga entrando y saliendo del ano dilatado de Eduardo, con un ritmo amoroso pero firme, el sonido húmedo llena la habitación junto con sus gemidos)

 

—…aasshhh… mi niño… mi amor…—

(besa su frente, sus pómulos, sus labios, mientras sus caderas se mueven como olas suaves)

—…aqui estamos!  tú y yo… y mi verga adentro de ese culito rico que me tiene loco…—

(con una mano acaricia el rostro de Eduardo)

—…mírame!… mírame bien!… dime qué sientes, mi amor… quiero escucharte…—

 

—Siento su deliciosa verga entrando y saliendo de mi!… me encanta!… nunca había sentido lo que estoy sintiendo!….  …creo que….  estoy enamorado de usted!  Y no quiero que deje de moverse!… mi cuerpo se estremece, siento escalofríos de placer!… sus huevos deliciosos me acarician la orilla del ano!… eso me encanta!—

 

(una sonrisa de morbo y deseo cruza su rostro, sus caderas aumentan ligeramente el ritmo, más profundas, más posesivas)

 

—…aahh Dios… Eduardo….      …yo también estoy enamorado de ti!… desde que te vi, ese primer día en la entrevista… no he dejado de pensar en ti… en hacerte mío así…—

(empuja hasta el fondo;  sus huevos chocando contra la piel de Eduardo)

 

—Dígame… usted que esta sintiendo?—

 

—…siento… aaahhh… siento que tu culito fue hecho para mi verga, Eduardo… siento que cada vez que entro en ti, toco el cielo…—

(besa sus labios repetidamente, entre gemidos)

—…siento que te amo… que esto no es solo sexo… es algo mucho más grande… siento que quiero hacerte el amor todos los días de mi vida… despertar dentro de ti… dormirme dentro de ti…

…siento que soy el hombre más afortunado del mundo porque estás debajo de mí, mirándome así…—

(Esteban suspira).

— Esperé tanto tiempo por alguien como tú!—

 

—-Pues aquí estoy todo para usted mi amor!!!!  …Lléneme de su leche! Quiero sentirme lleno de usted!…

(Esteban aumenta el ritmo metiendo y sacando su verga con fuerza, buscando la intensidad y el clímax, ya que Eduardo recibe su verga sin problema.

Su respiración se acelera, sus caderas comienzan a embestir con más fuerza pero sin perder ese toque romántico)

 

—…aaahhh… aaahhh… Eduardo… mi amor…—

(sujeta sus caderas con ambas manos, sus dedos hundiéndose en la carne firme de sus nalgas)

— …voy a llenarte!… voy a dejarte el culito rebosando de leche caliente!…—

 

(sus ojos se cierran un momento, luego los abre para mirarlo fijamente)

—…quiero verte… quiero verte la cara cuando me derrame dentro de ti… aaahhh… ya casi… mi amor… ya casi…—

(sus embestidas se vuelven erráticas, profundas y urgentes. Eduardo llega al clímax y no puede impedirlo)

 

Eduardo:   —Ahhh!! Me corro!!…. Ahhh!!!—

 

(Eduardo se abraza al cuerpo de Esteban, explotando en chorros abundantes de semen, que le llegan hasta el pecho, sin siquiera tocarse la verga, se retuerce bajo Esteban, el cual al ver el orgasmo, alcanza el clímax y empieza a descargar chorros espesos calientes de semen, llenando la profundidad del intestino de Eduardo.

Un gemido profundo, casi un rugido, escapa de su garganta mientras suelta todo su semen dentro de Eduardo, sus caderas empujando hasta el fondo, quedándose quieto, palpitando dentro de él)

 

—…aahhhh… aahhhhh… Eduardo… mi amor… mi niño…—

(besa su cuello, su mandíbula, sus labios tiernamente, sin salir de su interior, sintiendo cómo su leche caliente llena cada rincón de ese intestino).

 

—…mira eso… te corriste sin tocarte la verga… eso es placer puro… eres hermoso…—

(Toma con sus dedos un poquito del semen del pecho de Eduardo y lo lleva a sus labios, ofreciéndoselo)

 

—…pruébate, mi amor… quiero ver cómo lo disfrutas…—

 

(Eduardo abre la boca y Esteban le coloca el semen, luego agarra otro poco y lo pone en su boca y le da un beso, disfrutando ambos del semen fresco).

 

—Me encanta! …—

 

—…tienes un sabor delicioso, mi amor… dulce… salado… eres perfecto….   …quédate así conmigo adentro, un ratito más… no quiero salir de ti todavía… nunca quiero salir de ti…—

( sus caderas se mueven levemente, solo para sentir esa conexión)

 

—…esto que tenemos… es real… es nuestro…—

—Y …yo no quiero que se salga de mi!… lo quiero ahí para siempre!…—

 

(Esteban se recarga sobre sus codos, recostando suavemente su frente sobre la de Eduardo, luego se incorpora, enderezándose, manteniendo aún su verga metida, sujeta las piernas de Eduardo juntándolas al frente y guiándolas hacia un lado para que Eduardo se gire de lado y acostarse tras él, sin perder la conexión).

—Que rico sentir su cuerpo conectado al mío!…—

 

—…así, mi amor… así pegado a ti…—

(besa su hombro desnudo, su aliento cálido erizando la piel de Eduardo)

— …sabes qué… creo que deberíamos volver esto algo más permanente…—

(sus dedos juegan con los pezones de Eduardo, pellizcándolos con suavidad)

— …quiero que duermas conmigo todas las noches… que te despiertes con mi verga metida… que vivamos juntos… si tú quisieras , claro!…   aunque se que sería más adelante, no quiero asustarte ahora con tantas cosas!—

 

—Claro!… a mi me encantaría! Despertar todos los días a su lado, y hacer tantas travesuras ricas juntos!…—

 

—¿De verdad, mi amor…? ¿No te da miedo…?—

(entierra el rostro en la nuca de Eduardo, inhalando su aroma)

—…yo… nunca había sentido esto por nadie… llevo tanto tiempo solo… tanto tiempo escondido…—

(ríe suavemente, una risa agridulce)

 

—…y ahora apareces tú… tan joven… tan hermoso… tan perfectamente igual de morboso que yo…—

(sus brazos lo aprietan más fuerte, como si temiera que desapareciera)

—…si te mudas conmigo… te voy a coger mañana, tarde y noche… ¿vas a poder con eso, chiquito?—

 

—Uffff puedo con eso y más!!! No se le olvide que yo también le voy a meter mi verga!   en ese culote delicioso que tiene!—

 

(deja escapar una carcajada profunda, mientras con una mano se da una palmada sonora en su propio culo)

 

—¡Eso…   eso me encanta!     …¿sabes qué es lo mejor de ti, mi amor? Que eres tan jodidamente igual que yo, con tanta hambre!… aquí no hay uno que domina y uno que se somete…   en el sexo,  aquí somos dos lobos hambrientos que se van a devorar…—

(gime contra la oreja de Eduardo)

—…y sí, mi niño…  este culote va a ser tuyo también… así como mi boca… y mi verga… y todo!…—

 

—Gracias… me encanta!…      creo que su verga ya se está rindiendo,  siento que se empieza a salir… hehehe—

 

(se ríe con suavidad, sin moverse, disfrutando la sensación de su miembro aún dentro de Eduardo aunque empiece a ablandarse)

 

—mmm… sí, ya dio lo que tenía que dar por ahora!….     pero no creas que eso significa que terminamos!. … Solo está… recargando baterías—

 

(se acomoda un poco, saliendo lentamente de Eduardo con un sonido húmedo, y luego se recuesta a su lado, pasando un brazo por encima de su pecho)

 

—…¿a qué hora tienes que irte?—

 

—con respecto a la hora de irme… no le he avisado a mi madre que llegaría tarde, aunque lo ha de suponer, porque hoy era el día de la capacitación!—

(Eduardo se acomoda recostándose en el pecho de Esteban, el cual lo abraza y le acaricia suavemente el cabello)

 

—Pues quédate un rato más, mi niño… total, ya saben que la capacitación era larga.—

(suspira con satisfacción)

—…y si te pregunta, dile que el director Monterrosa es muy… minucioso con sus explicaciones…. Y se tardo demasiado!—

 

(sonríe con picardía, su mano bajando para acariciar la espalda baja de Eduardo)

 

—¿Quieres que pidamos algo de comer después?—

 

—Pero aquí en la cafetería de la Guardería tenemos de todo para preparar una cena!…  o quizás de repente dejaron algo preparado las chicas de la cafetería!..     lo que sobró del almuerzo de la capacitación de hoy!…        podríamos ir a revisar hehehe ….

…Y con respecto a mi madre, le puedo decir que llegaré mañana temprano, que me quedaré a hacer turno de guardia, porque usted me lo pidió, así como cuando los bebés estaban aquí!… recuerda?—

 

(se incorpora un poco, apoyándose en un codo, con una sonrisa amplia y nostálgica)

 

—Claro que recuerdo… cuando teníamos la sala de cunas funcionando y tú te quedabas de voluntario para el turno nocturno—

(le da un pellizco cariñoso en la mejilla)

—…eres tan aplicado, Eduardo!.

… Bueno, pues vamos a ver qué dejaron las chicas en la cafetería.—

(se pone de pie y busca en un clóset unas prendas)

—…y sí, dile a tu mamá que te quedas de guardia…. Total, no es mentira… digamos que estás de guardia… conmigo!!—

 

—Perfecto!! Eso le diré!    Y así podemos estar juntos toda la noche!… bueno si usted quiere tenerme toda la noche!—

 

(Eduardo sonríe mientras observa a Esteban buscando las prendas de ropa en el clóset.

Se gira hacia Eduardo mientras se pone una bata de seda negra, dejándola abierta para que su cuerpo musculoso y su verga aún húmeda queden parcialmente expuestos)

 

—¿Que si quiero?—

(arquea una ceja, divertido)

— Eduardo, mi amor, después de lo que acabamos de hacer, ¿de verdad me preguntas si quiero tenerte toda la noche?—

(le da una bata similar, de color gris satinado)

 

—Toma, ponte esto….  No voy a dejar que te vistas completo todavía…—

(sonríe con malicia)

—…la noche es joven y yo todavía tengo hambre de ti.—

 

—Hehehe gracias!…   yo con gusto le doy de comer!  Venga!—

(Eduardo gatea sobre la cama hasta la orilla y agarra la verga de Esteban mojada por los restos de lubricación anal y semen, se la mete a la boca chupándola con morbo, mientras para las nalguitas como un perro juguetón moviendo la colita)

 

(Esteban deja escapar un gemido sorprendido, su mano instintivamente yendo a la nuca de Eduardo mientras su cuerpo responde inmediatamente, la verga empezando a endurecerse de nuevo dentro de esa boca cálida)

 

—Ay, mi niño…      …así, sí… mira cómo te gusta dejarme bien limpio…—

 

(con la otra mano alcanza a dar una palmada suave pero firme en esas nalgas que se menean, sus dedos marcándose en la piel clara de Eduardo)

 

—…eso, eso… ¿ves? Ya está despertando otra vez el monstruo… y tú tienes la culpa…—

 

—Mmmm yo soy el culpable!  Pero rápido reacciona a mis besos ese monstruo!—

 

(su verga ya está completamente dura, pulsando dentro de la boca de Eduardo mientras él echa la cabeza hacia atrás, apoyándose contra el borde del clóset)

 

—…es que… contigo no hay paz, Eduardo… eres un milagro…  follamos como perros en celo…  y mírame… aquí estoy otra vez, bien parado y listo para más…—

 

(agarra el cabello de Eduardo con suavidad pero firmeza, guiando el ritmo)

 

—…¿ves lo que provocas, angelito?—

 

—Yo le confieso que soy muy morboso!  …y disfruto del auto placer!… pero con usted me siento más reanimado y me encanta todo lo que tiene! Está vergota por ejemplo!…—

 

(Eduardo se sienta en la orilla de la cama, dejando tranquilo a Esteban).

 

—Bueno!… vamos a la cafetería a ver qué le puedo preparar de cenar!….. y así voy también por mi teléfono… que se quedó en la oficina!  …hehehe—

 

(se queda unos segundos contra el clóset, respirando profundo, su erección aún firme apuntando hacia Eduardo mientras se ríe incrédulo)

 

—…Dios mío!, Eduardo… me dejas así, todo parado y caliente!,  ¿y ahora me dices «vamos a la cafetería»?—

(sacude la cabeza con una sonrisa de resignación juguetona)

—…eres un demonio disfrazado de angelito!—

 

(se ajusta la bata, cerrando un poco la parte delantera aunque el bulto es imposible de disimular)

 

—Está bien, está bien… vamos. Pero después de la cena…—

(Le apunta con un dedo, bajando la voz a un susurro amenazante y sensual)

—…tenemos que continuar con esto!—

 

—Claro que siii, es solo que si vamos pronto, aviso a mi madre y estaré más tranquilo…     …vamos. Entonces!…   está bata, como es su medida me queda grande 😅 hehehe—

 

(Esteban observa a Eduardo con la bata que le queda grande, cayéndole suelta por los hombros, y su expresión es de ternura)

 

—…te ves precioso, mi amor.—

(se acerca y le ajusta el cuello de la bata)

— …como un principito en la túnica de su rey!.—

 

(le da un beso en la boca y luego toma su mano)

— Vamos, pues…. Pasemos rápido por tu teléfono a la oficina y luego a la cocina!

…aunque de la manera que me dejaste, no sé si voy a poder concentrarme en cenar. Seguro termino comiéndome al chef.—

 

—Hehehe o el chef se lo puede comer a usted!….—

(Suben a la oficina por sus teléfonos, el reloj marca las 19:45, ya la madre de Eduardo le había colocado un mensaje, el la pone al tanto de que la actividad terminó tarde, pero que se quedará haciendo turno extra por petición de su jefe, ya la madre se queda tranquila y Eduardo también).

—Listo!… ya le avisé a mi madre y así podemos estar más tranquilos!… vamos a la cocina!…. Veamos que hay de comer y si no!… yo puedo cocinar un poco, algo le puedo preparar!—

 

—Me encanta esa idea… verte cocinar para mí—

(su voz es cálida, en el silencio de la guardería vacía)

—…¿sabes? En todos estos años, nunca nadie me ha cocinado así con ese entusiasmo.—

 

(al llegar a la cocina, enciende las luces y se recuesta contra la barra del desayunador, cruzándose de brazos)

 

—Bueno, chef Eduardo!… (sonríe).  …¿qué me va a preparar esta noche?—

 

—Bueno, pues yo haré el esfuerzo!… Hehehe veamos que hay aquí en los refrigeradores….   Mmm parece que hay unos filetes de pollo, ensaladas, fruta… mmm pero fruta ahora no!… mejor algo liviano!… ya se! Una ensalada con pechuga a la plancha! Hehehe—

(Eduardo se mueve en la cocina, mientras Esteban lo observa sentado en un banco de la barra.  Esteban es muy bueno cocinando, en sus tiempos libres disfruta cocinar, pero quiere darle la oportunidad a Eduardo que se exprese a través de la comida).

—…y usted sabe cocinar?—

 

(Esteban mira a Eduardo moverse por la cocina con una expresión de total adoración, sus ojos siguiendo cada uno de sus movimientos)

 

—Mmm… ensalada con pechuga suena perfecto!  …Ligero pero sustancioso!.

Y….   …digamos que más de algo se preparar, de hambre no muero!—

(Trata de fingir que no sabe tanto de cocina. Pero Esteban es un hombre que la vida le ha permitido viajar por distintos países y culturas; le ha gustado siempre aprender de la gastronomía.  Por ahora será un tema que tendrá que ir manejando poco a poco, no puede confesarle a Eduardo la otra parte de su vida, que él desconoce.  Que es el dueño de una corporación y no simplemente el director de la guardería. Pero ya llegará el momento para eso.

Eduardo prepara la cena y todo le sale perfectamente, Esteban está encantado con la ensalada y la bebida. Mira el reloj en la pared de la cafetería,  21:35 ya terminando de cenar.    Esteban saborea el último bocado de la ensalada, dejando el tenedor sobre el plato con satisfacción)

 

—Mmm… Eduardo, esta ensalada estaba deliciosa. De verdad, me ha encantado!—

(mira el reloj y sonríe con cierta nostalgia)

 

—…las 9:36 ya!    El tiempo vuela cuando uno está a gusto—

(se levanta lentamente del banco, estirándose un poco)

—…¿sabes? Podríamos hacer esto más seguido. Cocinar juntos después del trabajo.—

 

—Pues sería maravilloso hacerlo!… y me alegro que le haya gustado la ensalada! Mi madre me ha enseñado muchas cosas de cocina y otras que he aprendido viendo videos hehehe!…    si gusta vamos a la cama!   se ve cansado ahora… mi amor!—

 

(se lleva la mano al pecho, conmovido por las palabras de Eduardo)

 

—Tu madre te enseñó bien. Se nota que cocinas con el corazón…—

(bosteza suavemente, cubriéndose la boca con el dorso de la mano)

—…Dormir y  abrazados suena como el plan perfecto. Estoy agotado, la verdad—

(se acerca a Eduardo y le da un beso tierno en los labios)

—…vamos, que esta noche te quiero de osito de peluche!… pero también te la… quiero volver a meter!—

 

—Hehehe! Que delicia!… o quiere que se la siga chupando? Un rato más!… y luego vemos! Hehehe—

 

(se ríe con una carcajada profunda y pícara, pasándose la mano por la nuca)

 

—Ay Eduardo, eres insaciable… y eso me encanta de ti.   …Como quieras, mi niño travieso. Pero si me la chupas un rato más, luego no me culpes si te pongo en cuatro en la cama y te hago gemir hasta que te duela ese culito rico!—

 

—Pues si eso va a pasar entonces vamos que se la chupo!… para terminar en cuatro!—

 

(se relame los labios lentamente, con una sonrisa traviesa y los ojos brillantes de deseo)

 

—Jajaja… ese es mi Eduardo!.. (le agarra la mano y lo guía hacia la salida de la cafetería).  …Vamos entonces, que esta noche quiero disfrutar de nuestra primera noche juntos, mi amor. Y mañana será sábado, así que podemos trasnochar… y amanecer enredados, oliéndonos el culo bajo el edredón—

 

(Ambos caminan hacia la habitación secreta, las luces de seguridad iluminan levemente el pasillo, la Guardería fue testigo de el nacimiento de una nueva historia. Ambos encontraron el amor sin haber salido a buscar. El sexo morboso y desenfrenado de esa primera noche, aún no termina, tienen mucho por descubrir)

 

 

—Bienvenido a nuestro pequeño santuario… otra vez!—

(cierra la puerta tras ellos con un suave clic, y se queda mirando a Eduardo con una mezcla de ternura y deseo)

— …quién diría que en esta guardería, entre risas infantiles y pañales, iba a encontrar a alguien como tú—

(se acerca lentamente, acariciando el rostro de Eduardo con los dedos)

— …me encantas mucho Eduardo. Esta noche apenas empieza.—

 

—Yo tampoco me imaginé que encontraría a alguien tan maravilloso como usted!..—

(Eduardo lo abraza por la cintura, acariciandole las nalgas sobre la bata.

La ciudad se pierde en la rutina de cada noche, mientras ellos expresan sus más profundos sentimientos el uno al otro, reafirmando en cada frase, cada vez más su amor y deseo mutuo)

 

 

continuará…..

12 Lecturas/16 de octubre de 2026/0 Comentarios/por Peterlove
Etiquetas: anal, cogiendo, follando, follar, hermanos, madre, mayor, sexo
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